lunes, 9 de noviembre de 2009

El lector impaciente y las 1001 entradas.

Pues eso, que entre opiniones, cómics, libros, películas, esquelas y videos hemos sobrepasado este fin de semana las 1000 entradas, que se dice pronto. Yo me lo he pasado bien durante estos más de dos años y, aunque haya ocasiones en que tenga que hacer malabarismos, de momento aguanto el tipo.

A lo largo de las próximas 1.000 entradas, me gustaría ir incorporando nuevas secciones –más bien, serían evoluciones de las ya existentes-, acabar los monográficos abiertos e iniciar otros nuevos, reorganizar las etiquetas para facilitar la consulta de las entradas antiguas y darle un lavado de cara al blog. Muchos proyectos impacientes y poco tiempo para realizarlos. Sin embargo, espero que a lo largo de 1000 entradas me dé tiempo a llevarlos a cabo.

Finalmente, gracias a todos los que os pasáis por aquí, sobre todo a aquellos que con vuestros comentarios hacéis que esto sea posible. Nos vemos en la entrada 2002.

domingo, 8 de noviembre de 2009

“Celda 211”, de Daniel Monzón.

En el cine español, tan dado habitualmente a la repetición de fórmulas hasta su agotamiento y a ofrecer cancha al acomodamiento de sus directores merced a suculentas subvenciones que hacen que rodar películas dé la sensación que sea un trabajo más rutinario que talentoso, surgen de vez en cuando francotiradores inquietos, dispuestos a demostrar película a película que con confianza y esfuerzo se pueden lograr obras más que dignas dentro del ámbito del cine comercial. Uno de estos casos es Daniel Monzón, quién fuera crítico antes que director, que con sólo cuatro películas ha probado suerte en más géneros que muchos de sus colegas en carrera más dilatada y, generalmente, con resultados bastante dignos. En esta ocasión, tras su paso por el fantástico (“El corazón del guerrero”), la comedia (“El robo más grande jamás contado”) y el suspense (“La Caja Kovak”), prueba fortuna en el trillado cine carcelario, un subgénero que ha dado obras estupendas pero del que difícilmente puede esperarse originalidad en el apoltronado cine patrio a estas alturas de la fiesta. Sin embargo, Monzón, en su nueva película, “Celda 211”, partiendo de la adaptación de una novela de Francisco Pérez Gandul (que no he leído) y apoyándose en la fantástica interpretación de Luis Tosar, logra una película intensa, voluntariosa e interesante por la que merece la pena pagar la entrada. Les cuento.

Un funcionario novato acude a la prisión donde tiene que incorporarse a trabajar al día siguiente para conocer el puesto. Una buena acción que, como ya sabemos la mayoría, en el cine no suele verse recompensada, puesto que estalla un motín y el muchacho queda atrapado dentro de una galería, junto a los reclusos más peligrosos de la prisión encabezados por su instigador, el letal Malamadre. La única oportunidad de supervivencia del desgraciado es hacerse pasar por uno de los reclusos –el preso de la celda 211- y esperar su oportunidad de escapar. Sin embargo, alguien quería muy mal en esta película a nuestro héroe porque si algo le podía salir mal, le saldrá peor. Pero ya no les cuento nada más.

Daniel Monzón a base de entusiasmo y ganas logra simular la endeblez de las premisas principales de una historia que atrapa al espectador desde su impactante inicio gracias al buen trabajo actoral en general y, sobre todo, a la soberbia caracterización de los personajes principales. Luis Tosar da otra lección de interpretación en su recreación llena de matices de Malamadre, un canalla sin nada que perder al que hace creíble para el espectador y, por el que, más allá de su falta de escrúpulos y ferocidad, haya momentos en los que no se le pueda dejar de tener cierta simpatía. Tosar encuentra su réplica en un blandito Alberto Amman que va creciendo en seguridad conforme van desarrollándose sus desgracias y aunque no acabemos de creérnoslo del todo logra salir bien librado frente al caníbal interpretativo que es Tosar, arropado este en su papel por una banda de patibularios personajes soberbiamente caracterizados (creo que más de uno ha pasado realmente por la trena) que dan miedito y conforman los reclusos de la prisión encabezados por Carlos Bardem, Luis Zahera y Vicente Romero.

No les voy a engañar, “Celda 211” es una película valiente cuyos aciertos sobrepasan con mucho sus fallos y que, sobre todo, logra la difícil misión de mantener al espectador atrapado durante sus más de dos horas de duración con una propuesta diferente (algo que no puede decirse de producciones extranjeras con un presupuesto mucho mayor) a las que nos tiene acostumbrados el cine patrio. Yo que ustedes, probaba, ya que sea probablemente la mejor película española del año. Si acaso, luego me cuentan.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Vázquez y las cuatro rayas.

P. ¿Observaste algún cambio en la línea del cómic de humor que se hacía en BRUGUERA?

R. Ninguno. Simplemente son los mismos que todavía están publicando cosas del año de la pera, cosas mías y de los demás, por aquello de no pagar y de aprovechar. Pero, ¿cambio?, ninguno.

Comenta también que cosas antiguas, que ya aparecieron en la época de Bruguera, aparecen ahora publicadas por Ediciones B, y el día que ésta desaparezca, y compre los fondos otra editorial, pues seguirá publicando el mismo material para aprovechar. El secreto está en aprovechar el material. Ahora claro, como lo sacan a la venta y no se vende porque la gente ya lo ha leído, y es malo, y está desfasado, pues entonces dicen: "CRISIS EDITORIAL".

P. En Bruguera hubo una época con Peñarroya, Cifre, Conti... y luego otra época a la que se ha llamado escuela Bruguera, y en la que otros dibujantes se veían obligados a imitar tu estilo. ¿Se podría decir que eras una de las piedras angulares en Bruguera?

R. Hubo épocas, también hubo la época Conti, pero yo pasaba de todo. El humor tienes que sentirlo, y en Bruguera con tantas censuras y puñetas, y rellenar tanto las viñetas, con tantas cositas...

P. O sea que definirías tu estilo como simple.

R. Sí, el humor ha de ser simple, con cuatro rayas basta. Ahora, hay que dibujar mucho para hacer cuatro rayas.

(Manuel Vázquez fue un impagable dibujante de la Historieta Española, creador de personajes tan maravillosos como Anacleto, Angelito o Las Hermanas Gilda. Les dejo un extracto realizada por J. Coll y J. Cañisá para el fanzine "Amaniaco" en 1993 en la que hablando de lo divino y de lo humano define perfectamente su personal manera de entender el humor y la Historieta. La entrevista completa la tienen aquí).

viernes, 6 de noviembre de 2009

“Las extrañas aventuras de Solomon Kane” de Robert E. Howard.

Ha estado oportuna la editorial Valdemar para publicar la antología de los relatos realizados por Robert E. Howard sobre su personaje, con antelación a la película sobre dentro de su recomendable –y económica- colección, Club Diógenes.

Al contrario, de lo que pudiera pensarse, solamente fueron ocho –existe uno más, inconcluso, que no está incluido en el libro- los relatos escritos por Howard protagonizados por este ceñudo justiciero vengador, un inglés protestante, implacable y letal con sus enemigos, que vagabundea por el mundo haciendo frente a todo tipo de amenazas, en historias en las que se incorpora siempre algún elemento sobrenatural, requisito indispensable para su publicación en las revistas pulp del momento, como “Weird Tales”. En estas historias, Howard sitúa a su espadachín en localizaciones inexactas e imaginadas, encontrándose el protagonista habitualmente inmerso en medio de historias de venganzas de magos muertos y persecuciones de terribles piratas que le llevan a cruzar el mundo para defender la honra de una muerta.

Howard fue un escrito profesional y se ganó la vida,- bastante mal, por cierto- publicando todo tipo de cuentos en las revistas pulp que tan de moda estuvieron a principios del siglo pasado hasta su suicidio. Y, sin embargo, Howard no es en absoluto un mal escritor y, a pesar de la estructura repetitiva de muchos de estos relatos, en los que se puede detectar la influencia de autores como Lovecraft y, sobre todo, Poe, es capaz de mantener la atención del lector sin que resulte pesado a pesar de usar un estilo un tanto recargado y pomposo. Howard, inconscientemente, con Solomon Kane está contribuyendo a definir un modelo de héroe dentro de la cultura popular posterior imitado durante décadas: el del héroe obsesivo e individualista, que no tiene en cuenta los medios por seguir su propio y rígido código de justicia e incapaz de encontrar la paz interior que le permita asentarse en los lugares pacificados por los que vaga merced a una estructura de relato que, eliminados los elementos sobrenaturales, será perfeccionada dentro del género western y policíaco, encontrando en antihéroes como Harry Callahan (¡Qué gran Solomon Kane hubiera sido Clint Eastwood con unos años menos!) su evolución natural.

Finalmente, completa el libro un último relato de corte histórico, “La sombra del buitre”, protagonizado por uno de los personajes menos conocidos de Howard, Gottfried von Kalmbach, ambientado en la caída de Constantinopla, y que cuenta con la curiosidad añadida de ser el único en el que el autor incluyó cierta espadachina pelirroja a la que los guionistas de Marvel redefinieron y reubicaron por arte de birlibirloque en el exitoso universo de Conan, Red Sonja. Pero esa es otra historia y ya hablaremos de ella en otra ocasión…

Nuevo trailer de Sherlock Holmes, de Guy Ritchie (Y van…).



He perdido la cuenta de los trailers que han sacado ya de esta película todavía no estrenada. Me da la sensación que cuando vaya al cine, voy a tener la sensación que ya la he visto…En este nuevo trailer todo parece más coherente y acabado, confirmando la película como una de las que no hay perderse antes que termine el año. Se estrena en Navidades.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Las Serpientes Ciegas, Premio Nacional del Cómic.

Alguno no estará de acuerdo, pero a mí me parece que la obra, y la trayectoria de sus autores, se merece el premio. Aquí les dejo la entrada que le dediqué al cómic en su momento.

“W.E.S.T.” de Xavier Dorison, Fabien Nury y Christian Rossi.

Parece mentira que en los tiempos que corren en la que disponemos los aficionados al cómic de una gran cantidad de información a través de Internet haya todavía series de calidad que estén pasando prácticamente desapercibidas sin saber muy bien cuál es el motivo para ello. Quizás el caso más fragrante sea “W.E.S.T”, una serie de la que Norma Editorial ha publicado cuatro álbumes (recientemente ha aparecido el quinto en Francia) realizada por un equipo creativo de postín, con el prolífico Xavier Dorison en compañía de Fabien Nury, encargándose de los guiones, y el veterano y excelente Christian Rossi de la parte gráfica.

Quizás alguien se haya dejado llevar por la falsa idea derivada del título que estamos ante un nuevo western que insiste en fórmulas trilladas. Si es así, están profundamente equivocados, ya que esta serie se centra en explorar una ucronía sutil perfectamente documentada a principios del siglo pasado que gira en torno a las aventuras de un grupo de variopintos mercenarios al servicio del Gobierno de Estados Unidos conocido por sus siglas W.E.S.T. (Weird Enforcement Special Team), liderado por el misterioso Morton Chapel, encargado de hacer frente a aquellas misiones extraoficiales en las que pueden verse involucradas fuerzas sobrenaturales.

Cada aventura del grupo se desarrolla en dos álbumes. Así, en los dos primeros, tras haber sido dispersados los miembros del grupo son de nuevo reunidos para investigar al misterioso y poderoso Century Club, un selecto club que reúne a los hombres más poderosos del país y desde el que se prepara un atentado contra el presidente en el marco de la Exposición Universal de Nueva York. Lo que nadie se imagina es que la mente perversa que mueve los hilos del Club y manipula a sus miembros con la idea de hacerse con el control de todo el país no es otra que la del satanista supremo, Alistair Crowley. No les cuento más.

En la segunda historia, desarrollada en el tercer y cuarto álbum de la serie, se han producido cambios dentro de la formación del grupo como consecuencia de los acontecimientos anteriores y el grupo es enviado a Cuba para acabar con las resistencia que encabezada por el misterio Santero, un brujo que utiliza el Vudú para realizar asesinatos selectivos, amenaza con evitar los planes expansionistas norteamericanos de convertir el país en el Estado 46 de la Unión. Los miembros del grupo tendrán que decidir si cumplir con la misión o ponerse al lado de los rebeldes, un dilema que dividirá al grupo y puede acabar terminando con el grupo. Ya saben, si quieren saber más a leerse los tebeos.

Xavier Dorison es un estupendo guionista de aventuras de género y, probablemente, estemos ante uno de sus trabajos más logrados. A partir de unos guiones bastante elaborados, usando de marco los convulsos acontecimientos históricos –presidencia de Theodore Roosevelt, protectorado cubano y cesión de Guantanamo- que a principios del siglo pasado contribuyeron a convertir a EEUU en la potencia dominante añadiendo elementos fantásticos y sobrenaturales en lo que acaba convirtiéndose en una auténtia historia oculta y paralela a la oficial de los Estados Unidos. Dorison, formando equipo con Fabien Nury un guionista que ya ha demostrado en su carrera en solitario su habilidad para desarrollar historias de terror con elementos sobrenaturales, recrea unas tramas elaboradas en la que logra un perfecto equilibrio entre la dosificación de la tensión y la pura acción, al tiempo que va salpicando información que ayuda a caracterizar a los principales personajes y adivinar parte del pasado del grupo, no desvelado todavía.

En el apartado gráfico, el veterano dibujante Christian Rossi realiza una fenomenal labor merced a su estilo elaborado y elegante, capaz de ambientar las diferentes localizaciones donde se desarrolla la serie y contextualizar un principio de siglo XX plenamente creíble gracias a una excelente labor de documentación. Rossi (¿Para cuando una edición completa de “Jim Cuttas” en un bonito integral?), alumno aventajado de Jijé, a estas alturas sabe disimular perfectamente alguno de sus defectos –un excesivo hieratismo de sus personajes, en ocasiones- experimentando con la composición de página y logrando estupendos resultados en una narración entretenida y apasionante.

En definitiva, “W.E.S.T.” es una entretenido pastiche de géneros que puede interesar a un amplio espectro de lectores merced a los elaborados guiones de Dorison y Nury, y el espectacular dibujo de Rossi. Esperemos que Norma Editorial no demore demasiado la publicación del quinto álbum de la serie, “Megan”.

Títulos publicados en España hasta el momento:

La caída de Babilonia.
Century Club.
El Santero.
El Estado 46
Otras obras de Xavier Dorison en El lector impaciente:

Long John Silver
Los Centínelas: las cosechas de acero

Moebius se pasa por la Fnac

En concreto por las de Madrid y Barcelona (hoy en la de la capital y mañana en la de la Ciudad Condal) a partir de las 19:00 horas para presentar su “Inside Moebius” en una charla con los que vayan.

Yo me quedaré con las ganas porque ese horario es incompatible con mis obligaciones paternas pero si ustedes pueden, háganse con un ejemplar de la obra y que se la firme este genial autor.

Primer trailer de “Salt”, de Phillip Noyce.



Siguen apareciendo trailers de las películas que se van a estrenar en EEUU en verano del 2010 y le llega el turno hoy a “Salt”, del australiano Phillip Noyce, una película de acción a la mayor gloría de doña Angelina Joly, que a mí en esta película me recuerda a una Jennifer Garner madurita. Se trata de una típica película de espías, con mucha acción, que seguramente esté entretenida y que viendo el trailer a mi recuerda mucho a “Alias”. A partir de Julio del 2010, nos enteraremos.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

“Scalped 4: La grava en tus tripas”, de Jason Aaron, R.M Guéra y otros.

Se me agotan los calificativos a la hora de comentar las distintas entregas de “Scalped”, la serie negra creada por Jason Aaron y R.M. Guéra de la que Planeta acaba de publicar el cuarto recopilatorio que recoge los números 19 a 24 de la colección regular, una serie que mantiene un nivel de calidad altísimo y en la que apenas encontramos altibajos entre un arco argumental y otro.

En este volumen, se recogen dos historias en las que Aaron empieza a sembrar con aparente descuido nuevos elementos para hacer todavía más oscura y difícil la vida de los protagonistas, al tiempo que profundiza en la personalidad de personajes de los que todavía no sabíamos demasiado. Así, en “Historias de alcoba” (números 19 y 20 edición original), descubrimos los motivos que llevaron a Carol, la hija de Cuervo Rojo y femme fatale de la serie, a convertirse en una yonqui capaz de venderse a cualquiera por una dosis a pesar de ser la hija del hombre más poderoso y temido de la reserva y comprobamos lo perniciosa que puede ser su influencia en un Dash acosado por la culpa tras los acontecimientos de los anteriores números, mientras que, en “La grava de tus tripas”( números 21 a 24 edición original ), el jefe Cuervo Rojo debe enfrentarse a su pasado y en lo que se ha convertido cuando la abuela Oso Pobre le convierte en el guardián de las cenizas de Gina, un cargo incompatible con el de capo mafioso teniendo en cuenta que debe pararle los pies –y las manos- al representante de sus socios capitalistas en el negocio del Casino, el sr. Brass, quién está dispuesto a cuidar su versión a costa de los ojos de un cada vez más confuso y desesperado Dino, en una decisión que puede desencadenar una guerra entre los indios y las mafias chinas. Ya les he contado demasiado. Si quieren saber más, tendrán que leer el cómic.

Como bien señala en la introducción a este volumen Ed Brubaker, que de género negro sabe un rato, lo importante dentro de una buena historia negra no es tanto el desarrollo de la trama que se acaba ajustando a unas convenciones más o menos familiares para el lector como el recorrido que los personajes realizan a lo largo de la historia y como se ven abocados a tomar unas decisiones fatales que resultan inevitables para el lector, merced a la habilidad del guionista, añadiría yo.

Un determinismo fatalista, que llamo yo, que se encuentra presente en las mejores obras del género y que Aaron utiliza como un maestro al retratar la psicología de todos los personajes de su historia, atrapados en la red de pobreza y miseria propia de la reserva, de la que no pueden escapar por mucho que lo intenten. En este tomo, Aaron vuelve a demostrar su habilidad a la hora de estructurar el relato a través de varias tramas (en este sentido la labor de la colorista Giulia Brusco es fundamental) que van cobrando sentido pleno conforme las piezas encajan para crear un clímax impactante para el lector y unos cliffhanggers que impiden dejar de leer hasta la terminación del volumen dejando siempre con ganas de más.

En el aspecto gráfico, da igual que el dibujante de la serie no sea en los dos primeros episodios el habitual, y excelente R.M. Guéra, porque el italiano Davide Furnò, demuestra estar a la altura recreando con un estilo sucio toda el fatalismo erótico que un personaje como Carol requiere, en una historia cargada de dramatismo y que provoca la simpatía del lector hacia uno de los personajes del que menos información teníamos hasta ahora.

En cuanto a la edición de Planeta, aparte del comentado artículo de Brubaker, se incorporan las portadas originales, en las que aparte además del portadista habitual de la serie, Jock, Tim Bradstreet hace un estupendo trabajo en los dos primeros números.

En fin, “Scalped”, sigue siendo la mejor serie del sello Vertigo publicada por Planeta y un valor seguro en el aluvión de novedades de este mes con un Jason Aaron en estado de gracia al que no se le ven, de momento, los límites. Imprescindible si son amantes del género negro.

Más “Scalped” en El lector impaciente:

Nación India
Casino Boggie
Madres muertas

Más obras de Jason Aaron en El lector impaciente:

El otro bando”.

Aquí pueden visitar el estupendo blog de Davidè Furno.

Francisco Ayala (1906-2009).


Se ha muerto Francisco Ayala y, probablemente, con él se ha ido el último gran intelectual que nos quedaba en España. Sí, el concepto actualmente está denostado y mancillado por las gentencillas más o menos inteligentes, más o menos cultas, más o menos mediáticas, que gustan hacer gala de él y lo han convertido para los más casi en un insulto o algo de lo que avergonzarse.
Sin embargo, el centenario Ayala encarnó con humildad durante prácticamente toda su vida las cualidades que debe tener un verdadero intelectual, por lo que no está de más rendirle homenaje: doctor en Derecho, traductor de alemán, francés, italiano y alemán, comprometido ideológicamente, exiliado, profesor, escritor y académico, Ayala recibió en sus últimos años todos los títulos y honores que se le negaron durante décadas, con la corrección y humildad que sólo tienen los auténticamente grandes, convertido en un auténtico fósil viviente de un tiempo en que se creía que con el Conocimiento se podía cambiar el mundo.

D.E.P.

Primer trailer de “Prince of Persia: Las arenas del tiempo” de Mike Newell


Prince of Persia: The Sands of Time

Trailer Park MySpace Video


Tras ver este espectacular video, a uno sólo se le ocurre una pregunta…¿qué pinta Ben Kingsley en esta historia? Muchas pelas le han debido pagar al lord para prestarse a esto. Claro, que si alguien puede son los de Disney que, por otro lado, parece que han echado el resto en esta producción plagada de efectos especiales que adapta un popular videojuego (sí, ya no les basta con los cómics, ahora también los videojuegos…).

El trailer no está mal aunque para mi gusto hay demasiada ralentización de la imagen. Ya veremos en que acaba la cosa a partir del 28 de Mayo de 2010 pero yo, como ya voy para vejete, de momento, me quedo con las pelis clásicas de Simbad y con los efectos de Harryhauser.

Algo se mueve en Galicia.

Reproduzco la nota de prensa que me ha hecho llegar Álvaro Ortiz, para aquellos que os pueda interesar:

En Noviembre del año 2009 se pone en marcha una nueva iniciativa encaminada a la promoción del cómic en Galicia y más concretamente en la provincia de Pontevedra. Los impulsores de la misma, las tiendas especializadas en cómic Librería Paz de Pontevedra y Banda Deseñada de Vigo.
El objetivo es consolidar un circuito permanente de presentaciones de obras y autores de cómic en estas dos ciudades. Con un mínimo de una presentación por mes, desde este momento los aficionados de la provincia tendrán otra vía más para conocer de primera mano a parte de sus autores de referencia.

Las presentaciones comenzarán con la visita del autor zaragozano
Álvaro Ortiz. Este joven autor, ganador de varios premios en el certamen de cómic del INJUVE, y que ha visto su obra expuesta en ciudades como Nueva York y Bruselas, presentará los días 6 y 7 de Noviembre su último trabajo, Julia y la voz de la ballena (De Ponent), una historia para todo tipo de lectores, donde el mundo real se llena de fantasía y la fantasía es más
real que nunca.

En Diciembre será Alfonso Zapico, un autor que con su primer trabajo, La guerra del profesor Bertenev (Dolmen), consiguió ser publicado en el competitivo mercado francés y que con su segunda obra, Café Budapest (Astiberri) recibió el reconocimiento de público y crítica, estando nominado a mejor autor revelación en el salón del cómic de Barcelona o ganando el premio Haxtur al mejor guión.

En Enero, Emma Ríos, una de nuestras autoras más internacionales y que está actualmente trabajando para la editorial americana Marvel, sacará tiempo en su apretada agenda para presentar ante sus incontables fans su último trabajo; Amadis de Gaula (SM)

Y esto es sólo el principio. Muchos más autores pasarán por tierras gallegas gracias a este circuito permanente. Esperemos que el público de las ciudades de Pontevedra y Vigo acoja la propuesta con el mismo entusiasmo y cariño con el que estos libreros la ponen en marcha.

En meses venideros seguiremos informando sobre las nuevas actividades.”

Vigo y Pontevedra me quedan un poco lejos pero está claro que en Galicia saben cómo promocionar el cómic.

Es una lástima que en Madrid, con la profusión de librerías que hay, no exista un circuito similar ya que este tipo de encuentros entre autores y lectores siempre acaba partiendo de la iniciativa individual de uno u otro librero. Una idea a imitar en otros lugares.

martes, 3 de noviembre de 2009

“Las partículas elementales” de Michel Houellebecq

Hace unos años Michel Houellebecq se convirtió en la “gran esperanza blanca” de las letras francesas, el hombre y el nombre destinado a tomar el relevo a los Camus, Céline y demás, el nombre al que recurrir para demostrar que se estaba a la última gracias a la novela que hoy les voy a comentar, “Las particulas elementales”, una novela triste y hermosa, por momentos, engorrosa y pesada, en ocasiones, desgrana los problemas de las sociedades contemporáneas a través de las experiencias de dos hermanastros en la Francia del fin del milenio y critica, con bastante tino, la mayor parte de las líneas de pensamiento, o de falta del mismo, que conforman ese cajón desastre llamado Modernidad.

Dotado de un estilo ágil y directo, Houellebecq presenta las vivencias de dos hermanastros contrapuestos en carácter y complementarios en inquietudes, Michel y Bruno, como el germen que permitió al primero de ellos, un biólogo de éxito completar en un futuro cercano (que ya es nuestro pasado) una construcción teórica que permitirá a la Humanidad evolucionar hacia una nueva especie perfeccionada. Michel y Bruno, hijos de la misma madre que les fue abandonando en pos a los ideales del 68, son personajes que se definen por la búsqueda de respuestas al vacío existencial que marca sus vidas. Michel, frío y analítico, mantiene la actitud perpleja propia del investigador alejado del mundo y busca en la investigación la respuesta para entender lo que la rodea, mientras Bruno, hedonista y apasionado, busca en la inmersión en el placer sexual el único camino para hacer más soportable la existencia. Finalmente, ambos encontrarán la solución a los problemas que les atenazan aunque ninguno de ellos logre la felicidad plena. Si quieren saber más, tendrán que leer la novela.

Salvo en los contados momentos en que Houellebecq se recrea en la descripción de procesos biológicos que se me escapan, “Las partículas elementales” me ha parecido una estupenda novela merecedora de la fama que acarrea, aunque no enganche tanto por la forma sino por el interés de su contenido y la habilidad con que el autor expresa su crítica y su posicionamiento. A pesar de que Houellebecq, a través de sus protagonistas está novelando buena parte de su propia experiencia personal, consigue el adecuado distanciamiento con los mismos para describir las experiencias de unos personajes demasiado humanos que acaban por conmover al lector.

Mal que le pese a algunos, estamos ante una novela perfectamente englobable dentro de la Ciencia Ficción Social en la línea de grandes clásicos del género como “Un mundo feliz” (no en vano hay una parte del libro en el que Houellebecq desgrana a la perfección la obra de Huxley) aunque a más de uno pueda confundir con un posicionamiento realista por lo cercano de muchas de las problemáticas planteadas y que, en muchas ocasiones, me ha recordado a la hora de retratar la angustia de los personajes a esa obra maestra que es “El árbol de la ciencia” de Pío Baroja. La visión del mundo de Houellebecq no deja de ser triste y pesimista, mostrando al hombre contemporáneo imbuido de un materialismo insatisfactorio y narcisista del que no puede zafarse merced al pensamiento actual, aprovechando la libertad de la novela para atacar con agudeza buena parte de sus planteamientos. Sin embargo, la novela de Houellebecq se pierde en la resolución buscando en el Cientifismo de Michel y los avances en Biología una solución que peca un tanto de inocente y facilona.

En fin, estamos ante una novela altamente recomendable que reúne las inquietudes de un autor que no ha evolucionado como sería de desear en posteriores obras, siendo las mismas variaciones más o menos logradas de la misma melodía. Con todo, su obra es recomendable para entender el dónde estamos, otra cosa es la respuesta hacia el dónde vamos. Pero esa no la sabe ni Houellebecq ni nadie. Ustedes mismos.

Otras obras de Michel Houellebecq en El lector impaciente:

Plataforma”.
La posibilidad de una isla”.

José Luis López Vázquez (1922-2009)


Ayer por la noche me tumbé tan tranquilo a ver las noticias y, de sopetón, me dieron el disgusto del día con la muerte de José Luis López Vázquez, un actor mayúsculo y que ha ayudado como pocos a construir la memoria audiovisual de este nuestro país. Una noticia que, a pesar de su edad, no te esperas porque parecía una de esas presencias inmutables.

López Vázquez era un animal de la cámara y de las tablas, capaz de interpretar con igual naturalidad a un hombre que creció pensando que era una mujer que al españolito más salido que puedan echarse a la cara. Fue un verosímil hombre lobo y el padrino divertido que a todos nos hubiera gustado tener, poniéndole rostro y humanidad a los problemas cotidianos de los españoles que intentaban salir del oscurantismo de una Guerra Civil hacia un ilusionante Progreso que luego no fue para tanto. Una de las cosas que más me gustaba de López Vázquez es que, más allá de su extraordinario talento, era capaz de mejorar el trabajo de los actores con los que colaboraba, dejándoles su propio espacio o tapando sus carencias. Podía interpretar cualquier papel y siempre lo hacía como nadie dejando su actuación grabada en la memoria.

Como decía el periodista del Telediario, se están yendo todos los grandes nombres que construyeron nuestro cine (Azcona, Fernán Gómez) y de los que aprendieron los que vinieron después. El problema para las nuevas generaciones de actores y actrices españoles es que carecen de modelos de su calidad y así nos va. Menos mal que siempre nos quedarán sus películas, geniales muchas, entretenidas como mínimo la mayoría (y mala alguna, no se crean).

D.E.P.

Operación Cabaretera” (1967), de Mariano Ozores.



Mi querida señorita” (1971), de Jaime de Armiñán.



El bosque del lobo” (1971), de Pedro Olea.



La Cabina” (1972), de Antonio Mercero.

lunes, 2 de noviembre de 2009

“El último mosquetero” de Jason.

Seguimos con el repaso desordenado a la obra del noruego Jason, que en España ha publicado casi en su totalidad la editorial Astiberri, con “El último mosquetero”, una nueva obra en la que la mezcla sin complejos de géneros, la contención emocional y el absurdo humor inteligente, se aúnan para mantener atrapado al lector durante cuarenta y ocho páginas.

Athos, el antaño famoso mosquetero, enfrenta el hastío de la inmortalidad mendigando copas de bar en bar, ajeno a un mundo que ha cambiado mucho en los últimos cuatrocientos años y en el que sus ideales románticos parecen no tener cabida. Cuando Francia –y por extensión el mundo- es amenazada por una inminente invasión marciana, Athos emprenderá una última aventura para salvar el planeta con la única ayuda de su imbatible estoque y su indomable valor. ¿Logrará Athos salvar al mundo? ¿Recuperará la amistad de sus antiguos compañeros de armas?¿Descubrirá el misterio oculto tras la invasión alienígena? Tendrán que leerse el tebeo para enterarse.
Jason vuelve a ofrecer a sus seguidores una receta de buen cómic que a pesar de no resultar novedosa para los conocedores de su obra resulta igualmente efectiva que en otras entrega, haciendo gala de los mismos recursos para mantener el interés del lector y sintetizar narrativamente en apenas cuarenta y ocho páginas historias sólo aparentemente simples y en las que la amistad y el amor siempre subyacen bajo la aventura de turno que sirve de excusa al autor para mostrar al mundo sus particulares obsesiones. En esta ocasión, Jason hace un recorrido por el folletín y el pulp dejando patente su conocimiento y cariño por los mismo y sus autores, especialmente por la obra de Alejandro Dumas, de la que toma al personaje protagonista, el mosquetero Athos, al que reinventa sin complejos para convertirlo en un remedo del John Carter burroughsiano o el Flash Gordon raymondiano (me encanta inventarme palabros) de los que toma características y estéticas, en una historia llena de peripecias en y que se resuelve brillantemente en un final anticlímax que redondea con el moralizante cierre con el que el autor busca más que adoctrinar a sus lectores dejar quizás claro su posicionamiento vital y cerrar una historia que no cobra pleno sentido hasta la última viñeta y el último bocadillo.

El ritmo narrativo de Jason es personalísimo y le identifica respecto a cualquier otro autor. Probablemente, con la excepción de Seth o Chris Ware, pocos autores contemporáneos son capaces de sacar tanto partido a los silencios y al esquematismo de su planteamiento en el que nada queda al azar para guiar al lector sutilmente a través de la historia para que sea el propio lector el que rellene los huecos con lo que su lectura resulta especialmente satisfactoria, evitando caer en todo momento en tópicos o convencionalismos de género. Jason ha sido comparado con grandes directores de cine suecos como Dreyer o Bergman en el distanciamiento y economía con la que construyeron sus grandes películas y, probablemente, algo de eso haya sobre todo en la manera de construir la historia con un planteamiento casi teatral del desarrollo de la trama y en la concisión de los diálogos, pero creo que si hay que buscar alguna referencia cinematográfica al autor noruego está se encuentra más en los grandes clásicos del cine mudo en la manera de desarrollar los gags e ir encadenando la sucesión de viñetas y, sobre todo, en la obra de Herriman.
Su opción por esa simplicidad expositiva se manifiesta también en su estilo de dibujo, de trazo limpio e infantil, convirtiéndose en una trampa más en la construcción de la historia por parte del noruego con la que mantener el interés del lector y ofrecer una riqueza de interpretaciones que la hacen atractiva a los lectores de cualquier edad. En ese sentido, Jason ha encontrado en Hubert un aliado perfecto con el que se entiende a las mil maravillas a la hora de dotar de color a sus historias, optando por colores planos que refuerzan la buscada pobreza visual de la obra.

En definitiva, “El último mosquetero” es una muestra más del inmenso talento para la narración gráfica de Jason, un autor que sin hacer demasiado ruido se ha hecho un nombre dentro del cómic europeo. Si tienen oportunidad, échenle un ojo y luego me cuentan.

Otras obras de Jason en El lector impaciente:

Yo maté a Adolf Hitler”.
No me dejes nunca”.

Trailer de “Amazing Tales: Three Guns” de Zhang Yimou


Otra de fantasía oriental, pero esta vez del que las hace mejor que nadie (con el persmiso de Ang Lee), Zhang Yimou que nos sorprende con un trailer lleno de ritmo y bastante divertido. De la película, no sé que esperar ya que parece que se trata de un remake ambientado en la China medieval de….¡¡¡”Sangre Fácil”!!!. Dudo que vaya a verla en el cine pero tengo hasta un momento indeterminado del año que viene para decidirme así que habrá que estar atento para ver si averiguo algo más. Cuando lo sepa, se lo cuento.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Azpiri, las mujeres y el hastío.

Pregunta: Tú usas el erotismo como recurso para contar las historias que quieres contar, como en Reflejos u otras obras tuyas… ¿Es el erotismo un medio antes que un fin?

Azpiri: Ciencia ficción, erotismo, los géneros son medios para contar lo que quieres contar. Yo he utilizado mucho el erotismo pero en ocasiones he tenido que cambiar, porque acabas harto de utilizar el mismo tema o los mismos recursos. Eso es lo que me ocurrió cuando hice Despertares, que yo quería hacer otra cosa. Pero lo cierto es que lo que mejor funciona en el mercado es el erotismo, esta es la realidad. Cuando vendo un original vale más dinero cuantas más tías desnudas haya en una página. Y, claro, según va pasando el tiempo, por fuera te vas encasillando en un terreno, que a mí no me agrada porque yo quisiera cambiar. Me tienen encasillado. Pero eso sí: el erotismo yo lo trato de una manera diferente, siempre en un terreno puramente erótico, porque no he tocado el porno nunca; la pornografía no me interesa para nada. Trato el erotismo como un juego, usándolo como una forma de contar cosas, de contar historias, pero es verdad que llega un momento en que te cansas. Hace cuatro o cinco años que hice Despertares, me concedí un año de descanso porque acabé saturado. Ya no sabía como dibujar a las mujeres, las había dibujado de todas las posturas posibles que se pueden dibujar. Por un lado es bueno, porque aunque estoy encasillado ahí tienes que tener en cuenta que dibujantes de historieta hay muchos, pero dibujantes eróticos, reconocidos, en el mundo, realmente hay pocos. Hay muy pocos dibujantes que dibujen realmente bien a las tías: Manara, Serpieri, Bernet. No hay demasiada gente que trabaje el erotismo y las mujeres, y se supone que por eso te piden más de ese género. Lo que es innegable es que tienes un público muy fiel: siempre que llevo originales a los salones o para mostrar a los editores llevo eróticos, porque sé que los voy a vender muy bien.

(Azpiri comenta su saturación del género erótico en esta interesante entrevista que le realizaron Manuel Barrero y Javier Mora Borrell en el Expocomic 2008 y que pueden leer completa en Tebeosfera).

Obras de Azpiri en El lector impaciente:

El cementerio estelar”.
(Yo creo que a pesar de la saturación, no se le da del todo mal. Y para muestra, un botón:)




sábado, 31 de octubre de 2009

Nuevo Trailer de “The Road”.



Bueno, pues ya falta menos para ver por fin esta adaptación de la fantástica novela de McCarthy. Tengo que reconocer que tengo curiosidad. Ya veremos.

(No se hinchen a buñuelos y cuidadito con los espíritus de la noche si salen de fiesta, que en Halloween como cualquier otra noche hay mucho vampiro y mucha loba sueltos).

viernes, 30 de octubre de 2009

“Encender una hoguera” de Christophe Chabouté.

Jack London aparte de haber sido un magnífico novelista con el que no suele fallar si alguna vez les piden una recomendación, es también uno de los autores más adaptados en cómic por autores con distintos estilos e inquietudes pero que encontraron inspiración en la obra del autor de “Colmillo Blanco”. El penúltimo en incorporarse a esta larga lista ha sido el francés Christophe Chabouté con “Encender una hoguera”, obra que Norma Editorial publicó hace pocos meses en una cuidada edición, y en la que adapta el relato del mismo título.

La Fiebre del Oro causó miles de muertos a finales del XIX entre los miles de americanos que invadieron sin preparación ni medios las soledades del Gran Norte canadiense, despreciando sus peligros, motivados únicamente por la ambición y la ilusión de obtener una riqueza rápida y fácil. “Encender una hoguera” es la historia de uno estos anónimos buscadores quién de regreso de una expedición con la única compañía de su perro a su campamento por las inmensas, solitarias y heladas llanuras del Yukon se enfrenta a un descenso repentino de las temperaturas hasta los setenta grados bajo cero, unas condiciones en las que ningún viajero solitario ha logrado resistir y en las que lograr encender un fuego se convierte en la única esperanza de supervivencia. ¿Logrará encender una hoguera el protagonista que le salve o morirá congelado?¿Se comerá al perro? Tendrán que leerse el tebeo (o el cuento) para enterarse.

Chabouté encuentra en la obra de London un material excelente que se adapta a la perfección a su propio estilo esquemático y parco en diálogo, pero no acierta en la planificación de una historia que hubiera ganado si hubiera prescindido de cualquier texto escrito y a la que en ocasiones, se echa a faltar una mayor carga dramática.

London fue uno de los autores que mejor supo reflejar la fascinación y la insignificancia del hombre solitario ante la Naturaleza salvaje y Chabouté realiza un loable esfuerzo a la hora de trasladar al lenguaje del cómic las sensaciones y experiencias descritas por London mediante la palabra escrita, utilizando textos de apoyo y prescindiendo totalmente del diálogo en una historia que, por otro lado, no los necesita. Sin embargo, me queda la sensación de que Chabouté desconfía de su capacidad narrativa e intenta dotar mediante los cuadros de texto al Frío mortal al que se enfrenta el protagonista en testigo y narrador de sus desventuras, equivocándose. En la realidad, los textos acaban resultando redundantes y no aportan nada a una historia con suficiente empaque para su narración exclusivamente en imágenes, opción por la que el autor sólo opta en momentos concretos de la historia, quedando el conjunto un tanto descompensado. Y es una lástima, porque Chabouté sí parece poseer la suficiente entidad como narrador visual como para haber prescindido totalmente de todo texto –quizás con un prólogo y un epílogo hubiera bastado- y la lucha por la supervivencia del protagonista se desarrollara exclusivamente ante los ojos del lector.

Chabouté, a nivel técnico, es un excelente dibujante que sabe captar la belleza de la inmensidad nevada de las tierras de Klondike y nos sorprende a los que sólo habíamos leído hasta ahora sus obras en blanco y negro con un cuidado tratamiento del color logrando recrear la luminosidad nublada y fría de esas tierras haciendo uso para ello de unos tonos apagados que ayudan a reforzar, además, la soledad del protagonista.

En definitiva, “Encender una hoguera” es una obra que se queda a medio camino de lo podría haber llegado a ser y se convierte en la mejor muestra de las inseguridades de un autor joven que no confía del todo en sus propias posibilidades. No me extrañaría que en un futuro Chabouté retomara la obra y eliminara la mayor parte de los cuadros de texto. Con todo, gracias al atractivo y la fuerza de London y a la propia habilidad gráfica del francés, resulta una obra bastante entretenida e interesante, que atrapará a todo lector que se atreva a adentrarse desde el calor de su hogar en esas tierras salvajes.

Otras obras de Christophe Chabouté en El lector impaciente:

La Bestia”.

Otras obras de Jack London en El lector impaciente y otras adaptaciones de su obra al cómic:

Asesinatos, S.L.”
“El Cementerio Estelar” de Azpiri y Carlos Giménez.