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martes, 10 de junio de 2014

“100 Balas: Hermano Lono”, de Brian Azzarello y Eduardo Risso.





En este mundo de los cómics actualmente no se puede dar nunca una serie por cerrada. Más si cabe, si fue un éxito entre el público y crítica como  “100 Balas” de Brian Azzarello y Eduardo Risso. Por eso no creo que a nadie haya extrañado la aparición de "100 Balas: Hermano Lono" , una nueva serie limitada que a modo de spin off muestra el destino de uno de los personajes más carismáticos de la serie principal, el mortífero Lono, ampliando el universo negro de los autores. Lo que sí cabía preguntarse más allá de su justificación es acerca de la calidad de la serie y en ese sentido podemos estar más que satisfechos pues Azzarello y Risso se muestran en plena forma.

En la ciudad mexicana de Durango, el cartel de las Torres Gemelas controla la producción de droga y la ciudad sustentado en un sanguinario reino del terror  del que solo parece salvarse el orfanato del Padre Manuel en el que ha encontrado un Lono que intenta huir del pasado y del hombre que fue abrazando la religión, aun cuando por las noches se encierre en la prisión local para no dar rienda suelta a sus instintos. Sin embargo, la aparición de una atractiva monja de incierto pasado y la presión del Cartel que reclama las tierras del orfanato para expandir su negocio con métodos de lo más expeditivo llevarán a Lono a retomar la violencia en la que es un auténtico especialista.

Parece ser, según se recoge en el epílogo de la edición española de ECC Ediciones, que esta miniserie surgió del interés de Risso por retomar el universo oscuro y sanguinario de “100 Balas” y lo cierto es que gráficamente se nota al dibujante motivado desarrollando una estupenda labor que potencia el aseado guión ideado por un Azzarello al que hay que reconocerle que domina como pocos el género.

Azzarello se aleja de la agotada trama principal de “100 Balas” para construir una historia fronteriza en la que muestra las ambigüedades y contradicciones de los sanguinarios carteles mexicanos de la droga en una historia que bebe de un referente constante en sus thrillers como es Ellroy a los que enriquece para la ocasión con notas que parecen sacadas de un especialista de ese realismo mágico narco como es Don Winslow. Azzarello plantea todos los elementos para que un personaje tan excesivo como Lono  brille sin necesidad que encajen todas las piezas que expliquen su presencia en un orfanato mexicano tras su última aparición en “100 Balas” en una historia entretenida que gustará a los aficionados al género, en general, y los seguidores de la serie principal, en particular.

“100 Balas: Hermano Lono” es un estupendo thriller fronterizo que hubiera funcionado igual de bien sin necesidad de emparentarlo a una serie de éxito conclusa como “100 Balas”. Sin embargo, la estrategia comercial manda y al menos en esta primera entrega -me da en la nariz que a poco que las ventas acompañen a esta miniserie la seguirán otras que continuarán expandiendo  "100 Balas"-  el equipo creativo se muestra inspirado y motivado como para recuperar la esencia noir de la serie original antes que se volviera excesivamente confusa, demostrando que no se les olvidó hacer el tipo de historias negras, simples y directas de sus inicios y a las que deben su éxito. Espero que si siguen sacando este tipo de spin off en el futuro mantengan al menos este nivel.

viernes, 16 de mayo de 2014

“Luthor”, de Brian Azzarello y Lee Bermejo.


Aprovechando la edición por parte de ECC Ediciones de la mayor parte de las obras conjuntas del guionista Brian Azzarello y el dibujante Lee Bermejo toca analizar la interesante aproximación que realizaron al enemigo por antonomasia de Superman, Lex Luthor, en la miniserie de cinco números “Lex Luthor: Men of Steel” publicada originalmente en 2005 y que la editorial española ha recopilado en un único tomo.

Luthor es el hombre más inteligente y poderoso de Metrópolis y, probablemente, del mundo. Luthor lo tiene todo, pero vive obsesionado con la presencia de Superman en su ciudad un extraterrestre que teme impida a la Humanidad alcanzar todo su potencial. Luthor urde sibilinos planes en la sombra para dejar en evidencia a su archienemigo aunque para ello deba sacrificar lo que más aprecia.

Brian Azzarello demuestra su talento como guionista en el planteamiento de esta historia en la que presenta al protagonista, Lex Luthor, como una figura dramática, un visionario por encima de los demás, dispuesto a todo para dejar en evidencia el peligro que supone la presencia de Superman en La Tierra para el desarrollo de la especie humana. Azzarello construye un guión eficaz y sutil aunque algo descompensado, pues si bien refleja a la perfección las contradicciones de la compleja personalidad que insufla a un Luthor mesiánico que se percibe a sí mismo como salvador de la Humanidad, la trama que construye, especialmente el interludio que supone la incorporación de Bruce Wayne/Batman a la historia, resulta  especialmente forzada. Por otra parte,  Azzarello destaca por poner en evidencia, mediante unos cuidados diálogos y su interactuación con el resto de personajes, el talento de Luthor para la manipulación y la ambigüedad, corriendo a cargo de Bermejo y su siniestra versión de Superman dejar constancia del carácter perturbado del protagonista y la profundidad de su desequilibrio.

Enlazando ya con el análisis del apartado gráfico, estamos ante uno de los mejores trabajos de Bermejo que se adapta a la perfección a las peculiaridades del guión realista y sucio ideado por Azzarello captando todas las peculiaridades de los personajes y aportando una expresividad a los personajes que especialmente en uno tan autocontenido y frío como Luthor resulta especialmente difícil. Bermejo está especialmente inspirado y se sitúa por encima incluso del guión de Azzarello en la innecesaria incorporación de Batman a la trama en lo que para mí es un ejercicio de estilo vacío al que no acabo de encontrarle justificación dentro de la historia.

A pesar de ello, “Luthor” es una buena historia lleno de grandes momentos que no ensombrecen los pequeños borrones de un equipo creativo que desde sus respectivas áreas comparten similares virtudes y defectos y quizás por ello se entiendan tan bien.

miércoles, 7 de mayo de 2014

“Batman: Fuego Cruzado”, de Brian Azzarello, Lee Bermejo y Tim Bradstreet.




ECC Ediciones ha recopilado recientemente en un único tomo la miniserie de tres números que supuso el salto a la fama del dibujante Lee Bermejo formando equipo nada menos que con un guionista de campanillas como Brian Azzarello, acostumbrado ya a recibir las alabanzas de público y crítica con su “100 Balas”, en una historia en la que Batman se encuentra con Deathblow.,el atípico antihéroe de Wildstorm creado por Jim Lee y Brandon Choi.

A Gotham ha regresado un despiadado asesino piroquinético dispuesto a acabar con una serie de agentes del Gobierno aunque para ello tenga que quemar media ciudad. El único que parece capaz de pararle es Batman, aunque para lo cuál tenga que indagar en los turbios asuntos del gobierno para entender una historia de venganza gestada una década atrás y cuya pieza clave no es otro que Michael Cray, alías Deathblow, un agente encubierto de Operaciones Internacionales que lleva años desaparecido y cuyos intereses parecen coincidir con los del Hombre Murciélago.

En “Batman: Fuego Cruzado”, un implicado Brian Azzarello va un paso más allá de las fórmulas de promoción cruzadas, habituales en las historias de “team up” superheroicos, de las que se valen las editoriales para promocionar series  y personajes – en el momento de la publicación original de esta miniserie, DC hacía relativamente poco que había absorbido Wildstorm, la Editorial de Jim Lee, para convertirla en uno de sus sellos asociados y andaba interesada en potenciar uno de sus personajes más populares, Deathblow - desarrollando una interesante historia que Azzarello se lleva a los terrenos en los que mejor se desenvuelve, los de la intriga y el espionaje, y cuya principal originalidad estriba en que los dos protagonistas nunca acaban de encontrarse desarrollándose la historia en paralelo en dos momentos separados por diez años.

Una vez que el lector se recobra de la confusión inicial, “Fuego Cruzado” se disfruta cómo lo que es, una cuidada historia de espías con ciertos elementos superheroicos atemperados por el tratamiento hiperrealista y noir que tanto Azzarello como Bermejo saben imprimir a la historia para mantener atrapado al lector de la primera a la última página uniendo las piezas que componen el puzzle de la desordenada trama.

En el aspecto gráfico, para mí Bermejo, que hasta ese momento no era un dibujante especialmente conocido, firma uno de sus mejores trabajos con un espectacular acabado fotorrealista que se ve además potenciado por el sombrío y tenebroso tratamiento del color de Tim Bradstreet que refuerza la ambientación de la historia en una Gotham opresiva, gótica y atemporal.

En fin, “Batman: Fuego Cruzado” es una obra entretenida que se esfuerza por llevar un paso más allá las fórmulas propias de los géneros merced a un equipo creativo compenetrado y que, tras este primer trabajo conjunto, ha vuelto a colaborar con frecuencia. Merece la pena.

lunes, 3 de febrero de 2014

“Wonder Woman 6”, de Brian Azzarello, Cliff Chiang y Goran Sudzuka.





Si hay una serie dentro del NUDC que no pierde su impulso inicial e incluso va acelerando y volviéndose más frenética y adictiva conforme se acumulan los números, esa es la “Wonder Woman” de Brian Azzarello y Cliff Chiang que, en la sexta entrega de la edición española de ECC que recoge los números 20 a 23 de la numeración norteamericana, derrocha acción y épica en el intenso desenlace de uno de los momentos álgidos de la serie hasta el momento.

Las luchas por la primacía entre los dioses griegos continúan y en medio de las mismas se encuentran Wonder Woman y sus aliados dispuestos a todo por proteger a Zeke, el último semidiós nacido de los devaneos de Zeus con una humana. De este modo, Wonder Woman se las tendrá tiesas con Artemisa enviada por Apolo para acabar con el último hijo de Zeus, antes de afrontar incluso un desafío mayor con el enfrentamiento con el brutal Primogénito quién liberado de su encierro ha vuelto dispuesto a reclamar su legado y vengarse de los que lo desterraron. Quizás ni con el apoyo de Lennox, Ares y Orion la poderosa Diana pueda acabar con tan despiadado enemigo.

Azzarello ha logrado algo muy especial en esta serie al reinterpretar los siempre agradecidos mitos griegos y cruzarlos hábilmente con los héroes DC en una trama clásica a toda mitología – el relevo  del padre por el hijo- a la que además ha sabido imprimir su propio personalidad beneficiándose ambas tradiciones por igual, con una riqueza que solo es comparable a lo que hicieran en su momento para Marvel Jack Kirby y Stan Lee con Thor y sobre todo, décadas más tarde, con el mismo personaje Walter Simonson, o en DC, George Perez en su celebrada etapa al frente de las aventuras de "Wonder Woman".

Azzarello ha logrado ya insertar plenamente, sin que nos chirríe dentro de la nueva mitología mestiza que ha creado, a un personaje tan enraizado en el panteón DC como es el Orion de los Nuevos Dioses kirbianos sin renunciar a su propia tradición superheroica por ello al presentarnos a su díscola familia al tiempo que concluye brutalmente el primer encuentro de Wonder Woman con El Primogénito –tranquilos, que seguro que habrá más- con numerosas bajas entre los aliados de nuestra amazona favorita y un cambio en su condición divina que seguro que dará mucho juego en los próximos números y permite explicarnos de paso que Diana pueda enfrentarse de tú a tú a divinidades como Apolo o Artemisa. Pocos autores en el mainstream actual dan tanto en tan pocos números.

En el aspecto gráfico, Chiang que en el primero de estos números cuenta con el apoyo de Goran Sudzuka, sigue manteniendo el alto nivel demostrado hasta ahora, transmitiendo toda la energía de los intensos y brutales enfrentamientos entre los dioses como nunca habíamos visto hasta ahora en la serie y recreando con mucho acierto los diversos escenarios por los que transitan los personajes y sorprendiéndonos con el diseño de los nuevos personajes que va insertando en la historia practicando una estética pop cercana al manga en algunos de ellos y en otros con una línea estilizada que recuerda más al clasicismo elegante que practica Eric Shanower en su recomendable "Age of Bronze".

En fin, lo peor que tiene la lectura de esta sexta entrega de  “Wonder Woman”  es que se acaba demasiado pronto y nos deja  con ganas de más. Tendremos que conformarnos con releer la historia mientras esperamos la publicación de la próxima entrega para comprobar como prosigue esta fantástica aventura.

jueves, 28 de noviembre de 2013

“Wonder Woman: ¡Nacida para matar!”, de Brian Azarello, Cliff Chiang, Tony Akins y otros.




Nueva entrega publicada por ECC de la interesante “Wonder Woman” de Brian Azzarello, que reúne los números 15 a 19 de la serie regular, en la que sigue desarrollándose el enfrentamiento entre los diversos bandos de Dioses Olímpicos para hacerse con el Trono que ha dejado vacío Zeus tras su desaparición.

Al grupo de aliados de Wonder Woman formado por sus Hermanos se unirán poderosos nuevos miembros como Milan, el Nuevo Dios Orión, que parece sentirse sumamente interesado con Diana, o Ares, el desquiciado y alcoholizado Dios de la Guerra que en tiempos fuera el mentor de Diana. Con estos poderosos aliados, Diana acometerá el rescate del hijo de Zola, el niño predestinado por las profecías a acabar con el Universo. Mientras tanto, el poderoso Primogénito, que permaneció durante 7000 años prisionero en el Centro de la Tierra, y se liberó tras la marcha de Zeus reúne sus fuerzas para reclamar el Poder en el Olimpo sin que Hades ni Poseidón puedan detenerle al tiempo que Apolo, quién ha ocupado de facto el puesto de Zeus y sus hermanos, se preparan para la confrontación.

Entretenidísima sigue siendo la lectura de la versión de “Wonder Woman” de Azzarello quién sigue sin dar tregua al lector a través de una historia-río bien hilvanada que si bien bebe del componente mitológico clásico – las luchas entre los dioses, con sus encuentros y desencuentros – ofrece una revisión remozada y original del mismo que se inspira en parte en la visión contemporánea que de los mismos planteó hace unas décadas el “Bacus” de Eddie Campbell. Con todo el elenco principal de personajes presentado ya, en esta entrega Azzarello juega con ellos con maestría en unos números marcados por la acción y en los que plantea futuras situaciones que mantendrán atrapado al lector en futuras entregas.

Mención especial merece el apartado gráfico, uniéndose a los habituales Cliff Chiang y Tony Akins, dos nuevos dibujantes a los que seguiremos viendo por esta serie como son Amilcar Pina y Goran Sudzuka. Lo mejor que se puede decir es que no desmerecen el trabajo de aquellos y mantienen  el tono de la serie con estilos en los que prima una narración fluida y moderna influida marcadamente por el Manga.

En fin, se puede decir que la “Wonder Woman” de Azzarello es un proyecto tan sólido que incluso en los episodios de transición como estos el entretenimiento está asegurado y da buena cuenta de la labor de un guionista que está realizando uno de sus mejores trabajos mainstream.

martes, 17 de septiembre de 2013

“Wonder Woman 4”, de Brian Azzarello, Cliff Chiang y Tony Akins.




Creo que de todas las series que sigo de la línea que ha venido a llamarse NUDC la que más me está gustando con bastante diferencia es esta de “Wonder Woman” de Brian AzzarelloCliff Chiang y Tony Akins. Y es que la reinterpretación icónica del personaje destila frescura y buen hacer en cada nueva entrega ganando incluso en interés conforme la trama avanza. La última entrada que he leído, la cuarta de la edición de ECC Ediciones que incluye el número cero y del 13 al 15 de la edición norteamericana, no hace más que reafirmarme esa impresión.

Tras su aventura en el Hades, Diana se prepara para iniciar la búsqueda del hijo de Zeus y Zola para lo que busca la ayuda de los otros semidioses que el Señor del Olimpo tuvo a lo largo del siglo XX, aunque al hacerse cargo de una Hera que ha quedado reducida a su condición mortal provocará el recelo de algunos de ellos. Mientras, Apolo en el nuevo Olimpo que gobierna, ha reunido a los dioses más poderosos vástagos de Zeus para hacerles participes de una profecía que le pone en peligro al tiempo que el poderoso Orión ha llegado a la Tierra para hacer frente a un peligro que ha despertado y pone en peligro hasta a los Nuevos Dioses.

Azzarello y Chiang han sabido replantear con habilidad todo un icono de DC como es Wonder Woman sin renunciar a ninguno de los diversos aspectos de su personalidad en esta nueva versión. Si en un primer ciclo Azzarello ha ido regenerando el panteón olímpico con el que está habituada a convivir Diana, en esta nueva entrega va incorporando nuevos personajes como los hijos bastardos de Zeus con los que Diana intenta aliarse y empieza a interactuar con otros personajes del Universo DC a los que habíamos perdido la pista en el NUDC como es el caso de Orión y los Nuevos Dioses creados por Kirby. La trama avanza despacio pero sin pausa manteniendo Azzarello el tono de aventura juvenil y el comedimiento respecto a sus excesos habituales, dosificando la intriga número a número.

Sin duda el buen hacer de Azzarello no luciría tanto sin el gran dibujo de Cliff Chiang y Tony Akins, quienes van relevándose sin que la serie se resienta, practicando un estilo que alejado del hiperrealismo habitual en el género apuesta por un dibujo de trazo amable e influencias manga e indie que acaban amoldándose a la perfección a la historia. Chiang demuestra con su cuidada narración y su original representación de los diversos personajes como es posible desarrollar un buen cómic de superhéroes alejándose del canon de espectacularidad hiperrealista o hiperbólica que se ha apoderado de buena parte del maisntream desde los noventa. Mención aparte me gustaría hacer de la deliciosa aventura conclusiva del  Wonder Woman 0 que abre el volumen een el que una joven Diana adiestrada en secreto por Ares se enfrenta al minotauro y en el que Chiang adaptando las formas de los comic book clásicos para ofrecer una estupenda historia autoconclusiva con regusto retro.

En fin, la “Wonder Woman” de Azzarello y Chiang sigue su curso sin altibajos y mejorando si cabe con los conceptos ya presentados y asentados una historia que juega con los mitos clásicos griegos con acierto.

martes, 3 de septiembre de 2013

“Antes de Watchmen: El Comediante”, de Brian Azzarello y J.G. Jones.


Toca concluir el conjunto de entradas que he venido publicando para analizar la línea de miniseries “Antes de Watchmen”, que en España ha venido publicado ECC Ediciones, con la dedicada a El Comediante, uno de los personajes claves creados por Moore y Gibbons y cuya muerte supone el punto de partida de “Watchmen”, siendo los encargados de construir esta precuela el dúo formado por Brian Azzarello y  J.G. Jones.

A lo largo de los seis números que conforman la obra, Azzarello profundiza en algunos de los elementos de la biografía de El Comediante que Moore ya insinuase en “Watchmen”, situándolo de una manera u otro en los puntos calientes de la historia norteamericana durante la década de los sesenta y los setenta. De este modo, presenta a un Eddy Blake que mantiene una especial afinidad con el clan Kennedy al tiempo que actúa como agente encubierto en Vietnam y desactivando los diversos disturbios sociales y raciales que surgieronn en Estados Unidos a lo largo de estos años que acabarían por forjar su personalidad.
Antes de Watchmen: El Comediante” es una historia que va de menos a más, ganando en interés conforme Azzarello va desarrollando la historia y el lector puede comprobar que más allá de quedarse en la superficie y limitarse a situar al personaje en diversos escenarios para dar rienda suelta a su sociopatia y los rasgos más acentuados de su personalidad en un espectáculo de violencia gratuita, Azzarello va construyendo con mimo un sutil y contenido estudio del personaje, humanizándolo en parte a los ojos del lector más allá de los datos aportados por Moore sin caer en contradicción y  enfrentando al personaje  a situaciones y conflictos límites que van forjando su carácte. Y es que si uno de los múltiples aciertos de Moore en “Watchmen” era la inteligencia con la que presentaba al personaje para sugerir al lector avezado más allá de sus horrorosos actos la existencia de una motivación, Azzarello en esta miniserie ha sabido reproducirlo para que cada lector sea el que desgrane más allá  de los hechos narrados el posible sentido trágico oculto tras su histrionismo.

Por otro lado, Azzarello demuestra su brío en el desarrollo de la intriga política que artícula parte de la historia y en reconstruir el contexto histórico sobre el que se mueve el personaje como una sombra omnipresente, manteniendo la ilusión de realismo sin traicionar la coherencia del universo paralelo en el que se desarrolla “Watchmen”. Azzarello como suele ser habitual busca referentes cinematográfcos diversos desde “Forrest Gump”, en el cada vez más socorrido recurso de introducir personajes reales junto a otros de ficción,  a otros como “Apocalypse Now” o “JFK” a los que  hace constantes guiños.

En el aspecto gráfico, J.G. Jones realiza un trabajo más que correcto, desarrollando una historia en la que ha de esforzarse por retratar a bien conocidos personajes históricos del no tan lejano siglo XX logrando un buen acercamiento de los mismos al tiempo que mantiene el pulso de la narración sin demasiadas dificultades. Jones, como ya demostrara en “Wanted”, no es un dibujante excesivamente espectacular pero desde su sobriedad y su especial atención por la composición y los detalles va progresivamente imponiendo su estilo convenciendo finalmente con el tratamiento que propone, a pesar del hieratismo de sus figuras, un mal común a casi todos los dibujantes hiperrealistas.

En fin, “Antes de Watchmen: El Comediante” es una miniserie interesante en la que un buen Azzarello aprueba con nota en su interpretación de uno de los personajes más equívocos, ambiguos y geniales creados por Moore en “Watchmen”. A mí me ha gustado.

lunes, 8 de julio de 2013

“Antes de Watchmen: Rorschach”, de Azzarello y Bermejo.




Empiezo a meterle mano a las miniseries de la controvertida línea Antes de Watchmen. editada por ECC Ediciones en España, por la miniserie de cuatro episodios protagonizada por Rorschach, uno de los personajes más carismáticos e importantes de la obra original de Moore y Gibbons, miniserie ideada  y desarrollada por un dúo de campanillas y campanadas como es el formado por Brian Azzarello y Lee Bermejo ("Joker").

En el Nueva York de los años setenta, Rorschach es un justiciero urbano que se enfrenta, en uno de los barrios más peligrosos y deprimidos de la ciudad, con el brutal y astuto Rawhead y su  banda de veteranos de Vietnam quiénes controlan la prostitución de una Gran Manzana atemorizada por los asesinatos de un asesino en serie que tatúa frases en la piel de sus víctimas y al que la prensa ha bautizado como El Bardo. En ese contexto, el terror se desata cuando se produce el celebre apagón de la Ciudad.

Lejos de ser una obra maestra, “Antes de Watchmen: Rorschach” es un tebeo sencillo que se deja leer con agrado merced a la labor de un Azzarello que lleva la historia al género que mejor conoce y maneja, el hard-boiled urbano, al tiempo que la sitúa en un momento previo bastante alejado de los hechos narrados en “Watchmen” para evitar desdecir la obra original, aun cuando las referencias, lugares comunes y homenajes para el conocedor de la obra sean fácilmente identificables.

En ese contexto, Azzarello construye una trama sencilla repleta además de referencias cinematográficas que van de “Pulp Fiction” a “Taxi Driver” (incluso se permite un cameo entre Travis Bickle, el protagonista de la peli, y Rorschach en un curioso diálogo que es de lo mejorcito de la historia) y comiqueras (el principal oponente de Rorschach, el sociópata Rawhead, un curioso entre uno de los principales enemigos de El Castigador marvelita, Jigsaw,  el histriónico y sanguinario Tony Montana de “Scarface” y Tony Manero, el chuleta bailón de "Fiebre del sábado noche" ).

Azzarello, autor contundente donde los haya, se vuelve quizás excesivamente sutil en su estudio en profundidad de Rorschach al que muestra como un justiciero nihilista aferrado a su particular código de la justicia y fuerza de voluntad para enfrentarse a una existencia absurda y sin sentido escapando gracias a la casualidad más que a sus habilidades de los peligros a los que se enfrenta, dando un tratamiento “realista” del personaje que acaba presentándole al lector de manera bastante fiel al lunático obsesivo que Moore describió, aunque para ello se salga de las convenciones habitualesde una historia en la que el supuesto (anti)héroe protagonista siempre va varios pasos por detrás de los malos y recibe más golpes de los que da.

En el aspecto gráfico, Bermejo hace una estupenda labor cuidando al detalle la atmósfera setentera y urbana en que se desarrolla la historia y la caracterización realista de los personajes así como  la narrativa de la historia para llevar a cabo el que para mí es uno de sus mejores trabajos dentro del mainstream.

Azzarello y Bermejo en  “Antes de Watchmen: Rorschach  se cuidan muy mucho de incorporar elementos originales que desdigan la opera prima de Moore y Gibbons que provocasen el rechazo furibundo de los fans y apuestan por realizar un homenaje digno a la obra maestra en la que se inspiran sin caer en el error de intentar ponerse a su altura, con un acercamiento asumidamente menor y tributario que se alimenta de la brillantez y actualidad “Watchmen”, obteniendo de esta forma como resultado una obra sencilla pero que, en mi opinión, supera las expectativas generadas inicialmente. Ojala que el resto de miniseries que conforman la línea estén al menos a este nivel.

viernes, 28 de junio de 2013

“Flinch 3: Observándote”, de VVAA.




ECC Ediciones ha finalizado con este tercer volumen que incorpora los números 12 a 16  la reedición de “Flinch”, intento de DC de resucitar a inicios del siglo XXI dentro del Sello Vertigo la fórmula que triunfara cincuenta años antes en series de culto como “The vault of horror” o “Tales from the Crypt” de la Editorial EC con nuevas historias de terror contemporáneo realizadas por guionistas y dibujantes de la talla de Brian Azzarello, Bruce Jones, Joe R. Lansdale, John Arcudi, Mat Johnson, Mike Carey, Paul Jenkins, .Berni Wrightson, Craig Hamilton, David Lapham, Esad Ribic, Frank Quitely, Javier Pulido y Tim Truman.

Transmitir miedo es probablemente uno de los mayores desafíos que puede tener cualquier autor, especialmente en el ámbito de los cómics y la sociedad contemporánea donde el que más y el que menos ya está curado de espantos y al paso de unas pocas páginas uno puede asistir al desenlace de la historia ahorrándose el susto o la sorpresa. Quizás por esa dificultad añadida la fórmula que triunfó en los años cincuenta en los noventa a lo largo de este volumen va desinflándose hasta que, en las historias finales de este volumen, toca fondo con un conjunto de historias irregulares e insatisfactorias a pesar del talento contrastado de sus autores. A pesar de la sensación agridulce que deja ese desenlace final (básicamente con las historias de la secuela "The Unexpected", también incluida en este volumen) no por ello hay que dejar de destacar la primera mitad del TPB con historias bastante conseguidas.

En ese sentido, creo que las mejores historias de terror son aquellas guionizadas por todo un maestro del género como Bruce Jones quién no solo da con un acertado tratamiento en las dos historias incluidas en este tomo sino que aprovecha de las calidades dispares de los dos estupendos dibujantes con los que colabora – Bernie Wrightson y Frank Quitely- para adaptarse a las características de los dibujantes y potenciar sus cualidades gráficas. También es de destacar por su atrevimiento el “terrorífico” funny animals con el que se atreve Tim Truman (dibujo) y Joe Landsdale (guión)  dando su animalesca versión de la ya famosa leyenda del cantante de blues que ofreció su arma al diablo a cambio de talento. Es precisamente hasta la historia de Wrightson y Jones que el tomo se lee con agrado e interés antes de caer en picado con historias poco logradas merced a equipos poco compenetrados, confusos desarrollos o pobres planteamientos que llegan a tocar fondo en el caso de la sencilla historia de terror gótico ideada por  Mike Carey y Craig Hamilton como consecuencia de la pobre reproducción de esa historia.

En resumen, “Flinch” fue una serie con más luces que sombras que quedan perfectamente reflejadas en esta última entrega, una serie que probablemente  chocó con la incomprensión de unos lectores potenciales demasiado resabiados a estas alturas de la fiesta como para dejarse asustar fácilmente.  Y es que eso de dar miedo cada vez está más complicado.