martes, 19 de enero de 2010

“Sherlock Holmes”, de Guy Ritchie.

Si yo les avasallara en este preciso momento, pidiendo que describiesen a Sherlock Holmes, estoy seguro que la mayoría haría mención, sin necesidad de haber leído ninguna de las novelas que inspiraron al personaje, a su capacidad para resolver mediante la deducción los más enrevesados casos, de su reconocible indumentaria, de su altura y nariz aguileña, su mirada penetrante o su afición por fumar en pipa. Sin embargo, si le preguntara a Guy Ritchie, pondría ojos de dólar y deliberadamente haría una descripción bastante alejada de la canónica, más irreverente y gamberra, pero hábilmente calculada para atraer nuestra atención. Vamos, la que el amigo Ritchie se ha marcado en la enésima versión del personaje y que pueden ver en los cines desde el viernes pasado, en la que pone patas arriba el bien asentado universo holmesiano retorciendo a los personajes de manera que no los reconocería ni su ilustre padre, Sir Arthur Conan Doyle.

Antes de entrar en materia, vaya por delante que creo lícita cualquier revisión de los iconos populares. Estos son patrimonio de todos y existen para ser violados y destripados por nuevos autores capaces de rebuscar en su esencia nuevas lecturas que los actualicen y revitalicen ante nuevos seguidores. Sin embargo, me pregunto hasta que punto es lícito tensar tanto la cuerda como lo hace Ritchie en esta película que subvierte completamente la esencia del personaje ideado por Conan Doyle para convertir al contemplativo Holmes y al aburguesado Watson en dos héroes de acción dispuestos a derrochar testosterona durante más de dos horas. Les cuento.

En la película de Ritchie, nos encontramos a un atribulado Sherlock apesadumbrado por la próxima perdida de su mano derecha, el apuesto doctor Watson a manos de su nueva prometida y ni siquiera la resolución de su último caso – la captura del malvado lord Blackwood, un asesino satánico aficionado a sacrificar doncellas- ha servido de suficiente argumento para hacerle cambiar de opinión. Sin embargo, cuando Blackwood aparentemente burla la muerte e inicia una nueva serie de asesinatos, Sherlock y Watson volverán a unirse para hacerle frente en sus planes de dominación al tiempo que deben bregar con la irritante presencia de la única mujer capaz de enamorar –vencer- a Holmes, la ambigua y fatal Irene Adler.

A Guy Ritchie hay que reconocerle que lo que sabe hacer, lo hace muy bien, y gracias a su habilidad para el montaje y sus movimientos de cámara es capaz de ir siempre un paso por delante del espectador en esta superproducción de generoso presupuesto si asumimos desde el principio que estamos ante un producto de entretenimiento palomitero dirigido a un público juvenil que, no nos engañemos, hoy en día es el que llena las salas. Ritchie acepta el juego y participa en la gamberrada apoyado en un grupo de actores capaz de sacar adelante la empresa con brillantez, encabezados por un Robert Downey Jr que parece disfrutar como un enano encarnando esta particular versión de Sherlock en la que encaja como un guante y le permite dar rienda suelta a su desbordante histrionismo y que encuentra su contrapunto en un gran Jude Law que parece crecerse ante Bob, un Mark Strong especializado en villanos que construye un fabuloso y convincente Lord Blackwood, y Rachel McAdams que merecería mayor protagonismo con su Irene Adler. Sin embargo y, a pesar de todas estas notas positivas, si uno se para a pensar un poco en la historia se dará cuenta que tras el brillante artificio levantado por Ritchie y los actores se esconde un guión poco elaborado y plagado de “deus ex machina”, más pensado en sacar partido a la “vis comica” de Downey que en construir una intriga sólida que alimente al personaje que este encarna (y este es el principal pero que veo a la pelicula porque la esencia de Homes es que ve lo que los demás no ven) y en dejar la puerta abierta a una próxima entrega con la presencia forzada de un invisible contendiente que no aporta nada a la historia que se nos cuenta en esta entrega.

En definitiva, tomen este “Sherlock Homes” como lo que es, un divertimento gamberro diseñado hasta el último detalle para reventar la taquilla navideña (con el permiso de “Avatar”, claro) y no se rasguen las vestiduras si son fieles seguidores del inquilino del 221B de Baker Street intentando, como hice yo, obviar el título de la película. Disfrutarán más.

Otras películas de Guy Ritchie en El lector impaciente:

Rocknrolla”.

Más “Sherlock Holmes” en El lector impaciente:

Estudio en Escarlata”.
Elemental, querido Chaplin”.
La solución final

Trailer de “Piranha 3D” de Alexandre Aja.



Ahí les dejo el trailer de la enésima versión de “Pirañas”, una de esas pelis de monstruos surgidas a raíz de "Tiburón". Esta nueva versión se supone que es en 3D aunque no se note y el argumento pues, ya saben, el de siempre. El único aliciente de esta pelí sería la presencia de Elisabeth Shue, que me temo ha entrado en esa edad maldita en la que ya no puede elegir los papeles. En fin, a mí no me pillan.

viernes, 15 de enero de 2010

Trailer de “Tekken”, de Dwight H. Little.



Ahí arriba tienen el primer trailer de la adaptación cinematográfica del popular videojuego de lucha. Se han currado - es un decir- un tópico argumento de venganza para justificar que el bueno se dedique a repartir mamporros por doquier porque el juego era un mero simulador de lucha que no daba mucho de sí a pesar de su popularidad y lo han dejado en manos del sospechoso Dwight H. Little para que haga lo que pueda. (“Anacondas” y “Halloween 4: El retorno de Michael Myers”).

Yo directamente espero a que la echen en la tele sin cortes.

jueves, 14 de enero de 2010

“Pluto 4”, de Naoki Urasawa.

Acabo de terminar el cuarto volumen de “Pluto y una vez más me quito el sombrero –literal- ante Urasasawa, un autor que en esta serie parece si cabe haber dado una vuelta de tuerca más a su habilidad para el retrato de personajes y la dosificación de la tensión.

Con este tomo, llegamos al meridiano de la serie y la cosa está tan liada que creo que nadie es capaz de prever por donde va a salir el amigo Urasawa quién se permite lujos sólo al alcance de los más grandes como cargarse aparentemente al personaje más emblemático de la historia, demostrando una vez más que “El mejor róbot sobre la faz de la Tierra” tezukiano no es más que la plataforma desde la que desarrollar su propio talento.

Y es que en esta nueva entrega, Urasawa va dejando caer la información a cuenta gotas presentando personajes que se antojan han de tener un papel clave en el desenlace final como el misterioso creador de Astroboy, el doctor Tenma, o forzando extrañas alianzas entre personajes antagónicos como la que se da entre Gesitch, el róbot policía, y Haas, el hombre quién secretamente ansía matarle para vengar la muerte de su hermano. Sin embargo, el lector no ha de sentirse estafado por la parsimonia con la que Urasawa mueve sus piezas enfrascado en el desarrollo de subtramas que mantienen entretenido al lector. En cada capítulo, Urasawa va reforzando la caracterización de personajes apenas entrevistos en anteriores entregas para utilizarlos o sacrificarlos como piezas de ajedrez según lo requiera la trama principal mediante una técnica que el autor domina como nadie desde “Monster”.

Especialmente destacable en ese sentido es la historia que abre el volumen en la que Urasawa convierte una tierna anécdota –el doctor Ochanomizu encuentra un perro róbot antiguo roto durante un paseo por el parque y decide repararlo- en el prólogo de una nueva serie de asesinatos de róbots y científicos. En apenas unas pocas páginas y con una notable economía de recursos, Urasawa retrata el carácter de Ochanomizu y da un giro inesperado a lo que presuponíamos un relato entrañable ambientado en un día de descanso. Genial.

Urasawa está dando lo mejor de sí en “Pluto”, parece tener las ideas muy claras y ha sabido llevarnos una vez más al huerto. Espero que en los próximos cuatro tomos que faltan por publicar, Planeta (creo que el quinto acaba de salir) no la cague porque podemos estar ante su mejor obra. Ya me dirán que les parece.
Más "Pluto" en El lector impaciente:

Haití


Ramón en "El País"
(Más de 100.000 muertos y una vez más la suma pobreza + desastre natural = muertes, se cumple inexorablemente. El planeta hoy llora pero dentro de unos días nadie se acordará de los haitianos que llevan años abandonados a su suerte. En Japón estas cosas no pasan y si pasan no mueren 100.000 personas). Si alguien quiere colaborar aquí le explican como hacerlo.

Trailer de “The Ghost Writer”, de Roman Polanski.


Este hombre tendrá los problemas que tenga, pero lo que es indudable es que tiene muy claro cómo se rueda una película. Gran pinta tiene este “The Ghost Writer” (¿Lo traducirán como “El Negro” o no se atreverán? No se atreverán), una cinta de intriga basada en una novela de Robert Harris (no confundir con Thomas) publicada en España como “El poder en la sombra” y que cuenta con un reparto encabezado por Pierce Brosnan, Ewan McGregor y Kim Cattrall.

Estas historias de intriga y espionaje suelen ser bastante entretenidas y si, además, está Polanski por medio la cosa promete. Ya veremos.

miércoles, 13 de enero de 2010

“Jan Europa 1”, de Edmond

Tiene razón Hernán Migoya cuando habla en el epílogo del primer recopilatorio de la serie “Jan Europa” que ha empezado a publicar Glénat, de la bofetada de nostalgia que provoca releer las aventuras de este personaje a los que lo hemos conocido de pequeño. No me pidan objetividad porque Edmond y “Jan Europa” son probablemente una de las razones de mi continuada afición al medio aunque durante años desconocí el nombre del autor de las aventuras que aparecían en “Mortadelo”. Y conste que me daba miedo reencontrarme con los ojos del adulto resabiado con las historias y los personajes que me marcaron tanto de niño. Sin embargo, tras finalizar la lectura del primer álbum, he de reconocer, que a falta de releer la historia que más me impactó y que aparecerá en próximas entregas (la del triángulo de las Bermudas con la Calavera Gigante y el cementerio de barcos y aviones de todas las épocas), "Jan Europa" ha envejecido razonablemente bien y creo que resistiría dignamente su lectura por los lectores más jóvenes, lo que no deja de confirmar las cualidades de Edmond, uno de los dibujantes de Bruguera menos conocidos.

En su época, Jan Europa era un héroe sui generis. Alejado del prototipo de hombre duro y desencantado es un tipo optimista que odia la violencia pero que combatiendo en la I Guerra Mundial recibió el don de la inmortalidad y la eterna juventud. Tras setenta años alejado de su familia y amigos, Jan inicia accidentalmente una ambigua elación sentimental con la nieta de su antigua novia, Anne, y vive trepidantes aventuras como paladín de los Guardianes del Poder en constante lucha contra los Iniciados Negros, una poderosa organización secreta liderada por el misterioso Incógnito y cuyo objetivo es hacerse con el poder. A lo largo de este primer libro de tres asistiremos a esa luchspor todo el mundo al tiempo que Edmond da detalles sobre el pasado de Jan y presentando al sorprendente ayudante de Jan, David McIntire, un policía escocés retirado (genial giro de Edmond presentar al sidekick de Jan en un anciano) experto en el arte del disfraz que Jan conoció en el pasado y que cree firmemente que Europa es un extraterrestre.

Edmond cuenta en el libro que creó "Jan Europa" como un proyecto de héroe español y europeo alejado de los estereotipos imperantes en la época, un héroe de cómics que reúne todos los elementos para haberse convertido en una serie de culto como son en Italia “Dylan Dog” o “Martyn Mistere” sino fuera porque su publicación coincidió con los estertores de Bruguera víctima de la incipiente crisis del cómic nacional junto al hecho, para que engañarnos, que sus aventuras tienen ciertos ecos a honradas historias de género que ya venían contándose desde hacía décadas en Argentina o el resto de Europa. Y, sin embargo, “Jan Europa” en su inocencia tiene algo que sigue atrapando, quizás debido al buen hacer de Edmond, un dibujante versátil capaz de afrontar cualquier estilo con maestría y pasar sin dificultad del realismo a la caricatura. En las historias de "Jan Europa", Edmond se da en ocasiones ciertos aires a Mezieres o a Gir, mostrando un completo dominio técnico para el tratamiento de todo tipo de localizaciones y la caracterización de los personajes y objetos (geniales esos coches de época) unido a un sentido de la narración trepidante (en cada página pasan un montón de cosas sin dar tregua al lector) que, en ocasione,s se vuelve demasiadoconfusa como en la historia titulada “Operación Aristóteles”. A pesar de ello, Edmond demuestra ser un guionista más que competente capaz de incorporar una trama conclusiva en cada episodio al tiempo que mantiene la tensión y la continuidad en el argumento principal que enfrenta a las fuerzas del bien personificadas por el bueno y sencillo Jan frente a las del mal lideradas por Incógnito, un rimbombante y exagerado personaje que cumple a la perfección su labor de villano arquetípico, aunque en demasiadas ocasiones abuse del "deus ex machina", algo por otro lado habitual en los cómics de la época que compensa, por otro lado, con un gran desparpajo a la hora de construir los diálogos de los personajes dotándolo de cierta socarronería que ayuda a no tomarse demasiado en serio la historia y disfrutarla como lo que es, un cómic de entretenmiendo dirigido a un público infantil-juvenil, algo que queda reforzado con los diálogos entre personajes en los que incorporan elaboradas y didácticas explicaciones, destinados a enseñar lo que era al lector infantil lo que era un virús o las civillizaciones del indo.

En definitiva, que no me ha disgustado el reencuentro con “Jan Europa” y espero con ansías las nuevas entregas porque estoy seguro que lo mejor está por llegar (ese anunciado material inédito me quita el sueño...), sin embargo, tengo que poner un pero a la edición de Glénat, ya que más allá de la reducción que el dibujo de Edmond aguanta muy bien, en la supresión del cuidado coloreado de Edmond, que era uno de los puntos fuertes de la edición original en “Mortadelo”, sustituido por un blanco y negro cumplidor pero que a aquellos que hemos leído la otra nos chirría. Por otro lado, la edición recoge las portadas originales de la colección “Jan Europa”, estas sí, a color, lo cuál no deja de ser un punto a su favor.

Ya saben, si quieren disfrutar de un cómic de género de los de antes con el que pasarselo pipa y de una serie que por su calidad debía haber merecido mejor suerte, no dejen pasar este tebeo. Y, si no conocían, la serie ni al personaje de antemano dején sus comentarios por aquí a ver si logramos entre todos en esta entrada reunir algo más de objetividad. A mí me cuesta.

Carlos Nine, Alberto Breccia y Hugo Pratt.


Carlos Nine: Nací en Haedo, donde vivió y murió Alberto Breccia. El tenía una casa enorme, un estudio espectacular. Era un mito él. Aparte interesante la vida de él, porque fue un dibujante, digamos común, regular, y vivía de eso tranquilo durante casi toda su vida, hasta que de pronto un día algo le ocurre, o tiene una crisis. No se cómo funciona, pero cambia totalmente su forma de dibujar. El se hace famoso, no por Vito Nervio, sino por Mort Zinder, El Eternauta. Cambió estéticamente. El lo atribuye a que un día Pratt, que vivía acá en Argentina, le dijo:- “Vos con lo que sabés dibujar porque hacés toda esa mierda”- “Tengo que vivir”- “No, sos un cobarde”El Tano (Pratt) era muy agresivo, y le insultó. Entonces le dio como vergüenza y se puso a dibujar. Parece que eso le influyó, los insultos del tipo lo asustaron.Todos lo elogian (a Breccia), pero todos están cómodos haciendo veinticinco mil años el oso chirimbolo porque se vende bien. No, ahora hacé otra cosa, corré peligro. Tanta gente corre peligro, un albañil, hacé algo que te ponga en riesgo, sino es muy aburrido ir asi.

Alberto Breccia en “Vito Nervio”.

Alberto Breccia en “Mort Cinder”.

(El gran Carlos Nine habla sobre sus orígenes y la necesidad de afrontar riesgos en la carrera de dibujante con una ilustrativa anécdota ocurrida entre Alberto Breccia y Hugo Pratt. Nine cuenta muchas más cosas en esta interesante entrevista del 2007 que La Duendes recoge aquí y aquí).

martes, 12 de enero de 2010

“Burlando a la parca”, de Josh Bazell.

Es bueno que en el enmohecido mundillo del género negro, repleto de convenciones y tópicos, surja de vez en cuando una novela dispuesta a ofrecer una propuesta distinta a lo que los lectores están acostumbrados, aportando, sin demasiadas pretensiones, frescura en un panorama plagado de series clónicas, autores quemados y modas editoriales absurdas (¿alguien podría explicarle a los editores que no todos los escritores de intriga suecos no son Stieg Larsson?). Novelas como, por ejemplo, “Burlando a la parca”, publicada recientemente por Anagrama y en la que Josh Bazzel auna con habilidad la rutina diaria en un cochambroso hospital de Manhattan con las prácticas de los mafiosos sedientos de venganza. Les cuento.

El doctor Peter Brown podría pasar por un estresado médico de guardia más en el caótico Manhattan Catholic sino fuera porque la fatalidad convierte a Nick LoBrutto, uno de sus antiguos colegas mafiosos, en uno de sus pacientes. Y es que el cínico Doctor Brown en otros tiempos no fue otro que Pietro Bwrna, uno de los más letales asesinos de una familia mafiosa, los Locano con los que no quedó precisamente en muy buenas relaciones tras acogerse al Programa de Protección de Testigos. Cuando LoBrutto exige a Peter que le cure el cáncer terminal que padece a cambio de no dar el chivatazo, Peter se da cuenta que la nueva jornada en el Manhattan Catholic va a ser un poco más compleja que de costumbre.

Josh Bazell demuestra un desacostumbrado desparpajo para un escritor novel en esta historia que combina con habilidad campos tan abiertamente contradictorios, como son la práctica de la medicina con el asesinato selectivo a través de las peripecias de un nuevo antihéroe del que probablemente seguiremos leyendo aventuras, Pietro Bwrna (alías Peter Brown). Y es que Bazell, como se anuncia en la publicidad, logra un extraño híbrido entre “Los Soprano” y “House”, en una novela frenética y salvaje en la que logra ir concatenando sin pausa para el lector situaciones a cual más sorprendente e increíble en un complicado ejercicio del cuál Bazell logra salir airoso hasta llegar a su increíble desenlace. Bazell escribe una novela dura y realista al tiempo que tragicómica en la que profundiza en la caracterización del complejo protagonista para lo que no duda hasta hacerle viajar a Polonia en busca de sus orígenes y, a través de acertados pies de página, apostilla un distanciamiento cínico e irónico que no oculta ni el empeño puesto en la obra ni su amor por la práctica de la medicina (el propio autor es médico ejerciente) usando asimismo la historia como denuncia de una realidad tan dramática como la del sistema sanitario norteamericano.

Burlando a la parca” es una novela excesiva, negra por partida doble y enormemente entretenida que no se puede dejar de leer y que augura a un autor al que habrá que seguir de cerca porque tiene cosas nuevas que contar dentro de un género al que le hacen falta autores así. Esperemos que no se demore demasiado su nueva obra.

Éric Rohmer (1920-2010).

Con la muerte ayer de Éric Rohmer empieza a irse una manera de entender el cine diferente, la de los franceses de la “Nouvelle Vague”, quienes empezaron a discutirle a Hollywood educadamente el monopolio de cómo hacer buenas películas.

Rohmer era el mayor de todos y también mi preferido. Autor de películas, pequeñas y detallistas, sus películas tenían un tono mágico, irreal y delicado, que calmaban mis ansias de espectador acostumbrado a otras velocidades de digestión más pesada. Las películas de Rohmer eran como un buen almuerzo o el buen jazz, construidas con los elementos justos para nunca echar de menos la ausencia de algo y dejar en la memoria un regusto agradable.

Probablemente, su personalidad esquiva no ayudó que recibiera en vida todos los premios que su obra merece y esta sea revalorizada con el tiempo. Sería de justicia.

Entre sus películas, mis preferidas son las del ciclo de las Estaciones, aunque en la mayoría mantuvo una coherencia que pocos asumen hoy en día.

D.E.P.

Mi noche con Maud” (1969)



Cuento de Verano” (1996)



lunes, 11 de enero de 2010

“Scott Pilgrim 1 y 2” de Bryan Lee O’Malley.

Esto de que las editoriales generalistas se incorporen al anquilosado panorama editorial comiqueril es una gran noticia no sólo por la ampliación de títulos que puedan ofertar (que eso quién más quién menos lo esperaba aunque todavía esté por verse) como por el abaratamiento de precios (que también está todavía por verse) sino porque, además, insuflan nuevas maneras al modo en qué publican las obras pasando de sacro santas reglas con las que hemos crecido como la periodicidad. Nunca había visto yo en mi vida de comprador de cómics una periodicidad más rara que la de este “Scott Pilgrim” cuyos volúmenes se publican a pares en un mismo mes para pasar después seis en barbecho y pasa olímpicamente de la rutinaria y segura periodicidad con la que nos hemos hecho hombres (y mujeres) de provecho (es un decir). Quizás se deba a inexperiencia de la editorial o que se maneja con criterios misteriosos que escapan a la interpretación de los viejos del lugar pero no quería dejar de comentarlo por curioso ya que visto para febrero anuncían ya los dos siguientes volúmenes. Pero vamos con la obra.

O’Malley nos cuenta en este cómic las peripecias de Scott Pilgrim, un joven veinteañero sin oficio ni beneficio cuya máxima aspiración es ensayar con su grupo musical mientras intentan hacerse un nombre en el panorama musical. Sin embargo, cuando Scott conoce en una fiesta a Ramona Flowers se enamorará perdidamente y conquistarla se convierte en la razón de su vida, tarea esta siempre complicada la de conquistar a una chica pero que se lía mucho más cuando el bueno de Scott debe vencer (literal) y convencer a los siete novios malvados anteriores de la susodicha.

Vaya por delante que “Scott Pilgrim” es ante todo un tebeo inclasificable, rico en lecturas y que encuentra en el humor y originalidad sus principales cualidades pero que puede dejar perplejo al lector no avisado. Huyendo de cualquier convencionalismo, el autor, el canadiense Bryan Lee O’Malley, se fundamenta en la estética manga para construir un slice of life con aspiraciones de retrato generacional centrado en lo anecdótico y que oscila constantemente y sin transición entre el realismo y la fantasía sin más criterio que el capricho de su autor en una apuesta que puede enervar a más de uno pero que el autor compensa con un agudo sentido del humor que invita a no tomar la obra demasiado en serio más allá de su condición de entretenimiento. Y es probablemente, el humor, alejándonos de las reflexiones más serias, lo que salve esta serie y la convierta en un tebeo destacable. O’Malley a través de un dibujo en exceso simplista y naif caracteriza con habilidad la galería de personajes con los que el protagonista se relaciona otorgando su espacio a cada uno de ellos en una historia a medio camino entre las películas “teen” de Molly Ringwald, los musicales de Bolliwood y un episodio de “Power Rangers”. O’Malley muestra su habilidad como narrador mostrando una apabullante riqueza de recursos en un cómic ligero que se lee en un suspiro y que deja con ganas de más, aun sabiendo que la historia no vaya a ninguna parte.

En definitiva, “Scott Pilgrim” es un cómic entretenido para pasar el rato del que yo no esperaría ni demandaría nada más. Tampoco es poco.

Nuevo trailer de “Kick-Ass", de Matthew Vaughn



Pues teniendo en cuenta que todavía no he leído el cómic, tengo que reconocer que el trailer está gracioso y la película parece entretenida. (Siempre y cuando les hagan gracia estas cosas, claro). Habrá que estar atento.

viernes, 8 de enero de 2010

Estebán Hernández, Ganador del III Premio de Novela Gráfica Fnac/Sins Entido.

Pues ya hay ganador de unos premios que para beneficio del Cómic llegan a su tercera edición. Se trata de Esteban Hernández, del que ya les hablé por aquí cuando les comenté su anterior obra, la atrevida “Sueter”. En este caso, la obra ganadora es “¡Pintor!”, obra que parte de un argumento bastante original y que a juzgar por las páginas reproducidas no tiene mala pinta.

A continuación, reproduzco la nota de prensa completa y las páginas mencionadas:

"Madrid, 8 de Enero de 2010. “¡Pintor!”, del dibujante Esteban Hernández, ha resultado la obra ganadora de la Tercera Edición del Premio Internacional de Novela Gráfica Fnac-Sins Entido.

El jurado, compuesto por Jorge Díez (Gestor Cultural y Comisario), el escritor Fernando Marías, el crítico Álvaro Pons, Jesús Moreno (Director de Sins Entido) y Víctor Moreno (Responsable de Acción Cultural de Fnac España), decidió otorgar por mayoría el galardón a esta obra por: “Su particular estilo gráfico unido a la capacidad del autor de plantear una historia original que deja abierta las puertas para un desarrollo inteligente del planteamiento artístico”.

Esteban Hernández, autor de “¡Pintor!”, recibirá un premio de 8.000 euros y su obra será publicada por Ediciones Sins Entido en el otoño de 2010.

En esta Tercera Edición se han presentado 79 proyectos, de los cuales hay que destacar la importante participación de autores latinoamericanos, consolidando a este galardón como uno de los más importantes en lengua castellana, refrendado por el éxito de crítica y público de los ganadores de las anteriores ediciones: “Fueye”, de Jorge González (2008) y “La estación de las flechas” (2009), de Guillaume Trouillard y Samuel Stento.
La obra

“¡Pintor!” gira en torno a Rodrigo Celestino: un hombre humilde ahora jubilado que trabajó como pintor de brocha, aficionado a dibujar y que terminará siendo un gran muralista.

El narrador es un muchacho de treinta años con un vivo recuerdo de su infancia junto a Rodrigo, y en consecuencia, con un gran interés por los aseos de Londres. Su primo, que reside allí desde hace muchos años le recibirá en el aeropuerto y será su anfitrión. En Inglaterra las elecciones generales están muy cerca y en las calles pueden leerse los carteles electorales de un candidato llamado Dylan. Los dos últimos personajes relevantes en esta historia también son ingleses: un mendigo grandullón, muy religioso y alcohólico, y un constructor inmobiliario, galerista internacional y multimillonario llamado Sr. Burns.
La historia sucede en Londres, que movidos por la curiosidad, el joven narrador y su primo (convencido por la historia de Rodrigo) mojan todos los cuartos de baño que están a su alcance. Las indicaciones que les revelan éstos les hacen ir a los aseos del primer cine porno londinense. De esta manera coincidirán los tres personajes dentro de aquellos aseos en una situación en la que los primos encontrarán el dibujo de Rodrigo.
El ganador
Esteban Hernández (1979, Ciudad Real) reside desde hace mas de nueve años en Valencia. Licenciado en Bellas Artes, ha dibujado y recibido formación en dibujo desde pequeño y ha trabajado eventualmente como ilustrador para editoriales y revistas.

Su trabajo como historietista se publica en las revistas Dos Veces breve o El Manglar. También es el responsable de la creación del fanzine Usted, que empezó como un recopilatorio unipersonal del trabajo del autor. Además, ha sido nominado en el 2008 a mejor fanzine en los salones de Madrid y Barcelona.

En 2007 Bang Ediciones publicó su primer trabajo largo en blanco y negro junto a una selección de historietas aparecidas en su fanzine.
En octubre del 2008 dirigió el nuevo número de la revista Quattrocento editada por Dolmen Editorial, y de cuyo contenido, al igual que su anterior trabajo, es guionista y dibujante.

En julio del 2009 PlanetaDeAgostini publicó “Sueter”, una novela gráfica de cien páginas a color dentro de la colección de la editorial de producción propia.

En la actualidad realiza historietas para algunas revistas infantiles como Tretzevents."
¡ Felicidades!

“Charlie Moon”, de Horacio Altuna y Carlos Trillo.

En la nueva colección en la que Planeta está recuperando la obra del autor hispanoargentino Horacio Altuna toca el turno a “Charlie Moon”, una de mis obras preferidas de este autor de las que realizara junto al todoterreno Carlos Trillo y en las que deja patente su enorme talento para la narración gráfica.

A lo largo de las cinco historias recogidas en el álbum y publicadas originalmente seriadas en 1979, Altuna y Trillo retratan con exquisita sensibilidad la realidad norteamericana posterior al crack del 29 en la dura década de los treinta, a través de los ojos del protagonista, Charlie Moon, un niño de pasado y futuro indeterminado que se gana la vida dónde y cómo puede, al tiempo que va perdiendo la inocencia infantil y se incorpora al mundo adulto.

Charlie Moon” es un buen ejemplo de cómo el cómic puede ser un perfecto medio de expresión para transmitir sentimientos y emociones reveladores en la línea del haiku japonés entroncado en un discurso narrativo tradicional que permite a los autores establecer un estupendo retrato de época. De este modo, en todas las historias se logra un perfecto equilibrio en el que se contrapone la inocencia infantil del protagonista frente a la sordidez de la sociedad que le rodea en una estudiada dosificación de la historia que huye de los cuadros de texto y minimiza los bocadillo de diálogo dejando que el peso de la historia recaiga en el elaborado dibujo de un Altuna inspirado en los grandes fotógrafos norteamericanos en una búsqueda obsesiva de realismo quien aprovecha la profundidad que el dibujante logra proyectar en las miradas y el peso dramático de los silencios de los personajes que pueblan las páginas. Más allá de la presencia omnipresente de Altuna en esta obra no se puede desligar de la más sutil labor del guionista, un Carlos Trillo, que es uno de los mejores guionistas de cómics que ha dado Argentina, quien ayuda a dar el tono adecuado a unas historias de descubrimiento adolescente en la mejor tradición de la literatura norteamericana desde Twain hasta Faulkner, a pesar que la idea de los autores en un principio fuera que el cómic estuviera ambientado en Argentina y el protagonista se llamara Carlos Luna.

En cuanto a la edición de Planeta, a mí me ha parecido más que correcta con un excelente papel y una introducción y una entrevista en las que Altuna explica distintas claves de la obra, siendo quizás el único pero los giros argentinos que pueblan la obra y chocan un poco aunque resulten respetuosos con la edición original. En definitiva, “Charlie Moon” es un clásico atemporal, un cómic que a pesar de sus más de treinta años, ha envejecido estupendamente y admite más de una relectura. Yo no lo dejaría pasar.

jueves, 7 de enero de 2010

“Clásicos DC: The House of Mistery”, de Bernie Wrightson y otros.

Entre la avalancha de novedades que han aparecido a lo largo del último mes, no debería pasar desapercibida para los amantes del terror (y del buen cómic en general), la reedición por autores que ha iniciado en Diciembre Planeta de “The House of Mistery”, cabecera de culto de la DC de finales de los sesenta en la que, al arrullo de Joe Orlando echaron los dientes gentes de renombre como Len Wein, Paul Levitz, Marv Wolfman, Sergio Aragoneses o el llamado a convertirse en uno de los nombres impresncindibles del cómic de terror como un jovencito desconocido por aquel entonces, Bernie Wrightson.

En este volumen, Planeta reúne en glorioso blanco y negro las historias, portadas e ilustraciones que Wrightson realizara para la revista en la que Orlando intentaba con más o menos dar con la fórmula irrepetible (algo así como el suero del supersoldado) de las míticas series de terror que una década antes popularizara EC Cómics y que vieron su popularidad cercenada por la autocensura editorial que supuso el Comic Code. Orlando se rodeó de grandes nombres conocidos junto a jóvenes talentos para desarrollar historias “suavizadas” de terror y, entre estos últimos, el nombre más destacable sin duda es el de un Wrightson en formación en estas historias, pero ya perfectamente reconocible en su gótico y cuidado estilo tributario de la obra de Poe o técnicamente de otros grandes anteriores como Ghastly Ingels y sobre todo de Frank Frazzetta y que alcanzaría el cenit posteriormente en “La Cosa del Pantano” o en sus obraspara la Editorial Warren.

La selección es ideal para que el lector actual se haga una idea del estilo de una serie que explotaba una formula que ya por aquel entonces resultaba en exceso trillada y, aunque las historias cortas recogidas en este volumen puedan parecerle demasiado ligeras e inocentes o evocar el recuerdo de otras con más oficio (no olviden que los grandes guionistas que las firman por aquel entonces estaban empezando), ello no es óbice para dejar de disfrutar de la narrativa de Wrightson y su reconocible estilo que por sí solos hacen de este volumen una compra bastante recomendable.

En cuanto a la edición, resulta bastante adecuada teniendo en cuenta la relación calidad precio con interesantes artículos de Alberto Garcia.

Más obras de Bernie Wrightson en El lector impaciente:

La Cosa del ¨Pantano: Géneis Oscura”.

Resacoso…

He empezado el nuevo año sin ganas ni energías. Y es que los últimos días del 2009 y los primeros del 2010 fueron estresantes como pocos y me han dejado tan mal cuerpo como a Tony Stark en su peor época empinando el codo.
A ver si empiezo a retomar rutinas, recuperar sensaciones y cojo carrerilla para devolver al blog el ritmo habitual de actualización que tenerlo parado me da penita y les echo de menos.

Unas aspirinas, un vasito de leche y a la faena, Tony...

jueves, 31 de diciembre de 2009

Felicitaciones varias

En estos días de ausencia, se han ido acumulando algunas felicitaciones de gentecillas variadas.
¡Feliz Año a todos y todas!

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Por aquí seguimos


Que no, que “Avatar” no me ha emocionado tanto como para abandonar el blog. Tampoco me he cogido tal tajada en Nochebuena que no he podido postear durante todos estos días ni he optado por no escribir para evitar pesadas inocentadas.

Mi ausencia es menos prosaica que todo eso: La chiquitina se puso mala la semana pasada con una bronquiolitis perra que no daba la cara y tuvo que ser ingresada en el hospital donde hemos pasado unas navidades diferentes pendientes de su saturación de oxígeno en sangre hasta hoy, que por fin nos han dado el alta.

Ya ha pasado todo, estamos en casa y la pequeñaja está estupendamente con lo que, sin prisas pero sin pausas, ya les iré contando cosas por aquí.

Impacientes Saludos.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Primer trailer de “Las Aventuras Extraordinarias de Adèle Blanc-Sec”



Vía Entrecomics, me entero del primer trailer de la película que adaptará al cine la obra de Tardi. Un trailer que poco deja entrever (por no verse ni aparece la protagonista) y mantiene todas las expectativas abiertas sobre la película que se estrenará en Abril del año que viene en Francia. Aquí, ni idea.

“Avatar”, de James Cameron.

El viernes fui a ver el esperado regreso de James Cameron a las pantallas con “Avatar”, una película que viene precedida por la fama de los doce años que le ha costado al director sacarla adelante y la inversión en tecnología 3D realizada. Detalles estos encomiables llamados a acrecentar la leyenda de una película en caso que rompa a buena pero que pronto se olvidan si el resultado no está a la altura de las expectativas e incluso pueden volverse en su contra . Tras las casi tres horas de proyección, salí del cine con la sensación que Cameron mantiene intacta su comunión para agradar al gran público y la película será el estreno de las Navidades, pudindo convertirse para los chavales de hoy en día lo que para los de mi generación fue “Star Wars”, aunque debajo de su brillante envoltorio haya bastante poca chicha que rascar. Les cuento.

En un futuro lejano, Jake es un ex marine en silla de ruedas llega a Pandora, un lejano planeta de exuberante y mortífera naturaleza donde una corporación industrial se dedica a explotar los yacimientos de un estratégico mineral. El protagonista llega para ocupar el lugar de su hermano fallecido y su función consiste en conducir un avatar, un cuerpo en el que vuelca su identidad y con el que se relacionará con la población alienígena nativa, los Na ‘vi. La misión de Jake consiste en infiltrarse, mediante su avatar, entre los Na´vi y aprender de ellos para poder la compañía apropiarse del enorme filón de mineral que hay debajo de su poblado a cambio de recuperar la movilidad de sus piernas. Sin embargo, cuando Jake se enamora de una Na’vi y conoce su cultura se empieza a replantear las prioridades… ¿Quieren saber más? Tendrán que ver la película.

James Cameron no escatima en medios para construir un mundo virtual a la medida de la imaginación del espectador, al que le ofrece todo bien mascadito, en una superproducción para todos los públicos estructurada hasta el último detalle para apabullar con una historia que, a falta de originalidad, retoma referencias clásicas que nunca fallan, rastreables a través de otras películas que ya mostraron su fiabilidad comercial en años anteriores. Cameron ofrece una historia de ciencia ficción con un, más que políticamente correcto, mensaje ecologista y le imprime, como es marca de la casa, el adecuado tono épico que una cinta de estas características requiere, sin molestarse en disimular ante el espectador más agudo las referencias a películas como “La Selva Esmeralda” o “Bailando con Lobos”, por poner sólo dos ejemplos significativos, y sin restarle, por ello, méritos a la propuesta de entretenimiento realizada por Cameron que, a pesar de no guardar ninguna sorpresa para el espectador resabiado más allá de su bello envoltorio, logra plenamente su objetivo de entretener durante toda su proyección sin que decaiga el ritmo en ningún momento. En medio de esta vorágine de efectos especiales, hay un grupo de actores con oficio que dan credibilidad a todo el artificio, entre los que destacan la siempre efectiva Sigourney Weaver y un desatado Stephen Lang que borda su papel de villano dando rienda suelta a todo su histrionismo.

En definitiva, reconozco que me hubiera gustado haber visto esta película con los ojos ingenuos (es un decir) de un niño para rendirme sobrecogido a la espectacular imaginería de Cameron pero a pesar de vérsele las costuras la historia está lo suficientemente bien hilvanada como para entretener a mi yo adulto en una historia poco exigente. Ustedes mismos.