martes, 25 de febrero de 2014
“Tierra 2 3: La Torre del Destino”, de James Robinson, Nicola Scott y Yildirair Cinar.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
“Tierra 2 2”, de James Robinson, Nicola Scott y Tomas Giorello.
martes, 4 de junio de 2013
“Tierra 2”, de James Robinson y Nicola Scott.
martes, 12 de febrero de 2013
“Cable: El Hombre que vino del futuro”, de James Robinson, José Omar Ladronn, Joe Casey y otros.
viernes, 26 de octubre de 2012
“JSA”, de James Robinson, Geoff Johns, David S. Goyer, Stephen Sadowsky y otros.
martes, 29 de noviembre de 2011
“Starman 3”, de James Robinson, Tony Harris y VVAA.
La excelente edición de Planeta de la serie “Starman”, de la que ya comenté aquí y aquí, es como el caviar. Hay que paladearla despacito porque, más allá de su precio, es una delicatessen que hay que saborear de a poquitos. 
Y es que esta serie responde a lahistoria de siempre mil veces repetida en el género de superhéroes: personaje perdido en el limbo de las malas ventas, editor avispado (en este caso uno de los más avispados, Archie Goodwin) que selecciona a James Robinson, un joven guionista con talento al que da manga ancha, y a Tony Harris, un dibujante hiperrealista que se ajusta como un guante a su estilo, y como resultado, "Starman", una de las series más originales, imaginativas e innovadoras del género en los noventa que no solo redefine con respeto el personaje clásico en que se inspira sino muestra una vez más que la única limitación del género superheroico la establece solamente el talento de sus autores y la miopía de sus editores.
En este tercer tomo de la notable edición de Planeta, se recogen los números 30 a 38 de la serie regular, el segundo anual, la serie limitada de cuatro números protagonizada por The Shade y un número de Secret Origins. Quizás lo más destacable dentro de la continuidad de la serie sea “Artefactos Infernales” el arco de la serie regular en el que Robinson presenta al Pirata Negro y “mata” a Solomon Grundy, redefiniendo de paso toda la idiosincrasia del personaje y explicando eficazmente el rol bueno de su versión, o el episodio en el que la nueva Niebla acaba sin esfuerzo con la mayor parte de los miembros de la LJE, sin desmerecer la entretenida miniserie de The Shade en la que el antiguo villano se va enfrentando a lo largo del tiempo con las distintas generaciones de una misma familia que han jurado eliminarle Sin embargo y, a pesar de lo buenos que son estos tebeos, creo que Robinson donde más brilla es en los episodios autoconclusivos en las que aparentemente no pasa nada, pero de las que se sirve el guionista para profundizar en la personalidad de los personajes y en su propia concepción del superhéroe, aparte de ir preparando la entrada a nuevas tramas. Tebeos como “Charla con David: Año 97” en las que en una animada cena con distintos superhéroes muertos de la Golden Age, Robinson deja constancia de su profundo conocimiento del Universo DC y de paso homenajea a Norman Rockwell, o el anual 2 que sirve de recapitulación de todo lo que se lleva publicado al tiempo que profundiza en las relaciones amorosas de los distintos personajes.
En el aspecto gráfico, Tony Harris firma algunas de sus mejores páginas, especialmente en el mencionado “Charla con David: Año 97” pero la dificultad de mantener la regularidad obliga a Robinson a buscar nuevos dibujantes que le suplan, algunos excelentes, como Mark Buckingham o Richard Pace, y otros, como Steve Yeowell o Dusty Abell, más discretos pero cumplidores. No son los únicos dibujantes que realizan una labor meritoria y destacable en el presente volumen, en la miniserie de “The Shade” cada número de los cuatro que los componen está realizado por un dibujante diferente de gran nivel (Gene Ha, J.H. Williams III, Brett Blevins y Michael Zulli) restando uniformidad al conjunto pero sorprendiendo con las diferentes versiones y perspectivas que cada uno de los dibujantes aporta al ambiguo The Shade.
En “Starman”, Robinson creó un tebeo de superhéroes culto, anticlimático y referencial que nada tiene que envidar a las creaciones de culto de Moore y Gaiman, un tebeo que se aleja de los cánones más trillados del género para encontrar nuevas vías al mismo. Lástima que los derroteros del mainstream parezcan ir por otras vías.
Seguiré informando conforme vaya leyendo el resto de los volúmenes
domingo, 31 de julio de 2011
“Starman vol. 2”, de James Robinson y Tony Harris.
Madre mía, qué bueno es James Robinson… Es lo primero que me vino a la cabeza tras acabar el segundo volumen recopilatorio publicado por Planeta de esta serie que reúne los números 17 a 29 de la serie original, el primer Anual y distintos Showcase protagonizados por Shade, uno de los principales secundarios. Y es que más allá que tuviera mano ancha para hacer y deshacer lo que quisiera, se necesita mucho talento, seguridad en uno mismo e inquietud para no caer en el acomodamiento para coger un personaje del montón de la Golden Age, hacerlo completamente suyo y remozarlo de arriba abajo, con historias en las que sorprende una y otra vez al personal incapaz de prever por donde va a salir tanto argumentalmente como con sus constantes referencias literarias y cinematográficas.
Robinson cuida su creación con mimo y ni siquiera en los episodios autoconclusivos que podrían pensarse de relleno afloja el pistón creativo y nos regala auténtica joyitas como el número 19 en que ahonda en los traumas del protagonista a través de una aventura de piratas de la que debieron tomar buena nota los guionistas de “Piratas del Caribe”, o el 28 en que relata un episodio del pasado de Mykaal. Sin embargo, el grueso del volumen lo componen dos estupendos arcos argumentales en los que desarrolla algunos de los temas centrales de la serie. 
En “Arenas y Estrellas” desarrolla un atípico crossover con otro héroe de la Golden Age resucitado con éxito por Matt Wagner en los noventa, The Sandman. Para ello, y teniendo en cuenta la diferencia de edad entre protagonistas Robinson sigue explorando subrepticiamente uno de los temas centrales de la serie, el envejecimiento de los héroes y las figuras paternas.
A continuación, en un arco de tres números de inspiración bíblica, “Ida y Vuelta al Infierno” retoma y concluye una de las historias iniciadas en el anterior volumen, la de Merrit, el villano basado en “El Retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde, un personaje que como todos los villanos de Robinson resulta más complejo de lo que pudiera parecer a simple vista. En este arco queda patente más que nunca el carácter coral de la serie, compartiendo protagonismo con Starman personajes tan ambiguos moralmente como Shade o Matt O’Dare.
En el aspecto gráfico, Tony Harris da lo mejor de sí continuamente gracias a un Robinson que le lleva al límite de sus posibilidades en comparación al acomodamiento autocomplaciente que supone su trabajo en “Ex Machina”. Su estilo es mucho más dinámico y vivo gracias en buena medida también a los más atrevidos recursos narrativos que maneja como composiciones de páginas ambiciosas y rupturistas que dan mayor fluidez a la narración o el tratamiento del color como elemento descriptivo y narrativo. 
Me dejo un trío más de historias fantásticas que no quiero destripar en las que Robinson vuelve a demostrar su versatilidad.. En definitiva, lo mejor que se puede decir de este segundo volumen de “Starman” es que deja con ganas de más y, por suerte, todavía quedan cuatro volúmenes pendientes para seguir disfrutando de una serie que es de lo mejorcito que se viene publicando este año y revaloriza un género tan castigado como el superheroico.
viernes, 15 de abril de 2011
“Starman”, de James Robinson y Tony Harris.
He leído despacito los diecisiete números que componen el primer tomo (de seis anunciados) de la recopilación que Planeta está realizando de “Starman”, una de las series más interesantes de los noventa, realizada por James Robinson y Tony Harris. Tengo que confesar que hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un tebeo de superhéroes y no me extraña que la serie haya adquirido la consideración de tebeo “de culto” ,consecuencia no solo de su dispersa, incompleta y mínima publicación anterior en España sino también de una incontestable calidad.
Básicamente, “Starman” se centra en explicar como Jack Knight, el hijo pequeño del Starman original, asume progresivamente el legado superheroico de su padre como defensor de la ciudad de Opal City al tiempo que intenta seguir adelante con su vida “normal”. Tampoco os voy a contar mucho más.
“Starman” es un tebeo que sobresale respecto a la media por muchos motivos. Por un lado, por la habilidad con que el guionista británico James Robinson amalgama en pocos números toda la idiosincrasia del Starman de la Golden Age –o las diversas reencarnaciones de Starman siendo más correcto- con una nueva y renovada versión que le permite explorar conceptos interesantes como el deber, la responsabilidad, la confrontación entre lo nuevo y lo viejo o las complejas relaciones familiares en unas tramas inteligentes, imaginativas, cultas y cargadas de humor que dan un lavado de cara a los tópicos del género. Por otro lado, en la frescura y profundidad con que Robinson presenta una galería de personajes realmente atractiva para el lector que, más allá de sus extraordinarias habilidades, derrochan naturalidad y humanidad, gracias en buena parte a unos naturales diálogos no exentos de humor y el carácter coral de la serie, que alcanza su máxima expresión en el arco “Los pecados del Hijo”, protagonizado cada uno de los capítulos por un personaje diferente, que le permite al autor abrir completamente el abanico de posibilidades para contar historias situadas en cualquier tiempo o lugar sin que el peso recaíga necesariamente en el personaje protagonista. Aparte de estos elementos, “Starman” es rico en referencias aprovechando la profesión –una especie de chamarilero- del protagonista principal pero que, además, acaban incorporadas a las mismas de un modo directo como es el caso del universo freak de Todd Browning o al mismísimo Oscar Wilde.
En el aspecto gráfico, Tony Harris realiza una excelente labor, con un trazo quizás menos depurado que en otras series posteriores donde me ha gustado menos, como “Ex Machina”. Harris en "Starman" es menos rígido, lo que dota de mayor expresividad a los personajes al tiempo que acierta con la caracterización de los personajes y las localizaciones con un aire entre retro y gótico bastante logrado que da a la serie una uniformidad característica a la que se adapta Teddy Kristiansen en los episodios en los que suple a Harris.
“Starman”, a pesar de la edición en tomo (que a mí me parece bastante buena), es una serie que gana en una lectura reposada y a ratitos para dejarse llevar por la excelente planificación de un Robinson con bastante libertad para hacer lo que le da la gana, aprovechándose para ofrecernos un tebeo que nunca debería pasar desapercibido frente a mediocridades que no hacen más que repetir fórmulas anquilosadas.



































