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lunes, 13 de enero de 2014

“Jeremiah Integral 3: “Afroamerica”, “Las aguas de la ira” y “El infierno del payaso”, de Hermann.



Planeta continua con la reedición de la estupenda “Jeremiah” y ha llegado al tercer integral que recopila los álbumes séptimo a noveno de la serie – “Afroamerica”, “Las aguas de la ira” y "El invierno del payaso “(traducido como "Un invierno infernal”) - publicados a primeros de los ochenta en los que un Hermann en plena madurez creativa derrocha talento a raudales con algunos de los que quizás sean los mejores álbumes de la serie y de los mejores trabajos de su carrera.

En la primera de las aventuras, “Afroamerica”, Jeremiah y Kurdy se ven envueltos en medio de las disputas de dos bandos enrocados en sus odios raciales y Jeremiah tendrá que parar el conflicto si quiere evitar la ejecución de sus amigos y que los conspiradores de ambos bandos que promueven el enfrentamiento se salgan con la suya; en “Las aguas de las ira” aparece en escena Lena una rica heredera a la que el temerario de Kurdy se le ocurre secuestrar y esconder en un pantano en el que se cobija una extraña tribu de hombres rana, teniendo Jeremiah que convencer a su amigo que libere a la chica; en “Un invierno infernal", Jeremiah y Lena que han iniciado una relación se ven atrapados en medio del gélido invierno en un barco varado habitado por unos sádicos freaks y deberán luchar por su vida para lograr escapar de su prisión.

Para mí Hermann en este integral y especialmente en los álbumes “Afroamerica” y “Un invierno infernal”, alcanza uno de sus picos creativos aunando a la perfección forma y contenido en una narración compleja y exigente. En “Afroamerica”, mi título preferido de toda la serie, Hermann inicia un tour de force para el lector desarrollando una trama que va creciendo en complejidad y que se convierte en un  alegato antirracista lleno de implícitos simbolismos forzando, en lo que es una característica esencial de la serie y su carrera, las convenciones del género para plasmar sus propios intereses.

Esa rebeldía e innovación frente a las formulas preestablecidas se nota especialmente en “Las aguas de la ira” en la que Kurdy, el inseparable compañero de Jeremiah que desde siempre ha tenido su importante cuota de protagonismo, se rebela frente al protagonista en una disputa entre ambos personajes llevando la iniciativa durante todo el álbum, quedando una vez patente la habilidad con que Hermann maneja las situaciones y los diversos elementos para reflejar con ironía la controversia entre los dos amigos.

Por último, “Un invierno infernal”, que el propio Hermann señala en el sucinto comentario introductorio del propio autor a cada uno de los álbumes que es su álbum preferido de la serie, deja en evidencia la habilidad del autor para jugar con las atmósferas y situaciones haciendo de la intensa sensación de frío un componente mas que explotar para intensificar la claustrofóbica trama que plantea, jugando con elementos de terror psicológico que le sitúan a medio camino de los discursos de Todd Browning y Polanski.

En el aspecto gráfico, la libertad de Hermann es absoluta y en el momento de publicación original de estos álbumes a principio de los ochenta le colocaban en la vanguardia del cómic de género. En estos álbumes, Hermann explora elementos y composiciones que se volverán constantes en su carrera desde la belleza de los fieros y mortales guepardos a la maldad grotesca y retorcida de los feos freaks construyendo a partir de los elementos que le apetece dibujar estas excelentes historias que resisten estupendamente el paso de los años.

Hermann logró, a posteriori, en pocas ocasiones resultados tan notables como en estas tres entregas de “Jeremiah”, tres álbumes redondos e e imprescindibles para los admiradores del autor belga. Esperemos que Planeta prosiga pronto con la recuperación de esta excelente serie.

martes, 19 de noviembre de 2013

“El diablo de los siete mares”, de Hermann e Yves Hermann.





La nueva editorial Yermo Ediciones irrumpe en el panorama comíquero español apostando fuerte con la publicación de “El diablo de los siete mares”, un integral en el que recoge los dos álbumes de la esperada serie de piratas homónima ya concluida en Francia, que viene avalada por ser uno de los últimos trabajos del gran Hermann Huppen, aunque sea acompañado, como viene siendo habitual en sus últimas obras, por su hijo Yves en los guiones. Pocas cosas hay más fuertes que el amor de un padre por su progenie, pero el gran Hermann tras la lectura de esta obra –y otras previas-  creo que debería plantearse si le merece realmente la pena dilapidar su reputación asociándose con la mediocre labor en los guiones de un Yves que no acaba de despuntar y acaba lastrando su labor.

Harriet y Conrad, dos jóvenes amantes sellan un matrimonio secreto en la Carolina del Sur del siglo XVIII, lo que despertará las iras del despótico padre de ella, el poderoso Lord Somerset, señor de una rica plantación que guarda un oscuro secreto. Huyendo de tan tiránico personaje, los jóvenes aventureros se harán a la mar en busca de un legendario tesoro mientras Rob Murdoch, un sanguinario pirata conocido como El Diablo de los Siete Mares, llega a la plantación paterna  para firmar un oscuro pacto con el tirano. Mientras, en el mar, otro aventurero conocido como La Iguana y su lugarteniente persiguen la ilusión de un fabuloso tesoro y su ambición y la casualidad hará que su destino se cruce con el del Diablo, al tiempo que desde el Almirantazgo británico se fletan barcos para acabar definitivamente con la amenaza de El diablo de los siete mares.

A priori, una historia de piratas en la que estuviera involucrado Hermann  Huppen con todos los elementos mencionados, tendría que hacer salivar a todo buen aficionado al cómic europeo de género. Sin embargo, la ilusión se torna migraña y decepción ante el retorcido planteamiento ideado por Yves que, alejándose de cualquier presentación convencional de los elementos en aras a un virtuosismo que no posee, opta por una historia de vidas cruzadas en las que los diversos personajes mencionados protagonizan sus propias aventuras, encontrándose y desencontrándose a lo largo de una narración que acaba volviéndose forzada y, en ocasiones, un tanto ilógica. 

El defecto principal de la historia es, en mi opinión,  la incapacidad de Yves –premeditada incluso me atrevería a decir- para establecer un argumento que hilvane las diversas subtramas y unos personajes con otros, quedando estos finalmente perdidos al capricho de un guionista que plantea y resuelve las más rocambolescas de la manera más pobre o apelando directamente al difícilmente justificable socorrido recurso sobrenatural, lo que acabará provocando la irritación de más de un lector ante semejante tomadura de pelo.

Al disparatado guión se añade que en el aspecto gráfico, el maestro Hermann no parece estar en su mejor momento resultando su trazo, en esta historia de género tan propicia para su lucimiento algo acartonado, cayendo, y creo que es lo peor que se puede decir de un autor tan implicado y arriesgado con su obra como ha sido Hermann Huppen a lo largo de toda su carrera, formulaico y sin la brillantez habitual, cobijándose  en composiciones y recursos que a los conocedores de sus trabajos previos le resultarán muy familiares. 

Es cierto también que su tratamiento del color es brillante y sus perspectivas únicas pero el conjunto acaba resintiéndose lastrado por la labor de Yves y porque Hermann en sus últimos trabajos parece cada vez más ensimismado en deleitarse en el dibujo de elementos paisajísticos o animales y menos dispuesto en implicarse en componer un buen tebeo.

En resumen, “El demonio de los siete mares” es un tebeo lleno de posibilidades desaprovechadas y lo que podría haber sido un bello alegato por el género de piratas acaba convertido en un tebeo del montón. Una pena.

lunes, 27 de febrero de 2012

“Jeremiah: Integral 1”, de Hermann Huppen.

Tras una larga espera, Planeta ha retomado la publicación de la obra clásica de ese genio del cómic europeo que es Hermann Huppen con la publicación en integrales de una de sus obras más reconocidas, “Jeremiah”. En este primer tomo que recoge los tres primeros álbumes de la serie – “Aves de Presa”, “Por un puñado de arena” y “Los Herederos”- nos encontraremos con un Hermann que, tras su larga y fructífera colaboración con Greg, inicia su carrera como autor completo haciéndose cargo tanto del dibujo como de los guiones.

Jeremiah” es una obra ecléctica que nace en principio como una obra de ciencia ficción de anticipación localizada en unos Estados Unidos asolados tras un enfrentamiento atómico provocado por conflictos raciales se encauza por los senderos del Western, que Hermann aprendió al lado de Greg en “Comanche”, y acaba convertido en un canto a la amistad entre dos personajes tan antagónicos como son el ingenuo Jeremiah de estos primeros álbumes y el sardónico y carismático Kurdy Malloy que en su vagar por unos nuevos Estados Unidos en reconstrucción – un modelo de personajes que retomaría en “Las Torres de Bois Maury” con el caballero Aymar y su escudero Olivier- se ven envueltos en distintos entuertos tomando partido por los más débiles.

Si en “Aves de Presa”, Hermann presenta magistralmente el entorno y los personajes principales y define las características de la serie con el enfrentamiento entre Jeremiah y Kurdy con el histriónico Fat Eye atrincherado en su nido de águilas; en “Por un puñado de arena” muestra la contraposición entre los dos protagonistas en sus reacciones a la hora de ayudar en medio del desierto a un superviviente de una banda de forajidos que intentan descubrir el paradero de un tesoro escondido; y, para acabar, en “Los Herederos” la antagónica pareja ha de enfrentarse con los tejemanejes de los herederos de un rico terrateniente quienes tiranizan a sus vecinos y jornaleros.

En estos álbumes un exigente y autocrítico ya muestra las características principales de su estilo con historias imaginativas que dentro de una estructura de género buscan la implicación del lector evitando la linealidad del desarrollo y reflejar todos los detalles de la historia, recursos estos muy originales a finales de los setenta y que permiten a estos álbumes resistir mejor que otros el paso del tiempo. En el apartado gráfico, Hermann en “Jeremiah” ya es un dibujante completamente formado y un excelente narrador que no se acomoda a las formas habituales buscando nuevos recursos narrativos. Si acaso destacar el cambio de técnica que introduce en el tercer álbum al dejar de entintar con pincel para usar el rotring, ganando con ello su trazo precisión y minuciosidad.

En cuanto a la edición que es lo que más interesará a muchos, hay que decir que está bastante bien si tenemos en cuenta la relación calidad-precio, aunque no llegue al estupendo nivel de la de “Comanche” por la misma editorial. Más allá de una ligera reducción que no afecta demasiado al dibujo de Hermann, lo que realmente afea más la edición son las numerosas erratas y confusa traducción de algunos diálogos que afean la rotulación. Pequeños errores que acaban desluciendo la edición y que esperamos vayan corrigiéndose en los siguientes volúmenes de la serie.

Esperemos que las ventas acompañen, y por fin veamos publicada íntegramente esta estupenda serie en España que en Francia ya ha sobrepasado la treintena de álbumes.

domingo, 17 de julio de 2011

Herman Huppen cumple 73 años.

Hoy el maestro belga Hermann Huppen cumple años.

Sirva esta entrada aparte de homenaje a tan gran autor para recordar a las editoriales españolas que la mayoría de las principales obras de este maestro se encuentran inexplicablemente descatalogadas en nuestro país.

¿Qué fue de los anunciados proyectos para publicar “Bernard Prince” o “Jeremiah”? ¿Qué fue del integral de “Las Torres de Böis Maury”? Si los dos álbumes de su serie más reciente, “El Diablo de los Siete Mares”, está inexplicablemente todavía inédita ya ni me atrevo a plantear la posibilidad de recuperar otros clásicos como “Yugurta”o“Caatinga”.

En fin, al menos los aficionados no le olvidamos...

¡¡ Muchas felicidades, Hermann!!


martes, 28 de diciembre de 2010

Hermann autoeditará “Las torres de Bois Maury” en España.

Se confirma el rumor que circulaba de boca en boca por el Expocómic.

Hermann Huppen, molesto por el (mal)trato editorial que últimamente está recibiendo su opera prima, “Las Torres de Bois-Maury”, en España donde se encuentra actualmente descatalogada ha decidido liarse la manta a la cabeza y lanzarse por su cuenta y riesgo directamente a sufragar una edición exclusiva para el mercado español de la misma.

Aprovechando sus nociones de castellano y que los derechos de la obra han revertido al artista, el mismo Hermann se encargará de la traducción de los dos volúmenes integrales de los que se compondrá la nueva edición que, entre otras características, será limitada y numerada con una dedicatoria del autor en cada uno de los volúmenes.

Los interesados en ir reservando sus ejemplares tienen que escribir directamente a la editorial de los Santos Inocentes y esperar hasta el próximo 28 de Diciembre.

lunes, 8 de noviembre de 2010

¿Hermann en el Expocómic?...Yo voy.

...Pues eso, que si uno de mis dibujantes preferidos viene a los madriles no es cosa de perder la oportunidad. Espero que me cuadren los horarios, que luego ya sabemos lo que pasa...

Ah, y tampoco está nada mal que vengan los Quitely, Golden, Janson y Sequeiros... Con estos nombres uno se ilusiona.

martes, 27 de abril de 2010

“Afrika”, de Hermann.


La publicación en España de cualquier trabajo inédito de Hermann Huppen siempre despierta mi interés. Mas, si cabe, si, como es el caso de “Afrika”, deja de lado la siempre tan entredicho colaboración con su hijo Yves que ha marcado sus últimos trabajos para embarcarse en un proyecto en solitario. Y, lo cierto es que en el reciente álbum publicado más que correctamente por Planeta, supone el reencuentro con un viejo amigo que mantiene la coherencia de sus planteamientos aunque, como es ley de vida, empiecen a percibirse en su obra los primeros síntomas que anuncian el desgaste. Les cuento.

Una intrépida periodista llega a África para solicitar la ayuda de Dario Ferrer, el adusto encargado de una reserva hecho a sí mismo propenso a aplicar su propio código de justicia, para realizar un reportaje sobre las prácticas de los cazadores furtivos. Ferrer aceptará de mala gana colaborar con la periodista y poco a poco irán confraternizando al tiempo que la muestra los códigos del continente negro. Sin embargo, cuando en el desarrollo de una expedición, se convierten en testigos incómodos de las masacres realizadas por el gobierno corrupto del país y sus aliados se iniciará una caza humana en la que Ferrer tendrá que echar mano de toda su experiencia en la jungla para salvar su vida y la de su compañera. ¿Lograrán huir o perecerán en el intento? ¿Lograrán denunciar los desmanes de los políticos corruptos? Tendrán que leer el tebeo para enterarse.

Afrika”, a pesar de no ser uno de los mejores trabajos en la larga trayectoria de su autor, es un álbum en el que se recogen todos los grandes temas que han marcado la carrera de Hermann: el heroísmo individual y fatalista, la amistad, la denuncia y oposición frente a las corrupciones de los poderosos, la fascinación por la naturaleza o el desamor son constantes desde su obra más temprana y en este álbum protagonizado por un héroe amargado, crepuscular y escéptico vuelven a aparecer reunidas en un único álbum que parte de planteamientos atractivos pero que se pierden por el camino en el desarrollo de una historia que se antoja excesivamente plana dejando la sensanción en el aire de que Hermann una vez encontrada la excusa para dibujar la vida salvaje perdió –o no supo- dar el tono adecuado a una historia en la que pueden encontrarse referentes cinematográficos como “Memorias de África” o “Tras el corazón verde”.

África y sus gobiernos corruptos han ejercido desde antiguo una enorme fascinación en Hermann, como ya demostrara en "Afroamerica", uno de los primeros álbumes de “Jeremiah”, pero si aquél se trata de una distopia posapocalíptica perfectamente desarrollada, los males que Hermann describe mediante un registro realista similar al de otra obra posterior de similar factura, “Sarajevo-Tango”, en “Afrika” sólo muestran el conocimiento del autor de la realidad sin entrar en demasiados detalles ni contar con el compromiso personal del autor que existía en el mencionado álbum con lo que la historia pierde credibilidad.

Además, Hermann dispersa su talento narrativo en subtramas accesorias que nada aportan a la historia principal quedando el álbum en una peligrosa tierra de nadie que impide que funcione ni como obra de denuncia ni como mero entretenimiento aventurero, aun cuando los defensores más acérrimos del autor podrán argumentar que ese precisamente fuese su objetivo pero, en mi opinión, un desarrollo narrativo demasiado lineal y frío impide al lector involucrarse emocionalmente con lo que está leyendo debido a la escasa profundidad con que el autor se acerca a unos temas que se limita a enunciar para pasar por ellos de puntillas.

Si hemos de considerar argumentalmente “Afrika” como un álbum fallido en el apartado gráfico nos encontramos con una de cal y otra de arena. Por un lado, quedaremos deslumbrados de nuevo con el dominio que ha alcanzado el autor en el tratamiento del color directo y la fidelidad y realismo con que representa la vida animal africana convirtiendo cada viñeta en un cuadro en el que deleitarse pero, por otro, nos encontraremos con un Hermann en exceso descuidado en el tratamiento de los personajes reforzando la sensación de que toda la historia no es más que una excusa para disfrutar dibujando animales salvajes.

En definitiva, he de reconocer que esperaba más de esta obra que sin desmerecer la brillante carrera de su autor se encuentra alejada de sus mejores trabajos. Eso sí, resulta mucho más barato que irse de safari.

jueves, 28 de enero de 2010

“Bois-Maury 14: Vassya”, de Hermann e Yves Hermann.

Nueva entrega de la mano de Norma Editorial de una de las mejores series históricas que ha dado el cómic europeo que nos reencuentra con ese fantástico autor que es Hermann, acompañado una vez más en los guiones por su hijo Yves, en una colaboración que, por lo general, suele ofrecer más sombras que luces. En esta ocasión, disfrutamos de la de cal y “Vassya” es un tebeo que no desmerece dada la sabiduría y talento que Hermann demuestra en cada página aun cuando deje cierto regusto amargo la endeblez argumental de un cómic que contaba con alicientes como para haber producido un mejor resultado. Les cuento.

Nos situamos en las estepas rusas en el año del señor de 1604 y un joven Aymar de Bois-Maury acompaña a su tío Waldemar Lewandoski, en una incursión que tiene como objetivo destronar al zar Godunov y colocar en su lugar al zarevich Dimitri. Los polacos cuentan con hacer a lo largo del camino aliados entre los fieros cosacos que han sido acosados y perseguidos por Godunov antes de enfrentarse abiertamente a sus ejércitos para lo cuál, cuentan con establecer contacto con uno de sus jefes, el fiero y carismático Korkhine. Las huestes polacas encuentran en una aldea arrasada a una atractiva cosaca que se ofrece a acompañar a Lewandoski y sus hombres al campamento de Korkhine y por la que Aymar se siente inmediatamente atraído. Sin embargo, la cosa se complica cuando Aymar descubre que la atractiva joven es la mujer de Korkhine y su relación puede poner en peligro la ya de por sí inestable alianza con los cosacos. Si quieren saber más, tendrán que leer la historia.

Los Hermann nos dan a conocer un episodio de la Historia desconocido para muchos y nos ofrecen un apasionante retrato del modo de vida de los cosacos rusos en un álbum que demuestra un cuidadoso estudio de documentación para reflejar cada detalle y ofrecer con realismo una aproximación de lo que debió ser la vida en las estepas rusas a principios del siglo XVII. Hasta aquí, “Vassya”, cumple sobradamente merced a la capacidad de un Hermann, que demuestra encontrarse lejos de la decadencia que algunos señalan y saca enorme partido de su talento para el dibujo y coloreado de los enormes paisajes abiertos, las construcciones de época y la minuciosa caracterización de los distintos tipos de cosacos. Sin embargo, el talento visual y narrativo de Hermann no puede disimular del todo la debilidad del argumento que sirve como motor de la historia – la relación entre Aymar y Vassya- y la pobreza de recursos con que Yves la desarrolla. Y es que llevado quizás por una obsesiva búsqueda de la autenticidad obvia la carga dramática de una historia de amor y venganzas que deja al lector bastante frío y es resuelta de cualquier manera.

A pesar de ello, el tebeo tiene momentos memorables, que suelen coincidir en los que es más palpable la presencia de Hermann. Como la magnífica secuencia inicial en la que a través de un insecto introduce a los polacos o los momentos en que la fuerza visual de su estilo y su talento para la caracterización psicológica de los personajes permiten prescindir de cualquier tipo de diálogo, elementos que convierten la lectura de las 48 páginas del álbum en un placer en el que merece la pena demorarse y disfrutar.

En definitiva, “Vassya” es un tebeo con muchas más luces que sombras que no va a suponer un borrón en la calidad media de la serie de la que forma parte, pero que, a poco que Yves hubiera aportado algo más podría haber cuajado en uno de los mejores álbumes de la serie. Con todo para los seguidores de Hermann, una compra obligada.

Por otro lado, la edición de Norma resulta correcta y tiene un precio asequible. Sin embargo, como aficionado, estoy bastante descontento del tratamiento que está dando la editorial a esta y otras series. Pero, de esto escribiré, a lo largo del fin de semana para no mezclar lo que es el análisis de una obra con el de una línea editorial. Ya les contaré.

Más sobre “Las torres de Bois-Maury” en El lector impaciente:

Las Torres de Bois-Maury”.

lunes, 21 de julio de 2008

“Jeremiah” de Hermann


Para cerrar -de momento- el monográfico dedicado a Hermann Huppen he reservado para el final la que para muchos es su mejor obra y la que, probablemente, dada su extensión y complejidad temática a lo largo de casi treinta años mejor sirva para seguir la evolución, tanto gráfica como argumental, de este genial artista.

Jeremiah” se inicia en 1979 de la necesidad como creador de Hermann de contar sus propias historias sin necesidad de la presencia de un guionista como Greg que, hasta cierto punto, hasta ese momento había sido su maestro y mentor en el mundo de los cómics. De este modo, Hermann abandonó “Bernard Prince” –posteriormente también dejaría “Comache”- para iniciar en solitario la publicación de “Jeremiah”, serie que se ha definido habitualmente como un “western posapocalíptico” pero que, quitando los primeros álbumes, ha ido perdiendo ese carácter para convertirse en un universo paralelo en el que Hermann trata sobre aquellos problemas contemporáneos que le preocupan sin abandonar por ello el tono aventurero de la serie.

En muchas ocasiones, se ha considerado que la principal influencia de la serie sería la saga “Mad Max”, sin embargo de existir tal influencia es al contrario ya que el estreno de la película en Australia y la publicación del primer álbum de la serie es del mismo año, 1979, y el director Georges Miller ha admitido que conocía el cómic de Hermann. Realmente, la única influencia que ha reconocido Hermann ha sido la novela “Revenge” de René Barjavel.

Curiosamente, “Jeremiah” fue contratada para su publicación en la revista alemana “Zack” para la editorial Koralle, que por aquella época intentaba introducirse en el mercado franco-belga, pero debido a sus arriesgadas propuestas para la época Hermann vio cancelada la publicación de aquella primera historia que acabó apareciendo seriada en seis partes en la revista “Metal Hurlant” y, posteriormente continúo con la publicación de la serie en “Spirou”.

Hermann en esta primera historia, “La noche de las rapaces”, nos pone en antecedentes en apenas cuatro soberbias viñetas, del escenario en el que se va a desarrollar la serie: La Tierra ha sufrido una guerra nuclear como consecuencia de un conflicto racial en Estados Unidos y está desvastada. Este planteamiento que otros autores habrían explotado hasta la saciedad es olvidado por Hermann a partir de ese momento para centrarse en los personajes y sus historias presentándonos a la pareja que será el motor de la serie: Jeremiah, un adolescente noble e ingenuo y su contrapunto, Kurdy Malloy, un superviviente nato, cínico y ambiguo. Personajes a los que el propio autor define como un “boy-scout” y un “hooligan” y pareja incombustible que sólo se separará en un álbum de toda la serie, “Las aguas de la ira” y cuya maduración y evolución marcará la serie.

A partir de los cuatro primeros álbumes que para muchos son los mejores de la serie y el modelo western más evidente, Hermann evoluciona rápidamente introduciendo temáticas más adultas e interesantes sin abandonar los elementos de acción que sirven de motor de unas tramas cada vez más complejas. En este sentido, Hermann repite a lo largo de la serie aquellos temas que le interesan como el abuso de los poderosos frente a los débiles, el mal uso de la ciencia, los abusos a menores o los fundamentalismos religiosos, sin que por ello la obra resulte repetitiva o monótona.

Técnicamente, “Jeremiah” es la obra que mejor permite comprobar la evolución técnica de Hermann. A partir del segundo álbum de la serie, “Por un puñado de arena” cambia el pincel por el rotring, técnica que utilizaría hasta que el abandono de la serie de su colorista habitual Raymond en el tomo 12, “Julius et Romèa” le anima a partir del 19, “Zone Frontiére” a la aplicación del color directo en los álbumes posteriores con resultados espectaculares. Asimismo, a pesar del alejamiento de Fred, su influencia es perceptible en la obra de Hermann en la manera en que este compone la página para mantener la atención del lector y el interés por la lectura y la construcción en numerosos álbumes de la serie de varias tramas paralelas que confluyen en un único desenlace fina,. Técnica esta que Hermann ha ido depurando a lo largo del tiempo hasta convertirse en un auténtico maestro. Hermann a nivel gráfico en “Jeremiah” da lo mejor de sí logrando resultados espectaculares en la mayoría de sus álbumes de los que resulta difícil destacar alguno sobre los demás.

Jeremiah” es una serie bien conocida en España por los aficionados más veteranos gracias a la publicación de 1980 a 1993 por Ediciones Junior (Grijalbo) de los dieciséis primeros álbumes, viéndose interrumpida a partir de ese momento su publicación hasta que fue retomada en 2003 por Dolmen Editorial quién a partir de ese momento ha iniciado la publicación desordenada de parte de los álbumes inéditos publicado hasta el momento seis álbumes.

Esperemos que coincidiendo con el treinta aniversario de la serie en 2009 Dolmen publique el resto de los álbumes inéditos y lleve a cabo la reedición del resto de la serie.

viernes, 18 de julio de 2008

“Las Torres de Bois Maury” de Hermann


Para explicar el origen de “Las torres de Bois-Maury” hay que tener en cuenta dos factores, la fascinación que Hermann siente desde niño por la Edad Media y la proverbial aparición en escena de su cuñado, Philippe Vandooren. En 1984, Hermann estaba preparando una historia corta de ambientación medieval para incluir en la recopilación de “Abominable” pero, a instancias de Vandooren y su agente, Ervin Rustemagic fue ampliando la historia hasta convertirla en el primer álbum de una nueva serie, “Las Torres de Bois Maury”.

La serie se divide en dos grandes ciclos claramente diferenciados, aunque la intención inicial de Hermann no fuera esa sino ir improvisando sobre la marcha. El primero, que consta de diez álbumes y se desarrolla en un momento indeterminado de la Alta Edad Media, se centra en la figura del Aymar de Bois-Maury, un caballero andante que junto a su escudero, Olivier, quien desea recuperar las tierras que le fueron arrebatadas a su familia en Bois-Maury. Conforme avanza la serie, Aymar se dará cuenta que la única manera de lograr su propósito es reunir un ejército para lo que participa en las Cruzadas. Cuando, finalmente, logra su propósito Aymar pone sitio a Bois-Maury para lograr el objetivo de su vida. Sin embargo, el más dulce anhelo puede volverse la más amarga de las victorias. A partir del undécimo álbum, se inicia el segundo ciclo del que se han publicado tres álbumes, que se denomina únicamente “Bois-Maury” y se centra, a través de aventuras autoconclusivas, en distintos descendientes del caballero Aymar.

En esta serie, Hermann da el do de pecho como narrador gráfico, realizando uno de los mejores frescos que se puedan leer en cualquier medio de cómo debió ser realmente la vida en la Edad Media. Aprovechando el carácter nómada del protagonista, Hermann va utilizando cada una de las historias de los álbumes para presentar distintos aspectos de la época otorgándole el peso de la narración a los distintos personajes cuyo nombre da título al álbum. De este modo, los primeros álbumes ambientados en el vagar de Aymar por Francia y el Camino de Santiago, cobijado en castillos, participando en torneos y ofreciendo protección a mercaderes muestran la vida del caballero andante al tiempo que cada una de las historias va ofreciendo las características de las distintas clases con las que se relaciona. De este modo, los primeros álbumes describen a la mísera vida de los siervos de la gleba adscritos al territorio y sujetas las mujeres al derecho de pernada, y la de los proscritos dispuestos a cualquier cosa por su supervivencia a través de un personaje Germán que desplaza del protagonismo al caballero Aymar. En los tomos cuarto y quinto, en cambio, Hermann se centra en la descripción de la vida de los nobles, tanto los privilegiados como los arruinados. Y es a partir del séptimo libro en el que Aymar toma el hilo narrativo de la serie para acometer en Las Cruzadas su objetivo principal, la reconquista de las altas Torres de Bois-Maury.





Hermann en esta serie realiza una soterrada reflexión acerca de las injusticias que conlleva la condición humana y los abusos que se producían en la época pero, en esta serie, de modo diferente a lo que ocurría en “Jeremiah” o “Comanche” no hay posicionamiento moral por parte de los protagonistas quiénes se muestran plenamente identificados con su época y asumen con naturalidad comportamientos que vistos en perspectiva nos resultarían reprobables. Por ese motivo, resulta sorprendentemente lograda la relación entre Aymar y Olivier, su escudero, que en ningún momento de la serie es de igualdad o camaradería, manteniéndose en todo momento los acusados roles sociales que diferenciaban a un señor aunque no tuviera tierras de un siervo. Hermann en su obsesión por el realismo no ofrece demasiadas concesiones a la hora de incorporar elementos fantásticos a la serie e incluso un elemento tan característico de la época como es el temor supersticioso de la población y la fuerza de lo religioso es usado por el autor para poner en tela de juicio su influencia y los abusos que en su nombre se cometieron, independientemente de la confesión. Sólo se puede considerar una excepción a esta regla el sexto libro de la serie, “Sigurd”, que a modo de interludio entre las aventuras en el Camino de Santiago y la partida a las Cruzadas presenta a Aymar en medio de una historia de corte fantástico en el que Hermann se permite coquetear con las leyendas nórdicas y los vikingos que, quizás por romper el hilo argumental de la obra no resulta una de las historias más logradas aunque a nivel estético raye a gran altura.


Hermann en esta serie se convierte en un narrador total, ansioso por encuadrar y contar todo lo que su inquieta imaginación ha pergeñado y demostrar todo lo aprendido a lo largo de su carrera, realizando un trabajo único tanto por el detallismo, realismo y crudeza con que acomete todas las situaciones dramáticas como por su personal forma de desarrollar las historias que lo convierten en un autor diferente y siempre sorprendente. En los tres primeros tomos de la serie, Hermann trabaja con Fraymond como colorista mientras que en el séptimo, y probablemente en los dos siguientes, lo hace con Zeljko Pahek en una decisión discutible puesto que en ocasiones éste tapa y emborrona el trazo brusco de Hermann.


La segunda gran etapa de la serie, “Bois-Maury”, de la que se han publicado en la actualidad tres volúmenes, se aleja bastante de la anterior en distintos aspectos. Por un lado, en los dos últimos álbumes Hermann cuenta con su hijo Yves a los guiones en varios álbumes, con lo que la obra pierde el sentido personal e independiente que tenía para ganar en planificación con lo que resulta más artificiosa y menos emotiva. La presencia de Yves se nota en el aumento en esos álbumes de los cuadros de texto y gruesos bocadillos, recursos de los que su padre siempre se ha mostrado poco partidario, haciendo a los personajes más grandilocuentes y barrocos frente al laconismo de los ideados por Hermann. Por otro lado, en estos tres álbumes, Hermann utiliza la técnica del color directo con espectaculares resultados a la hora de la ambientación de las historias. “Bois-Maury”, cuenta en álbumes autoconclusivos la historia de los descendientes del caballerro Aymar situándolos en diferentes periodos y lugares. Así, viajamos desde la Sicilia rebelde al rey de Nápoles de 1282 de “Assunta” al Flandes de 1525 bajo dominio español de “Dulle Griet”, pasando por la España de la Reconquista de 1325 de “Rodrigo”. Gracias a la nueva técnica, los álbumes ganan en espectacularidad y colorido a la hora de la ambientación de las situaciones aunque la serie, en general, haya perdido parte de la fuerza de sus orígenes. Quizás el album más ambicioso de este segundo arco es el que cierra de momento la serie “Dulle Griet” en el que tomando como punto de partida un álbum de Pieter Bruegel el Viejo, un Hermann, de nuevo en solitario, desarrolla una interesante historia con algún elemento sobrenatural que explica su relación con los descendientes de Bois-Maury.


A diferencia, de la mayor parte de las obras de Hermann, que vengo comentado “Las Torres de Bois-Maury” se ha publicado en su integridad en España de una manera coherente y bastante digna por Norma Editorial dentro de su colección Extra Color. A pesar de su calidad, la serie ha sido sorprendentemente descatalogada recientemente.

jueves, 17 de julio de 2008

“Comanche” de Hermann y Greg





Tras “Bernard Prince”, la otra gran serie que Hermann Huppen realizó en colaboración con Greg y supuso su explosión definitiva como primera espada del cómic europeo no es otra que “Comanche” la que, junto con “Blueberry” de Giraud y Charlier es uno de los mejores cómics del Oeste de todos los tiempos.

En 1969, el Western en el cine todavía estaba de moda y se encontraba en su edad de plata de la mano de directores como Sergio Leone o Sam Peckimpah quienes habían tomado el relevo a directores como Ford o Hawks que lo habían llevado a su máximo esplendor años antes. Estos nuevos directores tenían una visión más dura, desencantada, realista y violenta acorde con los gustos de las nuevas generaciones.
En el cómic, Fred necesitaba una serie del oeste para que “Tintin”, la revista de la que era editor, pudiera competir en igualdad de condiciones con "Pilote", donde se publicaba desde 1963 la ya mencionada “El teniente Blueberry”, y "Spirou", donde desde 1955 Jijé en solitario o con guionistas de la talla de Goscinny, Lob o Philip, publicaba “Jerry Spring”. De esta necesidad, Hermann y Fred, que ya era consciente de la especial habilidad del belga para el género, tras haber ilustrado una historia de Pierre Pelot, crearon “Comanche”.

La colaboración de Hermann y Greg se mantuvo hasta 1983 y se prolongó durante diez álbumes (la serie continuaría cinco álbumes más, manteniéndose Fred a cargo de los guiones de los cuatro siguientes y Rouge del dibujo, mientras el decimoquinto, que cierra la serie, fue guionizado por Rodolphe) que son una de las grandes obras del cómic europeo. ¿Qué hace tan especial “Comanche” respecto a otros westerns en viñetas? Hermann y Greg pretendieron desde el primer momento hacer algo diferente de los éxitos precedentes por lo que, sin abandonar los tópicos del héroe trotamundos, buscan en “Comanche” ofrecer una mayor diversidad y complejidad de temáticas. De este modo, nos encontramos con un gran protagonista, Red Dust, que asume el rol de cow boy solitario, pero que, al contrario, que Blueberry o Jerry Spring no busca aventuras, sino que más bien huye de ellas.

Red Dust, es el personaje principal de una obra que se antoja coral y en la que no sólo los protagonistas con Red a la cabeza tienen una importancia trascendental, sino que el entorno – el rancho 666 y la ciudad vecina de Greenstone Falls – va más allá de la mera ambientación convirtiéndose su desarrollo y evolución en un tema narrativo más a desarrollar conforme avanza la serie. El resto de los personajes principales, está diseñado para aportar algo novedoso y sorprendente para el lector: desde los revolucionarios Comanche, dueña del 666 y que da nombre a la serie, hasta Toby “Cara-Oscura”, un cow-boy de color -¿¿cuándo hasta entonces se había visto que un negro y una mujer protagonizarán un western??- hasta los más tradicionales Clem “Pelo Loco” o Ten Gallons, que serían en cierto modo los contrapuntos clásicos del joven inexperto y el veterano cascarrabias.

Pero no sólo en la caracterización de los personajes resulta rompedora en "Comanche" sino también en el tratamiento crítico y la profundidad psicológica de las historias donde se pone en tela de juicio los tópicos del género y se desarrolla todo el potencial de los personajes. Así, en “La Revuelta del hambre” se ofrece una visión agridulce de la cuestión india mientras que en los tres álbumes siguientes, “Los lobos de Wyoming”, “El cielo rojo sobre Laramie” y “El desierto sin luz” se exploran las consecuencias de tomarse la justicia por su mano en la figura de Red Dust y su rehabilitación convertido en ayudante del sheriff en “Furia Rebelde”. En los siguientes álbumes, “El dedo del diablo” y “Los sheriffsHermann y Greg exploran la relación nunca aclarada entre Red Dust y Comanche, provocando el conflicto gracias a la figura del rival en el candidato a gobernador de la región que flirtea con Comanche y provocando que Dust, celoso, abandone el rancho. Cuando Comanche se encuentra en peligro en un pueblo cercano, Dust junto a unos antiguos sheriffs la rescatará. Los dos últimos álbumes, “Et le diable hurla sá joie” y “Les corps d’Algernorn Brown”, están inéditos en castellano y se podrían considerar junto al sexto, “Furia Rebelde” que el propio Hermann considera uno de sus peores trabajos, los más flojos de la serie. En ellos, Hermann y Fred escriben historias de menor profundidad que las anteriores y con un corte aventurero más clásico. En “Et le diable hurla sá joie” intentan detener a un vendedor de seguros que llega a Greenstone Falls y que se dedica a provocar incendios para mejorar sus ventas mientras que en “Les corps d’Algernorn Brown” se presenta una historia con tintes de misterio al tener que descubrir Comanche y Red la identidad real de un cadáver misterioso que ha aparecido en sus tierras tras unos días de torrenciales lluvias.

Un recurso fundamental en “Comanche” es el uso de la élipsis para potenciar el transcurso del tiempo dejando importantes hechos a la imaginación del lector. De este modo, todo el tiempo de la estancia en prisión que transcurre entre el fin de “El cielo rojo sobre Laramie” y el inicio de “El desierto sin luz” o el fin de Furia Rebelde” y “El dedo del diablo” en los que Greenfalls pasa de ser un apeadero del ferrocarril a convertirse una ciudad importante.

En “Comanche” nos encontramos por fin a un Hermann en plenitud en una serie que por sus características le permite explotar todo su potencial como narrador gráfico. Hermann, utilizando un estilo narrativo muy cinematográfico, pone un cuidado especial en el desarrollo del entorno, convirtiendo el trabajo en el rancho y la vida cotidiana de la ciudad en elementos importantes de la trama general de la serie, potenciados con grandes viñetas y arriesgadas perspectivas con las que busca ganar mayor profundidad de plano al tiempo que a modo de grandes ilustraciones sirven para centrar el tema de la página, e intenta en la medida de lo posible escapar de los engorrosos cuadros de texto. Su obsesión por el realismo le lleva a dibujar unos personajes sucios y desarrapados poniendo especial cuidado en el entorno en el que se mueven y otorgando una enorme tensión dramática a las historias al tiempo que dosifica esa tensión a través de un estudiado diseño de página para que al final de cada una de ellas haya un momento de pausa que induzca al lector a mantener la atención en la lectura.Asimismo, Hermann, introduce como recurso novedoso para la época la portada como primera viñeta de la narración en Red Dust donde muestra al protagonista como un héroe descabalgado que hace señales a una diligencia. Sólo en el último álbum de la serie, Hermann se permite alguna licencia introduciendo elementos anacrónicos ocultos como si de una película de serie B se tratase en lo que es una especie de broma privada o juego que propone al lector atento. A partir del séptimo album, Fryamond se incorpora como colorista a la serie.


En España, “Comanche” ha sido una gran olvidada durante años con una publicación fragmentada que no ha hecho justicia a la serie ya que si bien se publicaron la mayor parte de las historias cortas y los álbumes en revistas como “Mortadelo” y “Tintin” se realizó sin orden ni concierto. Planeta de agostini ha publicado recientemente el primer integral de la serie que incluye los primeros cinco álbumes y algunas historias cortas en una cuidada edición a la que esperamos pronto sigan la publicación del segundo integral que reúne el resto de los álbumes realizados por Hermann y el tomo “Le prisonnier” que reúne historias cortas para números especiales de "Tintin" que tienen lugar antes de los hechos del primer álbum.

A partir del décimo álbum, se cerraría la colaboración entre Greg y Hermann al iniciar la que sería probablemente su gran serie “Las torres de Bois-Mauri” junto a "Jeremiah". Pero, de ello, hablaremos mañana.

Una excelente artículo sobre las páginas perdidas del primer integral de Planeta, aquí.

Hermann Huppen: biografía no autorizada

Pues sí, señores y señoras, al hilo de la serie de entradas que vengo realizando sobre la obra de Hermann Huppen hemos llegado al día de su cumpleaños en el que el autor cumple 70 años . No se me ocurre mejor forma que celebrarlo que hacer una pequeña semblanza de su figura, aparte de continuar con el repaso de su obra, que continuará a lo largo de esta semana.

Hermann Huppen nació en Bérvecé, un pequeño pueblo belga de las Ardenas cercano a la frontera alemana, el 17 de julio del mismo año, 8 de mayo, que lo haría otro gigante del cómic europeo, Jean Giraud (en cuanto termine con Hermann me pongo con Giraud, palabra). Hermann fue un niño de la guerra y, con apenas 13 años, se trasladó a vivir a Bruselas para entrar en un taller de ebanistería y una escuela nocturna donde estudía diseño. En 1957, Hermann emigra a Canadá, junto a su familia, donde trabaja en un estudió de arquitectura y aprovecha para aprender español permaneciendo allí durante tres años. A su vuelta a Bélgica, trabaja como diseñador de interiores pero su cuñado, Philippe Vandooren, futuro editor de "Plein-feu", la revista de los scouts belgas, al ver la calidad de sus dibujos le anima para que realiza una historia para su revista. Al ver esa primera historia, Greg, lo ficha inmediatamente para su estudio y en 1965 empieza a colaborar activamente para "Tintin" la revista de la que Greg era redactor jefe y con la que colaborará durante quince años realizando multitud de historias cortas y participando en series como “Yugurtha”, “Bernard Prince” (1966) o “Comanche” (1969). En el estudio de Greg y bajo su batuta, durante tres años, Hermann irá desarrollando un estilo propio y aprendiendo los secretos del oficio, compatibilizándo su labor con un trabajo en un estudio de arquitectura, hasta que decide independizarse y volar en solitario. De modo que, en 1979, inicia la que es su primera gran serie , “Jeremiah”, ambientada en un futuro posarmaguedon de la que lleva 29 álbumes, compatibilizándola, a partir de 1980, con “Nic” (tres álbumes) una serie de temática infantil que realizase con Morphee (Vandoreen) a los guiones y, a partir de 1984, con “Las torres de Böis-Maury” (diez álbumes) y su secuela “Bois-Maury” (tres álbumes), una serie de ambientación medieval de la que hablaremos mañana. Todos estos trabajos, y dada la inquietud profesional de Hermann y enorme capacidad, los ha ido compaginando a lo largo de los años con una amplia serie de álbumes autoconclusivos entre los que destacan "Abominable" (1986), "Los Dalton" (1980), ambos libros recopilatorios de historias cortas anteriores, "Alerte aux pirates" (1980), "Missié Vandisandi" (1991), “Caatinga”(1999), “Wild Bill ha muerto”(1997), “Luna de Guerra” (2000) en colaboración con Van Hamme, o “Sarajevo-Tango” (1995) sobre el conflicto yugoslavo que marcó profundamente a Hermann dada su amistad con el editor Ervin Rustemagic. A partir del año 2000 con la publicación de “Lazos de Sangre”, Hermann inicía una colaboración continua con su hijo, el guionista Yvés Hermann, con quién ya había colaborado en 1995 en “Le secret des hommes chiens”, quién realizará la mayoría de los guiones de los álbumes autoconclusivos de esta última época (“Lazos de Sangre”(2000), “Zhong Guo”(2003), “La chica de Ipanema”(2005), “Manhattan Beach 1957”(2002), “Tras las huellas de Drácula: Vlad el empalador”(2006)) reservándose para sí la continuación en solitario de “Jeremiah” y su última obra hasta la fecha el álbum “Afrika” (2008). Su penúltima obra, “La vie exagérée de l’homme Nylon” (2007), Hermann la ha realizado con Hans Michael Kirstein en una obra inédita todavía en España y en la que explora el género satírico e incorpora alta dosis de sensualidad.

Enhorabuena a un autor que a sus 70 años mantiene la vitalidad y seguramente nos reservará más de una sorpresa agradable.

Abajo les dejo un video con un repaso a la producción de Hermann y en este enlace tienen una revisión visual a toda la producción de este incansable trabajador.

Hermann Huppen, 70 años

¡¡ FELICIDADES !!

martes, 15 de julio de 2008

“Luna de Guerra” de Hermann y Van Hamme.


A Hermann Huppen se le suele considerar como un autor de series ya que han sido estas las que le han proporcionado mayor popularidad y reconocimiento entre los aficionados. Pero, aparte, Hermann ha desarrollado una intensa producción de historias limitadas a un único álbum –novelas gráficas, “one-shot”, llámenlos como quieran, etc- en colaboración, o no, con otros guionistas (generalmente, su hijo Yves). De este grupo de obras, destacan algunas tan interesantes como “Wild Bill ha muerto”, “Caatinga” o “Sarajevo-Tango” que el amigo Angux ha comentado con motivo del homenaje a Hermann en su excelente La Caraviñeta, pero si hay alguna que llama la atención tanto por su calidad como por distintos motivos, esa es “Luna de Sangre”.

Luna de Sangre” se publicó en el año 2000 (en España por Norma Editorial), como consecuencia de la insistencia durante años de Jean Van Hamme (“Thorgal”, XIII”, “Largo Winch”) por colaborar con Hermann para quién tenía un argumento reservado desde hacía años. Hermann, poco dado a colaboraciones, se mostró reacio durante años a la idea hasta que finalmente aceptó. Y, creo que todos podemos felicitarnos por su decisión ya que nos encontramos ante uno de sus mejores álbumes.

Partiendo de la exageración de una anécdota anodina, -la discusión entre los invitados de una boda y los dueños del restaurante sobre la calidad del menú contratado- Van Hamme pergeña un relato de violencia creciente que es al tiempo crítica irónica de la pequeña burguesía y parábola con la que poner en entredicho las convenciones sociales de este invento que llamamos civilización.

Todo parece desarrollarse perfectamente en el banquete de bodas de los jóvenes Jerôme y Dominique en una unión que satisfacía a las dos familias. Sin embargo, un incidente con uno de los platos del menú da lugar a una discusión entre los invitados y los dueños del mesón que se niegan a pagar quienes, liderados por el padre del novio, el señor Maillard, deciden irse sin pagar. Desesperado, por ver volar su cuenta, el dueño del mesón encierra a la novia y a la mujer de Maillard ofreciéndose sólo a liberarlas a cambio del pago del banquete. A partir de este punto, se inicia el sitio por parte de Maillard y su familia del mesón en una situación cuya tensión va creciendo por momentos hasta acabar en un paroxismo de violencia y sangre. En esa absurda situación, se ponen de manifiesto todos los bajos instintos de los personajes, salvándose únicamente de la locura colectiva los más jóvenes.

Nos encontramos ante un excelente y sorprendente Hermann que pone toda su prodigiosa técnica al servicio del guión de Van Hamme para conseguir un álbum redondo poniendo en práctica la técnica de color directo que pusiera en práctica a partir de “Sarajevo-Tango”. Alejado de las ambientaciones exóticas, de los grandes y profundos encuadres que acostumbra y los géneros que domina, Hermann se desenvuelve como pez en el agua en una ambientación costumbrista y contemporánea caracterizando perfectamente a todos y cada uno de los numerosos personajes ideados por Van Hamme sin que en ningún momento la historia resulte confusa. Hermann opta por una composición de página clásica, alejado de las grandes viñetas que acostumbra, y prescindiendo de cuadros de texto engorrosos sobre su dibujo recae el peso de la narración dando lugar a un relato sorprendentemente cargado de mala leche y personajes oscuros e hipócritas bajo su aparente normalidad superficial. Los detalles de la historia son explicados a través de los bocadillos pergeñados por un Van Hamme cuya mejor virtud es dejar hacer a Hermann que demuestra su capacidad para retratar cualquier tipo de situaciones, desde la contención inicial de las primeras páginas del álbum hasta la locura final.

En definitiva, un excelente álbum que demuestra por si alguien lo dudaba la capacidad de Hermann para adaptarse a cualquier historia y el trabajo en equipo. Después de leer “Luna de Guerra” sin estar pensando en casarse revisarán dos veces el menú, no vaya a acabar la cosa como el rosario de la aurora.