miércoles, 18 de junio de 2008

“Solaris” de Stanislav Lem


Cuando uno se acerca, pasados los años, a una obra considerada unánimemente en su género como “obra maestra” debe hacerlo con respeto y perspectiva del contexto en que se escribió y con el temor –lógico- de si una obra, tan legendaria, será o no de su gusto personal y se verá fuera de la ortodoxia del rebaño. Si esa calificación de “maestra” se hace a una novela perteneciente al desprestigiado y marginado subgénero de la Ciencia Ficción, uno aparte de las consideraciones anteriores debe ser especialmente cauteloso al incorporarse con demasiada gratuidad esas rimbombantes expresiones con un fin meramente mercantilista para enmascarar obras clónicas de otras anteriores que no provocan más que decepción y confusión.

Sin embargo, en el caso de “Solaris” del polaco Stanislav Lem, no creo que la calificación de “obra maestra” ande descaminada no ya por la originalidad de sus planteamientos dentro de la scifi sino por la riqueza de sus lecturas y relecturas que la convierten en una obra llena de significados, tan atemporal y novedosa cada vez que uno se sumerge en sus páginascomo sólo los clásicos más allá de su género pueden serlo.

El astronauta Kelvin llega a Solaris, un solitario y curioso planeta que gira en torno a dos estrellas, para investigar la falta de comunicaciones desde la misión científica encargada de estudiar las extraordinarias singularidades del planeta, un extraño mundo cubierto por una sustancia viva similar al plasma y capaz de adoptar extrañas y sugerentes formas que han dando pie a las más curiosas teorías e incluso a una disciplina científica –la Solarística- aunque debido a la falta de consenso y que nadie ha sido capaz de desentrañar sus secretos no está de moda. Al llegar a la estación, Kelvin se entera del suicidio de uno de los científicos y empieza a ser testigo de extraños sucesos y apariciones inexplicables al tiempo que al contacto con los supervivientes de la misión, Sartorius y Snaut, empezará a desconfiar de su huidizo, inconexo y sospechoso comportamiento.

Cuando Lem escribió “Solaris” ya era un escritor maduro que había publicado algunas de sus mejores obras como “La investigación” o “Retorno de las estrellas” pero es en “Solaris” la obra donde depura su estilo y logra una novela redonda, inteligente y sorprendente, en la que desde una aparente simplicidad, cuando no pobreza, estilística plantea sugerentes interrogaciones filosóficas y morales que aun no han sido contestadas y probablemente nunca lo sean.

Desde un planteamiento ya clásico dentro de la Ciencia Ficción, – el del “primer contacto”- en la fecha de publicación de la novela, 1961, Lem propone una curiosa amalgama de coqueteos con otros géneros literarios populares, como el terror o el thriller, con una profundidad y sutileza nunca vista hasta entonces dentro del género. Apartándose de la moda de centrarse en la descripción de civilizaciones y la utilización de un marco científico basado en las últimas hipótesis físicas y astronómicas de la “hard scifi”, Lem construye una novela introspectiva e hipnótica, centrada en las ciencias sociales y los aspectos psicológicos de la historia, desarrollando a unos personajes alejados del concepción del héroe para mostrarlos como seres débiles e incapaces, atrapados en la claustrofóbica estación y víctimas accidentales de una inteligencia todopoderosa con la que son incapaces de comunicarse, plantando así una pica de lucidez en una Ciencia Ficción demasiado influida por el optimismo de los primeros éxitos de una carrera espacial que pronto se quedaron cortos. Lem escribe un thriller en el que Kelvin se convierte en un detective – a mí Kelvin me recuerda a Sam Spade- dispuesto a averiguar qué ocurre en la estación al tiempo que es una víctima más y se inventa con sorprendente coherencia y brillantez una ciencia, la Solarística, sobre la que apoyar los razonamientos y conjeturas del protagonista al tiempo que todo ese artificio lógico se deconstruye ante la locura de enfrentarle a su amor perdido, al principio, y la imposibilidad de comprensión de lo que le rodea. Sin embargo, el último as que Lem esconde en esta novela para hacer de ella un clásico es la ambigüedad con que cierra las tramas, dejando que sea cada lector el que saque sus propias conclusiones y enriquezca la metáfora como si de un haiku se tratase.

Una novela maravillosa. No se la pierdan.

martes, 17 de junio de 2008

Agobios, y más sobre “Wanted”, Batman: y Dos Caras o Una Oreja.


Llevo unos días en que mi tiempo no da para mucho. Entre bodas (felicidades S. y V.), reencuentros con amigos, chapuzas caseras y demás cosillas apenas tengo tiempo para leer y mantener actualizado “El lector impaciente” como me gustaría.

A ver si para mañana acabo de organizarme, recupero el ritmillo y les cuento algunas lecturas que tengo pendientes comentarles.

De momento, aquí les dejo un nuevo video con siete minutos de
Wanted”, película que como esto siga así para su estreno tendremos más vista que el tebeo (si el tebeo todavía no lo han leído se lo comento un poquito más abajo que merece la pena para pasar el rato), y otro en el que se ve un poquito de refilón el rostro de Dos Caras en Batman: The Dark Knightde Christopher Nolan

Mañana más, espero.

Wanted

.

Con ustedes Dos Caras, o más bien una oreja…

Stan Winston (1946-2008)

Me entero (tarde) de la muerte el pasado domingo de Stan Winston, nombre que para muchos de ustedes no les dirá nada pero cuyo trabajo les ha atemorizado, sorprendido o fascinado en los mejores títulos de terror, ciencia ficción y fantasía de los últimos treinta años. Sin las aportaciones de Winston películas como “Aliens”, “Terminator” o “Parque Jurásico” –por las que ganó varios oscars- no tendrían la categoría de clásicos ni sus directores el status que hoy en día disfrutan.

Stan Winston fue un creador de mitos a la altura de Ray Harryhausen y su nombre se situará en los próximos años a la misma altura que el genio de California.
D.E.P.

Aliens” (1986) de Ridley Scott



Terminator 2: El día del Juicio” (1991) de James Cameron



Eduardo Manostijeras” (1990) de Tim Burton




jueves, 12 de junio de 2008

Nuevo Trailer de “Wanted”

Nuevo trailer de “Wanted” la adaptación cinematográfica del cómic de Mark Millar y J.G Jones que comenté ayer. Este trailer, como los anteriores que ya vimos aquí y aquí, deja entrever una película en la que prima la acción trepidante pero desdeña el elemento superheroico de la historia. Yo, tengo que reconocer, que tengo mucha curiosidad por ver que le sale a Timar Bekmambentov, un director desconocido para mí.



El Jueves recurre al Constitucional

A mí me parece bien, aunque dada la formación actual del Tribunal Constitucional y los escandalos que últimamente ha generado, no creo que logren variar en amparo la sentencia de la Audiencia. Eso sí, la publicidad que ha generado esta noticia ha asegurado la buena salud de la revista -y la editorial-durante unos años. Lo comido por lo servido, aun cuando por el bien de la libertad de expresión, la revista y los autores, espero equivocarme.

Visto en Entrecomics.

miércoles, 11 de junio de 2008

Comparando: Hulk

El increíble Hulk” (1978-1982) de Kenneth Johnson con Lou Ferrigno encarnando al gigante esmeralda.



Hulk” (2003) de Ang Lee.



Último spot de “El increíble Hulk” de Louis Leterrier, estreno 13 de Junio de 2008 (USA) y 20 de Junio en España.



¿Qué versión les gusta más? ¿Y por qué?

“Wanted” de Mark Millar y JG Jones


A finales de mes, el 27 de junio concretamente, va a llegar a nuestras pantallas la adaptación al cine de “Wanted”, el cómic del mismo nombre ideado en por Mark Millar y J.G. Jones y que acaba de ser reeditado por Norma Editorial en una cuidada edición. Aprovechando la ocasión, vamos a ir calentando la cosa hablando sobre este cómic lleno de acción, supervillanos y muchísimo humor en todas sus formas.

Wesley Gibson es un tipo apocado y anodino al que nada le sale bien. El típico desgraciado al que las cosas le van de mal en peor con negrísimas perspectivas en un trabajo que no le gusta junto a una jefa que le maltrata a diario, una novia que le engaña una noche sí y otra también y una propensión patológica a la hipocondría. Sin embargo, su vida da un giro de 360º cuando descubre que su padre era un antiguo supervillano, The Killer, del que ha heredado aparte de sus superpoderes, una inmensa fortuna y una novia tan atractiva como mortífera dispuesta a ser su maestra en su conversión en despiadado supervillano. Al aceptar su herencia, Wesley pasa a formar parte de la Sociedad de Supervillanos en un mundo en el que estos han acabado con todos los superhéroes y actúan en secreto con total impunidad, organizados en cinco familias que se han repartido los cinco continentes. Wesley, convertido en el nuevo The Killer disfrutará de las ventajas de su nueva condición, al mismo tiempo que intenta descubrir quién asesinó a su padre y se enfrenta a una conspiración que puede poner en peligro el precario equilibrio y unión entre los supervillanos.

He de reconocer que Millar no es de mis guionistas favoritos pero en esta serie limitada de seis números realiza para mí su mejor trabajo hasta el momento, desarrollando una historia llena de humor y provocación al tiempo que profundiza, desde la libertad creativa que le da un universo ajeno a las anquilosadas restricciones de las grandes editoriales, ideas interesantes, que resuelve con sencillez e inteligencia, apoyándose en su gran conocimiento del género superheroico y sus mecanismos. Subvirtiendo el clásico cuento de La Cenicienta y el clásico origen del superhéroe que Ditko y Lee impusiesen en Spiderman con Peter Parker para ser explotado hasta la saciedad, Wesley personifica el ideal oculto de muchos adolescentes, el tipo que trasciende de su mediocre vida llena de compromisos y por casualidad tiene la posibilidad de vivir y hacer lo que le dé la real gana sin restricciones. A partir de esta premisa, Millar rodea a su protagonista de un buen surtido de villanos que bajo la patina de los espectaculares diseños de Jones, enmascaran los roles más reconocibles de los villanos tradicionales y los desarrolla hasta el extremo dentro de una estructura conspirativa bastante tópica y trillada en el género policiaco pero que remoza para adecuarla al género superheroico en lo que es un estupendo mestizaje de géneros a la manera que hiciera Brubaker en “Sleeper”, una obra con la que “Wanted” guarda más de un punto en común y con la que coincide en fechas de publicación (2003-2004).

Wanted” se desarrolla a un ritmo trepidante gracias a los fluidos y frescos diálogos cargados de mala baba y gamberrismo, de clara influencia tarantiniana, ideados por Millar y se lee de un tirón aunque, en mi opinión, algunos aspectos de la historia hubieran necesitado un mayor desarrollo (quizás el formato maxiserie hubiera sido más adecuado), resolviéndose con un punto de precipitación las transiciones sin que ello afecte demasiado al resultado final.

En el aspecto gráfico, Jones realiza un estupendo trabajo haciendo gala de un estilo de dibujo detallado y cuidado pero mucho más ágil a nivel narrativo que otros dibujantes de similares características, como Brian Hitch o Tony Harris, por ejemplo, cuidando con mimo tanto la composición de página como cada viñeta para que la historia fluya al trepidante ritmo impuesto por el guión de Millar aun cuando tenga una tendencia al abuso de encuadres cinematográfico, algo por otro lado muy común.

Mi conclusión final es que “Wanted” es un cómic plagado de buenas ideas que aportan un poco de aire fresco al anquilosado género superheroico y ayuda a pasar un buen rato disfrutando de las macarradas y pullas de Millar. Una excelente materia prima para una buena película que, esperemos, no estropeen demasiado.

La edición de Norma es excelente, aunque a nivel de traducción yo hubiera optado por traducir los nombres de los personajes, y cuenta con un cuidado dossier de ilustraciones y portadas alternativas y versiones de los principales personajes realizadas por distintos dibujantes (mi preferido el Shit-Head de Sienkiewicz) pero si no se quieren gastar los 15 euritos que cuesta, probablemente pueda encontarse todavía la edición que unos años atrás publicase Planeta.

Más obras de Millar en El lector impaciente aquí y aquí.

Sleeper” en El lector impaciente aquí y aquí.

martes, 10 de junio de 2008

“Los Muertos Vivientes 6: Esta triste vida” de Robert Kirkman y Charlie Adlard

“¡Ya era hora!” Es lo primero que pensé cuando tuve en mis manos el sexto tomo recopilatorio de “Los Muertos Vivientes” ya que casi había perdido la esperanza dada la apatía con que Planeta está tratando esta serie. Y, es que no se sabe porque desconocida razón (la acumulación de números no es excusa ya que la colección en Estados Unidos va por el número 49 y hay dos recopilatorios de colchón) la editorial ha retrasado prácticamente un año la publicación de este volumen, manteniendo a los aficionados a pendientes del destino de Rick y el resto de supervivientes prisioneros del sádico y cruel Gobernador de Woodsbury. Y lo cierto, es que la espera ha valido la pena puesto que en este nuevo tomo, que incluye los números 31 a 36 de la edición norteamericana, Kirkman no decepciona en una historia llena de acción, tensión y suspense y entre sus páginas esconde las imágenes más fuertes y brutales, los horrores más macabros y las peores mutilaciones que la serie nos ha deparado hasta el momento.

Los Muertos Vivientes: Esta triste vida” es un ejemplo perfecto de cómo realizar un cómic entretenido y lleno de acción respetuoso con las convenciones de género, respetuoso con la inteligencia del lector al tiempo que adulto y tremendamente original por un guionista rebosante de talento y las ideas muy claras de lo que quiere contar, sorprendiendo en cada entrega y manteniéndose varios pasos por delante del lector al que lleva de la mano a través del espeluznante viaje por la condición humana.-e inhumana- que propone.

Si hasta “Lo que más anhelas”, Kirkman se mostró más interesado en mostrarnos la adaptación de los supervivientes a un nuevo mundo invadido por los zombis, en estas dos últimas entregas los enfrenta a un terror mucho peor que los no muertos: la crueldad y sadismo del propio ser humano y las decisiones que este es capaz de asumir para su supervivencia. Kirkman maneja como nadie un elenco de personajes amplio y lo hace evolucionar de una manera coherente a través de unos diálogos y unas escenas medidos al tiempo que la acción, el horror, la intensidad y la intriga se renuevan número a número merced a su dominio de los cliffhangers que mantienen enganchando al lector a una serie que no decae.
En este tomo, además, se nota un enorme progreso en el aspecto gráfico en los lápices de Charlie Adlard al que se le nota mucho más suelto y con un mayor dominio de los personajes y las situaciones, logrando otorgar una mayor expresividad a sus imágenes, que unidas a su más que correcta narrativa, nos ofrece su mejor episodios en la serie hasta el momento

En definitiva, “Los Muertos Vivientes” es, quizás, la mejor serie que se está publicando regularmente hoy en día en España y el mayor acontecimiento dentro del género del terror en cualquiera de sus expresiones en años. Un cómic espectacular con un guionista en estado de gracia y un dibujante implicado y con oficio que mejora número a número. ¿Se puede pedir más? Sí, que Planeta sea capaz de ofrecer al menos dos recopilatorios al año y no deje a los lectores colgados durante más de un año

Si quieren leer más sobre “Los Muertos Vivientes” en El lector impaciente pinchen aquí y aquí.

lunes, 9 de junio de 2008

“La Niebla de Stephen King” de Frank Darabont.



Si hay un autor literario que ha sido adaptado al cine hasta la saciedad, y con escasa fortuna la mayor parte de las veces, ese no es otro de Stephen King. Desconozco el dato de la cantidad de películas, series y telefilms que se han hecho sobre sus novelas y relatos y si me atreviese a aventurar una cifra probablemente iba a quedarme corto. Sin embargo, me caben en los dedos de una mano y me sobran dedos (creo) para contar aquellas adaptaciones que realmente merecen la pena no ser olvidadas. Entre estas últimas, hay dos, “La Milla Verde” y “Cadena Perpetua”, dirigidas por Frank Darabont por lo que tenía puestas muchas esperanzas en esta nueva adaptación después del fiasco que supuso “1408”. Por suerte, no me equivocaba, aunque el resultado no es todo lo redondo que cabría esperarse.

Tras una aparatosa tormenta eléctrica que ha destrozado su casa, Thomas Jayne y su hijo, van en busca de provisiones y pertrechos al super del pueblo donde viven y coinciden con algunos de sus vecinos de toda la vida. Todo se desarrolla con aparente normalidad salvo por una extraña y densa niebla que desciende de las montañas. Cuando un vecino irrumpe aterrado en el supermercado explicando que en la niebla hay algo que ataca a la gente todos los vecinos se verán de repente atrapados en una situación irreal y sorprendente para la que no están preparados.



La Niebla de Stephen King” tiene un saludable sentido de producción de serie B años cincuenta que resulta entrañable y minimiza sus grandes defectos de guión, convirtiéndola en un producto realmente entretenido dentro de sus limitaciones.



Partiendo de una asumida falta de tensión a la hora de enfrentar al espectador con el terror que se oculta dentro de la niebla y que demasiado pronto se nos muestra, el susto provocado por los sucesivos ataques queda enseguida en un segundo plano para centrarse la historia en el desarrollo de los personajes y convertirse en un entretenido estudio de las conductas de los grupos reducidos ante una amenaza a la que no pueden hacer frente (lo que no deja de ser otro elemento habitual en las películas de terror).


Es precisamente en el tratamiento del elemento psicológico y en la supuesta normalidad llena de tópicos de lo que han de ser los habitantes de un pueblecito norteamericano -de Maine, por supuesto- atrapados en el supermercado donde el guión del propio Darabont destaca dotando a los distintos personajes atrapados en el supermercado de reacciones fácilmente identificables y entendibles por el espectador que sigue sus peripecias en la oscuridad aun cuando algunas de las situaciones que provocan los conflictos resulten un tanto forzadas, encontrándose el auténtico horror que esconde la cinta en la progresiva involución de las personas conforme van sufriendo los ataques de los engendros que se esconden en la niebla y deben enfrentarse a un peligro de muerte que se encuentran más allá de sus razón, dejando que la locura y la irracionalidad ordene sus actos, como bien señala uno de los personajes en la cinta. Aun cuando este sea sin duda el elemento más destacable de la historia que Darabont nos relata sin demasiada brillantez, la película resultaría demasiado predecible y nada la haría destacar respecto a otras producciones de serie B de hace cincuenta años con más encanto e ingenio si no fuese por el estupendo trabajo de todo el plantel de secundarios a la hora de dar vida a sus personajes y hacerlos creíbles para el espectador a pesar de su artificiosidad, destacando en este sentido una Marcia Gay Harden (“Mystic River”, “Pollock”) desbordante de talento a la hora de encarnar a la espeluznante Sra Carmody, una fanática chiflada que es lo más inquietante de todo el filme, y unos geniales William Sadler y Toby Jones (“Historia de un crimen”) en sus papeles de mecánico cazurro y encargado de supermercado con fondo de héroe. Precisamente, gracias a ese carácter coral e de la cinta queda menos patente la escasa entidad como protagonista de Thomas Jane ("The Punisher”) a quién le falta carisma para soportar la carga dramática que encierra su personaje (en las escenas con el niño pierde claramente la partida…¡y recuerden que yo odio las películas con niño llorón!) lo que finalmente redunda en que la película pierda entidad a pesar del sorprendente y efectista último giro de los acontecimientos que el guión nos depara (seguro que para la venta en DVD tienen un final alternativo preparado) .

En definitiva, The Mist, “La Niebla de Stephen King” (nada que ver con la de Carpenter, que esa era The Fog) resulta una buena alternativa para pasar el rato disfrutando de una película sin demasiadas pretensiones en sus asumidas limitaciones y que tiene en la buena actuación de la mayor parte de su reparto su principal aliciente.

Ahí les dejo el trailer de la película. No se me pierdan en la niebla que con este mes de Junio tan raro cualquiera sabe lo que se encuentran…










domingo, 8 de junio de 2008

“La Casa en el Confín de la Tierra” de Richard Corben y Simon Revelsttoke

Para dar por terminado – por el momento- el homenaje a Richard Corben propuesto por El diario de Jeremy Brood con motivos de su cuarenta aniversario, voy a comentar la obra que nos devolvió al genio de Kansas tras un paréntesis de varios años fuera del panorama editorial español y lo devolvió todo hay que decirlo, en excelente forma. Posteriormente, la publicación de la obra reciente de Corben en España ha contado con cierta regularidad gracias, en buena medida, a las colaboraciones que el autor ha desarrollado con las compañías “mainstream” norteamericanas como DC y Marvel. La obra a que me refiero no es otra que “La Casa en el Confín de la Tierra” publicada en 2003 por Norma Editorial.

En “La Casa en el Confín de la Tierra” realizada junto con su colaborador habitual Simon Revelstoke (“The Bodyssey”), Corben realiza uno de sus mejores trabajos como adaptador de obras literarias de corte fantástico. Partiendo del texto del escritor inglés William Hope Hodgson, realiza una versión libre de la obra de este semidesconocido e interesante escritor que sirvió de influencia a Lovecraft, y sabe encontrar el equilibrio necesario entre los elementos de terror gótico y la profundidad psicológica que el inglés insufló a la obra.

En 1952, dos jóvenes excursionistas ingleses que vagabundean por Irlanda, que huyen de un mal encuentro c en un pub, llegan a las ruinas de la Casa Gault donde encuentran un antiguo libro en el que este narra los inquietantes hechos que ocurrieron entre sus paredes en 1816. Gault, que vivía aislado en la mansión junto a su hermana y su fiel mastín, descubre durante un paseo un extraño ser que los ataca. A partir de ese momento, el aislamiento, la soledad y el acoso de extraños demonios y visiones irán provocando en Gault un paulatino descenso hacia el delirio y la locura, que, cruzando el tiempo y el espacio, afectará a los excursionistas y sus perseguidores.

A lo largo de esta obra, nos rencontramos con el mejor Corben, un autor lleno de recursos para saber dotar a la obra de toda la complejidad y ambigüedad que requiere, en una lectura pretendida y desasosegadoramente incómoda para el lector. A través de una estructura elíptica y un largo flashback, con prólogo y epílogo incluidos, Corben organiza la historia de manera que minimiza los diálogos al presente de los excursionistas y deja que el grueso de la narración – las aventuras de Gault- se hile en distintos planos (el nuestro, el de los excursionistas y el de los acontecimientos narrados) limitando el carácter narrativo de los cuadros de texto a meros elementos descriptivos para que sea sobre su poderoso dibujo en el que recaiga el peso de la narración e ilustre la locura y los terrores de pesadilla a los que se enfrentan los protagonistas a través de una lectura rica en interpretaciones, ya que en ningún momento queda claro si lo que se nos está narrando son los hechos vívidos por Gault o los delirios de su locura. Es esta una obra de enorme complejidad de adaptación y de la que Corben sale muy bien librado, desarrollando y dando forma a las oscuras y terroríficas visiones de Gault a través de una composición de página que se pone al servicio de la historia y de la que Corben se vale como sólo un maestro puede hacerlo.

Corben , en obras como “La Casa en el Confín de la Tierra”, demuestra a los agoreros que, a partir de una buena materia prima, todavía le quedan talento y energía para trasladarnos a mundos de fantasía sin igual, mostrando los más oscuros terrores y anhelos de nuestro inconsciente.

Y que las conserve durante cuarenta años más, por lo menos.

Felicidades, Superman

... Aunque tu primera aparición fuese en Abril.

Mel Ferrer (1917-2008)



Con 90 años ha muerto esta semana Mel Ferer, o lo que es lo mismo el Príncipe Andrei Bolkonsky en la adaptación que de la inmortal “Guerra y Paz” de Tolstoi realizase King Vidor y que todos tenemos todos en la memoria.

Ferrer, aparte de ser el afortunado primer marido de la cara más bonita del cine, Audrey Hepburn, con la que colaboró en varias películas ya no sólo como intérprete sino también como productor (“Sola en la Oscuridad” es un buen ejemplo de ello), cultivó también la faceta de director en películas como en “Furia Secreta” con Claudette Colbert. Sin embargo, el Ferrer actor alcanzó su cenit en la década de los cincuenta en títulos como “Scaramouche”, Encubridora” o “Los caballeros del Rey Arturo”, aun cuando, posteriormente, participase en producciones tan notables como “La caída del Imperio Romano” o en gozos personales como “Las manos de Orlac”. Adiós a una de las caras más tristes y personales del gran Hollywood.

D.E.P.

Scaramouche”, 1952



Guerra y Paz”, 1956



Las manos de Orlac”, 1960

sábado, 7 de junio de 2008

Las águilas de Roma 1 de Enrico Marini


Si el otro día escribía sobre “Nippur de Lagash” y la ponía como ejemplo de obra de género histórico llena de acción, épica y originalidad, hoy toca hacerlo sobre obra de género histórico ambientada en la Edad Antigua, “Las águilas de Roma”, obra del dibujante de moda en la BD metido por primera vez a guionista, Enrico Marini (“Gipsy”, “Rapaces”, “El Escorpión”).

La hisoria se sitúa en la época del imperio de Augusto en el año 9 A.C en el momento de mayor apogeo del imperio romano cuando Druso, hijastro de Augusto, ha conseguido, tras años de guerras con las tribus bárbaras de Germania, firmar una serie de acuerdos de paz, entregando estas como garantía del pacto a algunos nobles. Entre ellos, se encuentra el joven Ermanamer, hijo de un caudillo bárbaro, al que Augusto le otorga la ciudadanía romana y le encarga su tutoría a Tito Valerio, antiguo centurión de sus legiones y señor de una pequeña villa campestre. Tito Valerio educará a Ermanamer, bajo el nombre romano de Arminio, en la dureza del adiestramiento castrense de los soldados romanos junto a su hijo Marco, que tras los recelos y desconfianza inicial se convertirá en su hermano de sangre. La vida parece sonreír a los dos amigos, destinados a una vida de aventuras en la legión y juergas en los burdeles romanos, sin embargo, y aunque nadie a su alrededor lo sospecha, Arminio está predestinado desde su infancia a ser el guerrero que una a las tribus bárbaras de Germania y expulse a los romanos.

Norma editorial, siguiendo los pasos de Planeta con la excelente “Murena” nos ofrece el primer trabajo en solitario del suizo Enrico Marini en un relato de corte histórico lleno de tópicos y prestamos de los “peplums” de romanos que han surgido en los últimos tiempos (el “Gladiator” de Ridley Scott, la “Roma” televisiva o la mismísima “Murena” de Dufaux y Delaby) de los que aparte otras influencias más obvias –la ambientación inicial en Germania recuerda demasiado al principio de “Gladiator”- sigue al dedillo con poca originalidad el tratamiento que últimamente se ha puesto de moda en el género “de romanos” en el que se mezclan las intrigas con la cotidianeidad de la vida romana, incorporando el picante de pequeñas dosis de erotismo de los disolutos romanos.

En este primer álbum, a falta de intrigas que probablemente aparecerán en próximas entregas Marini se centra en la presentación de los principales personajes de la serie y la rivalidad y posterior amistad que surge entre los dos protagonistas adolescentes, Arminio y Marco, con un tratamiento que no por tópico y poco imaginativo resulta menos efectivo.. El suizo, sin la supervisión de un guionista, a su lado opta por un desarrollo de la historia mediante bruscos “flashbacks”, decisión arriesgada que en principio no le sale del todo bien y que en algunos momentos afecta a la narración, provocando confusión hasta el momento en que el lector coge el truco al planteamiento aunque la historia queda algo deslavazada e inconexa a la espera de próximas entregas que la den sentido. En el aspecto gráfico, es donde mejor se desenvuelve Marini, a la hora de ambientar y caracterizar los diferentes escenarios en los que se desarrolla la serie apoyado en un gran trabajo de documentación, resultando preciosas las secuencias de exteriores, sus animales y sus mujeres, aun cuando sirva de borrón a su excelente labor el hecho que dibuje todas las caras iguales (los ancianos y los jóvenes se parecen todos).

En definitiva, “Las águilas de Roma” es un álbum lleno de tópicos sin que por ello deje de resultar entretenido, ideal para todos aquellos que les gusten las lecturas de romanos excelentemente dibujadas por un autor en evolución del que hay que esperar todavía grandes cosas. El tiempo dirá.

"Murena" en El lector impaciente aquí y aquí.




jueves, 5 de junio de 2008

“Nippur de Lagash” de Robin Wood, Lucho Olivera, Sergio Mulko y varios



Si hay algún autor sorprendentemente ninguneado por las editoriales de cómics en España ese no es otro que Robin Wood.

Robin Wood, paraguayo de nacimiento y auténtico ciudadano del mundo con una biografía que le podría convertir en un personaje de sus cómics, apabulla simplemente con las cifras de su producción y currículum: 41 años de profesión ininterrumpida, 5.000 guiones de cómics y más de ochenta series (guiones para películas, series de televisión, novelas y piezas teatrales, aparte) .Wood ha recibido premios tan prestigiosos como el Yellow Kid en 1997 y sus principales creaciones como “Dago”, o su obra más conocida y representativa que hoy nos ocupa, “Nippur de Lagash”, son objeto de culto tanto en su país de origen, Argentina, como en otros tan dispares como Turquia o Italia.

Sin embargo, en España no se sabe muy bien el motivo su obra ha sido olvidada continuadamente por los editores durante décadas salvo la breve aventura de la revista Mark 2000 en la que junto otras de sus creaciones aparecieron dos historias del Errante.

¡Dos historias de más de cuatrocientas! Escaso bagaje para una obra que empezó a publicarse en Argentina en 1967 en la revista "D’Artagnan" de la Editorial Columba y enseguida alcanzó enormes cotas de popularidad gracias al buen hacer de sus creadores Robin Wood y Lucho Olivera., el cuál se mantuvo en la serie durante varios años para ser sustituido por otros autores como Sergio Mulko – quién más episodios de la serie dibujó-, los hermanos Villagrán o Jorge Zaffino.

Todo esto está muy bien me dirán ustedes, pero al grano, ¿qué es lo que hace tan notoria esta obra? Para empezar su tremenda originalidad respecto a otras obras de género histórico. Wood es un autodidacta que tomando como referencia un contexto histórico alejado de los estereotipos superheroicos procedentes de los Estados Unidos se adentra en la Edad Antigua a través de las andanzas de Nippur, un general desterrado de su ciudad natal, Lagash al resultar esta invadida por un rival. A partir de ese momento, Nippur, en solitario o acompañado por distintos amigos, iniciará un éxodo aventurero que le llevará a visitar los principales lugares de la Antigüedad desde el Egipto de los faraones a la Grecia de Teseo y el minotauro, en un periplo en el que el personaje principal evoluciona, crece y se desarrolla teniendo un hijo, Hiras y sufriendo todo tipo de contrariedades en forma de traiciones, mutilaciones y renuncias pero sin abandonar nunca su principal objetivo, volver a Lagash.

Sin embargo, no es esto meramente lo destacable de esta obra y la razón de su éxito a lo largo de los años sino el excelente trabajo de Wood a la hora de dotar de continuidad a la serie que con el devenir de los años se convirtió en una saga heroica compleja y extensa, rica en tratamiento y profundidad, destacando la humanidad con la que Wood dota a sus personajes en la que probablemente sea la gran “novela-río” (si me permiten el término) dentro del Cómic en español, sólo comparable con “El Príncipe Valiente” fosteriano. Wood es un literato autodidacta lleno de imaginación e ideas lo que demuestra en la grandiosidad épica que ofrece en sus historias a través de una prosa barroca y sugerente que la obra precisa pero difícil de encontrar en otros autores al tiempo que no se limita a ofrecer una sucesión de historias refritadas acudiendo a la fácil solución del combate y la violencia. Al contrario, la guerra y la acción, aun presentes en las tramas, no son el elemento principal sino la última opción primando las soluciones diplomáticas y evitando los duelos en pos de tramas complejas, inteligentes y entretenidas.

En el aspecto gráfico destacan las etapas de Lucho Olivera y Sergio Mulko, dos excelentes dibujantes argentinos que saben dotar a su trazo de todo la fuerza y rotundidad que los guiones y personajes creaedos por Wood requieren y que han sido comparados en ocasiones con John Buscema aun cuando tanto uno como otro demuestran una obsesión por el detalle superior a la del estadounidensel.

En definitiva, una obra excelente a recuperar por algún avispado editor aprovechando las recientes recopilaciones de la editorial argentina Doedytores o las más accesibles de la italiana Bonelli con algún tipo de colaboración y unos magníficos autores a los que rescatar del más lamentable de los olvidos.

Cronología de la obra y división por arcos, aquí.

Otros admiradores de “Nippur de Lagashaquí, aquí y aquí.

Página oficial de Robin Wood, aquí y jugosísima entrevista al autor aquí.

Breve entrevista a Sergio Mulko aquí.




martes, 3 de junio de 2008

Richard Corben, 40 años haciendo tebeos.



Desde el excelente blog El Diario de Jeremy Brood nos recuerdan que a lo largo de esta semana se celebran los 40 años de la publicación de la primera historia de Richard Corben, “Monster Rule”.y, para celebrarlo invitan a realizar aportaciones sobre tan insigne dibujante y obra. Le tomo la palabra.

Bien, no quiero confundir lo que se supone es el homenaje a un artista con la añoranza melancólica de un tiempo que ya pasó contándoles mis experiencias con mi primer cómic de Corben o la voluptuosidad de sus hembras y el vigor de sus musculados héroes, si acaso eso puede ser objeto de otro post algún otro día o podrán leer en otros sitios experiencias paralelas -y similares- a la mía.

Tampoco les voy a comentar la grandeza épica de los mundos imaginados por el de Misuri en “Den” o las espeluznantes adaptaciones que realizó de cuentos de Edgard Allan Poe o relatos de Robert E. Howard. ¿Por qué? Los aficionados veteranos que más o menos andan por mi quinta conocen de sobra y seguro mejor que yo las exquisiteces de las que hablo y, por desgracia, a los más jóvenes les están vedadas gracias a la desidia editorial incapaz de hacerse con los derechos de obras que llevan alrededor de… ¡¡¡20 años!!! descatalogadas en España y cuyos saldos han sido objeto de las más variopintas leyendas urbanas del mundillo (desde que Rowlf no se podía reeditar porque los originales pertenecían a Santiago Segura hasta que todos los saldos existentes de las obras de Corben editados por Toutain y Zinco pertenecían a un único librero que regulaba la demanda con precios exorbitados).

No, no pienso hacer eso. No soy tan malo como para mostrarles el dulce y luego quitárselo de la boca pero sí para aprovechar la oportunidad para demandar a un “arriesgado” editor que se haga con los derechos del grueso de la obra de este autor y puedan paladear por ustedes mismos su excelencia.

¿Por qué es tan bueno Corben y despierta el entusiasmo de los lectores veteranos más allá de nostalgias pajilleras? Porque Corben tiene algo diferente que sólo tienen unos pocos elegidos que se pueden contar con los dedos de la mano-los Breccia, Neal Adams, Joe Kubert, Robert Crumb, Bernie Wrighton y pocos más-. Su dibujo es único e inconfundible. Se puede escribir mucho sobre la técnica y el dibujo de Corben y seguro que muchos lo harán en profundidad. Sus composiciones y soluciones todavía hoy sorprenden y resultan modernas y arriesgadas ¿Por qué? Quizás por su completo dominio de la anatomía humana, quizás por el exquisito, depurado y frío colorido de sus obras o la perfección de sus escorzos y perspectivas que logran que sus personajes escapen de la cárcel del papel y adquieran –casi- la anhelada tridimensionalidad. Seguro que por todo eso pero, también, por algo más, algo inaprensible y que se escapa de la definición de las palabras para activarse directamente en la mente de aquellos que disfrutan de sus dibujos más allá de la calidad de la historia y se mantiene imperecedero durante años.

Háganse un favor y no se lo pierdan. Felicidades Sr. Corben.
Más sobre Richard Corben en El lector impaciente aquí y aquí.

lunes, 2 de junio de 2008

“La Dalia Negra” de James Ellroy



Aprovechando un reciente viaje en tren, he devorado una de las primeras novelas que convirtieron a James Ellroy en una de las plumas vivas más influyentes dentro del género negro en la actualidad, “La Dalia Negra”, una novela que hace unos años llevara al cine Brian de Palma y que, por suerte, no he tenido ocasión de ver todavía, lo que –creo- me ha permitido disfrutar todavía más de esta novela.

La Dalía Negra” se centra en la ciudad de Los Ángeles en el período inmediatamente posterior a la II Guerra Mundial, un tiempo y un lugar que Ellroy conoce a la perfección y donde sitúa algunas de sus más importantes novelas hasta la fecha y se centra en la historia de Bucky Bleichert, un policía exboxeador, y su progreso dentro del Departamento gracias a su buen hacer como boxeador y su amistad con Lee Blanchard, otro antiguo pugilista y policía, y la novia de este, la caústica y enigmática, Kay. Merced a la intensa relación de amistad que une a los tres personajes, la vida de Bucky parece ir viento en popa hasta el momento que debe hacer frente a la investigación del misterioso asesinato de una mujer cuyo cuerpo aparece descuartizado en un solar a quién la prensa sensacionalista pronto bautizará como la “Dalia Negra”. Lee y Bucky, Fuego y Hielo, se harán cargo de una investigación policial plagada de pistas falsas, intereses políticos y dificultades, un caso irresoluble por el que Bleichert sacrificará sus amistades, su matrimonio y su carrera.

A la hora de hablar de James Ellroy se suele comparar su obra con la de Dashiel Hammett y es cierto que, al menos en esta novela, la influencia del autor de “Cosecha Roja” o “El Halcón Maltés” es más que evidente en el estilo directo y esquemático del que hace gala Ellroy pero no contento con mostrarse como un hábil imitador más, Ellroy es capaz de profundizar en los planteamientos de Hammett y hacerlos más atractivos para el lector contemporáneo gracias sobre todo a la complejidad formal de una trama que no hace concesiones fáciles al lector quien en ocasiones asiste perdido a un artificio sustentado en la fuerza de unos personajes que van evolucionando al tiempo que la historia avanza lentamente merced al detallismo obsesivo con el que el autor ambienta situaciones y lugares para sorprender en un desenlace en el que la compleja trama queda perfectamente atada y obliga al lector a un esfuerzo de atención al que no suele estar acostumbrado. El autor es consciente de la dificultad que conlleva para el lector este planteamiento por lo que la obra está llena de subtramas que van iniciándose y cerrándose para alimentar el pulso de la narración en el particular descenso de los infiernos que supone para Bucky Bleichert la investigación del asesinato de la dalia, a quien como un Dante moderno, Ellroy enfrenta a la corrupta ciudad de Los Ángeles y los habitantes que la pueblan, todo tipo de maleantes y personajes de doble moral, independientemente de su situación y extracto social, del que un modo u otro los principales personajes lograrán escapar

En definitiva, si creían que el hard boiled empezaba y terminaba con la obra de Dashiell Hammett o Raymond Chandler en esta novela tienen la oportunidad de salir de ese error y darse de bruces con un autor, James Ellroy, que desde una concepción marcadamente de género es capaz de realizar propuestas de calidad y literatura con mayúscula sin por ello dejar de ser entretenido y eficaz. Yo que ustedes no me la perdía mientras le echo un ojo a la adaptación de de Palma y les cuento.

domingo, 1 de junio de 2008

Evolución…¿Involución?






Marlon Brando en “El Salvaje” (1954)




James Dean en “Rebelde sin Causa” (1955)





John Travolta en “Grease


Shia Labeouf en “Indiana Jones y la Calavera de Cristal” (2008)



viernes, 30 de mayo de 2008

“52” de Varios Autores: Conclusiones Finales.


Hace más o menos un año, escribí ya sobre lo “novedoso” del formato elegido por DC para desarrollar su nueva macrosaga tras “Crisis Infinita”, “52”. Dejaba pendiente el análisis de la historia más allá de la enorme operación de marketing desarrollada en torno a este cómic. Bien, ese momento ha llegado.

52” más allá de su periodicidad semanal y su distribución, que al parecer quitaba el sueño a muchos y se ha resuelto bastante bien por Planeta, ha sido una serie enormemente irregular en cuanto a sus contenidos debido fundamentalmente a dos cuestiones: primera, se trata de una historia estirada para ceñirse a la duración limitada de la colección a un año con unas historias que no daban para tanto; segunda, el carácter colectivo de la obra obligó a un extraño método de trabajo individual y colectivo que hacia que cada guionista desarrollase arcos argumentales separados, desarrollando cada uno su propia historia con sus personajes manteniendo continua comunicación con el resto, y teniendo cada autor un número menor de páginas a lo al que están acostumbrados en lo que sería un cómic-book normal, con lo que los efectos y “cliffhangers” quedan raros y se convierten en un enorme prólogo para la historia que realmente se quería contar –la reconversión del universo DC en un multiverso de 52 Tierras Paralelas sorprendiendo que necesiten un último número de mayor extensión para contarla-dependiendo cada arco del interés proporcional al interés (y talento) puesto por el autor encargado.

La parte más divertida ha sido la desarrollada por Morrison con la Isla de los Genios Locos, y las más intensa las llevadas por Mark Waid con toda la historia de Black Adam y la trama de los superhumanos de Luthor como puntos fuertes, mientras que Geoff Johns hace un trabajo aseado pero insulso en la trama espaciotemporal relativa a Booster Gold y la espacial con Adam Strange, Starfire y Lobo, Greg Rucka firma el peor arco argumental de la serie –insufrible- dedicado a la nueva Question. En el aspecto gráfico, no me ha parecido especialmente reseñable a pesar de los bocetos de Keith Giffen y lo único que merece la pena son las excelentes portadas de J.G. Jones y Alex Sinclair que en ocasiones se convertían en la única razón para continuar con la colección

El resultado final y la mejor imagen que define a “52” es la de una botella de gaseosa abierta: conforme más tiempo se mantiene sin tapón, más gas pierde y peor sabe, convirtiéndose finalmente su compra en una rutina semanal más (mensual en mi caso) que no ha sabido mantener las expectativas número a número. Su trascendencia en el Universo DC estará limitada hasta que el editor de turno decida volver a recrear un único Universo en unos añitos en un ciclo que dejará poco margen a la creatividad pero asegurará unos beneficios económicos suculentos a la empresa.

(Parece que a DC le ha convencido el sistema “52” y han repetido la fórmula en la nueva serie “Cuenta Atrás”, que servirá de prólogo al gran evento 2009 “Crisis Final”. Yo desde ya les digo que he entrado en mi propia crisis y me bajo del carro. Ustedes verán).

Feria del Libro de Madrid: un año más, .cita obligada.

Hoy se inaugura la Feria del Libro de Madrid que se prolongará hasta el próximo 15 de Junio. Una tradición obligada con los Libros, el Retiro y los autores que, si las largas colas lo permiten, suelen mostrarse bastante amables y accesibles con los que les dan de comer, o sea, los lectores.
Disfruto enormemente de estos encuentros con autores, libros y cómics a los que intento asistir desde niño, paseando tranquilamente (preferiblemente por las mañanas y entresemana) hojeando libros y siempre picando finalmente con alguna compra.
Para que nada falte, la lluvia hace un año más acto de presencia los primeros días, seguro que en la clausura nos achicharramos.

A ver que cae este año…

Horarios, firmas y demás aquí.