lunes, 10 de octubre de 2011

“Sargento Rock: Entre el infierno y algo peor”, de Brian Azzarello y Joe Kubert.

Planeta ha reeditado esta historia bélica que hace unos añitos publicara –y saldara- Norma Editorial en la que dos tipos que en principio nada tendrían que tener en común como el guionista de “100 Balas”, Brian Azarello, y un dibujante que es leyenda vida del cómic norteamericano como Joe Kurbert ("Tor") retomaban un personaje al que el segundo se vinculo durante buena parte de su carrera, el Sargento Rock, en un intento de revival dentro de la línea Vertigo que al final se quedó en la miniserie que se recoge en el volumen.

En 1944, la Compañía Easy y el pelotón comandado por el Sargento Rock intentan avanzar hacia Berlín por el cerrado bosque de Hürtgen frente a la fuerte oposición de lo que queda del ejército alemán. Tras haber hecho prisioneros a unos oficiales alemanes, Rock y los suyos los llevan a la retaguardia cuando son atacados y, en la confusión, los prisioneros son ejecutados. Rock deberá averiguar quién ha asesinado a sangre fría a los prisioneros antes que las sospechas acaben con el vínculo de hermandad que mantiene a su unidad.

Azzarello se aproxima en esta obra al bélico, un género que podría pensarse podría ajustarse bastante bien a su estilo pero que acaba produciendo una obra que pese a su interés inicial acaba resultando un tanto embarullada y confusa. Con astucia, el guionista construye una trama de intriga en medio del conflicto bélico pero este no acaba de funcionar debido en parte a la pobre caracterización de los distintos personajes que aparecen bastante desdibujados respecto a sus versiones más clásicas y la omisión de una de las mejores armas de Azzarello, sus ácidos y mordientes diálogos que en esta obra brillan por su ausencia quizás cohibido por su colaboración con Joe Kubert, un auténtico maestro de la composición narrativa al que le suele sobrar la palabrería. La trama es bastante burda, la dosificación de la intriga inexistente y Azzarello se mueve con bastante torpeza por los trillados senderos del bélico más spielbergriano (o como se diga de "Band of Brothers" y "Salvar al Soldado Ryan") limitándose a cumplir con el encargo.

Realmente, el interés de la obra se centra en el apartado gráfico y poder disfrutar una vez más de la sabiduría gráfica de todo un veterano como Joe Kubert. Papa Kubert demuestra su dominio del género bélico, en general, y de estos personajes, en concreto, con un dibujo vigoroso, expresivo y vibrante que en algunos momentos recuerda a clásicos tan dispares como Milton Caniff o Hugo Pratt.



Kubert no tiene empachos en jugar con las composiciones y las perspectivas para mantener la atención del lector por la lectura más allá de lo trillado de la argumentación y logrando por momentos que la narración se vuelva más interesante de lo que realmente es para acabar desembocando, sin embargo, en un desenlace forzado a golpe de aria operística tan ambicioso como extraño e irreal.

Sargento Rock: entre el infierno y algo peor” es un bosquejo de la obra que podría haber sido si Azzarello le hubiera puesto algo más de ganas y que lamentablemente deriva hacia el topicazo más ramplón sin que el bueno de Joe Kubert pueda hacer mucho para evitarlo. Lástima de oportunidad perdida.

viernes, 7 de octubre de 2011

“Estela Plateada: Parábola”, de Stan Lee y Moebius.


Con atino, Panini ha reeditado con un nuevo recoloreado este tebeo histórico que ya publicara hace unos cuantos añitos Comics Forum. Los orígenes del tebeo ya imagino conoceréis por distintos medios – la colaboración de un criticado guionista mainstream de superhéroes con un glamouroso dibujante europeo siempre supone en sí mismo un aliciente seductor para aficionados a una u otra escuela- pero si no es así en la edición de Panini lo vuelven a relatar, pero lo que entre tanto dato y anécdota suele pasar más desapercibido es el valor intrínseco del tebeo. ¿Es “Parábola” una obra que merezca tanto interés? ¿Un buen tebeo de superhéroes? ¿Un tebeo entretenido? Vamos a intentar responder esas preguntas.

La línea que separa el minimalismo argumental del simplismo es muy tenue pero, sin embargo, Stan Lee se mueve perfectamente en la línea que separa ambos terrenos para ofrecernos un tebeo de superhéroes con un acabado gráfico diferente pero que incorpora todos los elementos básicos que Lee siempre ha manejado con maestría – un héroe atormentado, un villano omnipotente, un combate espectacular y una victoria pírrica- a lo largo de toda su carrera y, en ese sentido, “Parábola” más allá de su título y sus pretendidas enseñanzas morales cumple sobradamente.
La historia resultará familiar a cualquier aficionado a los cómics Marvel. En un universo paralelo fuera de la continuidad Marvel, llega a la Tierra un ser todopoderoso, Galactus que amenaza con la destrucción del planeta y provoca el caos entre la humanidad que se reduce a una masa asustada fácilmente manipulable por un falso profeta de Galactus que pretende aprovechar su miedo en su propio beneficio. En esa situación crítica, Estela, un marginado que en su tiempo fuese heraldo de Galactus, es el único que se alza para enfrentarse a Galactus.

A partir de este planteamiento tan familiar, el gran acierto de Lee es hacerse un lado y dejar que Jean Giraud, Moebius, se explaye y convierta un cómic que en manos de cualquier otro dibujante de la plantilla de Marvel (sin ofender a ninguno) hubiera resultado una reiteración insustancial de la llamada trilogía de Galactus que Lee realizase con Jack Kirby para “Los 4 Fantásticos“ (números 48 a 50) en un tebeo especial y único en el que el dibujante francés derrocha talento para ofrecer una versión remozada y personal de Estela Plateada y, sobre todo, de un Galactus que solo con Kirby quizás alcanzó tal grado de omnipotencia. Moebius juega como muy pocos son capaces con los volúmenes y las perspectivas para ofrecer un Galactus más divino, inhumano y omnipotente sugiriendo más que mostrando todo el poderío del que tal ser es capaz al tiempo que caracteriza como nadie las sutilezas intrínsecas de Estela Plateada, un mesías dispuesto a salvar a aquellos que no se lo merecen en la mejor tradición judeocristiana, dibujado como un ente poderoso y magnífico por sí mismo en las viñetas en solitario pero pequeño e insignificante cuando se enfrenta en un combate más dialéctico que real a su creador. El ritmo narrativo es muy diferente al de los cómics Marvel de la época, más distanciado y frío, pero cada encuadre es perfecto y cada composición está pensada para lograr que nadie sea capaz de dejar de dejar de leer de principio a fin complementado por unos textos descriptivos y unos diálogos interiores del protágonista reducidos al mínimo.

Es ese carácter de colaboración excepcional entre dos autores tan aparentemente alejados pero que a lo largo de sus carreras han mostrado compartir parecidas obsesiones el que hace de “Parábola” un tebeo tan exquisito como excepcional, el nexo de unión imprescindible de dos de los períodos más gloriosos e imaginativos del Cómic del siglo pasado, la “Silver Age” superheroica y los Hunanoides Asociados franceses, quedando como prueba que el talento se reconoce más allá de las tradiciones, culturas e idiomas para ofrecernos obras maravillosas. Como decía el otro, Nuff Said, amigos.

jueves, 6 de octubre de 2011

Glénat resistiendo a la crisis.

Ya andamos otra vez hablando de la crisis económica y como está afectando al mundo del cómic en sus distintos ámbitos (más que nada porque la crisis nos la comemos todos los días y en este blog comentamos tebeos y alrededores básicamente). Si últimamente escribía sobre lo mal que lo están pasando las librerías concretando en casos extremos como el del cierre de los amigos de Enigma Cómics, hoy toca ver como las editoriales tampoco lo están pasando especialmente bien.

Si ya hace algunos meses sabíamos de la perdida de derechos de los cómics DC que ostentaba Planeta a favor de El Catálogo a partir del año que viene (que a lo mejor no tiene nada que ver con la crisis, o a lo mejor sí pero poca gente lo sabe y los pocos que saben callan) estos últimos días estamos siguiendo las peripecias del máximo responsable de Glénat España, Joan Navarro a través de su blog, para mantener el control de la filial que al parecer ha estado a un pelo de ser vendida por Glénat Francia –la empresa matriz- a las gentes de Panini, la empresa más grande del sector y que parece estar dispuesta a pescar chollos en estos tiempos revueltos (ya saben, lo que dicen algunos, que los tiempos de crisis son momentos de oportunidades…para los que pueden y tienen, claro).

Al final, según explican en este comunicado, Joan Navarro y Félix Sabaté se han arriesgado y han comprado ellos mismos Glénat España a Glénat Francia hipotecándose para ello (lo que ya tiene su mérito viendo lo complicado que está hoy en día conseguir para cualquiera un crédito). Joan Navarro (y Félix Sabaté) son gente bregada y experta en estas situaciones convulsas de las que ya han vivido unas cuantas por lo que cuentan y creo que les irá bien, pero su ejemplo poniéndose en primera línea y jugándose sus patrimonios personales en una empresa, su empresa, en la que creen es sintomático de muchos pequeños y medianos empresarios (sí, a esos que les afecta la crisis tanto o más como los demás) que hacen juego malabares y arriesgan sus patrimonios para mantener a sus trabajadores y su independencia a costa de sus propios patrimonios. Es de agradecer esta transparencia de Joan Navarro explicando su experiencia para que más de uno entienda que la mayoría de los empresarios -y los editores- no son necesariamente los malos de la película, sino unas víctimas más de un sistema económico especialmente injusto con los más débiles.

Como era previsible, la línea editorial de Glénat seguirá siendo la misma e imagino que progresivamente irán introduciendo cambios (le cambiarán el nombre a la editorial, el logo y esas cosas, supongo). Habrá que estar atentos a ver como evoluciona el enfermo.

Crisis también significa cambio y a los cambios solo los más resistentes sobreviven. Navarro y Sabaté lo han entendido así y están dispuestos a resistir. Merecen todo nuestro respeto por ello.

Cartel del XIV Salón del Cómic de Madrid.

Bonito cartel realizado por un autor que es una de mis muchas debilidades, Emile Bravo. A ver si con su presencia en Madrid se anima alguna editorial a publicarle más obras en España que estamos caninos…

miércoles, 5 de octubre de 2011

Se va Uderzo de “Astérix”, a rey muerto, rey puesto.

Que nadie se confunda ni se asuste que no se ha muerto el cocreador de “Asterix” (por mucho que se empeñen en negarlo los del fisco francés) sino que solo pretendo comentar algunas ideas a bote pronto que me han surgido tras leer el interesante artículo que Álvaro Pons publicaba hoy en “El Paísseñalando el fin de una era con el traspaso de poderes del octogenario autor a un relevo todavía no confirmado en las aventuras de los inconquistables galos.

No nos pongamos apocalípticos ni fatalistas aquí no finaliza ninguna era. Si algo finaliza será exclusivamente un ciclo en la longeva historia de “Astérix” como ya finalizó otro tras la muerte de Goscinny. Aunque significativa y emotiva el abandono de la serie de Uderzo, su trascendencia – o intrascendencia, viendo el nivel de los últimos álbumes firmados únicamente por él - la marcará en el futuro la capacidad del nuevo equipo creativo de seguir convirtiendo las aventuras de Astérix y compañía en un éxito creativo y, por supuesto, comercial.

Por suerte, o por desgracia, estos movimientos no son para nada ajenos al mundo del cómic y vienen motivados precisamente por el éxito comercial de unas creaciones artísticas que miden su impacto en la cultura popular a través de un éxito comercial que conlleva que la desaparición de los personajes no vaya asociada necesariamente al abandono o desaparición de sus creadores. Como señala el mismo Álvaro en el artículo relevos de este tipo en los equipos artísticos son práctica habitual en los superhéroes norteamericanos más comerciales (como lo ha sido también en el cómic de prensa donde series de culto como “Príncipe Valiente” han continuado tras la muerte de su creador) pero también es una práctica cada vez más común desde hace años en el cómic europeo más comercial donde existen cantidad de ejemplos de series tan arraigadas como “XIII” o “Thorgal”, donde tras la retirada de Van Hamme otros autores están tomando el relevo con aceptables resultados, e incluso en “Blake y Mortimer” donde distintos autores llevan años continuando las aventuras de los personajes de Jacobs sin desmerecer.

No debemos preocuparnos por estos movimientos en torno a nuestras obras favoritas (ni por su traslado a otros soportes que vienen a atestiguar precisamente su éxito) salvo que este conlleve un empobrecimiento de la calidad de obras tan icónicas al caer en la repetición de fórmulas mil veces repetidas que, por otro lado, hemos de pensar que los primeros en intentar evitar deberían ser los propios editores (aunque luego no sea así y se aferren a modelos rígidos excusándose en el mantenimiento de la esencia y respeto al original). Un excelente ejemplo de cómo un personaje se ha ido adaptando a los tiempos aunando éxito comercial y manteniendo un nivel creativo más que aceptable lo tenemos con “Spirou”, donde se ha sabido mantener ese respeto a las “esencias” con nuevas vías que acaban enriqueciendo a la creación original.

El Cómic se está mostrando como un medio fértil para el desarrollo de nuevas ideas trasladables a otros medios por lo que este tipo de practicas más que un sintoma de decadencia bien pueden convertirse en una enorme oportunidad para el medio y para que despunten nuevos autores así como para que personajes icónicos que al cabo de unas décadas estarían abocados al olvido evolucionen junto a sus lectores manteniendo su vigencia al tiempo que se incorporen nuevas creaciones al imaginario colectivo siendo, finalmente, la calidad de las obras asociado a su éxito comercial el que marcará lo acertado o no de esas decisiones. Lo único preocupante sería si este mantenemiento conllevase que las nuevas creaciones y obras originales no tuvieran cabida pero, de momento, eso no se ha producido y no creo que se produzca en el futuro tendiéndose a una razonable cohabitación.

Honores y felicitaciones por el trabajo realizado a Uderzo. Sus méritos están ahí y son historia del cómic pero dejemos que sean otros los que continúen el camino. Afortunadamente, no se nos caerá el cielo encima (de momento).

Enigma Cómics cierra.

Finalmente, los peores pronósticos se cumplieron y la mala noticia que ya conocíamos algunos parroquianos habituales se confirmó oficialmente ayer. Tras dos años, Enigma Cómics, la antigua Astro City, cierra sus puertas.

Una lástima ya que durante una buena temporada está pequeña librería situada fuera del circuito del centro de Madrid se convirtió en una de las más importantes gracias a sus importantes descuentos y su buen trato a los clientes. Lamentablemente y debido a diversas circunstancias no ha podido capear la dichosa crisis y la apuesta personal de sus actuales dueños, Felipe y Luis, por aunar afición y proyecto vital no puede continuar.

A lo largo de mes, en la librería están liquidando lo que queda de fondo con importantes descuentos por lo que nunca está de más pasarse por allí para encontrar alguna cosa interesante.

Desde aquí, toda la suerte del mundo a Felipe y Luis.

martes, 4 de octubre de 2011

Ya hay cartel para X Salón de Getxo.

Apostando por la cantera nacional, Mireia Pérez y Manuel Bartual firman el cartel de la nueva edición a celebrar entre el 25 a 27 de Noviembre.

¿Tiene una referencia oculta el cartel? ¿Una superheroica Mireia se enfrenta en el Salón al monstruo de la Crisis? Veremos, veremos…


(Visto en Gotham News).

“XIII Mystery: Little Jones”, de Eric Henninot y Yann.

Muy curiosa me ha parecido esta nueva entrega publicada por Norma Editorial de “XIII Mystery” (ya sabéis el “spin off” de “XIII”, la serie de Vance y Van Hamme, realizado cada álbum por un equipo distinto y protagonizado por un secundario distinto de la serie principal).

En el Chicago de los años sesenta, Little Jones es una pequeña niña sin hogar que intenta sobrevivir en uno suburbios azotados por los disturbios raciales. Por su desparpajo, la pequeña niña despertará la simpatía y protección del mayor Wittaker, un héroe de guerra hijo de uno de los principales valedores por la igualdad el reverendo Martin Calvin X. Mientras los Panteras Negras presionan a Wittaker para que se una a su organización, este intenta redimir a su amor, la hija del general al que salvó la vida en Vietnam casada con un prestigioso director de cine. Wittaker y Little Jones acabarán convertidos en piezas claves de una conspiración para desprestigiar e influir en el Black Power.

Yann construye una interesante y curiosa trama conspiranoica inspirada en el asesinato de Sharon Tate, la actriz esposa de Polanski, por Charles Manson que conmocionó a la sociedad norteamericana de los sesenta. No sé si le habrá hecho mucha gracia a Polanski (lo mismo ni lo sabe) el papel poco afortunado que le da Yann a su trasunto en este tebeo pero Yann juega con la evocación de aquellos hechos para orquestar este entretenido tebeo conspiranoico que no deja de ser un homenaje a los conflictivos Estados Unidos de finales de los sesenta. Quizás el único pero que se le pueda poner a la historia orquestada por el veterano guionista sea el papel marginal que otorga al personaje que, en teoría, debería haber protagonizado el álbum, la pequeña Little Jones, pero creo realmente que la historia de su origen no tiene desperdicio y puede atraer a potenciales lectores que desconozcan por completo la historia de “XIII”.

Formando equipo con Yann, el encargado del apartado gráfico es el efectivo Eric Henninot, un dibujante de corta producción e inédito en nuestro país cuyo estilo se miemtiza perfectamente con ell de Vance y en este álbum cumple sobradamente con una caracterización de los personajes bastante cinematográfica y que a más de uno le recordará distintas películas y personajes.



XIII Mystery” sigue cumpliendo sobradamente con su objetivo de ofrecer un agradable entretenimiento. Veremos cuanto tarda Norma en publicar el último álbum anunciado en Francia para el mes que viene protagonizado por el Coronel Amos.




Más ""XIII Mystery" en El lector impaciente aquí y aquí.

lunes, 3 de octubre de 2011

“Batman: Silencio”, de Jim Lee y Jeph Loeb.

Discutimos tanto sobre las labores maquiavelicas del coreano Jim Lee – que si Marvel, que si Image, que si Wildstorm, que si DC…- que a veces olvidamos que el muchacho empezó a labrarsee un nombre en la industria superheroica dibujando tebeos, logrando sorprendentemente con una carrera profesional más bien corta un éxito comercial y un prestigio que muchos envidian. Precisamente, en Planeta nos recuerdan las cualidades que más merecen la pena del otro Lee de la industria superheroica reeditando en una cuidada edición repleta de extras el que para mí es su mejor trabajo, la saga “Silencio” que junto a Jeph Loeb, Lee publicó a lo largo de doce números – 608 a 619- de la serie regular de “Batman” entre 2002 y 2003.

Un nuevo villano anda suelto por Gotham para hacerle perrerías a Batman, Silencio. Un tipo sigiloso y astuto capaz de involucrar a buena parte de los villanos clásicos del Hombre Murciélago en un ambicioso plan para acabar con su enemigo común, mientras él se mantiene en un segundo plano movmiendo los hilos, salvo que el Hombre Murciélago sea capaz de encontrar la clave que se esconde en los cambios de métodos de los villanos. Un Batman debilitado y más confundido que nunca iniciará una investigación en la que deberá enfrentarse una vez más a sus viejos enemigos y a los fantasmas de su pasado.

Batman: Silencio” es un tebeo a mayor gloría de Jim Lee por lo que si abomináis de su persona o su trabajo ni os molestéis. Loeb, sin la brillantez de en “Un Largo Halloween” o “Dark Victory”, se limita a fraguar, siguiendo una estructura parecida, un guión apañado y entretenido con una trama excesivamente lineal y previsible ideada para que Lee luzca toda su espectacularidad mostrando su versión de los principales personajes del rico universo del Murciélago, tanto amigos (los robines y similares, e incluso Superman y Lois Lane) como enemigos (salvo el Pingüino, quizás no falla ninguno de los más conocidos en asomar el careto…). El guión está pensado para contentar tanto a los seguidores más veteranos haciendo referencia a todos los momentos claves del Batman moderno hasta la fecha de publicación como a los lectores ocasionales y nuevos, que pueden engancharse a las aventuras de tan icónico personaje, e intenta sumar a la galería de personajes de Batman a Silencio el nuevo villano que, aunque Paul Dini se empeñe en lo contrario últimamente, no ha contado con demasiadas oportunidades posteriormente. El problema, claro, de intentar contentar a tanta gente e incorporar a tanto personaje como intenta Loeb es que resulta difícil dotar de profundidad a la trama y todo el andamiaje de la obra se expande hacia lo anecdótico sin lograr que la historia adquiera una gran trascendencia en la evolución posterior del protagonista quedando como un tebeo del montón mejor dibujado de lo habitual.

Eso sí, lo que mola de verdad es el dibujo. A Jim Lee, dibujante, el adjetivo que más le pega es hiperbólico por lo que en la edición de Planeta lucen estupendamente sus apolíneos muchachotes y espectaculares muchachitas, apreciándose hasta el más pequeño detalle de los fondos (además, luego en los extras explica de donde procede la inspiración para tal o cuál elemento, y muestra parte de su metodología de trabajo con Loeb…), esforzándose en una cuidada y elegante composición de página y rigor narrativo superior a lo que nos acostumbra, contrastando el cuidado acabado de cada viñeta con la elaboración de unos flashbacks mediante aguadas menos recargados con los que consigue perfectamente plasmar los difusos recuerdos infantiles de Bruce Wayne.

En definitiva, “Batman: Silencio” es un tebeo más que correcto y entretenido con un dibujo espectacular en una edición pensada para que luzca en todo su esplendor, haciendo las delicias de los admiradores del Jim Lee…dibujante.

domingo, 2 de octubre de 2011

Stan Sakai, Usagi Yojimbo y Toshiro Mifune.


Thompson: Obviamente, para tu dibujo te inspiras mucho en las películas clásicas de Samuráis. ¿Te gustaría hablar sobre ello?
Sakai: Claro. Crecí viendo películas de Samuráis. En el cine que estaba más abajo de la calle en la que vivía las proyectaban cada sábado. Pagabas un cuarto de dólar y podías quedarte allí durante todo el día. Así que crecí con todas las películas de Toshiro Mifune, solía verlas cada semana. Había una que he intentado encontrar en VHS desde que la ví hace, oh, veinte años. No sé si al final la editarán en ese formato. Recuerdo verla cuando era un niño, se llamaba “Satomi Hakkenden”. Se basaba en una saga clásica de libros del S. XII compuesta por 49 volúmenes, y en la película había de todo. Había enormes batallas, mucha magia, brujas, monstruos y serpientes gigantes, perros diabólicos. También había una princesa trasvestida, ¡tenía de todo! Me encantaba. Se hizo un remake a finales de los ochenta, pero la que busco es la versión de 1957. ¡No la puedo encontrar! Quiero hacer una historia inspirada en esa película. Pero si encuentro el vídeo, no estoy muy seguro de si debería verla de nuevo, o si debería contruir la historia a partir de los recuerdos que tengo de ella.
Thompson: ¿Cuál es tu película de samuráis favorita?
Sakai: Oh, me encanta “Los Siete Samuráis”. Creo que probablemente será la mejor película que se haya hecho nunca. La historia... la narrativa cinematográfica es extraordinaria, los personajes son maravillosos. Mifune está magnífico en esa película. Ha tenido un par de remakes. Como Western (“Los Siete Magníficos”) e incluso como película de Ciencia Ficción (“Los 7 magníficos del espacio”). Creo que ninguna es tan buena como la original. Kurosawa es un genio.
(Completísima entrevista a Stan Sakai que Frog2000 ha traducido y podéis leer aquí y aquí).
No es de extrañar que a Sakai le guste “Los Siete Samuráis”…¿A quién no?

sábado, 1 de octubre de 2011

David Gibbons y Jethro Tull: ¡ Demasiados viejos para el rock and roll, demasiado jóvenes para morir!.

Pues sí, resulta que Gibbons, famoso dibujante cuyo nombre irá asociado a esa obra maestra del cómic llamada “Watchmen”, tiene una pequeña gran historia previa con una de las bandas míticas del Rock de los setenta (y de todos los tiempos), Jethro Tull, liderada por el carismático flautista Ian Anderson.

En 1976, Gibbons junto a Michael Farrell, participó en la elaboración de “Too Old to Rock 'n' Roll: Too Young to Die!”, disco con el que Anderson respondía a los críticos que habían denostado sus anteriores trabajos y que muchos han considerado que tiene tintes autobiográficos.

Gibbons y Farrell no solo realizaron la portada del disco sino también el cómic interior que sirve de libreto a las composiciones de Anderson y en el que narran la historia de un viejo rockero fracasado que, tras intentar suicidarse estrellándose con una moto, despierta del coma para descubrir que su música vuelve a gustar y él ha rejuvenecido gracias a la cirugía.

Aparte del cómic, os dejo esta actuación de 1976 con la banda y Anderson en su salsa. Que la disfrutéis:

Después, por separado, Gibbons y Anderson siguieron caminos separados en la música y en los cómics. Pero, eso son otras historias...

viernes, 30 de septiembre de 2011

La crisis se ceba en los salones.

¿A qué mola el cartel? Ya lo comenté por aquí hace unos días. Pues disfrutadlo en los Internetes porque el Salón al que estaba destinado, la décima –cifra redonda que invitaba a homenajes y mayores fastos- edición del Salón de Zaragoza finalmente no se va a celebrar, según denuncian por aquí. Por desgracia, no pilla por sorpresa la cancelación porque solo un par de días antes se anunciaba que la Mostra de Cine de Valencia –de la que al parecer depende la Mostra Cómic – también se suspendía. Las razones, las mismas, los Ayuntamientos y administraciones retiraban las subvenciones que en buena parte los financiaban y sin ese apoyo no hay salones. ¿Quién sale perdiendo? los organizadores de los eventos, en primer término, y, también, claro está, la vida cultural de esas ciudades.

A nadie puede extrañar que estas cosas hayan pasado y, por desgracia, seguramente vayan a seguir pasando. Con la crisis de órdago que estamos padeciendo, las administraciones municipales independientemente de ideologías (en Valencia, rigen los peperos, y en Zaragoza, los sociatas) intentan sanear sus endeudadas cuentas (Valencia es el segundo Ayuntamiento con más deuda de toda España y Zaragoza es el cuarto) aplicando recortes en servicios que no son “básicos” como los eventos culturales. A mí no me parecería del todo mal, si ello conllevase que gracias a estos recortes otros servicios básicos municipales iban a mejorar – sanidad, transporte público, educación, agua, recogida de basuras, etd.…- o al menos mantenerse, pero como parece que tampoco va a ser así pues es un granote más en la cara llena de pústulas de la mala gestión generalizada que padecemos y que se agrava más con cosas como esta, esta o esta.

No conozco los festivales de Zaragoza ni Valencia pero sería una auténtica lástima que desaparecieran, una medida demasiado drástica y un castigo para los aficionados de esas regiones. ¿No sería posible reformularlos? Quizás con actividades más humildes, con menos invitados o buscando patrocinios privados…No lo sé pero antes que optar por la cancelación radical quizás lo que haya que hacer es reformular el modelo. No sé, no tengo la solución…

Lo que es cierto es que una lástima que un cartel tan chulo como el de Zaragoza no luzca más allá de las pantallas de nuestros ordenadores. Una auténtica pena.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Vamos todos a Enigma o apoyemos a los libreros que se lo merecen.

Es curioso como en estos tiempos virtuales, los que escribimos y comentamos sobre tebeos hablamos, por extensión y quizás en exceso, de autores (los buenos) y editores (los malos), olvidándonos de la tercera pata del taburete de la producción de cómics, paradójicamente, con la que todos los aficionados de a pie tenemos un contacto más cercano, los libreros, pieza todavía importante de la divulgación y comercialización de las obras a las que parece los demás sectores del mundillo tebeístico prefieren obviar cuando sus problemas sean de los más urgentes en esta industria raquítica del tebeo teniendo que bregar no solo con proveedores, sino con distribuidores que hacen y deshacen, y unos clientes en retirada que encuentran en Internet la materia prima y los puntos de encuentro que antes las librerías proporcionaban gratis.

Buena culpa de este ostracismo progresivo de los libreros quizás haya que achacárselo también a ellos mismos que en muchas ocasiones no dispensan el buen trato que los clientes agradecen aunque a la corta suele ser lo que decante elegir una librería antes que otra. En ocasiones, ese buen trato no se produce porque los libreros son humanos y pueden levantarse con el pie torcido como todos, en otras porque son meros empleados eventuales que no le gustan lo que venden y por su raquítico jornal y sus muchas horas de trabajo no tienen tiempo ni ganas para estar a la última aguantando a unos aficionados pesados cada vez más informados; o, sencillamente, gracias a su éxito comercial dejaron de lado su ilusión inicial por los cómics (no creo que nadie ponga una librería de tebeos y no le gusten los tebeos) para tratar estos como fría mercancía y a los clientes como pardillos a los que solo dedicar el tiempo que precisa el automático de la caja registradora.

Personalizando en un caso concreto, no he apreciado que ninguna de esas condiciones negativas, se haya dado en Enigma Cómics, la antigua Astro City madrileña, librería que frecuento desde hace años y en la que siempre han entendido que al cliente, al aficionado, hay que cuidarle. Primero, con importantes descuentos que atraían al personal; y segundo, con el conocimiento sobre cómics y buen rollo personal con los que Luis y Felipe, los empleados de la antigua Astro City y propietarios desde hace dos años de Enigma Cómics, tratan a cualquiera que entre en la librería, convirtiéndose esta por ello en punto de encuentro de clientes, aficionados, blogueros (como este, este o yo mismo) y autores desde hace años.

En estos momentos económicamente complicados para todos y en los que quién más quién menos cuida mucho lo que compra los grandes perjudicados son las pequeñas librerías como Enigma Cómics. Sin embargo, inasequibles al desaliento, Felipe y Luis ofertan tebeos con descuentos de hasta el veinte por ciento pintando la cara a la crisis. No dejemos de apoyar a los libreros que no entienden su trabajo solo como profesión sino también como vocación y proyecto vital porque personas como Felipe y Luis son la argamasa del mundillo y la primera línea de batalla en la divulgación del cómic y el desarrollo de la industria. No ayudemos entre todos en convertirlos en carne de cañón y pásate –vuelve- por la tienda. Allí nos vemos.

Enigma Comics C/ Espartinas nº 8, 28001. Madrid. Y todavía tienen tlf. para hacer todas las reservas que se te antojen: 91.435.61.21.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

“Ciudadano Rex”, de Mario y Beto Hernández.

Con estoica paciencia y un punto de masoquismo, he logrado terminar la última obra inédita que ha publicado La Cúpula de los Hernández Bros., perpetrada en esta ocasión por Mario y Beto. Me la he acabado más que nada por respeto al pasado glorioso de Beto (ese “Palomar”…) pero nada más, porque este “Ciudadano Rex” es de lo más flojito que he leído en mucho tiempo y estoy seguro que si no lo firmasen quiénes lo firman y hubiera salido de cualquier autor novel no lo habríamos visto ni (auto)editado.

En una ciudad futurista más o menos cercana, más o menos lejana, los humanos conviven con robots autómatas que aspiran a conseguir la equiparación de derechos con los humanos mientras unos y otros son vigilados por extraños cuerpos parapolicales como los Cosechadores de Verdad. Cuando, tras una desaparición de muchos años, aparece de nuevo en escena el misterioso CDDN-RX-1, el primer róbot autómata que tomó apariencia humana, mafiosos, científicos locos y corporaciones empresariales pretenden capturarlo para descubrir sus secretos. Pero CDDN-RX-1 ha despertado con un objetivo y solo Sergio Bauntin, bloguero de profesión y niño de papa por vocación, será capaz de descubrirlo.

Malo, malo, malo es este esbozo de distopia futurista que se queda en el intento y no acaba de despegar por lo confuso del desarrollo, lo plano de los personajes y la escasa originalidad de la propuesta. Mario, que al parecer ha desarrollado el guión a partir de una idea que tenía en proyecto desde hacía años, toma unas cuantas ideas manidas de Orwell, Dyck, Welles, Huxley o Clarke para digerirlas mal y regurgitarlas peor en un tebeo de lo más simplón en el que se limita a hacer desfilar a una delirante y desconcertante galería de freaks sin que ninguno ayude a hacer más atractiva una trama en exceso confusa. Siendo benévolos y buscando una disculpa a los autores, podríamos suponer que no han existido tales trastornos digestivos en los Hermanos Hernández y todo se trata de un guiño, una broma para iniciados, en que los autores satirizan y se carcajean de un modo de entender la Ciencia Ficción... Que cada cuál piense lo que quiera, pero como yo no he leído en ningún lado que esa fuese su intención, me quedo con la primera de las explicaciones y prefiero pensar que hasta los mejores –y ojo, que Mario, a pesar de sus inicios en “Love&Rockets”, no parece que comparta el talento de sus hermanos pequeños- pueden errar.

En el aspecto gráfico, la obra es un despropósito. Si el dibujo habitualmente minimalista de Beto encandila y resulta adecuado para historias costumbristas como las de “Palomar”, en una historia futurista que se pretende oscura y crepuscular como esta queda reducido a su esqueleto con un esquematismo infantil basado en trazos gruesos y sencillos que parecen más propios de un principiante que de un artista contrastado de su categoría.

Ciudadano Rex” es un borrón muy gordo en la trayectoria de Beto y Mario Hernández. Espero que para próximos proyectos cuenten con Jaime o mucho tendrán que mejorar para que les dé una nueva oportunidad tras este despropósito.

martes, 27 de septiembre de 2011

“American vampire 2”, de Scott Snyder, Rafael Albuquerque y Mateus Santolouco.

Tampoco os penséis que me hacía muchas ilusiones, pero sí que esperaba un poco más de esta segunda entrega de “American vampire”, a partir de las expectativas generadas por la primera que ya comenté por aquí. Seguramente, la desaparición de los créditos de Stephen King algo habrá tenido que ver, pero la nueva entrega que acaba de publicar Planeta, que recoge los números seis a once de la serie regular, no pasa de entretenida.

En 1936, Las Vegas es una pequeña ciudad que intenta sobrevivir al impacto que ha provocado el crecimiento desordenado consecuencia de la construcción en su cercanía de la Presa Hoover, un proyecto faraónico que traerá la prosperidad a la región. Cuando los principales socios del consorcio que tiene la contrata de la presa, van apareciendo muertos sin gota de sangre en su cuerpo Cash McCogan, el joven sheriff de la ciudad que ha heredado el cargo de su padre recientemente fallecido, tendrá que sumergirse de lleno en el cruel y mortal universo de los vampiros americanos guiado por la agencia que pretende eliminarlos. Mientras tanto, Pearl Jones, la vampiresa americana, y su marido humano, viven una idílica vida en California sin saber que la antigua compañera de piso de Pearl y también vampira, Hattie, ha escapado de sus captores y la anda buscando con no muy buenas intenciones.

Esta segunda entrega de “American Vampire” no deja de ser un tebeo correcto pero no acaba de arrancar a profundizar en serio en las interesantes posibilidades que desde su mismo título sugiere, con un Snyder que alejado de la partitura marcada por King parece tocar de oido, moviéndose por lugares comunes y buscando agradar a la agradecida muchachada no obviando ninguna de las últimas –y discutibles- referencias cinematográficas que han padecido los vampiros en los últimos años, pero sin acabar de imprimir la mordiente necesaria a la historia para que resulte verdaderamente atractiva.

En la primera historia, “El diablo de las arenas”, Snyder vuelve a acertar con una atractiva localización histórica, Las Vegas previas a convertirse en la ciudad del juego y el pecado que todos conocemos, para acabar desarrollando una historia convencional que sirve para presentar algún personaje que se antoja tendrá su importancia en el futuro en una historia que podría haber dado más de sí lastrada por un desarrollo predecible. El segundo arco compuesto de dos episodios y titulado “La Salida” cuenta con el elemento positivo de recuperar al personaje de Hattie pero la trama a medio camino entre “Abierto al amanecer” y “Crepúsculo” protagonizada por Pearl Jones y su novio Hank resulta absurda y poco creíble, más que nada porque por mucho que se empeñen el amor entre los vampiros y los humanos es absurdo y poco creíble.

En el aspecto gráfico, es donde la serie resulta más interesante. Albuquerque, el dibujante brasileño habitual, es un más que correcto narrador y su estilo feista, grueso y sucio da con el tono y la atmósfera precisa que una serie de terror vampírico requiere teniendo como único defecto que algunas de las viñetas de acción resultan un tanto confusas. El dibujante que se han buscado para suplir las ausencias de Albuquerque, Mateus Santolouco, tampoco es manco y aunque su estilo resulta peor acabado que el del brasileño no desentona y se ajusta a la atmósfera que se pretende dar a la serie.

No es fácil a estas alturas pretender innovar en un género tan sobrexplotado como el vampírico sin romper unas cuantas convenciones. Snyder y Albuquerque lo están intentando y eso de por sí resulta meritorio pero del desarrollo y profundidad de la historia a partir de ahora dependerá que esas rupturas se justifiquen y su “American Vampire” se convierta en una obra referencial o un mediocre producto más que se aproveche lo agradecido del género. De sus autores depende.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Sergio Bonelli (1932-2011)

El cómic italiano está de luto. Me entero por Gotham News de la inesperada desaparición de Sergio Bonelli, uno de los nombres clave para entender el éxito del fumetti italiano. Más información, aquí.


Sergio Bonelli, guionista y editor, era hijo de Gian Luigi Bonelli, creador de “Tex Willer” y fundador de la editorial de la que Sergio aumió la dirección a principios de los sesenta, convirtiéndola en referente ineludible del cómic popular en su país, con títulos tan emblemáticos como el mismo “Tex”, “Dylan Dog” o “Nathan Never”.

Sergio Bonelli, además, desarrolló una intensa labor como guionista de múltiples títulos dentro de la editorial, destacando por la creación de los personajes “Zagor” y “Mr. No”.

D.E.P.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El largo camino del cómic promocional: Del Metro al Bourbon.

Una de las potencialidades del cómic que suele pasar bastante desapercibida es su capacidad para anunciar y ddivulgarr cualquier cosa.

El primer cómic que recuerdo haber leído de estas características fue siendo chaval “La Gran Aventura del Metro”, de Ventura y Nieto, que allá por los ochenta repartían desde el Ayuntamiento o la Comunidad a los chavales que visitábamos con los colegios las instalaciones del nuevo Metro y en el que narraban las aventuras de unos niños y un anciano.

Cada vez resulta más frecuente ver campañas de marketing que usan del cómic como un medio más de difusión y promoción tanto de productos como de personas o incorporado como un medio eficaz en campañas de divulgación y educación. De este modo, en los últimos tiempos, hemos visto cómics de

Condones.


Papas.

Deportistas

Los últimos que parecen haberse dado cuenta de las posibilidades de marketing comercial del medio han sido los del bourbon “Four Roses” que están realizando una intensa e interesante campaña a través de un webcomic que está apareciendo en su página corporativa y que podéis ver aquí.