Nunca está de más escuchar a un autor analizar su obra. Y si el que lo hace es un Moore reflexivo comentado V de Vendetta y Watchmen, uno se sienta y aprende. Un testimonio indispensable.
Nunca está de más escuchar a un autor analizar su obra. Y si el que lo hace es un Moore reflexivo comentado V de Vendetta y Watchmen, uno se sienta y aprende. Un testimonio indispensable.
“Cuando iba al colegio, hacia 1968 o 1969, había dos cosas que nos fascinaban el cómic, sobre todo Tintin, Asterix y Lucky Lucke, y esa música eléctrica venida de Inglaterra ¡sobre todo los Beatles! Me pareció más fácil dibujar vaqueros y caballeros en los cuadernos que intentar comprarme una guitarra eléctrica, un sueño inaccesible. Y, además, el dibujo tiene un impacto inmediato en los compañeros, ¡ya seas bueno o malo!”.
(Me ha hecho gracia esta anécdota de Frank Le Gall relatada en los extras del primer integral de “Theodore Poussin” que me ha recordado la novela de Lars Saabye Christensen ¿qué pensáis vosotros y vosotras es más fácil dibujar bien o tocar la guitarra eléctrica? A mí las dos cosas se me antojan realmente complicadas).
Un año horrible para el mundo del séptimo arte en el que no acabamos de digerir la perdida de un director, guionista o actor mayúsculo para darnos de bruces con la perdida del siguiente.
El día 15 le tocó al gran Blake Edwards, director y guionista de algunas de las películas más inteligentes y divertidas de las décadas de los sesenta y los setenta. Maestro de la ,que supo adaptar prácticamente a cualquier género, entre sus obras destacan títulos como “La Carrera del siglo”, “El Guateque”, “La Pantera Rosa” o “10, la mujer perfecta”. Pero, siendo estas maravillosas películas (sobre todo las dos primeras) yo me quedo con sus gran incursión en el drama con “Días de Vino y Rosas” y, sobre todo, a partir de la adaptación libre de un relato de Truman Capote con “Desayuno con Diamantes” en la que encumbró todavía más a la por siempre deslumbrante Audrey.
D.E.P.
(El/la que no llore no es persona humana).
¡¡ Menuda decepción me he llevado con “Atrapados en el pasado”!! Enfrascado estos días en la lectura del integral de “Theodore Poussin” y recordando lo que me gustó la anterior entrega publicada por Planeta de “Las aventuras de Spirou y Fantasio” realizada por Émile Bravo, me hice con este álbum pensando que era un valor seguro a pesar de su elevado precio. Y me he llevado un chasco morrocotudo.

Motivos se le acumulan en los últimos años para el pataleo a Joan Navarro porque no es la primera vez que le ocurre ya que los de Random House han editado anteriormente otra obra de Giménez que permaneció en exclusiva en el catálogo de Glénat durante años como “Paracuellos”. 
Sin embargo y, entendiendo el mosqueo de Navarro, quizás no estaría mal intentar analizar el tema fríamente para buscar las causas de que pase esto. En otra entrada, Joan Navarro señala que cuando llegó a Glénat modificó el modelo de contrato leonino importado de Glénat Francia que firmaban los autores ya que consideraba que los emolumentos que podía ofertar la editorial no se ajustaban a su entender a las obligaciones de esos contratos y no le parecía justo “esclavizar” a un autor de por vida por cuatro perras a su editorial.
Me parece un gesto que le honra pero de cuyas consecuencias probablemente imprevisibles en ese momento vienen estos lodos. Quizás en aquella época Navarro ni nadie pudo imaginar que una editorial mayorista como Random House iba a tener interés por incorporarse al raquítico mercado español del cómics aprovechándose en buena medida de la decisión de Joan Navarro.
La ausencia de esa exclusividad permitió a Random House proponerle a Carlos Giménez la nueva edición y este accedió. No creo que se pueda reprochar a Giménez ingratitud por intentar sin cortapisas legales que interfieran sacar el máximo provecho económico de su trabajo y Navarro parece pensar igual. Pero, tampoco parece acertada la acusación de falta de ideas a Random House por aprovechar una oportunidad que se les presentó.
Seguramente Joan Navarro tuvo, en su momento, la oportunidad de realizar ediciones integrales y de bolsillo de esas obras y por los motivos que fuesen no las hizo. No parece justo que se enfade porque otros las realizan con el consentimiento de los autores. Y quizás eso sea precisamente lo que más molesta a Joan Navarro, el no haber aprovechado esa oportunidad cuando dispuso de ella.
Estoy seguro que los integrales de Random House se venderán bien a pesar de no ser ediciones tan buenas como las de Glénat ya que están dirigidas a un público más popular que no le importa demasiado la calidad del formato y prefiere tener la obra completa a un precio más barato de lo que le costaría hacerse con las series álbum a álbum más allá de detalles como la calidad de la edición .Cuando Random House Mondadori no se había introducido en el cómic, Glénat era la única que fijaba el precio y la forma de editar esas obras y era la única beneficiaria de la única edición que existía sin competencia, ahora hay que competir y de ahí viene la queja. Sin embargo, la coexistencia de ambas ediciones no es una mala noticia ni para los aficionados, que podrán elegir entre dos ediciones y decidir cuál es la que prefieren con lo que seguramente la difusión de la obra sería mayor, ni para el autor, que podrá cobrar dos veces por un mismo trabajo.
La entrada de nuevas editoriales en el mercado del cómic ha cambiado seguramente las formas y las reglas del juego. Quizás Joan Navarro se enfada porque añora los buenos viejos tiempos pero a mí entender un aumento de competencia no ha de ser una mala noticia aunque obligue a todas las editoriales y no solo a Random House a avivar el ingenio y poner en practica nuevas ideas para mantener o aumentar su pedazo del pastel.
Con su experiencia y conocimiento en cuanto se le pase el enfado Joan Navarro destacará en ese sentido. Estoy seguro.
A la estela de “Los Muertos Vivientes” de Robert Kirkman, ha surgido un aluvión de cómics que han intentado aprovechar el actual revival del género zombi con poco acierto, por lo general. Una de las editoriales que más se ha distinguido en ese sentido ha sido Avatar quién ya publicara en su momento “Black Gas”, de Warren Ellis, que ya comentamos en su momento, y ahora nos presenta su penúltima propuesta de la mano de un Garth Ennis y Jacen Burrows con “Crossed”, serie limitada de diez números que Glénat ha publicado en un tomo unitario. ¿Habría que dejar pasar esta obra dada la cantidad de novedades que se agolpan en los estantes de las librerías en estas fechas? En mi opinión, no, porque “Crossed” es un cómic que se sitúa bastante por encima de la media de productos similares.



En el aspecto gráfico, es donde para mí “Crossed” flaquea dado el gusto de Ennis por trabajar con dibujantes clónicos de su amigo Steve Dillon. Jacen Burrows como Dillon es un buen narrador pero incapaz con su hierático dibujo y su uniformización de todos los rasgos faciales de reflejar buena parte de las sutilezas de Ennis, aun cuando la historia se remate con un hermoso final abierto.
En definitiva, “Crossed” es un gran tebeo en su género y uno de los mejores de un Garth Ennis inspirado. Si os apetece leer una inteligente historia de terror posapocalíptica autoconclusiva no la dejéis pasar.
Cuando mi peque me haga esa pregunta, creo que directamente la pondré este video y luego la dejaré los tebeos.
Felicidades a su autor por la exquisita elección musical y de ilustraciones (y a Moebius, claro).
P: Y ahora que estás hablando de gente que te escriba guiones, en Koma tienes un guionista, Pierre Wazem. ¿Cómo llevas la interacción con un guionista? ¿Te adaptas bien a trabajar con otra gente? ¿Cómo surgió este proyecto?
... O Sparrows navega de nuevo.Supongo que será más de lo mismo, pero lo anterior a mí me pareció muy entretenido.



¿El mejor cantaor tras Camarón? Probablemente. ¿El más renovador y arriesgado de las últimas décadas? Sin duda.
D.E.P.
Se clausuró ayer el Expocómic 2010 y creo que se pueden sacar algunas conclusiones de una edición que ha tenido algunas novedades esperanzadoras pero en la que se han repetido vicios y situaciones que deslucen año tras año un Salón que debería ser una referencia en España.
Por un lado, el cambio de ubicación me parece un acierto. El Pabellón de Convenciones se había quedado pequeño y el Pabellón de Cristal a pesar de encontrarse un poco más escondido dentro del Recinto Ferial y alejado del Metro resulta mucho más amplio y cómodo con lo que la sensación de agobio que existía en anteriores ediciones se ha superado. Al principio, acostumbrado al anterior recinto, te sientes un tanto desorientado y cuesta identificar los distintos puestos que más o menos respetaban sus ubicaciones de año en año en el Pabellón de Convenciones, pero a los cinco minutos esa sensación se supera. Por ese lado bien, otra cosa son detalles del propio Pabellón que no sé si dependen de los organizadores o del Ayuntamiento como puede ser la redundante megafonía que no se entiende y la escasa iluminación que le daba un aire un tanto desangelado debido también, al menos el viernes, a la poca gente que andaba por ahí.
Yo finalmente acudí solo el viernes por la tarde y me sorprendió la escasa afluencia de público (conseguí números para la firma de Hermann cuando pensaba que estarían todos agotados y había de sobra para casi todos los autores). Comentándolo con algún compañero bloguero que acudió más días me dijo que el viernes fue el día más tranquilo ya que el sábado y domingo los otakus tomaron a la fuerza el Pabellón y el jueves la iniciativa del 2x1 fue un éxito y se llenó de colegios y gente que aprovechaba la oferta con lo que hubo más ambientillo.
Vamos con los peros… La sensación de improvisación que hay en el Salón respecto a las actividades es absoluta. Quizás esté todo muy organizado pero los usuarios nos solemos enterar tarde, mal o nunca de muchas de ellas. Hay que reconocer que los chavales que dan la cara hacen lo que pueden pero eso no sirve de mucho cuando las modificaciones se producen en los últimos momentos, se anuncian cambios de programación y los invitados en la web los días previos (ausencia de Golden y cambio de ubicación de las exposiciones) y los horarios no pueden tomarse en serio. Especialmente sangrante me pareció el tema de la organización de las firmas el viernes por la tarde que empezó tarde y terminó pronto para cuatro gatos que éramos porque la organización tenía que llevarse a los dibujantes a no sé qué compromiso en autobús. Total que de la hora y media prevista solo estuvieron disponibles poco más de una hora aproximadamente con el consiguiente mosqueo de los que nos quedamos con la miel en los labios (yo entre ellos que me quedé con las ganas de un dibujito de Juan Giménez al que no llegué por los pelos). Que yo sepa nada se puede criticar a los dibujantes en este sentido que son unos mandados que van donde los mandan pero la organización tenía que hacerse valer y mantener los horarios que establece y no justificarse en letras pequeñas que no ayudan a su imagen o como se hace en los grandes salones norteamericanos más o menos calcular hasta que persona en la cola va a dar tiempo a atender y entregarle un cartelito que le señale como último al inicio de la sesión de firmas.
Tampoco parece que la organización en paralelo por otra entidad de actividades relacionadas con el Salón ayude. En este caso la competencia no me parece para nada positiva porque se solapan esfuerzos y en lugar de concentrar todos los eventos en un mismo lugar obliga a los aficionados a estar de un lado para otro ya que básicamente los dibujantes invitados por una y otra organización son los mismos. Sería interesante quizás que uno de los dos eventos, las Jornadas de la Fnac o el Expocómic, cambiaran de fechas para evitar el solapamiento de las actividades relacionadas con el cómic en la capital y doblar realmente esa oferta para el aficionado a lo largo del año.
Para próximas ediciones del Expocómic quizás sería interesante igualmente que las exposiciones estuvieran más a la vista y no medio escondidas como ha ocurrido este año y se potenciara la relación entre los aficionados y los autores que tanto se publicita con un mayor respeto al tema de horarios. El reparto de números en las firmas ha supuesto un avance pero el intentar respetar los horarios también ayudaría.
A nivel personal, me lo pasé bastante bien el único día que acudí. Pasé un buen rato con Juan José Ryp, que compensa su tranquilidad dibujando con su gracejo y su retahíla de sabrosas anécdotas sobre su experiencia en el mainstream norteamericano en el puesto de Glénat y logré también un par de dedicatorias de Paco Roca, que se mostró muy amable en el puesto de Astiberri. Allí coincidían también Alfonso Zapico y Borja Crespo pero como no me enteré hasta verles sentados y no llevé mis ejemplares de sus obras no pude pedirles una dedicatoria (otra vez será…). Por otro lado, conseguí mi objetivo principal de este Expocómic: el encuentro con el gran Hermann, que igualmente se mostró bastante cordial (una lástima no haber aprovechado su presencia para haberle rendido un homenaje a su trayectoria con alguna exposición) y amablemente me hizo un dibujillo en un ejemplar de “Las Torres de Bois Maury”.
Un placer igualmente fue ponerle por fin cara tras el encuentro frustrado del año pasado a Angux que acompañado de su familia andaba por ahí y me comentó sus próximos proyectos (este hombre siempre está ocupado…) y la principal decepción que me lleve, achacable exclusivamente a mi persona, fue no haber podido coincidir en algún momento durante el fin de semana (al final el domingo no pude ir al Salón) con Bruce y Jaime Sirvent que se desplazaron hasta Madrid ni con José Maria Beroy para agradecerle personalmente el gran detalle que tuvo hace unos días.
En definitiva, mi percepción final del Expocómic es de aprobado raspado. Se intenta mejorar pero por dos pasos que se avanza parece que se retrocede uno lo que en ocasiones resulta un tanto desconcertante. Una mejoría que sabe a poco pero mejoría al fin y al cabo y que augura quizás maravillosos salones para nuestros nietos. Ojalá que no tengamos que tardar tanto.
P: Eres capaz, también, de convertir lo anormal, lo raro, en normal y cotidiano, sin que chirríe en ningún momento lo que estamos viendo, rompiendo así la norma de lo preestablecido y de lo (falsamente llamado) "políticamente correcto". Por ejemplo, a las pocas páginas de estar leyendo "Brian the Brain", uno olvida por completo que su cerebro está al aire libre y lo acepeta como algo totalmente plausible. ¿Por qué esa predilección por lo freak, por lo extraño? (predilección que, por otra parte, comparto).
Me aventuro a apostar a que si la película tiene un mínimo ritmo estará entretenidal El nuevo trailer no aporta demasiado respecto al anterior. Yo de momento me quedo entre tanta explosión con la Natalie Portman que eclipsa a cualquier dios del trueno (las armaduras de los asgardianos siguen sin convencerme),

Satriani aseguraba en alguna entrevista que él había pagado los derechos a Marvel por utilizar ese dibujo pero, por otro lado, parece ser que Byrne nunca vio un dólar de ese trabajo.
La verdad o la mentira probablemente nunca la sabremos pero hay queda una muestra de las virguerías con la guitarra eléctrica de las que es capaz el músico neoyorkino. El que quiera imitarle que practique con el “Guitar Hero”.
Tras la sorpresa que supuso “La rebelión de Hop-Frog”, el primer álbum de “Las aventuras de Hiram Lowatt y Plácido”, estábamos prevenidos ante la creatividad desplegada por el tandem creativo compuesto por David B. y Christophe Blain en su reinvención del Far West y esperábamos impacientes este segundo álbum. Y, en cierto modo, “Los ogros” no es un álbum tan original y sorprendente como aquél pero solo hasta cierto punto porque en otros aspectos lo supera .
El periodista Hiram Lowatt y su amigo el jefe de los Tonkawas, el taciturno Placido, acuden a una remota región del Yukon a dar un ciclo de conferencias. Allí son recibidos por el juez local quién les advierte de la seria amenaza de una tribu de indios, Los Cazadores de Fieras, que se atreven a asaltar a los blancos incluso en los núcleos urbanos. Sin embargo, Lowatt y Plácido pronto empezarán a desentrañar el misterio que guardan los imponentes y terroríficos lugareños que viven en los imponentes bosques del Yukon.
Como decía, “Los ogros” quizás no es un álbum que tenga las dosis de sorpresa que pudo producir la anterior entrega pero lo compensa con la excelente historia pergeñada por David B para construir un cuento gótico de terror más cercano al expresionismo alemán que a las convenciones del género western “Los ogros” es una historia de intriga y misterio sobre la condición humana en una curiosa mezcolanza de referencias que van desde un cuento gótico europeo como “La Bella y la Bestia” a las novelas de Jack London o Arthur Conan Doyle, punto de partida del que se sirve David B. para entretener al lector al tiempo al que orprende con las conexiones extrañas y desconcertantes que es capaz de imaginar .
A pesar de lo atractivo de esas premisas, el álbum se quedaría en poca cosa sin el talento gráfico desplegado por un Christophe Blain que convierte la tétrica ambientación de la obra a partir de tonos oscuros y trazos enérgicos y económicos en el verdadero hilo conductor del relato dando un giro de trescientos sesenta grados a la presentación estética de “La rebelión de Hop Frog” en la que los colores vivos e intensos aplicados directamente poca relación tienen con “Los Ogros”. Esa cuidada ambientación refuerza la caracterización de unos personajes hábilmente presentados aun cuando pueda parecer a primera vista que el estilo de Blain naif y descuidado no sea el más adecuado para una historia de terror. Sin embargo, conforme avanza, el discurso narrativo va ganando en intensidad y obliga a la imaginación del lector a rellenar con sus propios miedos las sombras que se esconden en lo más profundo del bosque logrando que poco a poco logre asuma el juego propuesto por el autor y se deje sobrecoger por su relato.
“Los Ogros” es un álbum intenso y emocionante que en su desarrollo recuerda más a las pautas de una tragedia operística que a las habituales y tópicas convenciones del Western capaz de sorprender al más descreído lector, y aunque es una lástima que la asociación David B.-Christophe Blain no siguiera ofreciendo nuevas obras ya que se trata de dos autores que se entienden a las mil maravillas resultando perfectamente complementarios los dos álbumes que componen esta serie se me antojan capitales para entender su posterior evolución pues muchos de los hallazgos estilísticos con los que Blain nos sorprendió en “Isaac, el pirata” ya se pueden encontrar en su plenitud en estos álbumes. En mi opinión, unos tebeos imprescindibles.

Nunca es tarde si la dicha es buena que diría el otro o a la séptima va la vencida y Planeta en esta última entrega de “Jack of Fables” , que reúne los números 36 a 40 de la colección regular, ha sabido rectificar y eliminar el absurdo “Fábulas presenta:” por el más adecuado en mi opinión “Jack de las Fábulas” (seguro que en la próxima entrega lo vuelven a cambiar). Y, tras este paréntesis, os preguntaréis ¿qué me ha parecido el tebeo? Pues más de lo mismo, aunque a mí me entretiene.
Tras “El gran cruce de las Fábulas”, siguen las alocadas aventuras de Jack junto a su amigo Gary añadiéndose además la presencia de un nuevo Jack, Jack Frost. Tras un episiodio autoconclusivo en el que Jack Horner (el Jack de siempre, vamos) relata como se convirtió en cabecilla de las fábulas simias perdidas en la selva, entramos de lleno en un nuevo arco argumental en el que Jack Horner es víctima de una extraña transformación mientras su hijo, Jack Frost, descubre en el mundo de las Fábulas que iniciar una carrera de héroe es más complicado de lo que parece.
A estas alturas, “Jack de las Fábulas” no deja de ser un absurdo divertido en el que Willingham y Sturges siguen haciendo del “vale todo” la única regla a tener en cuenta. No se puede considerar demasiado serio nada de lo que ocurre en “Las nuevas aventuras de Jack&Jack” tras los hechos de “El gran cruce de las Fábulas”. Por un lado, parece que los guionistas han decidido aparcar a buena parte de los secundarios que habían tenido su importancia hasta ahora para centrarse exclusivamente en las andanzas en paralelo de los dos Jacks en unas historias en las que el elemento cómico prevalece sobre cualquier otro, lo que llevará a más de uno a huir como de la peste de esta serie, y no explorar -de momento- la relación padre-hijo que sin duda puede dar mucho juego.
En el aspecto gráfico, para mí lo más destacable es la buena labor de Brian Bolland en las divertidas portadas de la serie ya que los dos dibujantes titulares siguen sin entusiasmarme, limitándose a cumplir con oficio las premisas de los guionistas. Como Akins solo dibujan el episiodio titulado “Jack de los monos”, casi todo el peso recae en Russ Braun quién se encarga de los cuatro episodios del arco “Las nuevas aventuras de Jack y Jack” secundado por los entintadores Andrew Pepoy y José Marzán Jr. En este arco argumental, a nivel gráfico más allá de lo divertido que sea ver como Braun juega con la fisonomía del personaje de Jack (Horner, vaya lío) resulta interesante el homenaje que Braun realiza a la serie “Bone” de Jeff Smith en la recreación del mundo en el que transcurren las aventuras de Jack Horner que sin duda es una de sus máximas referencias.
En definitiva, “Jack de las Fábulas” probablemente no sea una de las mejores series que se están publicando en estos momentos pero es un tebeo que entretiene y aporta un punto de frescura al anquilosado género fantástico con historias plagadas de humor e imaginación sin caer en fórmulas anquilosadas. Y eso hoy por hoy no deja de tener su mérito.
Hoy, y hasta el próximo domingo día 12, se abre una de las ediciones del Expocómic que más expectativas ha generado en los últimos tiempos.
Con la presencia de un grupo de artistas nacionales de garantías y la guinda de pesos pesados de relumbrón como Hermann Huppen, Klaus Jason o Frank Quitely que harán olvidar la ausencia de última hora debido a la amenaza de los descontroladotes aéreos de Michael Golden, la organización debe confirmar que el Salón del Cómic de Madrid es capaz de dar el salto de calidad que los aficionados de la capital (y aledaños) merecemos.
De momento, el cambio de localización dentro del Recinto Ferial de la Casa de Campo del Pabellón de Cristal, algo más grande que el ya clásico y criticado Pabellón de Convenciones, y medidas dirigidas a aumentar la presencia de público en días “pobres” (aunque para muchos quizás sea por eso el mejor) como el jueves con las entradas al 2x1 o los descuentos para grupos y colegios pueden darle una mayor vida al Salón y evitar el hacinamiento que se vivió en otras ediciones.
Con variedad de actividades y exposiciones (interesante a priori la mezcla de pasado, presente y futuro con las exposiciones de los Freixas, Sequeiros, Martín Sauri y Zapico) uno solo se pregunta si no hubiera sido posible haber organizado algo (si no era posible una exposición al menos una charla) en torno a un autor tan veterano e influyente en el cómic europeo como Hermann que hubiera servido como homenaje a su larga trayectoria. Supongo que no se puede tener todo...
A partir del domingo ya veremos si los cambios han sido para bien y la nueva edición del Expocómic ha merecido la pena. Yo intentaré ir como mínimo el viernes y el domingo por la mañana. Ya os contaré que me encuentro.
Toda la información, aquí.
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