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martes, 4 de marzo de 2014

“Conan: Los fantasmas de la Costa Negra”, de Victor Gischler, Attila Futaki y otros.



Planeta acaba de publicar una nueva miniserie del “Conan” de Dark Horse realizada por el guionista Victor Gischler, conocido principalmente por sus trabajos para Marvel  y el dibujante húngaro Attila Futaki quién se dio a conocer en el mercado norteamericano merced a su colaboración con Scott Snyder en la interesante “Severed  en una aventura que devuelve al Rey Conan a los peligrs y misterios que se encierran en la Costa Negra.

Conan hace poco que se ha convertido en Rey de Aquilonia y ha de de defender su reino de los enemigos que le acosan. Tras acabar con las hordas de Hazram , Conan, acosado por el fantasma de su amor perdido la pirata Bélit, dejará su ejército y su reino en manos de Pallantides para embarcarse con la ambigua bruja en una peligrosa travesía desde Aquilonia a la Costa Negra para otorgar el descanso final al fantasma de la pirata. En el trayecto, Conan y su tripulación se enfrentarán a todo tipo de peligros e intrigas sin sospechar Conan que es un peón en los planes de uno de sus peores enemigos sobrenaturales.

Victor Gischner, novelista y guionista de cómics tototerreno cuyos trabajos más destacados se localizan en el género superheroico, monta con conocimiento de su oficio una correcta, entretenida y del todo prescindible historia sacando partido de las convenciones en torno a los personajes ideado por Robert E. Howard  y el aceptable planteamiento de una más que trillada trama prototípica de la Fantasía Heroica.

Quizás el principal mérito del guión de Gischner es que la historia está planteada para permitir que el húngaro Attila Futaki despliegue su amplia variedad de recursos y muestre su gran potencial para este género en una trama rica en localizaciones y personajes. Futaki , dotado de un estilo expresivo y detallista, construye un Conan inspirado directamente en el de John Buscema y realiza un trabajo aparente y aseado al que solo se le puede achacar en algún caso el abuso por los fondos neutros en diversas viñetas aunque también hay que reconocerle en comparación con otros dibujantes de parecidas características que no descuida aspectos como la fluidez narrativa y la claridad de la exposición de la historia para que esta no decaiga frente a los aspectos más ilustrativos de su dibujo.

Completan el volumen tres historias cortas que complementaban la miniserie sin más interés de lo anecdótico que dos de ellas estén dibujadas por dos firmas tan destacadas como Howard Chaykin y Sean Murphy. La tercera historia que se desarrolla en tres partes es del todo olvidable. En conclusión, “Conan: Los fantasmas de la Costa Negra”, es un tomo que, sin aportar gran cosa al personaje, está desarrollado con el suficiente oficio e interés por su equipo creativo como para que resulte una lectura agradable para los aficionados al género de Espada y Brujería, en general, y a las gestas de Conan, en particular..

miércoles, 14 de agosto de 2013

“Superman: Hijo de Superman”, de Howard Chaykin, David Tischman y J.H. Williams III.



ECC Ediciones reedita “Hijo de Superman”, una de esas historias alternativas pertenecientes a la línea Elseworlds que tan populares fueron en DC a finales de los noventa ya que permitían probar, sin afectar a la continuidad de las series regulares, ideas atractivas protagonizadas por los personajes más representativos de la Editorial. En esta ocasión, Chaykin y Tirschman a los guiones y J.H. Williams III nos cuentan una historia coprotagonizada por Superman junto a su hijo adolescente.

En un futuro no muy lejano, Superman aparentemente lleva años ha muerto y Lois Lane se las ha arreglado sola para sacar adelante a Jon, el hijo adolescente que tuvo con Clark Kent en una Metropolis dominada por Lex Luthor y en la que el resto de los miembros  de la Liga de la Justicia se han convertido en trabajadores a cuenta de Luthor. Tan solo  Lana Lang y  Pete Ross -los antiguos amigos de Superman-   al frente de un grupo de terroristas conocido como los Superhombres se oponen al dominio de Luthor y sus compinches. Sin embargo, cuando a consecuencia de una tormenta solar, despierten los poderes latentes del hijo de Lois y Superman las cosas van a empezar a cambiar.

Lo cierto es que Chaykin, una leyenda del cómic norteamericano como dibujante,  nunca ha destacado especialmente  como guionista y eso se nota en este “Hijo de Superman” que me da la impresión ha envejecido bastante mal, aun cuando contase –o precisamente por ello- con la colaboración de David Tischman. De este modo, “Hijo de Superman” plantea algunas ideas interesantes, como pueden ser el choque entre Superman y un hijo adolescente del que apenas tenía noticias, que sin embargo son resueltas de una manera bastante pobre con lo que el  potencial de la historia se ve mermado por un desarrollo errático y poco elaborado.

Tampoco ayuda especialmente la labor gráfica de un J.H. Williams III,  anterior a su explosión en “Promethea”, y que todavía no había acabado de perfilar del todo su estilo, mostrándose como un dibujante  especialmente influido precisamente por Chaykin que, si bien destaca en la composición de página con algunas realmente chulas se muestra en conjunto escasamente espectacular y excesivamente sombrío para sacarle todo el partido a este argumento, perdiéndose por momentos en una narración confusa en la que por momentos algunos personajes resultan difícilmente identificables.

En fin, “Hijo de Superman” fue una estupenda idea, pobremente desarrollada, por lo que no es de extrañar que con posterioridad otros autores jugasen con la idea de un Superman papá. Y es que a Superman como a todo icono famoso le acaban saliendo hijos naturales hasta debajo de las piedras.

lunes, 15 de abril de 2013

“El inmortal puño de hierro”, de Matt Fraction, Ed Brubaker y David Aja.



Para matar el gusanillo a la inminente publicación de “Ojo de Halcón” de David Aja y Matt Fraction, he estado releyendo estos días los tres primeros tomos de la edición española de Panini de “El Inmortal Puño de Hierro”, la colección que convirtió a David Aja en un dibujante hot al que tener muy en cuenta dentro de la Marvel actual.

En esta colección, y en concreto, en las aventuras recogidas en estos tres primeros tomos Ed Brubaker, junto a Fraction, redefinió al personaje clásico de los años setenta poniéndolo al día, al igual que hiciera anteriormente con éxito con “Daredevil” y “Capitán América”, a lo largo de una serie de entretenidas tramas en las que respetando la esencia e historia del personaje introducía nuevos elementos que lo hacían más complejo e interesante.

 Brubaker una vez más supo jugar sus bazas y convirtió a Danny Rand, un multimillonario campeón místico de Kung Fú de una mística ciudad perdida tibetana, en la última encarnación de una larga tradición de campeones previos, contextualizándolo en una trama de acción, que incorporaba al personaje a un campeonato entre ciudades celestiales que referenciados a mitos de los adolescentes de los noventa como la serie “Dragon Ball” o el videjojuego de lucha “Tekken”, e intriga, en torno al anterior Puño de Hierro y el padre del actual que emparentaba directamente con los clásicos pulp con lo que haría la la delicia de los autores más veteranos. En fin, "El inmortal puño de hierro" tenía todos los elementos para ser un bombazo y lo fue.

Y es que si la labor de los guionistas es encomiable –no sé hasta qué punto cuáles eran las ideas de Brubaker y cuáles las de Fraction y quizás sea mejor que no se llegue a saber- donde la serie realmente destaca es en el apartado gráfico con el magnífico trabajo del español David Aja, dibujante que le dotó a la serie de una impronta característica merced a su cuidado trabajo gráfico, muy superior a lo que se llevaba en la época en el mainstream e incluso algo contracorriente, ya que si la apuesta predominante es por cómics espectaculares pero más sencillos de leer, la narrativa de Aja es compleja y estudiada pero sin perder por ello ni un ápice de la espectacularidad demandada.

En estos números, Aja deja huella palpable de su calidad con un dibujo de trazo fino, figuras angulosas y cuidadas composiciones en las que muestra cómo ha sabido entender e incorporar a su estilo el trabajo de grandes autores como Howard Chaykin, Paul Gulacy, David Mazzuchelli y, sobre todo, Jim Steranko a la hora de desarrollar un estilo propio logrando un trabajo evocador de los clásicos mencinados pero al mismo tiempo moderno y  fácilmente identificable. Por otro lado, también es de agradecer que lejos de acudir a modelos y recursos de dibujante familiares para el lector conocedor del género, Aja busca dotar a sus páginas y dibujos de soluciones sorprendentes, buscando composiciones dinámicas y perspectivas atrevidas, jugando continuamente con el ritmo de la secuenciación de las viñetas a la hora de reflejar las escenas de acción para desarrollar trucos cercanos al lenguaje cinematográfico pero eminentemente propios del Cómic.

Además, Aja juega espectacularmente con el color del tebeo para buscar los fuertes contrastes para dotar a su estilo de una profundidad y resaltar la atención del lector sobre determinados elementos importantes en la trama, logrando además un detalle hiperrealista acabadísimo sin que sus personajes pierdan por ello expresividad ni armonía. En su expresivo y cuidado uso del color recuerda al trabajo de otros dibujantes afines a Brubaker como los Michael Lark o Sean Phillips. Además, desde los tiempos del legendario Gene Colan no he visto un dibujante que incorporase tan bien los elementos climáticos y atmosféricos a la ambientación de sus historias.

La impronta de Aja en la serie sobresale incluso por encima de todos los demás dibujantes que colaboran a lo largo de estos números en distintas funciones no logrando ninguno la atmósfera intensa y personalidad que Aja logra convirtiéndose su labor en meros complementos más o menos mejor acabados aun cuando entre estos colaboradores se incluyan nombres de la categoría de Howard Chaykin o John Severin y dibujantes modernos tan interesantes como Kano o Travel Foreman.

En fin, a pesar de los años transcurridos (tampoco tantos), “El inmortal puño de hierro” de Aja, Brubaker y Fraction es un ejemplo inequívoco de una fórmula para hacer cómics de superhéroes perdurables y de calidad que, haciendo honor en este caso a su título, acaben convertidos en inmortales. Y si no, al tiempo. 

viernes, 4 de enero de 2013

Coleccionable “Star Wars: Clásicos 1” de VVAA.


Planeta inaugura el nuevo año apostando fuerte por los coleccionables con una serie de setenta entregas dedicada al Universo Star Wars que a buen precio – 9,99 euros menos los tres primeros que tendrán una rebaja inicial – que permitirá a los aficionados a este clásico de la Ciencia Ficción hacerse con la mayor parte de los cómics aparecidos a lo largo de estas décadas en torno a los personajes de George Lucas, desde los clásicos publicados por Marvel hasta los más modernos editados por Dark Horse  escritos por los Kevin J. Anderson, Randy Stradley, Tom Veitch, y dibujados por talentos como los de Rick Leonardi, Bob Wiacek, o Fred Blanchard..

Precisamente el tomo que abre la serie recoge la primera entrega de los clásicos de la Marvel recopilando a lo largo de sus 192 páginas los once primeros números de la serie “Star Wars” que entre 1977 a 1986 publicase la Casa de Ideas que pasó de la centena de números y contó con autores de la talla de los Howard Chaykin, Roy Thomas, Archie Goodwin, Tom Palmer, Al Williamson, Walt Simonson o Carmine Infantino. Precisamente el grueso de este tomo inicial recoge la etapadel equipo creativo formado por el guionista todoterreno Roy Thomas y un especialista scifi como Howard Chaykin en el que los autores adaptan a lo largo de media docena de números la primera de las  películas – o cuarta, ya sabéis- “Una nueva esperanza” antes de iniciar una serie de aventuras originales que continuarían durante una larga etapa Archie Goodwin y Carmine Infantino.

Más allá del tono añejo y entrañable de este material hay que destacar la más que correcta calidad de reproducción de la edición aunque esta adolece del mal endémico de este tipo de coleccionables, la escasa documentación complementaria y la eliminación de las portadas originales.

El coleccionable se distribuirá en kioscos y los interesados que se suscriban tendrán acceso a material exclusivo (cinco posters de gran tamaño a doble cara con planos e imágenes de algunas de las estructuras más emblemáticas de la saga, junto a un libro de 32 páginas).

En definitiva, un coleccionable que puede ser una buena oportunidad para contar en una edición unitaria y económica del grueso de los cómics publicados del universo expandido de Star Wars pero que por las características de la edición está lejos de ser definitiva.

jueves, 22 de diciembre de 2011

“Capitán América 616: 70 Aniversario”, de Ed Brubaker y VVAA.

Panini ha dividido en dos partes publicadas en los números diez y once del octavo volumen de la serie española el número 616 de la serie regular norteamericana en el que se celebraba el 70 aniversario de la primera aparición del personaje. Un número extraordinario cuya gracia estribaba en que un grupo de variopintos autores que nunca han estado vinculados con las series del Capi aportaban su versión del mismo a través de diversas historias autoconclusivas, salvo la realizada por Brubaker con Deodato que continuaba la trama principal.

Precisamente y empezando con esta historia que algunos comparan con “Archipiélago Gulag” (¡¡¡¿¿¿¿???!!) nos encontramos a un Bucky extraditado a Rusia por sus crímenes de Soldado de Invierno donde empieza a cumplir condena en una cárcel de alta seguridad rusa. A pesar de la buena volunta de Steve Rogers para facilitarle las cosas, Bucky se las tendrá que ver con otros reclusos rusos a los que ayudó enchironar durante su etapa como Soldado de Invierno. Hombre, con la obra del nóbel Sholzhenitzyn no tiene mucho que ver la cosa – ni falta que hace, por otro lado- pero se trata de una historia entretenida en la que Bru una vez más tira de fondo de armario para recuperar a alguno de aquellos superhéroes rusos, los supersoldados soviéticos, que se las tuvieron tiesas con Los Vengadores hace tiempo. La historia la dibuja Deodato aportando el toque espectacular que le caracteriza y mejorando con creces el nivel habitual de la serie.

Del resto de historias a destacar la bonita historia que se marca Howard Chaykin que le ha cogido el gusto al personaje tras el episodio de hace unos meses. Chaykin aporta su visión original escapando de los clichés más manidos ofreciendo una curiosa historia en la que resalta mejor que nadie las contradicciones más profundas del personaje como prisionero de una época que no le corresponde usando como hilo de conductor un cuadro. Lástima que Chaykin termine la historia de un modo un tanto brusco y no se anime a hacer algo más largo con el Capi porque sus apariciones se agradecen enormemente.

Por otro lado, la guionizada por Cullen Bunn y dibujada por Jason Latour tiene más miga de lo que parece ya que contraponer el superheroico y rígido modelo que representa el capi con las debilidades de los pueblerinos de un villorrio de los Estados Unidos profundos que aceptan el alquiler de IMA para sacar adelante su pueblo. Jason Latour realiza un gran trabajo, aportando su estilo elegante y alejado a lo que estamos acostumbrados en el maisntream.

Me gustaría decir algo bueno sobre las historias guionizadas por Mike Benson, Frank Tieri, Kyle Higgins y Alec Siegel pero la verdad es que no van mucho más allá de manejar clichés trillados para permitir el lucimiento de los excelentes dibujantes que les tocan en suerte, dibujantes como Paul Azaceta, Ed McGuiness, Pepe Larraz, Travis Charest o un Paul Grist, del que siempre es agradable tener noticias.

En definitiva, el 616 es un aceptable número de homenaje en el que para variar, visto el nivel de la serie en los últimos años, brillan más los dibujantes que los guionistas. Creo que hubiera sido bonito haber publicado un número único ajustando más el precio como apareció en Estados Unidos, pero doctores tiene la iglesia.

jueves, 25 de noviembre de 2010

“Star Reach”, de Mike Friedrich.



Me resulta curioso como en esta fiebre que está viviendo últimamente el cómic norteamericano con la recuperación en reediciones más o menos cuidadas de los clásicos de las tiras de prensa a lo mejorcito (y lo peorcito) del comic book de superhéroes de los ochenta (e incluso noventa) se esté pasando de puntillas por una década, la de los setenta, en la que se cimentó buena parte de lo que vino después. Y precisamente, una obra clave en ese período es “Star Reach” de Mike Friedrich.

Y es que cuando Mike Friedrich quién había hecho sus pinitos como guionista en DC y Marvel en títulos como “Iron Man” o “Liga de Justicia de América” se metió a autoeditar “Star Reach” nadie hubiera sospechado que ese descabellado proyecto era el germen de lo que serían las editoriales independientes de los ochenta y el trampolín para que algunos de los artistas más representativos de los años posteriores publicaran historias de fantasía y ciencia ficción que no tenían cabida en las grandes compañías., tipos como Dave Sim, Barry Windosr-Smith, Howard Chaykin, Jim Starlin, Walt Simonson, Lee Marss y los que me dejo.

Star Reach” llenó un hueco entre las propuestas “underground” y “mainstream” mostrando la viabilidad de un cómic que se distribuía exclusivamente en contadas librerías o por suscripción alcanzando la respetable cifra de dieciocho números publicados entre 1974 y 1979. Entre los principales trabajos que aparecieron en esta serie destacan "Gideon Faust, Warlock at Large" y “Cody Starbucks”, de Howard Chaykin, el “Parsifal” de Paul Craig Russell o las primeras adaptaciones al cómic de “Elric de Melniboné” realizadas por Frank Brunner o Robert Gould, el erotismo de las aventuras de "Linda Lovecraft" de Mike Vosburg, o una –más- de las obras consideradas precursoras de la “novela gráfica” que apareció seriada en varios números, “The sacred and the profane”, de Dean Motter y Ken Stacy, o incluso el relato de Roger Zelazny ilustrado por Gray Morrow, “The Doors of his face, the lamps of his mouth”(El amor es un número imaginario) .

El éxito de “Star Reach” permitió a Mike Friedrich montar su propia editorial en la que desarrollaría otros títulos similares como “Quack”, “Imagine” o “Pudge, Girl Blimp” con éxito moderado que llevarían al cierre a la compañía de Friedrich en 1979.

Curiosamente, en los años ochenta otra compañía independiente, Eclipse Comics, se haría con los derechos de estas obras y reeditaría el material publicado en “Star Reach” e “Imagine” en una nueva serie titulada “Star Reach Classics” que llegaría a los seis números.

Sería interesante que algún astuto editor tuviera en cuenta este material y lo recuperara en condiciones para disfrute de los aficionados al buen cómic. Por pedir que no quede.

En este completo artículo (en inglés) se hace una gran semblanza de “Star Reach” y se indexan todas las obras editadas por Friedrich.

Algunas de las historias publicadas a lo largo de los dieciocho números de “Star Reach” se pueden leer en inglés aquí, aquí y aquí.

miércoles, 21 de julio de 2010

“Capitán América”, de Howard Chaykin.

No voy a hablar de lo poco elegante –aunque supongo que bastante rentable- que me parece la política de publicación de Panini del “Capitán América” en los últimos meses, publicando fuera de la colección regular “Renacimiento” (como hubiera sido lo lógico) para hacerlo en un tomo aparte con el que aprovechar el tirón de la resurrecciónde Steve Rogers dejando la etapa de Brubaker en suspenso durante meses mientras acumulan material para dedicarse a publicar números autoconclusivos de distintos autores; no voy a hablar de lo malo que me pareció el publicado el mes anterior en el número 56 guionizado por los hermanos Knauf (al parecer reconocidos guionistas televisivos) y Mitch Breitweiser. No, hoy voy a comentar el número de este mes que me parece destacable porque supone el regreso por sus fueros de uno de mis autores favoritos, Howard Chaykin y lo excepcional que es hoy en día encontrarse con una historia de superhéroes interesante y original que no necesite de diez crossovers para poder seguirse.

Por si alguien no lo sabe, Howard Chaykin fue uno de los autores más importantes del cómic norteamericano de finales de los setenta y de los ochenta con obras arriesgadas, ácidas y originales en las que añadía a un dibujo con ciertas reminiscencias clásicas una atrevida narración y composición para la época en historias no exentas de crítica. En los últimos años, la estrella de Chaykin se fue apagando poco a poco y sus últimas obras no han sido especialmente destacables pero esta incursión que realiza en el Capitán América es un tebeo interesante por distintos motivos y dejan constancia que el que tuvo retuvo.

El primer detalle a destacar de este tebeo es que un cómic de superhéroes “a la antigua”, una aventuras autoconclusiva con una correcta narrativa y un dibujo ajustado al personal estilo de un autor que nunca ha destacado precisamente por su espectacularidad pero que aun así resulta correcto en una historia de componentes clásicos y retros ambientada en los Estados Unidos de los años cincuenta en la que deja de lado al capi de toda la vida para ofrecernos una original historia sobre el anticapi, el Capitán América de los años cincuenta que mientras SR estuvo en animación sumergida se dedicó a luchar contra los malos comunistas. Chaykin aprovecha las características del personaje para arremeter con toda su acidez e ironía contra uno de los más oscuros períodos de la historia norteamericana enfrentando al Capi con un trasunto del senador McCarthy descubriendo finalmente al senador como un agente comunista y la “Caza de Brujas” una operación para desestabilizar el país desde dentro. El tebeo está lleno de buenos momentos y de la mala baba características del autor como la comparecencia de Furia en la Comisión Anticomunista presidida por el malo o la añoranza de este del “american way of life” cuando regresa a la Unión Soviética pero, si realmente por algo destaca, es por la equilibrada descripción que realiza Chaykin del CA de los años cincuenta alejada de la habitual como un héroe heroico, fanático y comprometido, aun cuando se le noten ya síntomas de inestabilidad menta,l o reencontrarnos con la cuidada, elegante y fácil narrativa de Chaykin que cuando quiere sabe y puede.

En definitiva, este Capitán América de Chaykin es una demostración de que el formato cómic-book clásico no está agotado y todavía es posible contar buenas, entretenidas y originales historias de superhéroes que duren pocas páginas. Sólo hace falta, talento, ganas y que el editor de turno les deje. Lo demás, son modas.

martes, 22 de septiembre de 2009

Howard Chaykin, el menos talentoso de su generación.


Pregunta: ¿Por qué cómic?

Chaykin: Porque amo todo lo que tiene que ver con ellos: su olor, la sensación que da tocarlos...

Pregunta: ¿Considera que ha habido grandes cambios en su trayectoria?

Chaykin: Soy el menos talentoso de mi generación. Ya trabajaba en el mundo del cómic a principios de los ‘70, pero no era bastante bueno para hacerlo bien. Los primeros siete, ocho años de mi carrera los pasé intentando encontrar una buena idea. Pero ya he descubierto que la única manera para poder estar a la altura de los realmente buenos, es trabajar más que todos...

Pregunta: ¿Qué significó trabajar con artistas como Gil Kane o Neal Adams?

Chaykin: Gil influyó profundamente en mi formación profesional. Yo tenía 19 años y él era tan presumido... pero observándolo trabajar aprendí muchísimo del oficio. Para Neal he dibujado incluso más que para Gil, sin embargo siento que le debo menos...

(Howard Chaykin habla con Elena Ledda sobre su vocación por el cómic e influencias en una entrevista muy interesante que pueden leer aquí).

miércoles, 3 de diciembre de 2008

“La Sombra: Luces y Sombras” de Helfer y Sienkiewicz

Tras la buena aceptación general que tuvo por el público la nueva versión de “La Sombra” adaptada al gusto del lector moderno por Howard Chaykin en la miniserie “Sangre y Justicia”, de la que ya hablamos por aquí, en DC decidieron iniciar una colección regular en la que explotar a la modernizada Sombra. Sin embargo, el editor encargado al principio del proyecto, Mike Gold, se encontró con un problema al rechazar el culo inquieto de Chaykin hacerse cargo de la misma, ocupado por aquel entonces en revitalizar otro personaje clásico “Blackhawk”. Gold que no quería aparcar la serie, decidió confiar en otro equipo creativo que continuase la labor de Chaykin, el formado por el guionista Andy Helfer y el dibujante Bill Sienkiewicz y el resultado de su colaboración fue el primer arco de la colección de “La Sombra” que en España Ediciones Zinco publicó como serie limitada hace ya casi veinte años.

En los seis números que se mantuvo el tándem, Helfer realizó uno de sus mejores trabajos respetando no sólo las premisas y el nuevo espíritu que Chaykin había insuflado al personaje, limando parte del cinismo tan propio de Chaykin pero manteniendo y aumentado los guiños humorísticos de la serie y su tono irónico y mordaz a través de la incorporación de nuevos personajes, como el bufo comisario Medina, y nuevos ayudantes de La Sombra a los que ya conocíamos, en una historia en la que La Sombra se enfrenta a algunos de sus viejos enemigos del pasado como Shiwan Khan, convertido en un poderoso hombre de negocios, o el corrompido Príncipe del Crimen Benedick Stark, quienes se disputan un aparato que les permite controlar a la gente al tiempo que investiga el final del clon de Lamont Cranston, una de las identidades de La Sombra, y la misteriosa secta del persuasivo Reverendo Luz. El guionista dosifica perfectamente la información para ir incorporando y manteniendo el interés en una serie de tramas que van superponiéndose hasta el salvaje final de una historia en la que La Sombra vuelve hacer una vez más gala de su ambigüedad moral. Helfer introduce en la historia hábiles críticas a la influencia de las grandes multinacionales y las sectas en una historia que más de veinte años después, sigue manteniendo el mismo interés que en el momento de su publicación. Pero si bueno es el trabajo de Helfer de excelente se puede calificar la labor gráfica de un valiente y arriesgado siempre Bill Sienkiewicz en el mejor momento de su carrera, tras terminar “Elektra: Assasin”. Sienkiewicz, sin abandonar la influencia expresionista, tan evidente a lo largo de toda su carrera, potencia en esta serie el carácter narrativo de su dibujo llevando el peso de una historia compleja de narrar gráficamente para incorporar constantes guiños humorísticos al trasfondo oscuro y abiertamente pulp de los personajes y hechos que narra. El dibujante juega sabiamente con el diseño de página en excelentes planos y contraplanos, la composición y tamaño de las viñetas para conseguir todo tipo de efectos, y manejando con auténtica maestría todos los recursos narrativos que debe dominar un dibujante, trascendiéndolos con inmejorables resultados, especialmente en lo referente al uso de las onomatopeyas que se incorporan a la acción como elementos compositivos con los que atrapar y guiar la atención del lector incorporando nuevos y múltiples significados al meramente descriptivo en una constante y palpable demostración de la potencialidad que encierra la narración gráfica. Uno de los mejores trabajos de Sienkiewicz.

Tras el abandono de la serie por parte de Sienkiewicz, Helfer se mantuvo en la colección con Kyle Baker en los lápices. Sin embargo, la nueva pareja a pesar de algunos números meritorios no pudo mantener el alto nivel de calidad alcanzado por los artistas anteriores degenerando hacia historias cada vez más extravagantes, que provocarían la cancelación de la serieen su número 19 para iniciarse una nueva serie, “The Shadow strikes” con Gerard Jones a los guiones y dibujantes como Eduardo Barreto, Mark Badger y Rod Whigham. En esta nueva colección, Jones recuperó la versión clásica del personaje, con nuevas aventuras ambientadas en los años cuarenta en una serie que para muchos es las que mejor ha mantenido la esencia de los pulps clásicos. Esta serie se mantuvo hasta 1992 alcanzando los 31 episodios y fue cancelada cuando DC perdió los derechos del personaje a favor de Dark Horse. Tanto la serie de Jones como la etapa de Helfer-Baker se mantienen inéditas en España por lo que sería interesante que Planeta recuperase todos estos tebeos de excelente calidad en una cuidada edición. “La Sombra” y su historia lo merecen.