Mostrando entradas con la etiqueta Sean Muphy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sean Muphy. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de octubre de 2013

“Punk Rock Jesus”, de Sean Murphy.




De las que he leído, probablemente la novedad más interesante que ha publicado ECC Ediciones este año – no cuento reediciones-, sea esta miniserie Vertigo en la que el prometedor Sean Murphy, que desde hacía tiempo venía llamando la atención como dibujante, explota y se confirma como un autor completo al que tener muy, muy en cuenta.

A partir del ADN adherido a la Sabana Santa, el supuesto sudario de Cristo, en un futuro cercano se desarrolla un clon del Mesias cristiano para convertirlo en el protagonista de un reality show en el que se muestra a una audiencia mundial el día a día del nuevo advenimiento del mesias norteamericano desde su nacimiento. Protegido por un atormentado terrorista del IRA y una madre elevada a Virgen a su pesar, Chris se verá sometido a todo tipo de presiones a su alrededor antes de explotar y asumir en su adolescencia las riendas de un destino que aparentemente le viene predeterminado. ¿Podrá escapar del mismo?

Sean Murphy desarrolla una brillante ficción distópica en la que critica, en una historia plagada de acción y ritmo, muchos de los males de las sociedades contemporáneas, enfocados en diversas formas y grados de manipulación de la masas desde la propia de los grupos religiosos a la proveniente del mass media. En una sociedad futura descarnada y oscura que no se aleja mucho de nuestro propio presente, Murphy desarrolla a partir de la biografía del Segundo Jesucristo una interesante y original trama con escasos defectos y enriquecida merced a un rico elenco de personajes secundarios soberbiamente caracterizados que refuerzan enormemente  la historia y le roban durante buena parte del tebeo el  protagonismo al personaje principal sobre el que orbita constantemente la duda sobre su naturaleza divina.

Más allá de sus ricos componentes de acción que dotan de un ritmo frenético al cómic, Murphy es capaz de insertar momentos de calma en los que realiza por boca de sus personajes inteligentes reflexiones en torno a temas tan complejos como los que explícitamente crítica antes de volver a subir la vertiginosa montaña rusa que es este cómic desde su inicio hasta su fin y que lo convierte en una lectura adictiva y difícil de abandonar. Y es que Murphy actualiza temas que ya desarrollara Unamuno en "San Manuel Bueno, mártir" o Peter Weir en "El Show de Truman".

Demostradas sus dotes como guionista, Murphy vuelve a brillar en el apartado en el que ya sabíamos que tenía talento a raudales: el dibujo, potenciando a través de un adecuado blanco y negro su nervioso y ágl trazo que otorga dinamismo y plasticidad a sus personajes aparte de desarrollar una composición de página que permite a una lectura ágil y clara, sin que por ello merme cuando es necesario el detalle de los fondos ni la expresividad de los personajes. 

En “Punk Rock Jesus”, Murphy destila un agradable resabio bestia de los cómics de "2000  A.D." y del estilo de Jamie Hewlett así como de la potencia visual del Sienkiewicz de su etapa marvelita, siendo difícil no situar al personaje de Thomas en la estela de justicieros como Punisher o Dredd.
En fin, “Punk Rock Jesus” es una pequeña joya del cómic norteamericano actual, que destila talento por todos sus poros y rememora aquel Vertigo talentoso, crítico e irreverente de la British Invasion. Y en estos días oscuros en los que ni el Punk ni el sello Vertigo –del Cristianismo ya ni hablamos- son los que eran resulta esperanzador poder leer un tebeo como este. Los brotes verdes del mainstream norteamericano se llaman Sean Murphy, un autor al que hay que seguir muy de cerca.

lunes, 11 de junio de 2012

“American Vampire: Selección Natural”, de Scott Snyder y Sean Murphy.


 ECC Ediciones ha concentrado en espacio de pocos meses buena parte de la producción del dibujante Sean Murphy pudiendo comprobar aquellos que se hayan hecho con sus obras la progresión de un dibujante que se ha convertido en la mejor noticia del apartado gráfico dentro de un sello Vertigo siempre necesitado de buenos dibujantes. Su última obra publicada, la miniserie especial de “American Vampire” guionizada por el cada vez más popular Scott Snyder no hace sino refrendar el talento de un dibujante que sobresale por derecho propio.

En esta miniserie ambientada en el universo de“American Vampire” aunque teóricamente se pueda leer independientemente, Snyder abandona al dibujante de la serie regular el también excelente Rafael Alburqueque por Murphy, para contarnos una nueva historia de vampiros ambientada en la II Guerra Mundial, ambientación que ya utilizara en el último arco argumental publicado de la serie regular, variando la localización de la Campaña del Pacífico de aquel a los Carpatos de esta. En esta nueva aventura, dos miembros de la organización de cazadores de vampiros Los Vasallos del Lucero del Alba deben viajar en 1941 a los Carpatos ocupados por los nazis para rescatar a un misterioso botánico que parece ser tiene una cura contra el vampirismo. Sin embargo, la misión se complica cuando aparte de los nazis se cruzan en el camino de los agentes los dichosos chupasangres.

“Selección Natural” es una historia entretenida de vampiros nazis en las que Snyder recupera a algunos de los personajes presentados en anteriores entregas de la serie regular y juega con una trama de espionaje convencional adaptándola a su universo vampírico para plantear las peregrinas conexiones entre los nazis y sus vampiros, al tiempo que plantea nuevos misterios en torno al origen del vampirismo y su posible curación que imagino planeará retomar en el futuro. Se trata de una historia bien planteada y desarrollada que cumple con solvencia el objetivo principal de entretener aunque no resuelva la irritante manía de Snyder de no dar importancia excesiva a unos detalles que acaba resolviendo con los dichosos deus ex machina que tanto molestan o directamente obviando su explicación. Más allá de esos detalles, el verdadero interés del cómic es comprobar y disfrutar de la enorme evolución de un Sean Murphy que progresa a pasos agigantandos maximizando aquí las posibilidades de la historia y mostrando sus cualidades para el género de terror como ya hiciera recientemente en “Hellblazer: Ciudad de Demonios”. Si por algo se caracteriza Murphy y me agrada especialmente, es por ser un dibujante arriesgado  que nunca opta por las soluciones fáciles y  optando siempre por la resolución más complicada por lo que sus páginas aportan una frescura  que se suele echar a faltar en el cómic mainstream. En ese sentido, “Selección Natural”, en su conjunto, quizás sea su obra más lograda, potenciada por el tratamiento del color de un Dave Stewart que cada vez se compagina mejor con el dibujante. Más allá de las influencias más o menos evidentes en su trabajo  que van de Mignola a Phillips, de Hergé a Sienki, Murphy reclama con sus personajes estilizados, perspectivas forzadas y detallados fondos una atención especial.

 “Selección Natural” es un tebeo correcto dentro del saturado género vampírico que si bien no destaca especialmente por la originalidad de su propuestas agradará a los aficionados al género tanto por su corrección como por el acabado gráfico de un notable Sean Murphy que se confirma como un dibujante al que hay que seguir muy de cerca.


martes, 22 de mayo de 2012

“Hellblazer: Ciudad de Demonios”, de Sean Murphy y Si Spencer.



 Si fuese editor de cómics supongo que entendería mejor la necesidad de miniseries protagonizadas por personajes que al tiempo disfrutan con una asentada colección regular como un medio de impulsar la serie y captar nuevos lectores, pero como no lo soy no acabo de entender muy bien la necesidad de estas miniseries que tampoco ofrecer una variación sustancial respecto al canon establecido.   A “Ciudad de Demonios”, la correcta miniserie de cinco episodios protagonizada por John Constantine y acaba de publicar ECC Ediciones, le pasa un poco eso. Es una miniserie muy correcta pero que no establece grandes novedades, de hecho, me parece más original lo que está haciendo actualmente Peter Milligan en la serie regular, siendo su principal atractivo  disfrutar de la calidad de un dibujante tan interesante como  Sean Murphy,

Tras un altercado con unos pandilleros y un atropello, Constantine es operado a vida o muerte. Parece que todo ha salido bien, sin embargo, los corruptos cirujanos han utilizado su sangre maldita por los poderes infernales para contagiar a los pacientes del hospital y convertirlos en malvados semidemonios bajo sus órdenes, convirtiendo Londres en una auténtica ciudad de demonios. Constantine, ayudado por una enfermera, intentará solucionar el entuerto y revertir la situación.

El guionista británico construye una entretenida y convencional aventura de “Hellblazer” respetuosa con las esencias clásicas de la serie y el personaje desde los tiempos de Delano y Ennis. Aunque, como digo,  la historia no resulte especialmente original, está bien desarrollada y resuelta con lo que puede resultar especialmente interesante para el lector esporádico del personaje.

Por otro lado, el gran atractivo de la miniserie es la presencia de Sean Murphy en el apartado gráfico, uno de los dibujantes de mayor calidad que trabajan regularmente para el sello Vertigo actualmente y que ya había hecho sus pinitos con el personaje en un arco argumental de la serie regular guionizado por  Jason Aaron que lamentablemente continua inédito en castellano. El oscuro y detallista dibujo de Murphy,  casa mejor con historias de terror como esta que con la fantasía para todos los públicos de “Joe, el bárbaro” con lo que  en esta miniserie nos encontramos a un Murphy pletórico y que demuestra una clara mejoría en su sentido de la narración. Murphy realiza  un gran trabajo y ofrece una versión del personaje moderna y acorde con la estética sombría que los más ortodoxos seguidores del personaje demandan, potenciado por un Dave Stewart que hace auténticas virguerias con su tratamiento del color.

En fin, es una lástima que Murphy no se anime a dibujar la serie regular porque junto a Milligan podrían hacer un gran trabajo, pero, mientras tanto, se puede disfrutar de esta interesante “Ciudad de Demonios” que cuenta además, como historia complementaria, con un cuento escrito e ilustrado por David Gibbons.


martes, 18 de octubre de 2011

“Joe, El Bárbaro”, de Sean Murphy y Grant Morrison.

¿Os imagináis que a David Cronenberg le diese por dirigir la continuación de “Dentro del Laberinto”? Pues una cosa así pensé yo cuando terminé el otro día de leer la última obra de Grant Morrison, “Joe, El Bárbaro”, una miniserie de ocho números del sello Vertigo que Planeta acaba de publicar en un tomo bastante apañado.

“Joe, El Bárbaro” parte de una premisa interesante: Joe, un adolescente introvertido y diabético, que acaba de perder a su padre militar y cuya madre está a punto de perder la casa en la que viven, sufre un shock hipoglucémico estando solo en su casa el día en que una tormenta ha causado un apagón. Oscilando entre la realidad y las fantasías que le provoca la bajada de azúcar, Joe se convierte en el único capaz de salvar los dos mundos que conviven en su casa.

Grant Morrison se adentra en los terrenos de la fantasía con un tebeo "para todos los públicos" rico en referentes pero romo de la mordiente que generalmente le caracteriza y que tanto nos gusta a sus admiradores. Y es que uno que conoció más o menos a la edad del personaje protagonista de este cómic –y, por extensión, del público potencial al que se supone va dirigido- el trabajo de Morrison en tebeos como la “Doom Patrol” no entiende muy bien la necesidad de ofrecer historias tan edulcoradas a la muchachada. Será el signo de los tiempos.

No se puede negar que sea un tebeo de su autor en la que este deja impronta de su obsesión por las realidades paralelas y las múltiples referencias populares pero esta vez todo el entramado está encauzado hacia el fantástico más superficial ya que es el que maneja un chaval de trece o catorce años como el protagonista mientras que la parte de la historia que se desarrolla en el mundo real y presuntamente debería atraer al lector más maduro le sobra quizás melodrama y le falta algo de profundidad (aunque, a medio camino entre los dos mundos, sí que resulta interesante identificar las fantasías que desarrolla el inconsciente traumatizado del chaval protagonista). Morrison se maneja bastante bien en el desarrollo de la trama y las transiciones entre los dos planos pero habituados al cripticismo y lo complejo de sus propuestas, “Joe, el bárbaro” se les antojará a los fieles del escocés que alucinaron con “El Asco”, “Kid Eternity” o “Los Invisibles” un subproducto light, excesivamente sencillo y, sobre todo, abjurarán del “happy end” final.

El aspecto gráfico corre por cuenta de Sean Murphy, un dibujante interesante que ha hecho algunas cosillas para “Hellblazer”. Murphy se beneficia de la colaboración con el colorista Dave Stewart que da profundidad y matices a la facilidad con que Murphy muestra los tópicos estereotipados que maneja Morrison en la obra y, aunque, no sea un narrador excepcional creo que habrá que estar atento a sus próximos trabajos.

En definitiva, “Joe, el bárbaro” es un entretenido (sobre todo si se es aficionado al género fantástico) trabajo menor de Morrison del que probablemente sacarán pingües beneficios autor y editorial si, como es fácilmente previsible, logran vender los derechos para una adaptación cinematográfica para la que parece estar predestinado. Como decía más arriba, el signo de los tiempos.