miércoles, 16 de septiembre de 2009

Los Premios de la Crítica, sin picota


Copio y pego de La Cárcel de Papel los premiados en la IX Edición de los premios otorgados por La Crítica especializada. Más allá de subjetividades me parecen unas elecciones ecuánimes teniendo en cuenta lo publicado el año pasado y el peso dentro del mundillo de los premiados y las obras seleccionadas así que ningún pero por mi parte, salvo quizás que no premiaría a Buckingham por el arco de La Gran Guerra y sí por el conjunto de su trabajo en la serie ”Fabulas”.

(¿Estará madurando el mundillo si no se le pueden sacar puntas a unos premios? No creo pero por si acaso les dedico a ese Donald en la picota).

Los ganadores son:

MEJOR DIBUJANTE EXTRANJERO: Mark Buckingham por "Fábulas: la gran guerra".
MEJOR GUIONISTA EXTRANJERO: Ed Brubaker por "Criminal 3"
MEJOR DIBUJANTE NACIONAL: Quim Bou por "Orn: Historia Universal 3"
MEJOR GUIONISTA NACIONAL: Felipe Hernández Cava por "Las Serpientes Ciegas"
MEJOR OBRA EXTRANJERA: "La educación de Hopey Glass" de Jaime Hernández.
MEJOR OBRA NACIONAL: "Las Serpientes Ciegas"
MEJOR OBRA TEÓRICA: "W de Watchmen" de Rafael Marín Trechera
PREMIO TODA UNA CARRERA – AUTOR EXTRANJERO: Moebius
PREMIO TODA UNA CARRERA – AUTOR NACIONAL: Luis García

¡ Felicidades a todos los premiados!

Cameron Stewart y los tres caballeros.

Entrevistador: Has dibujado para tres de las más grandes (en nuestra humilde opinión) firmas en el cómic mainstream del momento: Jason Aaron, Ed Brubaker y Grant Morrison. ¿Puedes ofrecernos una opinión a grandes rasgos sobre sus guiones y de los diferentes enfoques que usabas para dar vida a sus palabras?

Stewart: ¿Estoy bendecido o algo? Cualquiera de esos tres chicos es una estrella y estoy feliz de considerarlos amigos y colegas. Sus guiones son todos muy diferentes, a diferencia de la industria cinematográfica donde hay unas reglas invariables comúnmente aceptadas sobre la forma de hacer guiones, pero no he visto todavía dos guiones de cómics iguales. Los guiones de Grant, como mencionaba antes, son muy amplios y abiertos para ajustarse después en función del trabajo artístico, pero estar familiarizado con su forma de trabajar me permite a menudo intuir lo que él quiere ver en la página. Los guiones pueden ser también muy imaginativos pero terriblemente complicados –muchas veces cuando leo uno de esos guiones por primera vez me entra un sentimiento de incapacidad, que no seré capaz de representar adecuadamente lo que él ha descrito. La mayoría de las veces soy capaz de lograrlo al final, después de muchos intentos fallidos, pero es un duro proceso.

Ed Brubaker fue el primer guionista con el que trabajé regularmente y sus guiones eran muy ajustados y concisos, con focos de diálogo (¿?). No tuve problemas en trabajar en “Catwoman”, salvo el de colaborar y contribuir en algo en la obra más allá de la labor meramente ilustrativa de lo que Ed había escrito. Esto me condujo a idear y coreografiar mis propias escenas de acción (estaba inmerso en el manga y las películas de artes marciales hongkonesas por aquel entonces) e insertar muchos de mis propios giros en el espacio de la página por lo que por eso parecen tan densas –una página que había sido escrita para contarse en cuatro o cinco viñetas a menudo acababa siendo de nueve o diez viñetas después que yo hubiera terminado el proceso.

El guión de Jason Aaron para “El otro lado” fue tan poderosamente atractivo y evocador que inmediatamente me puse a trabajar en él, y pienso que es una auténtica vergüenza que poca gente fuera de nuestro equipo de producción lo cogiera para leerlo. Jason probablemente sea hasta ahora el más servicial escritor con el que he trabajado – sus guiones están llenos de referencias externas, referencias de libros para desarrollar y entender el contexto, enlaces a fotografías de particulares u objetos para ayudarme en mi trabajo de ambientación (también me envió una enorme caja de tebeos y libros, incluyendo anuarios de los sesenta del campamento de instrucción de reclutas de la Isla Parrish y un cómic sobre el mantenimiento del fúsil M-16 encargado por el Ejército norteamericano y dibujado por Will Eisner). Me entregó un amplio resumen de la historia completa y de cada personaje y los guiones de cada episodio estaban escritos tan vívidamente que las imágenes se me aparecían fácilmente. No sé si ello era debido a la impaciencia, al ser su primer trabajo profesional, pero no puedo imaginar un colaborador mejor para un dibujante y espero volver a trabajar con él en el futuro.

(Llevado por mi entusiasmo hacia “El otro bando”, he traducido parte de una entrevista realizada al dibujante Cameron Stewart para el interesante site Mindles Ones en la que comenta su trayectoria. Stewart comenta su colaboración con tres de los más grandes guionistas del momento destacando su colaboración con Aaron para “El otro bando”. Espero que les guste y si alguien quiere leer la interesante entrevista completa en inglés o terminar de traducirla, aquí la tiene).

martes, 15 de septiembre de 2009

“El otro bando”, de Jason Aaron y Cameron Stewart.



Atención, firmes. Cuadrénse todos hasta nueva orden porque Jason Aaron y Cameron Stewart nos ofrecen con en “El otro bando” un tebeo mayúsculo cuya lectura hace olvidar el inexplicable retraso al que le ha sometido la editorial Planeta durante meses. Aaron y Stewart escriben un magnífico cómic sobre la Guerra y renueva el interés sobre un tema tan manido como La Guerra de Vietnam, mostrando la visión del conflicto de los autores a través del relato paralelo de la vida de dos reclutas de los distintos bandos en contienda desde el momento de su alistamiento hasta su encuentro en el campo de batalla.

Jason Aaron es un narrador mayúsculo. Un tipo que demuestra un insultante talento a la hora de construir historias con habilidad y sabiduría a pesar de su juventud sabiendo qué tecla tocar en cada momento para mantener el interés desde la primera a la última del tebeo siendo –en mi opinión- junto a Brubaker el guionista que mejor escribe y maneja los cuadros de texto en el cómic norteamericano contemporáneo. En esta miniserie de cinco números que le dio a conocer, realiza uno de los mejores trabajos de su todavía corta carrera en un proyecto personal en el que se nota pone toda la carne en el asador. No en vano, Aaron es primo de Gus Hastfod, veterano de Vietnam y escritor de la novela –y parte del guión- en que se basó Stanley Kubrick para la magnífica “La chaqueta metálica”. El guionista toma muchos de los episodios de la película y de la novela, con el riesgo que ello acarrea y los hace propios con la pasmosa naturalidad del que los conoce de primera mano, para construir la historia de los dos protagonistas de la historia. Dos reclutas soberbiamente contrapuestos en sus motivaciones y personalidades que permiten atisbar las causas que llevaron a unos y a otros a ganar y perder la guerra pero que comparten un mismo trasfondo humano que los acerca al lector. Aaron cuida especialmente el elemento introspectivo y psicológico de la historia para enriquecer la personalidad de los protagonistas siguiendo una constante de la buena literatura bélica norteamericana desde “La roja insignia del valor”, pasando por “Los desnudos y los muertos” o la obra de James Jones (“De aquí a la eternidad”, “La delgada línea roja”), género del que se nota está bien empapado pero, además, sabe incorporar ese elemento psicológico a los elementos reales que ambientan y dan credibilidad a la obra. De este modo, la historia ideada por Aaron va creciendo página a página al tiempo que los protagonistas viven su particular descenso a los infiernos, en un viaje en el que Aaron no desdeña la referencia dantesca vía Coppola (“Appocalypse Now”) hasta alcanzar el clímax final en el magnífico último número. A pesar de ser una obra tan rica en referencias (les invito a buscar más de las comentadas que les aseguro encontrarán), “El otro bando” es una obra original y fresca valida por sí misma en la que el autor deja constancia del horror de la guerra y las terribles consecuencias para los contendientes, independientemente del bando en que hayan luchado.

Si destacable es la labor del guionista no menos remarcable es el aspecto gráfico, desarrollado por Cameron Stewart, un dibujante que bucea en los cómics de guerra de E.C. o el de “The Nam” de Michael Golden para construir su personal revisión de la guerra de Vietnam. Stewart realiza probablemente el mejor trabajo de su carrera a la hora de cargar con el peso del desarrollo de una historia compleja y difícil, en la que las historias paralelas de los personajes se yuxtaponen de manera fluida en un único hilo narrativo. El dibujante capta perfectamente la atmósfera opresiva y fantasmal en la que viven los personajes, comunicando sus miedos al lector y utilizando su versátil estilo para dar un tono más realista u onírico en función de las necesidades de la historia.


La edición de Planeta bastante correcta, con amplios artículos de los autores y veteranos del conflicto, reproduce las portadas y está bastante ajustada en cuanto al precio.

En mi opinión, “El otro bando” es uno de los mejores tebeos de lo que llevamos de año y no debería dejarlo pasar ningún aficionado al buen cómic. Un cómic que debería ser de lectura obligatoria en todos los colegios y que muestra las enormes potencialidades del medio. No exagero.

(Pueden descansar).

Otras obras de Jason Aaron en El lector impaciente:

“Scalped: Nación India”.
“Scalped: Casino Boggie”
“Scalped: Madres Muertas”


ACTUALIZACIÓN: Reproduzco a continuación una serie de fotos que he encontrado por los Internetes de Gus Hastfod durante su estancia en Vietnam y el estudio realizado por Cameron Stewart del protagonista de "El otro bando", el soldado Everette. Quizás sea cosa mía pero creo que hay un gran parecido.






Patrick Swayze (1952-2009)

El cuerpo de Patrick Swayze dijo basta y falleció del cáncer que padecía en el día de ayer.

Patrick Swayze siempre fue demasiado guapo para caer bien a los tíos y hacer los papeles de duro que hubiera debido interpretar que se llevaron compañeros de generación con menos talento del que ocultaba este coreógrafo, bailarín y actor tras su imagen de “novio perfecto” que tanto gustaba a las chicas.

Tengo que reconocer que desde le conocí de peque en su interpretación de niño bien surista y cojito en la miniserie de televisión “Norte y Sur” no me cayó demasiado bien, probablemente debido a que el personaje que interpretaba era irritante como él solo frente al santurrón James Read. Con el tiempo la cosa no mejoró por el empeño de Swayze de interpretar melodramas romanticones como “Ghost” o “Dirty Dancing”, en los que sin ser títulos de mi devoción el tipo demostraba que sabía interpretar y que de bailar andaba sobrado, convirtiéndose en el ídolo que adornaba las carpetas de todas las niñas del BUP junto a los Duran Duran.

Debió ser por aquella época cuando debí reparar yo en que el blandito de Swayze había intervenido en papelitos en la fantástica “Rebeldes” de Coppola y la entretenida “Más allá del valor”, con lo que mi respeto hacia él aumentó considerablemente. Sin embargo, a pesar de las buenas perspectivas que había tomado su carrera con las mencionadas “Ghost” y “Dirty Dancing”, le perdí la pista al amigo Swayze (luego me enteré que se dio a la mala vida en lugar de hacerse cienciólogo. Un punto para el señor Swayze) hasta que volvió a dar señales de vida n una película tan divertida como “A wong foo: Gracias por todo Julie Newman” en la que tenía cierta gracia como dragqueen y la olvidable “Black Dog” en la que certificaba que lo de ser un héroe de acción no era lo suyo.

Y ya está. Se va un actor que si hubiera elegido un poco mejor sus películas hubiera sido una megaestrella comparable con el excéntrico Tom Cruise, pero que por esas cosas de la vida, por su mala cabeza o por elegir un mal agente tuvo una carrera llena de altibajos. Con todo y, vista en perspectiva su carrera, Swayze fue un actor honrado y versátil que no empeoró ninguna de las cintas en las que participó, lo que, visto lo visto, no es poco. Y, en el fondo, tengo que reconocer que ya me hubiera gustado bailar como él ante las chicas de BUP, cojones.

D.E.P.

lunes, 14 de septiembre de 2009

“District 9” de Neil Blomkamp.

Quién más quien menos ya habrá oído o leído sobre esta película y, si no la ha visto, andará con la mosca detrás de la oreja preguntándose si será para tanto. En opinión de este humilde lector, no, porque en Ciencia Ficción está –casi- todo inventado y no hay –casi- nada que sorprenda al aficionado sagaz. Sin embargo, es tal el abuso que se ha hecho de las franquicias y los estereotipos efectistas que cuando se nos presenta una historia con contenido y que va un poco más allá de lo que estamos acostumbrados tendemos a ensalzar sus méritos más allá de lo justificable. “District 9” los tiene, sin duda, y es una película superior a la media del género de la que seguirá hablando durante años entre los aficionados -de culto, las llaman- pero también tiene inconsistencias que su director –y esto también es un mérito- ha sabido hábilmente disimular. Les cuento.

En un futuro cercano, una civilización extraterrestre de aspecto insectoide ha llegado a nuestro planeta y mantiene su inmensa nave averiada aparcada sobre la ciudad de Johannesburgo. Los extraterrestres son tecnológicamente superiores a los humanos, especialmente en el diseño armamentístico, pero sus armas no pueden ser usadas por los humanos ya que interactúan únicamente con el ADN alienígena por lo que los extraterrestres no sirven para nada a los humanos y se convierten pronto en un estorbo por lo que los confinan en un guetto, el distrito 9, vigilado por una corporación privada. Sin embargo, a lo largo de veinte años, la población de extraterrestres va en aumento con lo que es necesario realojarlos en un nuevo emplazamiento más alejado si cabe de la ciudad. El encargado del desalojo del Distrito 9 es Wikus Van der Merwe, el típico chupatintas buenazo pero atontolinado que tiene la oportunidad de promocionar en su carrera con la operación. Sin embargo, la cosa se tuerce cuando Wikus entra en contacto con una sustancia alienígena que empieza a provocarle extrañas mutaciones que le convierten en una pieza de incalculable valor para sus superiores. ¿Serán realojados los alienígenas en su nuevo guetto?¿Wikus promocionará en su carrera?¿Se moverá la nave extraterrestre de Johannesburgo tras veinte años? Tendrán que ver la película para averiguarlo.

Neil Blomkamp, quien ya destacara en el terreno de la publicidad con el anuncio del C4 bailón, no consiguió la financiación de las grandes productoras para realizar la película y sólo gracias al padrinazgo de Peter Jackson ha conseguido esta llegar a las pantallas.

Blomkamp nos ofrece, en su primer largo, una película notable, que logra enganchar al espectador, aunque no sea necesariamente aficionado al género de la ciencia ficción, gracias a la técnica del falso documental empleada, que dota a la historia de un realismo sucio poca veces alcanzado en el género, alejado de la grandilocuencia vacía de las grandes producciones. Blomkamp a partir de un guión inteligente y con el suficiente trasfondo como para posibilitar la reflexión posterior sobre la historia -algo imprescindible en la buena ciencia ficción y que por desgracia cada vez es más difícil de encontrar, sobre todo en el cine- construye una película que engancha al espectador desde el primer momento y que mantiene el interés gracias a la habilidad del director y del protagonista para mantener el ritmo de la historia durante casi dos horas sin que decaiga en ningún momento y sin embarullar la trama con la acción, algo que suele ocurrir en demasía con los falsos documentales y en las grandes superproducciones.
Tras unos primeros veinte minutos fantásticos en que a través de una serie de entrevistas a anónimos personajes se pone al espectador en situación sobre lo ocurrido en la Tierra desde la aparición de los extraterrestres, Blomkamp entra en el meollo del asunto centrando la historia en la figura del oscuro protagonista, un Wikus Van der Merwe, soberbiamente interpretado por el desconocido Sharlto Copley, el actor al que se le puede otorgar buena parte del mérito de la historia, al lograr con su interpretación de ciudadano medio metido en un embolado que no puede controlar empatizar con los espectadores que no podrán dejar de identificarse con este antihéroe superado y alejado del estereotipo del protagonista de ciencia ficción impuesto en los últimos tiempos. Un protagonista al que vemos evolucionar –en más de un sentido- de un modo coherente a lo largo de una cinta que va transformándose sútilmente del falso reportaje en una frenética película de acción sin tregua para el espectador que no lo percibe hábilmente dirígido por Blomkamp hacia el conmovedor, predecible y abierto final.
Blomkamp demuestra su talento como coreógrafo de acción manejando unos efectos especiales muy efectivos y logrando hacer muy creíble el extenuante último tercio de película a pesar que, en ocasiones, se note la escasez de medios de la que ha dispuesto en comparación con otros.

En definitiva, “Ditrict 9” entronca directamente con la maravillosa "serie B" de la década de los años cincuenta de la ciencia ficción americana y demuestra que se puede seguir haciendo buena ciencia ficción con poco dinero y mucha inteligencia (o al menos, menos dinero del que se suele usar en los proyectos de las grandes productoras) y se convierte en una esperanza para todos aquellos que tengan buenas ideas y ganas para llevarlas a cabo. En definitiva, más o menos, de lo que se ha tratado siempre.

Trailer de “Solomon Kane” de Stephen Besset



Les dejo el trailer de la adaptación cinematográfica de “Solomon Kane”, el puritano espadachín creado por Robert E. Howard al que muchos conocimos gracias a su adaptación al cómic por Roy Thomas como complemento de “La espada salvaje”.

La película parece que será entretenida aunque me da la sensación que no se respeta demasiado la esencia del personaje howardiano. Por suerte, nos libramos de Christopher Lambert como Solomon Kane (quién sonó en tiempos para un proyecto anterior que no cuajó), quién será interpretado por el televisivo James Purefoy , destacando en el reparto, además, la presencia de Max Von Sydow, interpretando al padre de Kane, para darle enjundia a la cosa.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Paul Gulacy y los fans

Enrevistador: ¿Cuándo comenzaron a interesarte los cómics?

Gulacy: Todo vino porque mi madre trabajaba en una tienda. Mi padre y yo íbamos a recogerla después del trabajo, y yo me entretenía en la sección de las revistas, revolviendo todos los cómics. El único que atraje realmente mi atención por aquel entonces fue el "Sgto. Rock", de Joe Kubert. Pensé que tenían una magia especial. Como no podía obtener todos los números en la tienda, decidí suscribirme. Así es como conseguí muchos de mis cómics. Del "Sgto. Rock" pasé a "Enemy Ace" ("El Barón Rojo"), un personaje que me entusiasmaba de verdad, porque yo estaba muy interesado por la aviación de la I Guerra Mundial. En aquella época, a mediados de los sesenta, se estrenaron las película de James Bond, y yo me quedé fascinado con ellas, y fue entonces cuando em abalancé sobre el "S.H.I.E.L.D." de Jim Steranko. Me dije: así es como todos los cómics deberían ser. Me puse a buscar como loco todas las cosas que había hecho Steranko, tal era el impacto que había tenido en mí.

Después, cuando ya estaba finalizando mis estudios en el instituto, los cómics en los que realmente me fijaba eran los pequeños monigotes que y dibujaba. Empezaba a tener la sensación de que esto podía ser algo que podría querer hacer

Entrevistador: Llegaste a conseguir una gran popularidad cuando dibujabas cómics. Entonces los dejaste. ¿No echaste de menos la adulación de los fans cuando ésta se terminó?

Gulacy: Bueno, en realidad no terminó. Fue entonces cuando el más extraño de los fans irrumpió en mi vida. La cosa fue así: llama a mi puerta, y mi madre le abre. El chico pregunta: "¿Es esta la casa de Paul Gulacy? ¡Oh, tío! Esto es demasiado. El gran "G" vive aquí. ¿Está en casa?" Mi madre sube a mi estudio, y me dice: "Hay alguien que quiere verte". Yo voy a la puerta, y ahí está el chico. Y detrás suyo hay un tipo revolcándose en nuestro césped. Le pregunto al chico: "¿Qué hace ese tipo revolcándose en la hierba?". Él me contesta: "Oh, lleva en la carretera tanto tiempo que echa de menos el olor y la textura de la hierba". Yo le digo: "¡Dile a tu amigo que se quite de ahí!". Él me dice: "Oh, no. ¡H-he venido haciendo autostop con él!". Le pregunté qué era lo que quería. Me dijo que había venido haciendo autostop desde Wisconsin para verme, y que era un gran fan de "Master of Kung Fu". Le invité y tuvimos una amigable charla. Tiempo después, cuando me trasladé a Nueva York, me visitó con muestras de sus dibujos. Yo le preparé una entrevista con Archie Goodwin y Jim Shooter. Ambos lo rechazaron, pero él tenía una determinación tremenda, así que le animé a que perseverara. Actualmente dibuja un cómic para una compañía independiente.

Entrevistador: ¿Y qué cómic es...?
.
Gulacy: "Nexus".

Entrevistador :¡¡¿El chico era Steve Rude?!!

Gulacy: Sí. Ahora, "The Dude" se las arregla bien por sí mismo.

(Extracto de una completísima entrevista a mi admirado Paul Gulacy publicada originalmente en la edición de “Slash Maraud” editada por Ediciones Zinco en 1990 y que en el indispensable Pienso en Cómics han subido a la Red. Pueden leerla completa aquí y aquí).

viernes, 11 de septiembre de 2009

Trailer de “Black Dynamite”.



No sé que sentido tiene intentar resucitar ahora la Blaxploitaition pero al parecer es lo que pretende Scott Sanders con “Black Dynamite”, una película que parece se rodó hace cuarenta años. En fin, si las coreografías de lucha están bien realizadas y aparecen espectaculares vestales negras picará algún nostálgico como yo. Pero, eso sí, dentro de unos años en una larga sobremesa de fin de semana.

Adaptación al cine de “Trazo de Tiza” y trailer de “Carriers”.


Me entero por la imprescindible Cárcel de Papel del proyecto de adaptación cinematográfica de la maravillosa obra de Miguelanxo Prado, “Trazo de tiza”, por parte de Alex y David Pastor.

Para serles sinceros, quién me hubiera gustado que hubiera dirigido esta adaptación es Julio Médem aunque les doy un voto de confianza a los Pastor, claro. Sin embargo, no conozco nada de su obra ya que su primer largo, “Infectados” no se estrenará en España hasta Octubre, aunque al parecer tienen un nombre como cortometrajistas que les ha permitido dar directamente el salto a Hollywood (una opción elegida cada vez más frecuentemente por nuestros jóvenes talentos, lo que puede dar una idea para los despistados de las oportunidades que tienen en este país los jóvenes directores).

“Trazo de tiza” es una obra maestra de nuestro cómic y lo es porque Prado usa recursos propios del medio con una sutileza y conoimiento que sólo tinene unos pocos. ¿Serán capaces los Pastor de realizar una adaptación digna?¿Contarán con Prado como asesor? Saldremos de dudas en el 2010 cuando se estrene la película pero a mí de momento la noticia me ha provocado un escalofrío por la espalda.
Habrá que estar atentos.

Les dejo el trailer de “Infectados” (Carriers) a ver que les parece.

Sienkiewickz, hombre del Renacimiento.

Entrevistador: ¿Por qué dibujas cómics?

Sienkiewickz : Es algo intuitivo, auque nunca me olvido de todo lo que estudié cuando me empecé a interesar por el dibujo. He estudiado dibujo, medicina, anatomía... una serie de conocimientos que te ayudan a comprender mejor la esencia de las figuras para poder luego retratarlas mejor.

Entrevistador: ¿Qué crees que tienen en común la música y el dibujo de cómics?

Sienkiewickz : No es que quiera comprarme con Miguel Ángel, pero él decía que la figura residía en la piedra en bruto que esculpía. El genio italiano consideraba que la labor del artista consistía en sacar esa figura del bloque de granito. Y cuando dibujo tengo bastante esa concepción. Se trata de hacer emerger el personaje que ya existe, de ayudarlo a encarnarse. Desde otro punto de vista, dibujar también tiene relación con el jazz. Puedes fallar, pero hay que saber sacar provecho mediante la improvisación de esas casualidades para hacer que parezca un buen trabajo.

Entrevistador: Antes hablamos de tu trabajo con Miller. Eres de los pocos afortunados que han trabajado también con Alan Moore. ¿Son muy diferentes estos dos artistas a la hora de afrontar el trabajo en común? ¿Es tan perfeccionista Moore en sus guiones como dicen?

Sienkiewickz : Volviendo a la música, yo diría que Miller es como un intérprete de jazz y en cambio Moore es un compositor de música clásica.

(De una interesante entrevista realizada por Nacho Garcia del Álamo a Bill Sienkiewicz en 2006 y que pueden leer completa aquí).
Obras de Bill Sienkiewickz en El lector impaciente:

“La Sombra: Luces y Sombras”, de Helfer y Sienkiewickz.

jueves, 10 de septiembre de 2009

“Fábulas presenta: Jack, Americana”, de Bill Willingham, Mathew Sturges, Russ Braun y Tony Atkins.


Si ayer le daba la de cal a Bill Williingham con el arco argumental de la colección principal de “Fábulas”, “La gran batalla”, hoy toca darle la de arena con el spin off de esa colección, "Jack of Fables" y su último TPB publicado por Planeta, “Americana”, que reúne los números 17 a 21 de la edición americana.

“Jack of Fables” es actualmente la mejor serie de las dos que componen el universo “Fábulas” debido precisamente a su asumido rol secundario. Se trata de tebeos entretenidos y un tanto repetitivos en su estructura que sus autores tienen claramente asumido su carácter de “spin off” de la principal y quizás por sentirse menos responsabilizados están consiguiendo que los resultados sean mejores.


“Americana” resulta una lectura agradable en la que asistimos al enésimo proyecto de Jack para lograr la riqueza que se le resiste trasladándose junto a sus variopintos amigos a buscar un tesoro en esta ocasión al universo de Americana en el que viven las fabulas de América. Allí, conocerá a nuevos amigos y enemigos al tiempo que verá una vez más como sus sueños de fortuna se le escapan entre las manos y acabará capturado por un enemigo quizás peor que el propio Sr. Revise. Para saber más, tendrán que leer el tebeo. Cierra el tomo, una aventura autonclusiva, situada en el pasado en el que Jack Malvado intenta aprovechar la representación teatral organizada por la Falacia Patética para escapar de las Ramas Doradas provocando el consiguiente caos y que cumple igualmente su objetivo de entretener.

Con una estructura de road movie que recuerda a películas como “Tras el corazón verde” Matthew Sturges y Bill Willingham escriben una historia en la que prima el humor en la que dan un paseo al lector por los grandes escenarios legados por la ficción, sobre todo cinematográfica, norteamericana. Desde los zombis que habitan la idilica población donde nunca pasa nada, en una clara critica a la sociedad norteamericana, a las tierras habitadas de los gángsteres o los indios se construye un cómic con un punto “naif” que atrapa por su ritmo trepidante en el desarrollo de los acontecimientos y presentación de los nuevos personajes y que tiene como único fin hacer pasar un buen el rato al lector. En el aspecto gráfico Russ Braun y Tony Atkins cumplen sin más, demostrando oficio en el desarrollo de una historia en la que probablemente podrían haberse lucido más.

En fin, estamos ante un honrado cómic de entretenimiento que logra sus objetivos y del que no deben esperar mucho más. A mí no me ha parecido poco visto lo visto. Ustedes deciden.

Más “Jack of Fables” en El lector impaciente.

“La (casi) Gran Evasión”
“Jack de corazones”.
“El príncipe malo”

miércoles, 9 de septiembre de 2009

“Fábulas: La Gran Guerra” de Bill Willingham y Mark Buckingham.


Punto de inflexión en la colección de “Fábulas” con este arco argumental en el que asistimos a uno de los momentos más esperados por los seguidores de la colección, el pase a la ofensiva de las fábulas y su incursión bélica en las Tierras Natales para arreglarle las cuentas al Adversario y sus secuaces. Tras su lectura, sólo puedo decir que me ha decepcionado y que no era necesario crear tanta expectación para contar una historia tan sosa, una enorme decepción vista la calidad de la serie hasta este momento. Vamos por partes.

Este tomo reúne los números 70 a 75 de la serie regular incluyendo, tras un número netamente de relleno el 70 en el que se nos narran las cuitas amorosas del Chico Azul y los preparatos de la guerra, que cuenta como principal atractivo el dibujo depurado y detallista de Andrew Pepoy, dos arcos argumentales destacables.

En, “El engaño” (episodios 71 y 72) se nos cuenta una historia de espías protagonizada por Cenicienta, la agente de campo de Villa Fábula, en la que esta tiene que proteger a Pinocho de los agentes enviados por el Adversario para capturarle. En estos dos números, los autores, como es nota característica de la serie incorporan sus personajes a la estructura de una historia de género,, rindiendo en esta ocasión su particular homenaje a las historias de espionaje setenteras. Cenicienta es presentada como una espía mortal y glamourosa émulo de la atractiva Modesty Blaise o de su más conocido alter ego masculino el James Bond de Ian Fleming. Buckingham hace un guiño al gran Steranko con la distribución de la página en cuadrículas alargadas y rectangulares y escorzos un tanto forzados que le sale regular no llegando al nivel del maestro. Son estos unos números correctos y entretenidos en los que se calientan motores para la crónica de la gran guerra.

El arco argumental “La Gran Guerra” me parece de largo el peor de toda la serie y Willingham decepciona a sus lectores con una historia escasa de ingenio, previsible y aburrida a más no poder, en la que da claros síntomas de agotamiento, dejando la sensación que los autores han querido hacer coincidir la finalización de la guerra con el redondo número 75 de la serie lo que les ha llevado a resumir en tres números una historia que hubiera necesitado un mayor desarrollo. Asistimos por enésima vez la narración de los acontecimientos se realiza a través del Chico de Azul, -qué manía- convertido en enlace entre los distintos frentes abiertos gracias a su capa mágica, y asistimos a las estratagemas de las fábulas para vencer a los hasta ahora supuestamente invencibles ejércitos del Adversario. No les adelanto nada por si queda alguien no lo ha leído, pero la historia parece escrita por el hijo del autor antes que por un guionista con tantos recursos como los demostrados por Willingham en anteriores entregas. En esta ocasión, además, abusa de los cuadros de textos explicativos y pesados que entorpecen la lectura del cómic y da la sensación de habernos colocado un borrador de ideas a desarrollar que una historia planificada. En esta ocasión, ni el cuidado dibujo de Buckingham, más kirbiano que nunca y ahondando en las posibilidades de las largas viñetas verticales en el número 75, logra salvar una historia tan poca atractiva.

Queda abierta la incógnita sobre el futuro de la serie. Si Willingham va a continuar con el mediocre nivel mostrado en estos números o, si bien la nueva etapa anunciada y la enorme potencialidad de la serie, serán suficiente motivación para que vuelva a retomar el buen camino demostrado en anteriores entregas. El tiempo lo dirá pero mi crédito y mi paciencia son limitados.

Más “Fábulas” en El lector impaciente:

"Tierras Natales"
"Lobos"

Trailer de “Leslie, my name is evil”.



Ha salido hace unos días el trailer de esta película independiente que por lo visto en las imágenes no pinta nada mal. Perry es un chico modosito que se enamora de la sensual Leslie, una antigua reina del baile del instituto, en su prueba de acceso a secta, prueba que no es otra que realizar un asesinato. La película se inspira libremente en el caso de Charles Mason y su sangrienta familia y pretende reflejar el ambiente de las sectas hippies de los sesenta.

El trailer está bien hecho y Krysten Hager es bastante perturbadora. Esperemos que esta cinta independiente dirigida por Reginald Harkema y premiada en el Festival de Toronto se estrene algún día en las Españas.

martes, 8 de septiembre de 2009

“Esperadme en el cielo” de Maruja Torres.

La Literatura aparte de permitirnos viajar con la imaginación, permitirnos matar el rato y, probablemente, hacernos mejores personas, puede servir, como en este caso, de catarsis personal para sobrellevar la perdida de amigos queridos y, si de paso, te llevas el Premio Nadal 2009 pues miel sobre hojuelas.

Es lo que le ha pasado a Maruja Torres con su última obra, “Esperadme en el cielo”, escrita, según confiesa, como instrumento de superación de la muerte de sus grandes amigos y compañeros de generación, Manuel Vázquez Montalbán y Tereci Moix. A mí, toda terapia me parece positiva sin embargo, creo que la novela literariamente y como mero producto de entretenimiento se queda algo coja para tan jugoso premio. Les cuento.

En “Esperadme en el Cielo”, una comatosa Maruja Torres viaja desde la Feria del Libro de Madrid hasta el Más Allá para encontrarse con sus dos viejos amigos muertos. En el Más Allá, la autora se encuentra feliz disfrutando de su nuevo estado junto a sus compañeros con los que visitará los lugares reales e imaginarios que compartieron. Sin embargo, la Torres deberá asumir su condición de comatosa y volver, con la ayuda de sus amigos, a la tierra de los vivos una vez superada la perdida.

“Esperadme en el cielo” es una historia ligera y atropellada en la que Maruja Torres expone sus penas con una sinceridad y originalidad a tener en cuenta aunque a uno, malpensado, en casos como este siempre le queda la duda de donde empieza la escritora y acaba la persona y hasta que punto lo mediático de la autora y el contenido han podido pesar en el fallo del Premio.

“Esperadme en el cielo” me ha parecido un libro sencillo y ligero en el que pesa más el humor que la literatura a pesar de las eruditas referencias que deja intercalar la autora, convertida en protagonista única y absoluta de una historia más creíble quizás como relato intimista e introspectivo que como estrambótica y alocada novela de aventuras. Ese ejercicio de sinceridad (o no) por parte de la autora satisfará a sus seguidores, que son muchos, e irritará a sus detractores pero a mí me ha provocado bastante desazón seguir el desarrollo de una trama dispersa y confusa como pocas más allá de la premeditación buscada por la autora y que no ha acabado de engancharme en ningún momento.

En fin, espero que Maruja Torres con esta novela haya superado su pérdida pero creo que el mejor homenaje posible a Terenci Móix y al gran Manuel Vázquez Montalbán es seguir leyéndolos. Yo en cuanto pueda, me pongo a ello.

Otros Premios Nadal comentados en El lector impaciente:

“Los amigos del Crimen Perfecto” de Andrés Trapiello.
“Lo que sé de los vampiros” de Francisco Casavella.

Alfonso Font fue un pésimo dibujante (según él).

Entrevistador: ¿Cómo resumiría su trayectoria profesional?
Alfonso Font: He sido un apasionado del dibujo siempre, y de este oficio desde que tengo memoria. Tenía muy claro que yo quería ser dibujante de tebeos y no otra cosa.
Cuando empecé a publicar mis primeros dibujos yo era todavía un pésimo dibujante. En realidad he sido un bastante mal dibujante durante muchos años, pero afortunadamente el entusiasmo y el cariño que ponía en mis trabajos me impedía ser consciente de ello, posiblemente gracias a esa incapacidad de autocrítica no abandoné este oficio en su momento. Y hasta hoy…

Entrevistador: En los últimos años, España se transformó económica, social y culturalmente en una de las naciones más avanzadas de Europa. ¿Cuál es la situación del cómic en la actualidad en su país?
Alfonso Font: ¿Usted se cree la propaganda de los políticos?…Cualquier pasito más allá de la edad media del Franquismo puede parecer un paso deslumbrante, pero sigue siendo un pasito.
En España un cómic que venda 2000 ejemplares es un éxito.

Entrevistador: ¿Cómo se explica que usted y otros autores españoles, como José Ortiz, triunfen en Italia mientras que prácticamente nadie en España conoce esa labor?
Alfonso Font: Probablemente porque económica, social y culturalmente somos una de las naciones más avanzadas de Europa, según dice usted.

(De una completísima entrevista realizada a mediados de año al maestro Alfonso Font para el blog portugués de "Tex", Tex Willer, por José Carlos Francisco con la colaboración de Giampiero Belardinelli, Jorge Magalhães y Luis Sierra en la formulación de las preguntas y de Tizziana Giorgini en la traducción y que pueden leer completa aquí).
Obras de Alfonso Font comentadas en El lector impaciente:

“Jon Rohner Marino”.

lunes, 7 de septiembre de 2009

“Gamer” de Mark Neveldine y Brian Taylor.

Viernes por la tarde…Probablemente, uno de los mejores momentos de la semana. Cuando, tras una dura semana laboral decides concederte un rato de tranquilidad para ti mismo e ir al cine a pasar un buen rato de entretenimiento disfrutando de una película. Sin embargo, tras una hora y media viendo “Gamer” la última película de Mark Neveldine y Brian Taylor, uno acaba con los nervios desquiciados y sin tener muy claro si le han tomado el pelo o ha asistido al no va más en cine de acción. Les cuento.

En un futuro próximo, los juegos en la red han evolucionado hasta tal extremo que los jugadores desarrollan sus partidas controlando a otros humanos reales que ceden sus cortezas cerebrales al capricho del jugador. Esta evolución del entretenimiento se debe a la nueva tecnología desarrolla por Ken Castle, quien ha desarrollado dos grandes juegos, uno de ellos similar a “Los Sims” llamado, "Society" y “Slayers”, un juego de acción en el que presidiarios deben matarse entre sí con la promesa de si se alcanzan las treinta victorias ser indultados. Por supuesto, nadie lo ha conseguido hasta que Kable esta a punto de lograrlo, gracias a la pericia de su adolescente controlador. Sin embargo, Castle no tiene ningún interés porque Kable logre su objetivo ya que dispone de cierta información que podría perjudicarle pero antes de poder eliminarlo Kable logra escapar de “Slayers” para intentar encontrar a su familia.

Probablemente, con un poco de sosiego “Gamer” sería una gran película pero los directores llevados por su particular forma de entender el cine de acción a base de movimientos de cámara violentos y frenéticos y un ritmo desenfrenado hacia ninguna parte que impide cualquier tipo de clímax dan al traste con una película llena de buenas ideas y con algún momento glorioso (el bailecito de Michael C. Hall o el gordo que domina a la mujer de Kable en "Society” están muy logrados). Tributaria de películas tan añejas como la entrañable “Tron”o “Perseguido” e incluso si me apuran, “Blade Runner”, los directores probablemente hayan sido capaces de recrear en la pantalla las sensaciones de los populares shooters, pero para lograr ese objetivo dejan de lado los elementos esenciales que caracterizan una buena película, el desarrollo de la historia y el tratamiento de unos personajes atractivos, obteniendo como resultado un batiburrillo bastante inconexo y tontorrón.

Los desquiciantes Taylor y Nevedine dan rienda suelta a su delirante forma de entender el cine sin preocuparse demasiado como cuadran todas las piezas de la historia y dejando simplemente que fluya la adrenalina. No importa que en la película haya actores tan notables como los televisivos Kyra Sedwick –sus mohines son de lo mejor de la película- o Michael C. Hall, quién da sopas con hondas a la máxima estrella de la cinta, el hipermusculado Gerard Butler, quien demuestra encontrarse a sus anchas en estas cintas de acción donde lo único que se le exige es lucir palmito y rictus estreñido.

“Gamer” probablemente se convertirá en un título de culto entre los aficionados a la acción desenfrenada que les guste salir de la sala viendo estrellitas aunque, en mi opinión, no es más que un enorme despilfarro de energía y recursos que podrían haber producido una buena película con un poco más de mesura. Quizás la próxima.

Otras películas de Gerard Butler en El lector impaciente:

“300”
“RocknRolla
”.

Miyuki Hatoyama, diosa freak

¿Qué ustedes leen cómics, coleccionan figuritas y hacen gala de friquismo siempre que pueden? Estoy seguro que se quedan cortos, seguro, en la comparación con esta dama, Miyuki Hatoyama, señora del primer ministro japonés, que viaja a Venús con la misma naturalidad que ustedes bajan a por el pan. ¿Populismo o chaladura? Ustedes decidan pero Hatoyama se une al selecto club de personajes influyentes que no parecen estar muy bien de la azotea y que a mís¡, sinceramente, me dan un poquito de miedo.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Torpedo es un hijo de puta tal cual, Jordi Bernet dixit

Entrevistador: ¿Tuviste muchos problemas para adaptarte a una serie (“Torpedo 1936”) que no había sido pensada para ti?

Jordi Bernet: Toutain me había hablado de un guión para una serie que Abulí habia escrito para Alex Toth, el cuál por diversos problemas la había abandonado, y la historia llevaba más de un año sin que nadie la tocara. Tras leer la serie enseguida la vi dibujada en mi cabeza. El único problema es que tenía que adaptarme a los dos episodios ya dibujados por Toth en cuestión del carácter de los personajes. Entre la visión de Toth y la mía hube de hacer un eslabón intermedio, para independizarme en los siguientes. Creo que el personaje había sido tomado demasiado en serio, y en “Torpedo” no se puede olvidar que se puede criticar aquella época con aquellos gangsters que eran unos desgraciados y también una serie de gente que hay ahora. Torpedo es un asesino al que no se trata de redimir, perdonar o matar al final; es un hijo de puta tal cual y aunque yo entendiera todo eso no lo podía hacer en el tercer episodio tras los dos de Toth porque hubiera sido un salto tremendo.

(De una entrevista fantástica realizada por Marc Ordóñez y Miguel Ángel Barral para “Zona84” a Jordi Bernet y que pueden leer directamente aquí).

viernes, 4 de septiembre de 2009

Primer trailer de “Defendor”.



Les dejo el primer trailer de “Defendor”, una película dirigida por Peter Stebbing, y que hará las delicias de los aficionados al cómic de superhéroes. La película cuenta las aventuras y desventuras de un freak aficionado a los cómics de superhéroes que por las noches se pone las mallas y asume el rol de Defendor, el único superhéroe de su pueblo que se dedica a patrullar en búsqueda de su némesis, el Capitán Industria, personaje al que culpa de la muerte de su madre. La cosa no iría más allá si Defendor no se cruzase en el camino de un policía corrupto y una trama de drogas.

En fin, una película independiente llena de buenas ideas y que se aleja de la vertiente épica del género superheroico para buscarle las vueltas. Cuenta con un reparto solvente encabezado por Woody Harrelson que sigue encarnando a todos los freaks que se le ponen en el camino y una vez más le rompen la cara, la televisiva Sandra Oh, Kat Dennings y Ellias Koteas.

Si la estrenan por aquí, no me la pierdo.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Millar, Moore y el repollo

Entrevistador: Lo primero que hiciste para EEUU fueron los guiones de "Swamp Thing" ("Cosa del Pantano"). ¿No era una gran responsabilidad teniendo en cuenta el fabuloso trabajo de Alan Moore?

Millar: Creo que quien tuvo esa presión fue Rick Veitch, que fue el siguiente a Moore. Sé que la gente sigue teniendo frescas en su mente esas magníficas historias, pero eran ya los 90. El tiempo pasa... habían transcurrido diez años y ya no se hacían tantas comparaciones con Moore. La serie había estado bastante hundida en los últimos años, así que se trajeron a otro británico para ver si reverdecían los laureles. Estuve unos dos años y medio. Poca gente leyó mis cómics, pero creo que gustaron a quienes los leyeron.

Trabajar en Swamp Thing fue un honor, aunque el personaje... básicamente es un repollo con patas, un personaje horrible. ¿Cómo haces todos los meses una historia que interese a alguien con eso? Además habla raro, lento: "hola... yo...".

Trabajar después con personajes que fueran seres humanos fue un alivio. Además, Swamp Thing no tiene amigos, vive en un pantano, no tiene vecinos... sólo hay árboles. Así que tienes que escribir algo interesante sobre un repollo que vive entre árboles. Sin embargo, Moore demostró que no existen personajes malos, sino malos escritores. Si puedes hacer que un personaje así tenga interés cualquier cosa es posible.

Entrevistador: ¿No es una pena que los medios de comunicación sólo se fijaran en "Authority" porque había una pareja de superhéroes gays?

Millar: No me importa en qué se fijen, si al menos se fijan en algo. Durante 10 años los cómics no han apareciendo en absoluto en la prensa. Con Frank Miller, "Watchmen" y todo eso atrajeron mucho la atención. También la muerte de Superman. Creo que lo que me atrajo a los cómics de pequeño es que eran arriesgados, peligrosos... algo que tus padres no querían que vieses. Quería esa actitud en mis cómics. En "Authority" tenía un superhéroe que se chutaba con heroína, una pareja de gays... Recuerdo que me estaban haciendo una entrevista para el periódico de mi localidad y esto último les pareció interesante. Así que el Sunday Times publicó un reportaje sobre la serie y al día siguiente aparecíamos en todos los periódicos del país. Incluso llegó al ámbito internacional.

(De una interesante entrevista realizada a Mark Millar realizada por Koldo Azpitarte y Raul Sastre para la añorada revista “Trama” y que pueden leer completa aquí).
Cómics de Mark Millar en El lector impaciente:

“Superman: Hijo Rojo”.
“Civil War”
“Wanted”.
“Ultimates”
“Ultimates 2”