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miércoles, 11 de junio de 2014

“Los proyectos Manhattan 3”, de Jonathan Hickman y Nick Pitarra.



Planeta publica la tercera entrega de la que me parece una de las propuestas más originales que se han visto en el mainstream norteamericano en mucho tiempo, “Los Proyectos Manhanttan”, una serie editada desde la libertad creativa que permte a los autores Image en la que Hickman suelta el freno de su imaginación para dar una vuelta de tuerca al concepto de “Científico Loco” partiendo de una serie de personajes reales y un contexto real que el guionista reinterpreta en beneficio de una delirante trama de Ciencia Ficción.

Los Científicos de los Proyectos Manhattan y sus socios de su contrapartida soviética de la Ciudad de las Estrellas parecen que han logrado hacerse con la suya y confabulados planifican sus próximos objetivos sin injerencias políticas aun cuando alguno de ellos tenga sus propios planes. Sin embargo, al aparecer entre sus filas una presencia alienígena cerrarán filas para acabar con la amenaza al tiempo que han de hacer frente al imprevisto contraataque de un Kennedy que no está dispuesto a dejar de controlar a las mentes más brillantes del planeta.

Mucha guasa e ingenio derrocha Hickman en una historia que no deja de crecer y en la que ofrece su revisión iconoclasta, excesiva e irrespetuosa de veneradas figuras históricas. Hickman desarrolla una trama alocada, absurda e irreverente en la que cabe todo y que se convierte en una lectura adictiva gracias al cuidado que pone en la dosificación de la trama principal como en el tratamiento de la variada galería de freaks que presenta al lector, cada uno con un origen y caracterización más curiosa y extravagante que el anterior.

Pitarra colaborador habitual de Hickman realiza el que para mí es su mejor trabajo hasta la fecha y en esta obra muestra un estilo propio con una mayor caricaturización que en obras previas más realistas que se adapta a la perfección al tratamiento de la historia, siendo de por sí un gran narrador que se compenetra bien con el guionista ha logrado dotar a sus personajes de una mayor expresividad que permite trasladar a la perfección la comicidad de muchas de las situaciones ideadas por Hickman.

“Los proyectos Manhattan” es saludable y alocada Ciencia Ficción en una fórmula delirante y extremista que no debería funcionar y sin embargo lo hace gracias al talento e imaginación desplegado por su equipo creativo. Una de las propuestas más frescas y motivantes del cómic mainstream desde la aparición  de La Liga de los Caballeros Extraordinarios”.

jueves, 5 de diciembre de 2013

“Los Proyectos Manhattan 2” de Jonathan Hickman y Nick Pitarra.





Publica Planeta el segundo integral de “Los Proyectos Manhattan”, la ingeniosa ucronía ideada por el guionista Jonathan Hickman y dibujada por Nick Pitarra para Image Comics en la que ofrecen una perspectiva completamente distinta del período de la Guerra Fría en un cómic protagonizado por algunas de las mentes más brillantes del siglo XX. Esta nueva entrega recoge los números 6 a 10 de la serie regular.

Tras los acontecimientos de la primera entrega, los miembros del Proyecto Manhattan tienen claro su siguiente paso: contactar con sus homólogos del bloque soviético de La Ciudad de las Estrellas. Y aunque el diálogo entre científicos siempre es más fluido que entre políticos, los poderes fácticos que dirigen el mundo encabezados por el Presidente Truman están dispuestos a impedir esa alianza contranatural por cualquier medio. Además, nos daremos un paseo por la psique de Joseph Oppenheimer.

Pasado el efecto sorpresa que me provocó la primera entrega, en esta segunda Hickman sigue desarrollando esta curiosa historia alternativa en la que parece ahondar hasta sus últimas consecuencias en la famosa frase que señala que entre el genio  y la locura la frontera es muy tenue presentando a los genios protagonistas como tipos bastante desquiciados. 

En esta segunda entrega, Hickman presenta nuevos conceptos interesantes como el de la Ciudad de las Estrellas o El Illuminatorium, el Gobierno secreto que realmente dirige el mundo al que seguramente pronto Iker Jiménez dedicará un programa ;-D. Y es que buena parte de la gracia de la serie es que partiendo de hechos y personajes reales (El Illuminatorium, creo que no aunque lo mismo Iker nos sorprende), Hickman les da una significación fantástica retorcida e irónica, de lo más ingeniosa y atractiva, aunque debería cuidar no caer en sitios comunes pues lo de mutilar a uno de los personajes más antipáticos ya lo patentó hace décadas Garth Ennis en “Predicador”.
 En el aspecto gráfico, Nick Pitarra sigue demostrando su habilidad como dibujante ampliando sus registros y demostrando su habilidad para construir composiciones complejas con viñetas repletas de personajes y plasmar las delirantes fantasías de Hickman.Sin ser un dibujante especialmente dotado para la acción en esta segunda entrega se defiende bastante bien.

En fin, “Los Proyectos Manhattan” se consolida como una de las series más imaginativas e irreverentes del momento. Veremos adonde Hickman es capaz de llevar este planteamiento. De momento, la cosa entretiene.

lunes, 5 de agosto de 2013

“Los Vengadores”, de Jonathan Hickman y otros.



Leídos los tres primeros números Panini  -del 29 al 31,misteriosamente no han optado por reiniciar la serie que sería lo más lógico y han preferido continuar con la numeración del volumen,  que incorporan tres entregas yanquis cada número con lo que engloban los nueve primeros números del relanzamiento norteamericano- de la serie de “Los Vengadores” de Jonathan Hickman englobada en  “Marvel Now!” se pueden sacar conclusiones sobre lo que quiere Hickman, básicament eun proyecto a largo plazo en el que hacer más patentes sus cualidades y carencias
 Hickman ha optado por incorporar una nueva alineación de Vengadores bastante heterogénea contando con los miembros más icónicos  más otros bastante sosos que es de imaginar tendrán que servirle al guionista para algo en la nueva historia cósmica en la que se ha embarcado porque no tiene visos de querer desarrollar demasiado sus personalidades. Y es que si algo tiene claro Hickman es que no piensa andarse con chiquitas y  ha entrado sin preámbulos a desarrollar una historia-río que se antoja va para largo (sesenta números, dicen los que saben de esto, que ya tiene planificados el guionista).
De momento, en lo que ha aparecido de esta serie (no hay que olvidar que Hickman también es el guionista de otra serie paralela, “Los Nuevos Vengadores”, interrelacionada aunque cada una de momento pueden seguirse independientemente) hemos comprobado como unos extraterrestres  han colonizado Marte convirtiéndolo en un Jardín y plantado en la Tierra las semillas para una nueva evolución, de la que  pretenden aprovecharse los petimetres de IMA, y cuyo máximo exponente es Adan, un hombre evolucionado que avisa a los Vengadores del advenimiento del Evento Blanco, un suceso cósmico que pude provocar la destrucción del Universo y cuya primera manifestación es la aparición de Marca Estelar (¿este no es Star Brand ?) , un superpoderoso heraldo al que acabará teniéndosela tiesas con los Vengadores.

A ver, a estas alturas, todo marvelita tiene una idea clara sobre quién es Hickman. Un guionista con ideas mamadas de la Ciencia Ficción y la Literatura conspiranoica a lo Dan Brown que con historias desarrolladas a largo plazo ha ido adaptando el Universo Marvel a las mismas en una ascensión por series y personajes – Guerreros Secretos, Shield y Cuatro Fantásticos- que ha culminado con la joya de la corona que es actualmente la franquicia vengadora. Para la ocasión, Hickman parece decidido contarnos una epopeya cósmica –un basto space opera- en el que de una viñeta para otra nacen y mueren universos y en la que los Vengadores no son más que un elemento secundario más de su gran plan, llamado hasta el momento a poco más que darse de tortas con la galería de villanos  que ha ideado para la ocasión. De momento, la historia es entretenida aunque Hickman se ha olvidado, embargado por su visión cósmica –universos morirán, universos nacerán, ya sabéis…- del mínimo desarrollo de personajes y profundizar en la  interrelación entre ellos salvo contadas concesiones anecdóticas, con lo que en cualquier momento puede pasar a provocar sopor si la cosa no acaba descendiendo a cotas más terrenales y urbanas.

En el aspecto gráfico, Hickman organiza la historia que tiene planificada en bloques de tres capítulos cambiando de dibujante a partir del cuarto. De momento, han pasado por la serie meritorios actualmente sin serie propia, como Jerome Opeña, Adam Kubert y Dustin Weaver, dibujantes de corte bastante espectacular, con mucha pose pero poco talento para la  caracterización de los personajes más allá de la figuración, con lo que no hacen sombra al estrellato absoluto de un Hickman que para bien o para mal es el que corta el bacalao.

De momento “Los Vengadores” de Hickman es más ruido que nueces y da la sensación que bajo la grandilocuencia del discurso del guionista no se va a esconder nada especialmente meritorio más allá de reformular las viejas tramas de siempre con nuevas formas y dejando de lado la imprescindible interrelación de los personajes que en otras épocas era el santo y seña de esta serie.  Mucho me temo que Hickman lleva camino de convertirse en un nuevo Bendis. Si eso, seguíremos informando.

lunes, 17 de junio de 2013

“Shield”, de Jonathan Hickman y Dustin Weaver.


Presumo que la obra más estimulante y por la que menos será recordado Jonathan Hickman a lo largo de su etapa en Marvel serán las dos miniseries de "Shield", que ha dedicado a explicar el origen de la organización de Espías del Universo Marvel por excelencia y que haya realizado junto al dibujante Dustin Weaver, y que en España ha publicado Panini en once grapas a lo largo de un par de años a la espera de una hipotética conclusión sin fecha todavia prevista, vista la cada vez más apretada agenda del guionista y la exasperante lentitud del dibujante.

¿Y si Shield, la organización mundial de espionaje liderada por Nick Furia tuviera un origen mucho más oscuro y remoto del que imaginemos?¿Y si se remontara al antiguo Egipto de los faraones y a la misma han pertenecido a lo largo de la Historia miembros tan insignes como Nostradamus, Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, Isaac Newton o Nicola Tesla? ¿Y si la organización ha velado oculta velando por el futuro del hombre a pesar de sus propias luchas internas? ¿Se puede escribir un tebeo sobre Shield sin contar con Nick Furia? Hickman a lo largo de los once números de la serie responde a todas esas preguntas y deja pendientes algunas más.

Resulta fascinante como Hickman es capaz de reinventar un concepto tan asentado dentro del Universo Marvel haciéndolo evolucionar hasta convertirlo en una de las ideas con más posibilidades de desarrollo que han surgido en la Editorial en años. Y es que Hickman no solo incorpora  a la historia sus temáticas favoritas tratadas ya de algún modo u otro en sus cómics –las sociedades secretas y las conspiraciones, los viajes en el tiempo, la reinterpretación de personajes históricos o la Física Cuántica…–  en un totum revolotum que enganchará a nuevos lectores sino que además es capaz de implementar multitud de hechos novedosos en la continuidad del Universo Marvel sin que esta se resienta contentando a los aficionados más veteranos al tiempo que deja la puerta abierta para seguir enriqueciendo la historia de múltiples maneras tal y como demostró con las pequeñas historias dibujadas por Nick Pitarra, Zachary Baldus, Kevin Mellon y Gabriel Hernández Walta, respectivamente para el especial “Shield Infinity”. A lo largo de estos once números, Hickman derrocha ideas y es previsible que si alguna vez cierra la historia estaremos ante uno de los cómics mainstream más apasionantes de las últimas décadas.

En el aspecto gráfico, Dustin Weaver está a la altura de la magnitud épica de la trama ideada por Hickman dotando a todas sus páginas de enormes dosis de espectacularidad al tiempo que cuida minuciosamente los detalles de cada viñeta dotando a la ambientación de la historia de una estética streampunk variada y exquisita.

 Weaver se adapta perfectamente a los requerimientos de un Hickman que de una viñeta para otra puede pasar de la Florencia del Renacimiento a una selva futurista al tiempo que sale airoso  frente a la compleja estructuración de una historia que se aleja de la linealidad convencional, y tras la presentación inicial de una serie de hechos aparentemente inconexos progresivamente van siendo explicados al lector patidifuso ante la envergadura de la historia oculta ideada por el guionista y el dibujante. Para ello, la historia se estructura como un todo cerrado y tanto guionista como dibujante no escatiman en contar los mismos hechos desde diverso enfoques y recurrir a soluciones gráficas arriesgadas y que todo hay que decirlo acaban resultando satisfactorias

En fin, “Shield” es un tebeo fantástico que eleva hasta el infinito el concepto del que parte y es de esperar que en algún momento el equipo creativo sea capaz de reunirse para concluir la historia como merece.

lunes, 27 de mayo de 2013

“The Red Wing”, de Jonathan Hickman y Nick Pitarra


 


Buscando más obras de Jonathan Hickman tras la buena impresión que me causó Los proyectos Manhattan”he eontrado esta interesante  miniserie de Ciencia Ficción - editada por Image en EEUU y  publicada por Panini en España-, dibujada también por Nick Pitarra en la que indaga con un original punto de vista en torno a los viejos en el tiempo.
En un futuro no muy lejano, las guerras no se desarrollarán en el espacio sino a través del tiempo. De este modo, a través de las eras y las épocas, los pilotos terrestres se enfrentan al mando de unos cazas que les permiten saltar en el tiempo con unos misteriosos adversarios dotados de una tecnología superior que se dedican a despoblar y acabar con los recursos de las diversas épocas terrestres. Con este panorama, dos nuevos cadetes entran a formar parte del programa de entrenamiento terrestre sin sospechar que uno de ellos, Dominic Dorne, es la clave del conflicto.
 He disfrutado enormemente de “The Red Wing” un aparentemente sencillo cómic de Ciencia Ficción que sin embargo propone ideas enormemente complejas en torno a los viajes en el tiempo. En “The Red Wing”, Hickman consigue conciliar buena parte de los tópicos de los Space Opera de la Ciencia Ficción con una historia compleja basada en la negación de la convención más aceptada en torno a las historias sobre paradojas temporales, la linealidad del tiempo.
En realidad, como bien señala Hickman, esta linealidad no es más que una convención humana  y, por tanto, las manidas paradojas temporales de las que tanto partido se ha aprovechado el género no existen. Hickman fundamenta la historia de “The Red Wing” en  obviar la linealidad para intentar abrir nuestras mentes a una nueva concepción del Tiempo circular en la que presente, pasado y futuro transcurren en el mismo momento consistiendo el reto en ser capaz de trasladar la idea a la historia sin que esta resulte confusa e ilegible. Pues bien, se puede considerar que Hickman supera el reto con estilo aunque deje con la sensación que la elíptica historia podría haber dado más de sí, si hubiera contado con algunas páginas más para acabar de perfilar a los estereotipados personajes y algunos de los novedosos y complejos conceptos propuestos.
Hickman juega con tópicos habituales en la Ciencia Ficción – la amistad entre los jóvenes cadetes novatos, su período de aprendizaje y los combates entre naves- pero no se detiene demasiado en estos detalles tan trillados para mantener el interés de su historia conforme va desvelando las consecuencias de su teoría sobre el viaje en el Tiempo en una historia que acaba teniendo una estructura elíptica. 
El otro reencuentro agradable que me ha proporcionado “The Red Wing” ha sido con Nick Pitarra, el dibujante de “Los Proyectos Manhattan”, que ha certificado en esta nueva obra las gratas impresiones que me causo en la anterior. Pitarra es como un Quitely primitivo, un dibujante lleno de energía y que toma muchos de los detalles de Quitely a la hora de construir la narración, pero que carece de la finura de trazo del británico, que se asemeja más al grueso  de Paul Pope,  lo que suple cuidando los detalles y la caracterización de los personajes. Si acaso en este “The Red Wng”, las influencias de Quitely son si cabe aun más evidentes que en “Los Proyectos Manhattan” pero el artista sabe sacar buen partido del moderno diseño de página, la concatenación de viñetas y los fundidos en blanco o en negro para transmitir al lector la sensación de los viajes temporales.
 "The Red Wing” es un excelente cómic de ciencia ficción que gustará a los que simplemente quieren una lectura evasiva para pasar un buen rato de lectura como a aquellos que además gusten de reflexionar sobre las ideas que el guionista vierte en torno al Tiempo, abriendo nuevas vías y soluciones acordes con las nuevas teorías de la Física Cuántica  para contar nuevas historias.

jueves, 18 de abril de 2013

“Los proyectos Manhattan: Ciencia.Malo.”, de Jonathan Hickman y Nick Pitarra.






Bajo una anodina portada, Planeta acaba de iniciar la publicación de una de las series más interesantes que en estos momentos momentos se está editando en Estados Unidos por Image, con el primer recopilatorio que recoge los primeros cinco números de la serie regular. Se trata de “Los Proyectos Manhattan”, guionizada por Jonathan Hickman y dibujada por Nick Pitarra en la que el equipo creativo desarrollan una divertida ucronía tomando como punto de partida el célebre –y real - Proyecto Manhattan que supuso en las postrimerías de la II Guerra Mundial el desarrollo por parte de Estados Unidos, y posterior utilización bélica contra Japón, de la Bomba Atómica en el que estuvieron involucrados científicos de la talla de Oppenheimer o Enrico Fermi.
A mediados de la II Guerra Mundial, el general Leslie Groves está al frente de los proyectos Manhattan, con los que los Estados Unidos  tratan no solo de crear la primera bomba atómica sino de sacar partido a todo proyecto científico que pase por las mentes de los mejores científicos del país por muy locos que estén.

Dentro de las manidas propuestas mainstream, “Los Proyectos Manhattan” son todo un soplo de aire fresco no tanto por la originalidad de la idea –ya que desde el auge de la literatura cyberpunk en los ochenta y especialmente en los cómics hemos leído ucronías por un tubo- sino por la inteligencia gamberra y desmitificadora con la que Hickman plantea y desarrolla una serie en la que el tema central no es tanto explotar las infinitas posibilidades que le da su carácter de ficción como cuestionar subrepticiamente la realidad mostrando diversas existencias paralelas que se convierten en uno de los ejes de la serie junto a las más delirantes teorías conspiranoicas y los más salvajes y trillados clichés pulps.

  Hickman tiene claro que lo que le interesa en esta rocambolesca y documentada ficción en la que entremezcla los elementos justos de realidad con las más delirantes fantasías es entrecruzar las realidades paralelas y los reflejos oscuros y extremos de unos personajes históricos respetables a los que caricaturiza salvajemente. De este modo, desde las primeras páginas el lector asiste a lo que parece una convencional –y posible- reunión inicial entre el general Groves y Oppeheimer en torno a los proyectos que paulatinamente va añadiendo elementos gráficos sospechosos que harán preguntarse al lector si tras esa apariencia de verosimilitud  estamos ante una historia realista o una ficción.
Tras la ruptura de la cuarta pared por el general Groves, Hickman nos adentra en una delirante fantasía conspiranoica.en la que no se ha cortado un pelo en la que  Oppenheimer ha sido devorado por su siniestro gemelo oscurol,  Einstein será sustituido por un misterioso doble surgido de un portal extradimensional o el respetable Richard Feynman es un egocéntrico enamorado de su propio reflejo. Son solo pequeños ejemplos con los que Hickman va sorprendiéndonos con una ficción familiar y cercana a la realidad pero completamente alejada de ella ya que en algún momento de la historia nos ha hecho cruzar al otro lado del espejo y estamos en una siniestra realidad paralela.

Al igual que en otras series exitosas Planetary" o “AIDP”, Hickman juega con la hipotética existencia de una organización paragubernamental encargada de investigar misterios y secretos que se nos quieren escamotear a los ciudadanos comunes. Sin embargo, Hickman le ha dado una vuelta de tuerca al concepto de esas series incorporando una base histórica real a la trama y convirtiendo a respetables figuras científicas del siglo pasado como Einstein, Oppeheimer, Feynman o Fermi y el controvertido Proyecto Manhattan que tantas controversias despertara en el punto de partida de su planteamiento. De este modo, en la realidad paralela ideada por Hickman las más brillantes mentes científicas son  auténticos científicos locos protagonistas de un pulp alucinante que desde las sombras manejan a presidentes norteamericanos de la talla de Roosevelt o Truman como si de marionetas se tratara, deciden la II Guerra Mundial, contactan con civilizaciones alienígenas, incorporan disidentes nazis o desarrollan los más rocambolescos y misteriosos proyectos científicos a espaldas de los ciudadanos.
Hickman ha hecho un cuidado trabajo de documentación histórica para versionar a los personajes reales que convierte en los protagonistas de su ficción para retorcerlos al máximo y engancharnos en el tono pulp y delirante de una historia que atrapa de la primera a la última página y deja con ganas de más.

En el aspecto gráfico, Nick Pitarra se adapta perfectamente a las demandas de la historia ideada por Hickman realizando un magnífico trabajo mediante un dibujo realista al que incorpora un matiz caricaturesco. Pitarra, que parte de influencias tan diversas como Frank Quitely o Howard Chaykin, maneja con soltura diversos recursos narrativos haciendo especial uso del color, especialmente los azules y los rojos, para caracterizar no solo la personalidad de algunos de los personajes sino también los diversos planos de existencia contrapuestos en los que se desarrolla la historia e hilvanar diversas versiones paralelas de los mismos hechos.

Los Proyectos Manhattan” han tenido un arranque excepcional y nos muestran a un Hickman motivado y con ganas de demostrar que la reputación que se ha forjado en series como “Los Cuatro Fantásticos” no es flor de un día. Que no os engañe la portada, si es capaz de mantener este nivel lo que dure la serie podemos flotarnos las manos.

lunes, 25 de marzo de 2013

“Los Vengadores vs. La Patrulla X”, de VVAA.




A falta de la publicación del epílogo , ha concluido ya la publicación por parte de Panini del penúltimo macroevento de la otrora brillante Casa de las Ideasesta serie limitada de  "Los Vengadores vs. La Patrulla X", que si bien me ha gustado más que el mediocre  Asedio y el prescindible "Miedo Encarnado" no me ha parecido ni de lejos tan brillante como se le está considerando en otros foros. Os cuento mis impresiones.

La Fuerza Fénix regresa a la Tierra y los vapuleados mutantes liderados por Cíclope se aprestan a recibirla considerándola como la gran esperanza para la revitalización de su especie a través de la mesiánica Hope. Sin embargo, los Vengadores liderados por el Capitán América creen que los peligros que conlleva una fuerza tan peligrosa como el Fénix no compensan el riesgo y están decididos a detener a Hope, desviar el Fénix y desbaratar los planes de Cíclope y sus seguidores. Ello conllevará un enfrentamiento entre unos y otros que modificará el Universo Marvel (de nuevo).
No debieron quedar muy satisfechos los popes de Marvel y Disney con los anteriores megaeventos porque para este han decidido aplicar lo de los experimentos con gaseosa y acogerse a una formula comercialmente tan vieja casi como el mismo Universo Marvel que señala que si se enfrenta a los superhéroes entre sí las ventas se incrementan. De este modo se ha decidido actualizar un enfrentamiento clásico entre los dos grandes supergrupos del Universo Marvel, los ortodoxos y formalitos Vengadores y los rebeldes y heteródoxos mutantes, algo que ya leímos los más viejos del lugar en el  “Marvel Heroes” de Forum en el que se publicó la original serie limitada que enfrentó a ambos grupos cortesía de Roger Stern y Marc Silvestri en la que enjuiciaban a Magneto y que aparte de resultar igual de espectacular añadía además el contar una historia.

 Analizada la jugada y la referencia, no quiero decir con ello que el equipo de creativos que ha sacado adelante este macroevento no haya cumplido con los objetivos marcados por la editorial, sin embargo, la historia que es lo que realmente debería contar para el lector escrita a varias manos por los Bendis, Aaron, Brubaker, Hickman y Fraction resulta muy pobre y obedece simplemente a cubrir el expediente ofreciendo simplemente un espectáculo con mucha figura pero esquemático y pobre en su desarrollo, esbozando en el mejor de los casos solo algunos de los conflictos que conlleva forzar las cosas entre dos grupos cuyos miembros están tan entremezclados e interrelacionados.

De este modo, deja la sensación la miniserie que lo que menos importaba era la historia a contar para simplemente dejar esbozados los grandes rasgos a desarrollar – o no- en el futuro en esta esquemática historia. La cosa tiene visos de ser tan poco seria que ni siquiera la enésima muerte de uno de los personajes emblemáticos de Marvel reviste ninguna épica, seguros unos y otros que más pronto que tarde será resucitado.

En el aspecto gráfico, la serie limitada ha sido desarrollada por la santísima trinadad formada por John Romita Jr., Olivier Coipel y Adam Kubert para aplicar la fórmula de máxima espectacularidad por mínima narración con lo que abunda el abuso de grandes viñetas y splash pages, personajes planos y figurantes que pasaban por allí sin aportar realmente  nada a la historia. Los tres dibujantes consiguen un producto bastante homogéneo sin que ninguno destaque excesivamente por encima de los demás.
En fin, “Los Vengadores VS. La Patrulla X” cumplirá sobradamente con los objetivos editoriales impuestos y seguramente sea un éxito de ventas, mercadotecnia y demás pero no deja de resultar triste que por el camino se hayan dejado por el camino una historia con los suficientes mimbres como para haber sido tan redonda, dramática y épica como se publicita.

martes, 23 de noviembre de 2010

“Relatos Extraños”, de VVAA.


Ya desde hace unos años los editores de las grandes compañías dedicadas a los cómics de superhéroes dejan jugar con sus muñecos a lo mejorcito de los autores “alternativos” que vienen pisando fuerte desde la única limitación que les impone su mayor o menor talento en propuestas paralelas a sus apolillados universos, lastrados por sus impuestas convenciones comerciales que hacen del anual megaevento plomizo y la repetición cíclica de situaciones trilladas su única expresión. Fue DC la que abrió el fuego con el excelente “Bizarro Comics”, publicados hace unos años aquí por Planeta (a ver si lo releo y lo comentamos) y con un poco de retraso nos llega la respuesta por parte de Marvel en una serie limitada de tres números que recuperó la mítica cabecera “Strange Tales” (Relatos Extraños) de los tiempos dorados de la Casa de las Ideas. Con buen criterio, en la edición de Panini se incorpora, además, una historia que en Estados Unidos se publicó aparte, “El megalomaníaco Spiderman”, de Peter Bagge.

Partiendo de la calidad de todos y cada uno de los artistas que han colaborado en una antología que reúne nombres tan alejados del género superheroico como Peter Bagge, Jason, Nick Bertozzi, Tony Millionaire, Brian Maruca, Jim Rugge, Junko Mizuno, Matt Kindt, Jeffrey Brown, Paul Hornschemeier, Becky Cloonan, Kikuo Johnson, Jhonen Vasquez, James Kochalka, Dash Shaw, Johnny Ryan, Jonathan Hickman junto a otros que no han hecho ascos anteriormente en reconocer –o trabajar directamente sin complejos- su deuda hacia el género como Paul Pope o el mismo Stan Sakai, hay que aclarar que es difícil entre la variedad de historias centradas no sólo en los más señeros personajes de La Casa de las Ideas como Los 4 Fantásticos, Spiderman o Hulk sino también protagonizadas por personajes más marginales como El Hermano Vudú o el mismísimo Uatu no encontréis alguna que guste, salvo que se sea un taliban marvelita en cuyo caso es casi mejor que ni se ojee un ejemplar de la obra sino se quiere acabar arrancando los pelos de la barba.

Con todo, se pueden sacar varias reflexiones comunes a todas las historias más allá del gusto particular de cada uno. Por un lado, el alto nivel mostrado por todos los autores y el conocimiento de los personajes Marvel lo que habla bien de la profesionalidad con que se han tomado todos el proyecto y, por extensión, el género; y, por otro lado, el enfoque humorístico que los autores han proporcionado a la mayor parte de las historias que va de la sátira a la ironía incluyendo más o menos veladas alusiones a la falta de evolución del género y los personajes, con lo que al mismo tiempo estos autores marcan su distanciamiento crítico respecto a unas convenciones que, me atrevo a decir, consideran obsoletas en un claro aviso a navegantes sobre el futuro del género si no se afronta un cambio.

Relatos Extraños” es un tebeo abrementes, ya que mostrará a los más recalcitrantes marvelitas que hay vida más allá de sus héroes de siempre y autores interesantes con mucho que ofrecer, y un aviso dado su éxito comercial -de hecho ya se está publicando en EEUU una segunda miniserie- del que deberían tomar buena nota los editores marvel de la demanda del lector de superhéroes de nueva revisiones de un género en el que, por mucho que se empeñen, no está todo contado. Sólo tienen que prestar los muñecos.