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miércoles, 31 de octubre de 2012

“Batman: Caballero Maldito”, de Jeph Loeb y Tim Sale.




Pasa el tiempo como si no pasara y ya nos están dando otra vez la matraca con las calabazas y la mercadotecnia de la anglosajona fiesta de Halloween, respetando cada vez menos nuestras visitas a los muertos, los ricos buñuelos y los golosos huesos de santo. Como uno, a pesar de sus manías, es un hombre de su tiempo y toda fiesta (y esta quizás incluso más) da alimento para este blog toca hablar de cómics de Halloween para la ocasión. En concreto, un tres por uno que como Especiales de Halloween publicaron el equipo formado por Tim Sale y Jeph Loeb para la serie “Leyendas del Caballero Oscuro” (Legends of the Dark Knight) entre 1993 y 1995 y que han sido agrupados en tomo bajo el título de “Batman: Haunted Knight” en Estados Unidos, contando asimismo con varias ediciones en España, primero por parte de Planeta y, actualmente, de ECC Ediciones.

La primera de estas historias, en un principio titulada “Elecciones” (Choices) para ser rebautizada para la recopilación como “Miedos” (Fears), narra el enfrentamiento durante Halloween de Batman con el Espantapájaros mientras su confundido alter ego Bruce Wayne sucumbe a los encantos de una cazafortunas que hace tambalear su destino.; la segunda “Locuras”  narra una nueva misión de Batman junto al comisario Gordon en pos del alucinado Sombrerero quién ha secuestrado durante Halloween a la hija del policía para convertirla en su nueva Alicia; mientras que el tercero, “Fantasmas”, muestra como si de un Mr Scrooge cualquiera en su “Cuento de Navidad” se tratase a un malherido Batman se le van apareciendo unos peculiares fantasmas que ponen en tela de juicio su vida.

Buena parte de la larga trayectoria posterior relacionada con Batman del dúo Loeb/Sale se fundamenta en el buen hacer demostrado en estas tres historias que comparten como único punto en común la fiesta de marras, tratándose en su conjunto de tres sencillas y entretenidas historias que funcionan a la perfección gracias a un Loeb más centrado y comedido de lo que se mostraría posteriormente en otros trabajos más ambiciosos. Frente a la cuidada trama en paralelo construida en “Miedos” y la inteligente adaptación al modelo dickensiano que es “Fantasmas”, quizás la historia intermedia, “Locuras”, sea la que resulte más irregular y apresurada, aun cuando no deja de leerse con agrado.

En el apartado gráfico, Tim Sale deslumbra con su buen hacer habitual haciendo gala de su brillante repertorio basado en su fluido y personal estilo cartoon y toda una galería de elegantes recursos narrativos que refuerzan el atractivo de la trama más acartonada
.
En definitiva, si no pensáis salir a asustar el personal una buena opción para pasar un buen rato en esta noche tan especial no deja de ser el repaso de este interesante conjunto de historias que, eclipsadas por obras más ambiciosas de los mismos autores pero quizás no tan logradas,  me da la sensación que no  han recibido toda la atención que merecen.  

miércoles, 24 de octubre de 2012

“Catwoman: Si vas a Roma”, de Jeph Loeb y Tim Sale.



ECC Ediciones reedita esta entretenida miniserie del Dúo Dinámico formado por el guionista Jeph Loeb y el dibujante Tim Sale quienes a finales de siglo pasado y principios de este se dedicaron a limpiar, dar brillo y esplendor al universo del Hombre Murciélago. Otras series y arcos argumentales como “El Largo Halloween” o “Victoria Oscura” han contado con más aplauso por parte del fandom, aunque en mi opinión este evocador monumento kitsch que es “Si vas a Roma” mostrando en su máxima expresión la ambivalencia que suscita la colaboración de los dos creadores en sus obras relacionados con Batman con un Sale que firma uno de sus mejores trabajos y un Loeb cuya ambición y aciertos quedan eclipsados por sus defectos.

Si vas a Roma” es un spin off de “El Largo Halloween” y “Dark Victory” y narra la estancia de Selina Kyle, Catwoman, en la capital de Italia investigando sus orígenes acompañada como sidekick por Eddie Nigma, El Acertijo (¿?). En los meses que pasa en Roma investigando sus orígenes, la escultural y alucinada Selina se verá envuelta en la violenta sucesión de la mafia local y roba un influyente anillo al tiempo que se verá las caras con unos cuantos villanos de Batman que al parecer también estaban de turismo en la Ciudad Eterna.

Más allá de lo disparatado de la confusa trama ideada por un Jeph Loeb que como siempre encuentra en la huida hacia delante su mejor arma, “Si vas a Roma” es un tebeo en el que hay que disfrutar de la espectacular labor de un inspirado Tim Sale sin hacerse demasiadas preguntas en torno a un argumento que hace agua por todos lados. Con un cuidadoso tratamiento de la aguada potenciado por un Dave Stewart que en trabajos como este cimentó su fama de mejor colorista de la industria, Sale se recrea en su interpretación de una sensual y espectacular Selina Kyle directamente inspirado en el diseñador René Gruau y por extensión en el impresionismo de todo un Touluse Lautrec. Como ya se viera enEl Largo Halloween y “Victoria Oscura”, Catwoman es un personaje por el que Sale siente predilección y en esta miniserie disfruta explorando todas sus posibilidades y registros aprovechando la experiencia adquirida. Sin embargo, la caracterización no es el único punto fuerte de Sale en esta obra mostrando una amplia variedad de recursos gráficos para introducir los flashbacks y momentos oníricos de Selina que dan vistosidad al guión de Loeb.
Profundizando en  la historia ideada por Loeb, tengo la sospecha que el guionista se ha inspirado vagamente en la cinematográfica “Vacaciones en Roma” de Wyler. Sin embargo, está claro que Loeb no es Dalton Trumbo y acaba cayendo en el confusionismo de una trama de mafiosos –que parece ser que son las que más le gustan- y supervillanos a tutiplén que no acaba de ir a ninguna parte,  preocupado más por reforzar  la ambientación desenfadada, cómica y surrealista con lo que invita a no  tomar demasiado en serio una historia ideada para el ensalzamiento de Sale.
Si vas a Roma” es un divertimento menor que no hay que tomar demasiado en serio para disfrutar completamente y que encuentra en el enorme trabajo de un Tim Sale su principal argumento. Un tebeo para mirar y remirar.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

“Batman: El Largo Halloween”, de Jeph Loeb y Tim Sale.



Ya le debía yo una entrada por estas fechas a “El Largo Halloween” pero, año tras año, siempre había algo que se me cruzaba quedando la entrada –y la relectura - aparcada para el año siguiente. Sin embargo, este año sí que sí y a instancias de algún comentario que me habéis dejado me he puesto por fin a darle un repaso a esta obra que dio el respaldo definitivo al dúo formado por el guionista Jeph Loeb y el dibujante Tim Sale.
En Gotham, hay un nuevo asesino en serie que solo actúa en fiestas señaladas diezmando a las principales familias mafiosas de la ciudad sin que nadie sea capaz de detenerlo. Mientras Batman, la policía y los mafiosos mueven sus piezas para descubrir la identidad del asesino festivo, la tensión se adueñará de Gotham durante todo el año hasta que un villano de doble cara entra en acción. Como imagino que todos habéis leído el cómic, tampoco me voy a extender más allá en su resumen.

El tiempo pasa y coloca a cada uno a su sitio. Si “El largo Halloween” fue una de las historias más importantes de Batman en los noventa probablemente sea debido a los desméritos previos de los demás y no tanto a la originalidad de esta historia evocadora del género negro que tan bien le sienta al universo de Batman desde el título que no esconde su homenaje al clásico de Chandler. La trama, tan entretenida como correcta, encontraba en el “continuara…” a lo largo de los treces números que la componían su principal baza y, perdido ese efecto en las ediciones en tomo, deja ver más de las cuentas las costuras de una trama ambiciosa y voluntariosa pero no tan bien resuelta como pueda parecer en una primera lectura.

Jeph Loeb tomando como referencia el “Batman: Año Uno”, de Miller (el alfa y el omega de “Batman”, para mi gusto) retoma personajes y situaciones de esa obra para construir una trama en paralelo que explica, por un lado, en detalle el origen de Dos Caras al tiempo que narra una historia de asesinos en serie, supervillanos y mafiosos inspirada en la estructura de “Los diez negritos”, de Agatha Christie, y el canónico “El Padrino” de Coppola y Puzo en la descripción y modos de los mafiosos de la familia Romano y Varoni. A partir de esos tres ricos referentes, Loeb mueve las fichas con oficio para mantener el interés por la historia entrega a entrega, aunque quizás el desenlace de la historia resulte excesivamente forzado con una pirueta final tan innecesaria como efectista. Sin embargo, a pesar de ello, la obra se lee con agrado y tiene suficientes atractivos y aciertos como para entender que Nolan tomase esta saga como principal influencia para sus películas.


Más allá del oficio de Loeb, si “El largo Halloween” merece ser destacada es por la labor gráfica de un brillante Tim Sale, en el que debería haberse fijado Jim Lee cuando aceptó realizar “Silencio”. Y es que Sale ofrece espectaculares versiones de lo más granado del panteón de freaks con los que se enfrenta Batman incentivando su perfil más siniestro, oscuro y terrorífico pero, además, lo hace insertándolos con coherencia en la historia y mostrando unos recursos como narrador que Lee desconoce. Es cierto, por otro lado, que Sale tiende a abusar de los fondos neutros y la historia gráficamente va de más o menos debido a sus dificultades para ajustarse a los plazos de entrega pero, aun así, el dibujante atrapa al lector de tal modo en la intensidad de su narración que es fácil obviar los descosidos de la trama ante su talento.

En fin, “El largo Halloween”, sin ser para mí una de las mejores historias de "Batman", se lee con agrado y el dibujo de Sale es brillante así que no digo yo que que para el próximo año no retomemos a este dúo dinámico por estas fechas con el precedente de esta obra –“Haunted Knights”- aunque antes, y para continuar con el repaso de su etapa en “Batman”, le volveré a echar un ojo a “Victoria Oscura”. Advertidos quedáis.

lunes, 3 de octubre de 2011

“Batman: Silencio”, de Jim Lee y Jeph Loeb.

Discutimos tanto sobre las labores maquiavelicas del coreano Jim Lee – que si Marvel, que si Image, que si Wildstorm, que si DC…- que a veces olvidamos que el muchacho empezó a labrarsee un nombre en la industria superheroica dibujando tebeos, logrando sorprendentemente con una carrera profesional más bien corta un éxito comercial y un prestigio que muchos envidian. Precisamente, en Planeta nos recuerdan las cualidades que más merecen la pena del otro Lee de la industria superheroica reeditando en una cuidada edición repleta de extras el que para mí es su mejor trabajo, la saga “Silencio” que junto a Jeph Loeb, Lee publicó a lo largo de doce números – 608 a 619- de la serie regular de “Batman” entre 2002 y 2003.

Un nuevo villano anda suelto por Gotham para hacerle perrerías a Batman, Silencio. Un tipo sigiloso y astuto capaz de involucrar a buena parte de los villanos clásicos del Hombre Murciélago en un ambicioso plan para acabar con su enemigo común, mientras él se mantiene en un segundo plano movmiendo los hilos, salvo que el Hombre Murciélago sea capaz de encontrar la clave que se esconde en los cambios de métodos de los villanos. Un Batman debilitado y más confundido que nunca iniciará una investigación en la que deberá enfrentarse una vez más a sus viejos enemigos y a los fantasmas de su pasado.

Batman: Silencio” es un tebeo a mayor gloría de Jim Lee por lo que si abomináis de su persona o su trabajo ni os molestéis. Loeb, sin la brillantez de en “Un Largo Halloween” o “Dark Victory”, se limita a fraguar, siguiendo una estructura parecida, un guión apañado y entretenido con una trama excesivamente lineal y previsible ideada para que Lee luzca toda su espectacularidad mostrando su versión de los principales personajes del rico universo del Murciélago, tanto amigos (los robines y similares, e incluso Superman y Lois Lane) como enemigos (salvo el Pingüino, quizás no falla ninguno de los más conocidos en asomar el careto…). El guión está pensado para contentar tanto a los seguidores más veteranos haciendo referencia a todos los momentos claves del Batman moderno hasta la fecha de publicación como a los lectores ocasionales y nuevos, que pueden engancharse a las aventuras de tan icónico personaje, e intenta sumar a la galería de personajes de Batman a Silencio el nuevo villano que, aunque Paul Dini se empeñe en lo contrario últimamente, no ha contado con demasiadas oportunidades posteriormente. El problema, claro, de intentar contentar a tanta gente e incorporar a tanto personaje como intenta Loeb es que resulta difícil dotar de profundidad a la trama y todo el andamiaje de la obra se expande hacia lo anecdótico sin lograr que la historia adquiera una gran trascendencia en la evolución posterior del protagonista quedando como un tebeo del montón mejor dibujado de lo habitual.

Eso sí, lo que mola de verdad es el dibujo. A Jim Lee, dibujante, el adjetivo que más le pega es hiperbólico por lo que en la edición de Planeta lucen estupendamente sus apolíneos muchachotes y espectaculares muchachitas, apreciándose hasta el más pequeño detalle de los fondos (además, luego en los extras explica de donde procede la inspiración para tal o cuál elemento, y muestra parte de su metodología de trabajo con Loeb…), esforzándose en una cuidada y elegante composición de página y rigor narrativo superior a lo que nos acostumbra, contrastando el cuidado acabado de cada viñeta con la elaboración de unos flashbacks mediante aguadas menos recargados con los que consigue perfectamente plasmar los difusos recuerdos infantiles de Bruce Wayne.

En definitiva, “Batman: Silencio” es un tebeo más que correcto y entretenido con un dibujo espectacular en una edición pensada para que luzca en todo su esplendor, haciendo las delicias de los admiradores del Jim Lee…dibujante.

lunes, 20 de diciembre de 2010

“Los superhéroes y la Filosofía”, de VVAA.


A simple vista, los superhéroes del Cómic, y últimamente el cine, y la Filosofía son temas que difícilmente pueden encontrar puntos de conexión entre sí, pero cualquiera que realice una lectura atenta y sin prejuicios de algunas de las principales obras del género superheroico será consciente que más allá de la cerril mirada de una industria y unos autores que se limitan a repetir cíclicamente las mismas estructuras argumentales subyace la fuerza icónica de unos personajes con todas las características de los mitos modernos lo que les convierten en el crisol perfecto desde el que abordar algunas de las preguntas fundamentales que el ser humano ha venido formulándose desde el principio de los tiempos y que son la base del amor a la Sabiduría.
Precisamente, el conjunto de ensayos que recoge el nuevo libro de la joven editorial Blackie Books trata de profundizar precisamente en el tratamiento de esos temas y en la concepción de “nuevos mitos” de los superhéroes analizando algunos de los principales personajes y obras del género y su relación con temas e ideas que aunque no aparezcan explicitados en los cómics subyacen desde sus inicios como una manifestación más del concepto de Meme que menciona Denny O’Neill en su ensayo.
Articulados alrededor de cuatro temas fundamentales - la imagen, la identidad, el deber moral y la visión del mundo-, profesores y escritores especializados en Filosofía y autores de cómics de la talla de Mark Waid, Jeph Loeb o Denny O’Neil profundizan en la personalidad y simbología de algunos de los principales personajes de Marvel y DC explicando su carácter cambiante a lo largo de los años de una manera seria y amena que hace del libro una lectura accesible, entretenida e interesante para cualquiera.
Entre los ensayos, se abarcan todo tipo de temas diversos desde los que se acercan a la figura de Superman y su motivación para desarrollar acciones heroicas a los que profundizan en la religiosidad de Daredevil, pasando por otros que intentan desentrañar lo que se esconde realmente tras una máxima tan conocida como “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” o los que analizan los valores filosóficos subyacentes manejados por Moore y Miller en obras tan paradigmáticas dentro del género como “Watchmen” o “Dark Knight”.
En definitiva, “Los superhéroes y la filosofía” para los aficionados a los cómics –o a las películas- de superhéroes es una obra que permitirá ver reforzados algunos de los argumentos que siempre hemos manejado frente a aquellos que consideraban el género como algo necesariamente superficial e infantil mientras para los que no se hayan interesado hasta ahora – o desde hace muchos años- en los mismo supondrá un nuevo punto de vista que puede hacer variar su opinión.
La edición es bastante cuca pero hay que ponerle algún pero a la traducción, ya que a pesar del esfuerzo realizado por los autores de la misma para encontrar la equivalencia correcta o más usada entre las traducciones de los nombres de los personajes (que incluyen además útiles referencias) hay algunos nombres que no se ajustan para nada a cómo son conocidos en castellano y debería ser corregida en futuras ediciones. En concreto, en el ensayo “El poder y la gloria” se hace constante referencia al Observador (The Watcher) para referirse al Vigilante que es como es conocido el personaje en España y, ante la duda, quizás debería haberse optado por no traducir el nombre como se ha hecho con el Dr. Doom (mayoritariamente conocido en España por la incorrecta traducción de Dr. Muerte). Con todo, “Los superhéroes y la filosofía”, por su carácter divulgativo y desprejuiciador, es una lectura que merece la pena.