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viernes, 8 de abril de 2011

Beroy da su opinión sobre la repetición de una página de Onírica.

Toni Boix: Entendiendo que Onírica es un producto de gran significación para ti, ¿cómo viviste el hecho de que se repitiese una de las páginas de Ajeno y se perdiese otra por el camino?

José María Beroy: Imagina que celebras tu 50 aniversario. Eres feliz, te compras un traje, contratas una orquesta y un camarero y reúnes a todos tus amigos en una gran fiesta. Hay, obviamente, una fantástica tarta de aniversario. Llega el pastel con las velitas y todos están cantando “Cumpleaños Feliz”. Pero tú no sabes que el camarero que has contratado para el evento acaba de tener un corte de digestión causado por una sobredosis de barbitúricos y, al tiempo que deposita el pastel, vomita hasta la primera papilla sobre la tarta y sobre tu traje. Luego, a causa de la droga, sufre un ataque de locura y asesina a todos los invitados con el cuchillo de cortar el pastel. Los miembros de la orquesta, profundamente afectados, comienzan a tocar el Adagio de Samuel Barber. Finalmente el camarero loco se suicida metiendo la cabeza dentro del enorme pastel vomitado. Tú sales del recinto de la malograda fiesta gritando y provocas sin quererlo un accidente múltiple en el que se ve involucrado el coche de Hillary Clinton, de visita en Barcelona. En la Casa Blanca suponen el ataque suicida de un terrorista y efectúan un ataque preventivo sin mandato de la ONU contra el primer objetivo que se les ponga a tiro. En el transcurso de la acción se produce un accidente “Broken Arrow” y un misil nuclear impacta contra una ciudad Rusa. Putin ordena entonces un ataque con misiles de crucero contra EEUU que da comienzo a la Tercera Guerra Mundial. Esto último lo sabes porque ves llegar los misiles mientras tratas de quitarte con el agua de una fuente los restos de pastel vomitado del traje. Ahora sabes como me sentí, más o menos. Más o menos.

(Beroy deja clara en esta contundente respuesta en la entrevista que Toni Boix le realizó para Zona Negativa la decepción que se llevó con el fallo de Glénat en la edición de “Onírica”. Y es que no debemos olvidar que aunque muchas veces los aficionados somos los que nos hacemos cruces con estos errores en realidad no benefician a nadie. Ni a la editorial, que en teoría se ve obligada a realizar una nueva tirada de la obra corregida con el consiguiente quebranto económico ni al autor que pone su ilusión en la reproducción fiel de su obra. En ese sentido, Glénat promete cambiar el ejemplar defectuoso a todos los que lo soliciten a través de su librero habitual. Dicho esto, Beroy dice muchas cosas interesantes en la entrevista que podéis leer aquí. Yo destaco su participación en un relanzamiento de la clásica cabecera de “Hazañas Bélicas” en la que participaría junto a Migoya. No estaría nada mal, pero si además recuperan las clásicas de Boixcar, todavía mejor).

martes, 28 de diciembre de 2010

“666 999” al cine.

2010 será sin duda un año recordado por José Maria Beroy.

A la reedición de buena parte de su obra por parte de las editoriales Diábolo y Glénat se une la noticia de la reciente adquisición de los derechos de “666/999” por la productora de Steven Spielberg, Dreamworks.

Al parecer Hernán Migoya, editor de Glénat, entregó al director de “ET, el extraterrestre” un ejemplar de “Onírica” en la última edición del Festival de Sundance. Spielberg quedó tan cautivado con el apocalíptico cómic de Beroy que puso en marcha los engranajes para hacerse cuanto antes con los derechos de la obra que probablemente llegue a la gran pantalla cuando Spielberg finalice la segunda parte de “Tintin” dado lo apretado de su agenda.

Fuentes bien informadas han comentado que al parecer hubo algunos problemas para que los representantes de Spielberg entrasen en contacto con Beroy ya que este, al confundirlos con testigos de Jehová se negaba a abrirles la puerta. Una vez subsanada la confusión y cobrado un buen dinerillo en dólares contantes y sonantes se rumorea que el artista barcelonés anda haciéndose el despistado, gastando inocentadas por sus blogs para no pagar las numerosas cenas que tiene apalabradas, aunque un reconocido bloguero seguramente interponga acciones legales al respecto.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Fallo en “Onírica”

Si el otro día, os comentaba el detalle que había tenido Beroy con algunos blogueros, hoy ha trascendido una noticia de esas que no nos gustan a ninguno.

En la página de Glénat han colgado el siguiente comunicado:

“Hemos detectado un fallo en la edición del libro Onírica de José María Beroy. Lamentablemente, después de haber impreso y distribuido el libro nos hemos dado cuenta de que la página 171 se repite en la 172, dentro de la historia "Ajeno". Aqúi mismo os colgamos la página que falta para que la podáis ver.

Queremos informar a todo aquel que haya adquirido el libro que lo podrá cambiar en cuanto lo reimprimamos. En cuanto sepamos cuándo lo podemos reimprimir, avisaremos en nuestra página web.”

Y, en el blog de Onírica, el mismo Beroy explica el tema y lo mal que lo ha pasado con todo el asunto. Yo me enteré ayer por el mismo Beroy y debo decir que no me percaté del error porque no disponía de un ejemplar anterior de “Ajeno” y porque realmente no “canta” demasiado la repetición de la página en el desarrollo de la historia.

En fin, espero que se solucione lo más pronto posible, aunque me sabe bastante mal por la ilusión que tenía el autor por esta edición.Ojalá se solucione de la mejor manera posible.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Blogueros oníricos.

Bruce lo ha comentado hoy así que yo también me voy a dar el gustazo. El señor J.M Beroy, como es así de generoso, nos ha regalado a algunos blogueros la aparición en una de las páginas de “666/999” que ha redibujado especialmente para su inclusión en el tomo recopilatorio “Onírica”, de reciente aparición y recomendable adquisición. Arriba la página original de “Zona 84 y debajo la página tal como ha aparecido en “Onírica

Y, aparte de Bruce, en un par de viñetas en la pantalla de la derecha se ve a cierto Vigilante Cabezón. El de la izquierda no sé quién es (que se identifique, please).

La verdad es que por regalos tan increíbles e insospechados como este es un gustazo mantener un blog.

¡¡¡Muchas e impacientes gracias J.M. Beroy por el detalle y la amable dedicatoria!!

(A propósito Beroy acaba de publicar una aclaración acerca del tema del tamaño de reproducción de "Onírica").

jueves, 18 de noviembre de 2010

“Onírica”, de José María Beroy.


Por fin me he hecho con el integral en el que Ediciones Glénat recopila buena parte de la obra de ese gran contador de historias que es José María Beroy. A pesar de la reducción a la que Glénat somete las recopilaciones que realiza de veteranos autores patrios (no me atrevo a considerarles clásicos), el volumen está reproducido con cariño y cuenta con interesante material extra así como un divertido artículo de Migoya. Pero centrándonos en el contenido, esta obra es una oportunidad única para conocer en un único volumen lo mejor de la producción de uno de los autores más interesantes y talentosos de los ochenta que por desgracia ha permanecido durante demasiado tiempo en silencio.

Ya he comentado en diferentes entradas del blog tres de las obras que forman parte del integral –“Doctor Mabuse”, “999” y “La enfermedad del sueño”- por lo que me centraré en la cuarta, “Ajeno”, un álbum aparecido inicialmente por entregas en la revista “Cairo” y recopilado en álbum por Norma Editorial a finales de los ochenta y que no había leído.
Ajeno” es una historia fantástica de magia y locura que da un nuevo significado más siniestro y oscuro a la trillada idea del amor más allá de la muerte. En las postrimerías de la guerra civil un alquimista que lleva a cabo la guerra mágica a favor de los republicanos ha de exiliarse en un limbo más allá de la existencia tras lograr conjunrar la reencarnación de Ana su perdido amor cincuenta años en el futuro. Pasado el tiempo, el mago volverá a nuestro mundopara recuperar a su amada reenarnada en una joven anticuaria, Julia, y vengarse de los alquimistas que apoyaron al bando vencedor en la Guerra Civil.

Beroy construye en “Ajeno” una brillante y compleja historia en la que da rienda suelta a su imaginería lovecraftiana y convierte a la ciudad de Barcelona en un personaje más de la trama escenario alucinado y alucinante en la que el autor conjuga con maestría lo mejor del modernismo y el expresionismo para construir una fantástica trama elíptica en la que el lector no desvelará el misterio de la trama hasta el final. Aparte del detalle con el que autor caracteriza una Barcelona que, en la actualidad tras veinte años ha cambiado, la historia tiene elementos que recuerdan al primer “The Sandman” de Gaiman u otros cómics norteamericanos en boga en los ochenta como “The Question” o “V de Vemdetta” aunque con el inimitable toque opresivo marca de la casa. Más allá de ser la trama de “Ajeno” un ejemplo perfecto de epítome del fantástico con toques de terror romántico que envidiarían Gaston Leroux o Ruiz Zafón es en el aspecto grafico donde adquiere toda su profundidad merced al conocimiento del medio que impregna la obra y en la que las enseñanzas de grandes como Toth, Eisner o Krigstein son sabiamente sintetizadas para conseguir un resultado eficaz en lo narrativo, bello en su superficialidad y plenamente coherente con el universo oscuro que conecta la mayor parte de la obra de Beroy.

En definitiva, “Ajeno” y todas las obras que componen “Onírica” son comics indispensables de un autor que hace más de veinte años ya se atrevía a acometer los más ambiciosos proyectos para regocijo de sus seguidores obviando cualquier sospecha de acomodamiento. Ojalá “Onírica” signifique un punto de inflexión en su carrera y siga ofreciéndonos nuevas obras. El talento es escaso y a Beroy le sobra.
Otras obras de Beroy en El lector impaciente:

martes, 19 de octubre de 2010

“La enfermedad del sueño”, de J.M Beroy.

Coincidiendo casi con la aparición este mes de “Onírica”, el integral que Glénat va a dedicar a recuperar las obras que últimamente he estado releyendo de José María Beroy le toca el turno a “La Enfermedad del Sueño” un compendio de historias aparecidas inicialmente en la revista “Zona 84” y posteriormente reunidas en un álbum publicado por Toutain hace ya más de dos décadas.

Al ser un conjunto de historias variopintas y dispersas de diferente tono y tratamiento localizables en el extenso cajón desastre del fantástico cada lector podría encontrar de manera independiente alguna que le interesase aun cuando inicialmente podría echar a faltar un nexo común más sólido que aglutinase tanto derroche imaginativo. Y precisamente, es en ese punto donde el álbum cobra una nueva dimensión que lo hace enormemente destacable a raíz de la habilidad que muestra el autor para hacer de la necesidad virtud y ensamblar todas las historias en un hilo narrativo que las da una nueva dimensión sin que al lector le chirríe el recurso llegando a pensar, si desconoce la procedencia de las distintas historias, que se encuentra ante una obra enteramente original.

Para lograr ese efecto, Beroy intercala entre las historias originales una nueva sobre la que construye el armazón del álbum - la historia de un autor perdido entre los sueños y la vigilia de la creación a la busca un misterioso libro mientras espera encontrar en una u otra orilla a su amada- presentándose el resto de las historias como ventanas a los sueños del protagonista. Mediante este recurso, el autor ordena, por un lado, el totum revollutum que sería de otro modo el álbum dotándolo de una coherencia interna y justifican, por otro, el “vale todo” que la ausencia de reglas que situar el quebradizo argumento en el sueño supone.

Además, Beroy da un paso más allá para utilizar sabiamente los recursos narrativos del cómic y transmitir al lector la zozobra del durmiente en una narración elíptica en la que sutiles – un jarrón que se rompe, una ventana abierta por el viento, el revoltijo de sábanas del protagonista…- cambios en las viñetas en las que el protagonista duerme nos preparan para la zozobra de sus aventuras oníricas y realzando los detalles -el uso del color como un elemento diferenciador entre la libertad de la fantasía frente al tono más dramático de la realidad en blanco y negro, la vis evocadora del título sugerente, .o el homenaje declarado a la obra de un genio como Edgard Allan Poe- para recrear la atmósfera que da identidad al álbum al tiempo y conseguir aportar al lector que ya conociese las historias por la revista una nueva y original perspectiva.

En definitiva, “La enfermedad del sueño” es una obra madura de un autor que conoce perfectamente el medio en el que trabaja pero no sólo al nivel del que teoriza sobre abstracciones artificiosas sino del sobrado capaz de elevar su oficio y la búsqueda de soluciones pragmáticas en un arte haciendo que lo difícil parezca sencillo de un modo que no está al alcance de cualquiera. Un álbum cuyo conocimiento y análisis debería ser obligatorio para todos los que quieran contar historias en viñetas.
Otras obras de J. M. Beroy en El lector impaciente:
- "666/999".
- "Versus".

miércoles, 15 de septiembre de 2010

“Dr. Mabuse”, de J.M. Beroy.


¿Sería posible aunar en un cómic español buena parte de los hallazgos narrativos de Will Eisner junto al expresionismo de Fritz Lang y las distopias futuristas de la visionaria Thea Von Harbou o el pulp más cañero de principios de siglo? Pues sí, y de hecho José Maria Beroy se encargó de demostrarlo en “Dr. Mabuse” esa joyita que se publicó seriada a principios de los ochenta en “Creepy” y en un álbum unitario por Toutain en 1986 dentro de su colección “Joyas de Creepy” antes de ser relegada al triste olvido (del que parece va a ser rescatada en el próximo tomo recopilatorio que se va a publicar en los próximos meses en que se va a recuperar buena parte de la producción de Beroy, “Onirica”).

En “Dr. Mabuse”, la obra con la que prácticamente se dio a conocer, Beroy se atreve a localizar la historia en el universo retro futurista imaginado por Lang y su mujer en esa obra maestra que es “Metropolis” para retomar la acción varios años en el futuro. de los hechos narrados en la película En la Metrópolis de Beroy, el hijo de Maria y Freder, Fredersen, maneja los hilos de la ciudad tras subvertir los ideales de sus padres. Sin embargo, frente al poder absoluto de Fredersen se alza un poder más oscuro y astuto, el del taimado Dr. Mabuse, que incitará a los ciudadanos a una nueva rebelión para sustituir a Freder en el poder.

Beroy sintetiza la obra de Lang recreando a uno de sus principales personajes, el Dr. Mabuse que protagonizará varias de sus películas alemanas, dándole un aire más pulp si cabe que el expresionista de las películas del alemán que adaptaban las novelas olvidadas de Norbet Jacques. El Dr. Mabuse es un personaje misterioso, taimado y amoral, del que el lector apenas cuenta con datos más allá de su obsesivo deseo de hacerse con el poder en la ciudad de Metrópolis usando para ello todo tipo de estratagemas que van desde el envenenamiento o la manipulación de las masas y sus secuaces para lo que no tiene problemas en usar de sus asombrosas habilidades para el disfraz o un ejército de autómatas mecánicos a sus órdenes.

En “Dr. Mabuse”, Beroy construye una cuidada recreación de la fría y elegante urbe modernista imaginada por Lang en una historia en, como es habitual en su obra, las referencias cinematográficas son constantes cuidando la narración para dotar al conjunto de las historias de una continuidad a pesar de estar pensadas para su publicación seriada pero contando al tiempo cada una de ellas con una subtrama que las hace únicas no solamente en su objetivo principal de entretener al lector sino también de arriesgar en el desarrollo formal de las historias buscando soluciones gráficas que le sitúan en la línea de “The Spirit” eisneriano o de autores más cercanos en el tiempo al propio Beroy como Steranko, Howard Chaykin y el Gibbons de "Watchmen". Cada una de las historias que componen el álbum son magníficas y sorprenden en un autor que en el momento de su publicación debía ser bastante bisoño pero entre todas destacaría “Taxi Nocturno” en la que Beroy describe el trayecto en taxi por una fría y lluviosa Metrópolis de un personaje que acabará siendo víctima de la manipulación del Doctor. El tratamiento de la lluvia es magistral así como las viñetas en que desde la perspectiva del interior del taxi se muestra el exterior.

Dr. Mabuse”, de Beroy sorprende en cada una de sus historias con soluciones gráficas arriesgadas que enriquecen la obra exponencialmente respecto a su ya de por sí rica mixtura de referencias cinematográficas convirtiéndolo en un cómic que desgraciadamente ha permanecido demasiado tiempo olvidado. Envidio a los que vayan a descubrirlo por primera vez en la nueva edición que se prepara.

Otras obras de J.M Beroy en El lector impaciente:

Versus”.
Zoo-Las aventuras de Tristán Karma”.
666-999

miércoles, 1 de septiembre de 2010

“666-999”, de J.M. Beroy.

Hoy toca ponernos apocalípticos –que no integrados- y continuar el repaso de la obra de José María Beroy con una de sus obras más curiosas y sorprendentes “666-999”, originalmente publicada serializada en “Creepy” y, posteriormente, en un álbum unitario por Toutain hace casi ya un cuarto de siglo.

Es difícil explicar de qué va “666-999” porque no estamos ante un álbum al uso que sigue una secuencia lineal clara sino ante una historia que busca innovar tanto en lo formal, a través de la inserción de curiosos flashbacks alucinados y metalingúísticas élipsis que intentan trascender el mismo medio, como en su trasfondo, obviando la presencia de un protagonista único identificable y convirtiendo al acojonado lector desde el cómodo sofá en testigo de las crónicas del doble Apocalipsis del que Beroy se convierte en evangelista.a un ritmo frenético y desenfrenado

En pocas palabras, podemos resumir “666-999” como una doble crónica apocalíptica acerca del advenimiento del Fin del Mundo cada mil años en la eterna lucha de las fuerzas del Bien y el Mal que con acierto Beroy desdibuja para casi convertir en una misma cosa. Pocas y torpes palabras que no hacen justicia al despliegue visual en blanco y negro con que el autor sorprende en esta historia en que los elementos mágicos y pseudocientíficos se dan la mano con inusitada habilidad y, a pesar de los años, todavía sorprende por su narración arriesgada que convierte una historia ordinaria en un tebeo que se queda grabado y deja al lector agotado.

Beroy, en los ochenta, ya demostraba ser un lector y espectador ecléctico e inquieto capaz de absorber como una esponja referencias culturales y temores propios de la época para insertarlos con naturalidad en el desarrollo de una historia que sorprende página a página y pese a ser releída tras unos cuantos años - ¡ Y haberse ya superado el milenio lo cuál tranquiliza!- no haber perdido actualidad. Y es que las sectas destructivas, la contaminación nuclear, el terrorismo islámico o las enfermedades de transmisión sexual fueron y son el pan nuestro de cada día y forman parte de nuestro imaginario de temores no superados que e indepenientemente podrían servir cada una de ellas de tema a una buena historia pero que en la obra de Beroy se convierten en simple trasfondo que enriquece el estado alucinado de un futuro aparentemente superado.

Beroy es un dibujante brillante que en esta obra da muestras de su habilidad desbordante, aprovechando al máximo la composición de página para ofrecer unas figuras posmodernas, estilizadas y frías que recuerda a las ciudad deshumanizada de “Metrópolis” en su frío modernismo retro. Pueden intentarse rastrear referencias gráficas de Beroy en la obra de Chaland o la del coetáneo Daniel Torres, pero su estilo tiene suficiente empaque y su versatil narración personalidad suficiente como para negarle su originalidad.

En definitiva, “666-999”, ayer como hoy, es un tebeo que deja apabullado al que lo lee y, en ningún caso, debería caer en el olvido. Menos mal que existe un proyecto de recuperación junto a otras obras del mismo autor en un restaurado integral para este mismo año. Impaciente lo espero porque esta obra a color creo que puede incluso reforzar su efecto.

Aquí, una obligada reseña de uno que lleva años y años reivindicando a Beroy y al que dedico esta entrada.

Y aquí, una explicación por el propio autor explicando los orígenes de la misma.
Otras obras de Beroy en El lector impaciente:

sábado, 31 de julio de 2010

“Zoo-Las Aventuras de Tristán Karma”, de J.M. Beroy.

Sigo repasando tebeos antiguos y le ha tocado turno a “Zoo-Las aventuras de Tristán Karma”, álbum editado hace ya muchos añitos por Norma Editorial recopilando las aventuras protagonizadas por Tristán Karma aparecidas en la revista “Cimoc” y que merecería una reedición similar a la que hace poco ha disfrutado otra obra del mismo autor “Versus”.

Tristán Karma se desenvuelve en un mundo futurista peculiar de línea clara en el que se convierte en testigo mudo –el personaje no habla- de originales aventuras en las que un Beroy en solitario e inspirado mezcla distintos elementos de ecologismo atemperado, cinematofagia, ciencia ficción y terror.

Historias protagonizadas por panteras que se convierten en mujeres cuando pierden su suave abrigo e historias de científicos que descubren cómo comunicarse con las ballenas a través de oscuras leyendas vikingas, leyendas urbanas de desperdicios tóxicos abandonados que provocan terribles mutaciones y representaciones de titiritero sobre las que sobrevuela el pájaro de la muerte.

Beroy se mueve como un pez en el agua en este ecléctico álbum en el que mezcla todo tipo de referencias y lugares con habilidad y que hunden sus raíces en la fascinación por películas como “La Mujer Pantera” de Jacques Tourneaur o los entrañables títulos de Serie B norteamericana de los Cincuenta con sus insectos gigantes mutados por la radioactividad.

Precisamente, al igual que el cine de Tourneur, el dibujo de Beroy sintetiza muchas de sus características con un marcado gusto por la concisión narrativa centrándose en los hechos principales y en la expresividad y vitalismo con que retrata a los personajes desarrollando unas historias fluidas, vistosas y llenas de matices.

Beroy en este álbum muestra su conocimiento de grandes autores de la línea clara, como Chaland, o su compañero de generación Daniel Torres con su “Roco Vargas pero Beroy es capaz de no emular a nadie a la hora de ambientar su propio mundo retro y futurista en el que la ambientación y el personaje protagonista, Tristán Karma, mero testigo u oyente de las historias en las que no tiene una participación directa, no es más que una excusa para dar hilazón al conjunto de las seis historias fantásticas que recoge el álbum y experimentar con nuevos estilos y matices logrando resultados más plásticos y fantasiosos como en la aventura de el cuervo.

En definitiva, la relectura de “Zoo-Las aventuras de Tristán Karma" sigue siendo tan agradable como hace años y su vigencia se mantiene tan intacta como en el momento de su primera publicación en revista. Esperemos que merced a una pronta reedición estas historias no se pierdan y continúen siendo plenamente accesibles a nuevos lectores o que Beroy decida darle una continuación pasados los años (aunque leyendo sobre sus malas experiencias pasadas quizás no le apetezca). Ojalá se anime porque estoy seguro que Beroy tiene todavía mucho que ofrecernos.

Otros tebeos de J.M Beroy comentados en El lector impaciente:

“Versus”.

jueves, 15 de julio de 2010

“Versus”, de J.M. Beroy y J.M. Polls.

Ahora que Diábolo Ediciones acaba de reeditar esta obra de Beroy y Polls no parece mal momento para releer la reedición de las cuatro historias que las componen y que en su momento fueran publicadas en la revista Cimoc para ser recuperadas en álbum por Norma Editorial y reencontrarse con el buen hacer de un dibujante, J.M. Beroy, que fuera estandarte de las pujantes nuevas generaciones del cómic patrio en la década de los ochenta y que, visto el panorama, ha tenido que compaginar su vocación por el cómic con otros trabajos que cubrieran el día a día, junto a un guionista, J.M. Polls, que quizás nunca ha tenido todo el reconocimiento que merece dada su dilatada trayectoria en el medio.

Versus” recoge cuatro historias negras, negrísimas en las que el horror se conjuga con el humor y la ironía con la truculencia para ofrecer resultados atemporales y que mantienen su vigencia más allá de los años (es tanta su vigencia que ayer mismo me cenaba en el Telediario con una noticia sobre México que casi reproducía una de las situaciones de una de las historia en toda su brutal verosimilitud). Así encontramos historias de distinto pelaje y condición cuyo único tema central es el enfrentamiento, la confrontación de los comportamientos de los seres humanos ante situaciones desesperadas que nos obligan a profundizar en el estudio de nuestra huidiza naturales en la que acaba aflorando lo peor de nosotros mismos. Historias como la que obliga a sumergirse a dos enemigos irreconciliables en un mar revuelto en pos de una prenda que les otorgará el derecho de pernada sobre una dama, historias escabrosas como “Buen Apetito” en la que la comida se convierte en el instrumento mortal para castigar los errores que provoca la amistad; historias en las que las mujeres se convierten en instrumento obsesivo de persecución y disfrute de jugadores aficionados a los más morbosos placeres; e historias decrépitas de sheriffs seniles y miopes que hacen de la caza de antiguos delincuentes la excusa para sembrar el caos en desérticos pueblos del profundo medio oeste norteamericano.

En “Versus”, Polls se muestra como un guionista curtido y con oficio que domina las características del género negro para, igual que hiciera en su momento Hitchcock en su serie de televisión, encontrar el punto de ironía y comicidad a las más dramáticas y extremas situaciones localizadas en los puntos más inhóspitos e insospechados de un modo tal que a uno no le cuesta imaginarse a Quentin Tarantino repanchigado en el videoclub o a los Coen encerrados en los lavabos del colegio devorando las historias que componen “Versus”. Pero, estas historias adquieren todo su potencial en manos de un dibujante tan dotado para los matices y la narración como es J.M Beroy, un dibujante minucioso y detallista capaz de enriquecer y dar un tono personal y característico a cada una de las historias para encontrar el punto de equilibrio justo entre truculencia y comicidad que requieren para funcionar tan bien como lo hacen. Beroy es un dibujante sobresaliente, que une a su buen sentido de la narración y el tempo, la capacidad de acometer cualquier localización y efecto con espectaculares resultados, incorporando detalles y narraciones paralelas a la historia que adelantan en varios años recursos que luego han sido aplaudidos hasta la saciedad en autores tan variopintos como Guarnido o Risso (por no hablar de Roger o Robledo y Toledano) y entronca directamente con los Beroy, Font, Bérnet, Beá, Múñoz y cia.

En definitiva, la nueva edición de “Versus” –corregida y aumentada- es una buena ocasión para los jóvenes aficionados para descubrir el talento de unos autores inspirados mientras que los más veteranos podrán disfrutar de nuevo de unos cómics que no han perdido la frescura de antaño sino que más bien fueron adelanto y prólogo de mucho de lo que vino después. Nobleza obliga..