miércoles, 10 de noviembre de 2010

“Scott Pilgrim 6: La hora de la verdad“, de Bryan Lee O’Malley.

Tras la lectura del quinto tomo de la opera prima del canadiense Bryan Lee O’Malley tenía curiosidad por ver cómo finalizaba esta sexta entrega y si abundaba en la amplitud de registros que apuntaba esa penúltima entrega hacia un giro más “adulto” de la historia. Sin embargo “La hora de la verdad”, el sexto volumen que supone la finalización de la serie, sin dejar de tener el carácter de lectura entretenida que marca toda la serie ha sido una pequeña decepción por la elección de O’Malley de mantener hasta el final el tono desenfadado de las aventuras de Pilgrim sin hacer honor al subtítulo.

En “La hora de la verdad” nos encontramos con un Scott Pilgrim deprimido, en un estado si cabe más lamentable de lo habitual, tras la desaparición de su enamorada Ramona Flowers. Sin embargo, tras una “inspiradora” estancia en el campo, Scott volverá a la ciudad para enfrentarse al más temible de los enemigos, Gideon, el último y más poderoso de los novios malvados de Ramona, intentar recuperar a su novia desaparecida e intentarse encontrar a sí mismo.

No se puede decir que O’Malley no haya sido consecuente consigo mismo y sus seguidores aficionados desde peques a esas series de anime y manga de cientos de capítulos que enfrentaban al protagonista de turno con los más variopintos enemigos en batallitas interminables que episodio a episodio repetían sin rubor la misma estructuras. O’Malley se ha mantenido fiel a esa referencia fundamental que entiende perfectamente hasta el final hinchando la serie en este último tomo con la más confusa y absurda de las batallas con el último novio malvado de Ramona Flowers añadiendo un bello y romántico final abierto que, sin embargo, nos escamotea la serie cuando la cosa se ponía realmente interesante con el enfrentamiento de Ramona y Scott con una madurez que como peterpanes modernos se niegan a aceptar.

No hay que obviar sin embargo que, tras todo el rollo de batallitas que construye el autor para la chavalería, la obra resulta interesante por su sustrato metafórico, mostrándose como un autor inspirado capaz desde las asumidas limitaciones del amerimanga más frívolo de construir una historia con sustancia y trasfondo para quien quiera entrar sin prejuicios en el juego que propone y escarbar en el trasfondo de la obra. Con todo, O’Malley es un autor a seguir en el futuro si se atreve a ampliar sus perspectivas y “Scott Pilgrim contra el mundo” está llamada a convertirse en una obra de referencia pese a sus limitaciones, quizás el “Odio” del nuevo milenio. Y si no me creen, dentro de unos años, me lo contáis.

Más “Scott Pilgrim contra el mundo” en El lector impaciente, aquí y aquí.

Mantlo-Gaiman: Las dos caras del genio.


Leo en 999 y Flora y Fauna que ayer fue el cumpleaños de Bill Mantlo (59) y hoy es el de Neil Gaiman (50), lo que me pone fatalista y me hacen reflexionar sobre la esquiva y loca fortuna que es esto de la vida.

Por edad, ambos son casi compañeros de generación (aunque cada uno se situaría en un extremo) renovadores, en su momento, del cómic mainstream norteamericano de los ochenta y noventa por la originalidad de sus propuestas. Ambos, por diferentes motivos, eligieron realizarse en otros ámbitos ajenos al medio, lo que quizás no deja este -o su miope industría- en muy buen lugar . Gaiman como escritor de novelas, Mantlo ejerciendo como asistente legal en una asociación del Bronx neoyorquino.

Aquí acaban las similitudes. Hoy en día, Gaiman es un autor respetado y admirado al que la fortuna le sonríe con un relativo éxito literario, adaptaciones cinematográficas de sus obras, reediciones cíclicas de sus mejores cómics y lucrativas incursiones en el cómic más comercial. Mientras tanto, Mantlo sufre la peor de las suertes languideciendo invalido, internado de por vida consecuencia de la mala hora en que un hijo de puta al volante se lo llevó con su coche por delante cuando patinaba, disminuido en sus capacidades, necesitando ayuda constante y con una situación económica precaria a la que no ayuda precisamente que sus cómics no sean reeditados y su obra difundida sólo recordada y valorada por los aficionados más veteranos.

Las dos caras de la fortuna aplicadas a dos grandes escritores que ejemplifican eso de que unos nacen con estrella y otros estrellados. Fijado quizás nuestro destino sin que podamos hacer (bueno, se puede ayudar a Mantlo adquiriendo este libro aquí) ni decir mucho.

Felicidades a ambos.

martes, 9 de noviembre de 2010

“The House of Mistery: Alex Toth”


Alex Toth siempre me ha parecido que es como El Greco de los Cómics. Un dibujante excepcional, sin duda, con un elemento pertubador que logra que sus viñetas (como los cuadros de Doménikos Theotokopoulos) se graben a fuego en la memoria del lector más allá del género en que se adscriban sus historias (terror, romántico, superheroico, aventuras…). Como El Greco, Toth fue un culo de mal asiento que erró por distintas editoriales y agencias dejando una obra tan brillante como dispersa…Y como El Greco, Toth fue quizás más reconocido por sus colegas autores que por los aficionados siendo su inmensa influencia rastreable en un abanico de dibujantes que hoy en día consideramos tan imprescindibles como Gene Colan, Jordi Bérnet, José Múñoz y un largo etcétera. Un dibujante mayúsculo por su insultante dominio de prácticamente todos los aspectos que pueden pedírsele a un dibujante de historietas –composición de página, sombreado, narración, perspectiva, uso de la onomatopeya, conocimiento anatómico…- pero que a pesar de su maestría resulta si acaso poco menos que una mera referencia a pie de página para los nuevos aficionados. Por ese motivo, la edición por parte de Planeta de un tomo que reúne las historias de terror que realizó para DC en “The House of Mistery” a un precio bastante asequible no deja de ser una buena noticia a pesar que la reproducción de las mimas no sea todo lo buena que pudiera esperarse.


Las historias de terror que reúne el tomo guionizadas por el mismo Toth o por autores tan competentes como Jack Oleck o Robert Kanigher sorprenden por su originalidad y frescura gracias al enfoque sorprendente que Toth da a cada una de las historias que, en los lápices de autores menos competentes, resultarían bastante tópicas (historias de monstruos interdimensionales, alienígenas, suplantaciones de identidad y equívocos fatales). Pero, además, este tomo permite apreciar la evolución del autor en un período de quince años hacia una economía gráfica y una expresividad mayores sin abandonar por ello las inteligentes onomatopeyas o los escorzos característicos que encajan perfectamente con la temática de unas historias que deriva de un terror un tanto pueril propio del cine de serie B de la época a historias en las que el aspecto psicológico y la caracterización de los personajes resulta más profunda, convirtiéndose en la base de las historias.


En definitiva, a pesar de la discreta reproducción (por desgracia nota característica en la serie) este tomo dedicado a un autor como Alex Toth se me antoja una compra imprescindible para cualquiera que quiera disfrutar de un autor mayúsculo capaz de elevar a un listón superior unas historias que, de otro modo, resultarían bastante prescindibles. Y es que tratándose de Alex Toth no es tan importante el qué cuenta sino el cómo lo cuenta. Si tuviera que comprarme un único tebeo este mes probablemente sería este.


Más “The House of Mistery” en El lector impaciente:


Bernie Wrightson.


Neal Adams.

lunes, 8 de noviembre de 2010

“Hellblazer: Scab”, de Peter Milligan y otros.

Peter Milligan es un guionista que me gusta especialmente. Sus trabajos, más allá de su calidad, que generalmente suele ser superior a la media en el comic mainstream, ofrecen dosis de originalidad e independencia (entendiendo por tal el hacer lo que le apetece sin atender a las modas imperantes y, lo que me parece más importante incluso, lo que pueda esperarse de él) que no suelen dejarme indiferente y, como mínimo, resultan entretenidos. No está siendo una excepción, en este sentido, su actual etapa en “Hellblazer” en la que aporta nuevos aires a las desventuras de John Constantine.

En el primer volumen publicado por Planeta, que reúne los números 251 a 255 de la colección regular, titulado “Costra” –aunque lamentablemente no se haya traducido el título- y que reúne los dos primeros arcos firmaos por Milligan ya se aprecian las pautas que el guionista inglés va a desarrollar en la serie. En el primer arco que da título al tomo, nos encontramos a un enamorado y feliz Constantine afectado por una rara dolencia cutánea que le produce una enorme pústula consecuencia de sus malas artes pasadas sobre un sindicalista liverpooliano que le acarrearán la primera crisis sentimental en su bucólica relación, mientras que en el segundo arco de dos números, "Regeneración", Constantine en su intento de sabotaje de las obras de las Olimpiadas de Londres da con el supuesto fantasma de un doctor de la peste del siglo XVII y un drama familiar que se remonta tres siglos atrás.

En apenas cinco números Milligan se las apaña para introducir críticas a los últimos coletazos del sindicalismo preblair hasta a las actuales Olimpiadas de Londres aprovechando su conocimiento de primera mano del tema gracias a su origen británico en entretenidas e imaginativas tramas de terror urbano barkeriano repletas de gólems cutáneos y demonios mesopotámicos con pinta de colegiala, recuperando parte de la esencia de un personaje desgastado tras pasar quizás por demasiados autores en los últimos tiempos y construyendo una versión de Constantine falible y enamorada que irá desarrollando en las siguientes entregas.

En el aspecto gráfico, en estos números parece que se pretende un giro radical a la serie abandonado el tono oscuro y tenebrista que es casi su seña de identidad para apostar por voluntariosos autores sin demasiado bagaje como Giuseppe Camuncoli y Goran Sudzüka que no lo hacen mal dentro de sus limitaciones, aunque queden en evidencia frente a la historia corta que ilustra Eddie Campbell, a la espera de un enorme Simon Bisley que se unirá a la serie a partir del siguiente volumen. Pero de eso ya hablamos otro día.

Mñas "Hellblazer" en El lector impaciente:

"Hellblazer" de Warren Ellis.

¿Hermann en el Expocómic?...Yo voy.

...Pues eso, que si uno de mis dibujantes preferidos viene a los madriles no es cosa de perder la oportunidad. Espero que me cuadren los horarios, que luego ya sabemos lo que pasa...

Ah, y tampoco está nada mal que vengan los Quitely, Golden, Janson y Sequeiros... Con estos nombres uno se ilusiona.

domingo, 7 de noviembre de 2010

A RZA le gustan Bill Sienkiewicz y “Elektra Assassin”.


RZA es un reconocido productor, cantante y compositor de Rap y Hip-hop que, aparte de ser miembro de Wu Tang Clan desarrolla sus propios trabajos en solitario bajo el nombre de Bobby Digital, pero, lo más interesante para mí es que el señor RZA tuvo el buen gusto de elegir al único e inigualable Bill Sienkiewicz para la portada del disco en que inició su carrera en solitario en 1998 titulado "Bobby Digital in Stereo".

En el disco, el cantante deja constancia su afición a los comics books. En la elección de la portada, al menos, muestra bastante buen gusto y Sienki hace un gran trabajo plasmando algunas de las pasiones de RZA –mujeres, armas de fuego, artes marciales…- en una portada que estéticamente a mí me recuerda bastante a sus trabajos en “Elektra Assassin” aparecidos unos diez años antes.

Ahí os dejo una canción del disco, “Domestic Violence”, y el resto de las fantásticas portadas de “Elektra Assassin”:








viernes, 5 de noviembre de 2010

Nueva Encuesta Impaciente.

Visto lo participativo y divertido que es esto de las encuestas, vamos con la segunda que es para nota. La cuestión es:

¿Qué Editorial de Cómics norteamericana ha tenido mayor influencia y repercusión en el medio, en tu opinión?

A la derecha, ya sabéis, las opciones de las que sólo podéis elegir una. En los comentarios, podéis explayaros todo lo que queráis.

Por si necesitáis meditarlo hasta el próximo 5 de Diciembre podéis votar y si necesitáis inspiración os dejo unas cuántas portadas para que os sirvan de inspiración.

¡¡ A participar todo el mundo!!

“Los Muertos Vivientes 12: Vivir entre ellos”, de Robert Kirkman y Charlie Adlard.

No nos podemos quejar porque Planeta se está poniendo las pilas y sigue el ritmo de la edición norteamericana de “Los Muertos Vivientes” de Kirkman y Adlard –seguramente tanta presteza algo tendrá que ver en tanta presteza la adaptación televisiva- que en Estados Unidos va por el número 78 y el último TPB español incluye los números del 68 al72, un nuevo álbum en el que Kirkman nos vuelve a deleitar con un nuevo giro argumental (y van…) lleno de posibilidades.

Los supervivientes llegan por fin a Washington siguiendo la guía de Eugéne. Sin embargo, sus expectativas se ven truncadas y el panorama se vuelve más oscuro de lo habitual en una enorme ciudad invadida de zombis y sin apenas alimentos. Pero, cuando la situación es más desesperada, la aparición de un nuevo personaje que les anima a unirse a una comunidad de supervivientes mejor organizada y numerosa que la suya es recibida entre el recelo y la esperanza. ¿Habrán encontrado nuestros protagonistas un lugar donde instalarse por fin?¿Es todo tan bueno como parece?¿Serán capaces de adaptarse a la nueva situación? Tendréis que leeros el tebeo para saberlo.

Podría considerarse este TPB como un nuevo punto de inflexión en la serie y, si bien en cierta manera puede considerarse así, creo que el verdadero giroKirkman lo introdujo realmente en el anterior volumen, “Teme a los Cazadores”, en el que nuestros protagonistas dejaron de ser los “buenos” y empezaron a tomar decisiones moralmente discutibles justificadas para asegurar su supervivencia pero que ponen en tela de juicio su cordura y “humanidad”. En esta entrega, Kirkman empieza a sacar punto a esa nueva situación de conflicto entre los agotados protagonistas y la aparentemente pacífica comunidad de supervivientes para presentar en las últimas páginas un nuevo e inquietante registro en Rick y sus chicos. En ese sentido, resulta un placer ver como Kirkman va desarrollando con aparente sencillez las tramas y hace evolucionar a los personajes en una “serie-río” que de momento no acusa desgaste.

En el aspecto gráfico, ninguna novedad destacable con un Adlard cumplidor pero que no sobresale (salvo quizás en las meritorias portadas que los TPBs no incluyen) bien secundado por Cliff Rathburn.

En fin, cada entrega de “Los Muertes Vivientes” es una auténtica gozada que nos invita a disfrutar como en los tebeos de antes en los que las cabalas sobre como continuaría la historia eran casi tan importantes como lo que acabábamos de leer. Una serie que nadie debería perderse.

jueves, 4 de noviembre de 2010

“Blacksad: El infierno, el silencio”, de Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales.

Cinco años son muchos años…Un lustro, exactamente. Y un lustro es lo que llevaban Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales sin ofrecer una nueva entrega de su exitosa y multipremiada serie “Blacksad”. Tantos años que más de uno creíamos que ya la cosa iba a quedar aparcada definitivamente embarcados los autores en distintos proyectos por separado. Y, sin embargo, como no hay quinto malo Guarnido y Díaz Canales acaban de publicar la cuarta entrega de la serie del gato detective, “El infierno, el silencio”, con el que quizás sea el álbum más ambicioso de toda la serie.

En “El infierno, el silencio”, Blacksad y su amigo Weekly se trasladan al bullicioso Nueva Orleáns, la cuna del Carnaval, el vudú y el Jazz para investigar a instancias, Faustus LaChapelle, un moribundo representante musical, la desaparición de “Little Hand” Fletcherd, el músico estrella de su compañía adicto a la heroína. En el transcurso de su investigación, Blacksad irá descubriendo los oscuros y turbios vínculos que unen los destinos de Fletcherd y sus viejos colegas con la familia LaChapelle al tiempo que su búsqueda del músico se convierte en una carrera contrarreloj para salvarle la vida. ¿Lo conseguirá? Tendréis que leer el tebeo para saberlo.

Sin abandonar las entretenidas y clásicas claves de género negro que son características de la serie, existe una voluntad por parte del equipo creativo para afrontar nuevos retos en esta entrega a través de un guión más complejo que el de entregas precedentes en el que la trama se muestra desordenada para que sólo al final el lector encaje todas las piezas. Para ello, Díaz Canales y Guarnido abundan en las elipsis temporales y las sutiles referencias que orientan al lector en una lectura en la que al principio por fuerza se ha de sentir un tanto perdido hasta que aprende las reglas del juego propuesto por los autores bajo la solo aparente, en esta ocasión, evolución lineal de la historia a la que nos tenían acostumbrados. Cuando el final el lector organiza en su cabeza la trama esta se muestra bastante sencilla aunque magistralmente resuelta a través de un inteligente recurso que permite al mismo tiempo restar peso en la acción al en otras entregas omnipresente Blacksad mostrando un elenco de secundarios mayor que en anteriores entregas–soberbiamente caracterizados cada uno de ellos, como es habitual- con lo que estamos ante un álbum igual de entretenido que los anteriores pero mucho más complejo y ambicioso.

En el aspecto gráfico, Guarnido vuelve a dejar buena muestra de su sorprendente habilidad para la personificación de animales atreviéndose con nuevas especies a las que no había recurrido hasta ahora – hipopótamos, monos, camellos…- haciendo gala de su dominio de los recursos exclusivos del cómic para caracterizar y transmitir información al lector (no es casualidad que los traficantes de heroína sean un camello y un caballo o los encantamientos vudus los realice una mona). Guarnido desarrolla la mayor parte de la narración a través de un ritmo pausado con una composición de página muy clásica que se rompe sólo para introducir elegantes transiciones a través de los viajes alucinados de Little Hand y se acelera en las viñetas de acción gracias a su insultante dominio de la figura humana para reproducir las más complejas figuras y posiciones y otorgarles la ilusión de movimiento merced a sus conocimientos de animación. Además, si al tebeo le añadimos la habitual carga de detalle con la que Guarnido trata cada viñeta y las novedosas localizaciones, la historia se convierte en una delicia que invita a varias relecturas pausadas para demorarse y no perderse detalle. Por otro lado, Guarnido juega además con el color de un modo mucho más atrevido que en anteriores entregas no sólo para recrear atmósferas sino también para establecer separaciones narrativas entre distintos lapsos temporales de la historia entre el pasado y el presente ofreciendo mayores registros en su tratamiento que en anteriores entregas. No hay duda que Juanjo Guarnido es uno de los mejores dibujantes patrios que realizan cómics en la actualidad.

En definitiva, los cinco años –el lustro- de espera han merecido la pena y creo que estamos ante uno de los mejores tebeos del año y la mejor entrega de lo publicado hasta ahora dentro de una serie que a pesar del tiempo transcurrido mantiene sino supera su altísimo nivel. Quedo a la espera del quinto álbum para cuando los autores quieran (que ya se sabe que no hay quinto malo…).

Más “Blacksad” en El lector impaciente:

- “Un lugar entre las sombras”.
- “Artic Nation”.
- “Alma Roja”.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Recordando a Wally Wood.




Ayer se cumplieron treinta años desde que un genio del cómic llamado Wally Wood decidió dejarnos. Como no hay mejor forma de recordarle que reivindicar su obra os dejo esta fantástica historia que realizó en 1971 para la revista “Creepy”, “The Cosmic All”.