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viernes, 9 de marzo de 2012

“De qué hablo cuando hablo de correr”, de Haruki Murakami.

Buscando motivación para retomar la costumbre de salir a correr tras dejar el gimnasio hace unos meses, me he animado a leer este librillo en el que el japonés Haruki Murakami comenta con su estilo sencillo y claro sus propias experiencias como escritor y corredor de fondo, al tiempo que va descubriendo a sus lectores aspectos de su obsesiva y perfeccionista personalidad.

La verdad es que es un libro ameno y entretenido, sobre todo para aquellos que nos gusta Murakami o que, a cualquier nivel practiquemos o hayamos practicado lo de enfundarnos unas zapatillas para salir a correr (lo de jogging, footing yo no lo digo porque yo no hago esas cosas) que sabrán reconocer algunas de las experiencias que describe el escritor, aunque dudo mucho que sea una obra capaz de despertar demasiado interés en la generalidad de los mortales (claro, que la generalidad de los mortales no saben ni quién es Murakami ni leen demasiado, así que lo mismo les dará). Pero para los pocos que nos interesan todas estas cosas, en esta obra inclasificable que Murakami considera como unas “memorias” se descubre a sus seguidores como un tipo tímido, perfeccionista y solitario, que ha encontrado en el deporte –ha participado y participa en la tira de maratones y triatlones a pesar que ya no es ningún jovencito- un complemento enriquecedor a su labor de escritor, estableciendo curiosas similitudes entre sus dos grandes pasiones y vocaciones.

Si no se ha practicado más deporte que el del sillonball, casi mejor que nadie pierda el tiempo en esta obra, porque el autor no va mucho más de explicar sus obsesivas preocupaciones de corredor: como empezó a correr, como se prepara para un maratón o como afronta el progresivo declive que le ocasiona la edad, con lo que Murakami se presentará ante sus ojos como un perro verde de lo más raro, aun cuando quizás gracias a su sencillez narrativa y envolvente estilo estoy seguro que serán capaces de mantener la atención por poco interesados que estén por el tema.

A nivel particular, tengo que decir que no he logrado el objetivo inicial, ya que más que motivarme, Murakami me ha desalentado a pesar que el libro me haya gustado. Y es que este hombre tiene un nivel y capacidad de sacrificio muy por encima de mis posibilidades. A ver si cuando se me olvide, me animo y salgo a trotar un poco.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

“Billy Bat 2”, de Naoki Urasawa y Takashi Nagasaki.

Ejem, ejem…Mira que algunos me lo habíais advertido por aquí, pero no hice caso y mira…. La segunda entrega de “Billy Bat” no puede despertar más recelos respecto a los derroteros que puede tomar la serie, porque frente a las interesantes expectativas y el comedimiento de la primera entrega en esta nos encontramos con el Urasawa más delirante desatado, osease el peor Urasawa, que por momentos amenaza con ir más allá lejos que en sus peores momentos en “20th Century Boys”. Os cuento.

Kevin se encuentra refugiado entre los brazos de una prostituta y de momento se siente a salvo. Al menos lo suficiente como para volver a plantearse continuar las aventuras de su “Billy Bat”. Sin embargo, cuando la chica que le ha dado cobijo muere entre sus brazos, Kevin asume que ha de tomar una decisión y descubrir el misterio tras los murciélagos del manga y hacer caso a los que le instan a continuar la historia. Mientras tanto, descubrimos atónitos que las conspiraciones de los vampiros nipones se remontan a la muerte de Jesucristo y en el Japón feudal unos ninjas antiguos amigos de la infancia se desafían a muerte por hacerse con un misterioso manuscrito, en Estados Unidos un taxista aficionado al tebeo de Kevin se encuentra con la situación más rara de su vida.

La ambición de Urasawa no tiene límites y en este “Billy Bat” parece que se atreve con todo introduciendo una serie de subtramas completamente alejadas en el tiempo y el espacio que no tienen ninguna relación entre sí. Es tal la ambición de Urasawa que imitando las peores maneras de Dan Brown introduce con calzador una delirante teoría conspiranoica que relaciona la muerte de Cristo con la historia de Billy Bat. Si digo que la cosa queda forzada me quedo corto, pero le daré un voto de confianza a un Urasawa que en este volumen siembra desconcierto en sus lectores incapaces de prever por donde va a salir.

La verdad es que tengo curiosidad por ver por donde sale en la próxima entrega y tengo que comerme mis palabras pero, parafraseando a Kerouac, no tengo nada que destacar de esta segunda entrega más allá de mi propia confusión, fruto del sádico placer de Urasawa por liar una historia que ya de por sí no era sencilla. Ya si acaso lo comentamos cuando lea la tercera entrega pero, de momento, “Billy Bat” es una serie bajo sospecha y mucho va a tener que demostrar el japonés para mantener el interés.

viernes, 4 de noviembre de 2011

“Billy Bat”, de Naoki Urasawa y Takashi Nagasaki.

Bueno, pues nada, lo reconozco. Al final he caído y me he empezado “Billy Bat”, la nueva serie de Urasawa publicada por Planeta. Y es que, a pesar de sus defectos, a uno le resulta difícil resistirse a este autor japonés que es garantía de un buen rato de entretenimiento sin pretensiones.

En 1949, Kevin Yamagata es un joven dibujante de cómics estadounidense de origen japonés al que parece sonreírle la fortuna con su nueva serie “Billy Bat”, un funny animals protagonizado por un murciélago detective. Sin embargo, la cosa pronto se tuerce cuando unos agentes secretos a la caza de comunistas irrumpen en su casa y uno de ellos recuerda haber visto a un personaje igual que Billy Bat durante su estancia en Japón durante la guerra en un manga. El atribulado Kevin, que no consigue recordar si durante su estancia en Japón como traductor del ejército norteamericano conoció a ese personaje, viaja a Japón de nuevo para investigarlo metiéndose de lleno en una red de conspiraciones y asesinatos en la que nada es lo que parece.

Como si de un malabarista chino se tratase, Urasawa añade distintos elementos ya vistos en sus atractivas obras anteriores a "Billy Bat". De este modo, si “Monster” era un manga de acción sobre falsos culpables y asesinos en serie, “20th Century Boys” y “21th Century Boys” una historia conspiranoica con una misteriosa organización que quería destruir el mundo, y “Pluto” la revisión de un manga clásico del maestro Tezuka, en “Billy Bat” Urasawa parece querer retomar y reunir todos esos elementos en una historia situada en un marco histórico atractivo, el Japón posterior a la II Guerra Mundial, dando mayor verosimilitud a la historia introduciendo referencias a elementos y personajes reales como el general McArthur o “La isla del Tesoro” de Tezuka. Veremos, si como parece la historia se desarrolla en dos planos conectados – el “real” y las historietas de Billy Bat- como se desenvuelve Urasawa, que cuenta con el refuerzo de Takashi Nagasaki como coguionista, ya que acabó liándose bastante en la fallida “20th Century Boys”, su anterior intento de desarrollar una historia fuera de una narración lineal.
De todos modos, los recursos de siempre de Urasawa – el confuso protagonista que maneja la misma información que el lector, los atractivos personajes, los cliffhangers…- están más que presentes en “Billy Bat” y he disfrutado bastante de cómo desarrolla esta entrega de la que puede ser su obra más ambiciosa.

Voy a darle un voto de confianza y seguir la serie, ya os contaré.

martes, 5 de julio de 2011

“Historias Cortas”, de Naoki Urasawa.

Naoki Urasawa, autor japonés que recibe alabanzas generalizadas por sus historias de intriga y misterio de largo recorrido –las de continuará de toda la vida, vamos…-, sorprende en la cuidada y nueva antología que ha publicado Planeta hace pocos meses mostrando su valía en historias de corta extensión publicadas entre 1983 a 1986, anteriores a su primera serie larga “Pineapple Army”, interesantes porque, más allá de su carácter juvenil y estar sometidas a los vaivenes de los impacientes editores japoneses, ya recogían algunas constantes que aparecerían en su obra posterior y apuntaban sus buenas maneras.

En el tomo recopilado por Planeta aparte de la historia con que debutó, “Return”, Urasawa muestra su capacidad para desarrollar historias de distintos géneros –policiaco, ciencia ficción, adaptaciones…- marcadas por su carácter sencillo, desenfadado y cómico protagonizadas la mayoría por jóvenes en los que es fácil identificar datos biográficos e ilusiones del joven y rebelde autor japonés y que, posteriormente, también utilizaría para caracterizar al protagonista de “20th Century Boys”.

Me han gustado especialmente por su originalidad las cinco alocadas historias autoconclusivas que componen “Police Singing”, protagonizadas por un joven policía atolondrado que compagina su labor como agente de la ley con el ligoteo y la música en un grupo de punk-rock; la inconclusa serie “NASA”, quizás la más ambiciosa de todas las historias incluidas en la obra en la que un grupo de aficionados japoneses planean mandar un cohete tripulado a la Luna; o la historia que cierra el volumen, “Nana de Shinjuku”, narrativamente la más ambiciosa y en la que aborda en clave de melodrama intimista otro tema que también aparece en “20th Century Boys”, el de la trata de blancas y la prostitución en Japón.

En su conjunto, estas historias de extensión variable y destinadas a ser complementos y rellenar huecos de series principales, nos muestran a un Urasawa más inexperto, fresco e inocente en comparación con obras más oscuras centradas en la tensión y el thriller como “Monster” o “Pluto”, que aprende el oficio de mangaka a pasos agigantados pudiendo apreciarse una clara evolución desde la simplicidad de los inicios a la mayor complejidad y ambición de las últimas historias.

En definitiva, estas “Historias Cortas” son una lectura amena y entretenida, imprescindible para los seguidores de Urasawa, que muestra los inicios de uno de los mejores mangakas de la actualidad e incorpora, además en la edición de Planeta, una interesante entrevista en la que el autor analiza la gestación de algunas de las historias.

lunes, 12 de julio de 2010

“Pluto 8: Conclusión”, de Naoki Urasawa.

Llegamos por fin al último volumen de “Pluto”, la última obra de Naoki Urasawa que acaba de publicar Planeta hace unos días. Su obra más corta, remake –si este concepto es extrapolable al cómic- de una historia previa del maestro Tezuka para su “Astro Boy”, y en la que se confirma el inmenso talento de Urasawa como contador de historias, un autor capaz de mantener el interés intacto durante largo tiempo sin que le preocupe en exceso el acabado de las mismas, aun cuando quizás sea esta “Pluto” la que mejor resista esta apreciación, probablemente por seguir ya una estructura prefijada.

En esta última entrega, se desvelan los últimos misterios que el diabólico plan de venganza del doctor Abra había desarrollado para acabar con los sietes robots más poderosos y evolucionados de la Tierra y, por extensión, con el mundo mediante sus creaciones robóticas, Pluto y Goji. Con lo que no contaba el malvado doctor es que una de sus victimas –Astroboy/Atom- iba a resucitar para hacer frente a sus planes.

Urasawa nos ofrece un estupendo colofón en el que desvela por fin los últimos misterios que mantenía la serie y explica con claridad el complejo plan para acabar con los róbots hasta sus últimas consecuencias con un par de giros en la historia que le dan un nuevo interés más allá del enfrentamiento final entre Pluto y AstroBoy que para mí le falta algo de intensidad, quizás porque Urasawa se sienta más cómodo en el registro de intriga detectivesca característico de los primeros volúmenes de la obra que en la ciencia ficción superheroica que predomina en este volumen y el anterior. A pesar de su carácter coral, Urasawa siempre ha mantenido un personaje importante como hilo conductor de la historia –Gestich- que permitía al lector ir descubriendo los hechos al mismo tiempo que él pero cuando ese personaje desapareció el ritmo de la obra se resintió hasta la aparición de nuevo en escena de Astroboy para poner punto final a una trama compleja que hasta su resolución se antojaba un tanto confusa pero que acaba lo suficientemente clara aun cuando haya algunos apuntes finales que se me antojan innecesarios y que a uno le huelen a añadidos de última hora a falta de una lectura más detallada (¿A qué viene esa última aparición de Gesitch?...).

Con todo, Urasawa tira de oficio y salva los muebles, aclarando todos los puntos oscuros incluida la “moraleja” final que se encierra tras los ocho volúmenes en los que no sólo ha revisado con éxito y respeto la obra de Tezuka sino que además da un buen repaso a los principales referentes de la ciencia ficción robótica como Aldiss, Dyck, Bradbury o Asimov para enriquecer el mensaje humanístico y pacifista de la historia.

En definitiva, “Pluto” no engaña a nadie. Se trata de un buen cómic de entretenimiento a buen precio. La edición de Planeta es bastante correcta y además varios de sus tomos como este último incorporan artículos de interés. Una buena lectura para devorar estas vacaciones.

viernes, 18 de junio de 2010

“Pluto 7”, de Naoki Urasawa.

Penúltima entrega publicada por Planeta del monumental homenaje que Urasawa está rindiendo a Osamu Tezuka y su “Astro Boy”. Y es que las obras que leemos en la infancia nos persiguen y obsesionan a lo largo de toda nuestra vida para contribuir a conformar nuestra identidad y, como en el caso del japonés, podemos acabar contribuyendo a mantener su vigencia ante las nuevas generaciones enriqueciéndolas con nuevas referencias y reflexiones.

En la séptima entrega, de las sombras aparecen los monstruos que en números anteriores han ido acabando uno a uno con los róbots más sofisticados del planeta. En esta ocasión, el objetivo es Epsilón, el poderoso robot pacifista y objetor de conciencia quien ha de afrontar su destino y defenderse de Pluto, el instrumento de la venganza de su creador.

Urasawa continua brillando a gran nivel en este thriller futurista en el que deja constantes y sutiles perlas para la reflexión sin renunciar por ello al entretenimiento ni a los simbolismos a través de una historia protagonizada por unos robots que gozan de una mayor humanidad que sus creadores humanos. Quizás en esta ocasión, el tomo abuse un tanto del melodrama para mi gusto en comparación con anteriores entregas más contenidas en las que primaba la investigación y el misterio, pero el autor desvela la mayor parte de los enigmas pendientes aclarando los comportamientos de los principales personajes de la obra en una historia en la que mas allá de planteamientos maniqueos sólo hay víctimas. El protagonista principal de este tomo, Epsilon, adquiere una dimensión desconocida en un róbot y Urasawa retrata caracteriza con mucha habilidad todo el potencial de un personaje que me atrevería a considerar inspirado en el mismo Jesucristo.

Sólo cabe esperar ya que en la octava entrega Urasawa concluya la obra con la calidad mostrada hasta el momento para encumbrar “Pluto” a la altura de lo mejor de la producción del autor japonés. Esperemos que no nos decepcione aun cuando el viaje continúe valiendo la pena.

lunes, 3 de mayo de 2010

“Pluto 6”, de Naoki Urasawa.

Sigo con el repaso de la última obra de Naoki Urasawa publicada por Planeta en la que, aparte de rendir cumplido homenaje al maestro Tezuka, el japonés está sacando lustre a algunos de los hitos de la ciencia ficción de los últimos lustros. Les cuento.

En “Pluto 6”, la serie empieza a llegar a su punto culminante con un Gesitch que, tras recorrer medio mundo, parece que por fin ha descubierto la identidad de Pluto, el supuesto asesino de los robots más sofisticados de la Tierra , y cuáles son sus móviles y está resuelto a arrestarle o acabar con él. Sin embargo, cuando el caso parece cerca de alguien secuestra al doctor Hoffman y obliga al detective a tener que elegir entre detener a Pluto o salvar a su creador. ¿Qué hará Gesitch?¿Acabarán las muertes?¿Es Pluto un asesino o una víctima más? Tendrán que leer el tebeo para enterarse.

Urasawa sigue demostrando el por qué es el guionista que mejor mantiene el suspense número a número en una serie regular. En este nuevo volumen, aparentemente nos sorprende mostrando por fin la identidad del villano que está moviendo los hilos de la conspiración para terminar con los superrobots pero lo que en manos menos diestras supondría el clímax final de la serie con la explicación de todos los misterios que han ido surgiendo a lo largo de las anteriores entregas, en las de Urasawa se convierte en fuente de nuevos enigmas con los que mantener atrapado a sus lectores, escamoteando el enfrentamiento entre Gesitch y Pluto para dar un nuevo giro de timón a la historia eliminando al personaje que venía siendo el hilo conductor hasta ahora de la serie.

Urasawa sin prescindir del suspense característico de su obra se vuelve en este volumen más tezukiano que nunca mostrando a través de los personajes robóticos lo paradójico de la condición humana convirtiendo a los avanzados robots en testigos y víctimas desengañadas de las pulsiones e intereses de sus creadores dejando formuladas interesantes reflexiones acerca de la evolución robótica y humana que espero irá desarrollando en los próximos volúmenes.

La sexta entrega de “Pluto” mantiene el nivel de la serie, sin que hasta el momento esta dé síntomas de agotamiento ni estiramiento de la trama como ocurría en obras precedentes del japonés, enfilando su desenlace con todo el interés intacto. No pienso perdérmelo.

jueves, 4 de marzo de 2010

“Pluto 5”, de Naoki Urasawa.

No hay quinto malo, dicen, y eso parece confirmar la quinta parte de “Pluto”, la última obra de Urasawa publicada en España y que, de momento y con el permiso del “Dr. Slump”, la serie regular que sigo con mayor interés.

En esta nueva entrega, aparentemente la trama protagonizada por Haas y Gesitch llega a su clímax enterándonos por fin de las motivaciones de Gesitch para acabar con el hermano de aquél así como de lo complicado que resulta para el robot policía la labor de protección de Haas cuando esté se pone en el punto de mira de sus antiguos compañeros de organización; por otro lado, el reaparecido creador de Pluto, el dóctor Tenna, realiza un diagnóstico sobre qué ha provocado la “muerte” de Astro Boy y, de paso, Urasawa inicia una nueva subtrama protagonizada por ambos destinada a profundizar en su relación… mientras tanto descubrimos nuevos hechos sobre los planes de Dario en la guerra que fue el origen de todo, asistimos al duelo de Uran y Pluto acaba con uno de los róbots más avanzados que existen y el osito malo (los que sigan la serie me entienden) se dedica a dejar crípticos mensajes. ¿Hay alguien capaz de contar tantas cosas en un tebeo aparte de Urasawa? Yo creo que no.

Se supone que en el desarrollo de una buena obra de intriga el autor ha de ir dosificando la información para que, al final, todo encaje y descubramos al malo. Urasawa es consciente de ello y con cinco tomos publicados no tenemos noticias del aspecto del malvado ni indicios acerca de su identidad limitándose el autor a mantener entretenida a la muchachada con diversas subtramas protagonizadas por personajes secundarios que s reparten el protagonismo y que en la historia original ideada por Tezuka apenas aparecían esbozados, retratados con una hondura psicológica que no veíamos desde “Monster”. Pero, si en aquella, todo giraba en el estudio de la bondad y la maldad individual, en “Pluto” sus miras son mucho más ambiciosas y, sin desdeñar esos temas analiza las paradojas globales de este nuevo siglo en el que asistimos a genocidios y actos de terrorismo auspiciados con el consentimiento expreso o tácito de la comunidad internacional y que refleja principalmente en los paralelismos con la Guerra del Golfo o el juicio de Saddam reproduciendo en esta entrega uno de sus episodios de manera casi literal. Por lo general, la mirada de Urasawa hacia el mundo es bastante desencantada y pesimista y eso es especialmente palpable en esta serie en la que todos los personajes de un modo u otro están descubriendo una realidad mucho más oscura de la que creían vivir. Quizás por ese motivo la consideración de “Pluto” como el reverso oscuro y desencantado de “Astroboy” no esté demasiado desencaminada.

Urasawa obvia muchas de las convenciones que Asimov planteó como inquebrantables acerca de los róbots pero mantiene la principal de considerarlos como un reflejo de nosotros mismos en el que volcar muchos de los dilemas morales que nos acompañan desde que bajamos de los árboles y lo logra con excelentes resultados en un tebeo que más allá del buen rato de entretenimiento que proporciona deja momentos para la reflexión. En este número, la influencia de otro grande de la ciencia ficción como Aldiss es notoria en la excelente historia protagonizada por Tenna y Astroboy y da buena medida del talento del japonés como en unas pocas páginas es capaz de sintentizar lo que a Spielberg le costó más de tres horas de película en “Inteligencia Artificial”.

Todavía quedan por publicarse tres tomos de “Pluto” y, como siempre, se mantiene la eterna duda de si será capaz de lograr un final acorde con lo narrado hasta ahora pero mucho se tienen que torcer las cosas para no pensar que estamos ante la obra más completa y compleja de Urasawa, en la que está vertiendo todo lo bueno de “Monster” y eliminando lo que no funcionaba de “20th Century Boys” y “21th Century Boys” para quedarse con la esencia de lo que siempre ha pretendido contarnos, su visión del mundo a través de sus iconos juveniles. Lo que sí tengo claro es que tanto Asimov como Aldiss si leyesen “Pluto” se harían fans de Urasawa. Vamos, seguro.

Más “Pluto” en El lector impaciente:

“Pluto 1”
“Pluto 2”
“Pluto 3”
“Pluto 4”

jueves, 14 de enero de 2010

“Pluto 4”, de Naoki Urasawa.

Acabo de terminar el cuarto volumen de “Pluto” y una vez más me quito el sombrero –literal- ante Urasasawa, un autor que en esta serie parece si cabe haber dado una vuelta de tuerca más a su habilidad para el retrato de personajes y la dosificación de la tensión.

Con este tomo, llegamos al meridiano de la serie y la cosa está tan liada que creo que nadie es capaz de prever por donde va a salir el amigo Urasawa quién se permite lujos sólo al alcance de los más grandes como cargarse aparentemente al personaje más emblemático de la historia, demostrando una vez más que “El mejor róbot sobre la faz de la Tierra” tezukiano no es más que la plataforma desde la que desarrollar su propio talento.

Y es que en esta nueva entrega, Urasawa va dejando caer la información a cuenta gotas presentando personajes que se antojan han de tener un papel clave en el desenlace final como el misterioso creador de Astroboy, el doctor Tenma, o forzando extrañas alianzas entre personajes antagónicos como la que se da entre Gesitch, el róbot policía, y Haas, el hombre quién secretamente ansía matarle para vengar la muerte de su hermano. Sin embargo, el lector no ha de sentirse estafado por la parsimonia con la que Urasawa mueve sus piezas enfrascado en el desarrollo de subtramas que mantienen entretenido al lector. En cada capítulo, Urasawa va reforzando la caracterización de personajes apenas entrevistos en anteriores entregas para utilizarlos o sacrificarlos como piezas de ajedrez según lo requiera la trama principal mediante una técnica que el autor domina como nadie desde “Monster”.

Especialmente destacable en ese sentido es la historia que abre el volumen en la que Urasawa convierte una tierna anécdota –el doctor Ochanomizu encuentra un perro róbot antiguo roto durante un paseo por el parque y decide repararlo- en el prólogo de una nueva serie de asesinatos de róbots y científicos. En apenas unas pocas páginas y con una notable economía de recursos, Urasawa retrata el carácter de Ochanomizu y da un giro inesperado a lo que presuponíamos un relato entrañable ambientado en un día de descanso. Genial.

Urasawa está dando lo mejor de sí en “Pluto”, parece tener las ideas muy claras y ha sabido llevarnos una vez más al huerto. Espero que en los próximos cuatro tomos que faltan por publicar, Planeta (creo que el quinto acaba de salir) no la cague porque podemos estar ante su mejor obra. Ya me dirán que les parece.
Más "Pluto" en El lector impaciente:

martes, 6 de octubre de 2009

“Pluto 3”, de Naoki Urasawa.

Había pensado no escribir más de esta serie hasta que Planeta terminase su publicación, pero viendo la calidad que atesora cada una de las entregas y lo que las estoy disfrutando creo que merece la pena hacer un seguimiento más detallado. Y es que me da la sensación que podemos encontrarnos ante la obra de madurez de Naoki Urasawa, esa obra redonda que los aficionados a la obra del japonés reclamamos hace tiempo y no acaba de llegar.

En esta nueva entrega, Urasawa se desentiende de la trama presentada en las las anteriores entregas e incorpora nuevos personajes, sin relación aparente con lo acontecido hasta ahora. De este modo, conocemos a Adolf, un padre de familia de lo más normal, del que poco a poco se nos desvela un lado oscuro, y descubrimos la existencia de un fuerte movimiento contrario a la paridad de derechos entre róbots y humanos. Por otro lado, Urasawa va incorporando piezas al tablero principal y conocemos aparte de su versión de un personaje importante del “Astro Boy” de Tezuka, Uran, la hermana de Astroboy, potenciales víctimas del matarrobots como el róbot australiano Epsilón, o al personaje que da título a la obra, Pluto, un róbot dotado de grandes poderes que es perseguido por los villanos de la Historia. Así, de entretenidos son los mangas de Urasawa, no paran de pasar cosas sin que decaiga el ritmo en ningún momento….

El autor parece confirmar en esta nueva entrega que sabe lo que se trae entre manos, recuperando un rigor argumental en la dosificación de la tensión y el desarrollo de la trama que no habíamos visto desde “Monster”. El lector no sabe todavía por donde van a ir los tiros de la serie –¡ en este mismo número aparece el personaje que la da título!- pero ya se ha dejado embaucar por la endiablada habilidad de este autor a la hora de crear intriga. No importa que abra una subtrama e sin ninguna relación con lo leído hasta ahora porque ya ha sabido crear en el lector la sensación de que es capaz de prever los pasos del autor y que en algún momento esa nueva historia se unirá irremediablemente con la historia principal y será capaz de prever sus pasos. ¡Qué equivocados estamos!

Ecléctico en sus referencias como es, Urasawa no duda en volver a coquetear con la realidad al transponer en la sociedad futurista de “Astro Boy” acontecimientos directamente tomados de la Historia reciente identificables por el lector y si era fácil hasta ahora establecer la relación entre el conflicto centroasiático con la Guerra del Golfo, en este número introduce otras más o menos evidentes como la Depresión Económica vivida durante la infancia de Adolf con la acaecida tras el Crack de 1929 o esa sociedad oculta antirrobot fusilada del Ku Klux Klan. Esas son las referencias evidentes y que Urasawa pretende que el lector capte en el momento para contextualizar y dar coherencia al mundo de AstroBoy al tiempo que ayudan a reforzar esa sensación de dominio de la lectura que pretende transmitirle al lector, modernizando al mismo tiempo la sociedad fantástica e idealizada ideada por Tezuka para el “Astro Boy” original en una más oscura y compleja, pero hay otras más anecdóticas que no afectan a la lectura, guiños al seguidor del “Astro Boy” original, como los coches de policía con forma de perros o las referencias de Uran a leones y tigres, aventuras vividas en las páginas originales de “Astro Boy” que enriquecen la lectura. E incluso algunas escondidas y más sutiles, como el encuentro entre Uran y Pluto que a más de uno le hará recordar el de cierto monstruo y una niña en las orillas de un lago. Como ven, la lectura de un tomo de “Pluto” da para mucho.

Creo que “Pluto” es el mejor manga que se está publicando en estos momentos en España y Urasawa el auténtico mago del suspense del cómic a nivel mundial. Pocos –por no decir ninguno- son capaces de crear ese nivel de expectación con cada nueva entrega y a pesar de ser un dibujante limitado hacer que sus personajes transmitan la sensación de esconder secretos que esperan ser revelados en algún momento. Es este transcurrir el que hace que la lectura se vuelva apasionante y se devoren sus historias más allá de lo que espere al final de las mismas. Con todo, tengo el palpito que esta vez Urasawa no nos va a decepcionar.

Esta nueva entrega incorpora un artículo de un especialista japonés en manga, Fusanosuke Natsume, que profundiza en las claves de la obra de Urasawa e incorpora claves interesantes sobre sus inquietudes.

Más "Pluto" en El lector impaciente aquí y aquí.

Álvaro Pons ha publicado hoy una completa entrevista en inglés a Urasawa que no tiene desperdicio la pueden leer aquí.

martes, 18 de agosto de 2009

“Pluto 2” de Naoki Urasawa.

Todavía están a tiempo, si no han comprado el primer tomo de no hacerlo. No lo hagan si quieren evitar perder espacio en sus librerías, dineros de sus bolsillos y llevarse –probablemente- un monumental mosqueo con el autor y su dificultad a la hora de dar finales dignos a sus historias. Si se hicieron con el primer tomo ya da igual lo que les diga porque estarán atrapados por la habilidad de Urasawa para crear tensión a base de muy pocos elementos, con una sutileza que hace que parezca sencillo y le ha convertido en el auténtico “mago del suspense” del cómic internacional.

En este segundo volumen, prosigue la investigación de Gesitch de los misteriosos asesinatos en serie de róbots y personas en distintos puntos del planeta. El inexpresivo robot detective va interrogando y avisando a las potenciales víctimas y Astroboy se incorpora a la investigación al tiempo que otro de los robots es destruido por el misterioso asesino. Al mismo tiempo, el presidente Alexander inicia su segundo mandato y Gesitch descubre que su chip de memoria ha sido manipulado.

Urasawa va sembrando sin prisa pero sin pausa las semillas de una historia alejada del original del que parte, con personalidad propia, construyendo su propia versión remozada y actualizada de los personajes. Con unos pocos elementos variopintos tomados de aquí y allá a los que moldea para recrear su versión (los personajes de Tezuka, la obra de Phillip K. Dyck, películas como “El silencio de los corderos” o los acontecimientos que acabaron con el derrocamiento de Saddam) el japonés monta una obra de ciencia ficción e intriga a tener en cuenta en la que unos robots demasiado humanos se enfrentan a una conspiración global que pone en entredicho su existencia en una obra que supone un giro más oscuro al humanismo optimista del original.

La edición de la Biblioteca Pachinco mejora el nivel habitual de esta línea, incorporando las primeras páginas del tomo a color y reproduciendo un artículo escrito por el hijo de Osamu Tezuka sobre la gestación del proyecto. En fin, si como yo, han vuelto a caer en los malignos juegos de Urasawa que disfruten del que probablemente sea uno de los manga del año y ya nos despotricaremos cuando toque de sus finales. Ahora, ¿a quién le importa?...

Más cómics de Urasawa en El lector impaciente:

“Pluto 1”
“20th Century Boys”
“21th Century Boys”


Aquí tienen unas entrevistas a Urasawa y al autor disfrutando de su gran pasión, la música.

lunes, 15 de junio de 2009

“Pluto” de Naoki Urasawa.

Se ha hecho esperar la publicación por Planeta de la nueva y esperada obra de Naoki Urasawa…Y es que entre los seguidores de este hábil y estupendo guionista japonés había mucha expectación por leer esta obra en la que el señor Urasawa se atreve a intentar ponerle los puntos sobre las íes al maestro del manga Osamu Tezuka ofreciendo una versión remozada y dirigida a un lector más adulto de uno de sus personajes más emblemáticos y sugerentes, Atom o Astro Boy, aunque en este primer volumen sólo hace su aparición en la última viñeta del tomo. Por ese motivo quizás sea precipitado sacar demasiadas conclusiones de este primer volumen, pero ya podemos ir entreviendo cosas. Urasawa ha llevado la historia ideada por Tezuka y que sirve de punto de partida a “Pluto”, “El mejor robot sobre la faz de la Tierra”, a su terreno, el del thriller psicológico que tan bien supo desarrollar en su mejor obra hasta el momento “Monster” y le ha dado un tratamiento mucho más oscuro y complejo que el ideado por Tezuka tantas décadas antes.

Urasawa, en este primer volumen, presenta una historia ambientada en un futuro cercano en el que los robots están perfectamente integrados en la sociedad. Por eso la aparición de Montblanc un robot especialmente popular brutalmente asesinado produce una enorme alarma social. El detective encargado del caso, un deprimido y moderno androide de la Europol llamado Gesicht pronto relaciona ese asesinato con una serie de misteriosas muertes. ¿Qué conexión hay entre los dos asesinatos? ¿Quién está interesado en acabar con los robots más avanzados del mundo? ¿Qué misterio oculta Gesitch? Tendrán que leerse el tebeo para saberlo.

Las comparaciones son odiosas pero inevitables y se puedan encontrar bastantes entre este primer tomo de “Pluto” y “Monster”, la gran obra de Urasawa, tanto en la concepción como en el desarrollo narrativo. En ese sentido no esperen los seguidores del nipón demasiada originalidad pero, después del desmadre en que acabó convirtiéndose “20th y 21th century boys” para mí es un alivio reencontrame con un Urosawa centrado en el retrato de personajes y en el tipo de historia que mejor maneja: un asesino en serie del que momento sabemos muy poco y un personaje consagrado acabar con él con pequeñas historias protagonizadas por múltiples secundarios y constantes –espero- giros argumentales. Entretenimiento asegurado aprovechando a partir de referencias cinematográficas evidentes como “El silencio de los corderos” o “Blade Runner”, que hará disfrutar sobre todo a aquellos que no conozcan la habilidad de Urasawa para mantener la tensión y el suspense durante cientos de páginas pero que podrá decepcionar a aquellos de sus seguidores que esperen nuevos trucos de este mago del suspense porque, de momento insisto, no los ahí. “Pluto”, de momento, es un punto de partida correcto pero yo de Urasawa personalmente espero más, así que espero que la primera sorpresa que nos tenga preparada Urasawa no se demore demasiado o abandonaré prontito la serie. Ya les contaré.

Finalmente, hay que felicitar a Planeta por la edición de esta obra. Acostumbrados a los despropósitos perpetrados contra la obra de Urasawa es una grata noticia que en “Pluto” se reproduzcan las primeras hojas del cómic en color como en la edición original y entre las páginas en blanco y negro no haya tantas páginas quemadas como en otras ocasiones. Una grata noticia que nos permite descubrir nuevos detalles en el dibujo de Urasawa, mucho más elaborado y detallista de lo que podíamos imaginar pero que deja sin contestar a la cuestión del por qué no se hizo lo mismo con obras anteriores.

Otras obras de Urasawa en El lector impaciente:

“20th Century Boys”
“21th Century Boys”.

miércoles, 23 de julio de 2008

“21st Century Boys” de Naoki Urasawa.

Esperaba con más impaciencia de la habitual la publicación de los dos tomos de “21th Century Boys” tras el mal sabor de boca que me dejó el desenlace precipitado y chusco de “20th Century Boys”. Realmente aquel final tan ñoño no hacia justicia a la que hasta el momento había sido una excelente serie en la que su autor, Naoki Urasawa, había demostrado que el éxito de “Monster” no había sido casualidad y podía ser considerados sin complejos uno de los mejores guionistas de cómics actuales, capaz de mantener entretenidos y embelesados a sus lectores durante meses con constantes giros argumentales y reinventando –quizás en exceso- la historia al saltar entre las distintas tramas que mantenía abiertas cuan equilibrista chino haciendo girar los platos. Sin embargo, al final, el plato se cayó y se suponía que con este epílogo en dos volúmenes, “21st Century Boys”, Urasawa iba a arreglarlo, resolviendo todos los cabos que quedaron sueltos. Y sí, nadie puede negar que lo resuelve pero el plato roto lo recompone con pegamento imedio y aunque estamos ante una lectura entretenida de las que Urasawa fabrica como churros la solución final al último gran misterio que suponía cuál era la identidad real de amigo y su origen es resuelto con un hábil truco de prestidigitación y una falta de tensión dramática que a mí tras 24 volúmenes me ha dejado bastante frío (quizás otra cosa hubiese sido si no hubieramos tenido que esperar un año para leeerlo).

Kenji el protagonista de la historia debe introducirse en la atracción virtual de Amigo para desactivar la bomba de antiprotones que aparece en El Nuevo Libro de las Profecías. Allí, se encontrará con su yo de la infancia así como algún personaje que creíamos muerto hacia ya algunos tomos y descubrirá cuál fue el desencadenante de toda la historia y supuso el origen de Amigo. Mientras, en el mundo real, su sobrina Kanna y el resto de los miembros de la brigada de Kenji por fin reunidos velan las últimas horas de Sarakiyo y deben frustrar la reactivación del enorme robot que iba a arrasar Tokyo encargado de hacer explotar la bomba.

Urasawa cierra todas las tramas abiertas a lo largo de los tres años en que se ha publicado la serie pero quizás debido a las enormes expectativas generadas y el desgaste de mantener una serie abierta durante tres años el final no está a la altura del interés suscitado y resulta cogido con alfileres. Y es que estirar tanto una historia como se estiró “20th Century Boys” en tramas cada vez más complejas supone una complicación enorme para cualquier autor por bueno que este sea ya que tanta expectación es muy difícil de satisfacer y al final el autor se ha visto atrapado en la red que él mismo tejió.

Urasawa ha demostrado a lo largo de sus obras publicadas en España que es mejor disfrutar del viaje sin pensar en lo que nos espera al final del mismo y, aunque lo que nos depare la meta no sea más que la fatiga resacosa de una buena noche de parranda, que no nos quiten lo bailado por lo bien que nos lo hemos pasamos durante el viaje.

Yo ya hago cola para sacar billete para el próximo.



lunes, 7 de julio de 2008

Trailers de “20thCentury Boys” (en japonés) o a mí Urasawa me cae bien.






Naoki Urasawa es una de esas personas que me caen bien sin conocerlas. No sé si será por lo bien que me lo paso leyendo sus cómics a pesar que no me convenzan sus finales, porque le guste la buena música de los setenta o por su polifacética inquietud que le lleva a experimentar y atreverse con cualquier cosa, pero da la sensación de estar alejado de la imagen tópica del japonés tranquilo y educado armado con cámara de fotos y ser un tipo soñador más cercano al Kenji protagonista de “20th Century Boys”.

Ahí arriba les dejo los dos últimos trailers de la adaptación a imagen real que está a punto de estrenarse en Japón. Más allá de mis escasos conocimientos de japonés, lo que se ve en las imágenes parece ajustarse bastante fielmente al cómic del autor japonés.

¿Veremos esta película estrenada en España? No creo, quizás en DVD.

Más videos sobre Urasawa, la película y sus cómics en El lector impaciente aquí y aquí.

sábado, 26 de abril de 2008

Nuevo trailer de “20th Century Boys”, entrevista de Urasawa y un poquito de heavy

Pues nada, ya tenemos un primer trailer de la película que se está preparando sobre el manga de Naoki Urasawa “20th Century Boys” del que ya escribí por aquí.



Tras un trailer tan corto uno se queda con ganas de más, ¿no creen?

Cualquiera que haya leído este cómic sabe del gusto de Urasawa por la mejor época del rock de los años sesenta y setenta, pero si todavía albergaban alguna duda ahí abajo le tienen como un Bob Dylan cualquiera.



De hecho, el título del manga es el mismo que una canción de la mítica banda T-Rex. ¿Qué no saben qué canción digo? Pues esta.



Si quieren saber más sobre el polifacético Urasawa y su trabajo ahí abajo les dejo una entrevista en francés y aquí la pueden leer subtitulada en inglés.

martes, 27 de noviembre de 2007

“20th Century Boys” de Naoki Urasawa y el enigma sin fin (1)

Leído el último tomo de “20th Century Boys” se confirma que Naoki Urasawa es un excelente guionista a la hora de mantener la tensión, la acción y retratar personajes a lo largo de meses y meses pero, llegado el momento de finalizar la historia, es incapaz de hacerlo de una manera acorde a la calidad de las tramas que desarrolla. Ya le pasó con su anterior gran éxito publicado en España, “Monster” (de la que ya hablaré otro día más detalladamente), donde el absorbente enfrentamiento entre Johan y el doctor Tenna se resolvió de una manera decepcionante para una gran parte de los seguidores de la colección y ha vuelto a repetir si cabe con todavía peor fortuna con la serie que hoy nos ocupa. El final de “20th Century Boys” resulta todavía más precipitado y lamentable con el agravante que “20th Century Boys” había perdido el rumbo hacía tiempo y sólo la habilidad del autor para sostener tramas entretenidas justificaba la obra. En este sentido, Urasawa me recuerda mucho, y salvando las distancias, a Chris Claremont, el gran revitalizador de la Patrulla X (X-Men, para los modernos y cinéfilos), un guionista capaz de desarrollar extraordinarias tramas y personajes pero que dejaba abiertas más incógnitas de las que resolvía en un constante salto adelante que al cabo de los años –bastantes- acabó pasando factura a la serie y le costó, aparte de por otros motivos, el puesto. Pero vamos por partes.
“20th Century Boys” nos narra a lo largo de 22 volúmenes publicados por Planeta las peripecias de Kenji , sus amigos y familiares a lo largo de varios períodos de su vida. Desde su infancia, en la que, junto con otros niños influidos por el manga, los anime y las películas de monstruos del momento, inventaron como un juego un plan detallado para destruir Tokyo, hacerse con el poder en Japón y, en último extremo, destruir el mundo, hasta, pasado el tiempo, y ya adultos, cada uno con su vida y problemas, cuando los viejos amigos se reúnen de nuevo al comprobar Kenji que los puntos de su plan infantil se están cumpliendo sin errores y que es posible que Amigo, el líder de una secta de creciente influencia, sea uno de sus antiguos compañeros de juegos y, lo que es peor, que esté haciendo realidad punto por punto cada etapa que planificaron hacia la destrucción del mundo en el año 2000.
Partiendo de este planteamiento, Urasawa crea un manga realmente entretenido y adictivo durante sus primeros tomos en los que asistimos a la incapacidad de Kenji para frenar los planes de Amigo. A partir del momento, en que el protagonismo de la serie pasa a Kanna, la sobrina de Kenji, en una sociedad futura marcada por la incapacidad de Kenji para evitar los planes de Amigo, Urosawa se dedica con habilidad a repetir las mismas pautas y trucos que van quedando cada vez más en evidencia conforme avanza la serie. Sin embargo, la gran decepción de la serie está en su final, con un enfrentamiento entre Amigo y un reaparecido Kenji falto de dramatismo, simplón y confuso, cerrando las tramas abiertas de cualquier manera y dejando un regusto amargo al lector que ha seguido fielmente la serie a lo largo de 22 volúmenes y una errática periodicidad en sus últimos tomos que, todo hay que decirlo, para nada ayuda a su seguimiento. Y, es una verdadera pena, porque Urasawa empezó muy bien esta serie con una trama incluso más elaborada y ambiciosa que la recomendabilísima “Monster” con una historia paralela a lo largo de dos períodos temporales muy bien solucionada y desarrollada a través de constantes “flashbacks” que recordaba –quizás en exceso- al “It” de Stephen King con referencias constantes a la cultura popular (música, rock and roll, anime, manga) de moda en el Japón de finales de los sesenta y la década de los setenta en el que el mismo Urosawa creció que sirven de pistas, algunas verdaderas otras falsas, a la historia. Sin embargo, Urasawa da en los últimos tomos de la serie la sensación de estar sobrepasado y cansado de la obra-monstruo que ha creado y lo finiquita por la vía rápida, dejando en evidencia una vez más su capacidad para terminar bien lo que tan bien empezó.
Esperemos que con su próxima obra de próxima, aunque varias veces aplazada, publicación en España, “Pluto”, logre dar con la tecla. Yo no pienso averiguarlo.