Mostrando entradas con la etiqueta Paul Jenkins. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paul Jenkins. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de junio de 2013

“Flinch 3: Observándote”, de VVAA.




ECC Ediciones ha finalizado con este tercer volumen que incorpora los números 12 a 16  la reedición de “Flinch”, intento de DC de resucitar a inicios del siglo XXI dentro del Sello Vertigo la fórmula que triunfara cincuenta años antes en series de culto como “The vault of horror” o “Tales from the Crypt” de la Editorial EC con nuevas historias de terror contemporáneo realizadas por guionistas y dibujantes de la talla de Brian Azzarello, Bruce Jones, Joe R. Lansdale, John Arcudi, Mat Johnson, Mike Carey, Paul Jenkins, .Berni Wrightson, Craig Hamilton, David Lapham, Esad Ribic, Frank Quitely, Javier Pulido y Tim Truman.

Transmitir miedo es probablemente uno de los mayores desafíos que puede tener cualquier autor, especialmente en el ámbito de los cómics y la sociedad contemporánea donde el que más y el que menos ya está curado de espantos y al paso de unas pocas páginas uno puede asistir al desenlace de la historia ahorrándose el susto o la sorpresa. Quizás por esa dificultad añadida la fórmula que triunfó en los años cincuenta en los noventa a lo largo de este volumen va desinflándose hasta que, en las historias finales de este volumen, toca fondo con un conjunto de historias irregulares e insatisfactorias a pesar del talento contrastado de sus autores. A pesar de la sensación agridulce que deja ese desenlace final (básicamente con las historias de la secuela "The Unexpected", también incluida en este volumen) no por ello hay que dejar de destacar la primera mitad del TPB con historias bastante conseguidas.

En ese sentido, creo que las mejores historias de terror son aquellas guionizadas por todo un maestro del género como Bruce Jones quién no solo da con un acertado tratamiento en las dos historias incluidas en este tomo sino que aprovecha de las calidades dispares de los dos estupendos dibujantes con los que colabora – Bernie Wrightson y Frank Quitely- para adaptarse a las características de los dibujantes y potenciar sus cualidades gráficas. También es de destacar por su atrevimiento el “terrorífico” funny animals con el que se atreve Tim Truman (dibujo) y Joe Landsdale (guión)  dando su animalesca versión de la ya famosa leyenda del cantante de blues que ofreció su arma al diablo a cambio de talento. Es precisamente hasta la historia de Wrightson y Jones que el tomo se lee con agrado e interés antes de caer en picado con historias poco logradas merced a equipos poco compenetrados, confusos desarrollos o pobres planteamientos que llegan a tocar fondo en el caso de la sencilla historia de terror gótico ideada por  Mike Carey y Craig Hamilton como consecuencia de la pobre reproducción de esa historia.

En resumen, “Flinch” fue una serie con más luces que sombras que quedan perfectamente reflejadas en esta última entrega, una serie que probablemente  chocó con la incomprensión de unos lectores potenciales demasiado resabiados a estas alturas de la fiesta como para dejarse asustar fácilmente.  Y es que eso de dar miedo cada vez está más complicado.

martes, 16 de octubre de 2012

“Lobezno: Origen”, de Paul Jenkins y Andy Kubert.


He vuelto a leer en la edición del coleccionable “Marvel Héroes” de Panini –hay unas cuantas disponibles tanto de Panini como de Planeta- esta serie limitada de seis números que en su momento tuvo una gran repercusión porque se vendió como el origen de uno de los personajes más carismáticos  del panteón  Marvel, Lobezno. Lo cierto, es que me ha gustado tan poco como la primera vez, ya que se trata de una historia que traiciona completamente la idiosincrasia de un personaje que precisamente en el  misterio sobre su origen tenía uno de sus principales atractivos.
En la Alberta canadiense del siglo XIX, Rose es una jovencita pizpireta que llega como dama de compañía a la imponente Mansión Howlett para cuidar del futuro heredero, el enfermizo James. James y Rose harán amistad con Perro (¿?), el hijo del jardinero de la finca, y se convertirán en compañeros de juegos inseparables. Sin embargo, las pasiones soterradas rodean la Mansión donde el enfrentamiento entre el padre de James, John, y y su abuelo, el tiránico patriarca de la familia son constantes, mientras la desquiciada madre del muchacho se mantiene al margen llorando la muerte del hijo mayor mientras el envidioso padre de Perro larva su rencor reconcentrado contra los Howlett. En una noche de tormenta, todas esas tensiones finalmente estallarán en una serie de asesinatos y el nacimiento de…Lobezno.

“Lobezno: Origen” podría pasar como  historia alternativa del tipo “Elseworlds” de DC o “1602” de Marvel pero establecer esta historia como origen canónico de un personaje como Lobezno es difícilmente entendible para todos los que disfrutamos con el personaje mientras se mantuvo bajo el control exclusivo de Claremont, el guionista que lo encumbró y mejor lo ha entendido. Tras la perdida de influencia de este, el personaje se convirtió en un títere en manos de los editores –y los productores- que lo sortearon entre distintos equipos creativos con mayor o menor fortuna. Solo gracias a su poder de curación –y su gran potencial- se explica que haya sobrevivido a tantos desaguisados, siendo quizás el mayor de todos el perpetrado por Paul Jenkins y Andy Kubert.

Paul Jenkins es un buen guionista pero acometer una empresa de la magnitud que suponía contar el origen de este personaje le venía grande a él y probablemente a cualquiera. Más allá de ese atenuante, Jenkins se equivoca en el planteamiento y demuestra poco conocimiento del personaje al literaturizarlo en una absurda trama tributaria de las hermanas Brontë o Henry James, cuyos universos de ficción, aunque muy recomendables por sí mismos, poco tienen que ver con el de Logan. Jenkins falla en el desafío de hacer creíble y coherente la historia con lo que conocíamos previamente del personaje con una historia tan ajena a la personalidad de Lobezno, convirtiéndose en un episodio anecdótico, inconexo y de difícil explicación y que no mejora por mucho que se cite a Blake.

 
En el aspecto gráfico, Andy Kubert no realiza un mal trabajo gustándose en el desarrollo de los personajes y la ambientación potenciadas sus habilidades  además por el tratamiento del color digital de Richard Isanove, pero deja una vez más patente sus lagunas para la narración con un desarrollo abrupto y, en ocasiones, desconcertante de la historia, siendo lo mejor las espectaculares portadas de la serie. “Lobezno: Origen” es un tebeo que equivoca el planteamiento y el protagonista que perdido su carisma es difícilmente reconocible.

Mucho mejor la historia que completa el volumen del “Extra Superhéroes” con la primera aparición setentera de Lobezno por Len Wein y Herb Trimple aun cuando no hayan tenido el detalle –o el espacio- de incorporar la historia completa de “La Masa” que los talluditos disfrutamos en los horribles “Pockets de Ases” de Bruguera. No se puede tener todo.

Más sobre el origen de Lobezno, aquí.

jueves, 14 de junio de 2012

“Los Inhumanos”, de Paul Jenkins y Jae Lee.


En su labor de recuperación de destacables cómics Marvel de los noventa que es la colección Extra Superhéroes de Panini uno de los que guardaba mejor recuerdo fue la maxiserie de doce números sobre “Los Inhumanos” que en su momento publicase Comics Forum en grapa. Vuelta a releer esa edición, la sensación ha sido agridulce, porque la relectura no ha estado a la altura del recuerdo y es que “Los Inhumanos” de Jenkins y Lee no han envejecido demasiado bien. Os cuento.


Los Inhumanos de Attilan viven aislados del resto del mundo disfrutando de sus poderes y sus extrañas costumbres sociales en la seguridad de su ciudad. Sin embargo, la cosa empieza a torcerse cuando en la ceremonia en la que los adolescentes asumen sus poderes el joven Woz se convierte en una aberración. Mientras la familia real y la sociedad inhumana intenta superarlo, el loco Maximus desde su prisión mueve sus piezas para desarrollar un retorcido plan para socavar el poder de Rayo Negro que puede acabar con todos los Inhumanos.

Los Inhumanos es uno de esos conceptos paridos de la fecunda mente común de Lee y Kirby que por razones desconocidas nunca ha cuajado en una serie que perdurase en el tiempo a pesar de tener todos los elementos para proporcionarnos buenas historias. De hecho, un sobrio y siempre eficaz , pero acaso demasiado bisoño en el género de superhéroes a pesar de su andadura en "Hellblazer", Paul Jenkins en esta maxiserie que en su momento inauguró la línea Marvel Knights (un intento más de contar historias adultas de superhéroes, etc, etc.) en los noventa identifica y sugire  buena parte de las posibilidadesl a desarrollar de estos personajes  aunque la trama ideada para mostrar los distintos aspectos y conflictos de la sociedad inhumana y sus principales personajes acabase resultando simplona en su planteamiento, confusa en su desarrollo y precipitada en su conclusión, con lo que la maxiserie acabo resultando decepcionante al no confirmar nada de lo prometido.


Buena parte de la culpa de los defectos de “Los Inhumanos” se debe al desesperante dibujo de Jae Lee quién alejado de la espectacularidad del canon kirbiano en que siempre han de moverse estos personajes los traslada a un claustrofóbico teatral marco ibseniano de luces y sombras en el que no acaba de desarrollarse ninguno de los elementos más atractivos del concepto y hace sospechar sobre su conocimiento previo de los personajes. El otro Lee gusta de los fondos neutros y los primeros planos dejando a la imaginación de cada lector  la  las maravillas de la ciudad de Attilan o simplemente el desarrollo de la historia limitado por su pobreza de recursos, limitándose  a colocar grandes cabezas y estáticos cuerpos junto a los bocadillos de diálogo de Jenkins para lograr el avance de la trama. Lee lastra de este modo un tebeo que podría haber dado mucho más de sí.

En fin, lástima de oportunidad perdida y que Jenkins no fuese capaz de desarrollar todo el potencial que parece reconocer en los personajes dejando que “Los Inhumanos”, ya con medio siglo de vida, continúen deambulando sin pena ni gloria por el universo Marvel.