viernes, 9 de diciembre de 2011

100 Razones por las que amo los tebeos.






Al volver a leer este post de hace siete años que Álvaro Pons volvió a publicar hace unos días en su Cárcel de Papel, se me ocurrió que sus razones eran geniales pero que en este tiempo seguramente se habían acumulado muchas más.


Un poco por curiosidad y otro por picar al carcelero, se me ocurrió que podíamos retomar algunos compañeros blogueros la idea de Álvaro y aportar nuestras propias razones. Todo el que quiera apuntarse, ame los cómics y tenga un blog puede apuntarse a la idea dejando un enlace a su entrada en los comentarios porque en el fondo 100 razones no dejan de ser pocas.



Estas son las mías:



1º- Por los vaqueros enamorados de Blain



2º.- Porque el Barrio de Carlos Giménez también es el mío y el de mis padres.



3º.- Por la galería de supervillanos pirados de Batman.



4º.- Por la fauna que conforman los supervillanos de Spiderman.



5º.- Por el lento transcurrir de los tebeos de Seth.



6º.- Por los vampiros de Gene Colan.



7º.- ¿Dónde está Oesterheld?



8º.- Porque de peque quería tener un sombrero como el de Chapeau El Esmirriau (Riau Riau).



9º.- Porque Schultz es capaz de combinar cadillacs con dinosaurios sin que resulte ridículo.



10º.- Porque nadie ha transmitido mejor el terror tras la niebla que Gene Colan.



11º.- Porque nadie es capaz de contar tanto con tan poco como Schulz en “Peanuts”.



12º.- Por la historia sobre Maradona del joven Peeters.



13º.- Porque no son necesarias las palabras, ¿verdad, Jason?



14º.- Porque no me creí la caída de Chaqueta Amarilla tras su consejo de guerra.



15º.- Porque Kitty Pryde era la chica perfecta cuando tenía quince años.



16º.- Porque me sobrecogió la historia del elefante en la torre.



17º.- Porque no hay mejor manera que descubrir a H., Rider Haggard que a través de los dibujos de José Luis Salinas.



18º.- Porque Zipi y Zape siempre se la jugaban a Peloto.



19º.- Y porque Valerian siempre podía contar con Laureline para sacarle las castañas del fuego.



20º.- Porque todavía no tengo muy claro a qué género pertenece “Thorgal” pero me da igual.



21º.- Por la perfección de las Sundays del “Gasolline Alley”, de Frank King.



22º.- Claro está que porque un poder conlleva una gran responsabilidad.



23º.- Porque Claremont todavía tiene pendientes de cerrar muchos arcos de “X Men”.



24º.- Por disfrutar del bushido a golpe de katana con Daigoro e Itto Ogami.



25º.- Porque los niños viejos de Akira daban muy mal rollo.



26º.- Porque todavía me enganchan las aventuras sin final de Urasawa.



27º.- Porque el mejor grupo de superhéroes lo inventó Jan.



28º.- Porque Jan Europa me descubrió los misterios del triángulo de las Bermudas mejor que Iker Jiménez.



29º.- Por un tal Luca Torelli.



30º.- Por las mujeres de papel de Guido Crépax.



31º.- Por descubrirme que un gavilán tiene siete vidas.



32º.- Por las cocottes de mirada hipnótica de Gibrat.



33º.- Porque la Odisea de la Metamorfosis de Starlin es un space opera inadaptable.



34º.- Porque Sienkiewicz siempre ha hecho lo que le ha dado la gana y ha acabado demostrando que acertaba.



35º.- Porque no existen las ediciones perfectas de “Príncipe Valiente”.



36º.- Porque José Ortiz es el “Hombre”.



37º.- Porque el fantasma que camina nunca muere.



38º.- Porque la Antorcha y la Cosa en el fondo eran amigos.



39º.- Porque Will Eisner continúa sorprendiéndome.



40º.- Por la delirante “Cinderella” de Steve Ditko.



41º.- Por las historias de terror de Alex Toth.



42º.- Porque a pesar de todo Kurt Busiek sigue haciendo buenos tebeos.



43º.- Porque Hermann es más que “Comanche”


44º.- Porque pocos han entendido la adolescencia como Charles Burns.


45º.- Porque Robin Wood aúna como nadie lo pequeño con lo grande.

46º.- Porque a veces me hubiera gustado tener un maletín con 100 balas irrastreables.

47º.- Porque los pitufos negros son mejores que Crossed.

48º.- Pero todavía me siguen divirtiendo las barrabasadas de Ennis.

49º.- Porque Batman es algo más que un justiciero enmascarado.

50º.- Por las viñetas con tropecientos mil personajes de George Perez.

51º.- Bueno, vale, y por Superman (pero el de José Luis Garcia-López).

52º.- Porque Jodorowsky y Boucq son capaces de que una historia sobre un pistolero manco funcione.

53º.- Porque pocos son capaces de envejecer con la dignidad de Richard Corben.

54º.- Porque por fin se puede apreciar a Astérix en lo que vale con La Gran Colección.

55º.- Porque ha habido pocas crónicas de la guerra de Vietnam que “The Nam”.

56º.- Por las lecciones de anatomía de Alan Moore y Steve Bissette.

57º.- Por los mundos mágicos de David B.

58º.- Porque no me importa si Sfar termina o no sus series mientras mantenga el nivel.

59º.- Porque “Rip Kirby” de Alex Raymond es el cómic perfecto.

60º.- Porque Craig Thompson conmueve en todas sus páginas.

61º.- Porque me gusta enterarme a distancia de como le va la vida a Joe Matt.

62º.- Por las historias de ratones y hombres de Art Spiegelman.

63º. Porque quizás V acabe transformando el mundo.

64º.- Porque con Arzak disfruto haciendo turismo por mundos imposibles.

65º.- Porque Blueberry quizás no sea el pistolero más rápido pero sin duda es el mejor.

66º.- Porque me quedaré siempre con la duda de hasta dónde podía haber llegado Yves Chaland...

67º.- …Pero sí sé hasta donde llegó Franquin.

68º.- ¡¡¡Porque Simonson convirtió a Thor en un sapo!!!.

69º.- Y porque aunque se empeñe en demostrar lo contrario Frank Miller sigue siendo un genio.

70º.- Porque Daniel Clowes es más sabio con cada nueva obra.

71º.- Porque Beroy se atrevió a enmendarle la plana a Lang en “Doctor Mabuse”.

72º.- Porque Tintin les daría mil vueltas a Spielberg y a los de Moulinsart.

73º.- Porque Hugo Pratt demostró que cultura y aventura pueden ir unidas.

74º.- Porque “Cerebus” no se puede resumir en cuatro frases pero sí en dos palabras.

75º.- Por la perfección naif de Floyd Gottfredson.

76º.- Porque leyendo el “Sang-Chi” de Moench y Gulacy te ahorrabas los moratones de las clases de kárate.

77º.- Porque la Reconquista de Alvar Mayor es diferente.

78º.- Porque dependiendo del día no sé con cuál de los dos Breccia quedarme.

79º.- Porque Joe Kubert sigue aprendiendo con 85 tacos.

80º.- Porque leyendo a Tardi acabas conociendo París mejor que consultando la guía.

81º.- Porque no pierdo la esperanza de que Béa vuelva a tomar copas en la Taberna Galáctica.

82º.- Por afrontar la vida con una sonrisa tras leer a Dupuy y Berberian.

83º.- Porque es imposible leerlo todo.

84º.- Porque nunca le darán un Nóbel a Alan Moore y ni falta que hace.

85º.- Porque Joe Sacco y Enmanuelle Guibert están al pie de la noticia.

86º.- Por lo que pudo haber hecho y por lo que hizo Bernard Krigstein.

87º.- Porque el octavo día , Crumb nos contó el “Genesis”.

88º.- Porque Paco Roca logró que las “Arrugas” fueran bellas.

89º.- Porque Jason Aaron ha mostrado que los pieles rojas son algo más que unos señores con plumas.
90ª.- Porque Robert Kirkman ha hecho de los zombis de serie B serie A.

91º.- Porque Taniguchi y Tezuka enseñan entreteniendo


92º.- Porque más allá de los formatos, los géneros y las clasificaciones los cómics se dividen en buenos y en malos…Y muchas veces los mejores son los malos

93º.- Porque tengo pendiente de leer lo mejor de Bastien Vivés


94º.- Porque hay que reivindicar a Víctor de la Fuente.



95º.- ¡¿Por qué no he mencionado todavía a Jack Kirby?!

96º.- Porque Víctor Mora no hizo un tebeo aburrido en su vida


97º.- Porque “Los invasores del cuerpo humano” es una de esas cosas que no se enseñan en los colegios.

98º.- Porque sería bonito vivir en “Hicksville”.


99º.- orque “Terry y los piratas” seguirán siendo tan buenos mañana como lo fueron ayer.

100ª.- Porque el mundo de Jaime Hernández es mágico.


101ª.- Por las mías y las de todos mis compañeros:



Travellings en los Surcos - COMIC IS ART - La Canción de Tristán - Frog2000 - La Cárcel de Papel - 999 - No Trespassing! - El Cuarto Mundo - Tras las turquesas cortinas - UTCON - Arion' s archaic art - Sucios Bellacos - El Coleccionista de Tebeos - Voto a Brios - Pararapachin - Pecios - Jugando Pachangas - El iconocronos - AlmengloLand

jueves, 8 de diciembre de 2011

“Los Muertos Vivientes Segunda Temporada”, una serie que resucita.

Vistos los tres episodios que ha emitido La Sexta de la segunda temporada de la serie televisiva inspirada – seguir hablando de adaptación me parece inexacto- en el cómic de Robert Kirkman, Charlie Adlard y Tony Moore, creo que la cosa ha cambiado bastante en comparación con la decepcionante primera temporada.

Distanciándose de las tramas ideadas por Kirkman en los cómics pero sin renunciar totalmente a ellas, parece que el alejamiento del director Frank Darabont de los guiones ha mejorado notablemente la intensidad y desarrollo de la serie, logrando que sin adaptar literalmente los cómics originales esta temporada si se aproxime un poco más a la esencia de aquellos y consiga al menos que cada nuevo episodio mantenga un mínimo de interés y tensión, planteando situaciones originales que recuerden las tramas de los cómics sin ser necesariamente iguales. Hay personajes que todavía no están demasiado definidos y aparentan ser meros comparsas pero es de esperar, que si no logran un mayor protagonismo en los próximos episodios, se conviertan en carne para los zombis (en pocas series será más fácil acabar con los personajes que sobran).

También es de agradecer que los recursos cinematográficos sean utilizados con mayor inteligencia que en la temporada anterior. Flashbacks, elipsis y cliffhangers que en la primera temporada brillaban por su ausencia o eran más burdos en esta nueva proliferan lo cuál es de agradecer.

Espero que la línea ascendente demostrada hasta el momento se mantenga y el resto de la temporada siga manteniendo el mismo interés como lo visto hasta ahora. Seguiré informando.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Los Despertares de Bill Mantlo.

Lo ha dejado caer Rick Leonardi aquí y algo sabíamos los que seguimos este blog.

Es una buena noticia, pero es una noticia que hay que acoger con toda la prudencia del mundo y no hacerse demasiadas ilusiones.

Lo fundamental es que Mantlo logre llevar una vida lo más normal posible tras su accidente, pero hasta que eso se confirme creo que es mejor no lanzar las campanas al vuelo sobre una hipotética vuelta al cómic.

Mejórate tranquilamente Bill, nosotros te esperamos.

martes, 6 de diciembre de 2011

El fin de la aventura.

La de “El Aventurero”, veterana librería madrileña situada al inicio de la C/ Toledo, en los soportales junto a la Plaza Mayor. Al acercarme ayer por la mañana a dar una vuelta por los tradicionales puestos de la Plaza, me encontré con que andan saldando todo el material que les queda con descuentos del 20 %.

La crisis y los costes de mantenimiento que conlleva un local de dos plantas situado en un edificio histórico obligan a cerrar una librería con treinta años de existencia.

No ha sido la primera, pero mucho me temo que tampoco será la última. Una lástima porque poco a poco van desapareciendo las librerías con más solera del mundillo del cómic madrileño. ¿Cuál será la próxima?...

lunes, 5 de diciembre de 2011

“Savarese”, de Robin Wood y Domingo Mandrafina.

Una excelente noticia que parece haber pasado un tanto desapercibida entre los aficionados a los buenos cómics es la publicación por parte de 001 Ediciones de la primera enterga de “Savarese”, uno de los mejores títulos de ese maestro del noveno arte tan desconocido en España como es el paraguayo Robin Wood.

En “Savarese”, Wood narra la historia de un joven emigrante italiano, Giovanni Johnny Savarese, quién obligado a dejar Italia tras haber sido testigo de la muerte de toda su familia en una vendetta siciliana se acaba enrolando rumbo al sueño dorado de los Estados Unidos. En el país de las oportunidades, Giovanni irá descubriendo que la realidad no es tan bonita como se la imaginaba y, mientras intenta salir adelante desempañando todo tipo de oficios, se topará en más de una ocasión en el camino de la Cosa Nostra, que también se ha implantado en ese nuevo país.

Si alguien tiene alguna duda por qué Robin Wood está considerado como uno de los mejores guionistas de cómics en Italia y Argentina de todos los tiempos en esta obra tiene una buena oportunidad de descubrirlo. Wood, con precisión y planificación, va construyendo episodio a episodio –hay que tener en cuenta que “Savarese” se publicaba por episodios originalmente en la revista argentina “D’Artagnan”- la apasionante biografía de un chaval que poco a poco va madurando a golpe de calamidades.

A pesar que el principal interés de Wood es precisamente ese crecimiento de su protagonista, el guionista no olvida que se debe a una historia de “gangsters” –género enormemente popular a finales de los años setenta gracias a la novela de PuzoEl Padrino” y la adaptación cinematográfica de Coppola que en parte sin duda sirvieron también de inspiración a Wood- y se sirve de su protagonista para hacer un repaso por la historia del crimen organizado en Estados Unidos incorporando a las tramas personajes reales como Al Capone y tramas de ajustes de cuentas entre bandas, sobornos, venganzas y traiciones en las que el joven e inocente Savarese se ve envuelto a su pesar. Pero, todo ello, barnizado de una reconocida sensibilidad para presentar el trasfondo humano de la historia más allá de los tiroteos y los asesinatos a través de la descripción de los fantásticos secundarios que pueblan sus páginas – el policía irlandés, el sastre judío, el camionero…- y el desarrollo de la personalidad del protagonista a través de los dilemas que episodio episodio enfrenta en su paso de la adolescencia a la madurez hasta llegar al punto de inflexión que supone el fin de este primer volumen en qué elegirá definitivamente bando.

Los detractores de Wood le podrán achacar el defecto de siempre (que a mí no me lo parecen, si se contextualizar sus historias en la época en que aparecieron originalmente sus obras) un exceso iterativo de prosa escrita que, en mi opinión, sirve para complementar la labor gráfica de un Domingo Mandrafina que en uno de sus primeros trabajos ya deja patente su enorme calidad. Mandrafina va reflejando los cambios físicos que se van produciendo en el joven Savarese paulatinamente con lo que si al principio de la obra estamos ante apenas un niño en el episodio que cierra el tomo ya nos encontramos con un joven adulto. Por otro lado, prescinde de su minucioso detallismo narrativo en el desarrollo de la historia para, a través de ingeniosos recursos (cristales que se rompen, sabio manejo de las onomatopeyas y las siluetas) para reflejar toda la violencia de los tiroteos y palizas sin mostrarlas explícitamente.

Ojalá las ventas acompañen y podamos ver por fin editada en nuestro país esta magnífica obra. Desde aquí, mi felicitación pública a 001 Editores por haber apostado tan firmemente por la publicación de la obra de Robin Wood. Seguiremos informando.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Solidaridad con Nicolas Cage por la venta del cómic más caro del mundo.

Están corriendo ríos de tinta virtual entre las páginas especializadas informando de la venta en subasta de un ejemplar nuevecito del famoso “Action Comics 1 de 1938, ese en el que hiciera su presentación un tal Superman por la pírrica cifra de 2.161.000 dólares, cifra que lo convierte en el tebeo más caro del mundo.

No digo que tenga su curiosidad la cosa, pero parece ser que nadie se acuerda que el anterior propietario, mi admirado Nicolas Cage –el vampiro que soñó ser Superman, se casó con la hija de El Rey y llamó a su primogénito Kal-El- ha tenido que renunciar a su posesión más preciada, seguramente para hacer frente a sus malos entendidos con el fisco estadounidense.

Solo los aficionados que alguna vez hemos tenido que prescindir de algunos de nuestros queridos tebeos, podemos imaginar lo que le debe haber costado a Nicolas dar este paso que seguramente esos dos milloncejos de dólares no consolarán, por eso desde aquí todo mi apoyo y simpatía.

Nicolas, no olvides en este mal momento, que aunque hayas sido criado como un humano no eres uno de nosotros. Tu destino son las estrellas.

viernes, 2 de diciembre de 2011

“Batman 400”, de Doug Moench y VVAA.

El otro día cuando comentamos las lagunas de “Batman: Silencio” tenía todo el tiempo en la cabeza este “Batman 400” publicado hace la tira de años por nuestra querida Ediciones Zinco y que no sé si ha sido reeditado en España. Y es que en este tebeo de principios de los ochenta, que curiosamente es el último de Batman antes de “Crisis en las Tierras Infinitas y muy poquito antes que Miller estableciera la línea que divide la historia de “Batman” con su “Año Uno”, se resuelven de manera magistral muchos de los interrogantes y lagunas que tanto y tanto nos molestan a los lectores veteranos y que deslucen un tebeo como “Silencio”. Sí, lo leí de peque y m encantó, pero es que lo he vuelto a releer hace cuatro días para refrescar el recuerdo y me sigue pareciendo igual de bueno. Os cuento.

En el aniversario del nacimiento de Batman, este recibe un misterioso mensaje con una única frase “Conoce a tus enemigos”. En seguida, el Hombre Murciélago se pone en guardia porque resulta que alguien ha organizado la fuga de toda su galería de enemigos, tanto los de Arkham como los de la Prisión de Gotham. Ese misterioso personaje tiene un plan para acabar con Batman y convence a los otros villanos para que secuestren a los seres queridos de Bruce Wayne. Batman deberá descubrir quién es su enemigo misterioso antes que acabe con los rehenes.

Doug Moench, un reputado guionista de los de antes (principio, nudo y desenlace, todo bien clarito y ante todo entretenimiento garantizado), monta en apenas poco más de cincuenta páginas una magnífica historia, en la que recoge perfectamente la esencia del Batman detectivesco que había triunfado en los setenta y adelanta los elementos fatalistas en los que Miller profundizaría en “Año Uno”, manejando con habilidad una galería de personajes que supera el que Loeb y Lee utilizan en “Silencio”, organizando además la historia para que el inigualable elenco de dibujantes que realiza cada capítulo –en el que destacan tipos como Sienkiewicz, Joe Kubert, Art Adams, George Perez, Steve Rude, Brian Bolland o Tom Sutton, por nombrar unos cuantos- tenga su protagonismo sin que ello perjudique la coherencia interna de la historia. Moench tiene ya detalles de guionista veterano, de los de la antigua DC, que quizás al lector más joven molesten pero que a mí personalmente me encantan…Si suelto de la trena a todos los villanos de Batman explico que luego no todos participan en la historia porque unos prefieren seguir su propio camino y rechazan el plan del que les ha soltado, que si Batman tiene que resolver un acertijo es un acertijo accesible a cualquiera, que Batman sorprende a los villanos comiendo, claro, es que los villanos también tienen que comer…

Batman 400” es un tebeo con un encanto añejo, sí. Pero sigue siendo un excelente tebeo de superhéroes y es una pena que pase tan desapercibido. Para mí, desde luego, sigue siendo una de mis historias favoritas de Batman y la portada doble de Sienkiewicz una de mis favoritas de todos los tiempos.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Premiados Expocómic 2011



El pueblo ha hablado y ya hay premiados oficiales. En la web del Expocómic comentan que ha habido más votos que nunca y en algunas categorías ha estado muy reñido. Quizás sería interesante que se hicieran públicos esos resultados para ver las diferencias .

Oso a toda una vida:
Esteban Maroto.

Premio Madroño a la institución que más ha hecho por el cómic:
Casa Sefarad-Israel.

Mejor Obra Nacional
El Invierno del Dibujante (Paco Roca; Astiberri)

Mejor Guionista Nacional
Paco Roca (El Invierno del Dibujante; Astiberri)

Mejor Dibujante Nacional
Carlos Pacheco (Ultimate Thor; Panini Comics)

Mejor Obra Internacional
Nemesis (Mark Millar/Steve McNiven; Panini Comics)

Mejor Autor/es Revelación
Montse Martin (Curiosity Shop; Ediciones Glenat)

Mejor Fanzine
Weezine 4,

Mejor Webcomic o Comic On Line
El Vosque

Como suele ser habitual, he acertado poco. En fin, felicidades a todos los premiados…

miércoles, 30 de noviembre de 2011

“Billy Bat 2”, de Naoki Urasawa y Takashi Nagasaki.

Ejem, ejem…Mira que algunos me lo habíais advertido por aquí, pero no hice caso y mira…. La segunda entrega de “Billy Bat” no puede despertar más recelos respecto a los derroteros que puede tomar la serie, porque frente a las interesantes expectativas y el comedimiento de la primera entrega en esta nos encontramos con el Urasawa más delirante desatado, osease el peor Urasawa, que por momentos amenaza con ir más allá lejos que en sus peores momentos en “20th Century Boys”. Os cuento.

Kevin se encuentra refugiado entre los brazos de una prostituta y de momento se siente a salvo. Al menos lo suficiente como para volver a plantearse continuar las aventuras de su “Billy Bat”. Sin embargo, cuando la chica que le ha dado cobijo muere entre sus brazos, Kevin asume que ha de tomar una decisión y descubrir el misterio tras los murciélagos del manga y hacer caso a los que le instan a continuar la historia. Mientras tanto, descubrimos atónitos que las conspiraciones de los vampiros nipones se remontan a la muerte de Jesucristo y en el Japón feudal unos ninjas antiguos amigos de la infancia se desafían a muerte por hacerse con un misterioso manuscrito, en Estados Unidos un taxista aficionado al tebeo de Kevin se encuentra con la situación más rara de su vida.

La ambición de Urasawa no tiene límites y en este “Billy Bat” parece que se atreve con todo introduciendo una serie de subtramas completamente alejadas en el tiempo y el espacio que no tienen ninguna relación entre sí. Es tal la ambición de Urasawa que imitando las peores maneras de Dan Brown introduce con calzador una delirante teoría conspiranoica que relaciona la muerte de Cristo con la historia de Billy Bat. Si digo que la cosa queda forzada me quedo corto, pero le daré un voto de confianza a un Urasawa que en este volumen siembra desconcierto en sus lectores incapaces de prever por donde va a salir.

La verdad es que tengo curiosidad por ver por donde sale en la próxima entrega y tengo que comerme mis palabras pero, parafraseando a Kerouac, no tengo nada que destacar de esta segunda entrega más allá de mi propia confusión, fruto del sádico placer de Urasawa por liar una historia que ya de por sí no era sencilla. Ya si acaso lo comentamos cuando lea la tercera entrega pero, de momento, “Billy Bat” es una serie bajo sospecha y mucho va a tener que demostrar el japonés para mantener el interés.

martes, 29 de noviembre de 2011

“Starman 3”, de James Robinson, Tony Harris y VVAA.

La excelente edición de Planeta de la serie “Starman”, de la que ya comenté aquí y aquí, es como el caviar. Hay que paladearla despacito porque, más allá de su precio, es una delicatessen que hay que saborear de a poquitos.

Y es que esta serie responde a lahistoria de siempre mil veces repetida en el género de superhéroes: personaje perdido en el limbo de las malas ventas, editor avispado (en este caso uno de los más avispados, Archie Goodwin) que selecciona a James Robinson, un joven guionista con talento al que da manga ancha, y a Tony Harris, un dibujante hiperrealista que se ajusta como un guante a su estilo, y como resultado, "Starman", una de las series más originales, imaginativas e innovadoras del género en los noventa que no solo redefine con respeto el personaje clásico en que se inspira sino muestra una vez más que la única limitación del género superheroico la establece solamente el talento de sus autores y la miopía de sus editores.

En este tercer tomo de la notable edición de Planeta, se recogen los números 30 a 38 de la serie regular, el segundo anual, la serie limitada de cuatro números protagonizada por The Shade y un número de Secret Origins. Quizás lo más destacable dentro de la continuidad de la serie sea “Artefactos Infernales” el arco de la serie regular en el que Robinson presenta al Pirata Negro y “mata” a Solomon Grundy, redefiniendo de paso toda la idiosincrasia del personaje y explicando eficazmente el rol bueno de su versión, o el episodio en el que la nueva Niebla acaba sin esfuerzo con la mayor parte de los miembros de la LJE, sin desmerecer la entretenida miniserie de The Shade en la que el antiguo villano se va enfrentando a lo largo del tiempo con las distintas generaciones de una misma familia que han jurado eliminarle Sin embargo y, a pesar de lo buenos que son estos tebeos, creo que Robinson donde más brilla es en los episodios autoconclusivos en las que aparentemente no pasa nada, pero de las que se sirve el guionista para profundizar en la personalidad de los personajes y en su propia concepción del superhéroe, aparte de ir preparando la entrada a nuevas tramas. Tebeos como “Charla con David: Año 97” en las que en una animada cena con distintos superhéroes muertos de la Golden Age, Robinson deja constancia de su profundo conocimiento del Universo DC y de paso homenajea a Norman Rockwell, o el anual 2 que sirve de recapitulación de todo lo que se lleva publicado al tiempo que profundiza en las relaciones amorosas de los distintos personajes.

En el aspecto gráfico, Tony Harris firma algunas de sus mejores páginas, especialmente en el mencionado “Charla con David: Año 97 pero la dificultad de mantener la regularidad obliga a Robinson a buscar nuevos dibujantes que le suplan, algunos excelentes, como Mark Buckingham o Richard Pace, y otros, como Steve Yeowell o Dusty Abell, más discretos pero cumplidores. No son los únicos dibujantes que realizan una labor meritoria y destacable en el presente volumen, en la miniserie de “The Shade” cada número de los cuatro que los componen está realizado por un dibujante diferente de gran nivel (Gene Ha, J.H. Williams III, Brett Blevins y Michael Zulli) restando uniformidad al conjunto pero sorprendiendo con las diferentes versiones y perspectivas que cada uno de los dibujantes aporta al ambiguo The Shade.

En “Starman”, Robinson creó un tebeo de superhéroes culto, anticlimático y referencial que nada tiene que envidar a las creaciones de culto de Moore y Gaiman, un tebeo que se aleja de los cánones más trillados del género para encontrar nuevas vías al mismo. Lástima que los derroteros del mainstream parezcan ir por otras vías.

Seguiré informando conforme vaya leyendo el resto de los volúmenes

lunes, 28 de noviembre de 2011

“Incógnito: Malas Influencias”, de Ed Brubaker y Sean Phillips.


Panini publica un nuevo arco argumental de “Incógnito”, la serie protagonizada por Zack Overkill, supervillano metido a superhéroe contra su voluntad, en la que Brubaker y Phillips continúan preguntándose en torno a sus recurrentes temas favoritos y claves del género superheroico, la identidad y la ambigua moralidad de los seres con poderes extraordinarios, en clave de intriga y espionaje.

En este nuevo arco argumental, Zoe Zeppelin encarga una nueva misión de infiltración a Overkill tras haber metido a su antiguo jefe Muerte Negra entre rejas. Tras un año en el programa de protección de testigos, Overkill debe volver a asumir su identidad supervillana para infiltrarse en Nivel 9 y contactar con otro agente doble del SOE, Simon Matanza, que parece descontrolado. Overkill deberá convencer a sus antiguos socios que ha vuelto al lado oscuro mientras un nuevo justiciero que ha asumido la identidad de Lázaro, un antiguo superhéroe del que Overkill es un doble genético, se dedica a acabar con todo aquel con el que se cruza y parece ir tras los protagonistas.

A lo largo de su carrera, Brubaker siempre ha mostrado su interés por el tema de la ambigüedad moral que existe entre superhéroes y supervillanos, hermanados más allá de sus diferencias éticas por unas habilidades extraordinarias que acaban situando a unos y a otros por encima de los ciudadanos de a pie a los que nos les importa sacrificar en sus particulares guerras. Esta idea que iguala a superhéroes y supervillanos y ya aparecía en la magnífica “Sleeper” aparece de nuevo desarrollada en “Incógnito”, una serie que es una especie de reflejo negativo de aquella.

Y es que “Sleeper” e “Incógnito” comparten el mismo estilo de thriller de espionaje variando exclusivamente el rol de los protagonistas. Los que en la primera eran héroes en la segunda son villanos para acabar llegando a similares conclusiones a través de unas tramas de espionaje que Brubaker desarrolla con oficio pero sin la intensidad de antaño.

Todo ello se plasma en este “Malas influencias” en el que Brubaker estira la premisa del anterior arco, infiltrando al protagonista en un nuevo grupo de villanos y paseándole por unos bajos fondos supervillanos que recordarán mucho a los de “Sleeper”. La historia un tanto artificiosa y forzada pero, a pesar de ello, entretenida está orquestada por Brubaker para enfrentar al protagonista con Simon Matanza, un personaje que es el contrapunto de Overkill y trasunto del Carver desquicidado de “Sleeper”, un personaje interesanteeste Simon Matanza porque en su nihilismo destructivo y aparente locura es el único con la lucidez suficiente como para ver que ambos bandos no dejan de ser la misma cosa.

En el aspecto gráfico, el efecto reflejo negativo con “Sleeper se refuerza al contar de nuevo Bru con su habitual Sean Phillips que también se encargó de aquella serie. Phillips es un excelente narrador pero un pésimo dibujante de acción con lo que las escenas de lucha que aparecen en el cómic quedan confusas abusando en ocasiones de los fondos neutros aunque siempre cuente con la justificación de su estilo sombrío.

Al menos, Brubaker ha tenido la previsión de dejar montado un interesante cliffhanger carcelario para la siguiente entrega que ya veremos como desarrolla. Eso sí, que nadie espere excesiva originalidad visto lo que ha sido “Incógnito” hasta ahora, aunque a falta de brillantez sí un oficio que asegurará pasar un buen rato.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Jaime Hernández y Flaming Burnout!

En Enero de 1997, los almacenes de la discográfica independiente Estrus Records ardieron hasta los cimientos. Para contribuir a su reconstrucción treinta bandas de grunge, garage y punk entre las que se encontraban Satan’s Pilgrim, The Criminal, Mono Men, the Makers o Southern Culture of The Skinds, cedieron una de sus canciones para la recopilación “Flaming Burnout!: An Estrus Benefit”. Jaime Hernandez fue el encargado de diseñar la portada, una espectacular pin up que con una flamífera bandera daba la señal de salida hacia una nueva era. Una portada efectiva, simple y potente como solo Jaime es capaz de concebir.

Una de las canciones incluidas en el disco, “Behind Bars”, de Mono Men:

viernes, 25 de noviembre de 2011

“Chew: Gusto internacional”, de John Layman y Rob Guillory.

Segunda entrega de “Chew”, la distópica serie de Image protagonizada por policías con extraños poderes sazonada de humor negro, escatológicos guiños gastronómicos y acción, de la que Planeta ha publicado tres tomos siendo este el segundo que recoge los números seis a diez de la serie regular.

Tras el rastro de una extraña planta, el detective Chu junto a su irritable hermano viaja a una isla tropical de Yamapalu en la que no está prohibida todavía la cata de pollo y han montado una rica industria en torno al turismo para comer tan rica ave atrayendo de un modo u otro a los principales cocineros del mundo. Lo que Chu no sabe es que se está entrometiendo en una investigación internacional de una agencia paralela. Cuando la agente encubierta Lin Sae Woo es asesinada cuando iba a reunirse con Chu, el detective cibópata se convierte en el principal sospechoso. Chu tendrá que demostrar su inocencia y detener al misterioso vampiro que está sembrando el terror en el antaño pacífico paraíso culinario mientras su antiguo compañero de la policía John Colby, reasignado con un nuevo rostro biónico a la FDA, investiga la aparición de un cuerpo congelado con signos de mordeduras y se lo monta con...¿¡ Applebee!?.

Layman y Guillory montan una ecléctica, inclasificable y entretenida historia de intriga internacional en la que tiene cabida cualquier loca y exagerada idea que se les pase por la cabeza. A pesar del aparente descuido con que se despliega la trama ante el lector, Layman parece tener muy claro lo que busca y la historia funciona una vez que el lector acepta el todo vale propuesto por los autores, con lo que una vez avisado tras la primera entrega este segundo arco argumental se disfruta más comprobando como Layman va mostrando sus cartas y número a número nos sorprende con sus ocurrencias.

Sin desmerecer la curiosa trama orquestada por Layman hay que destacar el talento gráfico de Rob Guillory, talentoso dibujante con un estilo propio tributario del cartoon en principio poco propicio para una serie de intriga, pero que acaba funcionando a la perfección precisamente por tratarse de una serie poco convencional.




Guillory es un dibujante muy completo que desarrolla recursos narrativos muy interesantes y que, más allá de lo exagerado y caricaturesco de sus personajes, muestra un perfecto conocimiento de la figura humana que utiliza para el desarrollo de espectaculares escenas de lucha.

Si tenía dudas tras haber leído la primera entrega, con esta segunda “Chew” me ha convencido plenamente. Una de las series más interesantes y originales del panorama maisntream

jueves, 24 de noviembre de 2011

“Los Centinelas: Septiembre 1914 La Marne”, de Xavier Dorison y Enrique Breccia.

Ha tardado Norma Editorial en publicar la segunda entrega de “Los Centinelas”, la revisión en clave cyberpunk que Dorison y Enrique Breccia están realizando de los principales episodios de la I Guerra Mundial, un episodio bélico que fascina a los autores del cómic franceses (que se lo digan a Tardi) que vuelven con distintos tratamientos a revisitarlo periódicamente.

En Septiembre de 1914, el ejército francés huye en desbandada ante el avance de los alemanes. La situación es desesperada pero un avión de reconocimiento ha descubierto una brecha por la que el ejército francés puede contraatacar y frenar la ofensiva alemana antes de ser derribado en un pueblo controlado por los prusianos. Para convencer al general Joffre que permita el contraataque francés, el general Gallinery envía a los Centinelas –unos protociborgs- al mando de una sección de extenuados soldados a recuperar las fotos.

Dorison da por sobreentendidos demasiados datos históricos de la I Guerra Mundial que quizás para el lector medio francés sean sobradamente conocidos, aunque lo dudo, pero que a lectores de otros países no especialmente versados en los episodios de la I Guerra Mundial le resultarían útiles conocer para seguir mejor una historia en la que el guionista pretende incorporar a la narración histórica la inetrvención de sus creaciones, Los Centinelas, para explicar el curso de la Guerra. Si se conoce un poco el tema, se comprobará que el principal aliciente de la serie es comprobar como Dorison hilvana perfectamente la realidad con la ficción en una serie que no deja de ser un divertimento curioso para el especialista, pero que puede desorientar al que no esté versado en los entresijos de La Gran Guerra.

Siendo pues la contextualización fiel el principal atractivo del álbum y la serie, el guión de este álbum se acaba vertebrando en una correcta sucesión de tópicos bélicos a lo “La Patrulla Perdida” o “Los desnudos y los muertos” descritos superficialmente por Dorison para acabar mostrando las habilidades sobrenaturales de los centinelas. Además, y de modo quizás excesivamente premioso para mi gusto, el guionista presenta dos subtramas interesantes que pueden dar bastante juego en futuras entregas siempre y cuando corrija el tratamiento de los personajes excesivamente plano mostrado en las dos entregas publicadas hasta ahora en España. Por un lado, el conflicto del protagonista, un antiguo pacifista que mutilado y reconvertido en el ciborg Cortahierro ha renunciado a su familia y se ve convertido en héroe de guerra a su pesar, y, por otro, el desarrollo de los planes de los espías alemanes que intentan hacerse con los secretos de la fabricación de Los Centinelas.

El gran reclamo de la serie para mí es sobre todo la presencia de Enrique Breccia que demuestra su magnífica técnica de dibujo y ofrece versiones verosímiles y detalladas de los cyborgs decimonónicos y los artefactos y uniformes de época junto a un cuidadoso retrato de los personajes históricos reales como el general Gallinery que atestiguan una minuciosa labor de documentación. Breccia hijo utiliza además fotos de época insertadas en el dibujo para realizar transiciones entre secuencias y reforzar el realismo de su descripción.

En definitiva, “Los Centinelas” es una entretenida y correcta serie de género que permite acercarse de una manera diferente los sucesos principales de la I Guerra Mundial que gustará tanto a los versados en el tema como a los que lo desconocen completamente. Esperemos que Norma no se demore demasiado en publicar la tercera entrega.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

“Caín”, de Eduardo Risso y Ricardo Barreiro.

A veces rebuscando entre los saldos de las librerías uno encuentra tebeos olvidados que seguramente habrían merecido mejor destino si las circunstancias les hubieran sonreído en el momento de su publicación. Uno de esos tebeos fue “Caín” publicado hace unos añitos –tampoco tantos- en España por Norma Editorial y que en su momento pasó bastante desapercibido. Una auténtica lástima porque un inspirado Ricardo Barreiro, junto a un Eduardo Risso con el que ya había realizado el brillante “Parque Chas” (¿todavía inédito en nuestro país? Ains...) y que ya mostraba unas excelentes maneras que en breve le abrirían las puertas de Yanquilandia, desarrolla un brillante tebeo de ciencia ficción, uno de esos que ya no se hacen habitualmente en España desde hace décadas ni en Argentina, por lo que sabemos, desde hace años. Os cuento.

En un vertedero de una deprimida Buenos Aires, unos vagabundos encuentran dos gemelos abandonados dentro de una caja de cartón. Uno de los niños está ya muerto pero el otro bebé sobrevive y recibe el nombre de Caín, un nombre que marcará su destino y le deparará toda una vida de violencia, venganza y misterios que solo resolverá cuando logre descubrir su oscuro origen.

A finales de los ochenta, Barreiro ya anunciaba en esta visionaria distopía porteña la violencia de las barras bravas futboleras, el corralito, las maquinaciones de los despiadados lobbys económicos y la telebasura, elementos que usa para ambientar la venganza del protagonista frente a todos los que convirtieron su vida en un infierno narrada con agilidad por todo un maestro del género en apenas sesenta páginas.

En el aspecto gráfico, Eduardo Risso muestra su dominio del blanco y negro dando ya sobradas muestras de unas habilidades narrativas innatas a las que ya le quedaba demasiado pequeña la composición de página clásica en viñetas cerradas.

Buscad por ahí en saldos y quizás todavía encontréis casi regalada esta joyita del auténtico cómic de género en el que Ricardo El Loco Barreiro fue un maestro. No os decepcionará.