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martes, 25 de febrero de 2014

“Tierra 2 3: La Torre del Destino”, de James Robinson, Nicola Scott y Yildirair Cinar.




Tercera entrega publicada por ECC Ediciones de "Tierra 2",la serie en la que el guionista James Robinson "adaptó" para el NUDC las premisas de la "JSA" y que recoge los números 8  a 11 de la serie regular norteamericana en las que siguiendo con la línea mostrada hasta ahora se nos presentan algunas  versiones más de los personajes de siempre.

En esta nueva entrega, Steppenwolf, el archienemigo venido de Apókolips que diezmó Tierra 2 y solo mediante el sacrificio de sus mayores héroes fue derrotado, se  ha refugiado en  Dherain, un ambiguo país donde ha encontrado asilo y cuyo rey espera sacar provecho propio de su avanzada tecnología. Sin embargo, los planes del implacable Steppenwolf son muy distintos y cuenta para llevarlos a cabo con la ayuda de la más obediente y letal de las ayudantes, Furia. Por otro lado, las nuevas e inexpertas maravillas que han ido apareciendo por el mundo y agrupándose intentan escapar del acoso del Ejército Mundial , embarcándose Flash y Hawkgirl en una aventura en la que se las verán con el malvado Wotan dispuesto a todo para evitar que Khalid  se convierta en el nuevo y poderoso Docto Destino.

James Robinson se ha dado cuenta que el principal atractivo con el que cuenta esta serie para atrapar a los lectores para bien o para mal es en ir dosificando la aparición de las nuevas encarnaciones de los personajes clásicos y, de este modo, muy astutamente va dosificando sus apariciones para ir desarrollando el origen de cada uno de ellos. En esta entrega,  si la primera aventura autoconclusiva  protagonizada por el villano Steppenwolf nos permite conocer a este algo más y nos presenta el rol supervillano de la nueva Furia seguidamente se embarca en un nuevo arco argumental para presentarnos al nuevo Doctor Destino  planteando una correcta trama en la que revisa toda la idiosincrasia del personaje incluidos sus enemigos, presentando al nuevo Wotan. No deja de ser interesante que el nuevo huesped del poderoso y desquiciado Destino sea de ascendencia árabe, por cierto, con el juego que ello podría dar. De todos modos,  si alguien podía hacer interesante esta serie era Robinson - uso el pasado porque en Estados Unidos ya fue relevado y emigró a la copetencia- que conocía  a estos personajes al dedillo y hasta este  momento había logrado realizar un producto bastante entretenido aunque también es cierto que  las sencillas tramas les falta algo más de profundidad para acabar de plasmar todo su potencial.

En el aspecto gráfico, tras la correcta aportación de Yildirair Cinar, cuyo nivel por otro lado no está a la altura de la espectacular portada del tebeo, regresa la dibujante titular Nicola Scott quién demuestra su evolución y en esta serie sigue realizando un estupendo trabajo en su desarrollo de las ambientaciones y las nuevas versiones de los personajes clásicos. Es cierto que quizás en algunas ocasiones Scott abusa demasiado de las splash pero le quedan tan bonitas que se lo perdono.

 Tierra 2” hasta ahora progresa adecuadamente y mantiene un interesante nivel con un Robinson apañado que lejos de sus mejores trabajos cumple bastante bien con los presupuestos de la serie y una Nicola Scott solvente. Por ese motivo, es una lástima que DC no fuesen capaces de retenerlo para seguir desarrollando las posibilidades de uno de los reseteos más interesantes de los que hemos vivido últimamente.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

“Tierra 2 2”, de James Robinson, Nicola Scott y Tomas Giorello.




Segunda entrega de “Tierra 2 en la edición española de ECC Ediciones, la serie que vendría a ocupar –aproximadamente- en el NUDC el hueco de lo que en la DC clásica pertenecía  la JSA y que recoge los números cero y cinco a siete de la numeración norteamericana. Y digo, aproximadamente porque la nueva Tierra paralela de DC de la que se ha hizo cargo todo un especialista como James Robinson hasta que lo cesaron (de hecho, actualmente ya ha cambiado hasta de Editorial y anda por la competencia preparando nuevos proyectos) no tiene nada que ver cómo concepto con la serie clásica.

En esta nueva Tierra 2, la Humanidad ha rechazado un largo asedio de la fuerzas de Apókolips aunque ello haya supuesto el sacrificio Superman, Batman y Wonder Woman, sus principales superhéroes, misteriosamente desaparecidos. En un momento de relativa paz, la Tierra se prepara para prevenir cualquier nueva amenaza creando nuevas “maravillas” que la protejan e intentando controlar a las nuevas que van apareciendo. De este modo, cuando un poderoso Solomon Grundy aparece para sojuzgar a todo el planeta se enfrentará a nuevos héroes como Flash, Green Lantern y Hawkgirl a cuya lucha se unirá un poderoso Atom que en realidad pretende controlarlos a todos.

James Robinson es un avezado guionista de superhéroes que a falta quizás de la inspiración o libertad que le llevó a crear una serie de culto como “Starman” en sus inicios tira de oficio y conocimientos para desarrollar esta nueva “Tierra 2” con versiones remozadas de los héroes de siempre a los que articula bajo un planteamiento completamente novedoso vertebrando en torno a la creación del nuevo supergrupo diversas subtramas que podrían ofrecer a falta de originalidad un desarrollo aseado y entretenido.

Y es que “Tierra Dos” no deja de ser una serie de superhéroes con mucha acción y dinamismo en la que los acontecimientos se concatenan sin dar respiro al lector para que se dé cuenta que estamos ante tramas bastante trilladas y que el seguidor veterano de superhéroes ha leído ya en muchas ocasiones.

La serie resulta especialmente interesante por el buen trabajo a nivel gráfico de la australiana Nicola Scott que ofrece remozadas y espectaculares versiones de los personajes principales y demuestra su buen hacer para insuflar espectacularidad a una serie que hace de esta su principal seña de identidad. En este prestigio, en concreto, también se confirma en el número cero que abre el tomo que Tomás Giorello, al que muchos hemos disfrutado en su relanzamiento de “Conan, El Cimmerio “para Dark Horse, es un estupendo dibujante de superhéroes hard en una historia en la que se narran la desaparición de la Terna de superhéroes principa de Tierra 2 l y que sirve de prólogo a esta serie.

En fin, “Tierra 2” es un tebeo de superhéroes sin demasiadas pretensiones que busca exclusivamente entretener explotando los resortes clásicos del género y gracias a su buena factura lo consigue aunque creo que el nuevo concepto resultaría difícilmente asumible para los que esperasen una nueva “JSA” porque tienen muy poco que ver. Una lástima que la serie fuese cancelada, porque Robinson con algo de paciencia  por parte de la editorial podría haberle sacado mucho más de sí.

martes, 4 de junio de 2013

“Tierra 2”, de James Robinson y Nicola Scott.




ECC Ediciones inicia la publicación de la controvertida “Tierra 2 del NUDC con James Robinson haciéndose cargo de los guiones en un primer prestigio con  los cuatro primeros números de la serie regular. Una serie que en su momento acumuló furibundas críticas aquí y en Estados Unidos al cambiar Robinson la orientación sexual de uno de los personajes clásicos de la serie (a mí tampoco me parece que sea para tanto la verdad), pero que  a mí de momento me está pareciendo una lectura entretenida en la que Robinson – seguramente, el guionista que mejor conoce a las versiones clásicas de los superhéroes de la JSA de Tierra 2- asume el reto de ofrecer una versión renovada del concepto original que pueda atraer a nuevos lectores.

Tierra 2 ha logrado lo que parecía imposible, rechazar la invasión de los parademonios de Darkseid comandados por Steppenwolf, aunque ello haya supuesto un alto precio al perder a Batman, Superman y Wonder Woman, los únicos superhéroes de este mundo paralelo. Sin embargo, y tras un año de aparente calma, las fuerzas del mal vuelven a aparecer en Tierra 2 y una nueva hornada de superhéroes ha de tomar el relevo.

James Robinson es seguramente el autor que mejor ha sabido entender la esencia de los héroes de la Golden Age de DC en general y de la JSA en particular actualizando esos personajes de una manera atractiva para el lector moderno centrada especialmente en dotar a los personajes de personalidades complejas y profundas Sin embargo, en el NUDC el reto es mayor ya que  en “Tierra 2” presenta una versión de los superhéroes clásicos de la “JSA” rejuvenecida con unos personajes al inicio de sus carreras superheroicas en las antipodas de la clásica imagen madura a la que estamos acostumbrados.

 De momento, Robinson opta por darle a la serie un tratamiento netamente superheroico y poco arriesgado, partiendo de un planteamiento de inicio convencional en la presentación de los nuevos supergrupos – una amenaza común que sirve de aglutinante para la presentación de los diversos miembros del grupo-  anteponiendo la acción y la espectacularidad a la reflexión sobre los personajes, poniéndonos en contexto respecto a la desaparición de la Supertriada clásica antes de embarcarse en la presentación de los nuevos Flash, Green Lantern, Hawkgirl o Atom,  que en sus nuevas encarnaciones tienen tantas similitudes como diferencias con la versión de los personajes clásica.

En el aspecto gráfico, Nicola Scott realiza un estupendo trabajo que se encuentra entre lo mejorcito de esta dibujante australiana enmascarando pequeños defectos en la anatomía de los personajes bajo el efectista tratamiento que da a la serie basado en la espectacularidad en la estela de los Jim Lee o Ivan Reis.

Esta primera entrega de ECC de “Tierra 2 resulta una lectura entretenida cumpliendo su objetivo principal de hacer pasar un buen rato al lector y seguramente logrará atraer nuevos lectores a la cabecera aunque quizás lo planteado hasta ahora provoque el rechazo de los aficionados más fieles a los héroes de “Tierra 2”. Habrá que ver de lo que es capaz Robinson de prepararnos Robinson antes de su abandono del título en el número 16. Todavía queda.

martes, 12 de febrero de 2013

“Cable: El Hombre que vino del futuro”, de James Robinson, José Omar Ladronn, Joe Casey y otros.




Hace unos meses, Panini inició en el formato jibarizado Extra Superhéroes la reedición de la serie “Cable”  recuperando la mejores etapa de las aventuras en solitario del hijo futuro de Scott Summers y Madeleyne Pryor dibujada por el mexicano Jose Ladronn, un meritorio trabajo que en su momento pasó desapercibido para la mayoría –yo incluido- al publicarse en una colección secundaria dentro de la hipertrofiada línea mutante en la confusión de la década de los noventa en la que la cantidad superó con creces a la calidad. Y, sin embargo, asumiendo su carácter de obra meramente de entretenimiento los números  que se recogen en este volumen - 48 al 58 de la serie original más el “Cable Minus” -  no dejan de resultar una lectura entretenida y adictiva.

Cable, un  aguerrido mutante de un  futuro oscuro y lejano se ha trasladado en el tiempo a nuestra época  para intentar evitar que su archienemigo el todopoderoso Apocalipsis se convierta en el señor del futuro. En sus dimes y diretes con este, Cable se las verá con los miembros del Club Fuego Infernal que intentan averiguar el paradero del aletargado Apocalipsis para intentar dominar su enorme poder y viajará por el mundo enfrentándose a villanos de tan distinto pelaje como Klaw, Rama Tut o Barricada.

Reconozco  mis recelos de siempre hacia este personaje –y otros surgidos en el crepúsculo de la fértil y larga etapa Claremont al frente de los mutantes de Marvel-, que me llevaron a mantenerme alejado de su colección en su momento. Y es que el hipertrofiado concepto mesiánico directamente emparentado con las películas de “Terminator” del que surge Cable en su momento fue difícil de aceptar para mi cansada mente tras las continuas y cada vez más desconcertantes huidas hacia delante de Claremont. Y, sin embargo, leídos estos números en la actualidad, hay que reconocerle el mérito a James Robinson y Joe Casey al salir del encasillamiento, evitando caer en la épica hueca claremontiana para construir historias superentretenidas alejadas de las tramas mutantes del momento y directamente con el espíritu Marvel de los ochenta, sacando partido al enorme potencial del personaje con inteligencia potenciando la acción y el ritmo vertiginoso de las aventuras sin respiro del protagonista sobre el constante y siempre aplazado tema de su enfrentamiento con su archienemigo Apocalipsis al tiempo que iban renovando  progresivamente el elenco de secundarios que permitían ofrecer un perfil más “humano” y vulnerable del personaje frente al inaccesible y aburrido Cable de sus orígenes.

Sin embargo, si estos números frescos y ágiles han resistido tan bien el paso de los años es sin duda por el fantástico trabajo gráfico del mexicano Jose Ladronn que en la mejor estela kirbiana brilla con luz propia a partir de unos guiones ideales para su lucimiento. La habilidad de Ladronn para clonarse con The King es impresionante y no pasó desapercibido a un Joe Casey que no se corta en referenciar algunas de las aventuras de Cable en localizaciones tan kirbianas como Wakanda o el Egipto faraónico en aventuras de transición entre los dos grandes arcos argumentales dibujados por Ladronn, “La Caza del Fuego Infernal” y “El Contrato Némesis”, que es de esperar disfrutaremos en un segundo volumen.

En fin, el trabajo de Ladronn es altamente recomendable solo mermado por la edición jibarizada por la que ha optado reeditarlo Panini y la labor de Robinson y Casey impecable a la hora de revitalizar un personaje lleno de posibilidades. Un impecable tebeo de superhéroes que no busca más que entretener y, además, lo consigue.

viernes, 26 de octubre de 2012

“JSA”, de James Robinson, Geoff Johns, David S. Goyer, Stephen Sadowsky y otros.


Más allá de los distintos relanzamientos que cíclicamente suele acometer la compañía, una de las señas de identidad de DC son sus peculiares supergrupos, que se alejan de los cánones que la modernidad proclama para un grupo de superhéroes como pecios de otras épocas en las que los superhéroes no eran necesariamente prisioneros de la lógica racionalidad –bueno, quizás sí, pero era otra lógica que con los años se perdió-  de los aficionados y el cálculo de beneficios ultranza que ahora cuantifica cada aspecto de la vida, superhéroes incluidos. Me estoy refiriendo a grupos como La Legión de Superhéroes o la Sociedad de Justicia de América (JSA). En concreto esta última, con el paso de los años, ha mantenido el concepto de gran familia que unida enfrenta a las amenazas globales con una sana alegría alejada del tópico del supergrupo práctico y atormentado por las tensiones internas impuesta desde la "Silver Age". Lejos, muy lejos, de sus tiempos dorados de la “Golden Age”, el grupo se ha mantenido con distintas cabeceras en Estados Unidos gracias al empeño de un grupo de fieles fans a lo largo de las décadas  aunque sus series nunca han gozado de excesivo éxito en España, por lo que no deja de ser digno de elogio que ECC Ediciones se haya decidido a recuperar en cuidados tomos uno de esos volúmenes, en concreto el que entre 1999 y 2006 realizaron James Robinson y Geoff Johns, aun cuando parta de partida con la desventaja de su carácter minoritario. En concreto este primer tomo incluye los primeros nueve números de la serie y el especial “JSA: Secret Files”.



A lo largo de las aventuras reunidas en este tomo, veremos como una formación de la JSA se vuelve a reunir cuando algunos de los viejos miembros y amigos del grupo están siendo asesinados. La JSA descubrirá que el asesino es Mordrú, el señor oscuro del siglo XXX, que anhela hacerse con los objetos de poder del Dr. Destino (Fate) antes que la nueva reencarnación del mago ocupe su puesto. El grupo también hará frente en estos primeros números a enemigos como Black Adam y un desquiciado Obsidian, el hijo de Guardián (Green Lantern) que ha sido manipulado por Ian Karfull.
Para acometer la puesta a punto de la JSA a finales de los noventa una vez más, en DC tuvieron la sabia idea de poner al frente del proyecto a todo un especialista de la Golden Age como había demostrado en “Starman”, un hábil e inspirado James Robinson que supo en apenas los cinco primeros números que se mantuvo al frente de la serie fijar los tres parámetros sobre los que se iba a mover esta nueva alineación:1) una sabia alineación que unía a los clásicos veteranos como Jay Garrick/ Flash 1, Scott Lang /Green Lantern 1 o Wildcat junto a los descendientes de antiguos miembros procedentes de “Infinity Inc” y nuevas revisiones de personajes que se habían relacionado con el grupo a lo largo de su dilatada historia; 2) un ritmo desenfrenado que permitía encadenar una historia con la siguiente sin transición otorgando una vivacidad destinada a mantener la atención del lector;  y 3) mantener la esencia única de un grupo que se identifica más con el concepto de familia en el que todos tienen algún parentesco que un grupo institucionalizado como tal. Tras el paso de Robinson, el relevo lo tomó un bisoño Geoff Johns, apoyado en David S. Goyer,.en su primer gran encargo. En estos primeros números incluidos en este tomo, Johns mantiene inalteradas las pautas establecidas por Robinson sin incorporar todavía ninguna novedad significativa en una fórmula que funcionaba.

En el aspecto gráfico, es donde la serie no acaba de despuntar y realmente nunca despuntó. El dibujante habitual Michael Sadowsky es un profesional competente pero ni su estilo poco espectacular emociona en la revisión de los personajes ni su narrativa plana y lineal, carente de recursos, ayuda a dotar a la serie del vértigo que los motivados y Johns buscaban imprimir. Como curiosidad, uno de los números incluidos en este volumen es dibujado por el español Marcos Martín en su primera incursión en la industria norteamericana aun lejos aún de las virguerías que está haciendo en “Daredevil” pero ya demostrando su elegancia de líneas. Las portadas de Alan Davis, que ya podía haber dibujado la serie, tampoco están nada mal.

 
En fin, este primer volumen de “JSA” no deja de ser una entretenida lectura superheroica hard que adapta modernizada la esencia de uno de los grupos más veteranos y presentó en sociedad a un Geoff Johns llamado a convertirse en una de las figuras de DC en los años venideros. Lo mejor estaba por llegar.

martes, 29 de noviembre de 2011

“Starman 3”, de James Robinson, Tony Harris y VVAA.

La excelente edición de Planeta de la serie “Starman”, de la que ya comenté aquí y aquí, es como el caviar. Hay que paladearla despacito porque, más allá de su precio, es una delicatessen que hay que saborear de a poquitos.

Y es que esta serie responde a lahistoria de siempre mil veces repetida en el género de superhéroes: personaje perdido en el limbo de las malas ventas, editor avispado (en este caso uno de los más avispados, Archie Goodwin) que selecciona a James Robinson, un joven guionista con talento al que da manga ancha, y a Tony Harris, un dibujante hiperrealista que se ajusta como un guante a su estilo, y como resultado, "Starman", una de las series más originales, imaginativas e innovadoras del género en los noventa que no solo redefine con respeto el personaje clásico en que se inspira sino muestra una vez más que la única limitación del género superheroico la establece solamente el talento de sus autores y la miopía de sus editores.

En este tercer tomo de la notable edición de Planeta, se recogen los números 30 a 38 de la serie regular, el segundo anual, la serie limitada de cuatro números protagonizada por The Shade y un número de Secret Origins. Quizás lo más destacable dentro de la continuidad de la serie sea “Artefactos Infernales” el arco de la serie regular en el que Robinson presenta al Pirata Negro y “mata” a Solomon Grundy, redefiniendo de paso toda la idiosincrasia del personaje y explicando eficazmente el rol bueno de su versión, o el episodio en el que la nueva Niebla acaba sin esfuerzo con la mayor parte de los miembros de la LJE, sin desmerecer la entretenida miniserie de The Shade en la que el antiguo villano se va enfrentando a lo largo del tiempo con las distintas generaciones de una misma familia que han jurado eliminarle Sin embargo y, a pesar de lo buenos que son estos tebeos, creo que Robinson donde más brilla es en los episodios autoconclusivos en las que aparentemente no pasa nada, pero de las que se sirve el guionista para profundizar en la personalidad de los personajes y en su propia concepción del superhéroe, aparte de ir preparando la entrada a nuevas tramas. Tebeos como “Charla con David: Año 97” en las que en una animada cena con distintos superhéroes muertos de la Golden Age, Robinson deja constancia de su profundo conocimiento del Universo DC y de paso homenajea a Norman Rockwell, o el anual 2 que sirve de recapitulación de todo lo que se lleva publicado al tiempo que profundiza en las relaciones amorosas de los distintos personajes.

En el aspecto gráfico, Tony Harris firma algunas de sus mejores páginas, especialmente en el mencionado “Charla con David: Año 97 pero la dificultad de mantener la regularidad obliga a Robinson a buscar nuevos dibujantes que le suplan, algunos excelentes, como Mark Buckingham o Richard Pace, y otros, como Steve Yeowell o Dusty Abell, más discretos pero cumplidores. No son los únicos dibujantes que realizan una labor meritoria y destacable en el presente volumen, en la miniserie de “The Shade” cada número de los cuatro que los componen está realizado por un dibujante diferente de gran nivel (Gene Ha, J.H. Williams III, Brett Blevins y Michael Zulli) restando uniformidad al conjunto pero sorprendiendo con las diferentes versiones y perspectivas que cada uno de los dibujantes aporta al ambiguo The Shade.

En “Starman”, Robinson creó un tebeo de superhéroes culto, anticlimático y referencial que nada tiene que envidar a las creaciones de culto de Moore y Gaiman, un tebeo que se aleja de los cánones más trillados del género para encontrar nuevas vías al mismo. Lástima que los derroteros del mainstream parezcan ir por otras vías.

Seguiré informando conforme vaya leyendo el resto de los volúmenes

domingo, 31 de julio de 2011

“Starman vol. 2”, de James Robinson y Tony Harris.

Madre mía, qué bueno es James Robinson… Es lo primero que me vino a la cabeza tras acabar el segundo volumen recopilatorio publicado por Planeta de esta serie que reúne los números 17 a 29 de la serie original, el primer Anual y distintos Showcase protagonizados por Shade, uno de los principales secundarios. Y es que más allá que tuviera mano ancha para hacer y deshacer lo que quisiera, se necesita mucho talento, seguridad en uno mismo e inquietud para no caer en el acomodamiento para coger un personaje del montón de la Golden Age, hacerlo completamente suyo y remozarlo de arriba abajo, con historias en las que sorprende una y otra vez al personal incapaz de prever por donde va a salir tanto argumentalmente como con sus constantes referencias literarias y cinematográficas.

Robinson cuida su creación con mimo y ni siquiera en los episodios autoconclusivos que podrían pensarse de relleno afloja el pistón creativo y nos regala auténtica joyitas como el número 19 en que ahonda en los traumas del protagonista a través de una aventura de piratas de la que debieron tomar buena nota los guionistas de “Piratas del Caribe, o el 28 en que relata un episodio del pasado de Mykaal. Sin embargo, el grueso del volumen lo componen dos estupendos arcos argumentales en los que desarrolla algunos de los temas centrales de la serie.

En “Arenas y Estrellas” desarrolla un atípico crossover con otro héroe de la Golden Age resucitado con éxito por Matt Wagner en los noventa, The Sandman. Para ello, y teniendo en cuenta la diferencia de edad entre protagonistas Robinson sigue explorando subrepticiamente uno de los temas centrales de la serie, el envejecimiento de los héroes y las figuras paternas.

A continuación, en un arco de tres números de inspiración bíblica, Ida y Vuelta al Infierno” retoma y concluye una de las historias iniciadas en el anterior volumen, la de Merrit, el villano basado en El Retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde, un personaje que como todos los villanos de Robinson resulta más complejo de lo que pudiera parecer a simple vista. En este arco queda patente más que nunca el carácter coral de la serie, compartiendo protagonismo con Starman personajes tan ambiguos moralmente como Shade o Matt O’Dare.

En el aspecto gráfico, Tony Harris da lo mejor de sí continuamente gracias a un Robinson que le lleva al límite de sus posibilidades en comparación al acomodamiento autocomplaciente que supone su trabajo en “Ex Machina”. Su estilo es mucho más dinámico y vivo gracias en buena medida también a los más atrevidos recursos narrativos que maneja como composiciones de páginas ambiciosas y rupturistas que dan mayor fluidez a la narración o el tratamiento del color como elemento descriptivo y narrativo.

Me dejo un trío más de historias fantásticas que no quiero destripar en las que Robinson vuelve a demostrar su versatilidad.. En definitiva, lo mejor que se puede decir de este segundo volumen de “Starman” es que deja con ganas de más y, por suerte, todavía quedan cuatro volúmenes pendientes para seguir disfrutando de una serie que es de lo mejorcito que se viene publicando este año y revaloriza un género tan castigado como el superheroico.

viernes, 15 de abril de 2011

“Starman”, de James Robinson y Tony Harris.

He leído despacito los diecisiete números que componen el primer tomo (de seis anunciados) de la recopilación que Planeta está realizando de “Starman”, una de las series más interesantes de los noventa, realizada por James Robinson y Tony Harris. Tengo que confesar que hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un tebeo de superhéroes y no me extraña que la serie haya adquirido la consideración de tebeo “de culto” ,consecuencia no solo de su dispersa, incompleta y mínima publicación anterior en España sino también de una incontestable calidad.

Básicamente, “Starman” se centra en explicar como Jack Knight, el hijo pequeño del Starman original, asume progresivamente el legado superheroico de su padre como defensor de la ciudad de Opal City al tiempo que intenta seguir adelante con su vida “normal”. Tampoco os voy a contar mucho más.

Starman” es un tebeo que sobresale respecto a la media por muchos motivos. Por un lado, por la habilidad con que el guionista británico James Robinson amalgama en pocos números toda la idiosincrasia del Starman de la Golden Age –o las diversas reencarnaciones de Starman siendo más correcto- con una nueva y renovada versión que le permite explorar conceptos interesantes como el deber, la responsabilidad, la confrontación entre lo nuevo y lo viejo o las complejas relaciones familiares en unas tramas inteligentes, imaginativas, cultas y cargadas de humor que dan un lavado de cara a los tópicos del género. Por otro lado, en la frescura y profundidad con que Robinson presenta una galería de personajes realmente atractiva para el lector que, más allá de sus extraordinarias habilidades, derrochan naturalidad y humanidad, gracias en buena parte a unos naturales diálogos no exentos de humor y el carácter coral de la serie, que alcanza su máxima expresión en el arco “Los pecados del Hijo”, protagonizado cada uno de los capítulos por un personaje diferente, que le permite al autor abrir completamente el abanico de posibilidades para contar historias situadas en cualquier tiempo o lugar sin que el peso recaíga necesariamente en el personaje protagonista. Aparte de estos elementos, “Starman” es rico en referencias aprovechando la profesión –una especie de chamarilero- del protagonista principal pero que, además, acaban incorporadas a las mismas de un modo directo como es el caso del universo freak de Todd Browning o al mismísimo Oscar Wilde.

En el aspecto gráfico, Tony Harris realiza una excelente labor, con un trazo quizás menos depurado que en otras series posteriores donde me ha gustado menos, como “Ex Machina”. Harris en "Starman" es menos rígido, lo que dota de mayor expresividad a los personajes al tiempo que acierta con la caracterización de los personajes y las localizaciones con un aire entre retro y gótico bastante logrado que da a la serie una uniformidad característica a la que se adapta Teddy Kristiansen en los episodios en los que suple a Harris.

Starman”, a pesar de la edición en tomo (que a mí me parece bastante buena), es una serie que gana en una lectura reposada y a ratitos para dejarse llevar por la excelente planificación de un Robinson con bastante libertad para hacer lo que le da la gana, aprovechándose para ofrecernos un tebeo que nunca debería pasar desapercibido frente a mediocridades que no hacen más que repetir fórmulas anquilosadas.