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martes, 20 de mayo de 2014

“Conan Rey: La hora del dragón”, de Tomás Giorello y Timothy Truman.




Planeta ha iniciado la publicación de la adaptación al cómic que el dibujante argentino Tomás Giorello y el guionista estadounidense Timothy Truman están realizando para Dark Horse de “La Hora del Dragón”, la única novela que Robert E. Howard escribiera protagonizada por el bárbaro cimmerio y, por tanto, su obra más extensa. Para esta adaptación, que ya cuenta con un precedente en los ochenta realizado por Roy Thomas, John Buscema y Gil Kane, para Marvel, se ha dividido la publicación de la obra en dos volúmenes del que este es el primero que reúne los números 1 a 6 de la serie regular y será continuado por otro que se titulará “Conan, El Conquistador” haciendo referencia al otro título por el que esta novela ha sido publicada en España.
En “La Hora del Dragón”, el propio Conan ya anciano explica junto a su sarcófago cómo llegó a conocer a Zenobia, su reina y gran amor tras Bélit. Los enemigos del joven Rey Conan se alían contra él para revivir al poderoso Xaltotun, un nigromante de los tiempos antiguos muerto 3.000 años atrás. Con su apoyo, Tarascas se convierte en el nuevo rey de Nemedia lanza una ofensiva que arrasa con el ejército de Conan y hace que sus súbditos y aliados le den por muerto y permite a Tarascas colocar en su puesto a un títere sanguinario como Valerius. Sin embargo, Conan no es muerto y ha sido trasladado a Nemedia para convertirse en una marioneta de Xaltotun. Sin embargo, Conan logran escapar con la ayuda de Zenobia, esclava del harén. Dejando atrás a esta, Conan se dispone a contraatacar para recuperar su reino, acabar con Xaltotun y el resto de conspiradores y liberar a su futura reina.

Dark Horse encarga la que quizás sea la obra más ambiciosa de Robert E. Howard a un equipo de garantías como el formado por Giorello y Truman que responden con una adaptación hasta el momento espectacular, que conjuga la esencia no solo del relato original sino también de las clásicas adaptaciones marvelitas pero sin que se difumine su propia identidad autoral. 
Como ya viene siendo habitual en estas adaptaciones de la obras protagonizadas por Conan como Rey de Aquilonia, Truman vuelve a presentar a un Conan anciano como narrador de sus propias aventuras mostrándolo en esta ocasión en su faceta más introspectiva y sentimental al rememorar a su amor perdido. A partir de otorgar al personaje esta doble faceta como narrador y protagonista, Truman cohesiona más las diversas aventuras que componen la novela original al tiempo que agiliza la narración mediante flashbacks y elipsis temporales que justifican los diversos saltos de una narración que sedesarrolla por diversos territorios de la Edad Hyborea.
Si Truman realiza un estupendo trabajo, el que vuelve a dejarnos con la boca abierta es Tomás Giorello que con cada nuevo trabajo refrenda su dominio del personaje y conocimiento del género. En esta obra, Giorello que ha desarrollado un estilo propio desde influencias notables de clásicos como John Buscema o José Luis Salinas, brilla especialmente no solo reflejando el deterioro físico del anciano Conan  (los que hayan leído su anterior trabajo  "Conan Rey: El Fénix en la Espada" se darán cuenta que incluso en “La Hora del Dragón” parece mayor) sino además en las vibrantes  descripciones de los enfrentamientos del cimmerio no solo con todo tipo de guerreros – el detallista Giorello se preocupa por otorgar una personalidad propia a cada personaje al tiempo que les dota de rasgos característicos según sus nacionalidades-  sino especialmente los diversos espantajos con los que se cruza el cimmerio logrando además una inteligente ambientación terrorífica y macabra que refuerza la intensidad de lo relatado. En ese sentido,  hay que destacar su buen entendimiento con un colorista de la talla de José Villarrubia con el que la compenetración es total. Para rematar un tomo redondo la portada de la edición de Planeta corre a cargo de una leyenda como Sanjulián que deja en evidencia su maestría para este tipo de ilustraciones con una portada del Rey Conan anciano llamada a convertirse en un clásico .
En fin, “Conan Rey: La hora del dragón” no decepcionará a los seguidores de las hazañas del cimmerio que encontrarán como única pega a la estupenda labor de Giorello y Truman que la historia queda inconclusa a la espera de la publicación de la anunciada “Conan, El conquistador”. Para sobrellevar la espera, aconsejo la (re)lectura del original o de la clásica adaptación marvelita que tampoco es moco de pavo.

martes, 17 de diciembre de 2013

“Conan: Rey: El Fénix en la Espada”, de Timothy Truman y Tomás Giorello.


Si Brian Wood no está dando más que un disgusto últimamente con su discutible revisión de Conan, el guionista Timothy Truman y el dibujante Tomás Giorello están empeñados en que nos reconciliemos con las aventuras del cimmerio y demostrar a propios y extraños que no todo está escrito y dibujado al respecto. En su último trabajo publicado por Planeta, la adaptación del relato original de Robert E. Howard de“El Fénix en la Espada” realizan un trabajo excelente.

El viejo Rey Conan rememora con su biógrafo un episodio de sus primeros días como Rey de Aquilonia tras derrocar a Numenides, cuando tuvo que hacer frente a la conspiración de una serie de influyentes encabezados por el taimado Ascalante que pretendían atentar contra su vida mientras dormía y contaban con la colaboración de un esclavizado y mermado Toth-Amon que había perdido la fuente de su poder. Cuando Toth-Amon casualmente recupera todo su poder envía un demonio a acabar con Ascalante y de paso con Conan, quién advertido en sueños por el legendario y poderoso mago Epemitreus que  le dota de protección contra sus enemigos, les espera como siempre armado con su espada.

Timothy Truman y Tomás Giorelllo han ido ganando en complicidad desde sus primeros trabajos conjuntos en la serie de “Conan, El Cimmerio” y actualmente manejan con maestría los resortes para logran adaptaciones de los relatos de Howard todavía pendientes que mantienen la fidelidad con la esencia howardiana al tiempo que les dotan su propia impronta. Truman, al igual que ya sucediese con Busiek, ha encontrado en el recurso de la narración diferida una estupenda manera para incorporar nuevos elementos que no desentonan con la historia principal. Y de este modo, en “El Fénix en la Espada” nos presenta a un anciano y regio Conan que tras décadas de reinado rememora sus primeros años en el trono. A partir de ahí, Truman hilvana con habilidad el sencillo relato de Howard, que todo hay que decir yo soy de los que piensa que no es de los mejores, respetando todos sus elementos.

Si la labor en el guión de Truman es realmente buena, el que realiza un trabajo sobresaliente una vez más es el argentino Tomás Giorello que despliega todo su inmenso talento para captar de una manera magistral todos los personajes –creo, de memoria,  que hasta el momento no habías dibujado a Toth-Amon y su caracterización es brillantísima- sin renunciar por ello a una narración clara de la historia. Giorello ilustra en cuidadas y detalladas splash diversos sucesos del pasado de Conan. Giorello, a partir del estudio de grandes dibujantes de Fantasía desde Frazetta a John Buscema pasando por Corben o los Breccia, ha desarrollado su propio estilo y está sentando cátedra con su Conan, llamado a convertirse si no lo es ya en tan mítico como los de BWS o el mismo John Buscema.

En fin, “Conan: Rey: El Fénix en la Espada” es un magnífico cómic y una excelente adaptación, que no deberían dejar de disfrutar no solo los aficionados a la Fantasía Heroica y las historias de Conan, sino todos aquellos que valoran el buen cómic de género. Avisados quedáis.

viernes, 28 de junio de 2013

“Flinch 3: Observándote”, de VVAA.




ECC Ediciones ha finalizado con este tercer volumen que incorpora los números 12 a 16  la reedición de “Flinch”, intento de DC de resucitar a inicios del siglo XXI dentro del Sello Vertigo la fórmula que triunfara cincuenta años antes en series de culto como “The vault of horror” o “Tales from the Crypt” de la Editorial EC con nuevas historias de terror contemporáneo realizadas por guionistas y dibujantes de la talla de Brian Azzarello, Bruce Jones, Joe R. Lansdale, John Arcudi, Mat Johnson, Mike Carey, Paul Jenkins, .Berni Wrightson, Craig Hamilton, David Lapham, Esad Ribic, Frank Quitely, Javier Pulido y Tim Truman.

Transmitir miedo es probablemente uno de los mayores desafíos que puede tener cualquier autor, especialmente en el ámbito de los cómics y la sociedad contemporánea donde el que más y el que menos ya está curado de espantos y al paso de unas pocas páginas uno puede asistir al desenlace de la historia ahorrándose el susto o la sorpresa. Quizás por esa dificultad añadida la fórmula que triunfó en los años cincuenta en los noventa a lo largo de este volumen va desinflándose hasta que, en las historias finales de este volumen, toca fondo con un conjunto de historias irregulares e insatisfactorias a pesar del talento contrastado de sus autores. A pesar de la sensación agridulce que deja ese desenlace final (básicamente con las historias de la secuela "The Unexpected", también incluida en este volumen) no por ello hay que dejar de destacar la primera mitad del TPB con historias bastante conseguidas.

En ese sentido, creo que las mejores historias de terror son aquellas guionizadas por todo un maestro del género como Bruce Jones quién no solo da con un acertado tratamiento en las dos historias incluidas en este tomo sino que aprovecha de las calidades dispares de los dos estupendos dibujantes con los que colabora – Bernie Wrightson y Frank Quitely- para adaptarse a las características de los dibujantes y potenciar sus cualidades gráficas. También es de destacar por su atrevimiento el “terrorífico” funny animals con el que se atreve Tim Truman (dibujo) y Joe Landsdale (guión)  dando su animalesca versión de la ya famosa leyenda del cantante de blues que ofreció su arma al diablo a cambio de talento. Es precisamente hasta la historia de Wrightson y Jones que el tomo se lee con agrado e interés antes de caer en picado con historias poco logradas merced a equipos poco compenetrados, confusos desarrollos o pobres planteamientos que llegan a tocar fondo en el caso de la sencilla historia de terror gótico ideada por  Mike Carey y Craig Hamilton como consecuencia de la pobre reproducción de esa historia.

En resumen, “Flinch” fue una serie con más luces que sombras que quedan perfectamente reflejadas en esta última entrega, una serie que probablemente  chocó con la incomprensión de unos lectores potenciales demasiado resabiados a estas alturas de la fiesta como para dejarse asustar fácilmente.  Y es que eso de dar miedo cada vez está más complicado.

martes, 23 de octubre de 2012

“Conan Rey: La Ciudadela Escarlata”, de Timothy Truman y Tomás Giorello.


Tras un incomprensible paréntesis de algunos meses, Planeta retoma la publicación de las series de Conan de Dark Horse con “La Ciudadela Escarlata”, una miniserie de cuatro números editada en tomo que adapta el relato original de Robert E. Howard. Una tarea como siempre compleja ya que entre los aficionados a las aventuras del cimmerio es recordada la excelente adaptación realizada por Roy Thomas y Frank Brunner, publicada en España en la mítica “La Espada Salvaje de Conan” desde hace décadas. Sin embargo, una vez más, Timothy Truman y Tomás Giorello pasan el examen con nota.



En “La Ciudadela Escarlata”, nos encontramos con un Conan maduro quién siendo ya rey de Aquilonia ha caído prisionero de sus enemigos, los reyes de Ophir y Koth. Tras intentar que Conan abdique sin conseguirlo, los reyes rivales parten con sus ejércitos a la conquista de Aquilonia mientras dejan a Conan prisionero en las lóbregas catacumbas de la Ciudadela Escarlata del brujo Tsotha-lanti para que los espantajos que las habitan acaben con él. Sin embargo, en las mazmorras de la Ciudadela, Conan hallará un aliado inesperado que le ayudará a escapar y poder enfrentarse de nuevo en el campo de batalla a sus enemigos.

Si para mí hay un relato que se ajusta como un guante a la manida expresión dragones y mazmorras –sí, ya sé que hay un juego de rol; que sí, que ya sé que hay una serie de dibujos basada en el juego de rol, pero…- es este estupendo relato escrito de Howard cuando andaba el hombre inventando sin saberlo la llamada Fantasía Heroica. Un relato complejo que incorpora elementos de terror lovecraftiano junto a maquiavélicas tramas políticas de derrota y venganza que ponen al maduro Conan en una difícil tesitura y le hacen afrontar sus responsabilidades como hombre de estado o continuar su alegre vida de espadachín vagabundo.

Tim Truman, gran conocedor de la obra howardiana, hace una interesante y ágil adaptación del relato incorporando como viene siendo habitual en las adaptaciones de Dark Horse de los relatos de Howard realizados por él mismo y Busiek un narrador interpuesto que en esta ocasión es el mismísimo Conan lo que incorpora una interesante novedad a la historia. Truman además dota de cohesión aprovechando el relato en flashback del viejo Conan para dar cohesión a la trama haciendo alusión a otros personajes conocidos por el cimmerio a lo largo de su reinado como Rinaldo en una digresión que refuerza el relato oral del anciano rey Conan y aporta una pista acerca la siguiente adaptación a acometer por el dúo dinámico Truman/Giorello, “El Fénix en la Espada”.


Si Truman hace un trabajo más que correcto el que literalmente se sale y disfruta como un enano es Tomás Giorello que en esta historia se desata para dar rienda suelta a toda la épica oscura de la que es capaz. Si en su momento a Giorello se le ha comparado con John Buscema ahora se le comparará con el maestro del cómic de terror setentero que es Jack Brunner en su única incursión en el mundillo de Conan (en una historia que se ajustaba perfectamente a sus capacidades). Sin embargo, a estas alturas, creo que Giorello por derecho ya tiene su propia impronta y personalidad para poder disfrutar de su trabajo sin la dichosa comparación.

En “La Ciudadela Escarlata”, Giorello realiza un trabajo espectacular retratando en diversos momentos al Conan maduro y caracterizando no solo a los secundarios de la historia magníficamente sino dando rienda suelta en el desarrollo de las espantosas criaturas que pueblan la mazmorra de Tsotha-lanti. Pero, además, Giorello realiza un magnífico de síntesis para reflejar en espectaculares splash page batallas o incluso la trayectoria vital de Conan. En esta ocasión, merece mención aparte el espectacular trabajo del colorista Jose Villarrubia para darle un tono sombrío a toda la obra que refuerza el carácter crepuscular de la historia. Recomiendo que le echéis un vistazo a los lápices que  Giorello ha subido a su blog y disfrutéis con su magnífico trabajo. Las recargadas e hipertrofiadas portadas de Darick Robertson tampoco están nada mal.

En fin, “La Ciudadela Escarlata” es una gran adaptación de la obra de Howard y deja con ganas de más…A ver si se animan en Planeta con “El Fénix en la Espada” pronto.

miércoles, 7 de marzo de 2012

“Scout”, de Timothy Truman.

Si a los chavales de las generaciones anteriores les gustaban los vaqueros y a los de las posteriores no tengo ni idea, los de la mía sentíamos una especial simpatía por los indios norteamericanos, eternos perdedores de las películas en blanco y negro de nuestra infancia, mientras crecíamos acongojados escuchando al apocalíptico doblador de Carl Sagan ya en la tele a color descubrirnos el “Cosmos” mientras unos fanáticos con misiles nucleares nos hacían presumir que no íbamos a llegar a la adolescencia. Quizás por todos esos motivos, cuando Comics Forum sacó a principios de los noventa en su rumbosa línea de cómics de Eclipse, una serie protagonizada por un apache que iba en moto por unos Estados Unidos posapocalipticos devastados por los desmanes ecológicos y las sanciones de los gobiernos extranjeros, caí enamorado de la moda juvenil aunque la única referencia que tenía del tal Timothy Truman que aparecía en los créditos del tebeo fuese una corta y atractiva miniserie de “Hawkman” publicada por Zinco, disfrutando cada entrega más que las del “Miracleman” de un tal Alan Moore.

Y es que Truman se montó a lo largo de los 24 episodios de que constaba la serie original y que Forum publicó a lo largo de 19 entregas un “Jeremiah” a lo indio protagonizado por un tal Emanuel Santana que en clave de road movie desértica llevaba a cabo un viaje iniciático en moto por unos deprimentes Estados Unidos ungido por los dioses apaches en una especie de mesias guerrero que lo mismo se enfrentaba con los militares que con extraños monstruos que no quedaba claro si eran reales o alucinaciones fruto de su experiencias con el peyote.

Truman, un tipo polifacético que lo mismo realizaba cómics meritorios que se embarcaba en giras sin fin tras los pasos de sus queridos Grateful Dead a los que ha ilustrado la mayor parte de sus discos y que por entonces ya había realizado "Grimjack” aunque nosotros no teníamos ni idea, se mostraba en “Scout” como un guionista competente sacando partido de la identidad apache del protagonista sin renunciar a una moderada crítica en clave ecologista que la caracterización distópica de la serie le permitía al tiempo que homenajeaba a algunos de sus ídolos musicales escondiendo en los nombres de los principales personajes de la serie referencias más o menos veladas a los mismos.

La cosa debió venderse lo bastante bien como para que Forum completase la primera serie, aunque como consecuencia de la caótica organización de Eclipse, su posterior quiebra y el incendio del almacén donde guardaban buena parte de su stock quedara olvidada en el limbo de los tebeos la segunda serie de dieciséis números protagonizada por Santana titulada “Scout: War Shaman”, en la que Truman retomaba a su protagonista más maduro y con la carga añadida de la viudez y dos hijos. Y es que parece ser que entre ambos volúmenes, el inquieto Truman realizó un número especial incluido en el álbum “Marauder” de su grupo musical, The Dixie Pistol, en el que Santana contraía matrimonio.

Por supuesto, estas últimas historias están inéditas en España por lo que no sería mala cosa que alguna editorial dispuesta a aprovechar el tirón que de nuevo están teniendo los temas indios con “Scalped” y la buena acogida que siempre tienen las distopias futuristas se animara con la edición cronológica y ordenada de toda la serie, más allá de lo complejo que pueda ser hacerse con los derechos de este material. Total, por pedir que no quede.

lunes, 12 de septiembre de 2011

“Conan, El Cimmerio: Kozak y Sombras de Hierro en la Luna”, de Timothy Truman, Tomás Giorello y José Villarrubia.

A galope tendido –tres grapas yanquis en el último número, el diecisiete- Planeta ha concluido “Conan El Cimmerio”, la continuación de la ya notable “Conan, La Leyenda” que actualmente viene reeditando en tomos. Una recomendación, si os gustó o está gustando “Conan, La Leyenda” probad con “Conan, El Cimmerio” porque el guionista Timothy Truman, el dibujante argentino Tomás Giorello y el colorista español José Villarrubia igualan si no superan el trabajo de los Busiek-Nord-Stewart (y sin envidiar tampoco nada a los adaptadores del bárbaro “clásicos”, BWS, Thomas, Buscema, Alcala, etc…). con un colofón de la serie simplemente espectacular a lo largo de las dos historias, “Kozak” y “Sombras de Hierro en la Luna” publicadas en las tres últimas grapas de Planeta, números 15 a 17 de la numeración yanki.
“Kozak” es una historia de creación propia de Truman y Giorello en la que a lo largo de tres grapas yankis nos narran el destino de la compañía de “Los Compañeros Libres” a la que pertenecía Conan al tiempo que sirve de perfecto preámbulo para la siguiente historia. En esta aventura, asistimos a como Conan, herido y derrotado se esconde en las marismas del Vilayet huyendo de las tropas turanias y haciendo frente a su delirio se enfrenta a los fantasmas, cuan un Scrooge de la Era Hyboria, hacer frente a las culpas de los fantasmas que se le aparecen para exigirle venganza. A través de esta curiosa estructura basada en elipsis (poco habitual en los tebeos de Conan), Truman propone una doble trama perfectamente hilvanada en la que en el presente muestra a Conan escapando de los turanios mientras que, en el pasado, narra las peripecias de los Compañeros Libres desde el punto en que quedaron tras los sucesos que les llevaon a abandonar Khoraja. Con todo, ese planteamiento no es tampoco una novedad dentro de la serie ya que Truman de un modo más dubitativo experimentó algo parecido en el arco de “Los Compañeros Libres” sin alcanzar la ambición y brillantez lograda en “Kozak” debido también en buena medida a que Truman se alternó en la labor gráfica con Giorello con lo que aquella historia está peor acabada. Además, en “Kozak”, Truman acaba de presentar a los últimos actores de la siguiente historia con la que se cierra la actual serie, “Sombras de Hierro en la Luna”.
Esta historia, “Sombras de Hierro en la Luna” es una nueva adaptación de uno de los relatos originales de Howard que ya contaran con una recordada adaptación marvelita en “La Espada Salvaje” número 12 de la primera edición española y 4 de la yanki obra de Thomas, Buscema y Alcala. Sin querer entrar en comparaciones que siempre producen urticaria, la adaptación de Truman, Giorello y Villarrubia brilla con luz propia y se convierte en un magnífico ejemplo del buen uso de la Continuidad para cohesionar la historia de Howard en un discurso único, una novela río cohesionada en la que los autores nos narran la vida ordenada de Conan por primera vez. De este modo, todos los personajes secundarios que confluyen en esta historia ya son conocidos por el lector que siga la colección de anteriores aventuras y sus motivaciones y reacciones aparecen perfectamente claras con lo que la excelente trama de terror, piratas y seres sobrenaturales hilvanada por Howard se retroalimenta y se ve reforzada. En esta historia, Conan escapa por fin de las marismas del mar interior de Vilayet junto a la bella Olivia, convertida por Truman en narradora interpuesta de la aventura, adentrándose en el mar. Cuando llegan a una isla en la que encuentran un templo ruinoso lleno de terroríficas estatuas parece que por fin estarán salvados. Sin embargo, la isla encierra numerosos peligros y misterios que se verán agravados cuando arriban los piratas de la Hermandad Roja capitaneados por Sergius de Khrosha con el que Conan tuvo algunas rencillas en el pasado.
Truman cierra la serie con una magnífica historia en la que mantiene el pulso a lo largo de los cuatro episodios estadounidenses en que se desarrolla para que, a pesar de lo previsible de su desarrollo, resulte vibrante y no se pueda dejar de leer. Los personajes y la ambientación están perfectamente presentados y la trama potencia el lucimiento de un Tomás Giorello que alcanza sus mejores momentos dentro de la serie dentro de su sobresaliente actuación a lo largo de toda la colección. Menudo descubrimiento ha sido el dibujante argentino…Giorello parece nacido para dibujar Conan ya que potencia lo mejor del trabajo de grandes del género como Buscema o Frazetta para lograr un dibujo personal y característico en el que tan importante es la fuerza visual de sus viñetas como la narrativa que encierran mostrándose como un excelente dibujante en ambos aspectos, perfectamente entendido por el colorista José Villarrubia quien realiza una excelente labor. El único pero que se le puede poner a estos números (y a la serie en general) en el aspecto gráfico son las portadas realizadas por distintos autores que, en mi opinión, no están a la altura ni de los contenidos interiores ni de las excelentes portadas de las que siempre han disfrutado las colecciones de Conan.
En definitiva, “Conan, El Cimmerio” ha finalizado en su mejor momento dejándome con ganas de más. La conclusión no ha sido a causa de las bajas ventas sino de la cuidada planificación que Dark Horse está desarrollando en sus adaptaciones del cimmerio y demás personajes howardianos. Habrá que echarle un ojo a las nuevas series y miniseries que ya se anuncian (especialmente la nueva serie de “King Conan”), pero mientras aquí se aclara cuándo empieza a publicarlas Planeta habrá que releer despacito los diecisiete números españoles de esta serie en la que las aventuras del cimmerio han alcanzado uno de sus puntos más altos en el medio que más las ha sobrexplotado, el cómic. Quién lo iba a decir a estas alturas…
Todo "Conan El Cimmerio", en El lector impaciente:

-"Cimmeria".
-"El Coloso Negro".
- "Los Compañeros Libres"

sábado, 16 de julio de 2011

Grateful Dead Comix.

Continuando con la serie de entradas, aquí y aquí, dedicadas a la relación entre el legendario grupo Grateful Dead y los cómics, ha llegado el momento de hablar de los nueve cómics, publicados en dos volúmens entre 1991 a 1993 por Kitchen Sink , bajo el título "Grateful Dead Comix".
La idea nació básicamente del empeño de Jerry Garcia, alma del grupo y gran aficionado al cómic, de trasladar las canciones y las anécdotas del grupo en sus giras a viñetas, contando con colaboradores de auténtico lujo como Tim Truman, Dean Amstrong, Dan Steffan, Rand Holmes, Gilbert Shelton, Nina Paley o el mismísimo Moebius, algunos de los cuáles ya había colaborado anteriormente con el grupo.
A pesar que del primer número se llegaron a imprimir 50.000 ejemplares la relación entre la editorial y el grupo nunca fue buena debido a la negativa del grupo a ceder los derechos de los cómics.y los constantes problemas con la distribución de los mismos, con lo que en 1993 la serie llegó a su fin.
Para finalizar, “Ripple”.

martes, 24 de mayo de 2011

“Conan, el Cimmerio: Compañeros Libres”, de Timothy Truman, Tomás Giorello y Paul Lee.

Sigo a mi aire el repaso de la colección de “Conan, el cimmerio”, que viene publicando Planeta, con los números 13 y 14 de la colección española, que agrupan los números 15 a 18 de la serie original norteamericana de Dark Horse en los que se cierra un nuevo arco argumental con el fin de la relación de Conan con la ingrata Yasmela y su paso por la legión de mercenarios de los Compañías Libres de Amalric.

La verdad es que este último arco argumental de “Conan El Cimmerio” es con mucho el peor acabado hasta el momento de la serie a través de una historia que si bien cumple su función principal de hacer pasar el rato carece de la brillantez de anteriores entregas. Y eso que Truman parte de una idea interesante mostrando de partida a un Conan derrotado y herido que se esconde en unas marismas llenas de dinosaurios y humanos carroñeros, rodeado de los cadáveres de los que fueron sus compañeros mercenarios para, mediante flashbacks, retomar la acción en donde había quedado en episodios anteriores y explicar cómo el cimmerio se ha encontrado en ese brete. La idea está curiosa y, como es característico del Conan de Dark Horse, Truman se cuida mucho de mantener la coherencia de la historia con la base literaria de Robert E. Howard, pero la narración resulta precipitada en su desarrollo y resolución, especialmente en las partes dibujadas por el propio Truman en las que se ve obligado a condensar demasiada información – la aparición del sibilino Julion, el rescate del hermano de Yasmela y el poco glorioso fin del bueno de Amalric (que a mí me parece el primo hermano de Fafnir)- y en las que queda bastante en evidencia respecto al dibujante titular, el argentino Giorelllo que vuelve a dar lo mejor de sí en las páginas que le tocan en suerte para reflejar los peligros y la insalubridad del pantano en que se esconde Conan. Supongo que a Truman le hacía ilusión dibujar a Conan pero su nivel queda bastante lejos del de Giorello o del resto de leyendas con los que este ha compartido lápices en la serie – Corben, Joe Kubert- resultando su versión de Conan más gruesa y estática, y la influencia de Buscema más evidente.

Más interesante me ha parecido el aperitivo a esta historia. El número 15 de la edición norteamericana es un número autoconclusivo, ajeno a la trama principal, realizado por Truman junto a Paul Lee para el que el guionista recupera a un par de personajes de reparto que ya aparecieran en el número 0 de la serie de Busiek y Nord y, mediante un recurso muy howardiano, ceder el protagonismo a Akivasaha, personaje secundario de la howardiana “La Hora del Dragón” que inspiró a la tramposilla Anne Rice para “La reina de los condenados” y que de vez en cuando aparece en alguna nueva versión en los cómics y películas basadas en personajes de Howard, del que se vale para profundizar en las miserias del vampirismo. La caracterización del personaje es excelente con un punto romántico muy bien traído y el dibujo pictórico de Paul Lee se adapta bien al tono de la historia.

En definitiva, “Conan El Cimmerio” es un cómic con el que seguir disfrutando aunque me temo que seamos pocos los que sigamos la serie regular dado su elevado precio y la casi segura reedición por arcos a medio plazo.

jueves, 10 de marzo de 2011

“Conan, El Cimmerio: El Coloso Negro”, de Timothy Truman y Tomás Giorello.


Retomo la lectura de la serie de Dark Horse “Conan, El Cimmerio” que viene publicando Planeta mensualmente con la curiosidad de comprobar como ha resuelto esta vez el equipo creativo formado por Timothy Truman y Tomás Giorello la papeleta de adaptar uno de los relatos protagonizados por el cimmerio más celebrados de Robert E. Howard, “El Coloso Negro” que ya contara con una formidable adaptación al cómic realizada por los clásicos Roy Thomas, John Buscema y Alfredo Alcalá en los setenta que los talluditos leímos en el “Super Conan 7” y actualmente está disponible en “La Saga de Conan 10”.

Tras abandonar de nuevo Cimmeria, Conan se ha enrolado en un ejército de mercenarios al mando de Almaric El León conocido como Los Compañeros Libres que sirven al mejor postor. Tras una larga campaña sirviendo al reino de Ofir, son contratados por la bella regente del reino de Khoraja, Yasmela, quién ve sus fronteras amenazadas por sus ambiciosos vecinos y un misterioso profeta de Set, Nasthok al que apodan El Escorpión, quién ha reunido un poderoso ejército entre los pueblos del desierto para arrasar con los Reinos Hiboreos del Norte empezando por la débil Khoraja para hacerse con su reina. Nathok ,que en realidad es la personificación de un hechicero vuelto a la vida tras tres mil años, tiene como esclavo a un colosal demonio negro que le sirve acosa en sueños a la bella Yasmela quien se pone bajo la protección de l dios Mitra el cuál la encomienda que ponga su ejército al mando del primer hombre que se encuentre por la calle que no es otro que cierto mercenario borracho llamado Conan. Para saber como acaba la cosa tendréis que leeros los tebeos (o el relato de Howard).

Como decía, Truman y Giorello tenían complicado realizar una adaptación satisfactoria de una de las mejores historias del Cimmerio sin embargo hay que reconocer que resuelven la papeleta más que satisfactoriamente y aunque no hagan olvidar el clásico aprovechan con habilidad la riqueza del mundo hyboreo creado por Howard para, respetando la esencia de la historia narrada por Thomas y Buscema, enriquecerla con nuevos matices que en aquella quedaron más desdibujados profundizando en los personajes secundarios como Yasmela, Almaric o el mismo Nathok quien en algunos momentos eclipsa al cimmerio y dando cohesión al relato cronológico de los relatos de Howard presentando algunos otros personajes como Sergius que se volverán a cruzar en el futuro inmediato del protagonista. Timothy Truman siempre me ha parecido un guionista muy inteligente y todavía no he leído un cómic suyo que no haya sido como mínimo entretenido y, en la comparación con Thomas, resulta menos literario y más ordenado en la presentación ordenada de la historia.

En el aspecto gráfico, sería sonrojante comparar al bueno de Tomás Giorello con un monstruo como John Buscema en una de sus más inspiradas historias. De hecho, Giorello es consciente de ello y se nota que ha estudiado el trabajo de Buscema– si os apetece comparar ambas historias hay algunas viñetas en las que prácticamente solo cambia un poco la perspectiva respecto a las soluciones de Big J.- pero por otro lado sabe encontrar soluciones gráficas novedosas con algunas composiciones de páginas espectaculares y una cuidada narración muy compenetrada con la labor de Truman y el colorista José Villarrubia, con lo que Giorello, que ya ha salido bien parado de la comparación con Richard Corben en el anterior arco argumental de la serie, vuelve a salir reforzado a la espera de “enfrentarse” con otra vaca sagrada del cómic norteamericano como el veterano Joe Kubert en los próximos números del que ya podemos disfrutar en la segunda parte del número 12 de la edición de Planeta (que se correspondería con el 14 de la edición americana), un entretenido episodio de relleno que sirve para caracterizar el tipo de relación que mantiene Conan con Yasmela.

En fin, “Conan, El Cimmerio” es una agradable lectura y una excelente serie, bien complementada por los acertados artículos de Francisco Calderón, cuya edición quizás Planeta debería haber cuidado más publicándola directamente en tomo en lugar de en grapa (y publicar el tomo dentro de…¿un año, dos años?). Por lo menos, espero que las ventas permitan acabar la serie que ya ha sido clausurada en Estados Unidos por Dark Horse.