martes, 10 de junio de 2008

“Los Muertos Vivientes 6: Esta triste vida” de Robert Kirkman y Charlie Adlard

“¡Ya era hora!” Es lo primero que pensé cuando tuve en mis manos el sexto tomo recopilatorio de “Los Muertos Vivientes” ya que casi había perdido la esperanza dada la apatía con que Planeta está tratando esta serie. Y, es que no se sabe porque desconocida razón (la acumulación de números no es excusa ya que la colección en Estados Unidos va por el número 49 y hay dos recopilatorios de colchón) la editorial ha retrasado prácticamente un año la publicación de este volumen, manteniendo a los aficionados a pendientes del destino de Rick y el resto de supervivientes prisioneros del sádico y cruel Gobernador de Woodsbury. Y lo cierto, es que la espera ha valido la pena puesto que en este nuevo tomo, que incluye los números 31 a 36 de la edición norteamericana, Kirkman no decepciona en una historia llena de acción, tensión y suspense y entre sus páginas esconde las imágenes más fuertes y brutales, los horrores más macabros y las peores mutilaciones que la serie nos ha deparado hasta el momento.

Los Muertos Vivientes: Esta triste vida” es un ejemplo perfecto de cómo realizar un cómic entretenido y lleno de acción respetuoso con las convenciones de género, respetuoso con la inteligencia del lector al tiempo que adulto y tremendamente original por un guionista rebosante de talento y las ideas muy claras de lo que quiere contar, sorprendiendo en cada entrega y manteniéndose varios pasos por delante del lector al que lleva de la mano a través del espeluznante viaje por la condición humana.-e inhumana- que propone.

Si hasta “Lo que más anhelas”, Kirkman se mostró más interesado en mostrarnos la adaptación de los supervivientes a un nuevo mundo invadido por los zombis, en estas dos últimas entregas los enfrenta a un terror mucho peor que los no muertos: la crueldad y sadismo del propio ser humano y las decisiones que este es capaz de asumir para su supervivencia. Kirkman maneja como nadie un elenco de personajes amplio y lo hace evolucionar de una manera coherente a través de unos diálogos y unas escenas medidos al tiempo que la acción, el horror, la intensidad y la intriga se renuevan número a número merced a su dominio de los cliffhangers que mantienen enganchando al lector a una serie que no decae.
En este tomo, además, se nota un enorme progreso en el aspecto gráfico en los lápices de Charlie Adlard al que se le nota mucho más suelto y con un mayor dominio de los personajes y las situaciones, logrando otorgar una mayor expresividad a sus imágenes, que unidas a su más que correcta narrativa, nos ofrece su mejor episodios en la serie hasta el momento

En definitiva, “Los Muertos Vivientes” es, quizás, la mejor serie que se está publicando regularmente hoy en día en España y el mayor acontecimiento dentro del género del terror en cualquiera de sus expresiones en años. Un cómic espectacular con un guionista en estado de gracia y un dibujante implicado y con oficio que mejora número a número. ¿Se puede pedir más? Sí, que Planeta sea capaz de ofrecer al menos dos recopilatorios al año y no deje a los lectores colgados durante más de un año

Si quieren leer más sobre “Los Muertos Vivientes” en El lector impaciente pinchen aquí y aquí.

lunes, 9 de junio de 2008

“La Niebla de Stephen King” de Frank Darabont.



Si hay un autor literario que ha sido adaptado al cine hasta la saciedad, y con escasa fortuna la mayor parte de las veces, ese no es otro de Stephen King. Desconozco el dato de la cantidad de películas, series y telefilms que se han hecho sobre sus novelas y relatos y si me atreviese a aventurar una cifra probablemente iba a quedarme corto. Sin embargo, me caben en los dedos de una mano y me sobran dedos (creo) para contar aquellas adaptaciones que realmente merecen la pena no ser olvidadas. Entre estas últimas, hay dos, “La Milla Verde” y “Cadena Perpetua”, dirigidas por Frank Darabont por lo que tenía puestas muchas esperanzas en esta nueva adaptación después del fiasco que supuso “1408”. Por suerte, no me equivocaba, aunque el resultado no es todo lo redondo que cabría esperarse.

Tras una aparatosa tormenta eléctrica que ha destrozado su casa, Thomas Jayne y su hijo, van en busca de provisiones y pertrechos al super del pueblo donde viven y coinciden con algunos de sus vecinos de toda la vida. Todo se desarrolla con aparente normalidad salvo por una extraña y densa niebla que desciende de las montañas. Cuando un vecino irrumpe aterrado en el supermercado explicando que en la niebla hay algo que ataca a la gente todos los vecinos se verán de repente atrapados en una situación irreal y sorprendente para la que no están preparados.



La Niebla de Stephen King” tiene un saludable sentido de producción de serie B años cincuenta que resulta entrañable y minimiza sus grandes defectos de guión, convirtiéndola en un producto realmente entretenido dentro de sus limitaciones.



Partiendo de una asumida falta de tensión a la hora de enfrentar al espectador con el terror que se oculta dentro de la niebla y que demasiado pronto se nos muestra, el susto provocado por los sucesivos ataques queda enseguida en un segundo plano para centrarse la historia en el desarrollo de los personajes y convertirse en un entretenido estudio de las conductas de los grupos reducidos ante una amenaza a la que no pueden hacer frente (lo que no deja de ser otro elemento habitual en las películas de terror).


Es precisamente en el tratamiento del elemento psicológico y en la supuesta normalidad llena de tópicos de lo que han de ser los habitantes de un pueblecito norteamericano -de Maine, por supuesto- atrapados en el supermercado donde el guión del propio Darabont destaca dotando a los distintos personajes atrapados en el supermercado de reacciones fácilmente identificables y entendibles por el espectador que sigue sus peripecias en la oscuridad aun cuando algunas de las situaciones que provocan los conflictos resulten un tanto forzadas, encontrándose el auténtico horror que esconde la cinta en la progresiva involución de las personas conforme van sufriendo los ataques de los engendros que se esconden en la niebla y deben enfrentarse a un peligro de muerte que se encuentran más allá de sus razón, dejando que la locura y la irracionalidad ordene sus actos, como bien señala uno de los personajes en la cinta. Aun cuando este sea sin duda el elemento más destacable de la historia que Darabont nos relata sin demasiada brillantez, la película resultaría demasiado predecible y nada la haría destacar respecto a otras producciones de serie B de hace cincuenta años con más encanto e ingenio si no fuese por el estupendo trabajo de todo el plantel de secundarios a la hora de dar vida a sus personajes y hacerlos creíbles para el espectador a pesar de su artificiosidad, destacando en este sentido una Marcia Gay Harden (“Mystic River”, “Pollock”) desbordante de talento a la hora de encarnar a la espeluznante Sra Carmody, una fanática chiflada que es lo más inquietante de todo el filme, y unos geniales William Sadler y Toby Jones (“Historia de un crimen”) en sus papeles de mecánico cazurro y encargado de supermercado con fondo de héroe. Precisamente, gracias a ese carácter coral e de la cinta queda menos patente la escasa entidad como protagonista de Thomas Jane ("The Punisher”) a quién le falta carisma para soportar la carga dramática que encierra su personaje (en las escenas con el niño pierde claramente la partida…¡y recuerden que yo odio las películas con niño llorón!) lo que finalmente redunda en que la película pierda entidad a pesar del sorprendente y efectista último giro de los acontecimientos que el guión nos depara (seguro que para la venta en DVD tienen un final alternativo preparado) .

En definitiva, The Mist, “La Niebla de Stephen King” (nada que ver con la de Carpenter, que esa era The Fog) resulta una buena alternativa para pasar el rato disfrutando de una película sin demasiadas pretensiones en sus asumidas limitaciones y que tiene en la buena actuación de la mayor parte de su reparto su principal aliciente.

Ahí les dejo el trailer de la película. No se me pierdan en la niebla que con este mes de Junio tan raro cualquiera sabe lo que se encuentran…










domingo, 8 de junio de 2008

“La Casa en el Confín de la Tierra” de Richard Corben y Simon Revelsttoke

Para dar por terminado – por el momento- el homenaje a Richard Corben propuesto por El diario de Jeremy Brood con motivos de su cuarenta aniversario, voy a comentar la obra que nos devolvió al genio de Kansas tras un paréntesis de varios años fuera del panorama editorial español y lo devolvió todo hay que decirlo, en excelente forma. Posteriormente, la publicación de la obra reciente de Corben en España ha contado con cierta regularidad gracias, en buena medida, a las colaboraciones que el autor ha desarrollado con las compañías “mainstream” norteamericanas como DC y Marvel. La obra a que me refiero no es otra que “La Casa en el Confín de la Tierra” publicada en 2003 por Norma Editorial.

En “La Casa en el Confín de la Tierra” realizada junto con su colaborador habitual Simon Revelstoke (“The Bodyssey”), Corben realiza uno de sus mejores trabajos como adaptador de obras literarias de corte fantástico. Partiendo del texto del escritor inglés William Hope Hodgson, realiza una versión libre de la obra de este semidesconocido e interesante escritor que sirvió de influencia a Lovecraft, y sabe encontrar el equilibrio necesario entre los elementos de terror gótico y la profundidad psicológica que el inglés insufló a la obra.

En 1952, dos jóvenes excursionistas ingleses que vagabundean por Irlanda, que huyen de un mal encuentro c en un pub, llegan a las ruinas de la Casa Gault donde encuentran un antiguo libro en el que este narra los inquietantes hechos que ocurrieron entre sus paredes en 1816. Gault, que vivía aislado en la mansión junto a su hermana y su fiel mastín, descubre durante un paseo un extraño ser que los ataca. A partir de ese momento, el aislamiento, la soledad y el acoso de extraños demonios y visiones irán provocando en Gault un paulatino descenso hacia el delirio y la locura, que, cruzando el tiempo y el espacio, afectará a los excursionistas y sus perseguidores.

A lo largo de esta obra, nos rencontramos con el mejor Corben, un autor lleno de recursos para saber dotar a la obra de toda la complejidad y ambigüedad que requiere, en una lectura pretendida y desasosegadoramente incómoda para el lector. A través de una estructura elíptica y un largo flashback, con prólogo y epílogo incluidos, Corben organiza la historia de manera que minimiza los diálogos al presente de los excursionistas y deja que el grueso de la narración – las aventuras de Gault- se hile en distintos planos (el nuestro, el de los excursionistas y el de los acontecimientos narrados) limitando el carácter narrativo de los cuadros de texto a meros elementos descriptivos para que sea sobre su poderoso dibujo en el que recaiga el peso de la narración e ilustre la locura y los terrores de pesadilla a los que se enfrentan los protagonistas a través de una lectura rica en interpretaciones, ya que en ningún momento queda claro si lo que se nos está narrando son los hechos vívidos por Gault o los delirios de su locura. Es esta una obra de enorme complejidad de adaptación y de la que Corben sale muy bien librado, desarrollando y dando forma a las oscuras y terroríficas visiones de Gault a través de una composición de página que se pone al servicio de la historia y de la que Corben se vale como sólo un maestro puede hacerlo.

Corben , en obras como “La Casa en el Confín de la Tierra”, demuestra a los agoreros que, a partir de una buena materia prima, todavía le quedan talento y energía para trasladarnos a mundos de fantasía sin igual, mostrando los más oscuros terrores y anhelos de nuestro inconsciente.

Y que las conserve durante cuarenta años más, por lo menos.

Felicidades, Superman

... Aunque tu primera aparición fuese en Abril.

Mel Ferrer (1917-2008)



Con 90 años ha muerto esta semana Mel Ferer, o lo que es lo mismo el Príncipe Andrei Bolkonsky en la adaptación que de la inmortal “Guerra y Paz” de Tolstoi realizase King Vidor y que todos tenemos todos en la memoria.

Ferrer, aparte de ser el afortunado primer marido de la cara más bonita del cine, Audrey Hepburn, con la que colaboró en varias películas ya no sólo como intérprete sino también como productor (“Sola en la Oscuridad” es un buen ejemplo de ello), cultivó también la faceta de director en películas como en “Furia Secreta” con Claudette Colbert. Sin embargo, el Ferrer actor alcanzó su cenit en la década de los cincuenta en títulos como “Scaramouche”, Encubridora” o “Los caballeros del Rey Arturo”, aun cuando, posteriormente, participase en producciones tan notables como “La caída del Imperio Romano” o en gozos personales como “Las manos de Orlac”. Adiós a una de las caras más tristes y personales del gran Hollywood.

D.E.P.

Scaramouche”, 1952



Guerra y Paz”, 1956



Las manos de Orlac”, 1960

sábado, 7 de junio de 2008

Las águilas de Roma 1 de Enrico Marini


Si el otro día escribía sobre “Nippur de Lagash” y la ponía como ejemplo de obra de género histórico llena de acción, épica y originalidad, hoy toca hacerlo sobre obra de género histórico ambientada en la Edad Antigua, “Las águilas de Roma”, obra del dibujante de moda en la BD metido por primera vez a guionista, Enrico Marini (“Gipsy”, “Rapaces”, “El Escorpión”).

La hisoria se sitúa en la época del imperio de Augusto en el año 9 A.C en el momento de mayor apogeo del imperio romano cuando Druso, hijastro de Augusto, ha conseguido, tras años de guerras con las tribus bárbaras de Germania, firmar una serie de acuerdos de paz, entregando estas como garantía del pacto a algunos nobles. Entre ellos, se encuentra el joven Ermanamer, hijo de un caudillo bárbaro, al que Augusto le otorga la ciudadanía romana y le encarga su tutoría a Tito Valerio, antiguo centurión de sus legiones y señor de una pequeña villa campestre. Tito Valerio educará a Ermanamer, bajo el nombre romano de Arminio, en la dureza del adiestramiento castrense de los soldados romanos junto a su hijo Marco, que tras los recelos y desconfianza inicial se convertirá en su hermano de sangre. La vida parece sonreír a los dos amigos, destinados a una vida de aventuras en la legión y juergas en los burdeles romanos, sin embargo, y aunque nadie a su alrededor lo sospecha, Arminio está predestinado desde su infancia a ser el guerrero que una a las tribus bárbaras de Germania y expulse a los romanos.

Norma editorial, siguiendo los pasos de Planeta con la excelente “Murena” nos ofrece el primer trabajo en solitario del suizo Enrico Marini en un relato de corte histórico lleno de tópicos y prestamos de los “peplums” de romanos que han surgido en los últimos tiempos (el “Gladiator” de Ridley Scott, la “Roma” televisiva o la mismísima “Murena” de Dufaux y Delaby) de los que aparte otras influencias más obvias –la ambientación inicial en Germania recuerda demasiado al principio de “Gladiator”- sigue al dedillo con poca originalidad el tratamiento que últimamente se ha puesto de moda en el género “de romanos” en el que se mezclan las intrigas con la cotidianeidad de la vida romana, incorporando el picante de pequeñas dosis de erotismo de los disolutos romanos.

En este primer álbum, a falta de intrigas que probablemente aparecerán en próximas entregas Marini se centra en la presentación de los principales personajes de la serie y la rivalidad y posterior amistad que surge entre los dos protagonistas adolescentes, Arminio y Marco, con un tratamiento que no por tópico y poco imaginativo resulta menos efectivo.. El suizo, sin la supervisión de un guionista, a su lado opta por un desarrollo de la historia mediante bruscos “flashbacks”, decisión arriesgada que en principio no le sale del todo bien y que en algunos momentos afecta a la narración, provocando confusión hasta el momento en que el lector coge el truco al planteamiento aunque la historia queda algo deslavazada e inconexa a la espera de próximas entregas que la den sentido. En el aspecto gráfico, es donde mejor se desenvuelve Marini, a la hora de ambientar y caracterizar los diferentes escenarios en los que se desarrolla la serie apoyado en un gran trabajo de documentación, resultando preciosas las secuencias de exteriores, sus animales y sus mujeres, aun cuando sirva de borrón a su excelente labor el hecho que dibuje todas las caras iguales (los ancianos y los jóvenes se parecen todos).

En definitiva, “Las águilas de Roma” es un álbum lleno de tópicos sin que por ello deje de resultar entretenido, ideal para todos aquellos que les gusten las lecturas de romanos excelentemente dibujadas por un autor en evolución del que hay que esperar todavía grandes cosas. El tiempo dirá.

"Murena" en El lector impaciente aquí y aquí.




jueves, 5 de junio de 2008

“Nippur de Lagash” de Robin Wood, Lucho Olivera, Sergio Mulko y varios



Si hay algún autor sorprendentemente ninguneado por las editoriales de cómics en España ese no es otro que Robin Wood.

Robin Wood, paraguayo de nacimiento y auténtico ciudadano del mundo con una biografía que le podría convertir en un personaje de sus cómics, apabulla simplemente con las cifras de su producción y currículum: 41 años de profesión ininterrumpida, 5.000 guiones de cómics y más de ochenta series (guiones para películas, series de televisión, novelas y piezas teatrales, aparte) .Wood ha recibido premios tan prestigiosos como el Yellow Kid en 1997 y sus principales creaciones como “Dago”, o su obra más conocida y representativa que hoy nos ocupa, “Nippur de Lagash”, son objeto de culto tanto en su país de origen, Argentina, como en otros tan dispares como Turquia o Italia.

Sin embargo, en España no se sabe muy bien el motivo su obra ha sido olvidada continuadamente por los editores durante décadas salvo la breve aventura de la revista Mark 2000 en la que junto otras de sus creaciones aparecieron dos historias del Errante.

¡Dos historias de más de cuatrocientas! Escaso bagaje para una obra que empezó a publicarse en Argentina en 1967 en la revista "D’Artagnan" de la Editorial Columba y enseguida alcanzó enormes cotas de popularidad gracias al buen hacer de sus creadores Robin Wood y Lucho Olivera., el cuál se mantuvo en la serie durante varios años para ser sustituido por otros autores como Sergio Mulko – quién más episodios de la serie dibujó-, los hermanos Villagrán o Jorge Zaffino.

Todo esto está muy bien me dirán ustedes, pero al grano, ¿qué es lo que hace tan notoria esta obra? Para empezar su tremenda originalidad respecto a otras obras de género histórico. Wood es un autodidacta que tomando como referencia un contexto histórico alejado de los estereotipos superheroicos procedentes de los Estados Unidos se adentra en la Edad Antigua a través de las andanzas de Nippur, un general desterrado de su ciudad natal, Lagash al resultar esta invadida por un rival. A partir de ese momento, Nippur, en solitario o acompañado por distintos amigos, iniciará un éxodo aventurero que le llevará a visitar los principales lugares de la Antigüedad desde el Egipto de los faraones a la Grecia de Teseo y el minotauro, en un periplo en el que el personaje principal evoluciona, crece y se desarrolla teniendo un hijo, Hiras y sufriendo todo tipo de contrariedades en forma de traiciones, mutilaciones y renuncias pero sin abandonar nunca su principal objetivo, volver a Lagash.

Sin embargo, no es esto meramente lo destacable de esta obra y la razón de su éxito a lo largo de los años sino el excelente trabajo de Wood a la hora de dotar de continuidad a la serie que con el devenir de los años se convirtió en una saga heroica compleja y extensa, rica en tratamiento y profundidad, destacando la humanidad con la que Wood dota a sus personajes en la que probablemente sea la gran “novela-río” (si me permiten el término) dentro del Cómic en español, sólo comparable con “El Príncipe Valiente” fosteriano. Wood es un literato autodidacta lleno de imaginación e ideas lo que demuestra en la grandiosidad épica que ofrece en sus historias a través de una prosa barroca y sugerente que la obra precisa pero difícil de encontrar en otros autores al tiempo que no se limita a ofrecer una sucesión de historias refritadas acudiendo a la fácil solución del combate y la violencia. Al contrario, la guerra y la acción, aun presentes en las tramas, no son el elemento principal sino la última opción primando las soluciones diplomáticas y evitando los duelos en pos de tramas complejas, inteligentes y entretenidas.

En el aspecto gráfico destacan las etapas de Lucho Olivera y Sergio Mulko, dos excelentes dibujantes argentinos que saben dotar a su trazo de todo la fuerza y rotundidad que los guiones y personajes creaedos por Wood requieren y que han sido comparados en ocasiones con John Buscema aun cuando tanto uno como otro demuestran una obsesión por el detalle superior a la del estadounidensel.

En definitiva, una obra excelente a recuperar por algún avispado editor aprovechando las recientes recopilaciones de la editorial argentina Doedytores o las más accesibles de la italiana Bonelli con algún tipo de colaboración y unos magníficos autores a los que rescatar del más lamentable de los olvidos.

Cronología de la obra y división por arcos, aquí.

Otros admiradores de “Nippur de Lagashaquí, aquí y aquí.

Página oficial de Robin Wood, aquí y jugosísima entrevista al autor aquí.

Breve entrevista a Sergio Mulko aquí.




martes, 3 de junio de 2008

Richard Corben, 40 años haciendo tebeos.



Desde el excelente blog El Diario de Jeremy Brood nos recuerdan que a lo largo de esta semana se celebran los 40 años de la publicación de la primera historia de Richard Corben, “Monster Rule”.y, para celebrarlo invitan a realizar aportaciones sobre tan insigne dibujante y obra. Le tomo la palabra.

Bien, no quiero confundir lo que se supone es el homenaje a un artista con la añoranza melancólica de un tiempo que ya pasó contándoles mis experiencias con mi primer cómic de Corben o la voluptuosidad de sus hembras y el vigor de sus musculados héroes, si acaso eso puede ser objeto de otro post algún otro día o podrán leer en otros sitios experiencias paralelas -y similares- a la mía.

Tampoco les voy a comentar la grandeza épica de los mundos imaginados por el de Misuri en “Den” o las espeluznantes adaptaciones que realizó de cuentos de Edgard Allan Poe o relatos de Robert E. Howard. ¿Por qué? Los aficionados veteranos que más o menos andan por mi quinta conocen de sobra y seguro mejor que yo las exquisiteces de las que hablo y, por desgracia, a los más jóvenes les están vedadas gracias a la desidia editorial incapaz de hacerse con los derechos de obras que llevan alrededor de… ¡¡¡20 años!!! descatalogadas en España y cuyos saldos han sido objeto de las más variopintas leyendas urbanas del mundillo (desde que Rowlf no se podía reeditar porque los originales pertenecían a Santiago Segura hasta que todos los saldos existentes de las obras de Corben editados por Toutain y Zinco pertenecían a un único librero que regulaba la demanda con precios exorbitados).

No, no pienso hacer eso. No soy tan malo como para mostrarles el dulce y luego quitárselo de la boca pero sí para aprovechar la oportunidad para demandar a un “arriesgado” editor que se haga con los derechos del grueso de la obra de este autor y puedan paladear por ustedes mismos su excelencia.

¿Por qué es tan bueno Corben y despierta el entusiasmo de los lectores veteranos más allá de nostalgias pajilleras? Porque Corben tiene algo diferente que sólo tienen unos pocos elegidos que se pueden contar con los dedos de la mano-los Breccia, Neal Adams, Joe Kubert, Robert Crumb, Bernie Wrighton y pocos más-. Su dibujo es único e inconfundible. Se puede escribir mucho sobre la técnica y el dibujo de Corben y seguro que muchos lo harán en profundidad. Sus composiciones y soluciones todavía hoy sorprenden y resultan modernas y arriesgadas ¿Por qué? Quizás por su completo dominio de la anatomía humana, quizás por el exquisito, depurado y frío colorido de sus obras o la perfección de sus escorzos y perspectivas que logran que sus personajes escapen de la cárcel del papel y adquieran –casi- la anhelada tridimensionalidad. Seguro que por todo eso pero, también, por algo más, algo inaprensible y que se escapa de la definición de las palabras para activarse directamente en la mente de aquellos que disfrutan de sus dibujos más allá de la calidad de la historia y se mantiene imperecedero durante años.

Háganse un favor y no se lo pierdan. Felicidades Sr. Corben.
Más sobre Richard Corben en El lector impaciente aquí y aquí.

lunes, 2 de junio de 2008

“La Dalia Negra” de James Ellroy



Aprovechando un reciente viaje en tren, he devorado una de las primeras novelas que convirtieron a James Ellroy en una de las plumas vivas más influyentes dentro del género negro en la actualidad, “La Dalia Negra”, una novela que hace unos años llevara al cine Brian de Palma y que, por suerte, no he tenido ocasión de ver todavía, lo que –creo- me ha permitido disfrutar todavía más de esta novela.

La Dalía Negra” se centra en la ciudad de Los Ángeles en el período inmediatamente posterior a la II Guerra Mundial, un tiempo y un lugar que Ellroy conoce a la perfección y donde sitúa algunas de sus más importantes novelas hasta la fecha y se centra en la historia de Bucky Bleichert, un policía exboxeador, y su progreso dentro del Departamento gracias a su buen hacer como boxeador y su amistad con Lee Blanchard, otro antiguo pugilista y policía, y la novia de este, la caústica y enigmática, Kay. Merced a la intensa relación de amistad que une a los tres personajes, la vida de Bucky parece ir viento en popa hasta el momento que debe hacer frente a la investigación del misterioso asesinato de una mujer cuyo cuerpo aparece descuartizado en un solar a quién la prensa sensacionalista pronto bautizará como la “Dalia Negra”. Lee y Bucky, Fuego y Hielo, se harán cargo de una investigación policial plagada de pistas falsas, intereses políticos y dificultades, un caso irresoluble por el que Bleichert sacrificará sus amistades, su matrimonio y su carrera.

A la hora de hablar de James Ellroy se suele comparar su obra con la de Dashiel Hammett y es cierto que, al menos en esta novela, la influencia del autor de “Cosecha Roja” o “El Halcón Maltés” es más que evidente en el estilo directo y esquemático del que hace gala Ellroy pero no contento con mostrarse como un hábil imitador más, Ellroy es capaz de profundizar en los planteamientos de Hammett y hacerlos más atractivos para el lector contemporáneo gracias sobre todo a la complejidad formal de una trama que no hace concesiones fáciles al lector quien en ocasiones asiste perdido a un artificio sustentado en la fuerza de unos personajes que van evolucionando al tiempo que la historia avanza lentamente merced al detallismo obsesivo con el que el autor ambienta situaciones y lugares para sorprender en un desenlace en el que la compleja trama queda perfectamente atada y obliga al lector a un esfuerzo de atención al que no suele estar acostumbrado. El autor es consciente de la dificultad que conlleva para el lector este planteamiento por lo que la obra está llena de subtramas que van iniciándose y cerrándose para alimentar el pulso de la narración en el particular descenso de los infiernos que supone para Bucky Bleichert la investigación del asesinato de la dalia, a quien como un Dante moderno, Ellroy enfrenta a la corrupta ciudad de Los Ángeles y los habitantes que la pueblan, todo tipo de maleantes y personajes de doble moral, independientemente de su situación y extracto social, del que un modo u otro los principales personajes lograrán escapar

En definitiva, si creían que el hard boiled empezaba y terminaba con la obra de Dashiell Hammett o Raymond Chandler en esta novela tienen la oportunidad de salir de ese error y darse de bruces con un autor, James Ellroy, que desde una concepción marcadamente de género es capaz de realizar propuestas de calidad y literatura con mayúscula sin por ello dejar de ser entretenido y eficaz. Yo que ustedes no me la perdía mientras le echo un ojo a la adaptación de de Palma y les cuento.

domingo, 1 de junio de 2008

Evolución…¿Involución?






Marlon Brando en “El Salvaje” (1954)




James Dean en “Rebelde sin Causa” (1955)





John Travolta en “Grease


Shia Labeouf en “Indiana Jones y la Calavera de Cristal” (2008)



viernes, 30 de mayo de 2008

“52” de Varios Autores: Conclusiones Finales.


Hace más o menos un año, escribí ya sobre lo “novedoso” del formato elegido por DC para desarrollar su nueva macrosaga tras “Crisis Infinita”, “52”. Dejaba pendiente el análisis de la historia más allá de la enorme operación de marketing desarrollada en torno a este cómic. Bien, ese momento ha llegado.

52” más allá de su periodicidad semanal y su distribución, que al parecer quitaba el sueño a muchos y se ha resuelto bastante bien por Planeta, ha sido una serie enormemente irregular en cuanto a sus contenidos debido fundamentalmente a dos cuestiones: primera, se trata de una historia estirada para ceñirse a la duración limitada de la colección a un año con unas historias que no daban para tanto; segunda, el carácter colectivo de la obra obligó a un extraño método de trabajo individual y colectivo que hacia que cada guionista desarrollase arcos argumentales separados, desarrollando cada uno su propia historia con sus personajes manteniendo continua comunicación con el resto, y teniendo cada autor un número menor de páginas a lo al que están acostumbrados en lo que sería un cómic-book normal, con lo que los efectos y “cliffhangers” quedan raros y se convierten en un enorme prólogo para la historia que realmente se quería contar –la reconversión del universo DC en un multiverso de 52 Tierras Paralelas sorprendiendo que necesiten un último número de mayor extensión para contarla-dependiendo cada arco del interés proporcional al interés (y talento) puesto por el autor encargado.

La parte más divertida ha sido la desarrollada por Morrison con la Isla de los Genios Locos, y las más intensa las llevadas por Mark Waid con toda la historia de Black Adam y la trama de los superhumanos de Luthor como puntos fuertes, mientras que Geoff Johns hace un trabajo aseado pero insulso en la trama espaciotemporal relativa a Booster Gold y la espacial con Adam Strange, Starfire y Lobo, Greg Rucka firma el peor arco argumental de la serie –insufrible- dedicado a la nueva Question. En el aspecto gráfico, no me ha parecido especialmente reseñable a pesar de los bocetos de Keith Giffen y lo único que merece la pena son las excelentes portadas de J.G. Jones y Alex Sinclair que en ocasiones se convertían en la única razón para continuar con la colección

El resultado final y la mejor imagen que define a “52” es la de una botella de gaseosa abierta: conforme más tiempo se mantiene sin tapón, más gas pierde y peor sabe, convirtiéndose finalmente su compra en una rutina semanal más (mensual en mi caso) que no ha sabido mantener las expectativas número a número. Su trascendencia en el Universo DC estará limitada hasta que el editor de turno decida volver a recrear un único Universo en unos añitos en un ciclo que dejará poco margen a la creatividad pero asegurará unos beneficios económicos suculentos a la empresa.

(Parece que a DC le ha convencido el sistema “52” y han repetido la fórmula en la nueva serie “Cuenta Atrás”, que servirá de prólogo al gran evento 2009 “Crisis Final”. Yo desde ya les digo que he entrado en mi propia crisis y me bajo del carro. Ustedes verán).

Feria del Libro de Madrid: un año más, .cita obligada.

Hoy se inaugura la Feria del Libro de Madrid que se prolongará hasta el próximo 15 de Junio. Una tradición obligada con los Libros, el Retiro y los autores que, si las largas colas lo permiten, suelen mostrarse bastante amables y accesibles con los que les dan de comer, o sea, los lectores.
Disfruto enormemente de estos encuentros con autores, libros y cómics a los que intento asistir desde niño, paseando tranquilamente (preferiblemente por las mañanas y entresemana) hojeando libros y siempre picando finalmente con alguna compra.
Para que nada falte, la lluvia hace un año más acto de presencia los primeros días, seguro que en la clausura nos achicharramos.

A ver que cae este año…

Horarios, firmas y demás aquí.

jueves, 29 de mayo de 2008

“Indiana Jones IV y el Reino de la Calavera de Cristal” de Steven Spielberg.


Ayer por fin fui a ver la última –de momento- película de la saga de Indiana Jones con la secreta esperanza, visto el trailer, de que no me iba a defraudar. A la salida, tenía una sonrisa de oreja a oreja y un entusiasmo por una película como hacia años que no me pasaba.

Steven Spielberg no se ha comido la cabeza, no le ha dado la vuelta al calcetín, intentando sorprender o hacer una película pretenciosa y original. Esta película no lo es para nada, sino que aprovechando los aciertos de las entregas anteriores y siguiendo al dedillo una fórmula de probado éxito Spielberg, Lucas y Ford realizan una película de las de antes, llena de acción, cuya única finalidad es hacer pasar un buen rato al espectador en medio de saltos, tiros, persecuciones, escenarios exóticos, acertijos, esqueletos, traiciones, malos malísimos y un bueno (Jones) que se lleva a la chica.

En esta nueva entrega, nos encontramos con un envejecido Indiana en medio de la Guerra Fría que tras un fiasco en una base militar norteamericana y el robo por parte de los soviéticos de una reliquia, se encuentra traicionado por su amigo Mac (Ray Winstone), sin trabajo y vigilado por los servicios secretos rusos y americanos. Con este negro porvenir, Jones se unirá a Mutt, un joven rocker rebelde motorizado, en la búsqueda del profesor Oaxley (John Hurt) y la madre de Mutt, que no es otra que la sin par Marion Ravenwood. Para lograrlo seguirán los pasos de Oxley en su obsesiva búsqueda de la Calavera de Cristal de Akator, un misterioso objeto dotado según la leyenda de misteriosos poderes, y que persiguen también los rusos liderados por la bella y mortífera espadachina Irina Spalko.

Tras ese planteamiento, la diversión está servida de la mano de un brillante Spielberg que sabe dotar a la película en todo momento del ritmo necesario para mantener al espectador absorto durante las dos horas que dura la película y apenas se noten algunas inconsistencias de guión y precipitaciones ahogadas por la nostalgia y los constantes guiños que depara a los incondicionales de la serie y el personaje así como a los mitos y demonios de una década, los cincuenta, que nos dejó la paranoia de la Guerra Fría y la “Caza de Brujas” y el imaginario de los platillos volantes o el Área 51 junto al rock and roll, los tupés y las “harleys”. Toda esta amalgama, se incorpora a una trama clásica de las películas de Indy, que no necesita de rigor histórico porque no estamos ante un documental sino ante una película de entretenimiento, en la que se refunden situaciones ya vistas en las anteriores entregas y se atan algunos cabos sueltos que estaban pendientes desde la primera entrega de una manera coherente y satisfactoria.
Los guiños de la película no se reducen sólo a la ambientación sino también se encuentran en la caracterización de algunos personajes como la malvada Irina Spalko que recuerda a las exóticas malvadas que tan bien diseñara el genial Milton Caniff en "Terry y los piratas", el profesor Oxley con más de una similitud al profesor Tornasol de “El templo del sol” de Herge, o el joven Mutt que desde su primera secuencia homenaje a “El Salvaje” de Marlon Brando se nutre sin escrúpulos del Danny (John Travolta) de “Grease” y el Jimmy (James Dean) de “Rebelde sin causa”.

Todo este artificio, no podría sustentarse sin la argamasa del gran trabajo de todo el reparto encabezado por un Harrison Ford en el personaje para el que nació. Ford construye a un Indiana envejecido y por el que han pasado los años pero no por ello menos duro de pelar y brillante que en entregas anteriores. Ford disfruta reencontrándose con Indy y eso es algo que se aprecia en la película no dando muestras de cansancio y una encomiable energía en un hombre de 65 años. Pero, repito, de la excelente labor de todo el reparto yo destacaría a un Shia Labeouf, que sabe sacar provecho en un personaje – el sidekick- en principio antipático pero en el que sabe lucirse y dar el contrapunto adecuado al omnipresente Indiana en más de una ocasión. Quizás y por poner un pero, da la sensación que Cate Blanchett se lo pasa demasiado bien en su papel de malvada, disfrutando cada escena como una enana y encontrando un excelente contrapunto en la vis comica de una recuperada para la causa Karen Allen. Y, por supuesto, sin olvidar la banda sonora de John Williams, tan magistralmente eficaz como siempre.

En definitiva, una excelente película para todos los públicos y el “pulp” cinematográfico por excelencia, que nos hace lamentarnos de los años perdidos y deja con ganas de más. Esperemos que Spielberg, Ford (¿y Shia?) no nos hagan esperar otros 20 años.

Hasta pronto, Indiana…

Más “Wanted”




Interesante trailer de “Wanted” que mantiene la expectación sin mostrar demasiado de la trama que ya les adelanté aquí. En mi opinión, por lo que llevamos visto hasta ahora en las abundantes imágenes que pueblan Internet, podemos encontrarnos ante uno de los mayores bodrios de la temporada o una de las películas más entretenidas del veranito.

Habrá que estar atento…

miércoles, 28 de mayo de 2008

El Miedo o unas reflexiones sobre la adaptación al cine de “Watchmen”




No quise comentar nada cuando se filtraron las fotos de los personajes principales. Tampoco cuando salieron las fotos de arriba porque hasta Junio del año que viene vamos a tener “Watchmen” hasta la sopa. Sin embargo, tras ver la imagen de los “minutemen” de abajo no aguanto más.

Me da mucho miedo la versión que Zack Snyder está preparando de "Watchmen".

¿Por qué?

Me da miedo, mucho miedo, el amigo Snyder en un proyecto de la envergadura de “Watchmen”. Un director con mucho que demostrar y con una tendencia muy peligrosa a confundir la épica con la artificiosidad y aprovechar cualquier excusa para el horror absurdo.

Me da miedo, mucho miedo, el proyecto de venta cruzada que quieren probar los productores con la película y el DVD superexclusivo que aparecerá cinco días después con las historias de “El navío negro” y “Bajo la máscara” con la única intención de sangrarnos a los pobres frikis y ofrecer al público en general una versión incompleta y sesgada de una obra maestra del cómic.
Me dan miedo, mucho miedo los diseños de los personajes y la ambientación. Gibbons y Moore le dieron a la serie un tono más sombrío de lo que se percibe en las imágenes y la falta de esa atmósfera en lo poco que hemos visto hasta ahora me preocupa.

Me da miedo, mucho miedo que todas las adaptaciones cinematográficas que se han realizado hasta la fecha de las obras de Moore han sido -en el mejor de los casos- discretas y que en “Watchmen” se esté cayendo en el mismo error de sus predecesoras: no tener en cuenta la opinión de Moore.
Este proyecto merece el beneficio de la duda, por supuesto, pero despierta demasiadas incógnitas y, ojalá me equivoque, pero me da la sensación que no se le está dando la importancia que la obra merece.

Me voy a releer el cómic a ver si me tranquilizo.

Página oficial de la película aquí.

martes, 27 de mayo de 2008

Sydney Pollack (1934-2008)




Nos hemos despertado esta mañana con la noticia de la muerte de uno de los últimos hombres orquesta de Hollywood, Sydney Pollack. Pollack, desde sus inicios en el teatro y la televisión supo destacar en todos los ámbitos cinematográficos en los que intervino como actor, productor y, sobre todo, director.

Pollack fue uno de los mejores directores de la década de los setenta y ochenta y su carrera alcanzó el cénit con el Oscar al Mejor Director logrado por “Memorias de África”, una de las películas más bellas de los ochenta aunque yo personalmente siempre le recordaré por “Las aventuras de Jeremiah Johnson”, una de mis películas favoritas, o “Danzad, danzad malditos”.

Pollack era un director de los de antes. Preocupado más por contar buenas historias y se caracterizó por saber rodearse de grandes actores como Robert Redford, Dustin Hoffman, Meryl Streep o Paul Newman sin caer en el artificio de los tiempos actuales y, aunque su producción fue descendiendo con los años, si hay una palabra que la resume es “calidad”.

D.E.P.

Danzad, danzad, malditos” (They shoot horses, don’t they?, 1969)



"Las aventuras de Jeremiah Johnson" (Jeremiah Jonson, 1972)



Memorias de África” (Out of Africa, 1985)


lunes, 26 de mayo de 2008

“Batman Arkham 2: Dos Caras” de Varios Autores.

Es tal mi retraso en mis lecturas tebeiles que han pasado meses desde que escribí algo de la anterior entrega de la colección de Planeta dedicada a los enemigos de Batman. Si el primer tomo dedicado al Joker ya daba un poco las pautas de la serie, el segundo protagonizado por “Dos Caras” no hace más que confirmarlas. Los tomos incluyen la primera aparición del personaje, algunas historias que han envejecido bien –pero que en ningún caso incluye ninguna de las más demandadas por los aficionados y que la editorial parece guardar como oro en paño para alguna edición “absolute”- y para finalizar un par de historias entretenidas del Batman posterior al “Año Uno” de Mazzuchelli y Miller.

Este tomo dedicado a “Dos Caras” me ha gustado especialmente porque realiza un recorrido bastante completo a uno de los villanos más interesantes del Hombre Murciélago. Cómo bien señala Dennis O´ Neil en el prólogo, Dos Caras es un villano mucho más accesible para el lector que el Joker, el villano por antonomasia de Batman y que, al encarnar la locura absoluta resulta muy difícil de entender en sus motivaciones aunque esta sea su gracia por el lector cuerdo mientras que, en cambio, el bueno y desgraciado Harvey Dent (o Kent), con su doble personalidad y locura paranoide resulta mucho más accesible para el aficionado que no puede dejar de sentir simpatia por un tipo tan torturado. Esto se aprecia claramente en las dos primeras historias del volumen que recogen las dos primeras apariciones del personaje (Detective Comics 66 y 68) por Bob Kane y Bill Finger llenas de imaginación y gracia a pesar de los años transcurridos; “La locura del observador” (“Batman Annual 14” con portada de Neal Adams que es la que se recoge en el volumen), por Andrew Helfer y Chris Sprouse en la que se renovó el origen del personaje para actualizarlo a un lector más exigente y moderno en una visión “poscrisis” del villano; “Crimen y Castigo” por de Matteis y Mc Daniels, en la que se dan nuevas claves sobre el origen del personaje o los números de Detective Comics 747 (Greg Rucka y William Rosado) y 755 (Rucka-Martinbrough), que, siendo los más flojos y actuales, exploran la especial relación entre Dos Caras y otros secundarios de Batman, como el comisario Gordon o la sargento Montoya. Todas estas historias resultando muy interesantes y entretenidas a nivel guión están lastradas a nivel gráfico por los distintos dibujantes ninguno especialmente destacable salvo Bruce Timm, quien en la historia que cierra el volumen, “Tal para cuál” realiza una estupenda aproximación al personaje aunque ya pudimos disfrutar de esta historia en la excelente recopilación “Batman: Black&White”.

En definitiva, “Batman Arkham: Dos Caras” confirma las impresiones sobre esta serie de recopilaciones dirigida principalmente a los completistas del personaje y a aquéllos que quieran contar con una revisión rápida de la evolución que los supervillanos del Hombre Murciélago a lo largo de los años.

jueves, 22 de mayo de 2008

“Xenozoic Tales” de Mark Schultz


El otro día visitando el chanante blog de Jotace (visita obligada que este marciano derrocha ingenio a diario) leí un post en el que incluía los, a su juicio, elementos indispensables que tienen que tener un cómic para convertirse en un concepto de éxito. Al leer su lista de cosas molonas, el primer título que me vino a la mente no fue otro que “Xenozoic Tales” de Mark Schultz, un cómic donde el autor reúne con toda naturalidad exuberante pin-ups, tipos duros de los antes con dinosaurios, mámuts, mutantes, monstruos y coches de época.

Las primeras historias de “Xenozoic Tales” se empezaron a publicar en España hace ya unos añitos, en los tiempos de la Editorial Toutain en la mítica revista “Zona 84”, y, tras un lapso de varios años, Cómics Forum (Planeta) editó en 2000-1 la totalidad de las historias realizadas por Schultz en una cuidada colección para la época de 15 cómic-books que, más adelante, reunió en un tomo único.

Xenozoic Tales” está ambientada en el siglo XXVI, en una futura Era Xenozoica, donde tras un cataclismo que ha terminado con la mayor parte de la población humana, convirtiendo los nuevos territorios en una zona de marismas y grandes selvas poblada por todo tipo de criaturas prehistóricas, desde dinosaurios a mámuts y dientes de sable. Los pocos supervivientes que se refugiaron en refugios subterráneos intentan sobrevivir, al salir en la superficie, agrupándose en tribus en torno a las antiguas ciudades, desarrollando y arreglando parte de la tecnología de tiempos pasados, principalmente armas de fuego y coches de época (cadillacs, principalmente). En este contexto, la historia gira en torno a la relación entre Jack Terenc, una especie de chaman perteneciente al antiguo linaje de la Ciudad del Mar (Nueva York) dispuesto a hacer cualquier cosa para mantener el acuerdo -Machinatio Vitae- entre los hombres y la Naturaleza de no alterar el medio natural y evitar otro cataclismo, y Hannah Dundee, la embajadora de Wasoon (antigua Washington) mucho más inteligente y dispuesta a aprender todo lo posible de los antiguos para mejorar sus duras condiciones de vida.

Partiendo de estas premisas, Schultz va evolucionando número a número y, sin abandonar en ningún momento el carácter “pulp” y aventurero de las historias, va desarrollando distintas tramas de intrigas y misterio cada vez más complejas entorno al origen del cataclismo que destruyó la civilización, las conspiraciones políticas que giran en torno a los protagonistas o los planes de los misteriosos grith respecto a la humanidad. Pero si la historia en sí ya resulta entretenida enriquecida con referencias literarias que van desde Lovecraft a Rice Burroughs pasando por Conan Doyle o Robert E. Howard (sin olvidar los mismos cómics de la E.C. de terror y ciencia-ficción) es por su aspecto gráfico por el que debe ser recordada y destacada. Si las historias cortas de los primeros números guardan una estructura narrativa similar a la de los grandes maestros de la E.C, como Frank Franzetta o Al Williamsom en los últimos números resulta cada vez más evidente la enorme influencia de grandes autores anteriores como Alex Raymond (en los últimos números más que evidente) o Hal Foster (no en vano desde hace años Schultz continúa su labor en las tiras de “El Príncipe Valiente”), convirtiéndose este en mi opinión en su gran referente tanto por su minuciosidad por los detalles que convierten cada viñeta en una pequeña ilustración como por sus estudiadas composiciones de página para narrar de una manera fluida la historia que quiere contar en cada momento, prescindiendo, conforme avanza la historia, de engorrosos cuadros de texto y sin que en ningún momento las viñetas parezcan recargadas. Su obsesión por emular la atmósfera de los cómics E.C le llevó a entintar el mismo sus historias con una escala de grises semejante a la utilizada en los cómics de la época y una cuidadísima técnica de pincel seco que va mejorando, si cabe, según avanza la serie

Schultz, a lo largo de esta serie, demostró un perfeccionismo rayano en la obsesión, que le llevaba a tardar prácticamente un año en terminar cada uno de sus cómics lo que ha provocado que la serie lleve parada desde hace años y no haya de momento continuación a las aventuras de Hannah y Jack, aunque el autor ha declarado en más de una ocasión su interés por finalizar la historia. Esperemos que alguna vez lo haga.

Entrevista reciente a Mark Schultz (en inglés) aquí y aquí.

Completísimo análisis de la obra en la Tebeosfera aquí.


Trailer de “Vicky, Cristina, Barcelona”



Esas son las primeras imágenes de la nueva película de Woody Allen ambientada en la ciudad de Barcelona. Lo cierto es que no se han comido mucho la cabeza con el título pero, en principio, la cosa por lo que se aprecia en las imágenes irá de comedia romántica con algo más de sexo de lo habitual en las películas del de Nueva York.

En el reparto, figuran bellezas como Scarlett Johansson, última musa de Woody, y los mediáticos Javier Bardem y Penélope Cruz. Por lo que se sabe, la historia gira en torno al triángulo amoroso formado por Bardem, que interpreta a un pintor, y dos turistas americanas de visita en Barcelona (la mencionada Scarlett y Rebecca Hall). La relación entre los tres se complica con la presencia de la antigua novia de Bardem interpretada por Penélope Cruz.

La película se ha estrenado en Cannes y al parecer no ha gustado a todo el mundo, pero sigo desde hace demasiado a Woody para no darle el beneficio de la duda así que a partir del 19 de Septiembre me pasaré por algún cine para nuestra obligada cita anual. Eso sí, la canción que han elegido para la Banda Sonora más fea no podía ser.