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lunes, 2 de diciembre de 2013

“Beowulf”, de David Rubín y Santiago García.




Leído por fin el cómic del momento: la adaptación que del poema épico “Beowulf” han realizado el dibujante David Rubín y el guionista Santiago García y que en un cuidada edición, a gran tamaño, publicada por Astiberri Ediciones. Un cómic que esperaba con interés avalado no solo por el talento de sus autores sino porque tenía mucha curiosidad por ver cómo eran capaces de adaptar la gestas de Beowulf –a las que tengo especial cariño desde que la descubriera de niño en “El Mundo de lo Desconocido. Todo sobre monstruos” – tras la magistral película de animación que Robert Zenneckis (dirección) y Neil Gaiman (guión), de hace pocos años.

La historia es conocida. Durante doce años el monstruo Grendel asola las tierras del Rey de los Skyldingos hasta que a las mismas llega el héroe Beowulf y sus compañeros ávidos de gloria dispuestos a acabar con el sanguinario ser. Sin embargo, Beowulf no tendrá solo que enfrentarse a Grendel sino que además se las verá con la madre de este –un monstruo todavía mayor- y, años más tarde, con un dragón que asola su reino con el que acabará de cimentar su leyenda de Matador de Monstruos.

Aunque hayan renunciado a los elementos mágicos de la historia especialmente a los relacionados con la madre de Beowulf,  lo mejor que se puede decir del “Beowulf” de Rubín y García es que los autores han sido fieles a sí mismos y, sobre todo, al medio en el que trabajan para ofrecer una más que correcta adaptación de las gestas de Beowulf sacando en todo momento el máximo partido a los recursos del medio.

Santiago García firma un buen guión en el que prioriza ante todo dotar de libertad creativa al dibujante y potenciar al máximo su lucimiento, asumiendo un segundo plano prescindiendo de cualquier tipo de cartela o cuadro de texto para que sea la fuerza de las composiciones de Rubín las que lleven aparentemente el peso de la narración y guardándose dos o tres momentos climáticos muy bien planteados para profundizar en la personalidad del protagonista. García deja muestras de su conocimiento del medio para sintetizar la historia y plasmarla de un modo atractivo y elegante, destacando especialmente, la estructura que respeta la división clásica en tres capítulos en función de los  enfrentamientos de Beowulf con cada uno de los monstruos e insertando en las primeras páginas de cada uno de estos  una vistosa narración en paralelo para presentar diversos flashbacks y aprovechar asñu al máximo la composición para dejar más adelante espacio a la representación de Rubín de los enfrentamientos con los monstruos.

Pero, sin duda, el peso de la historia recae en un David Rubín del que había que ver cómo se manejaba tras su excelente “El Héroe” y, sobre todo, se adaptaba a trabajar en equipo con un guionista. Se puede decir que el resultado es más que positivo en las dos cuestiones, ya que aunque “Beowulf” no sea un cómic tan sorprendente como aquel es el espectacular trabajo de Rubín el que nos engancha a la historia y nos guía a lo largo de sus páginas al servicio de las sútiles indicaciones de García hasta el punto de unificarse perfectamente ambos aspectos para no poder distinguirse con claridad donde empieza la labor de uno y acaba la del otro..

Rubín se  centra en lo esencial de la historia logrando sinteizar en esta obra la grandeza épica de cómics ochenteros como el “Ronín” o el “Daredevil” de Frank Miller o el “Thor” de Walter Simonson con el minimalismo narrativo de autores modernos tan alejados entre sí como Frank Quitely y Frederik Peeters. Especialmente destacable es el exquisito tratamiento del color, aprovechando especialmente la fuerza del Rojo para dotar de hilazón narrativa a la obra.  Además “Beowulf” está repleto de recursos gráficos que aúnan la espectacularidad estética con una significación narrativa a la hora de ayudar a desarrollar la historia. Desde las viñetas que muestran el punto de vista de los monstruos hasta las pequeñas viñetas que amplían detalles de las splash situadas al fondo.

En fin, “Beowulf” es una dignísima adaptación de la gesta original y un notable cómic de acción que bajo la aparente simplicidad de su argumento esconde una sofisticación formal y narrativa que lo hace especialmente destacable para todos los que les gusten los buenos cómics y lo sitúan por encima de la media. Muy interesante.

jueves, 20 de junio de 2013

“Panorama: La novela gráfica hoy”, de VVAA.



Detrás de una estupenda portada de Javier Olivares, se esconden los treinta autores elegidos por Santiago García para mostrar su personal panorama de la novela gráfica española hoy. Una obra indispensable para hacerse una idea del buen momento a nivel autoral que está viviendo el cómic en España, más allá de su escasa trascendencia fuera del cerrado mundillo de los pocos aficionados que lo siguen, en la que seguramente son todos los que están aunque no estén todos los que son, ofreciendo la selección un batiburrillo heterogéneo  de inquietudes y personalidades como el concepto indeterminado, más allá de la propia voluntad de identificarse como tales, de los autores que agrupa.

Vaya por delante que considero que Santiago García – el coordinador y prologuista de esta antología publicada por Astiberri- es uno de los mayores conocedores, estudiosos y divulgadores de Cómic españoles. Por ello, no entiendo como en el prólogo de la obra para ensalzar los valores positivos de los “novelistas gráficos” y describir la paupérrima industria del cómic nacional ante el potencial público lector con escasos conocimientos del tema al que imagina dirigirse cae en el error  de despreciar al aficionado y coleccionista de siempre que sigue siendo el consumidor principal de esa raquítica industria, al que viene a calificar como un "nostálgico de la infancia" o un "coleccionista patológico". Es una lástima que a estas alturas, García -y otros-  sean  presas de un mal español muy extendido que para ensalzar y diferenciar sus obras y opiniones respecto a los cómics de género vienen a despreciar a sus aficionados, con parecidos argumentos a los que se venían esgrimiendo hace décadas por gentes que al menos no se tenían por expertas  en tebeos (o quizas, sí)..

Dicho esto, la treintena de historias incluidas en esta obra no dejan de reivindicar a los autores de aquí, más allá de su condición o no de novelistas gráficos, autores en su mayor parte que todavía no han tenido la fortuna de ser profetas fuera de su tierra, y en algunos casos ni siquiera en ella, esperando encontrar en esta obra una aspiración legítima en cualquier artista, un vehículo para llegar a ese público potencial ajeno al mundillo, nacional e internacional, al que convencer de su talento. De forma asumida, García no cuenta con los autores españoles que están triunfando internacionalmente ya sea en el mercado mainstream norteamericano -como pueden ser los Aja, Martin, Janin- , los autores consolidados al otro lado de los Pirineos -como pueden ser los Prado, Pellejero, Guarnido, ...-  para centrarse en una montonera diversa formada por Paco Alcázar, Antonio Altarriba y Kim, Clara-Tanit Arqué, Gabi Beltrán y Bartolomé Seguí, Juan Berrio, Ramón Boldú, Gabriel Corbera, Carlos de Diego, José Domingo, Miguel Gallardo, Miguel Ángel Martín, Max, Micharmut, Álvaro Ortiz, Pere Joan, Mireia Pérez, Marcos Prior, Rayco Pulido, Sergi Puyol, Paco Roca, David Rubín, Juanjo Sáez, David Sánchez, Fermín Solís, Santiago Valenzuela, Juaco Vizuete, Alfonso Zapico, Irkus M. Zeberio.

 Se trata por tanto, conociendo en algo los nombres y trayectorias de estos autores, de una mezcolanza heterogénea de autores de diversas edades e inquietudes que encuentran bajo la etiqueta propuesta por García una ventana más para mostrar su producción –en mi Twitter de aquí al lado, ya sabéis @PAbloUatu, iré haciendo minireseñas de cada una de estas historias- publicitando en algunos casos directamente sus obras propias con historietas complementarias de su producción o historias dispersas de mayor o menor interés. El conjunto es necesariamente desigual, con historias excelentes junto a otras que no lo son tanto dependiendo del gusto de cada cuál, como no puede ser de otro modo en autores que se encuentran en diversos momentos de su carrera profesional y muestran diversos posicionamientos en torno al cómic como medio de expresión.

En fin, “Panorama” es un libro bonito y voluntarioso más allá de sus limitaciones, hecho con cariño y esmero en el que difícilmente el lector que se acerque al mismo -¿de verdad creen que van a acercarse a la obra lectores sin conocimiento previo de cómics?- no encontrará al menos una historia que le guste, un anzuelo para picar posteriormente con otras obras  publicadas de unos autores que más allá del éxito personal de cada uno no han perdido la ilusión por hacer cómics. Si ese segundo paso se logra, “Panorama” habrá servido ya para mucho.

sábado, 4 de junio de 2011

Barcelona: Spanish Revolution 2, de Pepo Pérez y Santiago Garcia.



Continúan Pepo Pérez y Santiago García a pie de viñeta aportándonos su visión de los sucesos históricos que estamos viviendo en las últimas semanas. Esta segunda entrega me ha gustado aunque ha perdido algo de fuerza respecto a la brillantísima primera entrega. Aun así, está muy bien y esconde dos o tres homenajes a unos cuantos autores que se encuentran entre mis favoritos. ¿Adivináis? Aquí podéis leer la historieta.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Spanish Revolution, de Pepo Pérez y Santiago Garcia.


Hace unos días, Pepo Pérez y Santiago García publicaron esta ¿historieta, cómic, tebeo, novela gráfica, webcomic? Que cada cuál elija la denominación que más le guste.
Más allá de las categorizaciones, a mí me ha gustado mucho por distintos motivos: por su inmediatez (se colgó a los pocos días de la explosión del movimiento de Democracia Real lo que pone en tela de jucio una de las críticas al llamado "cómic periodísitico", su lentitud de elaboración), por su concisión narrativa - que demuestra que para hacer un buen cómic y contar muchas cosas no se necesitan mil páginas- y el equilibrio entre géneros (hay reportaje periodístico, relato costumbrista y anécdota autobiográfica…). Un poco en un estilo que los autores han seguido en la última entrega de “El Vecino” pero situada la acción en lugar de un marco de ficción con personajes cercanos, pero irreales, en la más cruda, rabiosa –y dura- realidad.
Más allá que como se nombre, me parece que están experimentado en la línea de los Sacco, Bagge y demás que en España se había dejado de lado. Ojalá se animen a continuar porque puede dar mucho de sí.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

“La novela gráfica”, de Santiago García.


La aparición de un libro teórico sobre Cómic siempre es una buena noticia dada la escasez –aunque cada vez haya más- de bibliografía sobre el tema en el panorama español, aunque el título y objeto de la obra de Santiago García ya de por sí levanta resquemores entre aficionados y profesionales porque, como el mismo autor señala en el libro, no existe un acuerdo indiscutible de que es una “novela gráfica” y que mero cómic.
García no grita “Eureka” y nos descubre la piedra filosofal clave para establecer qué cómics son “novelas gráficas” y cuáles no, aunque sí que ofrece algunas nociones para entender como un concepto tan indeterminado y endeble se ha ido poco a poco imponiendo y demostrando su perdurabilidad. Incapaz –como cualquiera, a estas alturas- de establecer canónica e indiscutiblemente las características que un cómic debe reunir para ser considerado novela gráfica, Santiago García enfoca su estudio del concepto a través de la evolución histórica del Cómic desde sus inicios hasta la actualidad, siendo es en este punto donde radica el mayor interés de la obra tanto para el que nunca ha leído un cómic pero está interesado en su irrupción en el mundo actual como para los aficionados y profesionales.
Desde la autoridad y el conocimiento del que, como subtitula en su blog Mandorla, “escribe, lee, traduce, estudia y vive una vida de tebeo” desde hace muchos años, García afronta la complicada tarea de resumir y enfatizar la Historia del Cómic como medio en apenas las poco más de 270 páginas de su libro. Y lo cierto es que cumple su objetivo a la perfección, convirtiendo el libro en un apasionante paseo por la historia del tebeo desde los orígenes olvidados de pioneros europeos como Töpffer hasta su evolución y consolidación en Estados Unidos haciendo especial hincapié en las tiras de prensa, los cómics E.C., el cómic underground y alternativo y los autores claves de cada uno de esos momentos como puntos de inflexión que los teóricos de la “novela gráfica” reconocen como claves en el desarrollo de la evolución del concepto, pero haciendo además un importante esfuerzo para no excluir otras realidades, como el cómic francobelga, el manga e incluso el cómic español.
García ofrece el punto de vista y reflexiones de algunos de los autores principales defensores del concepto de “novela gráfica” y sus problemáticas como Chris Ware o Eddie Campbell salpimentando con sus reflexiones la continuidad de su relato para mostrar lo vaporoso de un concepto que se resiste a ser etiquetado al tiempo que mantiene el rigor expositivo. Por otro lado, el autor mantiene una actitud alejada de posturas anquilosadas y se muestra flexible y entusiasta hasta las posibilidades futuras del medio ofreciendo una actitud abierta y entusiasta hacia sus posibilidades reflejando esa pasión hacia el objeto de su estudio en la fluidez de su narración y un estilo alejado de formalismos y accesible a cualquier lector interesado.
En definitiva, “La novela gráfica” no da las claves para entender qué cómics son novelas gráficas y cuáles no pero si ofrece un exhaustivo y riguroso análisis histórico del concepto y el medio al que el autor traslada su conocimiento y pasión por la materia objeto de estudio en una obra que está llamada a ser una referencia imprescindible en los estudios teóricos sobre el Cómic en español y un excelente libro de consulta. Indispensable para cualquiera mínimamente interesado en esto de los tebeos…o las novelas gráficas.
Se lo dice uno que no cree en la etiqueta de novelas gráficas pero sí en la diferencia entre los buenos y los malos tebeos.

martes, 15 de diciembre de 2009

“El extraño caso del Dr. Jekill y Mr Hyde” de Javier Olivares y Santiago Garcia.


La condición dual de la naturaleza humana ha fascinado al ser humano desde el principio de los tiempos. El eterno conflicto entre el Bien y el Mal ha servido de fundamento a religiones y ciencias desde tiempos de Zoroastro formando parte de un imaginario colectivo que se ha ido adaptando a los gustos y exigencias marcadas por la evolución cultural en cada momento y lugar concreto. Precisamente, una de sus manifestaciones más acertadas, y adelantada en varias décadas a los estudios psicológicos sobre la materia, fue la lúcida novela del genial R.L. Stevenson que ha servido de modelo a incontables revisiones y adaptaciones posteriores.

Precisamente por todo ello, adaptar de nuevo al cómic una obra tan conocida como la novela de Stevenson es un arma de doble filo, ya que los autores que se atrevan han de enfrentarse al conocimiento previo de los lectores de la historia, lo que obliga a guardar un precario equilibrio entre la inquietud artística de aportar originalidad a la propia versión sin traicionar en exceso la esencia del original granjeándose las iras del respetable ante tamaño atrevimiento del que no todos son capaces de salir bien librados. Una tarea complicada de la que, sin embargo, los osados Santiago Garcia y Javier Olivares salen con bien en un nuevo título de la recomendable línea de adaptaciones al cómic de clásicos de la literatura de de la editorial SM.

En ese sentido, Santiago Garcia intenta liberarse desde el principio del modelo de la obra de Stevenson centrando su versión de la historia en la dualidad del personaje protagonista (o protagonistas) en una titánica labor de síntesis y obviando el misterio de la trama original que en buena medida deja de tener sentido ante el conocimiento masivo de la historia, incorporando elementos que no hacen más que reforzar la fascinación de los autores por la novela original, a través de un prólogo inicial en forma de sueño de Jekill que sirve para ofrecer una pauta al lector sobre lo que le espera en clave simbólica y psicologista, y un epílogo en el que se hace una revisión de la influencia que ha tenido la obra de Stevenson en la literatura y el cine mostrándose ellos mismos como el último eslabón de una dualidad eterna en un genial e irónico guiño final.

Pero, si la labor de Santiago Garcia es meritoria, donde la obra se convierte en un tebeo memorable es en el apartado gráfico en el que Olivares despliega su enorme talento para atrapar al lector más allá de su conocimiento previo de la obra. Olivares demuestra que es uno de los dibujantes más fascinantes y personales del panorama patrio dando sustancia a la narración que Garcia va guiando a través de medidos cuadros de texto en una lograda simbiosis entre texto y dibujo. Se podrá acusarle de ser más ilustrador que narrador gráfico, sin embargo, en esta obra demuestra dominar perfectamente la narración para convertir cada vuelta de página en una elaborada sorpresa visual que hilvana coherente y sutilmente con el hilo narrativo de la historia. Los autores se valen de una composición de página enormemente atractiva a base de grandes viñetas que ocupan dos páginas sobre las que orbitan, matizando y completando, otras más pequeñas que completan el conjunto y en la que incorporan una cuidada caracterización no sólo del dual protagonista, a través del color y la estructura de la viñeta, sino también dotan de un trasfondo corpóreo al Londres donde se desarrolla la historia convirtiéndose en el tercer elemento a destacar de la historia frente al resto de los personajes de la obra de Stevenson que quedan meramente esbozados cuando no suprimidos totalmente.

En definitiva, la versión de Javier Olivares y Santiago Garcia de la obra de Stevenson ofrecerá a los lectores jóvenes la oportunidad de conocer una de las principales obras de la literatura universal picándoles por acercarse a la fuente de primera mano que también es de lo que se trata al tiempo que embelesará a los aficionados al cómic ante la habilidad de un equipo creativo que embelesa con cada una de las páginas y sentirán lástima que el tebeo dure tan poco. No importa, siempre podrán releerlo y apreciar nuevos detalles.

Otras obras de Santiago Garcia en El lector impaciente:

“El Vecino”, aquí y aquí.

jueves, 26 de noviembre de 2009

“El Vecino 3”, de Pepo Pérez y Santiago Garcia.

La tercera entrega de “El Vecino” es un cómic sorprendente. No tanto por su contenido, del que profundizaré más adelante sino por la voluntad de sus autores, Pepo Pérez y Santiago Garcia, de no apalancarse en fórmulas trilladas e intentar sorprender al lector ya desde el momento en que se encuentra el cómic en la librería con la elección de un nuevo formato libre más manejable y con un mayor número de páginas en detrimento del formato álbum en el que se había desarrollado las dos entregas precedentes. Probablemente, el cambio haya sido debido a la voluntad de los autores de indagar y profundizar en la psicología de unos personajes que escapan de la bidimensionalidad del papel para ofrecerse más cercanos e identificables al lector. Les cuento.

José Ramón y Javier, los dos amigos coprotagonistas, se encuentran enfrentados y son incapaces de hablarse cuando se encuentran en el pasillo. La vida de Javier sigue tan desnortada como siempre y, tras abandonar su trabajo en el periódico “Cosmos”, pretende dedicarse en exclusiva a escribir su novela mientras que deja que sea su novia Lola quién le pague las facturas aunque fantasee (y algo más) con liarse con la becaria de Lola, la jovencita Daniela; su alter ego, Titán, por el contrario, es más popular que nunca lo que ha provocado que se haya toda una línea de merchandaising de la que Javier no ve ni un euro, cosa que está dispuesto a arreglar cuanto antes siempre y cuando pueda librarse de la temible “Legión Invisible”. Lola mantiene a Javier y prácticamente es la única que cree en él mientras ve que su mundo se derrumba debido a la enfermedad de su madre. José Ramon está a punto de enfrentarse a las oposiciones pero debe bregar con la presencia de un primo pelmazo del pueblo, Fermín, que, para más inri, le tira los tejos a su novia Rosa, entre otros motivos porque el cagueta de Jose Ramón no se ha atrevido a confesarle que son algo más que vecinos; Rosa está harta del pusilánime de José Ramón y está dispuesta a darle una buena lección y no hace precisamente ascos a Fermín. ¿Alguien da más? Claro que sí, Pepo Pérez y Santiago Garcia, pero para enterarse tendrán que leerse el tebeo.

En la tercera entrega de “El Vecino” los autores dan un giro estilístico de 180 grados para abandonar el modelo de autores europeos como Dupuy-Berberian o Christophe Blain de las primeras entregas para acercarse a la forma de concebir la historieta y los personajes de los Hermanos Hernández y su “Love&Rockets”. En ese sentido, al igual que Beto en “Palomar” o Jaime en “Locas”, logran dotar de humanidad a una galería de personajes cercanos, abandonando casi completamente la vertiente superheroica de la historia para centrarse en el día a día cotidiano de unos personajes que van evolucionando y creciendo conforme avanza la lectura de una obra que resulta difícil abandonar, ofreciendo una versión lúcida de unos enredos cotidianos fáciles de identificar con los propios del lector. Santiago Garcia y Pepo Pérez, como prácticamente se desprende de la bonita portada, en este libro realizan una radiografía de la mentira, alejado del aspecto moralizante que puede deducirse del concepto con mayúsculas, para retratar las pequeñas mentiras –mentiras piadosas, en boca de uno de los personajes- con las que nos justificamos y nos engañamos en el día a día cotidiano para seguir adelante. Sin embargo, a pesar de su posible carga existencialista, estamos ante una obra repleta de humor en todas sus formas bajo un aparente costumbrismo ligero no exento de crítica hacia determinadas prácticas.
El guión de Santiago Garcia es inteligente y lúcido logrando concebir unos diálogos perfectamente creíbles propios del que sabe usar las palabras y no necesita demostrar lo bien que escribe porque de hecho escribe bien, enlazando situaciones y anécdotas sin transición obligando un esfuerzo para adecuar la narración sin precedentes a Pepo Pérez, del que sabe salir bien librado. Pepo asume una rígida composición de nueve viñetas por páginas que le obligan a transformar su estilo en la búsqueda del detalle, volviéndose más esquemático y preciso al tiempo que explora las posibilidades de su estilo para, siguiendo la estela de Blain o Alex Robinson, volver su dibujo realista más o menos caricaturesco para reforzar determinados efectos. En ese sentido, tampoco hay que obviar la decisión de prescindir del color, muy presente y trabajado en las anteriores entregas, en esa búsqueda de un estilo más conciso y preciso. De este modo, Pepo utiliza un elegante blanco y negro que ilustra perfectamente la vida cotidiana de unos personajes ordinarios incorporando únicamente estallidos de color en un brillante rojo para mostrar al alter ego de Javier, Titán, la única nota de fantasía en una historia que de otro modo funcionaría como un relato de vidas cruzadas convencional. Pepo, que siempre ha mostrado su preocupación por el cuidado de la narración, en esta obra consigue mantener la fluidez y el interés por la obra durante sus casi 140 páginas sin altibajos, algo realmente complejo, encontrando un único gazapo al dibujar uno de los personajes con falda cuando se supone lleva pantalón.

“El Vecino” se ha convertido en un banco de pruebas en el que Pepo Pérez y Santiago Garcia, profundos conocedores y estudiosos del medio que han elegido para expresarse, plasman todo lo aprendido en una evolución constante a. Esperemos no tener que tardar mucho para descubrir que sorpresas nos deparan las próximas entregas y que sigan tan bien editadas como hasta ahora por Astiberri.

Más “ El Vecino” en El lector impaciente, aquí.

lunes, 28 de mayo de 2007

“El vecino 2” de Santiago García y Pepo Pérez



Tras la publicación hace un par de años de “El Vecino” parecía que la historia de Titán y su vecino, José Ramón, iba a quedar en suspenso, sin embargo hemos de felicitarnos porque los autores y la editorial Astiberri la hayan retomado ya que en este caso la segunda parte supera con creces a la primera.
Si “El vecino” narraba en clave realista con elementos cómicos la historia de José Ramón, un oscuro opositor que descubre fortuitamente que su vecino Javier es en realidad el superhéroe Titán y se centra en la relación de amistad que surge entre estos dos solitarios, el primero intentando sobrellevar sus estudios y sus problemas para relacionarse con las chicas y el segundo viendo como su vida personal va poco a poco desintegrándose a causa de su identidad secreta, en esta segunda parte los autores nos muestran a través de una historia dura, realista y sin concesiones cómo Javier acaba tocando fondo y se convierte en un sin techo, aislado de todos las personas importantes de su vida anterior y obsesionado con su papel de superhéroe. En el álbum se muestran los intentos desesperados de José Ramón y Lola, la antigua novia de Javier, por intentar dar con Javier quien ha encontrado refugio con un grupo de indigentes escondido a los ojos de todos. Finalmente, José Ramón y Lola dan con él cuando pretende dejarlo todo y huir con Mónica al quimérico Sur.
Si en “El Vecino” Santiago García y Pepo Pérez sentaron las bases de lo que iba a ser una historia de superhéroes centrada en la identidad humana del héroe y en los personajes que en los tebeos “mainstream” son generalmente considerados secundarios y poco relevantes, en “El vecino 2” han llevado al máximo esta premisa a través de una historia en la que el supuesto héroe (más bien antihéroe) Javier pasa por momentos a un segundo plano, para adquirir un marcado carácter coral y, abandonando los estereotipos clásicos del género que fueron su punto de partida, dotar de una personalidad definida y humanidad a cada uno de los personajes. De este modo, asistimos a la evolución de personajes que ya tenían un gran peso en el álbum anterior, como José Ramón y Lola, que han crecido y les han ocurrido cosas en el lapso transcurrido entre una historia y otra que quedan a la imaginación del lector, y se presenta además una serie de nuevos personajes indigentes y marginales, en su mayoría, cada uno de ellos protagonista de su oscura historia, que sin dejar de estar al servicio de la trama principal nos golpean en lo más profundo de las entrañas con historias por desgracias demasiado cercanas y cotidianas, destacando para mí en este sentido la historia de Mónica, buscándose la vida en las calles mientras engaña a su madre con su estupendo trabajo.
En “El vecino 2” tanto Santiago García como Pepo Pérez también han evolucionado. Si su profundo conocimiento del universo superheroico quedó demostrado en la primera parte de “El vecino” mostrando las paradojas existentes en el concepto “mainstream” de héroe (identidad secreta, prioridad del deber frente a vida personal, etc.) con naturalidad, en “El vecino 2” construyen un álbum que, sin abandonar esos referentes, (ojo a la conversación entre Martín y Javier que parece sacada de “Born Again”), absorbe las enseñanzas de autores europeos como Lewis Trondheim o Manu Larcenet a la hora de incorporar elementos costumbrista e intimistas, logrando un equilibrio extraordinario. En este sentido, hay que resaltar la labor de Pepo Pérez que a través de unos recursos muy cercanos al mejor Christophe Blain experimenta con el color para dotar a la obra por momentos de una mayor tensión dramática.
Nada más nos queda esperar que no se demore mucho más una tercera entrega de la serie que nos resuelva algunas de las preguntas que quedan en el tintero: ¿Recuperará Javier su vida anterior?¿Descubriremos cuál es el cuarto poder de Titán? ¿Necesita Javier de las píldoras para ser un héroe? Y, sobre todo, ¿¿Qué oposiciones se está preparando José Ramón que le dejan tanto tiempo libre??