viernes, 24 de diciembre de 2010

Impacientes Fiestas.

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Pues sí, al final me he animado y he hecho mi propia postal. Bueno, básicamente, la ha hecho el maestro Taniguchi y servidor ha añadido el mensajito.
No me voy a enrollar como otros años asumiendo una distante pose desde la que divagar sobre los orígenes de estas fiestas, creencias comparadas o el solsticio de invierno …Y es que tras pasar la Nochebuena y la Navidad 2009 con la pequeñaja ingresada en el hospital con una puñetera bronquiolitis uno agradece el pasar estos días en familia y en casita.
Cada uno sabrá exactamente qué es lo que está celebrando. Yo, entre otras cosas, este año quiero solidarizarme con los papis con nenes hospitalizados y todos aquellos que lo estén pasando mal en estas fechas que se supone es uno de los principales motivos para lo que organizamos las comilonas (sí, ya sé, que te den regalitos es el principal motivo de mucha gente...).
Lo dejo ya que me está quedando más largo que el discurso del Rey. A propósito, creo que no he mencionado que la peque se ha pasado la noche moqueando y ya anda acatarrada…Ups, qué miedito.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Postales Navideñas.

Una de las cosas buenas que tiene esto de escribir un blog es que haces amigos virtuales que se acuerdan de tí y te mandan postales navideñas, lo que, por otro lado, hace más patente lo poco detallista que es uno que no sabe organizarse para estas corresponder. Esta entrada va por ellos:


Gracias, y gracias a todos los que desde sus blogs u otros plataformas sociales han mandado alguna postalilla.

De Roberto Alcázar, Pedrín y los viajes en el tiempo.


Cuando ayer me enteré de la próxima publicación de un coleccionable de “Las Aventuras de Roberto Alcázar y Pedrín” , cómic de aventuras de los años cuarenta y cincuenta que los padres y abuelos de los que leemos este blog devoraban con frenesí cuando caían en sus manos, no he podido dejar de acordarme del maniquí que asistía a los viajes en el tiempo Rod Taylor en El tiempo en sus manos” de George Pal, la mejor adaptación de la maravillosa novela de Wells, La máquina del tiempo”.



Y es que última
mente las editoriales del cómic se están volviendo exploradores del pasado que van desenterrando capa tras capa clásicos nacionales e internacionales en trabajos de campo que a veces no son lo rigurosos que debieran y precisarían de una mejor labor de restauración antes de presentarse al público.

Tras ir completando poco a poco la reedición de autores de los ochenta, setenta y sesenta, ahora parece que se ha puesto la vista en autores y series incluso más antiguas en un intento de seguir explotando comercialmente el único argumento que parece estar funcionando para atraer lectores al tebeo -más allá de reclamo de las adaptaciones cinematográficas- el factor nostálgico.

Y, bueno, vale, no seré yo el que me queje porque el tebeo clásico debería estar siempre disponible pero creo que las grandes editoriales que se encargan de estas reediciones tampoco deberían olvidar con tanto viaje al pasado y la recuperación del tebeo popular de hace sesenta años popularizar y promocionar a los autores presentes y futuros que son por los que ahora mismo habría que apostar si se quiere que el Cómic como medio evolucione y se robustezca frente a otras manifestaciones culturales y de entretenimiento y no transite hacia un callejón sin salida meramente autoreferencial para unos pocos desconectado del presente. Estos tebeos no los van a leer los chavales jóvenes sino mi padre (si se los dejo que está por ver) o yo. Hay mucho talento hay fuera esperando oportunidades.

En fin, que bravo por las reediciones si se hacen con sentido incluso por las que se anunciaron y de ellas nada más se supo perdidas en algún pliegue espaciotemporal (¿Qué fue del "Flash Gordon" de Dan Barry anunciado por Panini?).

Yo, de momento, me voy a ver como la maniquí sigue cambiando de vestidos a razón de uno por segundo. Eso sí, montado en un DeLorean.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Trailer de “Black Death”, de Geoffrey Sax.

Ya, ya sé que hay un trailer para audiencias “maduras” más reciente pero como yo esos trailers me parecen una hipocresía tontona no me interesan cuando luego pretenden que sean los inmaduros los que vayan a las salas de cine y, de paso, compren palomitas, os dejo el trailer oficial de la película que anda por la red desde hace unos meses.

El trailer de “Black Death” tiene buena pinta y me ha hecho gracia la presencia de los doctores de la peste, curiosa figura histórica que hace poco conocí a través del “Hellblazer” de Milligan.

La trama de la película se sitúa en la Edad Media asolada por la peste negra donde un grupo de guerreros deben unirse para encontrar a un mago que al parecer resucita a los muertos. Lo dicho, pinta entretenida aunque no sé si llegará a los cines.

Eso sí, Sean Bean el papel de Boromir este año lo tiene bien amortizado (que si esta, que si “Juego de Tronos”)…Luego se quejará que se encasilla.

“La noche más oscura”, de Geoff Johns e Ivan Reis.

Leído el último número de “La noche más oscura”, que no sus ramificaciones en distintos números cruzados de diferentes colecciones, ya me permito opinar sobre el penúltimo macroevento del Universo DC guionizado por el hombre orquesta de la compañía Geoff Johns y el espectacular artista brasileño Ivan Reis. Y lo primero que se me ocurre preguntarme es si realmente Johns ha tardado siete años en planificar esta historia como en algún sitio leí o no es más que una mera añagaza publicitaria para darle bombo a un asunto que para nada merece el alboroto.

Al hilo de la moda actual a la que el género superheroico nunca ha sido del todo ajeno, Johns se monta una historia de zombis cósmica con bastante poca chica y que no va más allá de dar chicha a las series y personajes que más le gustan que son básicamente Green Lantern y Flash y dejando en un segundo plano a los buques insignias de la editorial cuyo protagonismo en esta miniserie –Superman, WW y Batman- es marginal cuando no inexistente. Johns nos descubre que tras la aparición de la Batería de Poder Negra en “La Guerra de los Sinestro Corps” y la llegada de los zombis Black Lanterns está una siniestra entidad Nekron que ha encontrado en un oscuro villano necrófilo de GL, Mano Negra, el portal para acceder al mundo de los vivos. La presencia de los muertos vivientes ocasionará que los distintos superhéroes y supervillanos de la Tierra y los distintos Cuerpos de Lanters se unan para enfrentarse a la amenaza común en una batalla que provocará como primera –y casi única consecuencia- la vuelta a la vida definitiva de algunos personajes DC emblemáticos que llevaban algún tiempo criando malvas y que protagonizarán el próximo evento muy originalmente titulado “El Día Más Brillante”.

En fin, centrándonos en la historia, “La noche más oscura” es lo más flojito que le he leído a Johns con una historia lineal de una simpleza desoladora en la que el tratamiento de los personajes, los giros argumentales y el clímax brillan por su ausencia envuelto todo en una aureola de épica hueca en la que todo se reduce a concatenar espectaculares viñetas con multitud de personajes en la más pobre reinterpretación de lo que fue la fantástica “Crisis en Tierras Infinitas” y cuyo único fin parece ser que no era otro que el resucitar a unos cuántos personajes. Y lo más triste es que Johns vuelve a repetirse en una trama que resuelve sin originalidad inventándose a la enésima entidad cósmica tras Parallax. Por suerte, Johns ha agotado el espectro de colores y ahora tendrá que tirar por otro lado pero visto lo visto miedo me da lo que se le puede llegar a ocurrir.

Más allá de lo poco que me ha gustado la historia si realmente he continuado con ella mes a mes ha sido por el buen hacer del brasileño Ivan Reis que demuestra talento y buen hacer a lo largo de la serie dotando a su dibujo de una espectacularidad que hace que encaje perfectamente en el género superheroico. Reis aparte de ser un buen dibujante cuida, a diferencia de otros, lo suficiente la narrativa para que el tebeo sea legible lo que le convierte en un dibujante a tener en cuenta en un género en la que la narración se sacrifica por la espectacularidad.

Si “El día más brillante” sigue la línea de esta serie que no cuenten conmigo que me bajo de este carro.

martes, 21 de diciembre de 2010

Alix no fue al Expocómic.

¡Nueva polémica con el Expocómic habemus!

A través de Entrecómics me entero de este asunto.

Es la versión de una sola de las partes y habría que estar pendientes -si se producen- de las explicaciones de la organización del evento porque ya se sabe que el que alla otorga y, de primeras, a uno se le cae el alma a los pies doblemente leyendo estas cosas. Por un lado, porque si un Salón del Cómic no se dedica precisamente a promover las iniciativas que, en principio, deberían ser su principal función no llego a entender para qué sirve; y, por otro, porque resulta un tanto triste que prácticamente todos los años no haya una edición del Expocómic que no haya tenido su dosis de polémica y nunca podamos decir lo bien que se ha desarrollado todo.

Alix” es una longeva serie de carácter histórico de la que es autor Jacques Martin. La serie, que nunca llegó a cuajar en España aunque sea un clásico de la BD, cuenta con un pequeño pero resistente grupo de seguidores que se hicieron con los derechos a través de la editorial NetCom2 y ellos mismos se han encargado de la traducción, distribución y difusión de la misma primero a través de su web y posteriormente, además, de un grupo de librerías seleccionadas de todo el país.

A pesar de las dificultades, las cosas no deben irles del todo mal y habían pensado en usar el Expocómic como una plataforma para dar a conocer sus proyectos entre los que destacan la recuperación de otras series de Martin, como “Lefranc”.

No me entra en la cabeza que una mano negra (tampoco me entraba lo del “Príncipe Valiente” de Caldas y mira al final lo que pasó) pueda tener interés en que iniciativas como esta no prosperen pero ojalá que “Alix, el intrepido” y el resto de obras de Martin logren acomodo en España. Sería una buena noticia para todos los aficionados al cómic.

“Hellboy: La Cacería Salvaje”, de Duncan Fegredo y Mike Mignola.

Voy a ir al grano: he disfrutado como un enano de la última entrega de “Hellboy”. El llevar unas cuantas lecturas de tebeos a cuestas hace que en muchas ocasiones mi capacidad de sorpresa y maravilla ante un tebeo de género desaparezca. Se le ven las costuras a la historia, resultan predecibles los argumentos, se identifican tópicos que, con acierto o no, me recuerdan a otras lecturas anteriores…Lo tengo asumido como cosas de la edad y la acumulación de lecturas variadas pero de vez en cuando me encuentro tebeos como esta última entrega de “Hellboy”, publicada por Norma Editorial en dos ediciones difrentes, que me dejan anhelando una nueva entrega como cuando era chavalillo. Os cuento.

Hellboy es convocado de su retiro en la campiña italiana para trasladarse a Inglaterra para formar parte en la cacería salvaje que desde tiempos inmemoriales llevan a cabo los nobles ingleses contra los gigantes que de vez en cuando resucitan para reclamar las tierras que antaño les pertenecieron. Sin embargo, en esta ocasión, una siniestra amenaza se cierne sobre todos y, especialmente, sobre nuestro endemoniado protagonista que deberá enfrentarse a su destino en una historia que se remonta a los tiempos del Rey Arturo e incluso más allá.

Mike Mignola ofrece en esta miniserie una atractiva historia a pesar de no hacerse cargo de los lápices realizando interesantes revelaciones sobre el misterioso origen de Hellboy y añadiendo elementos a desarrollar en futuras entregas que dejan al lector con ganas de más. Mignola a partir de un ecléctico uso de referencias que tienen como base principal el folklore celta de las islas británicas y los mitos artúricos ha creado en su “opera prima” un universo rico y atractivo para el lector al que poco a poco va dotando de una mayor cohesión a través de las aventuras en que su personaje fetiche no deja de crecer en matices.


A pesar de no hacerse cargo de los lápices a cargo del ya habitual en la serie Duncan Fegredo eso no afecta a la calidad artística de la historia ya que el estilo del dibujante británico, colaborador habitual de guionistas como Grant Morrison o Peter Milligan, encaja perfectamente con el universo gótico y tenebroso de “Hellboy” y en estas entregas realiza uno de los mejores trabajos de su carrera, perfectamente secundado por un Dave Stewart que en obras como esta demuestra el por qué está considerado como uno de los mejores coloristas que actualmente trabajan en el cómic norteamericano reforzando con su uso del color la capacidad narrativa de Fegredo que en otras obras es su punto más débil.

En definitiva, me lo he pasado pipa con este nuevo “Hellboy”, una serie que no solo mantiene el nivel sino que poco a poco va a más conforme Mignola mejora sus capacidades como guionista. Ojalá no se demore demasiado la próxima entrega.

Más “Hellboy” en El lector impaciente:

El hombre retorcido”.
Hellboy y el Ejército Dorado”.

Otras obras de Duncan Fegredo en El lector impaciente:

“Kid Eternity”.

lunes, 20 de diciembre de 2010

“Los superhéroes y la Filosofía”, de VVAA.


A simple vista, los superhéroes del Cómic, y últimamente el cine, y la Filosofía son temas que difícilmente pueden encontrar puntos de conexión entre sí, pero cualquiera que realice una lectura atenta y sin prejuicios de algunas de las principales obras del género superheroico será consciente que más allá de la cerril mirada de una industria y unos autores que se limitan a repetir cíclicamente las mismas estructuras argumentales subyace la fuerza icónica de unos personajes con todas las características de los mitos modernos lo que les convierten en el crisol perfecto desde el que abordar algunas de las preguntas fundamentales que el ser humano ha venido formulándose desde el principio de los tiempos y que son la base del amor a la Sabiduría.
Precisamente, el conjunto de ensayos que recoge el nuevo libro de la joven editorial Blackie Books trata de profundizar precisamente en el tratamiento de esos temas y en la concepción de “nuevos mitos” de los superhéroes analizando algunos de los principales personajes y obras del género y su relación con temas e ideas que aunque no aparezcan explicitados en los cómics subyacen desde sus inicios como una manifestación más del concepto de Meme que menciona Denny O’Neill en su ensayo.
Articulados alrededor de cuatro temas fundamentales - la imagen, la identidad, el deber moral y la visión del mundo-, profesores y escritores especializados en Filosofía y autores de cómics de la talla de Mark Waid, Jeph Loeb o Denny O’Neil profundizan en la personalidad y simbología de algunos de los principales personajes de Marvel y DC explicando su carácter cambiante a lo largo de los años de una manera seria y amena que hace del libro una lectura accesible, entretenida e interesante para cualquiera.
Entre los ensayos, se abarcan todo tipo de temas diversos desde los que se acercan a la figura de Superman y su motivación para desarrollar acciones heroicas a los que profundizan en la religiosidad de Daredevil, pasando por otros que intentan desentrañar lo que se esconde realmente tras una máxima tan conocida como “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” o los que analizan los valores filosóficos subyacentes manejados por Moore y Miller en obras tan paradigmáticas dentro del género como “Watchmen” o “Dark Knight”.
En definitiva, “Los superhéroes y la filosofía” para los aficionados a los cómics –o a las películas- de superhéroes es una obra que permitirá ver reforzados algunos de los argumentos que siempre hemos manejado frente a aquellos que consideraban el género como algo necesariamente superficial e infantil mientras para los que no se hayan interesado hasta ahora – o desde hace muchos años- en los mismo supondrá un nuevo punto de vista que puede hacer variar su opinión.
La edición es bastante cuca pero hay que ponerle algún pero a la traducción, ya que a pesar del esfuerzo realizado por los autores de la misma para encontrar la equivalencia correcta o más usada entre las traducciones de los nombres de los personajes (que incluyen además útiles referencias) hay algunos nombres que no se ajustan para nada a cómo son conocidos en castellano y debería ser corregida en futuras ediciones. En concreto, en el ensayo “El poder y la gloria” se hace constante referencia al Observador (The Watcher) para referirse al Vigilante que es como es conocido el personaje en España y, ante la duda, quizás debería haberse optado por no traducir el nombre como se ha hecho con el Dr. Doom (mayoritariamente conocido en España por la incorrecta traducción de Dr. Muerte). Con todo, “Los superhéroes y la filosofía”, por su carácter divulgativo y desprejuiciador, es una lectura que merece la pena.

Tercera Encuesta Impaciente.

Antes que las comilonas navideñas hagan estragos en nuestros organismos y obliguen a que la sangre concentrada en nuestros estómagos amodorre nuestros cerebros paso a plantearos una nueva encuesta de estas que tanto nos divierten.

Una pregunta de esas que a los aficionados a los cómics nos encanta plantearnos pero a la que, generalmente, somos incapaces de dar una respuesta satisfactoria: La pregunta es:

¿Quién es para ti el mejor guionista en la historia del cómic?

Toma castaña. Ya, ya sé que es imposible dar un único nombre pero como esto es un juego os invito a participar indicando un único autor que en el momento de votar penséis que se encuentra por encima de los demás. Yo por de pronto hago una primera criba orientativa de cinco nombres (aquí hay otro listado algo más extenso) y os dejo la opción de votar en los comentarios de la entrada por cualquier otro que os apetezca hasta el 30 de Enero del 2011.
Hala, a votar todos.

Alan Moore

Jean Michel Charlier


H. G. Oesterheld.



Stan Lee.


Víctor Mora.

domingo, 19 de diciembre de 2010

V, Watchmen y Moore.

Nunca está de más escuchar a un autor analizar su obra. Y si el que lo hace es un Moore reflexivo comentado V de Vendetta y Watchmen, uno se sienta y aprende. Un testimonio indispensable.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Frank Le Gall, ¿guitarra o tebeos?

“Cuando iba al colegio, hacia 1968 o 1969, había dos cosas que nos fascinaban el cómic, sobre todo Tintin, Asterix y Lucky Lucke, y esa música eléctrica venida de Inglaterra ¡sobre todo los Beatles! Me pareció más fácil dibujar vaqueros y caballeros en los cuadernos que intentar comprarme una guitarra eléctrica, un sueño inaccesible. Y, además, el dibujo tiene un impacto inmediato en los compañeros, ¡ya seas bueno o malo!”.

(Me ha hecho gracia esta anécdota de Frank Le Gall relatada en los extras del primer integral de “Theodore Poussin” que me ha recordado la novela de Lars Saabye Christensen ¿qué pensáis vosotros y vosotras es más fácil dibujar bien o tocar la guitarra eléctrica? A mí las dos cosas se me antojan realmente complicadas).

viernes, 17 de diciembre de 2010

Blake Edwards (1922-2010)

Un año horrible para el mundo del séptimo arte en el que no acabamos de digerir la perdida de un director, guionista o actor mayúsculo para darnos de bruces con la perdida del siguiente.

El día 15 le tocó al gran Blake Edwards, director y guionista de algunas de las películas más inteligentes y divertidas de las décadas de los sesenta y los setenta. Maestro de la ,que supo adaptar prácticamente a cualquier género, entre sus obras destacan títulos como “La Carrera del siglo”, “El Guateque”, “La Pantera Rosa” o “10, la mujer perfecta”. Pero, siendo estas maravillosas películas (sobre todo las dos primeras) yo me quedo con sus gran incursión en el drama con “Días de Vino y Rosas” y, sobre todo, a partir de la adaptación libre de un relato de Truman Capote con Desayuno con Diamantes” en la que encumbró todavía más a la por siempre deslumbrante Audrey.

D.E.P.

(El/la que no llore no es persona humana).

“Las aventuras de Spirou y Fantasio: Atrapados en el pasado”, de Frank LeGall.

¡¡ Menuda decepción me he llevado con “Atrapados en el pasado”!! Enfrascado estos días en la lectura del integral de “Theodore Poussin” y recordando lo que me gustó la anterior entrega publicada por Planeta de “Las aventuras de Spirou y Fantasio” realizada por Émile Bravo, me hice con este álbum pensando que era un valor seguro a pesar de su elevado precio. Y me he llevado un chasco morrocotudo.

La trama se desarrolla entre el presente y el año 1865 al tener que viajar el barón de Champignac, Spirou y Fantasio al pasado en una expedición de rescate del ambiguo Zorglub. A través de una falla en el tiempo, los amigos llegan al populoso barrio parisino del Marais para verse atrapados en el pasado junto a Zorglub. Mientras intentan esquivar a una banda de delincuentes, Spirou y sus amigos intentarán volver a su tiempo mientras Pip, en el presente, inicia su propio intento de rescate.

Frank Le Gall es uno de los grandes nombres del cómic francobelga actual pero desgraciadamente zozobra en su particular versión de “Spirou y Fantasio” en esta historia en la que se limita a cumplir con el encargo. Le Gall, al contrario que Bravo, no aprovecha el caramelo que se le ofrece y solo se queda en la superficie ofreciendo una versión juvenil de Spirou y Fantasio alejada físicamente de la clásica que lo asemeja más físicamente a Tintin que al botones de Jijé y Franquin y que para mi gusto no acaba de funcionar. Más allá de esos meros cambios externos, la trama tampoco entusiasma con una una típica historia de paseos en el tiempo y paradojas temporales llena de tópicos y resuelta con excesiva precipitación. Lo más interesante del álbum quizás sea comprobar la evolución artística de Le Gall hacia un estilo más realista y estilizado alejado de los maestros de la línea clara más clásicos cuya infuencia era más patente en los primeros álbumes de “Theodore Poussin”. Sin duda, en mi opinión, "Atrapados en el pasado" es la obra más floja que he leído protagonizado por Spirou en los últimos años.

No quiero dejar de mencionar el tema del precio. Me parece excesivo por parte de Planeta ofertar un álbum de apenas 56 páginas a 14,95 cuando tan solo apenas un año antes publicaron otro álbum de la misma serie –el mencionado “Diario de un ingenuo” de Émile Bravo- de 72 páginas por 10,95. Desconozco cuáles serán las razones pero dados los tiempos que corren y la cantidad de oferta que hay, pronto encontraremos este álbum saldado en grandes almacenes.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Más allá del mosqueo de Joan.


Joan Navarro, santo y seña de Glénat España, anda cabreado con Random House Mondadori porque va a publicar el último gran trabajo (hasta el momento) del maestro Carlos Giménez 36-39 Malos Tiemposy acusa sin nombrarla directamente de falta de ideas a la editorial por aprovecharse, a su entender, de su labor editora durante años apoyando a Carlos Giménez y tantos otros autores españoles.

Motivos se le acumulan en los últimos años para el pataleo a Joan Navarro porque no es la primera vez que le ocurre ya que los de Random House han editado anteriormente otra obra de Giménez que permaneció en exclusiva en el catálogo de Glénat durante años como “Paracuellos”.

Sin embargo y, entendiendo el mosqueo de Navarro, quizás no estaría mal intentar analizar el tema fríamente para buscar las causas de que pase esto. En otra entrada, Joan Navarro señala que cuando llegó a Glénat modificó el modelo de contrato leonino importado de Glénat Francia que firmaban los autores ya que consideraba que los emolumentos que podía ofertar la editorial no se ajustaban a su entender a las obligaciones de esos contratos y no le parecía justo “esclavizar” a un autor de por vida por cuatro perras a su editorial.

Me parece un gesto que le honra pero de cuyas consecuencias probablemente imprevisibles en ese momento vienen estos lodos. Quizás en aquella época Navarro ni nadie pudo imaginar que una editorial mayorista como Random House iba a tener interés por incorporarse al raquítico mercado español del cómics aprovechándose en buena medida de la decisión de Joan Navarro.

La ausencia de esa exclusividad permitió a Random House proponerle a Carlos Giménez la nueva edición y este accedió. No creo que se pueda reprochar a Giménez ingratitud por intentar sin cortapisas legales que interfieran sacar el máximo provecho económico de su trabajo y Navarro parece pensar igual. Pero, tampoco parece acertada la acusación de falta de ideas a Random House por aprovechar una oportunidad que se les presentó.

Seguramente Joan Navarro tuvo, en su momento, la oportunidad de realizar ediciones integrales y de bolsillo de esas obras y por los motivos que fuesen no las hizo. No parece justo que se enfade porque otros las realizan con el consentimiento de los autores. Y quizás eso sea precisamente lo que más molesta a Joan Navarro, el no haber aprovechado esa oportunidad cuando dispuso de ella.

Estoy seguro que los integrales de Random House se venderán bien a pesar de no ser ediciones tan buenas como las de Glénat ya que están dirigidas a un público más popular que no le importa demasiado la calidad del formato y prefiere tener la obra completa a un precio más barato de lo que le costaría hacerse con las series álbum a álbum más allá de detalles como la calidad de la edición .Cuando Random House Mondadori no se había introducido en el cómic, Glénat era la única que fijaba el precio y la forma de editar esas obras y era la única beneficiaria de la única edición que existía sin competencia, ahora hay que competir y de ahí viene la queja. Sin embargo, la coexistencia de ambas ediciones no es una mala noticia ni para los aficionados, que podrán elegir entre dos ediciones y decidir cuál es la que prefieren con lo que seguramente la difusión de la obra sería mayor, ni para el autor, que podrá cobrar dos veces por un mismo trabajo.

La entrada de nuevas editoriales en el mercado del cómic ha cambiado seguramente las formas y las reglas del juego. Quizás Joan Navarro se enfada porque añora los buenos viejos tiempos pero a mí entender un aumento de competencia no ha de ser una mala noticia aunque obligue a todas las editoriales y no solo a Random House a avivar el ingenio y poner en practica nuevas ideas para mantener o aumentar su pedazo del pastel.

Con su experiencia y conocimiento en cuanto se le pase el enfado Joan Navarro destacará en ese sentido. Estoy seguro.

“Crossed”, de Jacen Burrows y Garth Ennis.

A la estela de “Los Muertos Vivientes” de Robert Kirkman, ha surgido un aluvión de cómics que han intentado aprovechar el actual revival del género zombi con poco acierto, por lo general. Una de las editoriales que más se ha distinguido en ese sentido ha sido Avatar quién ya publicara en su momento “Black Gas”, de Warren Ellis, que ya comentamos en su momento, y ahora nos presenta su penúltima propuesta de la mano de un Garth Ennis y Jacen Burrows con “Crossed”, serie limitada de diez números que Glénat ha publicado en un tomo unitario. ¿Habría que dejar pasar esta obra dada la cantidad de novedades que se agolpan en los estantes de las librerías en estas fechas? En mi opinión, no, porque “Crossed” es un cómic que se sitúa bastante por encima de la media de productos similares.

Crossed” no es un cómic de zombis propiamente dicho sino que como “Black Gas” toma como punto de partida las premisas de George E. Romero en otra de sus películas posapocalípiticas “The Crazies” (que ha tenido un remake hace poco tiempo) y brillantemente desarrolladas por Danny Boyle en “28 Días” y sus secuelas. La principal diferencia se sitúa en que los afectados en lugar de volver a la vida para comerse a los vivos se convierten en locos rabiosos dispuestos a hacer todo lo posible para acabar con los pocos supervivientes cuerdos.

Ennis, como Ellis, parte de esa premisa inicial pero a diferencia de este no se limita a desarrollar un tebeo cafre que encuentre en el exceso de violencia la única fórmula para mantener el interés del lector en una trama que por otro lado se antoja previsible sino que sin renunciar a la violencia –pocos como Ellis para desarrollar cafradas en viñetas- se muestra como un autor mucho más sutil a la hora de desarrollar los matices que hacen de “Crossed” una historia interesante.

Tras un titubeante inicio que narrael primer encuentro del protagonista con los cruzados –los infectados a los que se refiere el título humanos señalados por un característico estigma en forma de cruz capaces de llevar a cabo actos de implacable y salvaje maldad irracional- desarrolla la historia con el clásico desarrollo de una “road movie” en la que un grupo de supervivientes (del que protagonista forma parte) viajan por Estados Unidos tratando de encontrar un lugar seguro mientras intentan esquivan y son acosados por distintas partidas de infectados.


Ennis, siendo consciente que uno de los puntos inevitables de un cómic de estas características es mostrar los desmanes de los cruzados no los evita sino que incluso los exalta con ferocidad, mostrando todo tipo de imágenes truculentas (algunas de las más fuertes que he leído en un cómic en mi vida) justificadas en función a la libertad de prejuicios de la que gozan los cruzados pero al mismo tiempo contrasta toda esa exaltación de la violencia en el desarrollo de los personajes supervivientes a los que dota de reacciones mucho más complejas de las que habitualmente suelen ofrecerse en el género. De este modo, el astuto Ennis a través del narrador interpuesto -un tipo anodino antes de la crisis que incluso después no asume un papel de liderazgo dentro de los supervivientes- pasa de puntillas sobre el tema del origen de los cruzados (aunque baraje varias posibilidades) para centrarse en la realidad cotidiana de la lucha por la supervivencia. Ennis a través de flashbacks muestra el desarrollo de los hechos y unos personajes que van asumiendo poco a poco su condición de supervivientes (el que no lo logra, no sobrevive) al tiempo que plantea inteligentes cuestiones acerca de la condición humana y su evolución a partir de los conflictos a los que enfrenta a sus personajes (memorables el encuentro con los niños y el soldado) y las introspectivas, lucidas y fatalistas reflexiones del narrador que en ocasiones evocan directamente a Matheson y su “Soy leyenda”. Al mismo tiempo, Ennis no solo muestra la evolución de los cuerdos sino también la de los cruzados a los que no deja de lado como una amenaza latente como últimamente hace Kirkman con sus zombis sino que muestra su evolución constantemente a través del grupo que los persigue, mostrándolos como seres capaces de ir desarrollando astutas argucias para hacerles sufrir más con sus maldades en contraposición con las maldades que en pos de la supervivencia han de realizar los cuerdos, siendo al final la amistad, el remordimiento y la carga compartida lo único que diferencia a los cuerdos de los locos más que su capacidad para la violencia extrema (por otro lado, temas estos recurrentes en la obra de Ennis).
En el aspecto gráfico, es donde para mí “Crossed” flaquea dado el gusto de Ennis por trabajar con dibujantes clónicos de su amigo Steve Dillon. Jacen Burrows como Dillon es un buen narrador pero incapaz con su hierático dibujo y su uniformización de todos los rasgos faciales de reflejar buena parte de las sutilezas de Ennis, aun cuando la historia se remate con un hermoso final abierto.
En definitiva, “Crossed” es un gran tebeo en su género y uno de los mejores de un Garth Ennis inspirado. Si os apetece leer una inteligente historia de terror posapocalíptica autoconclusiva no la dejéis pasar.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Papá, ¿y por qué te gusta Moebius?

Cuando mi peque me haga esa pregunta, creo que directamente la pondré este video y luego la dejaré los tebeos.

Felicidades a su autor por la exquisita elección musical y de ilustraciones (y a Moebius, claro).

Fredericks Peeters y los guionistas.

P: Y ahora que estás hablando de gente que te escriba guiones, en Koma tienes un guionista, Pierre Wazem. ¿Cómo llevas la interacción con un guionista? ¿Te adaptas bien a trabajar con otra gente? ¿Cómo surgió este proyecto?

Peeters: Cada caso es distinto. En el caso de Koma, quien me escribió el guión en realidad es un amigo. Yo llegué con un dibujo de una niña con un monstruo, se lo enseñé sin más, y al cabo de poco tiempo me dijo que ya tenía un guión. Como este amigo también es dibujante, me hacía los guiones, me los mandaba, y yo los recibía y los planificaba y, no se sabe cómo, pero eran 46 páginas. De todas formas hay que decir que una tarde previa nos reunimos alrededor de una botella y ahí, en esa tarde, definimos lo que iban a ser los personajes, lo que iba a ser el universo, y a partir de esa tarde el guión fue todo suyo. De todas maneras, era la primera vez que me daban un guión hecho, terminado. Lo mismo que en Castillo de arena, el resto no. Luego tenemos el tema de RG con el policía. Él me iba contando cosas. Yo escribía y el me iba relatando anécdotas que muchas veces no tenían ningún interés.

P: Como acabas de decir, para hacer RG te reuniste con un policía que te contaba cosas sobre su trabajo, sobre los casos en los que trabaja, y tu eso lo conviertes en un cómic. Escribes el guión, haces el dibujo e incluso aquí aplicas tú el color. Pero da la sensación de que aunque estás haciendo una historieta de género, te alejas bastante de los clichés de la novela negra y del cine negro. Hay un policía muy poco heroico, no hay demasiada acción… ¿Cómo te planteaste esto? ¿Todo esto es intencionado por tu parte?

Peeters: Todo es una cuestión de equilibrio. Es como cuando te metes en la cocina. Me dicen que quieren un pisto y me dan los ingredientes del pisto pero ni siquiera me han lavado el tomate, con lo cual, a partir de ahí tengo que crear. El problema de la policía es que hoy en día viven inmersos en estereotipos que vienen o de la novela negra o del cine. No quiero generalizar, pero en este caso concreto diría que los policías casi juegan a ser policías. Cuando me cuenta una historia, me la está contando tal y como él se vería en su cabeza, como si estuviese es una película, como actuando. Y mi trabajo consistía precisamente en que me contara la verdad, el día a día de un policía en París. Era muy difícil, porque ahora mismo la vida de un policía es muy aburrida y muy banal. Con lo cual era un pulso. Era un pulso entre él, que quería ser él héroe, y el dibujante, que quería la realidad. La verdad es que lo complicado es que no puedes hacer un buen libro con lo que es la realidad, la vida real de un policía. Entonces, resulta que tras mogollón de horas con él, me di cuenta de que podía haber hecho el libro yo solo. Lo que pasa es que desde los años treinta o cuarenta, en las películas siempre tienen de asesor a un policía que les dice si tal cosa es así o no es así. Con lo cual al final te encuentras con que los de la realidad sueñan con la ficción, y en la ficción te encuentras con que tienes un policía real que te dice si esto es así o no. Así que después de haber visto todas las películas, después de haber leído novela negra, el álbum lo podía haber hecho yo solo. Y ya como anécdota, contar que he ido muchas veces a varias comisarías de París, y en todas esas comisarías lo que tienen es un montón de pósteres de películas. ¡Y encima son de las malas!

(Imprescindible para los que nos gusta la obra de Peeters la transcripción que de la charla que el suizo dio en el pasado Salón de Getxo han realizado los chicos/as de Entre Cómics y podéis leer completa aquí).


martes, 14 de diciembre de 2010

Trailer de “Piratas del Caribe 4” en castellano.

... O Sparrows navega de nuevo.Supongo que será más de lo mismo, pero lo anterior a mí me pareció muy entretenido.

Moebius y el futuro.


P: Con algunos de sus dibujos y láminas cotizados por sumas muy importantes en subastas, ¿se considera a si mismo más como artista o como dibujante?

M: Sobre todo me considero dibujante por encima de todo. Sin embargo como dibujante me puedo permitir dotar a mis trabajos de una calidad sencilla o de un toque que me acerque a esa cofradía (risas) exclusiva del Arte con mayúsculas. Son nociones muy fluctuantes y nada precisas. Son clasificaciones con las que tener cuidado, desde luego.


P: Ahora que se habla tanto, en Francia especialmente, del futuro del cómic con la llegada de tecnologías como el Ipad o las nuevas pantallas flexibles, ¿qué opinión tiene de esa misma tecnología que, por un lado facilita la labor del dibujante pero también supone un riesgo de perder el control o derechos de su obra en un medio mucho menos controlable como es internet?

M: Sinceramente no tengo ni la más mínima idea. Encuentro el tema extremadamente
interesante, pero no puedo dedicar mi tiempo a ese tema, sobre todo porque es un campo que no acabo de controlar. Soy de otra generación. No me opongo para nada a estos avances. Utilizo mucho el ordenador para trabajar, retocar e incluso colorear con Photoshop, sobre todo los fondos.

(De una reciente entrevista realizada por Rolo para “LH Magazine” y que podéis leer completa aquí).