viernes 16 de marzo de 2012

“Kull: El Reino de las Sombras”, de Arvid Nelson y Will Conrad.

Los aficionados al cómic y las creaciones literarias de Robert E. Howard estamos de enhorabuena ya que en la estela del éxito que han tenido sus nuevas adaptaciones al cómic de Conan, Dark Horse se ha animado a adaptar otros personajes como Solomon Kane o Kull. Precisamente, de este último Panini acaba de publicar la primera miniserie de seis números realizada por Arvid Nelson y el dibujante brasileño Will Conrad adaptando libremente uno de los dos relatos que Howard vio publicados en vida protagonizados por el rey valusio, “El Reino de las Sombras”.
En un tiempo inmemorial anterior incluso a las Crónicas Nemedias de Conan, Kull, un bárbaro atlante se ha hecho con el trono de la milenaria civilización valusiana. El maduro Kull debe hacer frente desde ese momento a las complejidades que conlleva la corona enfrentándose tanto a los nobles que abiertamente se le oponen como a cultos como el del Dios Serpiente cuyos sacerdotes adoptan mágicamente las formas de los miembros de la corte para atentar contra la vida del rey Kull. Este, advertido por el picto Brule que acabará convirtiéndose en su compañero inseparable, se enfrentará a todos sus enemigos espada en mano.

Arvid Nelson realiza una interesante e inteligente labor de adaptación del relato howardiano original un prólogo y un epílogo en los que complementa y aclara puntos oscuros del mismo dando una mayor cohesión al relato. Nelson refleja perfectamente la personalidad de Kull, un personaje que más allá del simplismo de considerarlo un clon de Conan cuenta con una personalidad y conflictos propios, sin renunciar en ningún momento de dotar al cómic de las dosis de acción que una historia de espada y brujería precisa.

En el aspecto gráfico, el brasileño Will Conrad, coloreado por José Villarrubia, realiza un estupendo trabajo deudor de las clásicas adaptaciones marvelitas guionizadas por Roy Thomas y dibujadas por autores de la categoría de Joe Severin, Mike Ploog o Wally Wood, sin renunciar pese a ello a aportar su propia visión remozada del personaje y su entorno, una visión que sorprenderá en algunos casos a los más veteranos, sobre todo en lo referente a la caracterización de algunos personajes como Brule, y luciéndose especialmente en algunas espectaculares splash page.

El Reino de las Sombras” es un tebeo intenso y entretenido, que hará las delicias de los aficionados a la Espada y Brujería, reuniendo en su justa medida todos los elementos que lo hacen tan atractivo al tiempo que se convierte en una excelente presentación a nuevos lectores de un personaje tan interesante como Kull.

jueves 15 de marzo de 2012

Encuesta Impaciente: ¿Qué hacemos con el fondo DC de Planeta?

Bueno, a estas alturas, todos y todas sabéis que Planeta va a retirar en breve su fondo de material DC tras perder –o renunciar- a continuar publicando los comics DC en España tomando el relevo ECC Ediciones. De todos modos, si todavía hay algún despistado reproduzco la nota de prensa de Planeta sobre el tema:

Desde el 1 de enero de 2012, Planeta De Agostini Cómics ha dejado de publicar novedades pertenecientes a DC Comics/Vertigo. El fondo de catálogo de nuestro sello continúa disponible hasta el día 15 de abril. Posteriormente, Planeta DeAgostini Cómics no continuará distribuyendo libros de dicha licencia.

Sólo nos queda agradecer a DC Comics su estrecha colaboración durante los 6 años de relación editorial y desearle los mejores éxitos en esta nueva etapa”.

Una nota escueta y sencilla de despedida que no aclara que va a pasar con el amplio fondo acumulado que dejará de estar disponible como tal en las librerías a partir del 15 de abril, lo que ha disparado las conjeturas en torno qué va a pasar con el mismo…

En realidad, solo Planeta, DC y quizás ECC lo sabrán porque estas cosas las tendrán negociadas en contrato pero se me ha ocurrido hacer una encuesta al respecto cuál pensáis que va a ser el destino de todo ese material acumulado durante todos estos años.

Las opciones de la encuesta son:

1º.- Destruirlo. Convertirlo en cenizas o pasta de papel.
2º.- Donarlo a bibliotecas e instituciones similares.
3º- Saldarlo
por una cuarta parte o la mitad de su precio original.
4º.- Especular. Tenerlo almacenado durante unos cuantos años para volver a comercializarlo a través de algún librero amigo que lo introduzca paulatinamente en el mercado de segunda mano en función de la demanda.
5º.- Ninguna de las anteriores.

Esta vez solo se podrá elegir una opción, por lo que es importante afinar y como siempre los comentarios están abiertos para proponer otras ideas o profundizar en las respuestas. Se podrá votar hasta…el día 24.

Hala, que hable el pueblo.

miércoles 14 de marzo de 2012

“American Vampire 3”, de Scott Snyder, Rafael Alburquerque y Danijel Zezelj.

ECC Ediciones retoma la publicación de la serie perteneciente al sello Vertigo “American Vampire” donde lo dejó Planeta con la publicación del tercer recopilatorio en el que se agrupan los números 12 a 18 de la edición original. Una entrega que no pasa de correcta y en la que Snyder se decanta por el entretenimiento sin aparentemente ser capaz de sacar partido a las atractivas posibilidades que le ofrece el concepto de la serie, embarcándose esta vez en un nuevo capítulo emblemático de la Historia estadounidense localizando las andanzas de Skinner Sweet, Pearl Jones y el resto de los personajes durante la II Guerra Mundial en la campaña del Pacífico.

Tras un número autoconclusivo en el que asistimos a un capítulo más del pasado del vampiro americano Skinner Sweet ambientado en uno de esos espectáculos circenses del tipo del Circo de Búfalo Bill en los que se teatralizaban las andanzas de los pioneros del Lejano Oeste y en el que el lector avezado puede encontrar alguna pista de los motivos por los que Sweet vampirizó a Pearl Jones, nos embarcamos en un nuevo arco argumental ambientado en la II Guerra Mundial en el que el marido de Pearl, Henry Preston se enrola a escondidas de su señora en una misión de la sociedad del Lucero del Alba para investigar una nueva y misteriosa especie de vampiros que vive en una isla japonesa camuflado el comando de cazavampiros como parte del ejército norteamericano desplegado en la Guerra del Pacífico contra los nipones, sin saber que Skinner Sweet anda tras sus pasos.

Snyder monta una efectiva trama de acción mezclando convenciones del bélico y el terror que funcionan correctamente, aunque no se preocupe en exceso en pulir los detalles ni aportar un mínimo de originalidad a su desarrollo incorporando unos personajes secundarios estereotipados apenas esbozados que cumplen con estoicismo con su falta destino. Snyder, una vez más, se queda en la superficie de una premisa que deja con la sensación de que podría haber dado bastante más de sí, limitándose a discurrir con un mínimo esfuerzo por caminos trillados y sin sacar todavía a estas alturas el jugo a unos protagonistas con más potencial del demostrado hasta el momento.

En el aspecto gráfico, radica una vez más el principal punto de interés de la serie. Es curioso como desde planteamientos estilísticos parecidos los dos dibujantes del arco, el croata Danijel Zezelj y el brasileño Rafael Alburquerque, me provocan reacciones tan distintas. Con un dibujo impresionista basado en la ausencia de fondos y trazos gruesos y nerviosos, Zezelj, encargado del fill in, mantiene cierto distanciamiento respecto a la historia que hace que no conecte con su forma excesivamente fría de dibujar mientras que, en cambio, Alburquerque es capaz de dar mayor cohesión a su narración dotando de mayor agilidad y ritmo a la historia.

En definitiva, “American Vampire” sigue cumpliendo con los mínimos exigibles y prometiendo más de lo que realmente expone. Eso sí, las próximas entregas dibujadas por Jordi Bérnet no pienso perdérmelas.


Más sobre "American Vampire" en El lector impaciente, aquí y aquí.

martes 13 de marzo de 2012

“Batman y Robin”, de Grant Morrison y Frank Quitely.

Cumpliendo con lo prometido cuando se hizo con los derechos de DC, ECC Ediciones está manteniendo cierta continuidad con la política de publicación de Planeta. De este modo, y centrándonos ya en la etapa de Grant Morrison en “Batman”, si Planeta venía publicando los episodios en grapa para más tarde recopilarlos en tomo, ECC siguiendo esa política recopila en este tomo los seis números que Morrison realizara con Quitely para lanzar la nueva serie estadounidense de “Batman y Robin” que en su momento ya publicó Planeta en grapa. Vamos, un pequeño gran lío si no se está encima de la serie y puede llevar a más de uno a provocarle dolores de cabeza o de bolsillo cuando compruebe que se ha hecho con material que pensaba inédito. Una vez hecha la aclaración, he de decir que estos números no están nada mal, ofreciendo una agradable revisión y puesta al día de los tópicos de Batman.

Poniéndonos en antecedentes brevemente, los aliados y enemigos de Batman piensan que este ha muerto cuando realmente se encuentra desaparecido en la corriente temporal. Como Gotham no puede quedarse sin su justiciero favorito para que los criminales no campen por sus respetos, Dick Grayson renuncia a continuar siendo Nightwing para ponerse la capa y hacer de Batman tomando como nuevo Robin al díscolo y rebelde Damien, el hijo que Bruce Wayne tuvo con Talia al que Morrison nos presentó en los inicios de su etapa en la serie del Murciélago. El nuevo Dúo Dinámico deberá hacer frente en sus primeras misiones al pirado Profesor Pyg y sus estrafalarios aliados, y una nueva encarnación de Capucha Roja que pistola en mano pretende tomar el relevo al Hombre Murciélago.

Si Morrison y Quitely sorprendieron a propios y extraños con la excelente revisión que realizaron en “ASS” de la mitología que rodeaba al Hombre de Acero aprovechando además el carácter cerrado de esa maxiserie, en “Batman” está saliendo airoso con un encargo más complicado al insertarse los números guionizados por Morrison dentro de la serie (o series) regular del personaje y además tener que asumir las diversas versiones y transformaciones –bastantes más que Superman, por cierto- que ha ido sufriendo a lo largo de las décadas. Y lo cierto, es que Morrison está saliendo airoso de la tarea dando una nueva patina a tramas y situaciones evocadoras de otros años y otros autores, tomando de la rica tradición del personaje aquello que le sirve para su historia y soltando el lastre de lo superfluo para lograr un conjunto de cómics de ritmo ágil, entretenidos y divertidos en los que sabe sacar provecho de los excelentes dibujantes con los que ha colaborado en su realización, aunque realmente no sean tan rompedores como la fama de Morrison podría presuponer.

De este modo, todo lo dicho es aplicable a estos tebeos que firma con Quitely, probablemente el dibujante con quién mejor migas ha hecho Morrison y el que mejor ha sabido plasmar su habitual torrente de ideas. En estos primeros episodios de“Batman y Robin”, Morrison sigue aplicando lo de cambiar todo para que todo siga igual. Nuevos y molones villanos que rememoran a los viejos, una tensa relación entre los nuevos Batman y Robin que recuerdan a la tensa relación de los antiguos Batman y Robin, y un Alfred tan mediador y conciliador como siempre. En definitiva, más de lo mismo para el aficionado antiguo con la salvedad que el dibujante es un brillante Frank Quitely que le da un aire novedoso y original que no ahorra esfuerzos para sorprender en cada encuadre y en seguir aplicando y depurando los recursos narrativos adquiridos del manga que ya mostrara en algunos de sus anteriores trabajos con Morrison.

En definitiva, “Batman y Robin” no es un tebeo tan innovador como podría esperarse ni será la piedra rosetta sobre la que desentrañar las décadas de historia previa como si es “ASS”, pero es una serie de superhéroes superior a la media y contribuirá a que dentro de unos años las aportaciones de Morrison a la rica historia del Hombre Murciélago sigan siendo recordadas.

lunes 12 de marzo de 2012

“Mezek”, de Yann y André Juilllard.

Es curioso, como parece que las editoriales se ponen de acuerdo a la hora de sacar obras de temáticas parecidas en una lucha por captar lectores que no sé hasta que punto no acaba saturando a los aficionados. Si Ponent Mon anuncia a partir de este mes la publicación de “Buck Danny”, la serie europea por antonomasia de aviadores, Norma Editorial ha corrido para adelantarse y publicar no una sino dos obras de Yann centradas en la aviación militar. La primera de ellas, “El Gran Duque”, la he aparcado por el momento ya que a priori me parece más interesante este “Mezek” dibujado por el gran André Juillard.
En 1948, el naciente estado de Israel se enfrenta a todos tipos de enemigos tanto externos como internos. Acosados por la aviación de la Liga Árabe, los israelitas buscan, burlando el bloqueo internacional de mil maneras posibles , hacerse con aviones de guerra por todo el mundo entre los desechos de la II Guerra Mundial mientras, ante la falta casi total de pilotos judíos, contratar pilotos mercenarios de distintas nacionalidades con los que formar la Aviación del Ejército Israelí. De entre todos esos pilotos, despreciados por los nacionalistas hebreos, destaca Björn, un misterioso y frío piloto sueco especialista en hacer volar los inestables “mezek” checos que oculta un doble secreto.

Aunque pueda parecer lo contrario tras sus largas colaboraciones con Conrad, opino que Yann no es un guionista especialmente imaginativo ni sorprendente. Sin embargo, compensa esa tara con un gran conocimiento de los mecanismos de los géneros que ha ido perfeccionando a lo largo de su carrera y la profusa documentación de la que se nutre a la hora de construir un guión. En ese sentido, “Mezek” no es una excepción y a partir de una convencional y trillada historia de género en torno al misterio de los sabotajes a los aviones israelíes y los secretos en el pasado del protagonista, Yann realiza una completa aproximación a la construcción del estado de Israel durante la guerra de 1948 describiendo de manera somera pero efectiva la compleja situación internacional en que se encontraba el naciente país. Como es habitual, se nota que Yann se ha documentado a conciencia para la realización de este álbum, incorporando a través de los distintos personajes referencias a hechos y personajes históricos reales que entremezcla con la resolución de los misterios en torno a la figura del protagonista para mantener el interés del lector hasta el final de la historia. Yann es un autor muy convencional y, en ese sentido, la trama resulta predecible pero gracias a la solidez y originalidad de las bases históricas que maneja y la correcta dosificación de los misterios, se lee con agrado aunque con excesivo distanciamiento respecto a unos personajes con los que cuesta identificarse.
Sin duda, el principal aliciente de “Mezek” para mí consiste es volver a disfrutar del trabajo de un dibujante de la categoría de André Juillard, quién da empaque al álbum demostrando que su trazo no ha perdido ni elegancia ni detallismo con los años. Lejos de las tramas de época a las que debe su fama o sus últimos escarceos con los personajes de Jacobs, Juillard se muestra como un exquisito narrador gráfico capaz de desenvolverse con igual maestría en la descripción de los más feroces combates aéreos y los distintos tipos de aviones como los más íntimos escarceos amorosos de unos amantes en una playa desierta. Cuando la profusión de diálogos entre los personajes no lastra los dibujos de Juillard, Mezek” alcanza una dimensión superior ya que el dibujante es capaz de aportar en esas secuencias mudas todo el dramatismo y hondura que precisa un buen cómic de género.

Mezek” es un notable cómic histórico que encuentra en la originalidad de los hechos tratados y el talento de Juillard sus principales elementos a destacar frente a una trama acaso excesivamente convencional y predecible que sin embargo como una máquina bien engrasada funciona a la perfección.

sábado 10 de marzo de 2012

Jean Giraud / Moebius (1938-2012)

Acaban de anunciar en el Telediario la muerte de Jean Giraud osease Moebius. Un dibujante con un talento tan enorme que fue capaz de desdoblarse en dos personalidades artísticas tan deslumbrantes, magistrales y esplendorosas que marcaron a fuego la BD europea anquilosada en formas anticuadas, rígidas, infantiles y repetitivas.

Giraud /Moebius vino a acabar con todo eso desde dos frentes. La evolución natural de las convenciones habituales de los géneros –especialmente del western - en las obras firmadas con su nombre y de la que “Blueberry” es la máxima expresión, a la imaginación desbordada y sorprendente de su “alter ego” Moebius a cuyo haber se deben obras maestras como “Arzach”, “El incal” o “El garaje hermético” mostrando originales mundos imaginarios de los que tomo buena nota el fagocitador mundo cinematográfico.

Quiero pensar que Giraud encontró por fin el punto de encuentro entre sus dos personalidades en su última gran obra, “Inside Moebius”, sintetizando por fin toda las energías de un talento único.

Se ha ido físicamente uno de los autores de cómics más influyentes de todos los tiempos pero su obra se mantendrá ya que, como la cinta de Moebius, no tiene ni principio ni fin. Es eterna.

D.E.P.

viernes 9 de marzo de 2012

“De qué hablo cuando hablo de correr”, de Haruki Murakami.

Buscando motivación para retomar la costumbre de salir a correr tras dejar el gimnasio hace unos meses, me he animado a leer este librillo en el que el japonés Haruki Murakami comenta con su estilo sencillo y claro sus propias experiencias como escritor y corredor de fondo, al tiempo que va descubriendo a sus lectores aspectos de su obsesiva y perfeccionista personalidad.

La verdad es que es un libro ameno y entretenido, sobre todo para aquellos que nos gusta Murakami o que, a cualquier nivel practiquemos o hayamos practicado lo de enfundarnos unas zapatillas para salir a correr (lo de jogging, footing yo no lo digo porque yo no hago esas cosas) que sabrán reconocer algunas de las experiencias que describe el escritor, aunque dudo mucho que sea una obra capaz de despertar demasiado interés en la generalidad de los mortales (claro, que la generalidad de los mortales no saben ni quién es Murakami ni leen demasiado, así que lo mismo les dará). Pero para los pocos que nos interesan todas estas cosas, en esta obra inclasificable que Murakami considera como unas “memorias” se descubre a sus seguidores como un tipo tímido, perfeccionista y solitario, que ha encontrado en el deporte –ha participado y participa en la tira de maratones y triatlones a pesar que ya no es ningún jovencito- un complemento enriquecedor a su labor de escritor, estableciendo curiosas similitudes entre sus dos grandes pasiones y vocaciones.

Si no se ha practicado más deporte que el del sillonball, casi mejor que nadie pierda el tiempo en esta obra, porque el autor no va mucho más de explicar sus obsesivas preocupaciones de corredor: como empezó a correr, como se prepara para un maratón o como afronta el progresivo declive que le ocasiona la edad, con lo que Murakami se presentará ante sus ojos como un perro verde de lo más raro, aun cuando quizás gracias a su sencillez narrativa y envolvente estilo estoy seguro que serán capaces de mantener la atención por poco interesados que estén por el tema.

A nivel particular, tengo que decir que no he logrado el objetivo inicial, ya que más que motivarme, Murakami me ha desalentado a pesar que el libro me haya gustado. Y es que este hombre tiene un nivel y capacidad de sacrificio muy por encima de mis posibilidades. A ver si cuando se me olvide, me animo y salgo a trotar un poco.