viernes, 11 de noviembre de 2011

“El juicio del Capitán América” de Ed Brubaker y VVAA.

Prometía el último arco argumental publicado en la serie regular del “Capitán América” (números 6 a 9 de la edición de Panini y 611 al 615 de la numeración yanqui) pero el resultado no pasa de correcto. Quizás sea porque tengo unas expectativas demasiado elevadas respecto a Brubaker y mi nivel de exigencia es más alto que con otros guionistas o quizás porque las tramas procesales siempre me han atraído especialmente y la que en estos números desarrolla está bastante desdibujada pero me da la sensación que Brubaker despacha con premura una historia que podría haber dado más de sí que los cinco números en que se desarrolla. Os cuento.

El gobierno de los Estados Unidos pretende procesar a Bucky –actual Capitán América- tras la filtración de los crímenes que perpetró durante la Guerra Fría cuando era el Soldado de Invierno. Sin embargo, sus superamigos están dispuestos a demostrar la inocencia de Bucky aunque tengan que recurrir hasta al Doctor Fausto para que testifique al tiempo que evitan los atentados que la cada vez más peligrosa y pirada Veneno planea con la ayuda del Hombre Maestro tras su fuga.

La cosa así contada promete mucho más de lo que al final resulta, ya que Brubaker pasa de puntillas del tema del juicio para centrarse más en el desarrollo de los planes de Veneno y el Hombre Maestro que se mantienen siempre un par de pasos por delante de los superamigos (hasta que la serie no recupere un protagonismo claro por parte del Capi creo que la voy a llamar los superamigos o los nuevos vengadores secretos, podéis ayudarme a decidir) de Bucky.

Y es una pena, porque Brubaker plantea elementos interesantes como la recuperación de otro de los secundarios con solera de la rica biografía del Capi, Bernie Rosenthal, quien debutara como novia durante la etapa de Byrne y Stern, pero luego resuelve el juicio de forma poco creíble y embarullada para…embarcar a Bucky rumbo a Rusia y presumiblemente un nuevo juicio que será mateira del próximo arco, con lo que es posible que lo mejor esté todavía por llegar.

Es admirable la cohesión y el manejo de tantos personajes como realiza Bru y la serie, aunque haya perdido buena parte de la intensidad del principio sigue entreteniendo tras tantos años gracias a la recuperación de tantos antiguos personajes y las tramas cargads de intriga que pergeña pero, en ocasiones como esta, da la sensación que Brubaker no puede –o no lo dejan obligado a ajustarse a los dichosos megaeventos – desarrollar plenamente todo el potencial de sus ideas. Así que, a pesar de sus defectos, sigue siendo una de las series más interesantes del panorama mainstream.

De todos modos, el gran handicap que hemos sufrido Brubaker y los lectores es la ausencia durante estos números de un dibujante fijo en la serie. Tras la marcha de Epting, la consolidación del veterano Butch Guice es bastante lenta y creo que su etapa actual en “Capitán América” no va a ser precisamente uno de sus trabajos más recordados, necesitando además la ayuda de otros dibujantes. Así, aparte de Mitch Breitweiser, de uno de los episodios se encarga el murciano Daniel Acuña quién cumple con oficio con el encargo.

Completa el número 9 de la edición de Panini el número 615.1, un invento del Departamento de Marketing de Marvel que afectó a varias colecciones para captar nuevos lectores con historias autoconclusivas que recontaban el origen de los personajes o los que los guionistas quisiesen. Pues eso, episodio de relleno dibujado por el meritorio Mitch Breitweiser que Bru con honradez aprovecha para introducir una nueva trama que retomará más adelante. Y van…

jueves, 10 de noviembre de 2011

“Alías: ¿Quién es Jessica Jones”, de Brian Michael Bendis y Michael Gaydos.

Si tuviera que quedarme con un único título de lo publicado hasta ahora por Panini en la interesante selección de títulos incorporados al coleccionable Extra Superhéroes, sin duda el elegido sería este primer tomo en el que se recogen los primeros quince números de “Alias”, uno de los mejores y más influyentes trabajos realizados por Brian Michael Bendis desde que está en la Casa de las Ideas y en el que demuestra que cuando quiere puede.

Alias” narra los casos de Jessica Jones, una antigua superheroina que renunció a su carrera con traje de mallas para ganarse la vida como detective privado en casos que, curiosamente, siempre tienen alguna relación con su antigua vida y sus viejos colegas de profesión.

Publicada bajo el sello MAX de Marvel –ya sabéis el antepenúltimo intento de contar historias de superhéroes con un tratamiento más “adulto”- “Alias” es una serie interesante por diversos motivos. Por un lado, al ser la pionera a inicios de la década pasada de demostrar lo bien que le sienta a este género las convenciones del negro, abriendo la vía a excelentes series que nos llegaron en los años siguientes, como “Gotham Central” o “Sleeper”. Por otro, por la habilidad con la que Bendis inserta dentro de la continuidad del universo Marvel, un nuevo personaje de creación propia –Jessica Jones- sin que chirríe dentro del cerrado círculo de los superhéroes rellenando un nicho vacío hasta ese momento en ese universo. Pero, por si no fuesen suficientes motivos, en “Alias”, Bendis desarrolla además interesantes historias en las que, a lo largo de las pesquisas de sus investigaciones, enfrenta a la protagonista, una antisuperheroina marginada con problemas para relacionarse, a diversos dilemas morales que sirven al guionista para plantear interesantes cuestiones en torno a convenciones propias del género mostrando su lado más oscuro con verosimilitud.

En el aspecto gráfico, Bendis colabora con Michael Gaydos, un interesante dibujante con un estilo frío, oscuro y opresivo en la línea de los Lark, Phillips o Leon, bastante adecuado para este tipo de historias en las que el tratamiento psicológico de los personajes y el clímax son más importantes que la acción. Gaydos se amolda a las complejas composiciones de páginas preferidas por Bendis – básicamente, las prefiere porque le permiten colocar más globos de diálogo- aunque, en ocasiones, resulte irritante el abuso de la utilización de la misma viñeta cambiando únicamente los globos de diálogo. Aparte de la labor gráfica de Gaydos, son destacables las excelentes portadas realizadas por David Mack.

A pesar de la jibarización de la edición de Panini, “Alias” es una lectura excelente y una interesante paseo por las entretelas del género superheroico en el que es, junto a su “Daredevil”, lo mejorcito que le he leído a Bendis. Echadle un ojo, si os interesa, porque la relación calidad-precio es excelente.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Felicidades a Santiago Valenzuela, ganador del Premio Nacional del Cómic (y a su padre, también).

Me contaba un amiguete librero, hace años, que el padre de Santiago Valenzuela andaba buscando desesperado de librería en librería de Madrid a alguien que tuviera un ejemplar (o, al menos, conociera) "Horizontes Lejanos", la primera entrega de la serie de “El Capitán Torrezno”.

Y es que hace años –tampoco demasiados- por mucho premio del Injuve que se hubiera ganado existían pocas oportunidades para que jóvenes valores patrios y sus obras llegaran a las librerías.

Sin embargo, a través de Internet, las calidades de “El Capitán Torrezno” se difundieron y hoy, tras séis álbumes de la serie, Santiago Valenzuela ha visto como el séptimo y último “Plaza Elíptica” –que todavía no he leído, por cierto- se ha visto recompensado nada menos que con el Premio Nacional del Cómic 2011.

Desde aquí felicito a Valenzuela, claro, pero sobre todo a su padr,e que nunca más tendrá que volver a ir preguntando por las librerías si algún despistado conoce la obra de su hijo.

martes, 8 de noviembre de 2011

“Blankets”, de Craig Thompson.


Continuando con la relectura de la obra de Craig Thompson tras “Adiós, Chunky Rice”, le tocaba el turno a la multipremiada y prestigiosa “Blankets”, obra publicada también por Astiberri sobre la que han corrido ríos de tinta –virtual- en parte, y más allá de su indudable calidad tebeística, por ser una de las más representativas e influyente del movimiento de novelistas gráficos que la tomaron como una de sus obra de referencia. No voy a ser tan presuntuoso como para pensar que lo que comente no se ha expuesto –mejor- antes, pero como opinión personal ahí queda.

Blankets” es el relato de la infancia y juventud del propio Craig Thompson en el seno de una familia de férreas creencias cristianas en un rincón perdido de la América profunda, con especial relevancia a las relaciones que Thompson mantiene con su hermano menor y su primer amor con Raina una chica que vive en una familia parecida a la suya en otro estado. La relación con Raina marcará una crisis de fe de Thompson y el paso de la adolescencia a la madurez.

Desde el sobrecogedor primer capítulo de esta obra – uno de los relatos más duros que he leído nunca en un cómic- es imposible no empatizar con Thompson en este tebeo que en buena medida parece guardar un fuerte carácter expiatorio de culpas y traumas infantiles producidos por las gamberradas de los compañeros de colegio (no por comunes menos crueles) y otros más personales y terribles como los abusos sexuales que presuntamente sufrieron él y su hermano o la cerrazón opresiva de una educación religiosa ultraortodoxa que sin duda marca el carácter y por suerte la mayoría no hemos padecido. Thompson nos pone en su situación logrando la simpatía del lector por cómo abre las ventanas a los lectores a su dura infancia en forma de viñetas y, sobre todo, por las omisiones y silencios implícitos entre los intersticios de estas que cuentan casi más que lo que muestran sus dibujos, llevándonos a tocar fondo junto a él en ese magistral primer capítulo en el que todo su incuestionable talento para la narración gráfica está al servicio de la historia.

Sin embargo, Thompson sitúa al lector contrito quizás demasiado pronto en un mundo muy triste, muy sucio y muy gris para rescatarle demasiado pronto embelesándole con la relación que mantiene con Raina. Pero, en mi opinión, quizás es el mismo Thompson el primero en embelesarse demasiado en sus recuerdos y en la exposición de su talento con lo que se demora en exceso en los dimes y diretes y los flirteos con su primer amor, logrando que el tebeo pierda buena parte del ritmo y la intensidad inicial para ya no volver a recuperarla.

A pesar de no ser la obra maestra que se supone –en todo caso, para mí sería solo media obra maestra-, “Blankets” no deja de ser un tebeo mayúsculo, muy valiente y muy superior a la media. Con un manejo de conceptos como la elipsis, la digresión, la transición, la metáfora gráfica o la composición de página digno de estudio tanto por el dominio que muestra Thompson a lo largo de tantas y tantas páginas como por la belleza y originalidad de las soluciones particulares, pero, en la segunda mitad de la historia, tanto virtuosismo, alarde preciosista y mimo se vuelve en contra de lo que el autor quiere contar y creo acaba lastrando la historia, que para mí siempre ha de ser lo principal.

En fin, “Blankets” es un tebeo importante e influyente, sí. Rico en méritos pero también con algunos defectos, propio de un autor joven con un inmenso talento, pero del que todavía se puede esperar mucho más. ¿Habrá logrado en “Habibi” pulir Thompson sus defectos y será su obra maestra definitiva? Ni idea, ya cuando la lea os cuento que me parece si os interesa.

lunes, 7 de noviembre de 2011

“Memorias de un hombre en pijama”, de Paco Roca.



He disfrutado a lo largo del fin de semana vestido para la ocasión de la recopilación remontada –aunque no perjudique en nada la narración o la experiencia lectora dada la clásica composición de página- que Astiberri ha realizado de la serie del mismo título que, a lo largo de algo más de un año, el cada vez más prolífico Paco Roca ha venido publicando en el diario local valenciano “Las Provincias” y que, por estar fuera de mi ámbito geográfico habitual, desconocía. Un tebeo amable, sencillo y sabio que, por su falta de pretensiones, consigue sobradamente su objetivo de hacer pasar un ratillo agradable al lector antes de encaminarse a acometer tareas más ingratas.

Al menos, yo he disfrutado de las anécdotas generacionales y las situaciones comunes que el autor de “Arrugas” y El invierno del dibujante” expone y, en más de una ocasión, ha logrado hacerme esbozar una sonrisa cómplice ante un episodio común protagonizado por otros nombres o alguna curiosidad que Roca sabe exponer con gracejo blanco no exento de ironía, pero carente de acidez y maldad, conformando episodio a episodio una serie de la que Roca es autor al tiempo que absoluto protagonista, juez y parte, director y actor que acaba construyendo desde la perspectiva que le ofrece su trabajo casero y su querencia por el pijama, que ya es por sí misma toda una declaración de principios, junto al cotilleo de las experiencias propias y las de sus amigos ocultos bajo los signos del zodiaco, un amable y acertado retrato generacional con el que a los que, año arriba año abajo compartimos su edad nos gana, atisbando en el indolente y complaciente retrato caricaturesco que hace de sí mismo un poco el reflejo del nuestro.

Y así, a la chita callando, tirando de oficio y una envidiable madurez narrativa y personal propia del que desempeña su trabajo honradamente y se conoce a sí mismo hasta el punto de ser humilde como para saber cuando retirarse a tiempo al creer que no tiene nada más que decir, Roca construye una obra a la estela de las francesas “Señor Jean” o “Mis Circunstancias” con una voz propia más humilde, amistosa y nuestra que las de Dupuy, Barberian o Trondheim, una obra con la que nos gana al no sermonearnos y con la que nos engatusa –casi- como para querer regalarle otro pijama o, mejor, invitarle a cañas y seguir compartiendo anécdotas, las suyas y las nuestras.
Así que, como a partir de ahora pijamas no te van a faltar, cuando quieras, Paco, quedamos y nos tomamos unas cañas para que nos sigas contando que es de tu vida. Aquí, Paco Roca, aquí unos amigos.

domingo, 6 de noviembre de 2011

A Bruce Cockburn le gusta Bill Sienkiewicz.

El veterano cantautor y compositor canadiense Bruce Cockburn encargó al bueno de Sienki la portada para “The Charity of Night”, su disco de 1996, y el bueno de Bill cumplió con la maravilla de arriba.

Aunque no esté incluida en este disco, creo que la canción de CockburnCall it democracy”, del disco “World of Wonders” de 1985, dedicada al Fondo Monetario Internacional ilustra bastante bien la entrada…y estos tiempos que nos ha tocado vivir. Grande Cockburn y grande Sienki.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Cartel del XII Encuentros del Cómic y la Ilustración de Sevilla.

Precioso y llamativo cartel realizado por el dibujante sevillano José Luis Agreda, conocido por sus series para “El Jueves” y “Mister K” en el que dos mundos se tocan.

Toda la información sobre el Salón, aquí.

viernes, 4 de noviembre de 2011

“Billy Bat”, de Naoki Urasawa y Takashi Nagasaki.

Bueno, pues nada, lo reconozco. Al final he caído y me he empezado “Billy Bat”, la nueva serie de Urasawa publicada por Planeta. Y es que, a pesar de sus defectos, a uno le resulta difícil resistirse a este autor japonés que es garantía de un buen rato de entretenimiento sin pretensiones.

En 1949, Kevin Yamagata es un joven dibujante de cómics estadounidense de origen japonés al que parece sonreírle la fortuna con su nueva serie “Billy Bat”, un funny animals protagonizado por un murciélago detective. Sin embargo, la cosa pronto se tuerce cuando unos agentes secretos a la caza de comunistas irrumpen en su casa y uno de ellos recuerda haber visto a un personaje igual que Billy Bat durante su estancia en Japón durante la guerra en un manga. El atribulado Kevin, que no consigue recordar si durante su estancia en Japón como traductor del ejército norteamericano conoció a ese personaje, viaja a Japón de nuevo para investigarlo metiéndose de lleno en una red de conspiraciones y asesinatos en la que nada es lo que parece.

Como si de un malabarista chino se tratase, Urasawa añade distintos elementos ya vistos en sus atractivas obras anteriores a "Billy Bat". De este modo, si “Monster” era un manga de acción sobre falsos culpables y asesinos en serie, “20th Century Boys” y “21th Century Boys” una historia conspiranoica con una misteriosa organización que quería destruir el mundo, y “Pluto” la revisión de un manga clásico del maestro Tezuka, en “Billy BatUrasawa parece querer retomar y reunir todos esos elementos en una historia situada en un marco histórico atractivo, el Japón posterior a la II Guerra Mundial, dando mayor verosimilitud a la historia introduciendo referencias a elementos y personajes reales como el general McArthur o “La isla del Tesoro” de Tezuka. Veremos, si como parece la historia se desarrolla en dos planos conectados – el “real” y las historietas de Billy Bat- como se desenvuelve Urasawa, que cuenta con el refuerzo de Takashi Nagasaki como coguionista, ya que acabó liándose bastante en la fallida “20th Century Boys”, su anterior intento de desarrollar una historia fuera de una narración lineal.
De todos modos, los recursos de siempre de Urasawa – el confuso protagonista que maneja la misma información que el lector, los atractivos personajes, los cliffhangers…- están más que presentes en “Billy Bat” y he disfrutado bastante de cómo desarrolla esta entrega de la que puede ser su obra más ambiciosa.

Voy a darle un voto de confianza y seguir la serie, ya os contaré.

jueves, 3 de noviembre de 2011

“Némesis”, de Mark Millar y Steve McNiven.

Existe en el rico y fecundo género negro un subgénero que ha dado algunas de las mejores obras de la novela negra, las novelas criminales, protagonizadas por los malos, criminales que parafraseando a un personaje de una peli de John Huston eligieron o se vieron obligados a vivir “en el lado equivocado de la vida”. En el género superheroico quizás haya menos casos pero si hay un autor empeñado en contar cómics protagonizados por supervillanos –ojo, algo que tampoco ha inventado él- es el escocés Mark Millar, un guionista que parece conocer como pocos los gustos del público mayoritiario y las teclas de marketing que ha de tocar para lograr atraer la atención hacia sus obras más personales.


Si Millar ya había mostrado su obsesión por los supervillanos en las interesantes “Wanted”, e incluso “Kick-Ass”, vuelve a retomar el tema en “Némesis”, su última miniserie de cuatro números para el sello “adulto” de Marvel Icon junto al dibujante Steve McNiven con el que ya había colaborado en “Lobezno: El Viejo Logan” y “Civil War” y que en España publica Panini.

En esta miniserie, Millar nos presenta a Némesis un supervillano enmascarado que viste de blanco inmaculado y cuenta con incontables recursos y habilidades para viajar por el mundo dedicándose a desafiar y asesinar a los mejores policías del mundo por mera diversión. Tras acabar con un comisario japonés, Némesis se traslada a Estados Unidos para acabar con el policía que aparentemente detuvo a sus padres iniciando una guerra en la que no se admiten prisioneros y en la que el villano siempre va un paso por delante de los polis.

Bueno, vamos por partes…Millar no inventa nada y simplemente se dedica a actualizar un clásico pulp como Fantomas quizás sin saberlo vendiéndolo como la encarnación del Joker y Batman en un mismo personaje para disparar la imaginación de la muchachada impresionable y los agentes de Hollywood siempre a la expectativa. Y, a partir de esa premisa, se monta un tebeo macarra y vacilón en el que prima la acción y la violencia alimentando la brutalidad de su creación a costa de ridiculizar a los hipocritas representantes de la ley y el orden establecido.


Evidentemente, Millar como Moore y Lloyd en “V de Vendetta” no se corta en mostrar la ambición e hipocresía de la autoridad, pero mientras Moore imprime su obra de un anarquismo romántico que la ha convertido en un clásico referencial, Millar se monta un blockbuster nihilista tan anecdótico como olvidable dada la sencillez de sus premisas. Y es que, no nos equivoquemos, las propuestas más interesantes y originales de Millar no están en “Némesis” sino en obras como “Wanted” o “Kick-Ass” siendo esta última obra una vuelta de tuerca bastante hueca salvo que uno descienda a disfrutar de las barrabasadas efectistas de las que es tan amigo el escocés y aprecie el humor ácido y cómplice del que sabe que se está quedando con la peña.

En el aspecto gráfico, repite con Steve McNiven un dibujante que me pareció muy interesante en anteriores obras pero que en esta ocasión, probablemente a instancias de Millar, opta por un estilo menos detallado, esquematizando una narración que recuerda al manga basada en grandes viñetas para acelerar un cómic ya de por sí frenético que potencia los golpes de efectos planificados por el guionista. McNiven con todo no lo hace nada mal y cumple con los niveles de espectacularidad que la obra requiere. Un dibujante a seguir de cerca.

En fin, que nadie se engañe, “Némesis” (a propósito, un tal Byrne ya se inventó un personaje de mismo nombre para "Alpha Flight") es un tebeo de acción entretenido y poco más. Para nada es la piedra filosofal que va a salvar el género superheroico ni inventa nada que ya no existiera limitándose a adaptar viejos modelos a los gustos más truculentos de los nuevos lectores pasando de puntillas por las ideas que a mí me parecen más interesantes – que, por otro lado, ya se encargaron antes de desarrollar los Miller, Moore, Ellis o Morrison con más acierto- quedándose Millar en la superficie de todo menos de las tripas que salpican sus páginas. Ya veremos que da de sí la película.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

“Batman: El Largo Halloween”, de Jeph Loeb y Tim Sale.



Ya le debía yo una entrada por estas fechas a “El Largo Halloween” pero, año tras año, siempre había algo que se me cruzaba quedando la entrada –y la relectura - aparcada para el año siguiente. Sin embargo, este año sí que sí y a instancias de algún comentario que me habéis dejado me he puesto por fin a darle un repaso a esta obra que dio el respaldo definitivo al dúo formado por el guionista Jeph Loeb y el dibujante Tim Sale.
En Gotham, hay un nuevo asesino en serie que solo actúa en fiestas señaladas diezmando a las principales familias mafiosas de la ciudad sin que nadie sea capaz de detenerlo. Mientras Batman, la policía y los mafiosos mueven sus piezas para descubrir la identidad del asesino festivo, la tensión se adueñará de Gotham durante todo el año hasta que un villano de doble cara entra en acción. Como imagino que todos habéis leído el cómic, tampoco me voy a extender más allá en su resumen.

El tiempo pasa y coloca a cada uno a su sitio. Si “El largo Halloween” fue una de las historias más importantes de Batman en los noventa probablemente sea debido a los desméritos previos de los demás y no tanto a la originalidad de esta historia evocadora del género negro que tan bien le sienta al universo de Batman desde el título que no esconde su homenaje al clásico de Chandler. La trama, tan entretenida como correcta, encontraba en el “continuara…” a lo largo de los treces números que la componían su principal baza y, perdido ese efecto en las ediciones en tomo, deja ver más de las cuentas las costuras de una trama ambiciosa y voluntariosa pero no tan bien resuelta como pueda parecer en una primera lectura.

Jeph Loeb tomando como referencia el “Batman: Año Uno”, de Miller (el alfa y el omega de “Batman”, para mi gusto) retoma personajes y situaciones de esa obra para construir una trama en paralelo que explica, por un lado, en detalle el origen de Dos Caras al tiempo que narra una historia de asesinos en serie, supervillanos y mafiosos inspirada en la estructura de “Los diez negritos”, de Agatha Christie, y el canónico “El Padrino” de Coppola y Puzo en la descripción y modos de los mafiosos de la familia Romano y Varoni. A partir de esos tres ricos referentes, Loeb mueve las fichas con oficio para mantener el interés por la historia entrega a entrega, aunque quizás el desenlace de la historia resulte excesivamente forzado con una pirueta final tan innecesaria como efectista. Sin embargo, a pesar de ello, la obra se lee con agrado y tiene suficientes atractivos y aciertos como para entender que Nolan tomase esta saga como principal influencia para sus películas.


Más allá del oficio de Loeb, si “El largo Halloween” merece ser destacada es por la labor gráfica de un brillante Tim Sale, en el que debería haberse fijado Jim Lee cuando aceptó realizar “Silencio”. Y es que Sale ofrece espectaculares versiones de lo más granado del panteón de freaks con los que se enfrenta Batman incentivando su perfil más siniestro, oscuro y terrorífico pero, además, lo hace insertándolos con coherencia en la historia y mostrando unos recursos como narrador que Lee desconoce. Es cierto, por otro lado, que Sale tiende a abusar de los fondos neutros y la historia gráficamente va de más o menos debido a sus dificultades para ajustarse a los plazos de entrega pero, aun así, el dibujante atrapa al lector de tal modo en la intensidad de su narración que es fácil obviar los descosidos de la trama ante su talento.

En fin, “El largo Halloween”, sin ser para mí una de las mejores historias de "Batman", se lee con agrado y el dibujo de Sale es brillante así que no digo yo que que para el próximo año no retomemos a este dúo dinámico por estas fechas con el precedente de esta obra –“Haunted Knights”- aunque antes, y para continuar con el repaso de su etapa en “Batman”, le volveré a echar un ojo a “Victoria Oscura”. Advertidos quedáis.

lunes, 31 de octubre de 2011

Dave McKean, Neil Gaiman y “The Last Temptation” de Alice Cooper.


Volvemos a encontrarnos por esta sección al histriónico Alice Cooper quién a lo largo de su prolífica carrera ha desarrollado una fructífera relación con el mundo del Cómic.
Desde sus primeros coqueteos con Marvel a finales de los setenta hasta el intento de repetir la jugada en 1994 con un nuevo cómic inspirado en su álbum del momento, “The Last Temptation”, un disco que contaba con una impactante portada de Dave McKean y un tebeo en el que colaboraba lo más granado de la nueva ola del cómic de autor de origen británico que triunfaba en el sello Vertigo de DC.
“The Last Temptation” es un álbum conceptual a la vieja usanza de Cooper y con el mismo se incluía el primer número (de tres) de la miniserie que adaptaba la historia del disco realizado por Michael Zulli y un tal Neil Gaiman para el sello Marvel Music. Un cómic que, posteriormente, reeditaría Dark Horse y aquí publicaría Norma Editorial hace unos años.
Os dejo el video de una de las canciones más populares del disco “It’s me”.

viernes, 28 de octubre de 2011

La entrevista a Jason en The Casual Optimist traducida..

En la interesante página The Casual Optimist han publicado ayer una interesante entrevista al autor noruego Jason que como ya sabéis se encuentra entre mis preferidos, entrevista que podéis leer en inglés aquí.

Como tenía algo de tiempo y ganas, me he puesto y la he traducido. Dice cosas la mar de interesantes.

Os dejo el resultado:

P: ¿Cuándo empezaste a dibujar historietas?

J Sobre los trece años, creo. A los 16 empecé a vender historias y una strip de una página para una revista noruega de humor. Lo hacía mientras estaba en el instituto.

P: ¿Siempre quisiste ser un autor de cómic profesional?

No, era una afición. Convertirse en autor de cómics profesional no es una opción. Fui a la escuela de arte para hacerme ilustrador, pero mi carrera nunca despegó así que seguí haciendo cómics. Conocí a otros dibujantes en Oslo, había una especie de pequeña escena. Y entonces me trasladé a Francia para introducirme en la industria francesa del cómic. Hice libros que fueron traducidos al inglés, francés y otros idiomas, y durante los últimos siete u ocho años he sido capaz de vivir casi exclusivamente de hacer cómics.

P: ¿Cómo conociste a tus editores norteamericanos de Fantagraphics?

J: Enviamos –yo y mi editor noruego, Jippi- “Espera…” a Fantagraphics. Todavía no estamos seguros si Kim Thompson leyó nuestra propuesta o si había leído la edición francesa pero, de cualquier modo, decidieron publicar el libro y más tarde "Shhh!" y “El carro de hierro”. Y por algún extraño motivo los libros parecen venderse bien por lo que todavía continuo publicando con ellos.

P: Brevemente, ¿podrías explicar tu modo de trabajar?

Tengo ideas en mi cabeza que permanecen allí sobre las que a veces pienso. Esto puede llevar años. Entonces sorprendentemente yo puedo tomar ideas para diálogos. Los escribo debajo. Quizás cuatro o cinco páginas. Yo puedo empezar con eso y al mismo tiempo pienso que será lo próximo que pase. No escribo un guión completo. Me baso en la improvisación. Escribo trozos de diálogos. O a veces aboceto algunas páginas, las imágenes, y escribo los diálogos después. Normalmente trabajo en nueve o diez páginas al mismo tiempo, lápiz un poco por aquí, entinto un poco por allá, y después un poco de lápiz por allí y entinto por acá. Es un modo completamente equivocado de hacerlo, por cierto, pero parecer ser la única forma de la que soy capaz de trabajar.

P: A menudo trabajas tomando como referencia películas clásicas. ¿Cuáles son películas favoritas?

¿Cuánto espacio tienes? Me gustan las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers, Brian de Palma, John Ford, especialmente “Centauros del Desierto”, y Howard Hawks, especialmente “Río Bravo”, Laurel y Hardy, “París, Texas”, “Bajo el peso de la ley”, “Desmadre a la americana”, “Blues Brothers”, “Fanny y Alexander”, “Mi vida es mi vida”, “La última película”, “Muerte entre las flores”, “Vacaciones en Roma”, “La vida de Brian”, “Días del cielo”, de Terrence Malick, es probablemente mi película favorita.

P: En tu obra más reciente “Los hombres lobo de Montpellier” uno de los personajes dice que ellos no comprenden el atractivo de Brigitte Bardott. ¿Es verdad?

J: Sí, es cierto. ¿Qué, te gusta? Me parece un poco estúpida. Enuentro a Catherine Deneuve mucho más atractiva, o a Enmanuelle Beart y Julie Delpy por quedarme con otras actrices francesas.

P: En un post reciente hiciste una lista con tus cinco álbumes preferidos de “Tintin”. ¿Ha sido Hergé una influencia para tu trabajo?

Sí, mucho. Fue uno de los primeros autores de cómics que me atrajeron. Sacaba sus álbumes prestados de la biblióteca cuando era niño. Empecé a dibujar mis propias historias. Y pienso que no puedes tener peor profesor que Hergé. Realmente la línea clara no es lo más importante, aunque sea parte de lo que me gusta de él, sino la claridad del desarrollo de la historia que encuentras en sus libros. En la tercera página, ya estás enganchado. Creo que puedes leer sus libros en un idioma extranjero, en ruso, y todavía entender la historia y disfrutarla. No releo sus libros a menudo, pero de vez en cuando saco mis álbumes favoritos “La oreja rota” o “La estrella misteriosa” y miro los dibujos.

P: ¿Qué piensas sobre la nueva adaptación de Steven Spielberg?

Solo he visto el trailer y no parece que esté mal. No creo que se haya quebrantado una norma ni cometido un sacrilegio y que Spielberg no tiene derecho a adapta a Hergé. No estoy seguro sobre la animación por ordenador, pero el plan original era una película de acción real con un Milú animado por ordenador y creo que la habría odiado. Y las películas de dibujos europeas que adaptaban cada álbum eran horribles. Todo lo que es excitante y divertido en los álbumes se perdía completamente en las películas animadas. Por lo que yo no creo que la película de Spielberg pueda ser un error.

P: ¿Cuáles son algunos de tus héroes creativos?

J: Jim Jarmusch, Hal Hartley, Wes Anderson, Aki Kaurismäki. Jaime Hernandez, Jim Woodring, Daniel Clowes, Chester Brown.

P: ¿Quién crees que está haciendo un trabajo interesante actualmente?

Hay dos autores argentinos que me gustan, Liniers y Pablo Holmberg. El autor francés Christophe Blain. Los libros para niños de Calef Brown. Me gustan los libros de “Mutts” de Patrick McDonnell. No sé si son exactamente “interesantes” pero los encuentro atractivos. Para acabar buenas tiras de prensa. Me gustan las colecciones “Captain Easy”, “Prince Valiant”, “Little Orphan Annie”, “Gasoline Alley”.

P: ¿Qué has leído recientemente?

Este verano leí “The selected letters” de Jack Kerouac, “Off the road” de Carolyn Cassidy. Intenté leer “Los Subterráneos” de Kerouac pero renuncié. Leí "Chronichles" de Dylan,” Positively 4th Street” de David Hadju y “A Freewheelin’ Time” de Suze Rotolo. También leí las memorias de Dave Van Ronk, “The Mayor of MacDougal Street”, por lo que estoy encantado con la nueva película de los Hermanos Coen basada en su vida. ¿Qué más? “Blood Meridian” de Cormac McCarthy, “Last Night in Twisted River” de John Irving y “Libertad” de Jonathan Franzen. Actualmente estoy leyendo el primer volumen de la correspondencia de Ernest Hemingway.

P¿Cuáles son algunos de tus libros favoritos?

J: Bien, Hemingway. “Fiesta” y “Adiós a las armas”, sus cuentos. Bukowski, la mayor parte de sus novelas pero también he empezado a leer su poesía. Raymond Carver y Tobias Wolff. Lorrie Moore, sus cuentos. Kely Link. Hay un escritor británico que me gusta, Rupert Thomson. John Fante, especialmente Ask The Dust, John Steinbeck, especialmente “Al Este del Edén” y “Las uvas de la ira”, Cormac McCarthy, especialmente La Carretera y “No es país para viejos”. Raymond Chandler y otros viejos escritores pulp como Chales Willeford y David Goodis. Me gusta Elmore Leonard, Paul Auster, John Irving, Cada cuatro o cinco años releo “Las Nomas de la casa de la sidra” “Garp” y “Hotel New Hampshire”.

P: ¿Te gustaría adaptar algunas de estas historias?

J: Sí, hay uno o dos libros que me gustaría adaptar al cómic pero probablemente espere a que se me agoten mis propias ideas.

P: ¿Te preocupa el futuro del libro impreso?

J: No, no sé. La bicicleta no desapareció cuando apareció el coche. Hay un espacio esperanzador para ambos, libros y medios electrónicos. Personalmente, yo preferiré el papel. No tengo interés en leer en una pantalla. Y, de cualquier modo, estaré muerto en cuarenta años. ¿Cuánto pueden ellos cagarla para entonces?

¡¡ Gracias Jason!!