

Una de las cosas buenas que tiene esto de escribir un blog es que haces amigos virtuales que se acuerdan de tí y te mandan postales navideñas, lo que, por otro lado, hace más patente lo poco detallista que es uno que no sabe organizarse para estas corresponder. Esta entrada va por ellos:

Tras ir completando poco a poco la reedición de autores de los ochenta, setenta y sesenta, ahora parece que se ha puesto la vista en autores y series incluso más antiguas en un intento de seguir explotando comercialmente el único argumento que parece estar funcionando para atraer lectores al tebeo -más allá de reclamo de las adaptaciones cinematográficas- el factor nostálgico. 
Y, bueno, vale, no seré yo el que me queje porque el tebeo clásico debería estar siempre disponible pero creo que las grandes editoriales que se encargan de estas reediciones tampoco deberían olvidar con tanto viaje al pasado y la recuperación del tebeo popular de hace sesenta años popularizar y promocionar a los autores presentes y futuros que son por los que ahora mismo habría que apostar si se quiere que el Cómic como medio evolucione y se robustezca frente a otras manifestaciones culturales y de entretenimiento y no transite hacia un callejón sin salida meramente autoreferencial para unos pocos desconectado del presente. Estos tebeos no los van a leer los chavales jóvenes sino mi padre (si se los dejo que está por ver) o yo. Hay mucho talento hay fuera esperando oportunidades.
En fin, que bravo por las reediciones si se hacen con sentido incluso por las que se anunciaron y de ellas nada más se supo perdidas en algún pliegue espaciotemporal (¿Qué fue del "Flash Gordon" de Dan Barry anunciado por Panini?).
Yo, de momento, me voy a ver como la maniquí sigue cambiando de vestidos a razón de uno por segundo. Eso sí, montado en un DeLorean.
Ya, ya sé que hay un trailer para audiencias “maduras” más reciente pero como yo esos trailers me parecen una hipocresía tontona no me interesan cuando luego pretenden que sean los inmaduros los que vayan a las salas de cine y, de paso, compren palomitas, os dejo el trailer oficial de la película que anda por la red desde hace unos meses.
El trailer de “Black Death” tiene buena pinta y me ha hecho gracia la presencia de los doctores de la peste, curiosa figura histórica que hace poco conocí a través del “Hellblazer” de Milligan.
La trama de la película se sitúa en la Edad Media asolada por la peste negra donde un grupo de guerreros deben unirse para encontrar a un mago que al parecer resucita a los muertos. Lo dicho, pinta entretenida aunque no sé si llegará a los cines.
Eso sí, Sean Bean el papel de Boromir este año lo tiene bien amortizado (que si esta, que si “Juego de Tronos”)…Luego se quejará que se encasilla.
Leído el último número de “La noche más oscura”, que no sus ramificaciones en distintos números cruzados de diferentes colecciones, ya me permito opinar sobre el penúltimo macroevento del Universo DC guionizado por el hombre orquesta de la compañía Geoff Johns y el espectacular artista brasileño Ivan Reis. Y lo primero que se me ocurre preguntarme es si realmente Johns ha tardado siete años en planificar esta historia como en algún sitio leí o no es más que una mera añagaza publicitaria para darle bombo a un asunto que para nada merece el alboroto.


¡Nueva polémica con el Expocómic habemus!
Voy a ir al grano: he disfrutado como un enano de la última entrega de “Hellboy”. El llevar unas cuantas lecturas de tebeos a cuestas hace que en muchas ocasiones mi capacidad de sorpresa y maravilla ante un tebeo de género desaparezca. Se le ven las costuras a la historia, resultan predecibles los argumentos, se identifican tópicos que, con acierto o no, me recuerdan a otras lecturas anteriores…Lo tengo asumido como cosas de la edad y la acumulación de lecturas variadas pero de vez en cuando me encuentro tebeos como esta última entrega de “Hellboy”, publicada por Norma Editorial en dos ediciones difrentes, que me dejan anhelando una nueva entrega como cuando era chavalillo. Os cuento.


Antes que las comilonas navideñas hagan estragos en nuestros organismos y obliguen a que la sangre concentrada en nuestros estómagos amodorre nuestros cerebros paso a plantearos una nueva encuesta de estas que tanto nos divierten.
H. G. Oesterheld.

Víctor Mora.
Nunca está de más escuchar a un autor analizar su obra. Y si el que lo hace es un Moore reflexivo comentado V de Vendetta y Watchmen, uno se sienta y aprende. Un testimonio indispensable.
“Cuando iba al colegio, hacia 1968 o 1969, había dos cosas que nos fascinaban el cómic, sobre todo Tintin, Asterix y Lucky Lucke, y esa música eléctrica venida de Inglaterra ¡sobre todo los Beatles! Me pareció más fácil dibujar vaqueros y caballeros en los cuadernos que intentar comprarme una guitarra eléctrica, un sueño inaccesible. Y, además, el dibujo tiene un impacto inmediato en los compañeros, ¡ya seas bueno o malo!”.
(Me ha hecho gracia esta anécdota de Frank Le Gall relatada en los extras del primer integral de “Theodore Poussin” que me ha recordado la novela de Lars Saabye Christensen ¿qué pensáis vosotros y vosotras es más fácil dibujar bien o tocar la guitarra eléctrica? A mí las dos cosas se me antojan realmente complicadas).
Un año horrible para el mundo del séptimo arte en el que no acabamos de digerir la perdida de un director, guionista o actor mayúsculo para darnos de bruces con la perdida del siguiente.
El día 15 le tocó al gran Blake Edwards, director y guionista de algunas de las películas más inteligentes y divertidas de las décadas de los sesenta y los setenta. Maestro de la ,que supo adaptar prácticamente a cualquier género, entre sus obras destacan títulos como “La Carrera del siglo”, “El Guateque”, “La Pantera Rosa” o “10, la mujer perfecta”. Pero, siendo estas maravillosas películas (sobre todo las dos primeras) yo me quedo con sus gran incursión en el drama con “Días de Vino y Rosas” y, sobre todo, a partir de la adaptación libre de un relato de Truman Capote con “Desayuno con Diamantes” en la que encumbró todavía más a la por siempre deslumbrante Audrey.
D.E.P.
(El/la que no llore no es persona humana).
¡¡ Menuda decepción me he llevado con “Atrapados en el pasado”!! Enfrascado estos días en la lectura del integral de “Theodore Poussin” y recordando lo que me gustó la anterior entrega publicada por Planeta de “Las aventuras de Spirou y Fantasio” realizada por Émile Bravo, me hice con este álbum pensando que era un valor seguro a pesar de su elevado precio. Y me he llevado un chasco morrocotudo.

Motivos se le acumulan en los últimos años para el pataleo a Joan Navarro porque no es la primera vez que le ocurre ya que los de Random House han editado anteriormente otra obra de Giménez que permaneció en exclusiva en el catálogo de Glénat durante años como “Paracuellos”. 
Sin embargo y, entendiendo el mosqueo de Navarro, quizás no estaría mal intentar analizar el tema fríamente para buscar las causas de que pase esto. En otra entrada, Joan Navarro señala que cuando llegó a Glénat modificó el modelo de contrato leonino importado de Glénat Francia que firmaban los autores ya que consideraba que los emolumentos que podía ofertar la editorial no se ajustaban a su entender a las obligaciones de esos contratos y no le parecía justo “esclavizar” a un autor de por vida por cuatro perras a su editorial.
Me parece un gesto que le honra pero de cuyas consecuencias probablemente imprevisibles en ese momento vienen estos lodos. Quizás en aquella época Navarro ni nadie pudo imaginar que una editorial mayorista como Random House iba a tener interés por incorporarse al raquítico mercado español del cómics aprovechándose en buena medida de la decisión de Joan Navarro.
La ausencia de esa exclusividad permitió a Random House proponerle a Carlos Giménez la nueva edición y este accedió. No creo que se pueda reprochar a Giménez ingratitud por intentar sin cortapisas legales que interfieran sacar el máximo provecho económico de su trabajo y Navarro parece pensar igual. Pero, tampoco parece acertada la acusación de falta de ideas a Random House por aprovechar una oportunidad que se les presentó.
Seguramente Joan Navarro tuvo, en su momento, la oportunidad de realizar ediciones integrales y de bolsillo de esas obras y por los motivos que fuesen no las hizo. No parece justo que se enfade porque otros las realizan con el consentimiento de los autores. Y quizás eso sea precisamente lo que más molesta a Joan Navarro, el no haber aprovechado esa oportunidad cuando dispuso de ella.
Estoy seguro que los integrales de Random House se venderán bien a pesar de no ser ediciones tan buenas como las de Glénat ya que están dirigidas a un público más popular que no le importa demasiado la calidad del formato y prefiere tener la obra completa a un precio más barato de lo que le costaría hacerse con las series álbum a álbum más allá de detalles como la calidad de la edición .Cuando Random House Mondadori no se había introducido en el cómic, Glénat era la única que fijaba el precio y la forma de editar esas obras y era la única beneficiaria de la única edición que existía sin competencia, ahora hay que competir y de ahí viene la queja. Sin embargo, la coexistencia de ambas ediciones no es una mala noticia ni para los aficionados, que podrán elegir entre dos ediciones y decidir cuál es la que prefieren con lo que seguramente la difusión de la obra sería mayor, ni para el autor, que podrá cobrar dos veces por un mismo trabajo.
La entrada de nuevas editoriales en el mercado del cómic ha cambiado seguramente las formas y las reglas del juego. Quizás Joan Navarro se enfada porque añora los buenos viejos tiempos pero a mí entender un aumento de competencia no ha de ser una mala noticia aunque obligue a todas las editoriales y no solo a Random House a avivar el ingenio y poner en practica nuevas ideas para mantener o aumentar su pedazo del pastel.
Con su experiencia y conocimiento en cuanto se le pase el enfado Joan Navarro destacará en ese sentido. Estoy seguro.
A la estela de “Los Muertos Vivientes” de Robert Kirkman, ha surgido un aluvión de cómics que han intentado aprovechar el actual revival del género zombi con poco acierto, por lo general. Una de las editoriales que más se ha distinguido en ese sentido ha sido Avatar quién ya publicara en su momento “Black Gas”, de Warren Ellis, que ya comentamos en su momento, y ahora nos presenta su penúltima propuesta de la mano de un Garth Ennis y Jacen Burrows con “Crossed”, serie limitada de diez números que Glénat ha publicado en un tomo unitario. ¿Habría que dejar pasar esta obra dada la cantidad de novedades que se agolpan en los estantes de las librerías en estas fechas? En mi opinión, no, porque “Crossed” es un cómic que se sitúa bastante por encima de la media de productos similares.



En el aspecto gráfico, es donde para mí “Crossed” flaquea dado el gusto de Ennis por trabajar con dibujantes clónicos de su amigo Steve Dillon. Jacen Burrows como Dillon es un buen narrador pero incapaz con su hierático dibujo y su uniformización de todos los rasgos faciales de reflejar buena parte de las sutilezas de Ennis, aun cuando la historia se remate con un hermoso final abierto.
En definitiva, “Crossed” es un gran tebeo en su género y uno de los mejores de un Garth Ennis inspirado. Si os apetece leer una inteligente historia de terror posapocalíptica autoconclusiva no la dejéis pasar.
Cuando mi peque me haga esa pregunta, creo que directamente la pondré este video y luego la dejaré los tebeos.
Felicidades a su autor por la exquisita elección musical y de ilustraciones (y a Moebius, claro).
P: Y ahora que estás hablando de gente que te escriba guiones, en Koma tienes un guionista, Pierre Wazem. ¿Cómo llevas la interacción con un guionista? ¿Te adaptas bien a trabajar con otra gente? ¿Cómo surgió este proyecto?
... O Sparrows navega de nuevo.Supongo que será más de lo mismo, pero lo anterior a mí me pareció muy entretenido.



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