miércoles, 17 de junio de 2009

“Los hombres que no amaban a las mujeres” de Stieg Larsson.

Pues sí, declaro públicamente que soy uno de los muchos que ha caído rendido por la primera entrega de la serie “Millenium” y que ha paseado estos días el tochazo de más de seiscientas páginas por todo Madrid. Y es que no hay vagón de Metro, Cercanias o Autobús en que no coincidan varias personas con el libraco entre las manos y, por lo que parece, pasa lo mismo en medio Europa. Todo un fenómeno de masas que se ha cimentado en el boca-oreja entre lectores y que a la Editorial Destino le va a proporcionar un buen piquillo pero que, lamentablemente, el principal culpable, el periodista y activista sueco, Stieg Larsson, no ha podido disfrutar dada su prematura muerte.

Probablemente, los que todavía se resistan a esta plaga literaria, se preguntarán que tiene la obra de Larsson para atraer a tantos y variopintos lectores. Son muchos los elementos a analizar pero, resumiendo, el éxito de Larsson se basa en que el autor da con la tecla justa para escribir un excelente best seller de entretenimiento con el que atraer la atención de un lector diverso en una obra que es un equilibrado crisol de géneros lo suficientemente bien documentado como para atraer tanto al lector más informado y crítico como aquél que sólo busca una lectura sencilla y adictiva plagada de estereotipos maniqueos.

La historia comienza cuando el periodista de investigación económica Mikael Blonkvist parece haber tocado fondo en su brillante carrera. Blonkvist ha perdido un juicio contra un poderoso magnate de los negocios sueco y se ve obligado a abandonar su puesto de redactor jefe de “Millenium”, pagar una cuantiosa multa y pasar una temporadita en la trena. Cuando parece que la cosa no puede ir peor, el idealista Blonkvist recibe un misterioso encargo que le puede proporcionar, aparte de un estupendo salario, poder vengarse del tipo que ha arruinado su carrera. Blonkvist debe investigar la misteriosa desaparición hace más de cincuenta años de Harriet, la joven heredera de las empresas Vanger, un conglomerado industrial de los más ricos de Suecia. Blonkvist, por supuesto, aceptará el encargo y pronto descubrirá que bajo la fachada de respetabilidad de la familia Vanger se ocultan todo tipo de intrigas que alcanzan a varias generaciones de la poderosa familia y un enrevesado misterio que puede poner en peligro su vida. Mikael sólo contará como dudosa aliada en la compleja tarea encomendada con Edith Salander, una joven inadaptada de difícil trato que es mucho más de lo que aparenta. ¿Podrá el bueno de Mikael resolver todas las encrucijadas que se le amontonan o perecerá en el intento? ¿Es tan bonita y progresista Suecia como la pintan o realmente su Estado de Bienestar tiene los pies de barro? ¿Quién mató a Harriet Vanger?¿Está muerta?... Tendrán que leerse el libro (o ver la película) para averiguarlo.

Larsson, en esta primera entrega de “Millenium”, se muestra como un escritor hábil que domina los resortes de la novela de intriga, siendo capaz de mantener varias tramas paralelas con las que atrapar al lector. El escritor sueco se demora durante las primera parte de la obra en presentar al lector a sus protagonistas, el idealistar Kalle Blonkvist y la huraña y brillante Edith Salanger, quienes no son más que la última encarnación de la pareja de detectives que tan bien ha funcionado a lo largo de los años en el género detectivesco. La novela está escrita con un estilo claro y directo, muy periodístico, y en ella Larsson no se limita a construir la típica trama de intriga sino que utiliza a sus personajes como un instrumento para ofrecer una revisión crítica de la sociedad sueca del bienestar a la que no deja muy bien parada. Larsson pone en evidencia en forma de novela, de este modo, no sólo problemas propios de Suecia, un país, por otro lado, poco conocido por los ciudadanos europeos pero del que generalmente todo el mundo tiene una buena opinión basada en los tópicos, desmontando de paso muchos de ellos, sino que, además, sus críticas son extensibles a la mayoría de los sistemas sociales de los los países occidentales con lo que el ciudadano/lector le resulta fácil sentirse identificado con lo que le están contando a pesar de lo exótico del país. El mérito de Larsson es haber logrado amalgamar todo esto en una novela entretenida, ágil y adictiva que, a pesar de contar en algunos momentos con ciertas soluciones tramposas para con el lector, son perdonables en el análisis final del conjunto de la obra.

En definitiva, “Los hombres que no amaban a las mujeres” ha demostrado ser una novela actual, inteligente y adictiva que tiene su éxito completamente justificado así que no miren mal al vecino del asiento del tren y denle una oportunidad a pesar de su condición de “best seller”. Yo en cuanto tenga un rato, me pongo con la segunda entrega de la serie, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” que, según me han comentado, es incluso mejor que este. Ya les contaré.

martes, 16 de junio de 2009

“Las aventuras imaginarias del Joven Verne 1: La puerta entre los mundos” de Pedro Rodríguez y Jorge Garcia.

Para un lector como yo que dio sus primeros pasos en esto de la ciencia ficción leyendo la obra del no siempre suficientemente reconocido Julio Verne era casi compra obligada este primer álbum de “Las aventuras del Joven Verne”, una obra del guionista Jorge Garcia y el dibujante Pedro Rodríguez que viene avalada por haber logrado el I Premio Joseph`Coll de la Asociación Profesional de Ilustradores de Cataluña.

Y lo cierto, es que tras su lectura, las sensaciones son contradictorias porque aunque la obra resulta impecable en su presentación creo que en último extremo no conecta demasiado, al menos en esta primera entrega, con el universo creado por el autor de “La vuelta al Mundo en 80 Días”, "20.000 leguas de viaje submarino" o "Viaje al centro de la Tierra" y encuentra referencias literarias más evidentes en la obra de Mark Twain, Charles Dickens, Daniel Defoe o Alexandre Dumas que tampoco son moco de pavo. Les cuento.

El joven Jules Verne se encuentra de vacaciones disfrutando del barquito de sus padres y realizando junto a su hermano Paul y su prima Caroline excursiones por las numerosas islas que pueblan el curso del Loira. En una de ellas, los tres amigos descubren los restos de unas antiguas ruinas lo que despierta la imaginación desbordante del joven Verne quien cree ver un fantasma y decide organizar, a modo de juego, un antiguo rito celta en. La Noche de Todos los Santos para ver que les depara el futuro. Sin embargo, el encantamiento sale mal y la hermana pequeña de Verne, Anna, enferma gravemente. ¿Ha enfermado Anna como consecuencia de la metedura de pata de Jules?¿Existe realmente un fantasma?¿Conocerá el joven Jules lo que le deparará el futuro?¿Y podrá cambiarlo? Nada, ya saben, si quieren saber más a leerse el cómic.

Lo que más me ha gustado “La puerta entre los mundos” es un álbum que se nota muy trabajado y la clara apuesta que realizan sus autores por dirigirse a un público infantil y juvenil que en muchos casos está siendo dejado de lado por los autores de cómics quienes optan por obras con un tratamiento más adulto (aunque no necesariamente dirigidas a un lector adulto al igual que este álbum no está dirigido exclusivamente a un lector infantil). Además, se nota el esfuerzo por parte de los autores de documentarse obsesivamente tanto en la biografía de Verne y su época como en el estudio de las reacciones de sus personajes para que estas resulten propias de unos niños –o jóvenes- del siglo XIX, lo que dota a la historia de una enorme verosimilitud a pesar de estar llena de elementos fantásticos. La historia, que resulta agradable de leer y está resuelta con sencillez, encantará a un lector joven y poco familiarizado con la obra de Verne pero aquellos que como yo que se hayan sentido atraídos por la utilización del escritor francés pueden sentirse decepcionados ya que las referencias a la obra de este y a su particular y visionario universo son más bien escasas quedando, además durante demasiadas fases de la historia, el protagonismo de este eclipsado. Algo muy curioso, ya que parece claro que Jorge Garcia y Pedro Rodríguez conocen a los grandes autores del XIX y toman elementos prestados de ellos para construir su historia pudiendo rastrearse ecos en este álbum de apenas 48 páginas de clásicos que van desde “Las aventuras de Tom Sawyer” a “Grandes Esperanzas” o “Cuento de Navidad” sin olvidar otros referentes más evidentes como “El conde de Monte Cristo”o “Robinson Crusoe”.

Si quizás argumentalmente la historia a un lector adulto puede resultarle decepcionante, en el aspecto gráfico ningún aficionado al cómic debería dejar pasar este álbum porque Pedro Rodríguez es todo un descubrimiento. Un artista con un estilo moderno y personal que da con el tratamiento naif justo que la historia requiere al tiempo que es capaz de incorporar a la historia preciosas localizaciones costumbristas sin que por ello el sentido de la narración se resienta, antes al contrario, ya que todos los elementos incorporados por Rodríguez están ideados para enriquecer la historia principal. Rodríguez se muestra como un dibujante completo y maduro, preocupado especialmente con el tratamiento del color, muy logrado, para conseguir la creación de atmósferas y la introducción de largos flashbacks sin que parezcan, cuidadoso en el tratamiento de las perspectivas y logrando que sus personajes sean casi tridimensionales, algo bastante complicado y que no está al alcance de muchos. Un dibujante estupendo cuyo trabajo por sí solo hace que merezca la pena la compra del cómic.(A ver donde encuentro su anterior obra “Omar”….).

En definitiva, “Las aventuras imaginarias del joven Verne” es una serie con todos los elementos para triunfar en el mercado europeo. Esperemos que tenga suerte y podamos disfrutar de nuevas entregas que, argumentalmente, y asentadas sus bases con este primer álbum, nos ofrezca propuestas más arriesgadas ya que los autores demuestran sobrados recursos para ello. Y, sobre todo, sirva para reivindicar y dar a conocer entre los más jóvenes a ese genio de la literatura que fue Julio Verne, como en su momento hicieron con mi generación y las anteriores autores como Fuentes Man, Victor Mora, Ángel Pardo en las míticas "Joyas Inmortales Juveniles".

La edición de Glénat es más que correcta y complementa la historia con un relato titulado “Un extraño suceso” en el que los autores describen un hipotético encuentro entre ellos y el Joven Verne. Delicioso.

Una interesante y completa entrevista a Pedro Rodríguez, aquí.

Chris Ware y las viñetas.

Medaris: ¿Cuál consideras como la mejor viñeta aislada que has dibujado hasta la fecha y cómo servía a tu narrativa?

Ware : Realmente no pienso en mis cómics en términos de viñetas aisladas, una viñeta es como una frase o incluso como una sola palabra, y al sacarla de contexto pierde interés; es lo que está antes y lo que viene después lo que hace que funcione y tenga algúna fuerza emocional, con suerte. Tampoco quiero hacer que ninguna imagen aislada tenga un peso estético especial salvo que sea por una razón muy específica; encuentro que tratar de dar por mi parte demasiada elocuencia expresiva visual, no sólo distrae de la lectura de la historia, sino que puede animar al lector a “demorarse” en una imagen y estudiar mi técnica de dibujo (lo que también, por supuesto, es una ventaja, aunque ya no lo empleo tanto).Es la diferencia entre leer una historia potente en su forma manuscrita original (con todas sus correcciones y tachones y escritura frenética) y leer una versión cuidadosamente mecanografiada; la historia por sí misma puede que comunique algo con gran violencia y confusión, pero esa confusión se transmite a través del significado de las palabras, no del desorden de la escritura a mano. (Supongo que eso se relaciona con tu anterior pregunta, si puedo decirlo sin caer en la pedantería.)Dicho todo esto, la expresividad de la línea es el aspecto del cómic que potencialmente puede separarlo de los otros medios, y muchos otros artistas la usan consiguiendo un gran efecto. Sin embargo, de momento, yo todavía estoy tratando de aprender cómo contar una historia.Por último, he hecho historias en las que creo que de algún modo he tenido más éxito que con otras, ciertamente, pero soy supersticioso a la hora de mencionarlas; además, está un poco feo señalar algo como los “favoritos personales”; de cualquier modo, los autores de cómic son un poco crédulos respecto a su propia importancia, y no hay necesidad de alimentar eso.
(Extracto de una entrevista concedida por Chris Ware a David Medaris en 2006, gentilmente traducida por el Tío Berni para EntreCómics. Si quieren leer la entrevista completa pueden hacerlo aquí).

lunes, 15 de junio de 2009

“Pluto” de Naoki Urasawa.

Se ha hecho esperar la publicación por Planeta de la nueva y esperada obra de Naoki Urasawa…Y es que entre los seguidores de este hábil y estupendo guionista japonés había mucha expectación por leer esta obra en la que el señor Urasawa se atreve a intentar ponerle los puntos sobre las íes al maestro del manga Osamu Tezuka ofreciendo una versión remozada y dirigida a un lector más adulto de uno de sus personajes más emblemáticos y sugerentes, Atom o Astro Boy, aunque en este primer volumen sólo hace su aparición en la última viñeta del tomo. Por ese motivo quizás sea precipitado sacar demasiadas conclusiones de este primer volumen, pero ya podemos ir entreviendo cosas. Urasawa ha llevado la historia ideada por Tezuka y que sirve de punto de partida a “Pluto”, “El mejor robot sobre la faz de la Tierra”, a su terreno, el del thriller psicológico que tan bien supo desarrollar en su mejor obra hasta el momento “Monster” y le ha dado un tratamiento mucho más oscuro y complejo que el ideado por Tezuka tantas décadas antes.

Urasawa, en este primer volumen, presenta una historia ambientada en un futuro cercano en el que los robots están perfectamente integrados en la sociedad. Por eso la aparición de Montblanc un robot especialmente popular brutalmente asesinado produce una enorme alarma social. El detective encargado del caso, un deprimido y moderno androide de la Europol llamado Gesicht pronto relaciona ese asesinato con una serie de misteriosas muertes. ¿Qué conexión hay entre los dos asesinatos? ¿Quién está interesado en acabar con los robots más avanzados del mundo? ¿Qué misterio oculta Gesitch? Tendrán que leerse el tebeo para saberlo.

Las comparaciones son odiosas pero inevitables y se puedan encontrar bastantes entre este primer tomo de “Pluto” y “Monster”, la gran obra de Urasawa, tanto en la concepción como en el desarrollo narrativo. En ese sentido no esperen los seguidores del nipón demasiada originalidad pero, después del desmadre en que acabó convirtiéndose “20th y 21th century boys” para mí es un alivio reencontrame con un Urosawa centrado en el retrato de personajes y en el tipo de historia que mejor maneja: un asesino en serie del que momento sabemos muy poco y un personaje consagrado acabar con él con pequeñas historias protagonizadas por múltiples secundarios y constantes –espero- giros argumentales. Entretenimiento asegurado aprovechando a partir de referencias cinematográficas evidentes como “El silencio de los corderos” o “Blade Runner”, que hará disfrutar sobre todo a aquellos que no conozcan la habilidad de Urasawa para mantener la tensión y el suspense durante cientos de páginas pero que podrá decepcionar a aquellos de sus seguidores que esperen nuevos trucos de este mago del suspense porque, de momento insisto, no los ahí. “Pluto”, de momento, es un punto de partida correcto pero yo de Urasawa personalmente espero más, así que espero que la primera sorpresa que nos tenga preparada Urasawa no se demore demasiado o abandonaré prontito la serie. Ya les contaré.

Finalmente, hay que felicitar a Planeta por la edición de esta obra. Acostumbrados a los despropósitos perpetrados contra la obra de Urasawa es una grata noticia que en “Pluto” se reproduzcan las primeras hojas del cómic en color como en la edición original y entre las páginas en blanco y negro no haya tantas páginas quemadas como en otras ocasiones. Una grata noticia que nos permite descubrir nuevos detalles en el dibujo de Urasawa, mucho más elaborado y detallista de lo que podíamos imaginar pero que deja sin contestar a la cuestión del por qué no se hizo lo mismo con obras anteriores.

Otras obras de Urasawa en El lector impaciente:

20th Century Boys
21th Century Boys”.

Dave Simons (1954-2009)

Por la imprescindible EntreComics, me entero del fallecimiento el pasado 9 de Junio de Dave Simons, uno de los mejores entintadores que han trabajado en la industria del cómic de superhéroes en las décadas de los setenta y ochenta. Simons inició su andadura en Marvel destacando especialmente su colaboración con Gene Colan en “La tumba de Drácula”. En Marvel, Simons durante estas dos décadas, trabajó en multitud de títulos y personajes, habitualmente en su faceta de entintador, destacando especialmente en “Howard, The Duck” o “El Motorista Fantasma”. Posteriormente, en los años 90, Simons trabajo para DC en títulos de Fantasía Heroica como “Dragonlance” o “Reinos Olvidados” para ir abandonando paulatinamente el mundo del cómic para dedicarse a la animación.

Una completa semblanza por Daniel Best en inglés, aquí.

D.E.P.

Unas muestras de su trabajo. Colaboraciones con Walter Simonson, Salvador Larroca, Frank Miller, Gene Colan, aparte de portadas en solitario.

domingo, 14 de junio de 2009

“Vuelo Rasante” de Pejac.

No nos engañemos, si algo hay en el mundillo del cómic son obras que parecen clonadas unas de otras. No es algo ajeno a otras disciplinas, de hecho a ninguna en que arte y negocio se entremezclen, pero quizás en el cómic para los aficionados resulte más evidente (fíjense, por ejemplo, en el único género que ha dado propiamente el medio, el de superhéroes, y comprobarán que tengo razón). Por eso no deja de ser una buena noticia la aparición de obras tan valientes como “Vuelo Rasante”, del dibujante santanderino Pejac quien nos sorprende en su primera incursión en el mundo del cómic con una propuesta personal e innovadora, con la que explora caminos que, por arriesgados, no suelen ser habitualmente transitados.

No me pregunten de qué va esta obra porque no se lo puedo decir. O les podría dar mi interpretación personal, íntima e intransferible, basada en la belleza de las composiciones de Pejac y lo sutil de su narración, pero no dejaría de ser una opinión subjetiva. Y es que “Vuelo Rasante” en su descarada apuesta por el minimalismo, carga en el lector toda la labor de elaboración de la historia a partir de las imágenes, ideas y personajes que el autor propone al lector en forma de siete pequeñas historias mudas que se enlazan entre sí para formar una proposición global aunque tan sutil que escapa de cualquier análisis rígido para quedar impresa en el subsconciente del lector y rememorarla en los momentos más insospechados. De este modo, “Vuelo Rasante”, tras su aparente simplicidad estructural esconde una propuesta compleja, inteligente y meditada en la que Pejac busca más sugerir que imponer su particular mundo interior, onírico y poético, su particular idea de libertad, desde la que comunicar con el de sus lectores a un nivel profundo, más allá de la superficialidad racional y dejando que el vuelo rasante de una bandada de pájaros sea el delicado nexo sobre el que se asienten las siete soledades, las siete balas en forma de historias dirigidas directamente a impactar en la sensibilidad del lector.

Pejac con esta primera obra sigue los pasos de MAX, Prado o Ware en la búsqueda de un lenguaje propio, en la adaptación sin complejos del lenguaje poético al cómic, algo que tan sólo está al alcance de unos pocos privilegiados tanto por la enorme dificultad que conlleva no caer en el pedantismo hueco como por lo complicado que resulta que este tipo de propuestas minoritarias encuentren acomodo en alguna editorial, sobre todo tratándose, como es el caso, de un autor novel. Por ese motivo, hay que felicitar a la pequeña editorial Viaje a Bizancio por realizar una apuesta tan arriesgada y cuidar con mimo su edición. El resultado, en este caso, es un cómic universal, intenso y bello que no dejará indiferente a nadie. Ya me contarán.

viernes, 12 de junio de 2009

“La sangre de las valkirias” de Víctor Santos, Peré Pérez y Joan Fuster.

Las sagas nórdicas y las historias de vikingos siempre han encontrado buen acomodo en el cómic desde que un tal Hal Foster iniciase la publicación de su “Príncipe Valiente” en los años treinta. Y es que desde la obra maestra de Foster, hemos podido disfrutar de estupendos cómics que tenían como protagonistas a los aguerridos hombres del norte de una u otra manera obras tan mestizas y recomendables como Thorgal” o “Thor”, por poner sólo un par de ejemplos. La penúltima obra de tan honorable lista nos lo ha dejado Planeta este mes de la mano de Víctor Santos, al guión, Peré Pérez, a los lápices y el colorista, Joan Fuster. Me refiero, claro a “La sangre de las valkirias”, un entretenido y muy recomendable cómic que no deberían dejar pasar.

En las remotas tierras escandinavas, un clan vikingo adorador de los antiguos dioses paganos ataca y aniquila un poblado vecino en el que se profesa la nociva y novedosa religión cristiana. Entre el sustancioso botín que el anciano y fiero Harek consigue en su razzia se encuentra la dulce y casta Dalla, la hija del jefe del clan aniquilado a la que tomará como esposa. Esta unión despertará los recelos de los tres hijos varones de Harek que conspirarán para hacerse con los favores de la mujer de su padre y la futura jefatura del clan. ¿Cuál de los hijos de Harek heredará su puesto? ¿Es Dalla tan buenecita como parece? ¿Verán los fieros vikingos la luz divina y se harán devotos cristianos? Tendrán que leerse el tebeo para enterarse.

Víctor Santos vuelve a mostrar su dominio de las historias con cierta ambientación medieval como ya hiciera en “Los Reyes Elfos” ofreciendo en “La sangre de las valkirias” una estupenda historia de acción, rica en detalles y muy entretenida que ofrece una imagen de los vikingos, si no fiel, sí probablemente muy verosímil. Ambientada en el período de transición que se produjo en los pueblos del norte antes de adoptar masivamente el Cristianismo, Santos construye una violenta historia de venganza e intrigas familiares en la mejor tradición de las sagas escandinavas. Consciente de que lo que diferencia un buen guión de uno malo son los detalles, ofrece una estudiada caracterización de los personajes y sus motivaciones, remarcando muy bien las diferencias de carácter entre los principales personajes e incorpora a la historia las dosis justas de acción y erotismo necesarias para hacer que la obra resulte atractiva a cualquier lector. Sin embargo, probablemente el estupendo guión de Santos no brillaría tanto sino fuese por la gran labor de Peré Pérez, un dibujante que no conocía pero que demuestra una gran capacidad para incorporar en las apenas 56 páginas del cómic todos los elementos que Víctor Santos maneja en esta historia sin que por ello se resienta la narración. Los vikingos de Pérez responden a estudiados estereotipos y a una cuidada ambientación en la que toda la fuerza del dibujo se pone al servicio de la narración ajustando al mínimo la utilización de bocadillos y prescindiendo de cuadros de texto, logrando en conjunto un cómic que se lee, a pesar de su detallismo, rápidamente, dejando con ganas de más, a pesar de tratarse de una historia cerrada que no permite ningún tipo de continuación. También es de destacar el adecuado uso del color que demuestra Joan Fuster que realza en todo momento los lápices de Pérez a partir de una paleta de colores en la que brillan los colores fríos y los contrastes.

La Sangre de las Valkirias” es un estupendo pasatiempo con el que pasar un buen rato disfrutando de una estupenda historia de vikingos que confirma si hacia falta la capacidad de Víctor Santos para manejarse en cualquier tipo de género con soltura y sirve de carta de presentación a lo grande de un más que prometedor Peré Pérez. Respecto a la edición, la edición de Planeta en esta ocasión es más que correcta y el precio para un álbum de 56 páginas en tapa dura ajustado.

Aquí les dejo un teaser que realizó Peré Pérez para promocionar el cómic y un “making of” de una de las páginas del mismo. Que los disfruten.





Otras obras de Victor Santos en El lector impaciente:

Black Kaiser


Trailer de “Shutter Island”, una película a tener muy, muy en cuenta



¿Que por qué hay que tenerla en cuenta? Sólo escribiré tres nombres… Martin Scorsese, Ben Kingsley, Leonardo di Caprio… Esta terna, ya de por sí, hace que suela merecer la pena acudir al cine a ver la película de turno pero si, además, esta se trata de un thriller psicológico con elementos de terror con una atmósfera tan conseguida como la que deja ver el trailer de ahí arriba pues con mayor motivo.

Di Caprio y Mark Buffalo (otro de los protagonistas) son dos marshals estadounidenses que acuden a un centro psiquiátrico para criminales situado en una isla aislada de Nueva Inglaterra de difícil acceso para investigar la desaparición de una psicópata. Cuando un huracán les deja aislados en el psiquiátrico rodeados de locos peligrosos la cosa se les pondrá bastante chunga.

No sé ustedes, pero yo a esta película la tengo ganas y, visto lo visto, auguro que se va a llevar más de una estatuilla del tío Óscar. Al tiempo…

martes, 9 de junio de 2009

Manfred Sommer y el “Boom”

Pregunta: ¿Qué teníais en común todos los dibujantes que participasteis activamente en el boom del cómic?

Sommer: Éramos hijos del cómic americano, yo se que paralelamente a eso, durante mi estancia fuera, tuvo mucho éxito el cómic valenciano. Pero no sabía nada de eso. Me he enterado cuando ya estaba aquí, lo de la editorial Maga, El guerrero del Antifaz, el Jabato todo eso pero como yo era aficionado al cómic americano y me fui de joven fuera yo segui con eso que si Rip Kirby, Stan Drake, enganchado al comic americano y creo que la mayoría de dibujantes de mi generación estaábamos enganchados a lo americano, toda esta gente A. Font, Victor de la Fuente, Parra. Todos éramos a lo mismo Frank Robbins, Alex Raymond y no sabíamos nada de las cosas de Maga. Aparte que bueno, que más cosas hay en común, pues el ser de nuestra generación, el que nos gustaban las mismas cosas, nos interesaban las mismas cosas, aparte del carácter bohemio de cada uno. Había dos tipos de dibujante el bohemio que tiene el estudio fuera y el casero que lo tenía en casa, pero aun así nos encontrábamos todos y formábamos muchas juergas, un ambiente estupendo. Yo estuve fuera mucho tiempo y cuando vine seguía más pendientes del cómic americano y luego ya he unido influencias, pues el cómic francés, italiano, belga. En resumidas cuentas, una cierta ignorancia del cómic nacional y nuestras vistas puestas en lo que se hacía fuera, al cómic internacional. También afectó de una manera muy triste porque algunas personas se empeñaron en hacer una especie de guerra de estilos una guerra generacional, se ve que para darle pasión al asunto, que la línea clara era enemiga nuestra. Pero si a nosotros también nos gustaba Tintín no pasaba nada, no había pasado nada para que hubiera una guerra en este sentido. Fue agresiva y ¿qué ha quedado? unos han acabado en publicidad, otro diseñando muebles, otros hacemos lo que podemos pero se estropeó totalmente el ambiente y creo que se resintió el mercado.

(Extracto de una ilustrativa entrevista al tristemente desaparecido Manfred Sommer publicada por SpaceRockHeaters y que pueden leer integra, aquí).

“Ashes to ashes” o Batman a la francesa



Aquí les dejo íntegro, "Cenizas a las cenizas”, un corto realizado por unos aficionados de quince minutos de duración que he visto en Entrecomics, con Batman y Harley Quinn de protagonistas. Les ha quedado de lo más curioso, aunque a mí esa estética me recuerda demasiado al “The Spirit” de Miller (Brrr…) pero, por otro lado, hay personajes como El Pingüino o El Joker que me parecen muy bien caracterizados, haciendo hincapié en el elemento siniestro que muchas veces se obvia.

El corto fue presentado a competición en Cannes y está dirigido por Julien Mokrani y Samuel Bodin. Lo peor que el protagonista es clavado al barbas de “Se lo que hicisteis la última semana”…

La página oficial del corto, aquí.

lunes, 8 de junio de 2009

“Terminator Salvation” de Joseph McGinty.

El viernes acudí a la primera sesión a ver el flamante estreno de “Terminator Salvation”, la cuarta entrega de la saga “Terminator” que tan buenos momentos nos deparó a los que vimos las dos primeras entregas dirigidas por James Cameron, que supusieron en su momento una autentica revolución de los efectos especiales, y la más prescindible tercera entrega de Jonathan Mostow de la que guardo un vago recuerdo. Una serie que parecía completamente finiquitada pero que, por obra y gracia de los productores de turno, vuelve a nuestra pantalla remozada y revitalizada en una cuarta película tramposa, irregular y entretenida, de final abierto, pero con los suficientes aciertos como para dejar abierta la duda sobre las siguientes entregas.

La historia ya la conocerán: en 2018, nos encontramos en plena guerra entre las máquinas, encabezadas por el programa Skynet, y lo que queda de la Humanidad, dirigida por un estado mayor de generales de distintas nacionalidades y un líder espiritual en la persona del célebre John Connor, quién está obsesionado por dar con el paradero de su futuro padre, Kyle Reese. En una incursión contra Skynet, aparece un nuevo personaje en escena, Marcus, un misterioso humano con innatas capacidades para la lucha pero que no recuerda nada de su pasado más allá de su ejecución en la cárcel mucho antes de que empezase todo el berenjenal de Skynet. ¿Quién es Marcus y por qué parece no haber envejecido en veinte años? ¿Podrá John Connor vencer a Skynet? ¿Saldra Schwarzenegger en esta película? Tendrán que ver la peli para averiguarlo.

Lo primero de todo, decir que es una auténtica papeleta para los guionistas y el director contar una historia interesante de una franquicia de la que ya los espectadores conocemos el principio y el final. Sin embargo, en este caso salen bastante bien parados y la película cuanto menos resulta entretenida gracias a unos efectos especiales desbordantes. Se nota el esfuerzo tanto de los guionistas como del director de mantenerse respetuosos con la obra de sus predecesores y no caer en contradicciones con las anteriores entregar y ofrecer al tiempo algo original que renueve el interés de los ya talluditos seguidores de la franquicia. McG propone una historia completamente nueva aun cuando resulte respetuosa con las convenciones previas que podrían provocar la ira de los fans más recalcitrantes y pone todo el esfuerzo en las secuencias de acción y en mimar la caracterización de unos humanos exhaustos y atormentados que intentan sobrevivir un día más frente a unas máquinas a cuál más letal en un mundo agonizante, apoyado en ese sentido en las excelentes interpretaciones de un perturbado Christian Bale/John Connor, y , sobre todo, un Sam Worthington/Marcus, que se erige en el verdadero protagonista de la historia y sobresale sobre el resto del reparto ( Schwarze ya tiene un digno sucesor). McGinty aprovecha muy bien los magníficos efectos especiales de los que dispone y la película cuenta en este sentido con dos o tres momentos realmente espectaculares, de esos que parece que te vas a estrellar tú en la butaca.

Sin embargo, dicho lo positivo, también hay que comentar que la historia resulta plana y predecible falta de una mayor carga dramática y no se le saca partido del excelente elenco de secundarios del que se disponía. (¿Por qué Helena Boham Carter, Michael Ironside o ese bombón que es Moon Bloodgood salen tan poco?¿Por qué Anton Yelsin/Kyle Reese) de repente deja de existir?¿Y qué pintaba la niña muda en la película?). Alguna situaciones y reacciones de los personajes se han resuelto de la manera más burda y tramposa posible, esperando que el espectador acepte por las buenas que estamos ante un espectáculo palomitero en el que todo vale, incluidos los guiños a anteriores entregas que a mí, personalmente, me resultaron un poco cansinos y fáciles, sobre todo en lo que es el enfrentamiento final, aunque, eso sí, las dos horas que dura la película se hacen cortas a pesar de ciertos cortes en el montaje demasiado bruscos y que hacen suponer se corregirán en la versión extendida (¿Por qué los espectadores que pagamos la entrada tenemos que ver últimamente tantos productos mutilados adredes a la espera de la película final a la venta en soporte? Alguien debería hacer algo porque se están cargando el cine y no se dan cuenta)-.

En fin, “Terminator Salvation” cumple como producto palomitero y ha superado mis expectativas que tampoco les voy a engañar tampoco eran muchas. A la espera quedo de la siguiente entrega en 2011 que espero mejor que esta una vez asentado el nuevo giro que se le va a dar a la saga. Ya veremos que nos encontramos.

Sayonara, babies (no he podido resistirme).

Salinger vigila su centeno.


No sé si ustedes están al tanto de la historia pero si no pueden ponerse al día aquí o aquí. Salinger, nonagenario, ha salido de su retiro de más de sesenta años para demandar a una editorial sueca, Nicotext, que está promocionando la publicación de una continuación de su obra maestra “El guardián entre el centeno”.

La editorial, al parecer, obviando que los derechos de la obra pertenecen a Salinger ha encargado a un autor bajo seudónimo, J.D. California, la continuación en una nueva novela titulada “60 Years Later: Coming Through the Rye” (“Sesenta años más tarde: llegando a través del centeno”) en las que un Holden Caufield anciano se escaparía de un geriátrico para vivir nuevas aventuras.

Más allá del oportunismo económico de Nicotext y J.D. California que bajo un supuesto homenaje a Salinger lo que buscan es simplemente aprovechar el prestigio de la obra del neoyorkino y la promoción gratuita que genera la polémica para su negocio, aquí el debate se centra en determinar a quién pertenece una obra y unos personajes inmortales. ¿Al autor? ¿A los editores? ¿A todos?...

En este caso, está claro porque Salinger ejerce sus derechos de autor reconocidos legalmente, pero dentro de unos años cuando los derechos expiren, ¿se podrán realizar continuaciones gratis por cualquiera? ¿Hasta que punto una vez publicada una obra sigue perteneciendo al autor? ¿Dónde finaliza el homenaje y empieza el plagio?...

Todo el tema de la propiedad intelectual de las obras es enormemente confuso y lleno de vacíos que permiten que se puedan encontrar argumentos de peso de todo tipo pero ante todo creo debe defenderse el derecho del autor a proteger su obra y poder vivir de ella.

Por otro lado, si Salinger puede reclamar, ¿por qué los autores de cómics no?

En todo caso, Salinger vigila su centeno. Y me parece muy bien.

viernes, 5 de junio de 2009

Manara, el cómic y el erotismo.

Pregunta: En estos tiempos en los que el cine de animación está absorbiendo a tantos dibujantes, ¿qué futuro tiene la historieta?

Milo Manara: La mayor potencia de la historieta está en su pobreza. Para hacer una, hacen falta solamente ideas, papeles y un lápiz. Justamente lo contrario que pasa en el cine, donde muchísimos aspectos creativos están subordinados a las posibilidades económicas. Todos los días escuchamos que se viene una gran crisis de recursos, que nuestra forma de vida no será sostenible cuando China e India entren a disputar los bienes de consumo. Yo creo que en un escenario así las viñetas están llamadas a cumplir un papel muy importante. Son baratas y pueden ofrecer libertad a los que menos tienen.

Pregunta: El cómic erótico trabaja con el pensamiento y la sensualidad de manera simultánea. Después de tantos años de experiencia, ¿cómo interpreta la relación que hay entre ambos mundos?

Manara: Todo pasa por la inteligencia. Sin seres inteligentes no hay seducción. La hermosura que se puede encontrar en un cuerpo tiene que ver con una forma de percibirlo, y eso ya es pensamiento. Cuando era más joven, a veces apuraba el paso para alcanzar a la chica que caminaba delante de mí. Me intrigaba conocer qué había del otro lado de esa belleza visible. El tiempo que mediaba entre la decisión de seguirla y el hecho de conocer su cara era y es terreno de la fantasía, un juego en el que la imaginación construía a piacere. Después usé eso para dibujar. La inteligencia aquí no está relacionada con lo complicado ni con tener una «cultura formal», sino con darse la posibilidad de jugar. Una de las emociones más intensas que yo tuve en el plano erótico se dio de forma muy simple, una vez que sorprendí a una señorita quitándose la bombacha. No se le vio absolutamente nada. Pero está todo acá. Tutto qua (se señala la cabeza varias veces).

(De una entrevista concedida por Milo Manara en 2007 a la revista mexicana Rancho Las Vocesy que pueden leer completa aquí).

David Carradine (1936-2009)

Se ha muerto David Carradine, culpable de que miles de padres de españolitos de pro empezarán a apuntar a sus hijos a judo en los gimnasios a ver si eran capaces de entre cinturones de colores y kimonos blancos adquirir algo de la sabiduría oriental que desprendía su personaje de Caine en la mítica “Kung Fu”, auténtico pastiche de géneros entre el Western y las artes marciales que triunfó en las televisiones de medio mundo y especialmente en la de este nuestro querido país a principios de los setenta.

Carradine, hijo y hermano de actores (su padre fue el fantástico John Carradine), fue un actor de gesto impasible y mirada reconcentrada, se hizo con el papel después de que Bruce Lee fuera descartado (lo que creo le sentó bastante mal) dando con el registro exacto que su personaje de antiguo monje shao lin huido a Estados Unidos requería, aunque en ese momento él de artes marciales andara un poquito justito. A mí ese primer pase de “Kung Fu” me pilló echando los dientes de leche pero recuerdo las reposiciones posteriores con mucho cariño y entiendo la fascinación que ejerció un personaje que abogaba por usar la violencia únicamente como último recurso y nunca usaba armas ante una generación acostumbrada a que sus héroes precisamente hubiesen sido pistoleros y policías de gatillo fácil. “Kung Fu” fue un concepto completamente nuevo y todavía hoy creo que es una de las mejores series de televisión de todos los tiempos que ha envejecido bastante bien.

Tras “Kung Fu”, David Carradine fue apareciendo esporádicamente en otras series y películas, lastrado su talento por la popularidad de Caine y le observamos envejecer bastante bien en pantalla sin poder evitar pensar siempre que “ahí estaba el de Kung Fú”. No fue hasta que ese genialmente oportunista revisionista cinematográfico que es Quentin Tarantino lo rescató para encarnar a Bill en su “revival” del cine de artes marciales que es “Kill Bill, volúmenes 1 y 2” y que permitió a David quitarse de encima el sambenito de Caine encarnando a Bill, ese asesino extrañamente enamorado de Uma Thurman que bordó y con el que protagonizó una de las mejores muertes cinematográficas de la década.

David Carradine ha muerto en Bangkok, una localización o estupenda para poner el sello final a una carrera marcada por sus encarnaciones de personalísimos antihéroes.

D.E.P., pequeño saltamontes.

jueves, 4 de junio de 2009

“Batman Barcelona: El caballero del dragón” de Mark Waid y Diego Olmos.


Tengo que reconocer que, con tanto autobombo mediático y tanto entusiasmo desbordado, en torno a este tebeo al final he sido de los que he picado con su lectura. Y es que por momentos la campaña de promoción que ha organizado Planeta ha sido mayor que la de “Terminator Salvation” pero, claro, es que tras su lectura, uno acaba entendiendo la necesidad de tanto marketing, la edición, en tapa dura como si de un álbum europeo se tratara y unos extras que son lo mejor del libro porque lo que es el tebeo en sí es malo de solemnidad y eso no lo soluciona ni la introducción del alcalde de Barcelona.

La historia se centra en la actualización del enfrentamiento entre San Jorge, patrón de la ciudad, y el Dragón, personificada en Batman y Killer Croc pero, en realidad, esta no es más que una excusa para promocionar lugares con encanto de Barcelona (preciosa ciudad, por cierto). Mark Waid, lejos de ofrecernos uno de esos entretenidos cómics de DC que tan bien le salen (léanse los “Universo DC: Flash” para verle en plena forma) realiza aquí un trabajo simplón, en el que tira de oficio para construir una historia plana, tópica y aburrida a más no poder, sin sacar ningún partido al conocimiento que Diego Olmos tiene de la ciudad y ofreciendo una versión de Batman y Croc roma y carente de toda gracia indigna de un autor que atesora un enorme conocimiento de los personajes DC.

En el aspecto gráfico, al prometedor Diego Olmos se le nota que no domina demasiado el género superheroico y que realiza un trabajo de encargo que no le atrae demasiado. El estilo de Olmos no me parece el más idóneo para dibujar superhéroes resultando muchas de sus viñetas espectaculares, cierto, pero la narración en exceso rígida y las figuras faltas de dinamismo. Olmos se limita, pues, a cumplir con el encargo con profesionalidad y ofrecer unas hermosas postales típicas de la Ciudad Condal que se ven demasiado a menudo estropeadas por extras sonrientes ante la presencia de Batman que quitan cualquier asomo de realismo que se le quisiera insuflar al tebeo.

En fin, un cómic completamente prescindible y olvidable del que no tengo demasiadas más cosas que decir y que estoy empezando a sospechar que fue el causante de mi gastroenteritis.

Por otro lado, sí me gustaría añadir que con iniciativas como esta creo que se le hace un flaco favor a la industria del cómic, ya que todo el revuelo montado por Planeta con esta historia muy bien podría haberse dedicado a promocionar obras que por su calidad mereciesen realmente la pena. El aficionado al cómic y el lector ocasional al que parece querer captar esta iniciativa no es tonto y si se le quiere fidelizar debe hacerse a través de obras de calidad y no estrategias publicitarias que sólo busquen el lucro rápido. Esto es pan para hoy y hambre para mañana. Pero, bueno, maestros tiene la Iglesia y yo sólo un lector…

Nuevo Trailer de “Rec 2”



Miedo, miedo, miedo...Y mucha casquería promete la segunda parte de la estupenda “REC”, de Jaume Balagueró y Paco Plaza en este trailer trepidante en el que parece se van a mantener las premisas de la primera parte con poca cámara fija y más casquería que en la primera. Espero que el argumento prometa y los autores sean capaces de ofrecer tan altas dosis de suspense como en “REC” aunque, en esta ocasión, no dispongan a su favor del factor sorpresa. De todos modos, es una película que no pienso perderme.

Más “REC” en El lector impaciente, aquí y aquí.

miércoles, 3 de junio de 2009

“Superman: Hijo Rojo” de Mark Millar, Dave Johnson y Kilian Plunkett

"¿Qué hubiera pasado si la nave que transportó a Superman a la Tierra se hubiera retrasado veinte horas y en lugar de estrellarse en Estados Unidos lo hubiera hecho en la Unión Soviética al inicio de la Guerra Fría?" Esa es la premisa que explora Mark Millar a lo largo de los tres números que forman esta miniserie publicada originalmente en 2003 en el sello Elseworlds de DC y que Planeta ha publicado recientemente en un tomo de lo más aparente. Y lo cierto es que al escocés Millar aprovecha la libertad creativa que le permite el sello Elsewords para profundizar en conceptos que en las series regulares de los iconos de la Editorial no están permitidos, logrando un tebeo muy apañado y entretenido que, en mi opinión, es de lo mejorcito que le he leído, bien secundado por los lápices por Dave Johnson y Kilian Plukkett.

Estructurando la historia en tres partes – Amanecer, Apogeo y Ocaso – que se corresponden con cada uno de los números de la miniserie, Millar nos ofrece una historia paralela a la convencionalmente asumida del Hombre de Acero, apoyado en un amplio conocimiento de esa historia “oficial” de Superman y aprovechando al máximo las posibilidades que le ofrece el concepto de Ucronía y el conocimiento de los lectores para ir más allá de la mera inversión de esa biografía de Superman y ofrecer su propias respuesta a algunas de las preguntas formuladas por autores como Moore y Miller sobre la evolución natural del Superhombre y que ya estos se ocuparon de responder hace más de veinte años, aunque la forma de exponer sus conclusiones por parte de Millar sea más refrescante y menos densa que la de estos. De este modo, sin traicionar en exceso las motivaciones esenciales de Superman (“proteger al hombre de a pie”), Millar da una vuelta de tuerca al concepto, convirtiendo a su Superman rojo en la personificación de las excelencias del sistema soviético, como si de un Vassili Zaitsev o un Aleksei Stakhanov se tratara , el heredero natural de Stalin que para lograr paliar las desigualdades mundiales asume el poder político y se convierte en una especie de semidios orwelliano que ofrece seguridad a cambio de sumisión, a pesar de mantenerse fiel a la nobleza de sus ideales. Frente a la primacía del modelo soviético y su paladín kriptoniano, Millar contrapone a unos dubitativos Estados Unidos incapaces de dar respuesta al Superman rojo y su predominio a pesar de los constantes y traicioneros atentados de un Lex Luthor, amoral e inteligente, apoyado por el Gobierno Estadounidense a lo largo de más de cincuenta años, y que afectarán a su relación con su mujer, Lois Lane. La historia se resuelve en un espectacular e irónico enfrentamiento final, que más allá de los espectaculares combates, es un choque de ideas entre dos planteamientos políticos enfrentados, uno basado en la libertad individual frente a otro que antepone la seguridad del estado.

Creo que no me equivoco mucho si les adelanto que “Superman Hijo Rojo” es uno de los mejores tebeos de superhéroes de los últimosaños en el que un Millar particularmente lúcido y crítico sale muy bien parado del difícil trance de contar una historia original con Superman de protagonista.
En este tebeo, Millar se muestra más reflexivo y autocontenido de lo habitual, sin buscar el guiño fácil al fan tan descaradamente como en otras de sus obras, y partiendo del recurso que le ha dado su buen nombre en el mundillo –sus excelentes diálogos- planificar una historia sólida en la que todos los personajes han sido estudiados al milímetro para que sus reacciones resulten lógicas y queden claramente explicadas. Quizás las versiones de los iconos de DC que Millar utiliza en este cómic no sean del todo originales pero sí que sabe hacerlas perfectamente suyas y engarzarlas en el hilo de la historia sin preocuparse demasiado de sus consecuencias. De este modo, los personajes femeninos como Wonder Woman, Lana Lang o Lois Lane no quedan especialmente bien parados, resultando fácilmente manipulables por los Luthors y Supermanes de turno.
Por otro lado, Millar se muestra especialmente crítico y equidistante con los dos sistemas antagónicos que sus personajes personifican en la historia mostrando de una manera bastante clara como los extremos se tocan y tanto esos sistemas políticos como los personajes que los representan no son más que dos caras de la misma moneda, la ambición por el control y el poder.

No crean, por otro lado, que estamos ante un tebeo especialmente denso ni pesado. El gran acierto de Millar es saber hilvanar todas estas ideas –y algunas más que seguro se me escapan- en la estructura de una historia trepidante, ágil y muy bien narrada en la que las batallas épicas y los enfrentamientos entre superseres ocupan un lugar importante, convirtiendo a “Superman: Hilo Rojo” en un tebeo recomendable para todo tipo de lectores.

En el aspecto gráfico, tanto Dave Johnson como Kilian Plunkett se adaptan perfectamente a las exigencias narrativas de Millar y realizan un magnífico trabajo, sin que se note apenas el cambio de dibujante, y partiendo de estilos de dibujo bastante clásicos ofrecer soluciones gráficas modernas y ágiles cuidando al detalle el diseño de página y de los distintos personajes, haciendo que el tebeo resulte atractivo y fácil de leer, aun cuando cada viñeta esté llena de detalles, resultando evidente la aplicación que han puesto ambos en su trabajo. Además, es de destacar el trabajo del colorista Paul Mounts que dota de uniformidad a la transición de dibujantes y que sabe dar con la tonalidad adecuada a cada momento de la historia.

En cuanto a la edición de Planeta, en esta ocasión, hay que decir que en esta ocasión es más que correcta y aparte de incorporar las portadas originales, incluye una introducción escrita por Tom de Santo y un sketchbook en el que los dibujantes explican algunas de las variaciones de los personajes. En definitiva, “Superman Hijo Rojo” es un gran cómic que fue nominado a los Premios Eisner 2004 en la categoría de Mejor Serie Limitada.

Otras obras de Mark Millar en El lector impaciente:

-“The Ultimates”.
-"Wanted".

Yo pagaría por ver…





....La película completa que podría montarse sobre “Green Lanten” a partir de este espectacular trailer realizado por un fan. Utilizando secuencias y escenas de un montón de películas y a Nathan Fillion como Hal Jordan sabe captar perfectamente toda la espectacularidad y épica que los Linterna Verdes requieren.

Por la difusión que el trailer ha tenido en distintos sitios y la calidad que atesora, los productores de la futura película de Green Lantern ya saben por donde tienen que ir los tiros.

Y aunque no llegue a la altura del de arriba este tampoco está mal…



En cambio, a pesar de la ilusión, este de abajo necesita mejorar


martes, 2 de junio de 2009

De listas y convalecencias.


Una inoportuna gastroenteritis me ha tenido fuera de juego durante un par de días pero parece que poco a poco la maldita bacteria que vive en mí remite y puedo recuperar el ritmo de publicación.

De momento, y aunque ya me imagino a todos enterados, reproduzco la lista de ganadores de la XXVII edición del Salón del Cómic de Barcelona.

Enhorabuena a todos los premiados.

Ganadores premios del Salón:

• Mejor fanzine del 2008 : Rantifuso
• Mejor revista del 2008: Amaníaco
• Premio a la divulgación de la historieta 2008: Alvaro Pons
• Premio a la librería especializada 2008: Continuará (Barcelona)
• Mejor obra extranjera publicada en España en el 2008: Jaime Hernandez por La educación de Hopey Glass ,(Ediciones La Cúpula)
• Premio Josep Toutain al autor revelación del 2008 : Pere Mejan por La Revolución de los Pinceles (Dolmen)
• Mejor guión del 2008: Felipe Hernández Cava por Las serpientes ciegas (BD Banda)
• Mejor dibujo del 2008: Pere Mejan por La Revolución de los Pinceles (Dolmen)
• Mejor obra del 2008: Cava y Seguí por Las serpientes ciegas (BD Banda),

Premios populares del Salón:

. Mejor Fanzine: Hotel Safari
. Mejor Revista: Dolmen
. Premio a la Divulgación del Cómic: Toni Guiral
. Mejor Obra Extranjera publicada en España: Joe Quesada y J. Michael Straczynski por Spiderman: un día más (Panini Cómics)
· Autor Revelación Espanyol: Victor Jiménez Revueltas por Niño malo (Ed. Glenat)
· Mejor Guión: Josep Busquet por La revolución de los pinceles (Ed. Dolmen)
· Mejor Dibujo: Roger Ibáñez por Jazz Maynard. Contra viento y marea (Ed. Diábolo)
· Mejor obra: Quim Bou por Orn 2 (Ed. Dolmen)

viernes, 29 de mayo de 2009

Nuevo trailer de “Pandorum”



Un nuevo trailer de “Pandorum”, una película de ciencia ficción con elementos de terror que planea entrenar el alemán Christian Alvart para Septiembre. Y lo cierto es que la cosa pinta bien en un trailer en el que la acción se convierte en protagonista aun cuando no desvele demasiado del aspecto de los nuevos habitantes de la nave. y en el que podemos comprobar que los tripulantes originales de la nave recién despertados de su letargo lo van a pasar canutas para sobrevivir y descubrir qué les ha ocurrido.

Habrá que estar atentos a esta peli.