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lunes, 31 de marzo de 2014

“Ojo de Halcón 2: Pequeños Aciertos”, de Matt Fraction, David Aja, Steve Lieber, Francesco Francavilla y Javier Pulido

 


Oye, que si os dicen que la serie de “Ojo de Halcón” es un tebeo de superhéroes no os lo creáis. Es un cómic excelente, pero como confirma esta segunda entrega publicada por Panini, que recoge los números siete a doce de la serie regular norteamericana, David Aja y Matt Fraction están por la labor de hacer otra cosa, mucho más vistosa y original incluso, de lo que se acostumbra en los tebeos de tipos y tipas con mallas ajustadas y superpoderes y sin ningún pudor ni complejo en esta serie reinventan un Clint Barton/Ojo de Halcón a su medida, más cercanos a los antihéroes introspectivos del cómic indie norteamericano, que a lo que los mandamientos de Papa Lee mandan.

Clint Barton sigue con su labor de construirse una vida más allá de las mallas y tras comprarse el edificio en el que vive, lo que ha provocado la ira de los mafiosos rusos de la barriada, empieza a confraternizar con sus vecinos. Sin embargo, para un tipo tan desorganizado como Barton le resulta complicado llevar una vida “normal” sobre todo cuando se lía con una escultural bailarina con problemas que no cuenta con la aprobación de sus ex superheroicas ni de Kate Bishop, la joven Ojo de Halcón que le okupa el apartamento. Y, mientras los mafiosos rusos, mueven ficha contratando un asesino profesional, Fortu, el perro de Ojo de Halcón, es el único capaz de desentrañar tanto lío.

Marvel parece haber encomendando a una serie de autores de lo más talentoso una línea de cómics para que a los treinteañeros de la generación hipster puedan seguir comprando sus tebeos sin sentirse culpables y el estandarte de esta nueva manera de enfocar los superhéroes es precisamente esta serie de “Ojo de Halcón” en la que Matt Fraction se suelta la melena y demuestra su versatilidad ofreciendo una interesante trama alejada de las convenciones propias del género para dotar de una mediocre vida corriente al pobre de Ojo de Halcón, cargando al arquero eterno del Universo Marvel de unas series de obligaciones  humanas para las que no está muy acostumbrado. De este modo, el argumento de la serie gira en torno a un Barton en plena crisis de identidad que se convierte en el buen vecino ideal de cualquer vecindario de sitcom al uso al que se le pegan para más inri un perro y un hermano callejeros a los que también adopta. Mientras vamos descubriendo número a número entre boquiabiertos y sorprendidos todo este rico mundo interior que desconocíamos de Ojo de Halcón  buena parte del protagonismo de la historia se lo roba al arquero marvelita, Kate Bishop, la Ojo de Halcón de los Jóvenes Vengadores, que gracias al lápiz mágico de Fraction acaba convertida en una Hopey marvelita, gruñona, refrescante y divertida que ofrece el adecuado contrapunto al deprimente y deprimido protagonista que sin las mallas ni el arco – pocas flechas se disparan en este tebeo- se queda en poca cosa (de hecho, Burton es el menos interesante de los personajes de la historia, incluido el perro).

Mucho me temo que la fresca premisa de Fraction se habría quedado en mucho menos si no contase en el apartado gráfico con un descomunal David Aja que desde sus comienzos bajo la alargada sombra de Steranko se puso como límite su propio talento y todavía no ha tocado techo. Aja es la salsa de este invento y sin su sorprendente ingenio para adaptar las últimas tendencias y hallazgos narrativos a tramas convencionales en las que sobre una base mazzuchelliana logra compaginar el frío diseño minimalista a lo Ware con la euforia pop de Jaime Hernández y sin las sorpresas visuales que se esconden página a página esta serie no tendría ni la mitad de gracia que la que tiene. Además, para cubrir los huecos cuando se ve apurado con las entregas cuenta con la colaboración de dos compinches de la talla de Francesco Francavilla y Javier Pulido, quién dibuja el Anual 1, que comparten parecidas inquietudes formales y dan lo mejor de sí para mantenerse a la altura de la locomotora desbocada de la creatividad de Aja..

En fin, “Ojo de Halcón” es la única serie que puede lograr que Chris Ware se interese por los superhéroes, ya que cuentan con protagonistas deprimentes presentados a través de un acabado gráfico exquisito. La modernidad ha llegado al género de superhéroes con “Ojo de Halcón” -bueno, ya venía intuyéndose desde unos años antes- y, aunque creo que su vigencia dependerá exclusivamente de su rentabilidad económica, series como esta están llamadas a convertirse en pocos años en delicatessen de las llamadas de culto. Disfrutemos de la fiesta mientras dure.

Mi reseña de la primera entrega, aquí.

lunes, 9 de septiembre de 2013

“FF”, de Matt Fraction y Michael y Laura Allred.



Parece que hay una premisa clara en la Marvel actual, reinventada por enésima vez bajo la marca Marvel Now  que consiste en no dejar por no dejar de otorgar posibilidades a ningún personaje, por secundario o terciario que haya sido su carrera hasta el momento a lo largo de los años.
De este modo junto a los habituales iconos con tirón comercial y los carismáticos secundarios que han servido de argamasa del universo marvelita y que se reservan para las cabeceras principales en las que se desarrollan los megaeventos y los argumentos más ortódoxos y cinematográficamente asumibles, se les han unido, juntos pero no revueltos, los personajes más variopintos y marginales en experimentos desarrollados en series paralelas a las cabeceras de las franquicias que están aportando frescura y creatividad a Marvel como hacia décadas que no vivía gracias a talentosos equipos creativos con libertad para arriesgar e inventar sin poner en demasiado peligro los planes maestros de la Casa de las Ideas que pueden cancelarlos sin problemas en cuanto las ventas no acompañen. Sin embargo, gracias a esta fórmula podemos disfrutar de series tan divertidas como “Lobezno y la Patrulla X” o su serie paralela en cuanto a concepción dentro de la línea dedicada a los 4 Fantásticos, “FF” a cargo de Matt Fraction al guión y Michael Allred al dibujo, del que Panini acaba de publicar en un tomo unitario los ocho primeros números.

En esta serie paralela bajo el título genérico de “FF” se narran las aventuras entrelazadas de los alumnos de Fundación Futuro, la Escuela de jóvenes extraordinarios que se ha ido formando en el Edificio Baxter alrededor de los 4F durante la larga etapa de Hickman, y el grupo de 4 Fantásticos que ha quedado de guardia formado por personajes satélites de los personajes principales formado cuando el grupo originario parte a una épica misión en los límites de la realidad que se alarga más de lo programado. Los nuevos 4F, todos viejos conocidos de la serie e incluso algunos miembros del grupo en anteriores etapas, bregarán con las amenazas supervillanas que van surgiendo, curiosamente las mismas que aparecían en los primeros números de la serie original en los míticos inicios de Stan Lee y Jack Kirby, mientras van conociendo e interactuando con la extraordinaria muchachada.

A estas alturas de la fiesta, Matt Fraction, un guionista poco brillante en la mayor parte de las ocasiones pero que cuenta con la cualidad de ser capaz de sacar adelante cualquier encargo a ojos del editor de turno, y que ha trabajado ya con la mayor parte de los personajes y pasado por todas las franquicas que conforman el Universo Marvel ha demostrado su versatilidad tanto para ceñirse a la ortodoxia prefijada del megaevento de turno como darse cuenta que su rol es secundario y permitir el brillo del talentoso dibujante de turno y beneficiarse de la misma como le viene ocurriendo con su buen entendimiento con el multipremiado David Aja.

En “FF” se adapta a ese segundo rol a la perfección para dejar que sea el carismático Michael Allred el que destaque con su apabullante estilo pop que rápidamente otorga unas señas de identidad propias identificables y únicas a cualquier proyecto en que se embarque. Allred, aunque quizás no sea santo de la devoción de todos, es el heredero directo de una manera original y brillante de entender el dibujo de superhéroes en el que tiene más importancia la vivacidad y dinamismo de las formas, la explosividad cinética de trazo y la originalidad compositiva que la figuración y la espectacularidad hueca a la que ha derivado buena parte del medio.

Allred ha sabido aglutinar y reinterpretar como nadie el sentido de la maravilla kirbiano y su efervescencia creativa envidiada por el Pop Art de salón  con los colores brillantes, planos y chillones propios de la escuela pictórica de ese Movimiento y que su esposa Laura en esta serie aplica con gusto y sabiduría. El resultado es una lectura brillante, fresca y divertida en la que Allred se aleja de los recursos más habituales en la narración gráfica de los superhéroes para intentar sorprender por vías diversas a los lectores y ampliar a sus ojos las posibilidades del medio.
En cuanto a las tramas, Fraction consigue sin renunciar a los indispensables enfrentamientos con supervillanos que estas tengan un carácter secundario frente al componente naif, frívolo y divertido con el que se articula la interrelación entre los personajes, pasando de puntillas por los elementos más dramáticos para apostar por un tratamiento ligero y fresco que no encorsete el torrente de creatividad gráfica de Allred.

En fin, “FF” empieza con muy buen pie como un primoroso ejercicio de estilo y homenaje a “Los 4 Fantásticos” clásicos, apostando por convertirse, como Alicia,  a través del espejo en su reflejo distorsionado contemporáneo a través de los ojos de un inspirado equipo creativo. Esperemos que la serie en las próximas entregas no se resienta mucho tras la marcha de Fraction, parece que los Allred afortunadamente continúan, pues estamos ante el que para mí es su mejor trabajo hasta la fecha. Seguiré informando.

lunes, 22 de abril de 2013

“Ojo de Halcón: Seis días en la vida de…” de David Aja, Matt Fraction y Javier Pulido.





Panini inicia por fin la publicación de la serie protagonizada por Ojo de Halcón con el primer recopilatorio que incluye los seis primeros números a cargo del guionista Matt Fraction y los dibujantes españoles David Aja y Javier Pulido. A estas alturas, no voy a descubrir a nadie quién es Ojo de Halcón pero por si hay algún despistado diré que es un secundario de lujo de esos que son argamasa del Universo Marvel. Un arquero infalible miembro de Los Vengadores que, salvo contadas excepciones, nunca ha gozado de un gran protagonismo individual, principalmente porque tampoco lo ha necesitado ya que su personalidad, andanzas y evolución donde mejor funcionaban era dentro de alguna de las muchas colecciones de “Los Vengadores”, haciendo de contrapunto perfecto a otros personajes. Por ese motivo, esta serie para el equipo creativo formado por Fraction y Aja se me antojaba un regalo envenenado . 
En estos números, se nos presenta a un Clint Barton, alías Ojo de Halcón, alejado de su faceta superheroica habitual como miembro de los Vengadores pasando sus escasas horas libres entre los vecinos de la comunidad en la que se ha comprado el apartamento. Sin embargo, cuando el propietario del edificio pretende desahuciar a los inquilinos Barton se erigirá en su defensor al tiempo que se mete en líos con el Circo del Crimen o echa una mano a Shield.

Ojo de Halcón siempre ha sido un héroe desubicado más allá de su pertenencia a Los Vengadores. Tenía la talla para ser un superhéroe urbano, un justiciero oscuro o un superespia encubierto magistrales pero ya había otros personajes en la Casa de las Ideas que ocupaban esos roles con colección propia, por lo que se convirtió en la versión mini de todos esos registros en las colecciones de Los Vengadores y con distintos guionistas lo bordó convirtiéndose en un recurso imprescindible. Los muy fans podrían  pensar que Fraction y Aja ahora que contaban con la oportunidad iban a deshacer esta injusticia histórica desarrollando todo su potencial, sin embargo, estos arropados por su editor han optado por la vía más difícil ahondando en las inseguridades del personaje. Si alguien quiere ver a Ojo de Halcón lanzando miles de flechas y siendo más o menos fiel a su continuidad que siga leyendo las series regulares de “Los Vengadores” donde aparezca en estos momentos porque esta serie –para bien o para mal- es una serie de cómic de superhéroes de autor y lo que prima antes de lo que te cuentan y quién protagoniza la historia es quién te lo cuenta y cómo te lo cuenta.

 Fraction ha tirado por la calle de en medio y en una maniobra que descolocará a más de un lector opta por un giro novedoso al construir un nuevo escenario para el personaje alejado de Los Vengadores, aun sin renunciar tampoco abiertamente a su tradición, para inventarse un antihéroe urbano y doméstico, sucio y realista, más apegado a los modos de los hard boiled setenteros protagonizados por Steve Mcqueen o los perdedores de James Ellroy que a las maneras de los supertipos en mallas, convirtiéndole a su pesar en el robin hood de sus vecinos de edificio frente a los tejemanejes de los hampones que pretenden echarlos y vender el inmueble. A lo largo de los diversos episodios dibujados por Aja, Fraction va desarrollando este macguffin inconcluso desarrollando la cara frágil del superhéroe a la estela del Miller de “Born Again” en una sucesión  de tramas simples pero efectivas que permiten el lucimiento del dibujante y mantener la estructura clásica de 24 páginas permitiéndose alguna licencia a la espectacularidad y el estiramiento de la trama en “La Cinta”, la historia en dos capítulos dibujada por Javier Pulido.

En esta deconstrucción del superhéroe que es hasta el momento la serie, Fraction otorga como no podía ser de otro modo una sidekick que dé el contrapunto al protagonista a través de la Ojo de Halcón de los Nuevos Vengadores, Kate Bishop . Un personaje al que presenta como la contraposición de Clint Barton y con la que hay que esperar vaya desarrollando en las próximas entregas una mayor complicidad.

Las tramas ideadas en estos números por Fraction son bastante simples y si resultan interesantes es básicamente por la gran labor de los dos dibujantes españoles que aportan mediante una narración en la que prima el diseño minimalista frente a la espectacularidad hiperrmusculada habitual en el género una nota de originalidad, retorciendo las convenciones lógicas y jugando con el ritmo y la linealidad de las historias  para otorgar un plus de calidad, abriendo al lector habitual exclusivamente de superhéroes una ventana a muchos recursos del cómic  que por desgracia en muchas ocasiones se obvían o directamente se desconocen aun cuando en otras épocas se desarrollaron dentro del género superheroico. Pulido y Aja apuestan por su trabajo y conocimiento del género y usan del trampolín mediático de un personaje como Ojo de Halcón para reivindicar el cómic de superheroes de autor y para ello en estos episodios no se cortan a la hora de jugar con la linealidad de la narración o experimentar distintos recursos, tal y como años ha lo hicieran los Steranko, Ditko y cia.  
Mención especial merece David Aja para quién lo más sencillo hubiera  sido emular las formas de “El inmortal puño dehierro” y ahondar en la espectacularidad fotorrealista de esa serie, sin embargo para este nuevo proyecto  opta por arriesgar adaptando el minimalismo formal a lo Chris Ware al género de superhéroes mediante un dibujo de trazo preciso, expresivo y simple evocador de Mazzuchelli,  incorporando atractivas notas de diseño que en cada página esconden alguna sorpresa visual que ayuda a renovar lo trillado de unas tramas tópicas a las que da nueva vida. No me gustaría dejar de destacar tampoco la labor de un Javier Pulido, que sin renunciar al mismo interés por el diseño que ya viniera demostrando desde "Blanco Humano", otorga a su historia una mayor espectacularidad en una trama a lo James Bond más convvencional aunque en ocasiones se torne algo confusa en su desarrollo para lo que se quiere contar.

 En definitiva, los  dos dibujantes disparan parecidas flechas a la misma diana, buscando sorprender al lector abriéndole la mente sobre las posibilidades visuales del género aunque ello en ocasiones fuerce la narración y la estructura lógica de la historia.
Una advertencia final, “Ojo de Halcón” no es una colección de superhéroes al uso y sí se trata de un cómic arriesgado, innovador y experimental en el que prima la identidad de los autores antes que las ideas preconcebidas que el lector pueda tener sobre el personaje que lo protagoniza. Si se acepta esa premisa, el viaje para el lector será una gozada visual, pero si el lector no está dispuesto a renunciar a los tópicos prestablecidos en torno al género puede llegar a parecerle un coñazo infumable. Es el precio de optar por la búsqueda de la genialidad.

lunes, 15 de abril de 2013

“El inmortal puño de hierro”, de Matt Fraction, Ed Brubaker y David Aja.



Para matar el gusanillo a la inminente publicación de “Ojo de Halcón” de David Aja y Matt Fraction, he estado releyendo estos días los tres primeros tomos de la edición española de Panini de “El Inmortal Puño de Hierro”, la colección que convirtió a David Aja en un dibujante hot al que tener muy en cuenta dentro de la Marvel actual.

En esta colección, y en concreto, en las aventuras recogidas en estos tres primeros tomos Ed Brubaker, junto a Fraction, redefinió al personaje clásico de los años setenta poniéndolo al día, al igual que hiciera anteriormente con éxito con “Daredevil” y “Capitán América”, a lo largo de una serie de entretenidas tramas en las que respetando la esencia e historia del personaje introducía nuevos elementos que lo hacían más complejo e interesante.

 Brubaker una vez más supo jugar sus bazas y convirtió a Danny Rand, un multimillonario campeón místico de Kung Fú de una mística ciudad perdida tibetana, en la última encarnación de una larga tradición de campeones previos, contextualizándolo en una trama de acción, que incorporaba al personaje a un campeonato entre ciudades celestiales que referenciados a mitos de los adolescentes de los noventa como la serie “Dragon Ball” o el videjojuego de lucha “Tekken”, e intriga, en torno al anterior Puño de Hierro y el padre del actual que emparentaba directamente con los clásicos pulp con lo que haría la la delicia de los autores más veteranos. En fin, "El inmortal puño de hierro" tenía todos los elementos para ser un bombazo y lo fue.

Y es que si la labor de los guionistas es encomiable –no sé hasta qué punto cuáles eran las ideas de Brubaker y cuáles las de Fraction y quizás sea mejor que no se llegue a saber- donde la serie realmente destaca es en el apartado gráfico con el magnífico trabajo del español David Aja, dibujante que le dotó a la serie de una impronta característica merced a su cuidado trabajo gráfico, muy superior a lo que se llevaba en la época en el mainstream e incluso algo contracorriente, ya que si la apuesta predominante es por cómics espectaculares pero más sencillos de leer, la narrativa de Aja es compleja y estudiada pero sin perder por ello ni un ápice de la espectacularidad demandada.

En estos números, Aja deja huella palpable de su calidad con un dibujo de trazo fino, figuras angulosas y cuidadas composiciones en las que muestra cómo ha sabido entender e incorporar a su estilo el trabajo de grandes autores como Howard Chaykin, Paul Gulacy, David Mazzuchelli y, sobre todo, Jim Steranko a la hora de desarrollar un estilo propio logrando un trabajo evocador de los clásicos mencinados pero al mismo tiempo moderno y  fácilmente identificable. Por otro lado, también es de agradecer que lejos de acudir a modelos y recursos de dibujante familiares para el lector conocedor del género, Aja busca dotar a sus páginas y dibujos de soluciones sorprendentes, buscando composiciones dinámicas y perspectivas atrevidas, jugando continuamente con el ritmo de la secuenciación de las viñetas a la hora de reflejar las escenas de acción para desarrollar trucos cercanos al lenguaje cinematográfico pero eminentemente propios del Cómic.

Además, Aja juega espectacularmente con el color del tebeo para buscar los fuertes contrastes para dotar a su estilo de una profundidad y resaltar la atención del lector sobre determinados elementos importantes en la trama, logrando además un detalle hiperrealista acabadísimo sin que sus personajes pierdan por ello expresividad ni armonía. En su expresivo y cuidado uso del color recuerda al trabajo de otros dibujantes afines a Brubaker como los Michael Lark o Sean Phillips. Además, desde los tiempos del legendario Gene Colan no he visto un dibujante que incorporase tan bien los elementos climáticos y atmosféricos a la ambientación de sus historias.

La impronta de Aja en la serie sobresale incluso por encima de todos los demás dibujantes que colaboran a lo largo de estos números en distintas funciones no logrando ninguno la atmósfera intensa y personalidad que Aja logra convirtiéndose su labor en meros complementos más o menos mejor acabados aun cuando entre estos colaboradores se incluyan nombres de la categoría de Howard Chaykin o John Severin y dibujantes modernos tan interesantes como Kano o Travel Foreman.

En fin, a pesar de los años transcurridos (tampoco tantos), “El inmortal puño de hierro” de Aja, Brubaker y Fraction es un ejemplo inequívoco de una fórmula para hacer cómics de superhéroes perdurables y de calidad que, haciendo honor en este caso a su título, acaben convertidos en inmortales. Y si no, al tiempo. 

lunes, 25 de marzo de 2013

“Los Vengadores vs. La Patrulla X”, de VVAA.




A falta de la publicación del epílogo , ha concluido ya la publicación por parte de Panini del penúltimo macroevento de la otrora brillante Casa de las Ideasesta serie limitada de  "Los Vengadores vs. La Patrulla X", que si bien me ha gustado más que el mediocre  Asedio y el prescindible "Miedo Encarnado" no me ha parecido ni de lejos tan brillante como se le está considerando en otros foros. Os cuento mis impresiones.

La Fuerza Fénix regresa a la Tierra y los vapuleados mutantes liderados por Cíclope se aprestan a recibirla considerándola como la gran esperanza para la revitalización de su especie a través de la mesiánica Hope. Sin embargo, los Vengadores liderados por el Capitán América creen que los peligros que conlleva una fuerza tan peligrosa como el Fénix no compensan el riesgo y están decididos a detener a Hope, desviar el Fénix y desbaratar los planes de Cíclope y sus seguidores. Ello conllevará un enfrentamiento entre unos y otros que modificará el Universo Marvel (de nuevo).
No debieron quedar muy satisfechos los popes de Marvel y Disney con los anteriores megaeventos porque para este han decidido aplicar lo de los experimentos con gaseosa y acogerse a una formula comercialmente tan vieja casi como el mismo Universo Marvel que señala que si se enfrenta a los superhéroes entre sí las ventas se incrementan. De este modo se ha decidido actualizar un enfrentamiento clásico entre los dos grandes supergrupos del Universo Marvel, los ortodoxos y formalitos Vengadores y los rebeldes y heteródoxos mutantes, algo que ya leímos los más viejos del lugar en el  “Marvel Heroes” de Forum en el que se publicó la original serie limitada que enfrentó a ambos grupos cortesía de Roger Stern y Marc Silvestri en la que enjuiciaban a Magneto y que aparte de resultar igual de espectacular añadía además el contar una historia.

 Analizada la jugada y la referencia, no quiero decir con ello que el equipo de creativos que ha sacado adelante este macroevento no haya cumplido con los objetivos marcados por la editorial, sin embargo, la historia que es lo que realmente debería contar para el lector escrita a varias manos por los Bendis, Aaron, Brubaker, Hickman y Fraction resulta muy pobre y obedece simplemente a cubrir el expediente ofreciendo simplemente un espectáculo con mucha figura pero esquemático y pobre en su desarrollo, esbozando en el mejor de los casos solo algunos de los conflictos que conlleva forzar las cosas entre dos grupos cuyos miembros están tan entremezclados e interrelacionados.

De este modo, deja la sensación la miniserie que lo que menos importaba era la historia a contar para simplemente dejar esbozados los grandes rasgos a desarrollar – o no- en el futuro en esta esquemática historia. La cosa tiene visos de ser tan poco seria que ni siquiera la enésima muerte de uno de los personajes emblemáticos de Marvel reviste ninguna épica, seguros unos y otros que más pronto que tarde será resucitado.

En el aspecto gráfico, la serie limitada ha sido desarrollada por la santísima trinadad formada por John Romita Jr., Olivier Coipel y Adam Kubert para aplicar la fórmula de máxima espectacularidad por mínima narración con lo que abunda el abuso de grandes viñetas y splash pages, personajes planos y figurantes que pasaban por allí sin aportar realmente  nada a la historia. Los tres dibujantes consiguen un producto bastante homogéneo sin que ninguno destaque excesivamente por encima de los demás.
En fin, “Los Vengadores VS. La Patrulla X” cumplirá sobradamente con los objetivos editoriales impuestos y seguramente sea un éxito de ventas, mercadotecnia y demás pero no deja de resultar triste que por el camino se hayan dejado por el camino una historia con los suficientes mimbres como para haber sido tan redonda, dramática y épica como se publicita.

jueves, 7 de junio de 2012

“Miedo Encarnado”, de Matt Fraction, Stuart Immonen y otros.



Más largo que un parto se me ha hecho seguir el penúltimo megaevento marvelita publicado por Panini en siete números más un prólogo a modo de número cero, "Fear itself" o“Miedo Encarnado”. Una saga  que supone el relevo de Brian Michael Bendis, encargado habitual en estos menesteres en los últimos años, que le cece los trastos a un Matt Fraction decepcionante. Y es que “Miedo Encarnado” me ha parecido de lo peorcito que he leído en mucho tiempo dentro del género de superhéroes y Fraction –casi- ha logrado el imposible de añorar a Bendis.




Por si hay algún despistado, diremos que “Miedo Encarnado” nos cuenta como el hermano mayor de Odín es liberado de su prisión eterna haciendo que el padre de los dioses nórdicos obligue a los asgardianos a retirarse  y  dejando a los terrestres abandonados a su suerte. Skagi, el hermano de Odín, cuenta con una serie de servidores a los que ha surtido de armas místicas para provocar el miedo y la destrucción de las que se nutre. Abandonados ante la destrucción, los superhéroes harán frente a la amenaza contando como único aliado asgardiano con Thor quién, según una antigua profecía, morirá peleando con Skagi.



Si en algún momento en los primeros números de la miniserie –sobre todo en el prólogo realizado por Brubaker- podía despertar algún interés  Fraction se encarga pronto de acabar con él mismo con un pobre planteamiento deslavazado y anticlimático que  provoca que la supuesta épica que ha de impregnar la historia resulte grandilocuente, hueca y aburrida. Y es que, aparte, en “Miedo Encarnado” no se puede encontrar ningún concepto que con mayor fortuna no haya sido ya desarrollado anteriormente por otros guionistas de La Casa de las Ideas limitándose Fraction a reiterarlo de una manera tan exagerada, esquemática y burda que raya en ocasiones el ridículo.

En el aspecto gráfico, a pesar de contar con un dibujante de la talla del canadiense Stuart Immonen, la cosa tampoco va mucho más allá. Immonen plasma algunas ilustraciones realmente espectaculares pero se olvida –o le obligan a olvidarse- que narrar en cómic es algo más que hacer un storyboard por muy bonito que sea su acabado y empobrece la narración hasta la simplicidad más pueril reducida la narración a una mera sucesión de viñetas deslavazadas e inconexas.



En fin, “Miedo Encarnado” es uno de los peores megaeventos superheroico que he leído en mi vida y sin duda el peor protagonizado por los superhéroes Marvel. Lo mejor es que deja abierta la puerta a la esperanza sobre los futuros porque peor difícilmente se podrá hacer.

miércoles, 28 de marzo de 2012

“Casanova: Lujuria”, de Matt Fraction y Gabriel Bá.


Tengo que confesar que tenía bastante curiosidad por leer esta lujuriosa obra publicada por Panini, más que nada debido a los constantes anuncios de publicación y posteriores cancelaciones que la habían convertido en un cómic prácticamente fantasma que nadie sabía ya muy bien si había o no aparecido. Finalmente, se ha publicado a lo largo de este mes y la verdad es que a pesar de tantas expectativas he de confesar que la cosa tampoco era para tanto.

Casanova Quinn es un mercenario que se mueve en un mundo de espías y supervillanos vendiendo sus talentos al mejor postor. Sin embargo, cuando es raptado y transportado por el tiempo y el espacio para infiltrarse en IMPERIO, la organización gubernamental liderada por un perfecto padre al que odia, Casanova tendrá que arreglárselas para hacer frente a las difíciles misiones que le encarga su progenitor al tiempo que contenta a Newton Xeno, el pérfido genio criminal que le ha infiltrado en una línea temporal que no es la suya.

El guionista de este cómic, Matt Fraction, conocido por su reciente subida a los altares del estrellato marvelita en series como “Thor” o el megaevento “Miedo Encarnado”, pretende , liberado del corsé de las grandes editoriales, dar una vuelta de tuerca más a los conceptos de siempre del género pulp y la cultura popular en su versión más libre y desenfadada, esa de las novelas de ciencia ficción en rústica y los tebeos baratos en los que primaba la imaginación desbocada antes que la solidez de la trama o la explicación milimétrica. En ese sentido, Fraction en esta miniserie opta por ofrecer una versión remozada de esa formula de siempre mediante un complejo y enrevesado argumento central que se expande y desarrolla a lo largo de las seis historias autoconclusivas que comprenden la miniserie original y en las que caben todas las bizarradas imaginables mezcladas y revuelta. Fraction se mueve constantemente en el hilo de que tanta demencia desatada acabe pasándole factura y no sea capaz de satisfacer al exigente lector contemporáneo, curado de espantos y al que todo por desgracia ya le suena de algo, sin embargo finalmente consigue concluir la historia con la suficiente claridad como para que el viaje valga la pena y la curiosidad intacta sobre las nuevas aventuras del protagonista (al parecer hay una segunda miniserie ya publicada en Estados Unidos y en estos días anda ya por la tercera).

Desde luego, lo que salva el tebeo en los peores momentos de las idas de tarro de Fraction es el magnífico dibujo del brasileño Gabriel Bá, quién dota de frescura y atractivo el complicado universo de entes y personajes rarunos en los que se mueve Casanova Quinn. Bá, tras aprenderse la lección en las faldas de Mignola y doctorarse junto a su hermano con “Umbrella Academy”, muestra que se tiene bien aprendida la formula de este tipo de series en las que lo freak es el elemento principal completando un excelente y atractivo trabajo que dota de enjundia la historia ideada por Fraction.

En definitiva, “Lujuria” es un buen tebeo de entretenimiento, fresco en la renovación de formulas antiguas y la presentación de los geypermanes de siempre con ropitas nuevas al que hay que agradecer que Fraction a diferencia de Warren Ellis o Ed Brubaker, autores que le sirven de inspiración, nunca se lo acabe de tomar demasiado en serio y opte por el guiño humorístico y el homenaje paródico. En función, de la edad y las lecturas el lector flipará o simplemente le parecerá una agradecida reformulación más de las historia de siempre. Con todo, siempre se agradece el esfuerzo.

martes, 17 de mayo de 2011

“Thor Marvel Héroes: Las Edades del Trueno”, de VVAA,

¡ Qué poquita gracia le habrá hecho al sufrido seguidor regular de la serie en grapa de Thor que, dentro del coleccionable “Marvel Héroes”, Panini haya incorporado material tan reciente como el que se incluye en este volumen!...Y es que la entrega decimonovena de esta colección recopila buena parte del material “de relleno” que aparecía en el volumen 4 dek que se publicaba para no solaparse con la etapa de JMS. En concreto, e este volumen lo componen las siguientes historias: “Las Edades del Trueno” y su continuación “Reino de Sangre” (Vol. 4 # 9 a 11), de Matt Fraction, Patrick Zircher, Khari Evans y Clay Mann; el especial “Thor God-Sized” con la historia“Vida y Muerte de Skurge, el Verdugo" (Vol. 4 # 18) de Fraction, al guión, y Dan Breton, Doug Braitwaite, Mike Allred, Miguel Angel Sepúlveda, dibujando cada uno un capítulo del especial; y, finalmente, la historia “El juicio de Thor” (Vol. 4 # 22), de Peter Milligan y Cary Nord.

Más allá de tratarse de un tomo dirigido al que, como yo, es lector ocasional de “Thor” (en su momento dejé de hacerme con estos números porque solo me interesaba la etapa de JMS) y, sobre todo, a potenciales lectores que se enganchen al personaje a partir de la película, el volumen ofrece material reciente a buen precio (casi cinco euros menos que si se compran las grapas sueltas).


En cuanto a calidad, el volumen reúne un material bastante desigual que nos permite acercarnos a un guionista interesante como Matt Fraction que aquí nos ofrece su mejor y su peor vertiente: por un lado “Las Edades del Trueno” y “Reino de Sangre” son historias bastante interesantes y entretenidas, en las que Fraction hace hincapié en el aspecto mitológico del personaje e incide en el carácter cíclico de la conducta de los dioses obligados a repetir una y otra vez con distintas variantes los mismos comportamientos. Fraction construye esta historia con buen pulso narrativo y se encuentra perfectamente complementado por unos dibujantes cuyo estilo se ajusta especialmente a la espectacularidad de la historia, mereciendo resaltar la labor de un Patrick Zircher colosal.

Tras el buen sabor de estos números, Fraction decepciona con la historia más floja del volumen, “Vida y Muerte de Skurge”, en la que Thor, Loki y Balder investigan porque se está perdiendo en los Nueve Reinos el recuerdo de El Verdugo (personaje desapareciendo en la etapa de Walt Simonson). La historia es una tontería confusa y pobremente desarrollada, que solo tiene algún interés por la curiosidad de ver a Mike Allred dibujando a Thor con una estética pop muy acusada que resulta bastante divertida entre tanto músculo hipertrofiado que derrochan el resto de dibujantes con los que comparte protagonismo.

La historia que cierra el volumen, “El juicio de Thor” es un trabajo alimenticio de Peter Milligan en que este construye una trama de intriga en la que Thor es desterrado de Asgard por Odín al encontrarse evidencias, tras la investigación de Los Tres Guerreros, de haber participado en el asesinato de distintos asgardianos. Thor deberá demostrar su inocencia en una historia en la que lo más divertido es que, a pesar de la referencia del título, no hay juicio por ningún lado y todo se desarrolla a un ritmo precipitado para concluir de una manera burda. Una lástima que Milligan no se lo haya currado más porque Cary Nord realiza una excelente labor y se encuentra bastante por encima de una historia que podría haber dado mucho más de sí.

En definitiva, el tomo es etnretenido a pesar de la desigual calidad de las historias, siendo su principal defecto que puede llevar a confusión al lector poco familiarizado con el personaje al dar una imagen del mismo más cercana a la Fantasía Heroica que al género superheroico. Para eso ya tenemos a Conan, digo yo.