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miércoles, 19 de diciembre de 2012

“Silhouette: Arcángeles oscuros”, de Victor Santos y Jesús Alonso Iglesias.




No deja de ser una buena noticia que en España –me niego a usar la manida frasecita peyorativa “de este país”- haya autores que todavía sigan apostando contracorriente  por el cómic de género sin dejarse llevar por los modismos que apuestan por la introspección y el ombliguismo. Autores como el guionista Victor Santos y el dibujante Jesús Alonso Iglesias que nos alegran el día demostrando que su “Silhouette” no fue flor de un día y ha encontrado continuidad dentro de Dolmen Editorial para llegar al menos a una segunda entrega “Arcángeles oscuros” más redonda incluso que la primera.

Llega el invierno al París tomado por los nazis y el resistente enmascarado Silhouette busca aliados en la Resistencia. Sin embargo, su desorganización no acaba de convencerle y encontrará unos sorprendentes colaboradores en los letales gemelos Frey y Freya, alemanes disidentes a los que se unirá para atentar contra los intereses nazis. Sin embargo, los gemelos tienen sus propios planes y liberarán una amenaza que hasta los nazis temen y que llevará a Silhouette a tener que colaborar con un viejo enemigo.

Arcángeles Oscuros” es una apuesta por el cómic de entretenimiento de siempre de toda la vida que tiene como única meta el hacer pasar un buen rato a los lectores. Y a fé mía que Víctor Santos lo consigue con un guión imaginativo, intenso y complejo plagado de acción y en el que los giros argumentales se suceden sin tregua. De este modo, Santos reimagina en esta entrega la siempre agradecida relación de los nazis con las fuerzas místicas y los variopintos y rocambolescos proyectos armamentísticos que idearon –aunque no siempre llevaran a cabo- en una historia en la que además se dota de mayor profundidad al personaje principal y su universo de ficción. Se nota que Santos y Alonso han mamado muchos cómics y películas de acción para construir un eficaz personaje pulp a medio camino entre el Soldado Desconocido y La Sombra con el suficiente potencial para tener una vida larga y duradera a poco que cuente con el respaldo de los lectores.

Si la primera aventura deSilhouette nos presentó a Jesús Alonso Iglesias como un dibujante a seguir “Arcángeles Oscuros” confirma su potencial y sorprende que su trabajo no tenga más repercusión. Partiendo de una base clásica de la escuela francobelga deudora de autores como Conrad y Franquin y de los elementos góticos y pulp y los fuertes contrastes de los que Mignola es un maestro, Iglesias saca el máximo partido de su potente concepción del claroscuro para atreverse con las composiciones más complejas y difíciles con lo que el tebeo es una búsqueda constante de sus propios caminos narrativos evitando en la medida de lo posible los recursos trillados para que el resultado resulte formalmente fresco, vertiginoso y dinámico.

Arcángeles oscuros” es una grata noticia para el cómic español que viene a demostrar que todavía hay hueco en nuestros estantes para el cómic de entretenimiento de calidad y que las propuestas de género no han de estar reñidas con el talento. Autores tan desacomplejados como Santos e Iglesias lo demuestran y ojalá tengamos más aventuras de “Silhouette” por muchos años.

miércoles, 26 de mayo de 2010

“Silhouette”, de Víctor Santos y Jesús Alonso Iglesias.


Hay cómics que entran por los ojos y sin más consideraciones sabes que no queda otra que acoquinar y llevártelo a casa para devorarlo en una reposada lectura para o hacerte mil cruces y olvidarlo en un montón tras jurar en arameo que no volverás a dejarte seducir por los cantos de sirena de una maravillosa portada o felicitarte por tu buen ojo y disfrutarlo durante años. Esto último, por suerte, es lo que me ha pasado a mí con “Silhouette”, desde que vi la portada anunciada quedé impactado y sabía que me iba a hacer con él ya que este tebeo del avezado Victor Santos y el novel Jesús Alonso Iglesias prometía ser una de esas lecturas de género con las que disfruto enormemente y esta vez no me he equivocado.

Silhouette es un resistente enmascarado que en las noches del París ocupado de la II Guerra Mundial se dedica a sembrar muerte y plomo entre los confiados nazis. Cuando a la ciudad de la luz llega un miembro de la cúpula nazi y su ayudante en una misión que puede acelerar la victoria final nazi, el valiente Silhouette no sospecha las oscuras fuerzas contra las que tendrá que enfrentarse.

Víctor Santos, tanto en su obra como autor completo como en sus colaboraciones con otros dibujantes, lleva reivindicando cuan soldado japonés olvidado en una isla desierta el digno oficio de contador de historias de género frente a la tendencia mayoritaria hoy día en el cómic patrio por otras propuestas más realistas. Santos es rico en influencias que en lugar de ocultar como hacen otros exhibe orgulloso a la espera de una gran obra que le dé el espaldarazo definitivo entre los críticos que sus fans ya le otorgaron hace tiempo si tenemos en cuenta las colas que se montan en los salones de cómics a los que asiste.

En ese sentido, “Silhouette” es una historia coherente con su trayectoria y cumple su primer objetivo es entretener antes que innovar por lo que desarrolla una atractiva historia pulp plagada de nazis locos, nazis cuerdos y héroes vengativos en medio de una trama esotérica que tiene el regusto nostálgico de personajes pulp como “La Sombra”, los cómics de “Martyn Mystere” y “Capitan América” o las primeras entregas de “Indiana Jones”. Santos no parece tener ganas ni tiempo para irse por las ramas en la caracterización de los personajes o lugares que resuelve en unas pinceladas y va directo al grano en el desarrollo de una historia frenética que no da respiro al lector apabullándolo quizás en exceso con vistas a ocultar ciertas debilidades de la tópica historia y sumergiéndolo en la ilusión de una continuidad inexistente dentro del particular universo de referencias cruzadas que el propio Santos parece ir construyendo en sus últimas obra (no me parece baladí la referencia en los extras a otra de sus creaciones, Black Kaiser) a la espera de poder seguir desarrollando sus propuestas.

Si la historia cumple su objetivo, donde el cómic se vuelve más destacable es en el apartado gráfico donde sorprende el nivel que muestra Jesús Alonso Iglesias del que espero sigamos viendo más cosas. Jesus Alonso Iglesias, novel en el mundo del cómic pero con amplia experiencia en el de la animación, muestra un estupendo nivel narrativo ajustándose como un guante a las directrices marcadas por Santos en el desarrollo de la historia y aunque él señale en la entrevista que aparece en los extras de la obra entre sus influencias a Mignola (la más evidente), Cannif y Falk creo percibir otras como la de Miller y otras no declaradas más propias de cómic francobelga en la construcción de los personajes en la estela de Franquin, que dan al estilo de Alonso un punto eclético y original refrescante. Alonso recrea un París fantasmal y alejado de la realidad, esquematizando al máximo los detalles (aun sin renunciar a ellos) para que todo el peso de la historia recaiga en la acción sorteando la alternancia de páginas cargadas de diálogo con otras –las mejores- en las que la narración se vuelve puramente visual y le permiten un mayor lucimiento. Un dibujante a seguir.

En definitiva, no me arrepiento de la compra de “Silhouette” cómic con el que disfrutarán si aceptan las reglas de Santos aunque quizás echen a faltar un poco más de calma para desarrollar determinadas situaciones y caracterizar los principales personajes. Con todo, la obra consigue sus objetivos, no traicionar la tradición pulp en el que se inscribe y, sobre todo, hacer pasar un rato agradable a quién la lea.

La edición de Dolmen está bastante ajustada de precio y cuenta con abundantes extras lo que es de agradecer en los tiempos que corren.

Ojalá veamos pronto nuevas entregas del enmascarado francés. Será buena señal.

Otras obras de Víctor Santos en El lector impaciente:

Black Kaiser”
La sangre de las valkirias