lunes, 25 de octubre de 2010

“Uncle Sam”, de Alex Ross y Steve Darnall.

Recupera Planeta en un apañado volumen los dos números que componen la miniserie que Alex Ross y Steve Darnall desarrollaran sobre un icono popular tan arraigado en la imaginario del pueblo norteamericano como es el Tío Sam quién más o quién menos conoce por el famoso cartel de reclutamiento de James Montgomery Flagg. Y a pesar de los años transcurridos desde su publicación original en 1997 resulta llamativo –y preocupante- comprobar como su mensaje continua siendo plenamente vigente en los tiempos actuales.

Uncle Sam” nos presenta al símbolo americano como un viejo senil y confuso que deambula perdido por la ciudad. Preso de sus recuerdos y de los fantasmas del pasado que le hace rememorar los más remarcables hechos históricos Sam intenta encontrar su rol en un nuevo mundo que no conoce y por el que deambula andrajoso. Cuando Sam descubra por fin su nuevo rol quizás sea demasiado tarde al haber sido sustituido por un símbolo más moderno y flexible.

Uncle Sam” es un tebeo brillante por entender y recuperar el poder de los iconos para azotar las conciencias más allá de la calidad gráfica de un Alex Ross inspirado que derrocha talento en cara página merced a su estilo hiperrealista personalizando tanto al Sam de Flagg, que popularizase al personaje, como al superheroico de la antigua Quality ideado por Eisner (con el que, por otro lado, este cómic no guarda ninguna relación). El guionista Steve Darnall nos ofrece una versión alejada del viejo vigoroso al que estamos acostumbrados para ofrecernos una versión más débil, la de un viejo decrépito y confuso que ha perdido su identidad que mueve a la lástima. El Tío Sam de Darnall es un viejo profeta sin hogar y sin oyentes sobrepasado por una sociedad a la que le cuesta entender haciéndonos rememorar otras poderosas imágenes como “Simón del Desierto” de Buñuel, el Max Estrella de Valle o el mismo Don Quijote cervantino.

Pero, más allá de esas comparaciones, el gran acierto del cómic se basa en su fuerza evocadora. Darnall enfrenta, en la búsqueda de su identidad perdida, a Sam con las luces y sombras que han marcado la historia estadounidense a través de sus símbolos. Darnall y Ross no muestran una especial simpatía hacia el símbolo ni la nación a la que va asociado mostrando las injusticias contraponiendo la brillantez de un símbolo caído en desgracia con otros como Britannia o Columbia, actualmente olvidados, en lo que es una vuelta oscura por el sueño americano. Es en el reencuentro con la gloria idealizada de esos símbolos olvidados en los que Sam renueva su vigor para enfrentarse a su función en los nuevos tiempos.

La erudición demostrada por los autores en las referencias tanto gráficas como escritas – los alucinados diálogos de Sam son casi todas citas célebres de presidentes norteamericanos- como la calculada confusión de la narración (es un tebeo narrado en primera persona y el lector se mueve a través de los recuerdos y la vigilia del protagonista sin que en ocasiones quede clara la diferenciación entre unos y otra) lo que puede llevar al lector no avisado a despreciar un tebeo inteligente que da sentido a un sello adulto como Vertigo.

La historia, se resuelve finalmente, de un modo abrupto a través de un final abierto que, inevitablemente, invita a la esperanza que es la principal función de los símbolos. La edición de Planeta se completa con un sketchbook de Ross y un interesante artículo de Darnell sobre el origen y evolución del icono del Tío Sam. Como único punto negativo, yo hubiera preferido que en el título se hubiera traducido Uncle por Tío, ya que no hay lugar a la interpretación.

Demonios de Tebeo (2): Los Demonios de la Marvel (2).

El amigo David, de Safari Nocturno, avisa en los comentarios con razón que he olvidado en la entrada dedicada a los demonios Marvel a Surtur. Podría escudarme en que la entrada se refiere más a demonios de raíz judeocristiana y no de otras mitologías y religiones de las que bebió La Casa de las Ideas pero como creo que la aportación resulta muy pertinente y de paso me sirve para complementar la anterior entrada con otros demonios procedentes de esas otras mitologías menos conocidas.

Surtur, mitológicamente es el gigante de fuego al que Kirby y Lee convirtieron en la divinidad del inframundo asgardiano, Muspelheim, al que Thor y los dioses han de enfrentarse cíclicamente en el Ragnarok que marca el fin del mundo. Enemigo clásico de Thor desde los inicios de su colección el que ofreció un planteamiento más cercano a su carácter mitológico fue el gran Walt Simonson en su fructífera etapa en la serie del Dios del Trueno.

Por otro lado, Surtur no es el único “demonio” adaptado de la mitología escandinava que Lee y Kirby incorporaron al elenco de enemigos de Thor, ya que también hay que tener en cuenta a Ymir, el gigante de hielo. El señor del Niffleheim cuenta con una estirpe de tronío con un largo recorrido en el Universo Marvel. Por un lado, Loki, la némesis de Thor descendiente de los gigantes de hielo y, por otro lado, Roy Thomas y Barry Smith nos presentaron a sus hijos en la adaptación del relato de Robert E. Howard aparecido en “Conan The Barbarian, #16”.

El siempre original John Byrne presentó a lo largo de todo el primer volumen de la serie “Alpha Flight” el elenco de las “Grandes Bestias del Norte”, inspiradas en las leyendas de las tribus indias canadienses. Estas bestias – Kariooq, Kolomaq, Tundra, Ranaq, Somon, Tamaraq, Tolomaq- atrapadas en un plano dimensional paralelo a la Tierra del que pretenden escapar ayudaron a dar un punto de originalidad a una serie llena de grandes ideas












domingo, 24 de octubre de 2010

“El Caballero del Antífaz”, de Francesc Xavier Capell. ¿Estrenada?

El atento Akbarr me avista que esta película se supone que ya se ha estrenado en algún sitio. ¿Alguien la ha visto? Bueno, por si no sabéis nada todavía de esta adaptación de la obra de Manuel Gago podéis ver el trailer en el enlace. Ya me contáis vuestras reacciones.

El trailer, aquí.

Si no lográis reponeros de tanta emoción, os dejo unas portadas de "El Guerrero del Antífaz" de Gago para que comparéis.


viernes, 22 de octubre de 2010

Demonios de Tebeo (1): Los Demonios de la Marvel.

Los demonios, diablillos y demás criaturas infernales quizás por ser arquetípicos de la maldad arraigados en nuestras sociedades de raíz judeocristiana han ocupado un papel destacable en los cómics, especialmente en un género, el de superhéroes donde el eterno conflicto entre el Bien y el Mal encarnados por los enfrentamientos entre héroes y villanos supone el motor principal de sus historias.

Sin ánimo de ser exhaustivo y para que la entrada no resulte engorrosamente larga, la he dividido en tres, La primera entrega se referirá a los principales demonios de Marvel, la segunda de DC y otras editoriales norteamericanas, y la tercera, a modo de epílogo, mostrará unas cuantas diablesas y poseídas de distintas compañías. Cuando me apetezca veré si continúo con el tema con otras entradas dedicadas al Cómic Europeo.

A pesar de haber intentado ser lo más exhaustivo que he podido, no olvidemos que los nombres y las formas del Maligno son Legión así que probablemente se me hayan olvidado, o directamente desconozca, algunas de sus manifestaciones comiqueras por lo que si desde los comentarios hacéis nuevas aportaciones las iré incluyendo en la entrada.

Por orden de jerarquía, la principal personificación del Demonio de la Marvel es Mephisto. Desde sus inicios en “Silver Surfer” este diablo ha sido la manifestación más perniciosa y temible del mal al ser un enemigo sutil que busca socavar la voluntad de los héroes no tanto en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo sino en complejos ejercicios ajedrecísticos en que busca embaucarlos para hacerse con sus almas.

Los Demonios asociados generalmente al mundo místico y sobrenatural han sido generalmente enemigos acérrimos de los personajes místicos de la Casa de las Ideas encontrando en las distintas series del “Dóctor Extraño” su acomodo natural. De los principales demonios a los que el Señor de las Artes Místicas ha tenido la desgracia de enfrentarse Dormammu, Satannish, Pesadilla y D’spayre han sido algunos de sus principales contendientes. Estos monstruos se caracterizan por alimentarse de los sueños y emociones de los seres humanos desde dimensiones paralelas a la terrenal.

Probablemente, en las series de “Los Defensores” por la naturaleza de algunos de sus miembros y por contar con Extraño en sus filas es donde se han desarrollado algunas de las mejores sagas –lamentablemente inéditas en castellano- contra seres infernales. Destacan los enfrentamientos del grupo contra Satán y la llamada Mano de Seis Dedos, una hermandad de demonios dispuesta a dar más de un quebradero de cabeza a este grupo de superhéroes que en estas sagas vivió sus momentos dorados. Otra de las personificaciones infernales con la que más enfrentamientos han tenido “Los Defensores” ha sido Marduk Kurios conocido también como Satán y supuesto padre de Daimon Hellstrom (El Hijo de Satán) y Satana. Precisamente, en “Los Defensores” se suman un par de personajes de lo más pintorescos, que abjurando de su naturaleza infernal se convierten en superhéroes. Estoy hablando claro del mencionado Hijo de Satán (creado por Gary Friedrich y Tom Sutton) y de La Gárgola (creado por J.M. de Matteis y Don Perlin directamente inspirados en The Demon kirbiano de DC).


Es curioso comprobar como las series de mutantes han tenido sus propias némesis infernales, desarrolladas en un principio aparte del resto de demonios marvelianos para ir poco a poco (básicamente a partir del megacrossover de “Inferno”) siendo incorporadas al resto de series. En las series mutantes destacan fundamentalmente dos grandes grupos de demonios.


Por un lado la raza primigenia de los N’garay, de clara inspiración lovecraftiana ideados por Mantlo, Cockrum y Claremont (un demonio n’garai protagoniza mi historia de demonios preferida en la que una jovencita Kitty Pride se convierte en una scream lady el Día de Navidad).


Por otro lado, aparecen el demonio Belasco (creado por Bruce Jones y Brent Anderson) y sus muchachos encabezados por sus lugartenientes S’ym (homenaje de Claremont y Brent Anderson al “Cerebus” de Dave Sim) y N’Astirth (creado por Louise Simonson y John Bogdanove). Belasco fue un antiguo hechicero convertido en señor infernal de un Limbo paralelo desde el que disfrutaba haciendo perrerías a Illyana Rasputin y sus coleguillas de “Los Nuevos Mutantes”, debiendo enfrentarse además en múltiples ocasiones a la rebelión de sus propios esbirros.


Entre los más poderosos demonios hay que destacar también a Chtoth un dios primigenio –vuelve a aparecer la influencia lovecraftiana- quién redactó el maligno Darkhold, el libro maldito del Universo Marvel inspirado en el Necronomicon de ya sabéis quién. Chtoth y su libraco protagonizaron igualmente una interesante saga de “Doctor Strange”.Libro y personaje hunden sus raíces en la Edad Hyborea de Conan y vertebran buena parte de las historias místicas del Universo Marvel.

Mephisto ha tenido múltiples apariciones en las series superheroicas tentando a tal o cuál superhéroe pero quizás la más destacable sea en Daredevil (nuestro Diablo preferido, claro) al que tentó a través de uno de sus hijos Blackheart creado por Ann Nocenti y John Romita Jr.

Destacable es el caso de Zanathos y “El Motorista Fantasma”. Zanathos es el demonio de la Venganza que poseyó a un motorista circense, Jhonny Blaze, cuando este empezó a juguetear con su alma con Mephisto para salvar a su padre adoptivo. A pesar de estar maldito y poseído Blaze actúa habitualmente de superhéroe.



Finalmente, habría que destacar a Master Pandemonium, creación de Steve Englehart y Al Milgrom para enfrentarse con “Los Vengadores Costa Oeste”. Pandemonium es una creación más de Mephisto quién convenció a un actor moribundo y mutilado para sustituir a cambio de su alma sus miembros cercenados por otros tantos demonios bajo su control.


Próxima entrega: Demonios DC y alrededores.