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martes, 11 de diciembre de 2012

“XIII Mystery 4: Coronel Amos”, de François Boucq y Alcante.




Buena prueba de la riqueza del universo desarrollado por Vance y Van Hamme en la serie “XIII” no solo es la continuación de la serie con otros autores sino también  su prolongación en “XIII Mystery”, expansión de aquélla que llega a su cuarto álbum en España publicado por Norma Editorial y de la que en Francia acaba de aparecer ya el quinto. El planteamiento de “XIII Mystery” es tan sencillo como efectivo  y consiste en que  cada nuevo álbum, desarrollado por un equipo creativo distinto del original, ofrece una historia autoconclusiva protagonizada por alguno de los muchos personajes aparecidos en la serie principal y aclara –o no- puntos ambiguos de la trama. En esta cuarta entrega realizada por el guionista Didier Swysen "Alcante" (del que no había ninguna obra anterior publicado en España ) y el dibujante François Boucq, ampliamente conocido por su excelente trabajo en “Bouncer”, el protagonismo recae en el Coronel Samuel Amos , el agente del FBI primero perseguidor y posteriormente aliado de XIII.
 El director de la CIA Frank Giardino requiere los servicios y la experiencia de Samuel Amos para capturar a Dovev, un agente durmiente del Mossad del que apenas se tienen datos salvo que ha sido activado por la inteligencia israelí para operar en suelo norteamericano. A pesar de sus reticencias iniciales, el viejo y cansado coronel accederá a encabezar la captura de Dovev  cuando el Presidente Sheridan se lo solicita directamente, aun cuando eso suponga enfrentarse a los fantasmas de un pasado que le atormenta. La caza de Dovev deparará a Amos más de una sorpresa.
Ubicada cronológicamente antes de su encuentro inicial con XIII, Alcante desarrolla una efectiva trama de espionaje, que se puede disfrutar aun desconociendo por completo los entresijos de la serie principal,  en la que aprovecha para explicar el origen del veterano coronel Amos al tiempo que utiliza distintos personajes que ya aparecieran en la serie principal e incluso e incluso se permite realizar más de una sorprendente revelación relacionada con aquella. La trama es tan rocambolesca como entretenida y en una única entrega ofrece un retrato en profundidad de Amos así como más de una revelación en torno al Coronel y la serie principal, siendo quizás en ese sentido uno de los álbumes que mejor ha sabido mantener la esencia de la serie original y ofrecer luz en torno a algunos de los acontecimientos narrados en  aquella.
Si la historia está desarrollada cumpliendo sobradamente con los cánones que una buena historia de espionaje en general y una buena historia de “XIII” en particular precisan con altas dosis de acción e intriga e inesperados giros argumentales –algo cogidos por los pelos, eso sí- donde brilla especialmente es en el aspecto gráfico con la espectacular labor de un dibujante de la talla de François Boucq que, en esta ocasión, adapta su estilo para asemejarse en lo posible al realismo de Vance. A pesar de ello, Boucq deja patente su maestría, especialmente en el excelente arranque del álbum en el que hace gala de su sentido narrativo destacando especialmente su calidad a la hora de describir las secuencias de acción.

“Coronel  Amos” es un excelente álbum de género, indispensable para todos los seguidores de un universo de ficción infinito en el que cada nueva revelación abre la puerta a nuevos misterios. 

Más "XIII Mystery" en El lector impaciente aquí, aquí y aquí.

miércoles, 3 de marzo de 2010

“Bouncer 7: Corazón Desgarrado”, de Alejandro Jodorowski y François Boucq.

Todo lo bueno se acaba y Norma acaba de publicar “Corazón Desgarrado”, el séptimo álbum de la que probablemente sea el mejor cómic del Oeste que se ha publicado en Europa en los últimos tiempos, y con el que además se cierra la aventura iniciada en el anterior álbum, “La Viuda Negra”.
En esta entrega, nos encontramos a un Bouncer más dubitativo que nunca preso de los encantos de dos hermanas gemelas, Evelyn y Carolyn, quienes han solicitado su ayuda para convencer al sobrino del pistolero manco para que venda su rancho, una, y para que no lo venda, la otra. Mientras Bouncer intenta aclararse, Axe-Head y sus hijos se dedican a emboscar transportes de oro intentando ganarse los favores de su jefa mientras esta planea la manera de eliminar de una vez por todas al incómodo Bouncer para hacerse con el bien más preciado de la región. ¿Qué soy muy críptico? Ya, pero tampoco se trata de estropearles el tebeo.
Más allá de las dispersiones a las que es tan aficionado el amigo Jodorowsky y las situaciones un tanto forzadas con las que zanja en este álbum su particular revisión de las convenciones del género salpimentada con unas dosis justas de humor y erotismo, este último álbum resulta entretenido y agradable de leer gracias, sobre todo, a la labor gráfica de un François Boucq espectacular tanto en su tratamiento del color como en la caracterización de los carismáticos personajes ideados por el chileno, toda una galería de freaks marcados por algún tipo de tara física o mental, junto a las bellas reproducciones panorámicas del Oeste americano fordiano. A su búsqueda de realismo habitual, Boucq añade en este álbum un exquisito gusto para trasladar al paisaje del desierto las obsesiones del protagonista en unas bellas composiciones que son de lo mejor de la serie.

Creo que si Jodorowsky se hubiera preocupado en explicar mejor algunos detalles podríamos estar ante el mejor álbum de la serie pero el chileno se limita a cumplir y no se puede situar a la altura de un Boucq que sí me parece que en este último arco da lo mejor de sí. Con todo, “Corazón Desgarrado” ('Coeur Double' en el original), me parece un digno colofón a una serie excelente en líneas generales y que aportan una mirada diferente a un género, el del Oeste, en el que todavía quedan historias interesantes que contar. No se lo pierdan.

(A propósito, por si alguien no se ha dado cuenta, si juntan la portada de este álbum con la del anterior podrán descubrir un espectacular díptico).

Más “Bouncer” en El lector impaciente:

martes, 24 de marzo de 2009

“Bouncer 6: La viuda negra” de François Boucq y Alejandro Jodorowsky.

Este mes nos sorprende Norma Editorial con la publicación de la hasta el momento última entrega de la serie “Bouncer”, un “western shakesperiano”, en palabras de Boucq en la que un pistolero manco de oscuro pasado mantiene la justicia en Barro-City.

Sorprendente sobre todo, por la decisión de Norma de retirar los cinco títulos anteriores de las librerías no sabemos exactamente el motivo y que podría hacer pensar en una escasez de ventas aunque más bien se puede intuir que la razón real sea aprovechar la existencia de un integral publicado en Francia para publicarlo en España. Ellos sabrán…

En esta sexta entrega, Bouncer recibe en Barro-City la visita de los apaches de la reserva quienes buscan que ocupe el lugar de su padre como guardián de la tribu. Tras superar una peligrosa prueba, el pistolero toma posesión del título para verse al poco tiempo obligado a vengar a sus protegidos, masacrados por un despiadado mercenario y sus secuaces. Al mismo tiempo, a Barro-City llega una nueva maestra que entre sus alumnos debe admitir a los cinco hijos que el siniestro y sádico forajido Axe-head tuvo con cinco mujeres distintas. Los chavales son mucho más peligrosos de lo que aparentan y pronto sembrarán el caos en la ciudad. ¿Cuál es la conexión entre Bouncer, los apaches, Axehead y la maestra? Pues la misteriosa viuda negra a la que hace referencia el título pero si quieren saber más tendrán que leer el cómic.

La sexta entrega de “Bouncer” reúne los mismos ingredientes que hacen de las cinco anteriores una lectura recomendable. Una mezcla equilibrada, en el guión de un autocontenido Jodorowsky, del más canónico y referencial género del Oeste con pintoresquismos personales, que dotan de originalidad y humor a la obra, ofreciendo el psicomago chileno constantes referencias y simbologías propias del psicoanálisis freudiano más ligeras dosis de un erotismo un tanto fetichista sin llegar a saturar al lector, con la calidad a los lápices de un François Boucq que mejora si cabe en cada entrega y, a partir de una no oculta influencia del “Blueberry” de Giraud o la filmografía de grandes directores de westerns como Ford, Leone o Peckinpah, captar mediante amplias y magníficas viñetas toda la grandeza de los espacios abiertos de Colorado sin que merme por ello la calidad de la narración y el tratamiento de los personajes, buscando a través de la distribución de la página en viñetas alargadas aproximarse al efecto “cinemascope”, dotando al cómic de un ritmo acompasado que invita a disfrutar cada uno de los detalles que el puntilloso Boucq cuida con mimo.

“La viudad negra” deja con ganas de más y es una pena que no se resuelva la trama, quedando en suspenso a la espera de la aparición del próximo álbum en Francia con la esperanza de verlo pronto editado pronto por estos lares. Una pena teniendo en cuenta que “Bouncer” probablemente es, en estos momentos, una de las series que mejor sabe aunar el trabajo de autor con la comercialidad y el entretenimiento.

Un último tirón de orejas a Norma en cuanto a la edición de la obra. No es de recibo publicar un álbum de 56 páginas en excelentes papel y cuidada reproducción a un precio que se me antoja excesivo (16 euros) para luego emborronar la edición con clamorosos fallos de rotulación como escribir canvio en lugar de cambio (pag. 38). Detalles como este emborronan todas las demás cualidades y dan una pobre imagen de la labor editorial.
Más sobre "Bouncer" en El lector impaciente, aquí.

jueves, 27 de diciembre de 2007

“Bouncer” de Jodorowski y Boucq


Es evidente que el “Western” no vive sus mejores momentos. Después de la pujanza que adquirió durante su época dorada a mediados del pasado siglo gracias al cine y las novelas de baratillo, sólo en contadas ocasiones en los últimos tiempos ha dado obras de interés, curiosamente la mayoría firmadas por autores no norteamericanos. Precisamente, a través del Cómic han surgido en las últimas décadas algunas de las obras más interesantes e imitadas por otros medios que han ayudado a revitalizar la épica del género, con el magistral “Blueberry” de Giraud a la cabeza y “Bouncer”, la obra que hoy nos ocupa, como la demostración más palpable de cómo se puede renovar un género siendo respetuoso con todas las convenciones del mismo. Porque, precisamente, eso han hecho a lo largo de los cinco volúmenes publicados hasta el momento de la serie el chileno Alejandro Jodorowski y el francés Francois Boucq: deglutir lo mejor de la larga tradición épica del Far West y ofrecernos una historia completamente original y renovadora.
La historia de “Bouncer” se divide hasta el momento en dos grandes ciclos, el primero, que engloba los dos primeros álbumes, sirve para asentar y definir al personaje del manco Bouncer, un duro hecho a sí mismo. A través de la visión admirativa y cargada de venganza de su sobrino Seth, conoceremos la historia de Bouncer y su extravagante y sanguinaria familia, desde su infancia bajo la protección de su madre Lola, la más dura y despiadada prostituta de todo el Oeste, hasta cómo perdió su brazo a manos de sus hermanos, su recuperación y su definitivo duelo con su loco y sanguinario hermano Ralton. En el segundo ciclo, que consta de los tres restantes volúmenes, nos encontramos con un Bouncer asentado en Barro City empleado en el Inferno Saloon por Lord Inferno y nombrado verdugo de la ciudad, El tener que ejecutar a su amor no correspondido y a su novio, inocentes, debido a las maquinaciones de Clark Cooper, el despótico y cruel cacique local y sus pistoleros, llevará a Bouncer a retomar el camino de la venganza, venganza en la que se cruzará con otra más antigua que le llevará a conocer a su padre y la verdad sobre su origen.
“Bouncer” es un cómic magistral creado por ese tipo genial y polifacético capaz de lo mejor y lo peor llamado Alejandro Jodorowsky (“El Incal”, “El lama blanco”). En esta serie, el chileno se muestra mucho más comedido que en otras en su misticismo y plantea una serie rica en tópicos y tramas entrelazadas que le resultarán familiares al lector a las que Jodo da un aire original y novedoso, con unos personajes potentes y perfectamente definidos de los que cuesta tiempo olvidar. Jodorowsky maneja todo tipo de referencias y da con la fórmula para hacer un western rico en matices que gustará tanto a quién busca simplemente una buena historia de pistoleros como al que busca análisis más profundos. Sin embargo, buena parte de la excelencia de esta serie radica en la extraordinaria habilidad con la que François Boucq (“Jerónimo Puchero”) es capaz de plasmar en viñetas todas las ideas del psicomago con un dibujo lleno de fuerza, dinamismo y detalle, en el que abundan las grandes viñetas panorámicas de las grandes extensiones del Oeste americano como el cuidado en el diseño del más nimio personaje y detalle en una ambientación extraordinariamente cuidada que hace suponer que el Oeste imaginado por estos dos tipos muy bien pudo haber sido así.
Rumores desde Francia parecen indicar que Boucq y Jodorowsky van a continuar con su relación relatándonos nuevas aventuras de Bouncer, el manco más rápido del Oeste. No me lo perderé.
Si son aficionados al Cómic en general no pueden dejar pasar esta obra muy por encima de la media pero si, además son aficionados al Western están ignorando unode las mejores westerns que se han creado a través de cualquier medio de expresión. Yo no lo dejaría pasar, forasteros.

Títulos Publicados

Un diamante para el más allá.
La piedad de los verdugos
La justicia de las serpientes
La venganza del manco
La presa de los lobos