martes, 10 de febrero de 2009

Blutch, Mattoti y Burns en “Peur(s) du noir”


Blutch no es sólo un autor que se dedique al mundo del cómic sino que ha coqueteado con otros medios. Así, en 2007 Blutch fue el autor de unos de las historias incluida en la más que recomendable película de animación, “Peur(s) du noir”, de la que a continuación reproduzco una muestra.



En esta película, participaron con historia propias, otros nombres consagrados del cómic como Charles Burns, y Lorenzo Matotti, de las que tienen unos trailers más abajo


"Peur(s) du noir" de Mattoti



"Peur(s) du noir" de Burns




En el sitio web de la película hay muchas más muestras del resto de artistas que participaron en la película. Lo que tengo claro es que cuando encuentre el DVD, me lo compro seguro.

“Peplum” de Blutch.

Si ha habido un premio poco discutido en la reciente Edición del Salón Internacional del Cómic de Angôuleme ha sido el Grand Prix otorgado al francés Christian Hincker, mas conocido como Blutch. Una buena oportunidad, para empezar a conocer la obra de este destacado autor, por desgracia poco conocido en España, es “Peplum”, una obra editada por primera vez en 1996 en Francia y que en España apareció el año pasado en una correcta edición de Ponent Mon.

Peplum”, como se puede deducir fácilmente del título, es una historia de romanos. Pero como es constante en la obra de este autor, no nos encontraremos con una obra de género al uso, sino con una propuesta compleja, arriesgada y metafórica, alejada de las películas de gladiadores y cristianos perseguidos a los que estamos acostumbrados en el subgénero, en la que lo alegórico y poético tiene tanta o más importancia que los hechos narrados.

Al parecer la intención de Blutch en “Peplum” fue realizar una adaptación libre del “Satyricon” de Petronio y, ese esfuerzo se nota en el intento del autor de alejarse de cualquier idealización romántica a la época de los Césares, aunque el francés pronto abandona el camino abierto por el autor clásico para articular su propia visión de la Antigëdad mediante la obsesión que un joven esclavo desarrolla hacia una enigmática mujer encerrada en un bloque de hielo, localizando la mayor parte de los diez capítulos que componen la historia en los límites del Imperio, en las tierras bárbaras e ignotas más allá de los Limes, las ciudades costeras en las que anidaban los piratas, o las oscuras comunidades apenas civilizadas desde las Prehistoria donde se hacinaban todavía los cavernícolas. "Peplum" pronto se aleja de los senderos habituales de la aventura convencional para profundizar en los entresijos del amor imposible a través de la metáfora del joven enamorado de la esfigie encerrada en hielo e indagar en la futilidad del amor obsesivo condenado a la perdición y la locura. Blutch, a semejanza de Petronio, se acerca de una manera bastante honesta, y alejada de todo prejuicio, a temáticas como las relaciones homosexuales, habituales en la época, o la picaresca imperante en la sociedad, que refleja en la suplantación de identidad del protagonista por la de un noble romano desterrado y del que nunca verdaderamente conoceremos su auténtica identidad o la actitud de los comerciantes, retratando el Imperio romano como una sociedad oscura y primitiva en la que la ambición y el desprecio por la vida humana son los principales motores en contraposición con la obsesión idealizada del iluso protagonista inmerso en su extraño viaje del que el lector desconoce las razones que lo originaron y su destino final.


Blutch es un soberbio dibujante dotado de un trazo nervioso y grueso, menos interesado en buscar el detallismo y el perfeccionamiento en las localizaciones, como la expresividad de sus personajes a través de una técnica basada en la deformación de la realidad, cercana al Expresionismo, y el Claroscuro. Una opción estudiada y meditada que supedita el preciosismo a la precisión de la narración y que, por momentos, puede engañar al lector menos avezado y parecer descuidada, teniendo en la obra del gran Alberto Breccia uno de sus principales referentes. Blutch desarrolla en esta obra, en ocasiones, un sentido teatral y sincretico de la narración y la puesta en escena, recordando por momentos al Bergman de “El Séptimo Sello” o al Shakespeare de “Julio César”, potenciando el efecto dramático de la historia.

No les voy a engañar, Blutch no es un artista fácil ni para todos los públicos. Sus propuestas son arriesgadas y, en ocasiones, difíciles de seguir, pero si el lector consigue entrar en su particular universo quedará prendado por la riqueza, complejidad y originalidad que ofrece y no podrá dejar de leer hasta las últimas páginas. “Peplum”, una de sus obras más logradas y accesibles, es un buen ejemplo de todo ello. No la dejen pasar.

sábado, 7 de febrero de 2009

Concurso Watchmen


Me escribe José Alonso Madariaga para informarme sobre el concurso que está organizando la agencia de publicidad para la que trabaja Way to Blue en colaboración con El País para promocionar la próxima película de "Watchmen " de Zach Snyder.

Los interesados en participar tienen que dibujar un storyboard sobre la escena que proponen y podrán optar a viajar del 21 al 24 de Febrero a Londres, alojándose en hotel de cuatro estrellas con desayuno incluido, para asistir a la Premiere de la peli y participar en una rueda de preguntas a Zack Snyder junto a los ganadores de otros países.

Los participantes, pueden presentar aquí sus trabajos hasta el día 16 de Febrero. Así, que ya saben, si les gusta "Watchmen", dibujar y en esas fechas no les importa viajar a Londres no se lo piensen que a lo mejor acaban trabajando para Hollywood.
Suerte a todos.

Enmendando la plana a Planeta: “Prez” de Eric Shanower y Ed Brubaker.



Repasando el avance editorial de lo que Planeta planea publicar a lo largo del año en el sello Vertigo, no deja de llamarme la atención que se anuncie una nueva colección titulada “Vertigo Visions” en la que van a publicar nuevas versiones actualizadas de personajes clásicos de DC como “Jonah Hex”, “Madame Xanadu”, “Deadman” o “Zatanna” (seguro que todas ellas muy recomendables) y dejan en el limbo, de nuevo, todo el material de la serie original “Vertigo Visions”, en la que colaboraron nombres hoy tan conocidos como Eric Shanower, Ed Brubaker, Michael Allred, Guy Davis o Michael Avon Oeming entre 1993 y 1998, y que con la misma filosofía que la colección propuesta por Planeta, y se dedicó a ofrecer versiones renovadas de personajes señeros del universo DC como “El Fantasma Desconocido” y otros tan olvidados como “Doctor Trece”, “The Geek”, “Doctor Occult”, “Tomahawk” o, del que vamos a hablar hoy, “Prez”.

El “Prez” original fue un personaje ideado en 1973 por Joe Simon (sí, el cocreador del “Capitán América”) junto a Jerry Grandenetti, para DC en una colección abiertamente adelantada a su tiempo. En los cuatro números que duró la colección, Simon y Grandenetti nos contaron la historia de un adolescente, Prez Rickard, metido a presidente de Estados Unidos gracias a una enmienda constitucional que permitía a los menores de edad sentarse en el despacho oval. Simon, en estos cómics, trató temas como la ilegalización de las armas o una hipotética guerra entre Estados Unidos y Transilvania, mientras el joven presidente, aparte de nombrar a su madre vicepresidenta y a su hermana secretaria, sorteaba intentos de asesinato de sus opositores y nombra a un indio americano, Águila Libre, jefe del FBI. Como les digo, la serie no pasó de los cuatro números demasiado “moderna” para la época aunque un quinto número fue publicado en “Cancelled Comic Cavalcade” (una colección de rarezas que llegó a dos volúmenes en el que se incluían números de colecciones canceladas abruptamente y hoy prácticamente imposible de encontrar).


Para que luego digan que cosas como “Ex Machina” son modernas…

Prez” pasó a dormir el sueño de los justos, salvo una esporádica aparición en “Supergirl” y su utilización por Gaiman en una estupenda historia de “Sandman” en 1993, hasta que en 1995 el personaje fue recuperado por unos jovencitos llamados Ed Brubaker y Eric Shanower en un número único de 52 páginas de la colección “Vertigo Visions”, titulado “Prez: Smells Like Teen President!”. Este episodio está protagonizado por el supuesto hijo del Prez original, Junior, un adolescente de los noventa que al desvelarle su madre la identidad de su padre, se dedica a buscar al ex presidente desaparecido por América junto a dos amigos, para descubrir que este murió como consecuencia de un tumor cerebral agravado por la deshonestidad de los presidentes Ronald Reegan, George Bush (padre) y Bill Clinton.

Es extraño que en estos momentos en que estos autores están en lo más alto de sus carreras, una editorial desaproveche la oportunidad de publicar un material como este.

viernes, 6 de febrero de 2009

Pragmático Dillon

Dolmen: ¿Cuál sería la principal diferencia entre trabajar para Inglaterra y trabajar para los USA?

Steve Dillon: Quizá la mayor diferencia esté en que en Gran Bretaña, en revistas como Warrior se estaba más abierto a la experimentación. Pero eso no es lo habitual. Hay diferencias que radican en los individuos implicados en la estructura editorial y en las propias estructuras editoriales pero en esencia consiste en recibir un guión, ilustrarlo lo más fielmente posible y entregar a tiempo. Así todo el mundo está contento. Lo que a veces marca la diferencia es cuanto tiempo tardas en ser pagado. Los yanquis pagan rápido aunque supongo que eso también variará según con que compañía trabajes.

Extracto de una amplía entrevista realizada por Koldo Azpitarte a Steve Dillon (“Predicador”, “Judge Dredd”, “The Punisher”) en las pasadas Jornadas del Cómic de Avilés. La entrevista completa, que no tienen desperdicio, la pueden leer en Dolmen, 158.

jueves, 5 de febrero de 2009

“Planeta Extra”, obra ganadora del I Premio Planeta de Cómic.

Según informa Tebeosblog, ya hay ganadores de la primera edición del Premio Internacional de Cómic de la editorial Planeta de Agostini. Se trata de “Planeta Extra” (¿el título habrá tenido algo que ver con el fallo?) de los argentinos Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti, conocidos en nuestro país por la publicación de “Último Sur” por Norma Editorial. La obra, al parecer, es una road movie futurista y será publicada próximamente por Planeta. Aparte, del compromiso de publicación de la obra, los creadores se llevan 20.000 eurazos a repartir.

Junto al también recientemente otorgado Premio Fnac-Sins Entido, el de Planeta es el premio mejor dotado que se ofrece en la actualidad en nuestro país. Esperemos que esta sea la primera de muchas ediciones.

En Tebeosfera, más información.

El resto de trailers de la Superbowl: “Star Trek: Zero“ y “Transformers 2”.

Bueno, pues seguimos con más muestras del cine palomitero que nos espera para el 2009 adelantadas entre touch down y touch down de la SuperBowl. Gracias a Fox, he encontrado un enlace de la película que más me apetece de todas la precuela de “Star Trek: Zero” de Abrams. También les dejo un trailer explosivo de la segunda parte de “Transformers”.

Que no se empachen con las palomitas.

Star Trek: Zero



Transformers 2

miércoles, 4 de febrero de 2009

“El Marqués de Anaon 3: La Providencia” de Vehlmann y Bonhomme

El marqués de Anaon” es dentro del marco del cómic europeo más comercial una de las colecciones que mejor aúna la calidad con el entretenimiento hoy en día, ofreciendo una estupenda combinación de elementos entroncados en la tradición del género de aventuras y de época que tan bien se ha explotado en décadas anteriores, con otros, que sin llegar a renovarlo, lo modernizan y lo hacen disfrutable por todos los públicos.
El marqués de Anaon” es un cómic de época localizado en el siglo XVIII en el que se narran las aventuras de Jean-Baptiste Poulain, un misterioso joven de incierto pasado, que vaga por Francia investigando todos los hechos sobrenaturales de los que tiene noticia y descubriendo, gracias a su capacidad analítica y arrojo, como bajo la patina de superstición lo único que suele esconderse es la maldad humana. Sin embargo y, a pesar de los esfuerzos de Jean-Baptiste, su propia leyenda no hace más que aumentar.

En mi opinión, la tercera entrega de la colección publicada por Norma Editorial, “La Providencia”, es hasta el momento el mejor álbum de la serie y en el que mejor se sintetizan todos los elementos planteados en las anteriores entregas. Jean-Baptiste se embarca rumbo a España junto a una bella aristócrata andaluza para ayudarla a introducir los ideales de la del Siglo de las Luces en el país. La travesía se desarrolla sin incidencias reseñables, más allá de los inevitables mareos, hasta que el barco en que navegan se ve arrastrado a un terrible temporal en el que están a punto de ser embestidos por un navío desaparejado a la deriva, La Providencia. Cuando amainado el temporal, Jean-Baptiste y la tripulación de su barco abordan el navío fantasma descubren los restos de la tripulación. A partir del momento en que los miembros de la tripulación que acompañaron a Jean-Baptiste a bordo de La Providencia empiezan a enfermar y aparecer muertos, el marqués de Anaón inicia una carrera para averiguar la razón de las muertes antes que la supersticiosa tripulación de su barco se amotine y reproduzca el infierno que se vivió en La Providencia.

La Providencia” es el mejor guión que ha ofrecido hasta el momento Vehlmann en la colección, un acercamiento a la leyenda del “Holandés Errante” en el que la tensión y la acción están perfectamente dosificados para mantener entretenido al lector durante cuarenta y ocho páginas que se devoran en un suspiro, concatenando perfectamente las claves que explican el misterio mientras mantiene abiertas todas las posibilidades hasta el final. Es difícil no ver en esta aventura marítima ecos de Melville o de Conrad y de una de sus más celebradas adaptaciones cinematográficas, “Alien, el 8º pasajero”, pero Vehlmann, siguiendo el esquema autoimpuesto a la serie y las enseñanzas de los escritores mencionados, prescinde de cualquier explicación fantástica para dejar que sea el miedo y la ignorancia de la tripulación la que se erija en protagonista final del drama que nos describe. Sin embargo, este estupendo guión habría quedado cojo sin la labor de Bonhomme, un magnífico dibujante, que en este álbum da el dó de pecho llevando todo el peso de la narración y mostrando su dominio para reproducir todo tipo de ambientación ya sea el mar embravecido, el macabro interior de un siniestro navío fantasma o un sofisticado salón dieciochesco. Bonhomme es un dibujante detallista y esquemático que se centra en lo esencial de la historia, sin dejar por ello de enriquecerla en cada viñeta y logrando algunas páginas soberbias (las páginas mudas de la tormenta son magníficas), buscando siempre jugar con las contraluces y los escorzos pero sin que por ello se resienta el hilo narrativo. Bonhomme cuenta con un buen aliado con el colorista Delf que juega muy bien con los contraluces y las combinaciones de diferentes tonalidades de color para potenciar las ambientaciones ideadas por Bonhomme, sacando el máximo partido de una paleta de colores bastante plana.

En definitiva, “La Providencia”, es un magnífico tebeo y el que mejor define la esencia de una serie que a pesar de repetir álbum a álbum el mismo esquema se relee con agrado gracias al buen hacer del equipo creativo que premia en cada nueva entrega al lector fiel ofreciendo nuevos datos sobre la vida de Jean-Baptiste.

Otras entregas de “El marqués de Anaon” en El lector impaciente:

La isla de Brac”.
La virgen negra”.

Y una demostración del trabajo de Bonhomme, aquí.

Los trailers de la Superbowl: “G.I Joe: Rise of the Cobra” y “Land of the lost”

La SuperBowl norteamericana es el acontecimiento palomitero del año en el país de las barra y estrellas, logrando audiencias millonarias y batiendo records todos los años de espectadores, no sólo en EEUU, sino también en el resto del mundo. Por tanto, no es de extrañar que las grandes productoras –también las empresas que publicitan cualquier cosa- le tengan echado el ojo y paguen cifras millonarias por meter sus anuncios. De las anunciadas este año, espero con ganas la de los “G.I Joe” que apunta buenas maneras (insisto, en modo cine palomitero) y la de "Star Trek" (a ver si encuento el spot por ahí y se lo muestro), aunque quizás luego todo lo bueno se vea en el trailer.

Ahí les dejo un par de trailers y me cuentan que les parecen:

(Ah, sobre quién ganó el partido no me pregunten que yo de esos deportes no entiendo).

G.I Joe: Rise of the Cobra



Land of the lost


martes, 3 de febrero de 2009

“La duda” (The doubt), de John Patrick Shanley.


El pasado fin de semana fuimos a ver “La duda”, la que para muchos es una de las más firmes candidatas en la carrera de los Oscars a llevarse unas cuántas estatuillas, con la idea de sacarnos la espina que teníamos clavada desde el año pasado cuando por un par de días nos quedamos sin ver “La sospecha”, el montaje teatral en que se basó la película y que protagonizara la gran Pilar Bardem.

La historia tiene lugar en un estricto colegio de monjas en la década de los sesenta dirigido por una estricta, conservadora y fría monja (Meryl Streep) que pretende mantener su colegio de espaldas a los aires de modernidad que se respiraban en Estados Unidos. Cuando una joven e ingenua hermana (Amy Adams) la comenta sus sospechas de abusos sobre el primer niño negro admitido en el colegio por parte del carismático, aperturista y simpático sacerdote del colegio (Phillip Seymour Hoffman). A partir de ese momento, y a pesar de la falta de pruebas y la oposición de la madre del niño (Viola Davis), la directora iniciará como un a loba una cruzada para expulsar al sacerdote de su colegio.

La adaptación cinematográfica de “La duda” engancha al espectador gracias, sobre todo, a la inmensa labor de los cuatro actores que hacen creíble el artificio que el propio autor de la obra de teatro, John Patrick Shanley, se ha encargado de adaptar y dirigir al cine, manteniéndose el interés de la trama mientras el intenso duelo argumental e interpretativo entre los personajes interpretados por Meryl Streep y Phillip Seymour Hoffman no desvela ni confirma la certeza de la pederastia y decayendo a partir del momento en que la duda se convierte en certeza para el espectador, pudiendo incluso llegar a provocar algún bostezo, dado su ritmo en exceso pausado y predecible más propio del teatro que del cine. Sin embargo, hasta llegar a ese punto, la película se deja ver con agrado gracias a la labor de un reparto comprometido y ambicioso aunque no pueda dejar de lamentar que el tema de la pederastia en los colegios católicos haya sido una mera excusa para su lucimiento y la película obvie un posicionamiento claro sobre una lacra vivida durante años en Estados Unidos y que la Iglesia siempre ha logrado silenciar.

Respecto a los actores, resulta más que curioso contrastar el antipático papel de la talentosa Meryl Streep con el que interpretó hace apenas un año cuando la vimos cantar, bailar y rebosar optimismo en la adaptación de “Mamma Mía”, y comprobar, una vez más, el oficio de una actriz capaz de hacer creíble cualquier personaje que se proponga desde hace más de cuarenta años, aunque, quizás esta vez, se trate de un papel demasiado a la medida de lo que se presupone gusta a los Académicos y al público, con una secuencia final que echa a perder casi toda la interpretación realizada durante los anteriores noventa minutos. Sin embargo, la Streep en esta película queda eclipsada por el resto de actores, sobre todo por un Philip Seymour Hoffman genial que da vida con enorme talento un personaje difícil y ambiguo como pocos que por momentos despierta las simpatías del espectador para convertirse al momento en centro de sus antipatías, un personaje lleno de matices e interpretaciones, que si no fuese por la muerte de Heath Ledger probablemente le hubiera asegurado una estatuilla. También hay que destacar a una sorprendente Amy Adams que hace verosímil a la ingenua e inocente hermana James, y Viola Davis, en su corta aparición, quiénes dejan en evidencia a la Streep en sus respectivos duelos interpretativos.

En fin, “La Duda” es una película que se sostiene únicamente gracias a la labor de unos magníficos actores pero que deja en evidencia la escasa habilidad tras la cámara de su director, aunque probablemente consiga los parabienes de público y crítica. Una lástima no haber conseguido esas entradas para “La Sospecha”…

Atención: Ya hay fallo para el Concurso de Cómic de Planeta.


Según informan fuentes de la editorial, el próximo día 5 de Febrero se revelará el nombre del ganador de la I Edición del Premio Internacional de Cómic de Planeta DeAgostini en una rueda de prensa a la que asistirán los miembros del Jurado y tendrá lugar en la sede de la editorial.

El premio cuenta con una suculenta dotación de 20.000 eurillos y el compromiso, por parte de la editorial, de publicar la obra.

No es una cenorrio como se hace con los premios de narrativa pero no deja de ser una buena noticia y una iniciativa a apoyar este Premio.

¡Mucha suerte a todos los que presentaron sus obras!

lunes, 2 de febrero de 2009

Palmarés Angôuleme 2009

El palmarés del Festival de Angôuleme es un buen barómetro de las novedades de BD que veremos publicadas en España a lo largo de este año. El Gran Premio y la presidencia para el año que viene ha sido para Blutch (a ver si me termino “Peplum” y se lo comento por aquí).
A continuación, los premiados de los que destacaría a bote pronto el Spirou de Bravo (le tengo unas ganas bárbaras a este tebeo), “Pinnocchio” de Winschluss, y el “Tamara Drew” de Possy Simmonds. A continuación, todos los premiados:

Premio esencial revelación en Angoulême:
"Le Goût du Chlore", de Bastien Vives.
Premio esencial Patrimonio:
"Operation Mort", de Shigeru Mizuki.
Premio Goscinny:

"Groenland Manhattan", de Chloe Cruchaudet.

Premio Esencial FNAC + SNCF:

"Mon gras et moi", de Miss Gally.

Esenciales de Angoulême:

"Tamara Drew", de Possy Simmonds.
"Le Journal d’un ingenu", de Emile Bravo.
"Lulú femme nue", de Étienne Davodeau.
"Le Petit Christian, tome 2", de Blutch.
"Martha Jane Cannary, tome 1", de Blanchin y Perrissin.


Premio Fauvé d’or al mejor álbum:

"Pinnocchio", de Winschluss.

Gran premio de Angoulême:

Blutch.

(Vía: La Cárcel de Papel).

Poético Seth.

Marc Ngui: Acerca de la relación de los cómics con la poesía, has hablado acerca del papel fundamental que juega el ritmo en ambos medios. Me preguntaba si podrías describir esa conexión rítmica.


He notado, desde hace mucho tiempo, una conexión entre los cómics y la poesía. Es una conexión obvia para cualquiera que alguna vez se haya sentado y tratado de escribir un cómic. Creo que la primera idea se me ocurrió allá por finales de los ’80, cuando estaba estudiando las tiras de Peanuts de Charles Schulz. Parecía muy claro que su disposición en cuatro viñetas era justo como leer un haiku; el modo en que organizaba las viñetas y el dialogo tenía un ritmo específico. Tres golpes: doot, doot, doot –seguidos de una infinitesimal pausa, y luego el último golpe: doot. Cualquiera puede darse cuenta de esto al leer una tira de Peanuts. Esas tiras tiene el mismo ritmo que tienen los haiku –los haikus mayoritariamente terminan con una referencia a la naturaleza en una línea final sin relación.Con el paso del tiempo comencé a ver esa conexión más y más evidente en el modo en que yo escribía mi propio trabajo. Ciertamente, no es un proceso que se trabaje con un gran ajuste –pero cuando estoy escribiendo una página de cómic (o secuencia de páginas) estoy muy alerta acerca del sonido y la “sensación” que produce la división en viñetas del dialogo o la narración. Si tienes que contar una determinada cantidad de la historia en una página, tienes que tomar decisiones acerca de cuántas viñetas necesitas para contarla. Tienes que organizar esas viñetas –pequeñas, grandes, o una combinación de ambas. Todas esas decisiones afectan al modo en que el espectador lee la historia; hay un ritmo inherente creado por cómo dispones las viñetas. Viñeta estrecha, viñeta estrecha, viñeta ancha: este ritmo lo siente el lector, especialmente cuando pones las palabras dentro de las viñetas. Cuando estoy escribiendo un cómic, estoy muy atento a como estructuro las frases: cuántas palabras; una frase en esta viñeta; dos en esta; una viñeta muda; una única palabra. Esas elecciones son ultra-importantes en la creación de la narrativa del cómic, y ese ritmo silencioso es la mayor preocupación para mí cuando estoy haciendo un cómic. Imagino que los poetas sienten la misma preocupación. Si lees cualquier poesía de verso libre, puedes ver como el poeta ha tomado ciertas decisiones sobre como separar los pensamientos y estructurarlos, muy a menudo de una forma que desafía un sistema.


(Extracto de una entrevista realizada por Marc Ngui, para “Carousel Magazine”, y traducida por el tío Berni para Entrecomics en 2006. El resto de la entrevista, aquí).

viernes, 30 de enero de 2009

“El asombroso Hombre Lobo” de Robert Kirkman y Jason Howard.

Lo tengo claro, Robert Kirkman es un revisionista. Si ya en obras anteriores como “Invencible” o “Los muertos vivientes” nos ofreció su particular y renovadora visión de iconos del cómic superheroico, como es el superhéroe adolescente (osease, el primer Spiderman), o del terror, como los zombis, en una interpretación fresca al tiempo que respetuosa con sus claves, en su última serie, “El asombroso hombre lobo”, hace quizás su propuesta más arriesgada al escribir un tebeo de superhéroes cuyo protagonista, un licántropo, y algún secundario más, son criaturas de la noche que adoptan roles ajenos.

Gary Hampton es un hombre de negocios de éxito a punto de cerrar una operación que le ofrecerá pingües beneficios al tiempo que un respetable y cariñoso marido y padre ejemplar. Todo parece irle bien en la vida hasta que una noche es atacado por un hombre lobo en un camping que le traspasa la maldición de la licantropía. Ayudado por Zechariah, un misterioso vampiro, que se convierte en su mentor, Gary será capaz de controlar la transformación y controlar su forma lobuna a voluntad utilizando a partir de ese momento sus poderes para el bien como un superhéroe más mientras ve como su perfecta vida familiar y empresarial se desmorona y los misterios se arremolinan a su alrededor.
Lo que al menos yo presuponía iba a ser una revisión del mito clásico del hombre lobo por arte de Kirkman se convierte en un cómic de superhéroes al uso entretenido, ágil y bien construido merced al profundo conocimiento que el guionista tiene de ambos géneros, como ya demostrara en sus exitosas series mencionada, cuyos elementos aquí entremezcla con habilidad para lograr una curiosa mixtura muy agradable de leer, aunque carezca del elemento sorpresivo de sus otros trabajos y que quizás a los más tradicionalistas eche para atrás.

Kirkman, en este cómic, hace buen muestra de su habilidad para el desarrollo de situaciones y personajes, la construcción de diálogos naturales, las elipsis narrativas y los cliffhangers (una lástima no leer este cómic en su periodicidad bimestral) para ofrecernos un tebeo que se disfruta gracias a su falta de pretensiones, su ritmo trepidante, cargado de acción y humor, y deja al lector con ganas de más al terminar la última página. Kirkman es un narrador muy hábil, que no se obsesiona en narrar todos los aspectos de la historia dejando muchas situaciones simplemente insinuadas mediante élipsis para que sea el lector quien se encargue de rellenar los huecos ganando agilidad y complicidad con aquéllos a los que está destinada la historia.
Me gustaría resaltar también la labor gráfica de Jason Howard, un autor poco conocido en España aunque ya colaborara con Kirkman en un spin-off de “Invencible”, cuyo estilo amable y cartoon me recuerda a autores como Paul Grist, en “Jack Staff”, o Michael Avon Oeming, en “Powers”, que en un principio puede chocar pero al que resulta fácil acostumbrarse y que dota de enorme vivacidad y dinamismo sus composiciones, adecuándose perfectamente con el tono teen de la serie. Howard, como Grist, hace un más que correcto uso de los recursos gráficos del medio, en espedial de las onomatopeyas, la composición de página y el color que le dan un tono moderno, personal y diferente al producto final.

En fin, nos encontramos ante un tebeo divertido con el que pasar un rato de lectura agradable de lo mejorcito que puede ofrecer Image actualmente. Una lástima que la periodicidad bimestral de la serie en Estados Unidos provoque que haya un escaso stock de números (acaba de salir el número 12) y obligue a los lectores españoles esperar por lo menos un año. La edición de Planeta, que reúne los seis primeros números de la colección yanqui incluye un interesante sketchbook sobre como los autores gestaron el diseño definitivo del protagonista y los secundarios, es bastante correcta.

El blog de Jason Howard, aquí.
Kirkmania, la página oficial de Robert Kirkman.
Una interesante entrevista a Howard en español, aquí.
Otras obras de Robert Kirkman en El lector impaciente:

John Updike (1932-2009)

Me entero por aquí de la muerte de uno de los grandes de la literatura norteamericana contemporánea. John Updike, un autor prolífico en cuya producción destacan la serie de novelas protagonizadas por Harry “Conejo”, su personaje más emblemático con el que supo retratar las inconsistencias escondidas tras la bucólica imagen de la clase media norteamericana de posguerra, y con las que ganó dos Pulitzer, quedando pendiente un Nóbel del que fue eterno aspirante.

D.E.P.

Toda la información aquí.

jueves, 29 de enero de 2009

Portada sobresaliente

Una portada debe reunir varias características para pasar de ser una portada del montón a una portada sobresaliente. La principal, que impacte y llame la atención, y la sencundaria, que despierte en el potencial lector las ganas por seguir leyendo el interior. Si se trata, como es el caso, de un semanario de humor el chiste debe resultar cómico y el que se reproduce en la portada de "El Jueves" lo es por partida doble, por un lado, por lo gracioso de la postura del ex presidente debajo de la mesa, por otro, por el comentari en el bocadillo de Barack Obama.

Felicidades al autor.

Las buenas ideas hay que copiarlas

Eso pensaba yo ayer, viendo en un telediario una información que recogía la noticia sobre la buena acogida que está teniendo por parte del público la exposición que el museo del Louvre (ya saben, el de París) ha dedicado al cómic patrio mostrando bocetos y originales de autores tan interesantes como Yslaire, autor junto con el guionista de cine Jean-Claude Carrière, de "Le ciel au-dessus du Louvre", Nicolas de Crécy con su "Periodo glaciar", del que ya les comenté por aquí, "Les sous-sols du révolu" de Marc-Antoine Mathieu, y "Aux heures impaires" de Éric Liberge, y que se mantendrá hasta el próximo 13de Abril.

Una idea redonda de la que salen todos beneficiados, el cómic que se ve reconocido como una expresión cultural a la altura de otras en un marco incomparable; el museo renovando sus propuestas e incrementando el número de visitantes, atrayendo a público que a lo mejor de otro modo no se acercarían a un museo, y, al tiempo, vendiendo en sus tiendas los ejemplares de los cómics expuestos (ya que es coeditoria de los mismos junto a la editoria Futuropolis).

Una gran idea para compaginar cultura y negocio que debería ser imitada a este lado de los Piríneos. ¿Se imaginan algo así en el Museo del Prado o en el Centro Reina Sofia, exponiendo originales de Carlos Giménez, Victor de la Fuente, Jordi Bénet o Josép María Bèa? Pardiez, qué listos son estos galos…

Más datos de la exposición aquí.

Et voilá…Planeta apareció.


Tres meses de nada después, parece que Planeta recupera la regularidad de sus publicaciones. Tres meses que han dado mucho juego en la blogosfera donde se han disparado todo tipo de conjeturas y rumores mientras que la respuesta de la editorial no era otra que el mutismo de aquellos que algo podían saber (justificable, por otro lado, ya que de todos es sabido que los trapos sucios mejor se lavan en casa y no en la corrala de los vecinos) aunque hubiera sido un detalle hacia sus lectores incluir en los tebeos aparecidos este mes algún tipo de explicación para justificar tanto retraso y no hacer como si nada hubiera pasado.

El anuncio a lo largo de estas semanas de los planes editoriales para el 2009 en las distintas líneas y la aparición de las colecciones regulares de grapa de periodicidad mensual que llevaban tres meses paralizadas parecen marcar el ansiado regreso a la normalidad. Y es bueno que así sea, ya que la editorial decana en la publicación de cómics en España es un buen barómetro –aunque no exacto- para intuir el estado del mercado. Ha habido una crisis, un tratamiento extremo (que una editorial que sacaba ochenta novedades mensuales pase a sacar diez es un drama en plena campaña navideña, como me comentaba un librero desesperado mientras hacia encaje de bolillos intentando tapar los huecos destinados a las novedades de Planeta con material atrasado este mes de Diciembre) y habrá que ver si se ha superado definitivamente el problema y nos encontramos ante una editorial renovada o solamente se ha cerrado en falso y dentro de unos meses nos volvemos a encontrar sin tebeos.

El 2009 se presenta muy interesante.

miércoles, 28 de enero de 2009

“Bienvenidos al Norte” de Dany Boon.

Ando yo apurando estos días la cartelera madrileña previendo que en las próximas semanas, meses y años venideros voy a tener menos oportunidades para escapar al cine (salvo para ver películas infantiles, que tampoco me parece mal plan…) así que por recomendación de una compañera, me pasé a ver “Bienvenidos al Norte”, una comedia francesa que en otras circunstancias probablemente ni hubiera considerado y que viene avalada por haber batido todas las marcas de recaudación en el país vecino. Y lo cierto es que la película sin tener nada en que destaca, deja un buen sabor de boca gracias precisamente a su falta absoluta de pretensiones.

La trama es bastante simple. Un funcionario de correos que intenta desesperadamente ser trasladado por sus jefes a la Costa Azul para contentar a su mujer ve cómo le sancionan precisamente trasladándolo al Norte lo que, al parecer para un francés del sur, es un drama. El hombre asume su castigo para descubrir que, a pesar de sus peculiaridades, los norteños son gente amable y acogedora con la que se lo pasa bien, y la relación con su mujer con la distancia mejora al creer esta que en el sur está fatal. Todo se enreda cuando la mujer decide trasladarse al Norte a vivir con él y pasar juntos el mal trago. Ya saben, lo de contigo pan y cebolla, pero a la francesa.

Este sencillo argumento sirve como excusa para que Dany Boon, que al parecer es un cómico bastante popular en Francia, concatene una sucesión de situaciones cómicas elementales, más o menos afortunadas, poniendo de relieve las diferencias culturales entre los franceses del sur y los del norte. Un humor básico construido a base de tópicos de consumo interno pero que funciona fuera de las fronteras galas gracias al tono amable de las aventuras y desventuras de los protagonistas exageradas hasta el surrealismo y el buen trabajo de un grupo de actores muy expresivos y bien dotados para la comedia, entre los que destacan el dúo formado por Kad Marad y Dany Boon.

Una película cómica amable, sencilla e ingenua aunque para mí inferior que otras comedias galas si no más conseguidas sí más divertidas, como “La cena de los idiotas”, y que, preferiblemente, debe ser vista en versión original para apreciar mejor las gracietas, ya que aunque el doblaje ha debido ser muy complicado y estar bastante conseguido muchos de los gags se basan en las peculiaridades de pronunciación de los galos del norte. No esperen mucho de esta película, salvo pasar un buen rato (que es de lo que se trata) y olvidarla rápidamente. Lo que, después de todo, tampoco está mal, oigan.

martes, 27 de enero de 2009

“La escena del crimen” de Ed Brubaker, Michael Lark y Sean Phillips


Creo que no descubro nada nuevo a los que frecuentan este blog si afirmo que Ed Brubaker es un gran guionista, uno de los mejores que hay actualmente en el ámbito del cómic norteamericano y que ha logrado el unánime -y difícil- consenso de público y crítica con obras como “Sleeper”, “Criminal” o su etapa, todavía abierta, en “Capitán América”. Lo que a lo mejor no saben muchos es que en 1999, Ed Brubaker ya era una de los mejores guionistas del cómic norteamericano cuando se publicó la miniserie de cuatro números “La escena del crimen” y que Norma publicó en dos prestigios el año siguiente. Una miniserie que para muchos anunciaba ya en lo que se podría convertir Bru aunque para mí es su primera gran obra de madurez tras las prometedoras “Lowlife” y “At the seams”.

La escena del crimen” es una historia de puro género negro englobada en la Línea Vertigo, pensada como prólogo de una colección regular que finalmente se canceló y en ella Brubaker ya se muestra como un autor maduro, la colección regular no cuajó pero podemos hacernos una idea de lo que podría haber sido leyendo “Criminal”, que puede considerarse hasta cierto punto la evolución natural de “La Escena del Crimen”.
No se engañen. Si esperan una obra titubeante de un autor con talento pero que no domina el oficio lean otro cómic.“La escena del crimen” es una obra sin fisuras , de un guionista que domina el género y sabe qué quiere contar y cómo hacerlo, puro “hard boiled”, en el que Brubaker renueva el canon hamettiano mediante un protagonista, Jack Herriman, que se aleja del prototipo del cínico detective privado que antes de hacer uso de la violencia para resolver cualquier situación embarazosa es un joven tirillas inseguro, atormentado por sus demonios y problemas personales. Utilizando a Jack como narrador de la historia que parte de un planteamiento clásico en el género –al detective le encargan encontrar a una chica desaparecida, para descubrir cuando la encuentra, que la han asesinado- Brubaker construye una trama sólida en la que no hace concesiones fáciles al lector mientras enriquece la compleja historia a través de un plantel de ricos personajes secundarios perfectamente caracterizados, profundos y definidos, a los que seguramente esperaba sacar partido en las futuras entregas de la cancelada colección regular.

Brubaker estructura la historia a la manera de Mickey Spillane o James Ellroy, autores a los que poco tiene que envidiar en cuanto a calidad literaria, y se apoya en la labor gráfica de Michael Lark y Sean Phillips, dibujantes que se ajustan perfectamente al estilo de Brubaker y con los que ha continuado colaborando a partir de esta serie. Lark, que venía de terminar “Terminal City”, encuentra en el género negro y las historias oscuras pergeñadas por Brubaker al autor ideal que le permite desarrollar su estilo propio, realista, sobrio y conciso, pero no por ello carente de detallismo, en el que no hay sitio para las florituras ni las perspectivas forzadas, estando todo el diseño de la página, dividida habitualmente en tres y cuatro tiras, pensada para facilitar la narración y la lectura. Sean Phillips, entintando el dibujo de Lark, le da el tono oscuro necesario a la historia al igual que el colorista James Sinclair usando una gama de tonos oscuros y apagados ayuda a darle un tono sucio y desagradable que le va bien a la historia.

En definitiva, “La escena del crimen” es un gran tebeo de dos autores maduros a punto de comerse el mundo de la historieta a dentelladas. El resto es historia.

(Me temo que “La escena del crimen” está descatalogado en España desde hace algunos años, aunque quizás sea posible encontrarlo todavía saldado. Planeta podría apuntarse un tanto incluyendo esta obra en su Plan Vértigo para el 2009).

Otras obras de Ed Brubaker en El lector impaciente:
Y una excelente reseña -casi coincidente en el tiempo- sobre "La escena del crimen", aquí.