miércoles, 24 de junio de 2009

“Mattéo” de Jean-Pierre Gibrat

Los aficionados al cómic europeo estamos de enhorabuena con la aparición de la nueva obra de Jean Pierre Gibrat, uno de los mejores dibujantes que pululan más allá de los Pirineos, Gibrat es un autor minucioso y preciosista, exquisito en todas sus viñetas y que cuenta con numerosos seguidores en nuestro país que se engancharon hace ya demasiado tiempo a sus bellas mujeres (probablemente Gibrat sea uno de los dibujantes que mejor retrate la belleza femenina en el cómic) y sus elaboradas historias en las que mezcla en un justo equilibrio el costumbrismo con la guerra en obras como “El vuelo del cuervo” o “La prórroga”. En ese sentido, “Mattéo” la nueva obra que nos ocupa, resulta continuista y renovadora al tiempo, ya que si bien nos encontramos con una historia ambientada en la I Guerra Mundial en la que se da cuenta del horror de la Gran Guerra a través de las andanzas del joven Mattéo, nos encontramos con un Gibrat renovado en cuanto a estilo que da una vez más lo mejor de sí en el apartado gráfico.

Mattéo es un joven emigrante español, hijo de un anarquista huido a Francia, que vive junto a su madre en un pequeño pueblecito. Allí vive tranquilamente, enamorado de Juliette, una jovencita cuyos continuos mohines y su preferencia por Guilláume, el señorito del lugar le provocan los mil males. Cuando la I Guerra Mundial estalla y los franceses corren a alistarse voluntarios henchidos de orgullo patriótico mientras el pacifista Mattéo se mantiene al margen hasta que, picado por su amor, se aliste. En la Guerra de Trincheras, Mattéo será testigo de primera mano de toda la miseria y el horror de la guerra e intentará sobrevivir a una guerra que no es suya a la que se ha visto empujado por impresionar a una chica (¿y quién no ha hecho alguna tontería por una mujer?). ¿Sobrevivirá Mattéo a la Gran Guerra?¿Conquistará a Juliette?¿A quién preferirá esta al pacífico Mattéo o al arrogante Guilláume? Para contestar a todas estas preguntas, tendrán que leerse el tebeo.

Es difícil acercarse a la I Guerra Mundial desde el cómic sin hacer referencia a esa obra maestra que es “La Guerra en las Trincheras” de Tardi y, aunque "Mattéo", no aguante una comparación con la misma en el tratamiento crudo y realista de la I Guerra Mundial, no hemos de olvidar que la guerra en la obra de Gibrat, aunque en definitiva denuncie sus horrores, no es el motor de la historia sino que sirve para contextualizar y ambientar el entorno en que se mueven sus protagonistas que en sus obras suelen ser desertores, pacifistas y sinvergüenzas que se muestran escépticos frente a su supuesta grandeza. Sin embargo, en “Mattéo”, respecto a otras obras, Gibrát muestra su interés por mostrar la crudeza de la guerra de una manera más explícita aunque no falten tampoco otros elementos habituales en su obra como el costumbrismo o el amor aunque, en esta ocasión, el elemento erótico resulta mucho más mitigado.

Gráficamente, en “Mattéo” se muestra como un narrador mucho más maduro que en otros trabajos ofreciendo algunas soluciones narrativas con las que pretende sorprender al lector desde las primeras páginas pero es estilísticamente donde se puede encontrar una mayor evolución. No se preocupen que en “Mattéo” van a encontrarse con un Gibrat igual de preciosista y metódico que en anteriores trabajos pero que en esta obra opta por una técnica en la que el uso del color se vuelve primordial para crear atmósferas y situaciones como no se ha visto anteriormente. Gibrat hace un uso exquisito de la aguada para buscar diferentes y preciosos contrastes en el que los rojos y azules resaltan sobre los apagados ocres en una demostración exquisita de dominio técnico y en el que sus lápices se muestran nítidos y que convierten cada viñeta en una auténtica obra de arte en la que demorarse apreciando el cuidadoso acabado de sus composiciones.

“Mattéo” es una obra excelente en la que los que ya conocen la obra anterior de Gibrat se reencontrarán con todos aquellos elementos que les gustaron y con un autor inquieto con ganas de evolucionar sin dejar de ser coherente con su estilo mientras que los que se acerquen por primera vez quedarán deslumbrados ante el trabajo de uno de los mejores dibujantes europeos de las últimas décadas. Esperemos que no se demore demasiado la publicación de la segunda parte de la obra y que esté a la altura de esta. Una gozada.

En cuanto a la edición de Norma, no se la puede poner ningún pero ya que aunque resulte algo cara me parece perfecta para disfrutar del dibujo de Gibrat. En esta ocasión, el esfuerzo merece la pena. Ustedes deciden.

martes, 23 de junio de 2009

Primer trailer de “The last airbender” de M. Night Shyamalan.



Primer trailer de la adaptación cinematográfica que Shyamalan prepara para el próximo año de la serie de animación conocida por estos lares como “Avatar, la leyenda de Aang”. Se trata de una fantasía oriental de artes marciales que, en principio, no tiene mala pinta, aunque habrá que esperar a ver más imágenes para hacernos una idea. Por ahí la están comparando con ese zurullo que fue “Dragon Ball Evolution” pero a mí no me parece que haya mucha base para la comparación. Primero, porque “The last airbender” parece más en la línea de “Tigre y Dragón” o “Uzumaki” que de la adaptación de las aventuras de Goku y, segundo, porque cuenta con un director serio y competente como Shyamalan que, creo, que su estilo puede adaptarse muy bien a este tipo de historia.

Prepárense, porque como la cosa acompañe un poco en taquilla, trilogía habemus.

Les dejo además unas imágenes de la serie de animación para que vayan refrescando la memoria.

lunes, 22 de junio de 2009

Trailer de “Zombieland”



Oigan, que gracioso está esto…Bueno, entiéndame, que no será una obra maestra pero para pasar un rato entretenido parece que sí que da con un Woody Harrelson que clava el papel de duro superviviente en un mundo poblado por zombis. Una bizarrada en plan comedia excesiva americana que pinta bien aunque no sé si lo suficiente como para pasar por taquilla. En USA la estrenan en Octubre. Ya veremos si se queda en un trailer gracioso o la idea da para toda una comedia (a mí este tipo de comedia me acaba empachando).

domingo, 21 de junio de 2009

“El lagarto hipotético” de Alan Moore.

Movido por la curiosidad me compré hace algún tiempo este relato escrito por Alan Moore publicado por Planeta. Quería comprobar qué tal se le daba el oficio de escritor al genio de Northamptom, auténtica vaca sagrada del noveno arte y si su indiscutible talento a la hora de ofrecernos algunos de los mejores cómics de las últimas décadas se hacia extensivo a su faceta de escritor. Tras su lectura, puedo decir sin temor a equivocarme demasiado que Moore es un maravilloso guionista de cómics pero como escrito,r al menos en esta obra, me ha parecido en exceso pretencioso.

“El lagarto hipotético” es un relato de fantasía que pretende imitar el estilo y carencia de las fábulas orientales pero que resulta irregular y un tanto aburrido por el empeño de Moore de pretender ser mejor escritor de lo que realmente es. En el cerrado y claustrofóbico Mundo Sin Relojes, un burdel de categoría trabaja desde niña Som Som, quien fue lobotomizada para convertirse en concubina de los poderosos magos que acuden allí a desahogarse. Som Som que tiene los dos hemisferios cerebrales separados por una mágica operación es en muchos aspectos un vegetal por lo que resulta la confidente ideal a través de la que nos enteramos de la historia de amor entre otros dos empleados del Mundo sin Relojes, Rawra Chin y Foral Yatt., una historia de amor homosexual que acaba bastante mal. Si quieren saber más, tendrán que leer la obra.

Alan Moore más que narrar, divaga durante las setenta y ocho páginas del libro sin dejar muy claro al lector que quiere contarle. ¿La historia de Som-Som?¿La de Rawra Chin y Foral Yatt? ¿Las dos?¿Ninguna? Moore se muestra en exceso críptico y ambiguo jugando incluso con el género de los personajes de un modo que sólo logra aumentar la confusión de una obra de por sí en exceso difícil e impregnada de cierto misticismo hueco que debido a su brevedad no se hace del todo insoportable.

En definitiva, en “El lagarto hipotético” Moore juega a imitar a Borgés y le sale mal a pesar de sus atractivos planteamientos iniciales. Pendiente me queda su novela “La voz del fuego” pero me parece que, tras esta lectura, va a tardar bastante. Prefiero releerme sus cómics. La edición de Planeta bastante mona.

sábado, 20 de junio de 2009

“Memorias de Idhun 1: La Búsqueda” de Andrés Carrión y Estudio Fénix.

El mundo del cómic no debe andar tan mal cuando una editorial que hasta la fecha lo había obviado como SM se decide a adaptar éxitos de su catálogo de literatura juvenil a viñetas. Una apuesta inteligente sobre todo, a mí entender, porque la incorporación de SM al cómic en España puede encontrar un nicho en el mercado que las editoriales de cómic tradicionales suelen ignorar empecinadas en que el trabajo se lo hagan otros y no fomentar futuros aficionados a las viñetas con obras a su gusto editando básicamente para los aficionados adultos (no toda la culpa es de las editoriales, ya que en este sentido parece existir poco interés por parte de los autores de cómics por hacer tebeos dirigidos al público infantil). Un segmento de potenciales lectores de cómics formado por niños lectores que gracias a fenómenos como los harripotteres o “Memorias de Iddhun” han descubierto que leer mola y demandan ese tipo de historias pero que no tienen un acceso al tebeo como lo tuvimos nosotros en sus tiempos. SM ha iniciado su andadura en ese sentido con “Memorias de Idhun”, una trilogía de fantasía que popularizo a su autora, la joven Laura Gallego y que ahora ve como la obra es adaptada al cómic en un cuidado formato prestigio y a un precio competitivo.

Jack es un jovencito danés que llega a su casa y descubre a sus padres brutalmente asesinados. Y lo que es peor los misteriosos y fríos asesinos están todavía merodeando por allí. Sin tiempo para recuperarse, Jack es salvado por unos jóvenes que le trasladan a un refugio mágico Limbhad, quienes le explican su verdadero origen en el mundo de Idhun, un mundo poblado por todo tipo de fantásticas criaturas, donde la magia es muy real. ¿Podrá Jack asimilar toda esta información?¿Cuál es su destino en la guerra civil idhunita?¿Vengará a sus padres? Tendrán que leerlo para enterarse.

La verdad es que esta primera entrega de “Memorias de Idhun” que resume de una manera bastante fiel la primera mitad del primer volumen de la trilogía, “La Resistencia”, engancha gracias a un guión de ritmo trepidante muy próximo a los tempos del manga que no da respiro al lector que asiste a las peripecias del joven Jack y sus amigos, quizás en parte por la manera directa y algo ingenua en la que están narrado, quedando en todo momento claro el tipo de público al que está dirigido. Si la adaptación me ha gustado a nivel de guión no puedo decir lo mismo del aspecto gráfico en el que Estudio Fénix realiza una obra completamente despersonalizada, y obviamente “de encargo”, que quizás en lo narrativo se ajusta bien a las exigencias de guión pero que carece completamente de estilo y se limita a imitar la estética anime setentera de personajes de grandes ojos redondos carentes de expresión que personalmente odio pero que quizás es al que está más acostumbrada la chavalería de hoy en día. Mención aparte merece el coloreado por ordenador a base de colores planos que echa para atrás.

En fin, “La Búsqueda” me parece una estupenda opción para aquellos padres que quieran iniciar a sus hijos en el mundo del cómic pero, probablemente, decepcionará a los aficionados críticos y curtidos a los que claramente no está dirigido salvo que, en este caso, se acerquen a la obra con inocencia infantil y sin resabios, en cuyo caso, sabrán disfrutarla. Ustedes mismos.

viernes, 19 de junio de 2009

Enkil Bilal, la industria y el futuro.

Yexus: ¿Cómo contempla el futuro del cómic?

Bilal: La principal ventaja de la industria del cómic es que no es realmente una industria que no mueve grandes cifras de capital porque se puede hacer una edición con relativamente pocos recursos. Por ello es más difícil caer en las redes de movimiento masivo de dinero que caracterizan a la industria del entretenimiento Por suerte la historieta todavía está abierta a distintos estilos y temas, existe más libertad, hay autores de todo tipo y mucho menos sectarismo que en el mundo del arte. Todavía existe la posibilidad de experimentar y culturalmente el cómic es un mundo muy vivo. A pesar de la bulimia audiovisual que comentaba, en Francia el mercado del cómic todavía sigue en muy buen estado. La del papel impreso es todavía la primera industria cultural, no se ha perdido el respeto del libro como tal, por lo que a medio plazo no creo que corra peligro ni vaya a desaparecer.

(De una interesante entrevista realizada por Yexus a Enkil Bilal y que pueden leer completa junto a un completo artículo en el imprescindible “Dolmen Europa 2”).

jueves, 18 de junio de 2009

“Endurance” de Luis Bustos.

¡Madre mía, qué calor hace! Vengo de la calle y me encuentro medio deshidratado, con mi pálida piel enrojecida y una película de sudor que sólo una buena ducha puede eliminar. Se ha adelantado la canícula y se imponen soluciones extremas contra el calor como, por ejemplo, apoltronarse en un sitio fresquito al lado de un buen aparato de aire acondicionado y disfrutar con la lectura del último y más ambicioso trabajo de Luis Bustos, “Endurance”, en el que nos narra con pulso firme la aventura antártica de Ernest Shackleton, uno de los últimos y más grandes exploradores que ha dado el siglo XX.

La desgraciada expedición de Shackleton que pueden encontrar resumida espléndidamente aquí siempre me ha parecido desde que se la escuché a Sebastián Álvaro (¿o fue a Juan Antonio Cebrián?) en la radio hace años, una de las aventuras reales más conmovedoras, épicas y apasionantes protagonizadas por un ser humano jamás. Como ese magnífico explorador y sus compañeros fueron capaces de sobrevivir aislados entre los hielos antárticos durante casi dos años abandonados a su suerte y recursos mientras el resto del mundo los olvidaba y vivía en plena I Guerra Mundial, superando a una desventura tras otra siempre he pensado que era material para una magnífica novela o, como es el caso, un estupendo y entretenido cómic en el que Luis Bustos se nos muestra como un estupendo narrador, lleno de recursos para salir con bien de esta compleja aventura.

Bustos demuestra ser un autor completo que a una composición de página clásica que le permite contextualizar la historia va incorporando paulatinamente soluciones más arriesgadas para ir alejándose de los hechos objetivos que están al alcance de cualquiera en los libros de historia intentado a través de estudiadas composiciones y un blanco y negro lleno de matices, conectar con el lector a un nivel más primario para comunicarle las sensaciones que los desvalidos protagonistas de la expedición de Shackleton padecieron. Así, Bustos demuestra en esta obra entender los entresijos del lenguaje del cómic y no conformarse con las soluciones fáciles que hagan de la narración de la historia un aburrimiento predecible sino que busca vistosas soluciones siempre al servicio de lo narrado sorprender y mantener el interés del lector logrando que muchas de sus páginas tengan una entidad polisémica para interactuar y aportar información a distintos niveles con una riqueza de matices que obliga a una nueva relectura para ir descubriendo detalles que hemos podido pasar por alto.

Es cierto, también, que Bustos juega con ventaja y la historia de Shackleton y sus hombres funciona y engancha por sí misma de tal modo que es difícil no captar la atención del más exigente de los lectores pero Bustos tiene el mérito de saber interpretar y transmitir toda su grandeza, épica y miseria de un modo exclusivo y original, propio exclusivamente del cómic, que no puede dejar de agradar por lo novedoso a los que ya estén familiarizados de antemano con la historia y merece el aplauso de todos los que reivindicamos el Cómic como un medio tan valido como cualquiera para contar todo tipo de historias.

En fin, “Endurance” garantiza aventura de la buena y un autor inspirado dispuesto a poner la carne en el asador para que la historia funcione. No es poca cosa en estos tiempos. La edición de Planeta correcta.

Primer trailer de “Whiteout”

Interesante el primer trailer de “Whiteout”, película que ha visto demorado su estreno desde hace casi dos años por los azares cinematográficos. Está basado en un cómic de Greg Rucka y Steve Lieber que he de confesar no he leído. La historia es una intriga ambientada en la Antártida donde una solitaria mujer policía interpretada por Kate Beckinsale (¿Qué se le habrá perdido a esta mujer allí?) debe resolver el primer asesinato que se comete en el continente helado antes de que el Sol se ponga en una larga noche de seis meses. En principio, parece una película entretenida, aun cuando a mí su director Dominic Sena no me entusiasme, aunque escama que haya tardado tanto tiempo en encontrar fecha de estreno en Septiembre en Estados Unidos.

Ya nos iremos enterando de más cosillas…

miércoles, 17 de junio de 2009

“Los hombres que no amaban a las mujeres” de Stieg Larsson.

Pues sí, declaro públicamente que soy uno de los muchos que ha caído rendido por la primera entrega de la serie “Millenium” y que ha paseado estos días el tochazo de más de seiscientas páginas por todo Madrid. Y es que no hay vagón de Metro, Cercanias o Autobús en que no coincidan varias personas con el libraco entre las manos y, por lo que parece, pasa lo mismo en medio Europa. Todo un fenómeno de masas que se ha cimentado en el boca-oreja entre lectores y que a la Editorial Destino le va a proporcionar un buen piquillo pero que, lamentablemente, el principal culpable, el periodista y activista sueco, Stieg Larsson, no ha podido disfrutar dada su prematura muerte.

Probablemente, los que todavía se resistan a esta plaga literaria, se preguntarán que tiene la obra de Larsson para atraer a tantos y variopintos lectores. Son muchos los elementos a analizar pero, resumiendo, el éxito de Larsson se basa en que el autor da con la tecla justa para escribir un excelente best seller de entretenimiento con el que atraer la atención de un lector diverso en una obra que es un equilibrado crisol de géneros lo suficientemente bien documentado como para atraer tanto al lector más informado y crítico como aquél que sólo busca una lectura sencilla y adictiva plagada de estereotipos maniqueos.

La historia comienza cuando el periodista de investigación económica Mikael Blonkvist parece haber tocado fondo en su brillante carrera. Blonkvist ha perdido un juicio contra un poderoso magnate de los negocios sueco y se ve obligado a abandonar su puesto de redactor jefe de “Millenium”, pagar una cuantiosa multa y pasar una temporadita en la trena. Cuando parece que la cosa no puede ir peor, el idealista Blonkvist recibe un misterioso encargo que le puede proporcionar, aparte de un estupendo salario, poder vengarse del tipo que ha arruinado su carrera. Blonkvist debe investigar la misteriosa desaparición hace más de cincuenta años de Harriet, la joven heredera de las empresas Vanger, un conglomerado industrial de los más ricos de Suecia. Blonkvist, por supuesto, aceptará el encargo y pronto descubrirá que bajo la fachada de respetabilidad de la familia Vanger se ocultan todo tipo de intrigas que alcanzan a varias generaciones de la poderosa familia y un enrevesado misterio que puede poner en peligro su vida. Mikael sólo contará como dudosa aliada en la compleja tarea encomendada con Edith Salander, una joven inadaptada de difícil trato que es mucho más de lo que aparenta. ¿Podrá el bueno de Mikael resolver todas las encrucijadas que se le amontonan o perecerá en el intento? ¿Es tan bonita y progresista Suecia como la pintan o realmente su Estado de Bienestar tiene los pies de barro? ¿Quién mató a Harriet Vanger?¿Está muerta?... Tendrán que leerse el libro (o ver la película) para averiguarlo.

Larsson, en esta primera entrega de “Millenium”, se muestra como un escritor hábil que domina los resortes de la novela de intriga, siendo capaz de mantener varias tramas paralelas con las que atrapar al lector. El escritor sueco se demora durante las primera parte de la obra en presentar al lector a sus protagonistas, el idealistar Kalle Blonkvist y la huraña y brillante Edith Salanger, quienes no son más que la última encarnación de la pareja de detectives que tan bien ha funcionado a lo largo de los años en el género detectivesco. La novela está escrita con un estilo claro y directo, muy periodístico, y en ella Larsson no se limita a construir la típica trama de intriga sino que utiliza a sus personajes como un instrumento para ofrecer una revisión crítica de la sociedad sueca del bienestar a la que no deja muy bien parada. Larsson pone en evidencia en forma de novela, de este modo, no sólo problemas propios de Suecia, un país, por otro lado, poco conocido por los ciudadanos europeos pero del que generalmente todo el mundo tiene una buena opinión basada en los tópicos, desmontando de paso muchos de ellos, sino que, además, sus críticas son extensibles a la mayoría de los sistemas sociales de los los países occidentales con lo que el ciudadano/lector le resulta fácil sentirse identificado con lo que le están contando a pesar de lo exótico del país. El mérito de Larsson es haber logrado amalgamar todo esto en una novela entretenida, ágil y adictiva que, a pesar de contar en algunos momentos con ciertas soluciones tramposas para con el lector, son perdonables en el análisis final del conjunto de la obra.

En definitiva, “Los hombres que no amaban a las mujeres” ha demostrado ser una novela actual, inteligente y adictiva que tiene su éxito completamente justificado así que no miren mal al vecino del asiento del tren y denle una oportunidad a pesar de su condición de “best seller”. Yo en cuanto tenga un rato, me pongo con la segunda entrega de la serie, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” que, según me han comentado, es incluso mejor que este. Ya les contaré.

martes, 16 de junio de 2009

“Las aventuras imaginarias del Joven Verne 1: La puerta entre los mundos” de Pedro Rodríguez y Jorge Garcia.

Para un lector como yo que dio sus primeros pasos en esto de la ciencia ficción leyendo la obra del no siempre suficientemente reconocido Julio Verne era casi compra obligada este primer álbum de “Las aventuras del Joven Verne”, una obra del guionista Jorge Garcia y el dibujante Pedro Rodríguez que viene avalada por haber logrado el I Premio Joseph`Coll de la Asociación Profesional de Ilustradores de Cataluña.

Y lo cierto, es que tras su lectura, las sensaciones son contradictorias porque aunque la obra resulta impecable en su presentación creo que en último extremo no conecta demasiado, al menos en esta primera entrega, con el universo creado por el autor de “La vuelta al Mundo en 80 Días”, "20.000 leguas de viaje submarino" o "Viaje al centro de la Tierra" y encuentra referencias literarias más evidentes en la obra de Mark Twain, Charles Dickens, Daniel Defoe o Alexandre Dumas que tampoco son moco de pavo. Les cuento.

El joven Jules Verne se encuentra de vacaciones disfrutando del barquito de sus padres y realizando junto a su hermano Paul y su prima Caroline excursiones por las numerosas islas que pueblan el curso del Loira. En una de ellas, los tres amigos descubren los restos de unas antiguas ruinas lo que despierta la imaginación desbordante del joven Verne quien cree ver un fantasma y decide organizar, a modo de juego, un antiguo rito celta en. La Noche de Todos los Santos para ver que les depara el futuro. Sin embargo, el encantamiento sale mal y la hermana pequeña de Verne, Anna, enferma gravemente. ¿Ha enfermado Anna como consecuencia de la metedura de pata de Jules?¿Existe realmente un fantasma?¿Conocerá el joven Jules lo que le deparará el futuro?¿Y podrá cambiarlo? Nada, ya saben, si quieren saber más a leerse el cómic.

Lo que más me ha gustado “La puerta entre los mundos” es un álbum que se nota muy trabajado y la clara apuesta que realizan sus autores por dirigirse a un público infantil y juvenil que en muchos casos está siendo dejado de lado por los autores de cómics quienes optan por obras con un tratamiento más adulto (aunque no necesariamente dirigidas a un lector adulto al igual que este álbum no está dirigido exclusivamente a un lector infantil). Además, se nota el esfuerzo por parte de los autores de documentarse obsesivamente tanto en la biografía de Verne y su época como en el estudio de las reacciones de sus personajes para que estas resulten propias de unos niños –o jóvenes- del siglo XIX, lo que dota a la historia de una enorme verosimilitud a pesar de estar llena de elementos fantásticos. La historia, que resulta agradable de leer y está resuelta con sencillez, encantará a un lector joven y poco familiarizado con la obra de Verne pero aquellos que como yo que se hayan sentido atraídos por la utilización del escritor francés pueden sentirse decepcionados ya que las referencias a la obra de este y a su particular y visionario universo son más bien escasas quedando, además durante demasiadas fases de la historia, el protagonismo de este eclipsado. Algo muy curioso, ya que parece claro que Jorge Garcia y Pedro Rodríguez conocen a los grandes autores del XIX y toman elementos prestados de ellos para construir su historia pudiendo rastrearse ecos en este álbum de apenas 48 páginas de clásicos que van desde “Las aventuras de Tom Sawyer” a “Grandes Esperanzas” o “Cuento de Navidad” sin olvidar otros referentes más evidentes como “El conde de Monte Cristo”o “Robinson Crusoe”.

Si quizás argumentalmente la historia a un lector adulto puede resultarle decepcionante, en el aspecto gráfico ningún aficionado al cómic debería dejar pasar este álbum porque Pedro Rodríguez es todo un descubrimiento. Un artista con un estilo moderno y personal que da con el tratamiento naif justo que la historia requiere al tiempo que es capaz de incorporar a la historia preciosas localizaciones costumbristas sin que por ello el sentido de la narración se resienta, antes al contrario, ya que todos los elementos incorporados por Rodríguez están ideados para enriquecer la historia principal. Rodríguez se muestra como un dibujante completo y maduro, preocupado especialmente con el tratamiento del color, muy logrado, para conseguir la creación de atmósferas y la introducción de largos flashbacks sin que parezcan, cuidadoso en el tratamiento de las perspectivas y logrando que sus personajes sean casi tridimensionales, algo bastante complicado y que no está al alcance de muchos. Un dibujante estupendo cuyo trabajo por sí solo hace que merezca la pena la compra del cómic.(A ver donde encuentro su anterior obra “Omar”….).

En definitiva, “Las aventuras imaginarias del joven Verne” es una serie con todos los elementos para triunfar en el mercado europeo. Esperemos que tenga suerte y podamos disfrutar de nuevas entregas que, argumentalmente, y asentadas sus bases con este primer álbum, nos ofrezca propuestas más arriesgadas ya que los autores demuestran sobrados recursos para ello. Y, sobre todo, sirva para reivindicar y dar a conocer entre los más jóvenes a ese genio de la literatura que fue Julio Verne, como en su momento hicieron con mi generación y las anteriores autores como Fuentes Man, Victor Mora, Ángel Pardo en las míticas "Joyas Inmortales Juveniles".

La edición de Glénat es más que correcta y complementa la historia con un relato titulado “Un extraño suceso” en el que los autores describen un hipotético encuentro entre ellos y el Joven Verne. Delicioso.

Una interesante y completa entrevista a Pedro Rodríguez, aquí.

Chris Ware y las viñetas.

Medaris: ¿Cuál consideras como la mejor viñeta aislada que has dibujado hasta la fecha y cómo servía a tu narrativa?

Ware : Realmente no pienso en mis cómics en términos de viñetas aisladas, una viñeta es como una frase o incluso como una sola palabra, y al sacarla de contexto pierde interés; es lo que está antes y lo que viene después lo que hace que funcione y tenga algúna fuerza emocional, con suerte. Tampoco quiero hacer que ninguna imagen aislada tenga un peso estético especial salvo que sea por una razón muy específica; encuentro que tratar de dar por mi parte demasiada elocuencia expresiva visual, no sólo distrae de la lectura de la historia, sino que puede animar al lector a “demorarse” en una imagen y estudiar mi técnica de dibujo (lo que también, por supuesto, es una ventaja, aunque ya no lo empleo tanto).Es la diferencia entre leer una historia potente en su forma manuscrita original (con todas sus correcciones y tachones y escritura frenética) y leer una versión cuidadosamente mecanografiada; la historia por sí misma puede que comunique algo con gran violencia y confusión, pero esa confusión se transmite a través del significado de las palabras, no del desorden de la escritura a mano. (Supongo que eso se relaciona con tu anterior pregunta, si puedo decirlo sin caer en la pedantería.)Dicho todo esto, la expresividad de la línea es el aspecto del cómic que potencialmente puede separarlo de los otros medios, y muchos otros artistas la usan consiguiendo un gran efecto. Sin embargo, de momento, yo todavía estoy tratando de aprender cómo contar una historia.Por último, he hecho historias en las que creo que de algún modo he tenido más éxito que con otras, ciertamente, pero soy supersticioso a la hora de mencionarlas; además, está un poco feo señalar algo como los “favoritos personales”; de cualquier modo, los autores de cómic son un poco crédulos respecto a su propia importancia, y no hay necesidad de alimentar eso.
(Extracto de una entrevista concedida por Chris Ware a David Medaris en 2006, gentilmente traducida por el Tío Berni para EntreCómics. Si quieren leer la entrevista completa pueden hacerlo aquí).

lunes, 15 de junio de 2009

“Pluto” de Naoki Urasawa.

Se ha hecho esperar la publicación por Planeta de la nueva y esperada obra de Naoki Urasawa…Y es que entre los seguidores de este hábil y estupendo guionista japonés había mucha expectación por leer esta obra en la que el señor Urasawa se atreve a intentar ponerle los puntos sobre las íes al maestro del manga Osamu Tezuka ofreciendo una versión remozada y dirigida a un lector más adulto de uno de sus personajes más emblemáticos y sugerentes, Atom o Astro Boy, aunque en este primer volumen sólo hace su aparición en la última viñeta del tomo. Por ese motivo quizás sea precipitado sacar demasiadas conclusiones de este primer volumen, pero ya podemos ir entreviendo cosas. Urasawa ha llevado la historia ideada por Tezuka y que sirve de punto de partida a “Pluto”, “El mejor robot sobre la faz de la Tierra”, a su terreno, el del thriller psicológico que tan bien supo desarrollar en su mejor obra hasta el momento “Monster” y le ha dado un tratamiento mucho más oscuro y complejo que el ideado por Tezuka tantas décadas antes.

Urasawa, en este primer volumen, presenta una historia ambientada en un futuro cercano en el que los robots están perfectamente integrados en la sociedad. Por eso la aparición de Montblanc un robot especialmente popular brutalmente asesinado produce una enorme alarma social. El detective encargado del caso, un deprimido y moderno androide de la Europol llamado Gesicht pronto relaciona ese asesinato con una serie de misteriosas muertes. ¿Qué conexión hay entre los dos asesinatos? ¿Quién está interesado en acabar con los robots más avanzados del mundo? ¿Qué misterio oculta Gesitch? Tendrán que leerse el tebeo para saberlo.

Las comparaciones son odiosas pero inevitables y se puedan encontrar bastantes entre este primer tomo de “Pluto” y “Monster”, la gran obra de Urasawa, tanto en la concepción como en el desarrollo narrativo. En ese sentido no esperen los seguidores del nipón demasiada originalidad pero, después del desmadre en que acabó convirtiéndose “20th y 21th century boys” para mí es un alivio reencontrame con un Urosawa centrado en el retrato de personajes y en el tipo de historia que mejor maneja: un asesino en serie del que momento sabemos muy poco y un personaje consagrado acabar con él con pequeñas historias protagonizadas por múltiples secundarios y constantes –espero- giros argumentales. Entretenimiento asegurado aprovechando a partir de referencias cinematográficas evidentes como “El silencio de los corderos” o “Blade Runner”, que hará disfrutar sobre todo a aquellos que no conozcan la habilidad de Urasawa para mantener la tensión y el suspense durante cientos de páginas pero que podrá decepcionar a aquellos de sus seguidores que esperen nuevos trucos de este mago del suspense porque, de momento insisto, no los ahí. “Pluto”, de momento, es un punto de partida correcto pero yo de Urasawa personalmente espero más, así que espero que la primera sorpresa que nos tenga preparada Urasawa no se demore demasiado o abandonaré prontito la serie. Ya les contaré.

Finalmente, hay que felicitar a Planeta por la edición de esta obra. Acostumbrados a los despropósitos perpetrados contra la obra de Urasawa es una grata noticia que en “Pluto” se reproduzcan las primeras hojas del cómic en color como en la edición original y entre las páginas en blanco y negro no haya tantas páginas quemadas como en otras ocasiones. Una grata noticia que nos permite descubrir nuevos detalles en el dibujo de Urasawa, mucho más elaborado y detallista de lo que podíamos imaginar pero que deja sin contestar a la cuestión del por qué no se hizo lo mismo con obras anteriores.

Otras obras de Urasawa en El lector impaciente:

“20th Century Boys”
“21th Century Boys”.

Dave Simons (1954-2009)

Por la imprescindible EntreComics, me entero del fallecimiento el pasado 9 de Junio de Dave Simons, uno de los mejores entintadores que han trabajado en la industria del cómic de superhéroes en las décadas de los setenta y ochenta. Simons inició su andadura en Marvel destacando especialmente su colaboración con Gene Colan en “La tumba de Drácula”. En Marvel, Simons durante estas dos décadas, trabajó en multitud de títulos y personajes, habitualmente en su faceta de entintador, destacando especialmente en “Howard, The Duck” o “El Motorista Fantasma”. Posteriormente, en los años 90, Simons trabajo para DC en títulos de Fantasía Heroica como “Dragonlance” o “Reinos Olvidados” para ir abandonando paulatinamente el mundo del cómic para dedicarse a la animación.

Una completa semblanza por Daniel Best en inglés, aquí.

D.E.P.

Unas muestras de su trabajo. Colaboraciones con Walter Simonson, Salvador Larroca, Frank Miller, Gene Colan, aparte de portadas en solitario.

domingo, 14 de junio de 2009

“Vuelo Rasante” de Pejac.

No nos engañemos, si algo hay en el mundillo del cómic son obras que parecen clonadas unas de otras. No es algo ajeno a otras disciplinas, de hecho a ninguna en que arte y negocio se entremezclen, pero quizás en el cómic para los aficionados resulte más evidente (fíjense, por ejemplo, en el único género que ha dado propiamente el medio, el de superhéroes, y comprobarán que tengo razón). Por eso no deja de ser una buena noticia la aparición de obras tan valientes como “Vuelo Rasante”, del dibujante santanderino Pejac quien nos sorprende en su primera incursión en el mundo del cómic con una propuesta personal e innovadora, con la que explora caminos que, por arriesgados, no suelen ser habitualmente transitados.

No me pregunten de qué va esta obra porque no se lo puedo decir. O les podría dar mi interpretación personal, íntima e intransferible, basada en la belleza de las composiciones de Pejac y lo sutil de su narración, pero no dejaría de ser una opinión subjetiva. Y es que “Vuelo Rasante” en su descarada apuesta por el minimalismo, carga en el lector toda la labor de elaboración de la historia a partir de las imágenes, ideas y personajes que el autor propone al lector en forma de siete pequeñas historias mudas que se enlazan entre sí para formar una proposición global aunque tan sutil que escapa de cualquier análisis rígido para quedar impresa en el subsconciente del lector y rememorarla en los momentos más insospechados. De este modo, “Vuelo Rasante”, tras su aparente simplicidad estructural esconde una propuesta compleja, inteligente y meditada en la que Pejac busca más sugerir que imponer su particular mundo interior, onírico y poético, su particular idea de libertad, desde la que comunicar con el de sus lectores a un nivel profundo, más allá de la superficialidad racional y dejando que el vuelo rasante de una bandada de pájaros sea el delicado nexo sobre el que se asienten las siete soledades, las siete balas en forma de historias dirigidas directamente a impactar en la sensibilidad del lector.

Pejac con esta primera obra sigue los pasos de MAX, Prado o Ware en la búsqueda de un lenguaje propio, en la adaptación sin complejos del lenguaje poético al cómic, algo que tan sólo está al alcance de unos pocos privilegiados tanto por la enorme dificultad que conlleva no caer en el pedantismo hueco como por lo complicado que resulta que este tipo de propuestas minoritarias encuentren acomodo en alguna editorial, sobre todo tratándose, como es el caso, de un autor novel. Por ese motivo, hay que felicitar a la pequeña editorial Viaje a Bizancio por realizar una apuesta tan arriesgada y cuidar con mimo su edición. El resultado, en este caso, es un cómic universal, intenso y bello que no dejará indiferente a nadie. Ya me contarán.

viernes, 12 de junio de 2009

“La sangre de las valkirias” de Víctor Santos, Peré Pérez y Joan Fuster.

Las sagas nórdicas y las historias de vikingos siempre han encontrado buen acomodo en el cómic desde que un tal Hal Foster iniciase la publicación de su “Príncipe Valiente” en los años treinta. Y es que desde la obra maestra de Foster, hemos podido disfrutar de estupendos cómics que tenían como protagonistas a los aguerridos hombres del norte de una u otra manera obras tan mestizas y recomendables como “Thorgal” o “Thor”, por poner sólo un par de ejemplos. La penúltima obra de tan honorable lista nos lo ha dejado Planeta este mes de la mano de Víctor Santos, al guión, Peré Pérez, a los lápices y el colorista, Joan Fuster. Me refiero, claro a “La sangre de las valkirias”, un entretenido y muy recomendable cómic que no deberían dejar pasar.

En las remotas tierras escandinavas, un clan vikingo adorador de los antiguos dioses paganos ataca y aniquila un poblado vecino en el que se profesa la nociva y novedosa religión cristiana. Entre el sustancioso botín que el anciano y fiero Harek consigue en su razzia se encuentra la dulce y casta Dalla, la hija del jefe del clan aniquilado a la que tomará como esposa. Esta unión despertará los recelos de los tres hijos varones de Harek que conspirarán para hacerse con los favores de la mujer de su padre y la futura jefatura del clan. ¿Cuál de los hijos de Harek heredará su puesto? ¿Es Dalla tan buenecita como parece? ¿Verán los fieros vikingos la luz divina y se harán devotos cristianos? Tendrán que leerse el tebeo para enterarse.

Víctor Santos vuelve a mostrar su dominio de las historias con cierta ambientación medieval como ya hiciera en “Los Reyes Elfos” ofreciendo en “La sangre de las valkirias” una estupenda historia de acción, rica en detalles y muy entretenida que ofrece una imagen de los vikingos, si no fiel, sí probablemente muy verosímil. Ambientada en el período de transición que se produjo en los pueblos del norte antes de adoptar masivamente el Cristianismo, Santos construye una violenta historia de venganza e intrigas familiares en la mejor tradición de las sagas escandinavas. Consciente de que lo que diferencia un buen guión de uno malo son los detalles, ofrece una estudiada caracterización de los personajes y sus motivaciones, remarcando muy bien las diferencias de carácter entre los principales personajes e incorpora a la historia las dosis justas de acción y erotismo necesarias para hacer que la obra resulte atractiva a cualquier lector. Sin embargo, probablemente el estupendo guión de Santos no brillaría tanto sino fuese por la gran labor de Peré Pérez, un dibujante que no conocía pero que demuestra una gran capacidad para incorporar en las apenas 56 páginas del cómic todos los elementos que Víctor Santos maneja en esta historia sin que por ello se resienta la narración. Los vikingos de Pérez responden a estudiados estereotipos y a una cuidada ambientación en la que toda la fuerza del dibujo se pone al servicio de la narración ajustando al mínimo la utilización de bocadillos y prescindiendo de cuadros de texto, logrando en conjunto un cómic que se lee, a pesar de su detallismo, rápidamente, dejando con ganas de más, a pesar de tratarse de una historia cerrada que no permite ningún tipo de continuación. También es de destacar el adecuado uso del color que demuestra Joan Fuster que realza en todo momento los lápices de Pérez a partir de una paleta de colores en la que brillan los colores fríos y los contrastes.

“La Sangre de las Valkirias” es un estupendo pasatiempo con el que pasar un buen rato disfrutando de una estupenda historia de vikingos que confirma si hacia falta la capacidad de Víctor Santos para manejarse en cualquier tipo de género con soltura y sirve de carta de presentación a lo grande de un más que prometedor Peré Pérez. Respecto a la edición, la edición de Planeta en esta ocasión es más que correcta y el precio para un álbum de 56 páginas en tapa dura ajustado.

Aquí les dejo un teaser que realizó Peré Pérez para promocionar el cómic y un “making of” de una de las páginas del mismo. Que los disfruten.





Otras obras de Victor Santos en El lector impaciente:

“Black Kaiser”


Trailer de “Shutter Island”, una película a tener muy, muy en cuenta



¿Que por qué hay que tenerla en cuenta? Sólo escribiré tres nombres… Martin Scorsese, Ben Kingsley, Leonardo di Caprio… Esta terna, ya de por sí, hace que suela merecer la pena acudir al cine a ver la película de turno pero si, además, esta se trata de un thriller psicológico con elementos de terror con una atmósfera tan conseguida como la que deja ver el trailer de ahí arriba pues con mayor motivo.

Di Caprio y Mark Buffalo (otro de los protagonistas) son dos marshals estadounidenses que acuden a un centro psiquiátrico para criminales situado en una isla aislada de Nueva Inglaterra de difícil acceso para investigar la desaparición de una psicópata. Cuando un huracán les deja aislados en el psiquiátrico rodeados de locos peligrosos la cosa se les pondrá bastante chunga.

No sé ustedes, pero yo a esta película la tengo ganas y, visto lo visto, auguro que se va a llevar más de una estatuilla del tío Óscar. Al tiempo…

martes, 9 de junio de 2009

Manfred Sommer y el “Boom”

Pregunta: ¿Qué teníais en común todos los dibujantes que participasteis activamente en el boom del cómic?

Sommer: Éramos hijos del cómic americano, yo se que paralelamente a eso, durante mi estancia fuera, tuvo mucho éxito el cómic valenciano. Pero no sabía nada de eso. Me he enterado cuando ya estaba aquí, lo de la editorial Maga, El guerrero del Antifaz, el Jabato todo eso pero como yo era aficionado al cómic americano y me fui de joven fuera yo segui con eso que si Rip Kirby, Stan Drake, enganchado al comic americano y creo que la mayoría de dibujantes de mi generación estaábamos enganchados a lo americano, toda esta gente A. Font, Victor de la Fuente, Parra. Todos éramos a lo mismo Frank Robbins, Alex Raymond y no sabíamos nada de las cosas de Maga. Aparte que bueno, que más cosas hay en común, pues el ser de nuestra generación, el que nos gustaban las mismas cosas, nos interesaban las mismas cosas, aparte del carácter bohemio de cada uno. Había dos tipos de dibujante el bohemio que tiene el estudio fuera y el casero que lo tenía en casa, pero aun así nos encontrábamos todos y formábamos muchas juergas, un ambiente estupendo. Yo estuve fuera mucho tiempo y cuando vine seguía más pendientes del cómic americano y luego ya he unido influencias, pues el cómic francés, italiano, belga. En resumidas cuentas, una cierta ignorancia del cómic nacional y nuestras vistas puestas en lo que se hacía fuera, al cómic internacional. También afectó de una manera muy triste porque algunas personas se empeñaron en hacer una especie de guerra de estilos una guerra generacional, se ve que para darle pasión al asunto, que la línea clara era enemiga nuestra. Pero si a nosotros también nos gustaba Tintín no pasaba nada, no había pasado nada para que hubiera una guerra en este sentido. Fue agresiva y ¿qué ha quedado? unos han acabado en publicidad, otro diseñando muebles, otros hacemos lo que podemos pero se estropeó totalmente el ambiente y creo que se resintió el mercado.

(Extracto de una ilustrativa entrevista al tristemente desaparecido Manfred Sommer publicada por SpaceRockHeaters y que pueden leer integra, aquí).

“Ashes to ashes” o Batman a la francesa



Aquí les dejo íntegro, "Cenizas a las cenizas”, un corto realizado por unos aficionados de quince minutos de duración que he visto en Entrecomics, con Batman y Harley Quinn de protagonistas. Les ha quedado de lo más curioso, aunque a mí esa estética me recuerda demasiado al “The Spirit” de Miller (Brrr…) pero, por otro lado, hay personajes como El Pingüino o El Joker que me parecen muy bien caracterizados, haciendo hincapié en el elemento siniestro que muchas veces se obvia.

El corto fue presentado a competición en Cannes y está dirigido por Julien Mokrani y Samuel Bodin. Lo peor que el protagonista es clavado al barbas de “Se lo que hicisteis la última semana”…

La página oficial del corto, aquí.

lunes, 8 de junio de 2009

“Terminator Salvation” de Joseph McGinty.

El viernes acudí a la primera sesión a ver el flamante estreno de “Terminator Salvation”, la cuarta entrega de la saga “Terminator” que tan buenos momentos nos deparó a los que vimos las dos primeras entregas dirigidas por James Cameron, que supusieron en su momento una autentica revolución de los efectos especiales, y la más prescindible tercera entrega de Jonathan Mostow de la que guardo un vago recuerdo. Una serie que parecía completamente finiquitada pero que, por obra y gracia de los productores de turno, vuelve a nuestra pantalla remozada y revitalizada en una cuarta película tramposa, irregular y entretenida, de final abierto, pero con los suficientes aciertos como para dejar abierta la duda sobre las siguientes entregas.

La historia ya la conocerán: en 2018, nos encontramos en plena guerra entre las máquinas, encabezadas por el programa Skynet, y lo que queda de la Humanidad, dirigida por un estado mayor de generales de distintas nacionalidades y un líder espiritual en la persona del célebre John Connor, quién está obsesionado por dar con el paradero de su futuro padre, Kyle Reese. En una incursión contra Skynet, aparece un nuevo personaje en escena, Marcus, un misterioso humano con innatas capacidades para la lucha pero que no recuerda nada de su pasado más allá de su ejecución en la cárcel mucho antes de que empezase todo el berenjenal de Skynet. ¿Quién es Marcus y por qué parece no haber envejecido en veinte años? ¿Podrá John Connor vencer a Skynet? ¿Saldra Schwarzenegger en esta película? Tendrán que ver la peli para averiguarlo.

Lo primero de todo, decir que es una auténtica papeleta para los guionistas y el director contar una historia interesante de una franquicia de la que ya los espectadores conocemos el principio y el final. Sin embargo, en este caso salen bastante bien parados y la película cuanto menos resulta entretenida gracias a unos efectos especiales desbordantes. Se nota el esfuerzo tanto de los guionistas como del director de mantenerse respetuosos con la obra de sus predecesores y no caer en contradicciones con las anteriores entregar y ofrecer al tiempo algo original que renueve el interés de los ya talluditos seguidores de la franquicia. McG propone una historia completamente nueva aun cuando resulte respetuosa con las convenciones previas que podrían provocar la ira de los fans más recalcitrantes y pone todo el esfuerzo en las secuencias de acción y en mimar la caracterización de unos humanos exhaustos y atormentados que intentan sobrevivir un día más frente a unas máquinas a cuál más letal en un mundo agonizante, apoyado en ese sentido en las excelentes interpretaciones de un perturbado Christian Bale/John Connor, y , sobre todo, un Sam Worthington/Marcus, que se erige en el verdadero protagonista de la historia y sobresale sobre el resto del reparto ( Schwarze ya tiene un digno sucesor). McGinty aprovecha muy bien los magníficos efectos especiales de los que dispone y la película cuenta en este sentido con dos o tres momentos realmente espectaculares, de esos que parece que te vas a estrellar tú en la butaca.

Sin embargo, dicho lo positivo, también hay que comentar que la historia resulta plana y predecible falta de una mayor carga dramática y no se le saca partido del excelente elenco de secundarios del que se disponía. (¿Por qué Helena Boham Carter, Michael Ironside o ese bombón que es Moon Bloodgood salen tan poco?¿Por qué Anton Yelsin/Kyle Reese) de repente deja de existir?¿Y qué pintaba la niña muda en la película?). Alguna situaciones y reacciones de los personajes se han resuelto de la manera más burda y tramposa posible, esperando que el espectador acepte por las buenas que estamos ante un espectáculo palomitero en el que todo vale, incluidos los guiños a anteriores entregas que a mí, personalmente, me resultaron un poco cansinos y fáciles, sobre todo en lo que es el enfrentamiento final, aunque, eso sí, las dos horas que dura la película se hacen cortas a pesar de ciertos cortes en el montaje demasiado bruscos y que hacen suponer se corregirán en la versión extendida (¿Por qué los espectadores que pagamos la entrada tenemos que ver últimamente tantos productos mutilados adredes a la espera de la película final a la venta en soporte? Alguien debería hacer algo porque se están cargando el cine y no se dan cuenta)-.

En fin, “Terminator Salvation” cumple como producto palomitero y ha superado mis expectativas que tampoco les voy a engañar tampoco eran muchas. A la espera quedo de la siguiente entrega en 2011 que espero mejor que esta una vez asentado el nuevo giro que se le va a dar a la saga. Ya veremos que nos encontramos.

Sayonara, babies (no he podido resistirme).

Salinger vigila su centeno.


No sé si ustedes están al tanto de la historia pero si no pueden ponerse al día aquí o aquí. Salinger, nonagenario, ha salido de su retiro de más de sesenta años para demandar a una editorial sueca, Nicotext, que está promocionando la publicación de una continuación de su obra maestra “El guardián entre el centeno”.

La editorial, al parecer, obviando que los derechos de la obra pertenecen a Salinger ha encargado a un autor bajo seudónimo, J.D. California, la continuación en una nueva novela titulada “60 Years Later: Coming Through the Rye” (“Sesenta años más tarde: llegando a través del centeno”) en las que un Holden Caufield anciano se escaparía de un geriátrico para vivir nuevas aventuras.

Más allá del oportunismo económico de Nicotext y J.D. California que bajo un supuesto homenaje a Salinger lo que buscan es simplemente aprovechar el prestigio de la obra del neoyorkino y la promoción gratuita que genera la polémica para su negocio, aquí el debate se centra en determinar a quién pertenece una obra y unos personajes inmortales. ¿Al autor? ¿A los editores? ¿A todos?...

En este caso, está claro porque Salinger ejerce sus derechos de autor reconocidos legalmente, pero dentro de unos años cuando los derechos expiren, ¿se podrán realizar continuaciones gratis por cualquiera? ¿Hasta que punto una vez publicada una obra sigue perteneciendo al autor? ¿Dónde finaliza el homenaje y empieza el plagio?...

Todo el tema de la propiedad intelectual de las obras es enormemente confuso y lleno de vacíos que permiten que se puedan encontrar argumentos de peso de todo tipo pero ante todo creo debe defenderse el derecho del autor a proteger su obra y poder vivir de ella.

Por otro lado, si Salinger puede reclamar, ¿por qué los autores de cómics no?

En todo caso, Salinger vigila su centeno. Y me parece muy bien.