viernes, 24 de junio de 2011

Gene Colan (1926-2011)

Ha muerto Gene Colan. Una noticia que no por esperada, debido a su precario estado de salud desde hace tiempo, resulta menos triste ya que con él se va uno de los mejores artistas que ha dado el cómic norteamericano. Un dibujante que destacó en todas las Edades del cómic norteamericano, dejsplegando su excelencia con los lápices y pinceles durante décadas a lo largo de múltiples series, géneros y editoriales, siendo un dibujante que, como consecuencia de distintos problemas personales, se vio obligado a mantenerse al pie de pincel prácticamente hasta sus últimos días.

Por suerte, en los últimos tiempos sus principales trabajos han sido o están siendo reeditados en España, por lo que el fácil acceso a sus principales trabajos está garantizado a los más jóvenes –aunque a todos los que admiramos esas obras nos queda la tarea de seguir revindicándolo- pero todavía haya algunas de sus obras más importantes –“Ragamuffins”, “Nathaniel Dusk”, “Night Force”…- que, por desgracia, continúan inéditas en castellano.

Gene Colan es uno de mis dibujantes favoritos. Probablemente, el primero que aprendí a identificar y cuyo nombre buscaba en los créditos de los tebeos de superhéroes y vampiros en los que lo conocí. Sin duda, hoy es un día triste porque se nos ha ido uno de los más grandes.

D.E.P.

jueves, 23 de junio de 2011

“Daytripper”, de Fábio Moon y Gabriel Bá.

Una de las sorpresas más agradables que nos dejó el año pasado fue este “Daytripper”, firmado al alimón por los gemelos brasileños Fábio Moon y Gabriel Bá, que aportó algo de frescura en el acomodado sello Vertigo, últimamente más preocupado por primar la comercialidad de sus obras que por dar salida a temáticas que difícilmente encontrarían acomodo dentro del “maisntream” como era su objetivo inicial. Pues bien, “Daytripper” es el tebeo que rompe esa regla.

Esta miniserie de diez episodios que Planeta ha reunido en un bonito volumen narra la vida y las muertes de un personaje ficticio Bras de Oliveira desde su infancia, centrándose cada uno de los episodios en un momento trascendental de su existencia.

La premisa de la que parte esta obra no es nueva ya que el género biográfico, ya sea de personaje real o imaginado, cuenta con bastante raigambre en el mundo del cómic. Sin embargo, sí que resulta original la forma de plantear la historia del equipo creativo entroncada más en los planteamientos del realismo mágico literario sudamericano y la nouvelle vague de la BD europea que en la tradición realista anglosajona y que logra mantener el interés por las experiencias vitales del personaje protagonista a través de originales recursos entre los que destacan la presentación desordenada de los distintos episodios de la vida del protagonista (señalando únicamente en los créditos su edad para que sea cada lector el encargado de ordenar la cronología) y concluyendo cada episodio con una supuesta muerte del protagonista.

A pesar de la reiteración del mismo esquema narrativo constante que se mantiene hasta los capítulos finales de la obra y que a la larga provocan que el efecto sorpresa inicial se pierda rápidamente, lo que más me ha gustado es el tratamiento, desarrollo y evolución del personaje protagonista y su pequeño microcosmos, descrito con sensibilidad pero sin sensiblería y mostrando la fragilidad, grandezas y altibajos, del hombre corriente, logrando completamente el que se me antoja objetivo de los autores de convertir la obra en una exaltación de la vida sin ignorar por ello el hecho que en algún momento todos hemos de morir (algo que a pesar de ser una verdad de perogrullo -carpe diem, que decían los antiguos- en las sociedades occidentales contemporáneas cada vez resulta más incómodo de admitir).

El interés por la historia se mantiene gracias a la capacidad de los autores para lograr que el lector empatice con los conflictos, tan comunes a pesar de sus particularidades, a los que se enfrenta el protagonista a lo largo de su vida, convirtiéndose Bras en un amigo entrañable con el que no resulta difícil identificarse.

En el aspecto gráfico, el dibujo de los autores resulta muy adecuado para la obra, plástico, detallista y realista presentado figuras altamente estilizadas que se ven reforzadas por la excelente labor de un Dave Stewart inspirado que realiza uno de sus mejores trabajos hasta la fecha..

En definitiva, “Daytripper” es un cómic diferente a lo que acostumbra ofrecer el mainstream norteamericano de un par de autores a los que habrá que seguir muy de cerca porque están llamados a ofrecer grandes cosas. Muy interesante.

miércoles, 22 de junio de 2011

“Los hombres lobo de Montpellier”, de Jason.

Nueva esperada entrega del noruego Jason que publica como viene siendo habitual Astiberrri en la que el autor vuelve a aplicar la misma formula que tantas alabanzas le proporcionó en anteriores trabajos basado en el minimalismo, los funny animals y la fuerza evocativa de unos originales argumentos que partiendo de planteamientos de género abordan temáticas trascendentales como el desamor, la amistad o la soledad.

En esta ocasión, Jason nos relata las aventuras de Sven, un anodino artista noruego secretamente enamorado de su vecina, residente en la localidad francesa de Montpellier que con nocturnidad y disfrazado de hombre lobo se cuela por los tejados en las casas de sus vecinos para robarles. Cuando es fotografiado en una de sus correrías, Sven se convertirá en el blanco de los auténticos hombres lobo de la localidad, dispuestos a castigar al advenedizo que puede descubrir sus actividades.

Jason vuelve aplicar la fórmula expuesta más arriba con la eficacia habitual y le sale un tebeo quizás menos divertido y más desencantado que en otras ocasiones debido quizás a que el autor como todos se está haciendo mayor e incorpora a la trama elementos supuestamente autobiográficos (no en vano el mismo Jason ha vivido en Montpellier durante años y protagonista y autor comparten la misma nacionalidad). De todos modos, “Los hombres lobo de Montpellier”, que agradará aunque no sorprenderá a los que siguen desde hace tiempo a este autor, sí puede empezar a levantar sospechas respecto a un acomodamiento que le impide ir más allá del cómodo nicho en que se ha instalado en una obra con más altibajos que las divertidas “El último mosquetero” o “Yo maté a Adolf Hitler” o la más reflexiva “No me dejes nunca”.

Seguramente sea esta una obra que vaya a gustar más a los que lean a Jason por primera vez y se sorprendan con su sutil sentido de la narración gráfica emparentado al de grandes de la tira cómica como Schultz en que constantemente busca la complicidad y el guiño del lector con un exquisito uso de los “tempos” y los silencios, su tratamiento de los géneros, sus referencias cinematográficas o la complejidad de las temáticas propuestas bajo su aparente sencillez expositiva. Sin embargo y a pesar que todo eso se mantiene, “Los hombres lobo de Montpellier” es una obra en la que Jason pierden inmediatamente el interés por la trama principal que seguramente sirve de reclamo a muchos lectores pero se vuelve anecdótica durante buena parte de la obra para centrarse en la que verdaderamente interesa a Jason –la particular historia de encuentros y desencuentros sentimentales entre el protagonista y sus vecinas- solo retomándose en la conclusión de la obra para concluir en un melancólico e interpretable final abierto.

En definitiva, “Los hombres lobo de Montpellier” nos muestra al más maduro y desencantado Jason que sin perder su inteligencia sí ha perdido parte de la gracia de antaño probablemente debido al agotamiento de una fórmula que ya ha exprimido hasta el tuétano. Quizás su nueva obra en colaboración con Vehlmann, “L’Île aux cent mille morts” le abra nuevas perspectivas a un autor del que siempre hay que esperar lo mejor.

martes, 21 de junio de 2011

Lew Sayre Schwartz (1926-2011).


Me entero del fallecimiento de uno de los famosos “negros” de Bob Kane en "Batman", Lew Sayre Schwartz. Dedicado a la publicidad durante décadas, Schwartz regresó al cómic cuando se retiró de esta para volver puntualmente al cómic, realizando una adaptación de “Moby Dick” con Dick Giordano y una tira de prensa, “Dinosaur Group”.

Resulta especialmente emotivo el homenaje que le realiza Eddie Campbell y que podéis leer aquí.



lunes, 20 de junio de 2011

Y el calvo más famoso de los cómics es…

MORTADELO, quién le ha sacado una gran diferencia al resto dada su popularidad (doloroso que Yellow Kid no haya logrado ni un triste voto testimonial).

Y es que, como ha quedado demostrado en los comentarios de la encuesta, el Cómic está plagado de personajes calvos quizás porque sean personajes menos complicados de dibujar o porque en cien años todos estaremos igual. Gracias a todos por participar y atentos a la próxima encuesta.

domingo, 19 de junio de 2011

De cuando a Marvel le gustaba KISS.

Pues sí, hubo una época corta pero intensa en la que el polifacético Stan Lee se aficionó al “heavy” teatral y barroco llevado a su máxima expresión con dos espectaculares números especiales protagonizados nada menos que por los KISS, uno de los grupos más sui generis que ha dado el panorama musical y que no dejó indiferente a ningún niño ni adolescente de mediados de los setenta.

Pero vamos con los principios… Steve Gerber, guionista de “Daredevil” y aficionado al grupo, tuvo la ocurrencia de homenajearlos incorporándolos a una aventura del más original personaje que ha hollado el Universo Marvel que curiosamente también era creación suya, con lo que en los números 12 y 13 de la serie de “Howard El Pato”, Howard y los KISS compartieron una aventura dibujada nada menos que por el gran Gene Colan.



Lee debió de mover el bigote e intuir que allí había madera para un buen negocio y encargó al propio Gerber la realización en 1977 de un tebeo en el que el grupo actuase como un grupo de superhéroes made in Marvel. El imprevisible y genial Gerber, que contó para el proyecto con un extraordinario grupo de dibujantes (los hermanos Buscema, John y Sal, Gray Morrow (portada), Rich Buckler, Allan Weiss y Allen Milgrom) pergeñó una entretenida historia en la que a través de unos amuletos mágicos los miembros del grupo recibían poderes inspirados en su maquillaje para enfrentarse, apadrinados nada menos que por los 4 Fantásticos y los Vengadores, con dos de los más carismáticos supervillanos de la Marvel, el Dr. Muerte y Mephisto.


El tebeo, al que acompañó una agresiva campaña de marketing (en la misma portada se anunciaba que los KISS habían mezclado su sangre con la tinta con que se imprimieron los ejemplares y en el interior aparecían fotos que supuestamente lo demostraban) fue un bombazo y se vendió como churros –superó los hoy increíbles 400.000 ejemplares y durante décadas ostentó el record de ser el cómic más vendido- propiciando la aparición de una serie llamada “Marvel Comic Super Special” que llegó a los 41 números y se especializó en números monográficos con adaptaciones al cómic de películas y biografías de grupos musicales.



Precisamente, en el número cinco de esa serie se publicaría el segundo cómic protagonizado por el grupo en el que esta vez se enfrentarían a Khalis Wu, un antiguo hechicero que pretendía conquistar el mundo transformando la energía de las emociones generadas en los conciertos de rock en fuerza mística. Esta historia contó con un nuevo equipo creativo formado por Allan Weiss y Ralph Macchio firman el guión mientras del apartado gráfico se encargaron John Romita Jr., en uno de sus primeros trabajos profesionales, Tony de Zúñiga y Bob Larkin (portada).



Visto que los KISS podían ser la gallina de los huevos de oro que solucionase los crónicos problemas económicos de la editorial, en Marvel les ofrecieron protagonizar su propia serie regular. Sin embargo, este proyecto no cuajó al negarse el grupo a ceder los derechos de los personajes a la Casa de las Ideas como era política habitual de la empresa.



Es extraño que estos históricos tebeos permanezcan todavía hoy inéditos en España existiendo una excelente edición de mediados de los noventa dentro del sello Marvel Music .Mientras se deciden los de Panini, os dejo una interpretación del grupo en todo su esplendor, “God of Thunder”.


viernes, 17 de junio de 2011

“Bob Fish”, de Yves Chaland.

Hace unos días hablábamos de E. P. Jacobs como uno de los grandes autores europeos pioneros en la llamada Escuela de la Línea Clara y hoy toca reivindicar de nuevo al que por talento e ideas estaba llamado revolucionar los planteamientos de esa Escuela hacia el infinito –y, de hecho, durante su corta carrera así lo hizo- si no hubiera desaparecido prematuramente en un accidente de tráfico, el añorado Yves Chaland.

Como por suerte existen ediciones recientes en castellano de su obra más importante, “Freddy Lombard”, que ya comentamos aquí y aquí, hoy quiero centrarme en “Bob Fish”, obra previa que Chaland publicase seriada en “Metal Hurlant” a partir de 1980 –posteriormente, se reeditó en un álbum- y que en España también apareció hace ya demasiados años.

Bob Fish” narra las aventuras del protagonista, un peculiar detective privado al que un peculiar millonario le encarga investigar la desaparición de su hijo, lo que llevará a enfrentarse a una peculiar secta y sus delirantes planes.

En esta obra temprana, Chaland presentó su particular tarjeta de visita en una historia en la que subvierte y moderniza la presentación convencional del cómic francobelga alejada de los clásicos postulados impuestos por autores como Jacobs o Hergé. Chaland, en la misma tradición de detallismo y limpieza pero con un dibujo más caricaturesco, ágil y nervioso, introducen la trama una mordacidad y un humor adulto, cruel y vitriolico impropio de los autores más veteranos y conservadores que enfocaban sus obras hacia un público más juvenil, personalizando este cambio radical el personaje de Albertito, un gamberro sidekik del protagonista que posteriormente protagonizaría sus propias aventuras.

Es una lástima que Glénat no se haya animado a continuar con la publicación del resto de integrales de Chaland aparecidos en Francia hace pocos años tras publicar los dos primeros de “Freddy Lombard”, ya que precisamente en el siguiente aparecerían recogidos los trabajos de menor extensión de Chaland, como “Captivant”, “John Bravo”, “Bob Memory” y “Bob Fish”. Trabajos que lamentablemente parece que de momento seguirán siendo tebeos olvidados en España.

jueves, 16 de junio de 2011

“La Patrulla X: Graduación”, de Neal Adams y Roy Thomas.

Han tenido que pasar décadas antes de poder leer en condiciones los diez últimos números de la Patrulla X original (56 a 66 de “The X Men”), los últimos con material original antes que la colección quedara en animación suspendida durante unos años reeditándose material antiguo hasta el relanzamiento que supuso el mítico Giant-Size con la “Segunda Génesis” y la presentación de la nueva Patrulla X de los Wein, Cockrum, Craremont y Byrne que acabaría convirtiendo a los mutantes durante décadas en la franquicia estrella marvelita)…Solo han tenido que conjugarse unas cuantas circunstancias afortunadas –los setenta añitos de Adams, una películita que está recaudando una pasta…- para que en Panini alguien haya tenido la genial ocurrencia de ofrecer una edición digna y a un precio asequible de un material extraordinario aunque la fea portada y el enigmático título pueda llevar a más de uno a desechar su compra (aunque hayan tenido el detallito de recuperar para satisfacción de los veteranos de recuperar el logo de “La Patrulla X” de Forum).

¿Por qué es tan extraordinario este material? Porque a pesar de los desmanes que ha sufrido a lo largo de sus distintas ediciones en España – la publicación dispersa en los Pokets de Ases de Bruguera, los Clásicos Marvel de Forum (la mejor edición hasta la fecha con portadas de Carlos Pacheco) y las Biblioteca Marvel jibarizadas y en b/n de Planeta- ha logrado cautivar a varias generaciones de aficionados gracias al talento de un Roy Thomas que vivía un momento dulce como el “chicoparatodo” de Stan Lee y un consumado e inspiradísimo Neal Adams al que Lee dio libertad absoluta para que hiciera lo que le diera la gana ya que la serie no vendía un pimiento, ofreciéndonos un puñado de tebeos tan buenos como la conclusión de la saga Monolito Viviente o la de la Tierra Salvaje.

Sin embargo y a pesar de toda la brillantez de la etapa Adams/Thomas, me quedo por motivos personales con el número único en que Adams fue sustituido por Don Heck en el que se presenta al japonés Fuego Solar, el primer tebeo de los X-Men que leí en un cutre pocket de ases protagonizado por La Masa en el que premonitoriamente también se recogía la primera aparición de otro mutante que con el tiempo daría mucho que hablar, un tal Arma X.





A pesar de contar con menor prestigio entre el fandom que etapas posteriores de la Nueva Patrulla-X o del otro gran punto de inflexión en la colaboración Adams/Thomas -"La Guerra Kree-Skrull", nada menos- los tebeos recogidos en el presente volumen no tienen nada que envidiarles y suponen el auténtico canto del cisne y broche de oro a la Patrulla X original. Nuff Said.

miércoles, 15 de junio de 2011

“El Rayo U”, de E.P. Jacobs.

Leer “El Rayo U del belga E.P. Jacobs, recientemente publicado por Norma Editorial y del que ya existía una edición anterior de Grijalbo, es como hacer un viaje en el tonel del tiempo de los Zipi y Zape y aparecer en la dimensión del tebeo clásico de los maestros de la línea clara, donde todo es tan naif, tan clarito y tan bonito que casi sobran las explicaciones. Aun así, vamos a ello.
El Rayo U” es una obra que tradicionalmente se considera como la precursora de la “ópera prima” de Jacobs,Las aventuras de Blake y Mortimer”, ya que se pueden encontrar en estado embrionario distintos personajes y situaciones que posteriormente el maestro Jacobs desarrollaría en la serie principal. Sin embargo, las semejanzas con esta serie acaban allí ya que si “Las aventuras de Blake y Mortimer” es una serie enfocada a otros géneros como el policial y la intriga, “El Rayo U” es una obra de Ciencia Ficción que sigue al dedillo los patrones gráficos y argumentales del “Flash Gordon” de Alex Raymond (no en vano cuando en la Bélgica ocupada por los nazis no llegaban los materiales de la serie de Raymond, Jacobs fue el encargado de continuar las aventuras pendientes con notable éxito) y se inspira en los mundos perdidos imaginados por Conan Doyle o Edgard Rice Burroughs.

En “El Rayo U”, Jacobs nos narra las peripecias de una expedición norlandesa liderada por el profesor Marduk (Zarkov) junto al explorador Lord Calder (Flash/Blake) y el tenient Mc Duff (¿Mortimer?) para hacerse con un yacimiento de Uradio, una nueva fuente de energía que planean utilizar con fines militares. Puesto sobre aviso, el líder austradiano (¿Ming?) envía a su mejor hombre, el espía Dagon (Olrik) a acabar con los aventureros. Tras el sabotaje de la aeronave en que viajaban, los protagonistas quedan abandonados a su suerte en una inhóspita isla llena de peligros en la que han de sobrevivir a animales prehistóricos, extrañas civilizaciones pérdidas y las maquinaciones de Dagon.

Cualquier interpretación de esta obra desde la perspectiva del lector contemporáneo resultaría sumamente injusta si no se parte de la de la base que estamos ante una obra clásica cuyo principal éxito estriba precisamente en que, a pesar del tiempo transcurrido, aguanta perfectamente la lectura gracias al brillante trabajo gráfico de Jacobs, tributario estéticamente de Raymond, sin duda, pero cuya narrativa y claridad expositiva son innatas y llegaron a crear escuela (toda la famosa de la línea clara de la que, junto a Hergé y Franquin, Jacobs es uno de los fundadores) siendo este álbun un magnífico ejemplo de ello. Así, las abundantes y redundantes cartelas no empachan gracias al buen estilo literario del autor y la imaginería naif de los personajes y las detallistas localizaciones seducirán a todos los aficionados que se acerquen a esta obra con mente abierta y libre de prejuicios ya que, como los buenos vinos, mantiene su valor a pesar de los años transcurridos.

martes, 14 de junio de 2011

“Jack de las Fábulas: Los Reyes del Cielo y la Tierra”, de Mathew Sturges, Bill Willingham, Tony Atkins y Andrew Pepoy.

La verdad es que me lo he pasado bien leyendo el último arco argumental publicado por Planeta de “Jack de las Fábulas” en el que se reúnen los números 41 a 45 de la serie regular. Un tebeo completamente intrascendente, cierto, y escaso de originalidad, también, pero que dada su falta de pretensiones no ofende y llega por momentos incluso a agradar más allá de lo agotado de su planteamiento por el homenaje que los autores rinden a los folletines pulp más primitivos de los que nacieron géneros como la Ciencia Ficción y la Fantasía incorporando a la historia todo tipo de guiños y referencias.

En esta nueva entrega, Jack Frost sigue empeñado en labrarse una carrera como héroe para lo que decide acabar, en la mejor tradición familiar, con la vida de un temible gigante, El Empíreo, que reclama un tributo en oro y vírgenes a su exhausto reino. El ingenuo Jack se ofrecerá para acabar con el villano pero no encontrará precisamente apoyo en el rey y su visir del lugar ya que las apariencias engañan y nada es tan simple como el proyecto de héroe piensa.

Un nuevo intento por parte de Willingham y Sturges de dar sentido a la serie de “Jack de las Fábulas” una vez que el planteamiento inicial se les agotó tras “El Gran Cruce de las Fábulas”. Unos leves cambios –el protagonista pasa de ser el Jack Horner de siempre a su hijo, Jack Frost- y las historias dejan de ambientarse en la Tierra para pasar a los mundos de las Fábulas que siempre resultan menos exigentes – y a tirar millas.


Más allá de lo agradable que resulta siempre el juego de pillar las referencias y bromas de los autores la cosa carece de chicha, limitándose los autores a pasar de un tópico a otro sin llegar a sorprender en ningún giro de un argumento tan manido como efectivo. En el aspecto gráfico, la cosa tampoco es que vaya mucho más allá con un Tony Akins que no pasa de cumplir sin demasiada brillantez y unas graciosas portadas de Brian Bolland que demuestran que quién tuvo retuvo.
En fin, “Los reyes del Cielo y la Tierra” es un tebeo tan correcto como insulso de una serie que nunca ha tenido demasiada razón de ser. Menos mal que con la próxima entrega ya acaba.

lunes, 13 de junio de 2011

“La Ilíada”, de Roy Thomas y Miguel Ángel Sepúlveda.

Es curioso como desde planteamientos completamente divergentes se pueden alcanzar excelentes y complementarios resultados. El último ejemplo de esto que podemos apreciar en el mundillo del Cómic lo tenemos con las últimas adaptaciones al mito eterno de La Guerra de Troya que han aparecido en los últimos años, comparando la inacabada “La Edad de Bronce”, de Eric Shanower (ojo, que se acaba de reeditar el primer arco en un único tomo), con la adaptación de “La Ilíada” de Thomas y Sepúlveda que acaba de aparecer en las librerías españolas. Si la primera se acerca a la historia obviando cualquier elemento extraordinario buscando la "verdad histórica" a partir de la sencillez expositiva, la obra de Thomas y Sepúlveda saca partido de toda la carga mitológica del original y busca epatar en el lector con páginas cada vez más y más espectaculares cargadas de épica.

De este modo, el “sui generis” equipo formado por el experimentado Roy Thomas y el entusiasta Miguel Ángel Sepúlveda se despachan la obra del inmortal Homero en una entretenida miniserie de ocho episodios que Panini acaba de publicar en un tomo que estaría la mar de bien si no fuese por un par de detallitos (un par de bocadillos intercambiados por allí, demasiado encolamiento que impide leer con comodidad el prólogo de Thomas…).

Como todo el mundo se supone ha de saber, “La Ilíada” es un extenso poema épico en el que se narra buena parte de La Guerra de Troya y finaliza con la muerte de uno de los principales héroes troyanos que marca un punto de inflexión –uno de ellos al menos- en la contienda. Como Homero – o los muchos Homeros que fueron, pero esa es otra…- no tenía editores ni problemas con los formatos ni demás zarandajas que merman la creatividad en pos a la comercialidad hoy en día, desarrolló una obra extensísima en la que se describe y explica hasta el último personaje y se describe al detalle cada combate de cualquier batalla por lo que adaptar el original en ocho comic books requiere de un ejercicio de concisión imposible del que de todos modos Thomas y Sepúlveda salen bien parados. Por otro lado, como los Homeros eran hombres de su tiempo y creían a pies juntillas en la existencia de sus dioses que correteaban por el mundo conjuntamente con los mortales la adaptación no renuncia a sacar partido de ese elemento con lo que la obra está llena de referencias al rico panteón griego que participa activamente en la contienda tomando partido por los distintos bandos.

El oficio de Thomas se deja notar para tirar por la calle del medio y realizar una adaptación muy apañadita, aprovechando toda su experiencia en géneros como el superheroico y el fantástico para, sin complejos, presentar y dosificar todo el elenco de dioses y seres sobrenaturales sin que rechine a ningún lector y mostrar las espectaculares batallas obviando los momentos de calma y reflexión que en el original existen con lo que consigue un cómic de ritmo desenfrenado aunque carente de profundidad que logra su principal fin, entretener. Thomas se apoya en el excelente trabajo gráfico de un inspirado Miguel Ángel Sepúlveda, quién realiza una excelente labor a la hora de sintetizar tanta agresividad sin caer en la repetición de situaciones y al tiempo caracterizar perfectamente a cada héroe, dios y guerrero de los muchos que aparecen en el original.
En definitiva, esta versión de “La Ilíada” es un excelente acercamiento al más puro estilo Marvel de la obra original y deja con ganas de seguir disfrutando de la excelente labor de un equipo creativo bien compenetrado por lo que espero que la continuación, “Las Guerras Troyanas”, no se demore mucho en publicarse.