jueves, 11 de abril de 2013

“Ab Irato: La naturaleza de la bestia”, de Bernet y E.S. Abulí.



No deja de ser una buena noticia que con la que está cayendo desde EDT sigan apostando por recuperar clásicos del cómic patrio. De este modo, poco a poco, han ido reeditando en excelentes ediciones la mayor parte de la obra del tándem formado por el dibujante  Jordi Bernet y el guionista Enrique Sánchez Abulí quedando únicamente pendiente, de su producción común, la obra que hoy nos ocupa titulada originalmente únicamente como “La naturaleza de la bestia” para su primera edición seriada en la revista “Tótem” a mediados de los ochenta y posteriormente editada en álbum por Glénat en los noventa, rebautizada para esta nueva edición en blanco y negro como “Ab Irato: La naturaleza de la bestia”.

Abby es una espectacular mujer casada con un rico depravado mucho mayor que ella que la hace participe de sus fantasías sexuales. Cuando conoce a Tom, un antiguo boxeador que se gana la vida como leñador junto a un chico algo retrasado que procura imitarle en todo, surge la pasión. Abby  convencerá a  Tom para planear la muerte de su marido,  pero es entonces cuando las cosas empiezan a complicarse.

“Ab Irato” es una entretenida lectura de género negro en la que la influencia de “El cartero siempre llama dos veces” de  James M. Cain es más que notoria. Sin embargo, más allá de esa referencia evidente, Sánchez Abulí no se limita a la mera reproducción de las fórmulas de la obra que le sirve de inspiración sino que va más allá para construir una acida metáfora en torno a la naturaleza perversa del ser humano mediante unos personajes llenos de flaquezas y crueldades. De este modo, Sánchez Abulí incorpora su particular y enriquecedora visión del Hard Boiled introduciendo constantemente elementos cómicos que atemperan el trasfondo pesimista de su obra y lejos de dotar a la obra de esa atmósfera reconcentrada y violenta típica de Cain la otorga un tono ligero y socarrón que atempera la violencia latente de la historia, reproduciendo de nuevo una fórmula que el equipo creativo venía desarrollando con éxito en la inigualable “Torpedo 1936”, obra con la que guarda muchas notas en común. En esa capacidad para incorporar el guiño socarrón a tramas dramáticas, Sánchez Abuli me recuerda al mejor Caniff, aunque el humor de aquél sea más negro y sucio y, por lo tanto, más cercano a nosotros que los guiños del artista norteamericano.

En el aspecto gráfico, Bernet vuelve a demostrar que es un maestro del claroscuro, aun cuando la obra orginalmente apareciese a color, siendo capaz de reflejar con maestría cualquier escena ideada por Sánchez Abulí para pasar sin dificultad del gag cómico, a la fantasía erótica o al dramatismo de un suicidio en un parpadeo y sin que la historia pierda claridad ni interés. Es cierto que en sus inicios Bernet acusaba una marcada influencia del gran Alex Toth pero en el momento de la publicación inicial de esta obra ya era un autor maduro que había desarrollado su personal e identificativo estilo basado en la expresividad de sus personajes, especialmente los femeninos.

Así, “Ab Irato” es una deliciosa obra menor en la producción de estos dos monstruos del tebeo patrio, ideal para que el lector que todavía no los conozca se haga una  idea de sus capacidades y el despliegue de talento que se está perdiendo, al tiempo que sus rendidos admiradores encontrarán a un equipo creativo especialmente inspirado con el que volver a disfrutar. Todo un acierto por parte de EDT su recuperación.

miércoles, 10 de abril de 2013

“Fábulas: Cachorros en la tierra de los juguetes”, de Bill Willingham, Mark Buckingham y Shawb McManus.




Llevaba  tiempo que leer cada nueva entrega de “Fábulas” se había convertido en una tarea rutinaria que me proporcionaba menos satisfacciones que ilusiones y llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de dejar una serie que para mí vivía de las glorias pasadas sin mostrar signos de recuperación. Y, sin embargo, ha sido leer esta nueva entrega publicada por ECC Ediciones, que reúne los números 114 a 121 de la serie original, y por fin ver renovado mi entusiasmo pues, en mi opinión, nos encontramos con una historia magnífica que  Willingham y Buckingham llevaban años escamoteándonos.

Tras convertirse Invierno, una de los cachorros de Feroz y Blancanieves,  en la nueva Viento del Norte, sus hermanos y hermanas sienten que han quedado relegados a un segundo plano. Por eso cuando a Therese, la más caprichosa de las hermanas descubre que su barco de juguete es un barco mágico que la promete llevarla al país de los juguetes para convertirse en su reina la chica no se lo piensa dos veces. Sin embargo, Therese descubrirá que su reino mágico no es tan bonito como esperaba sino una tierra desolada y sus súbditos unos juguetes rotos que se hacen llamar los Descartados y tienen misteriosos planes para su nueva reina. Atrapada en su nuevo reino y sin posibilidad de abandonarlo ni que sus padres la encuentren,  su hermano Darien junto a unos curiosos aliados serán los únicos capaces de seguir su rastro aunque quizás no sean lo suficientemente fuertes cómo para poder rescatarla.

Willingham llevaba demasiado tiempo sumido en la autocomplacencia y lo peor es que nos había sumido a los lectores que dábamos por hecho que el concepto de “Fábulas” estaba artísticamente agotado y solo seguía adelante merced a sus buenos resultados comerciales. Craso error, en “Cachorros en la tierra de los juguetes”, Willingham desarrolla una de las mejores historias de toda la serie –por no decir que quizás sea la mejor- construyendo un cuento contemporáneo con todo el aroma de los clásicos y respetando ese componente adulto y terrorífico que tenían los cuentos infantiles en sus inicios y progresivamente fueron perdiendo conforme fueron infantilizándose.

 Willingham construye una historia tenebrosa, triste y oscura,  llena de hallazgos que atrapan al lector desde las primeras páginas hasta su conclusión, manteniendo el suspense en torno a su resolución hasta un final agridulce que dista mucho del comieron perdices y fueron felices al que estamos acostumbrados en los cuentos infantiles.

En el aspecto gráfico, Mark Buckingham realiza un trabajo tan sobrio como acostumbra. Buckingham ha hecho de la economía de trazos y su veneración de Kirby notas características y en esta nueva entrega deja constancia una vez más de ello. Buckingham es capaz de caracterizar con innegable habilidad la desolación fantasmal del País de los Juguetes al tiempo que refleja conforme  la trama avanza la degradación de unos protagonistas infantiles de la historia cada vez más inhumanos. Buckingham supera la prueba de ilustrar un nuevo mundo de cuento aun cuando en esta ocasión este no sea precisamente el más adecuado para su lucimiento y precisamente por eso resulte aun más meritoria la forma en que lo ha reflejado.

Aparte de la estupenda historia principal, en estos números sigue desarrollándose la historia complementaria protagonizada por el mono Bufkin convertido en líder revolucionario en la Tierra de Oz. Lo cierto es que la historia hasta el momento no reviste especial interés y el principal aliciente estriba en disfrutar del trabajo de su dibujante un Shawn McManus que le da un acabado retro inspirado en las ilustraciones clásicas de la obra de Baum, “El Mago de Oz”. También merece la pena destacar el estupendo trabajo que el ilustrador Joao Ruas realiza en las portadas de la serie.

“Cachorros en la tierra de los juguetes” puede iniciar una nueva etapa de esplendor en la serie de “Fábulas” después de un largo período en el que la mediocridad y la escasez de ideas hicieron presa de la serie renovando las expectativas y la ilusión en torno a la misma. Si las próximas entregas siguen en esta línea, podemos ir frotándonos las manos porque quizás lo mejor todavía puede que esté por venir.

martes, 9 de abril de 2013

“Liga de la Justicia Oscura 3: La Sala Negra”, de Peter Milligan, Jeff Lemire, Joshua Hale Fialkov, Daniel Sempere, Mikel Janin y Andrea Sorrentino.




ECC Ediciones ha publicado la tercera entrega del recopilatorio de la “Liga de la Justicia Oscura”, una de las más curiosas y controvertidas propuestas de esto que se ha venido a llamar NUDC, con una serie de números realmente interesantes que marcan el relevo al guión en la serie de Peter Milligan por Jeff Lemire así como la conclusión del primer cruce con la serie “Yo, Vampiro”, guionizada –por entonces- por Joshua Hale Fialkov y dibujada por Andrea Sorrentino de la que ya comenté algo por aquí.

En estos números, mientras un grupo intenta resucitar a Andrew Bennett, el único que parece que puede parar a Caín, el vampiro primigenio, el resto de la LJO intenta resistir junto a Batman y sus ayudantes a la invasión de Gotham por las huestes vampiricas. Una vez superada esa crisis, Constantine ha de reunir una nueva formación de la LJO para encargarse de parar, a instancias de la organización gubernamental Argos que a cambio les permitirá el acceso a la legendaria Sala Negra,  al Doctor Faust, un nigromante dispuesto a hacerse con los legendarios y todopoderosos Libros de la Magia.

Tras la abrupta finalización de “El Alzamiento de los Vampiros”, una saga que prometía bastante más de lo quefinalmente ha sido y que se ha ido desarrollando entre esta cabecera y “Yo, Vampiro”, aunque en España se ha publicado íntegramente en los recopilatorios de la “LJO”, Milligan abandona la serie para dejar paso a un Jeff Lemire que se ha convertido poco a poco en el chico para todo del NUDC pudiendo pensarse que Lemire no iba a saber dar con la tecla de una serie tan particular como esta.

 Y, sin embargo, Lemire desde los primeros números del arco titulado “La Sala Negra” demuestra su capacidad poniendo algo de orden en el caótico batiburrillo ideado por Milligan reformulando en parte el concepto original hacia un grupo más al uso y cohesionado dentro del Universo DC  relacionando el grupo con Argos, incorporando nuevos miembros y dando la baja a otros, e incluso explicando el origen del nombre y otorgándoles una sede.

Tras esas premisas, Lemire monta una atractiva historia de marcado carácter superheroico en la que introduce elementos clásicos del repleto baúl de la magia de la editorial como la Casa del Misterio, los Libros de la Magia o reformulando un villano clásico como el Dr. Faust. Lemire lleva el pulso de la historia con rigor y el único pero que se le puede poner a la edición es que ECC no haya concluido el arco argumental dejándolo a medias.

En el aspecto gráfico, tras la conclusión de “El alzamiento de los vampiros” dibujado en este tercer tomo por Andrea Sorrentino y el catalán Daniel Sampere quien realiza un estupendo trabajo de sustitución, el plato fuerte es el reencuentro con el dibujante titular de la colección, el navarro Mikel Janin, que si ya nos había dejado buenas muestras de su talento en las primerasentregas de la serie vuelve a deslumbrar en los números de “La Sala Negra” , una historia menos oscura y terrorífica pero con una gran variedad de localizaciones, personajes y situaciones. Janin demuestra, con un estilo detallista y elegante basado en personajes estilizados y hermosas heroínas que es un dibujante  lo suficientemente versátil y espectacular para acometer todo el potencial que un concepto como LJO permite y Lemire parece dispuesto a explotar.

“Liga de la Justicia Oscura” es una serie compleja y ecléctica formulada a partir de la  unión forzada de diversos personajes con una fuerte personalidad y largo bagaje en DC a los que resulta bastante difícil por sus características intrínsecas dar una voz común y que funcionen a estas alturas como un supergrupo al uso. Curiosamente, parece que Lemire ha puesto las bases para conseguirlo y eso de por sí ya es un mérito. Ya iremos informando sobre cómo sigue desarrollándose la cosa.

lunes, 8 de abril de 2013

“Lobezno y la Patrulla X: VvsX”, de Jason Aaron, Chris Bachalo, Nick Bradshaw, Jorge Molina y Michael Allred.





Ya he comentado más de una vez qué poquito amigo soy de la política de megaeventos de las grandes compañías mainstream que implican durante buena parte del año a las principales cabeceras de cada editorial y sus “mejores” equipos creativos en una única historia que generalmente acaba suscitando más voces críticas que aplausos. Un cáncer que debe cuadrar las cuentas de resultados a la vista que año tras año se repite y debe salvar la cara de los editores pero que creativamente enquista un género que debería precisamente de hervir de ideas y explotar posibilidades.

Un último ejemplo de cómo un megaevento afecta una serie lo hemos tenido con la ilusionante “Lobezno y la Patrulla X” de Jason Aaron de la que ya comenté algo por aquí y cuyos cruces con “VvsX” ha publicado Panini en los números 7 a 10 de la edición en grapa española. Una serie fresca y divertida que curiosamente cierra un círculo de referencias interesante  ya que adapta a la franquicia mutante las formas de la original “The Umbrella Academy” de Gerard Way, quién a su vez homenajea sin pudor a “La Patrulla X” clásica de los Claremont, Byrne y Cockrum.  Sin embargo, las buenas ideas y ganas que Aaron ha mostrado hasta el momento en la serie han quedado apartadas para hacer hueco a los cruces con el dichoso megaevento de “Los Vengadores VS La Patrulla-X” del que ya escribí por aquí.

Los chicos de la Academia de Lobezno han de tomar partido cuando ven que buena parte de su profesorado parte a pelear a favor o en contra de Cíclope y los suyos y contra los Vengadores. Mientras Lobezno anda apoyando a los Vengadores e intentando evitar que el Fénix posea a Hope, la mesias mutantes, Rachel Summers intenta rastrearla a instancias de Cíclope y los suyos para protegerla. Por otro lado, Guardián,  el emperador shi’ar, ha llegado a la Tierra para intentar salvar a su díscolo hijo  que se ha unido a la lucha. Mientras unos y otros andan a la gresca, Kitty Pryde que se ha encargado al frente de la Escuela intenta mantener la normalidad de las clases aunque esa quizás sea la tarea más compleja de todas.

Aparcados obligatoriamente sus planes para la serie para embarcarse como coautor en “Los Vengadores VS La Patrulla X”, Jason Aaron ha hecho de la necesidad virtud y ha aprovechado para profundizar en los orígenes y el tratamiento de buena parte de los personajes que aparecen en la serie, ya sea como héroes o villanos. De este modo, Aaron profundiza en el cambio de actitud de Kitty Pryde en lo que se refiere a su relación con Coloso, descubre cuál es la función de Doop en la Escuela  y perfila los orígenes de algunos de las nuevas creaciones llamadas a ir asumiendo progresivamente mayor protagonismo como son Ave de Guerra o los niños que conforman el nuevo Club Fuego Infernal sin olvidar incorporar la consabida y superficial dosis de tortas necesaria para conectar con el nivel superficial de los acontecimientos narrados en “VvsX” para acabar con un escalofriante cliffhanger con el que retoma sus ideas para la serie.

Como no hay dos sin tres, en el aspecto gráfico, al estupendo trabajo realizado por Chris Bachalo y Nick Bradshaw se une el mexicano Jorge Molina que es capaz de mantener el estilo cartoon y caricaturesco de la serie. Como curiosidad y delicatessen, el episodio protagonizado por Doop ha sido dibujado por el gran Michael Allred, el creador del personaje, quién reinterpreta con su particular estilo a la mayor parte de los personajes y da rienda suelta a toda su imaginería pop en una estupenda parodia.

En fin, lo de los crossoevers de los megaeventos es una faena, pero al menos Aaron ha sabido capearlos e incluso salir bien parado sacando provecho de la circunstancia para ofrecer un conjunto de historias que sin estar a la altura de los primeros arcos de la serie han servido para cimentar su proyecto. Esperemos que, tras este paréntesis, a partir de ahora venga lo realmente bueno.

domingo, 7 de abril de 2013

El lector impaciente en Paisajes Eléctricos.



En teoría, a partir de hoy, inicio una nueva colaboración más allá del blog con el magazine online cultura Paisajes Eléctricos, cuyos autores han tenido la amabilidad de contactar conmigo para ir reproduciendo algunas de las entradas que aparecieron anteriormente en El lector impaciente.

Me hace ilusión ya que creo que esta relación puede contribuir a dar a conocer los tebeos, cómics, álbumes, NGs y demás  a un público diferente y contribuir a hacer afición más allá de los círculos de aficionados amigos conocedores y convencidos que sois el núcleo duro de seguidores del blog y con el que yo me identifico.

A ver qué tal sale…La primera colaboración, aquí. 

sábado, 6 de abril de 2013

Fred (1931-2013)





Se ha muerto esta semana Frédéric Othon Théodore Arístides, conocido en el mundo del cómic simplemente como Fred, sin que ningún editor le haya justicia en España publicando completa esa obra maestra que es la serie “Philémon” que ya reivindicamos hace años por aquí.
Curiosamente Fred ha muerto poco después de la publicación –en Francia, claro- de la decimosexta entrega de la serie tras un silencio de décadas provocado por una larga enfermedad con lo que nos la prometíamos muy felices y lamentablemente se ha acabado convirtiendo en su testamento.

Y, sin embargo, Fred no es solamente un artista destacable por esta magnífica serie sino que además desarrolló una intensa carrera como humorista gráfico desde los años cincuenta, llegando a publicar en las principales revistas nacionales e internacionales.

En 1960, junto a Georges Bernier y François Cavanna cofundó la revista humorística “Hara-Kiri”, de la que sería editor durante muchos años.
Ojalá que ya que no ha podido ver su obra editada en España en vida, esta enorme laguna sea cubierta tras su muerte. Sería el mejor homenaje que el Cómic español podría realizarle.

D.E.P.

Carmine Infantino (1924-2013)


Esta semana ha muerto Carmine Infantino, que es lo mismo que decir que ha muerto uno de los mayores dinamizadores del género superheroico en ese período que se ha venido a llamar Silver Age.
Infantino fue un exquisito dibujante y un agudo editor, suyas fueron muchas de las decisiones más imaginativas y visionarias que ayudaron a dinamizar y modernizar ese gigante llamado DC y plantarle cara a la pujante Marvel, para la que también trabajó en distintos períodos, con conceptos que aun hoy en día forman el núcleo argumental de la Editorial.

Sin embargo, Infantino siempre será recordado por crear el Flash moderno y modernizó a Batman. pero también creó junto a otros autores a personajes como Animal Man, Deadman o Batgirl, y dotó visualmente desde su puesto de director artístico de un estilo propio e identificable a DC a través de las miles de portadas que realizó  y supervisó.

En fin, ha fallecido un grande del género superheroico y desde hace tres días Flash no corre tan rápido.
La mejor semblanza sobre Carmine Infantino (en español) la realizó hace años Pedro García en su  UTCON  y se puede leer aquí.

D.E.P.

viernes, 5 de abril de 2013

“Ardalén”, de Miguelanxo Prado.




Lo cierto es que hay autores que son toda una garantía y casi nunca fallan por más que se hagan esperar. Uno de estos es el polifacético gallego Miguelanxo Prado, quién tras bastante tiempo alejado de los cómics para ocuparse de otros menesteres, ha regresado con energías renovadas con  “Ardalén”, su última obra publicada por Norma Editorial,  logrando uno de esos tebeos especiales que ensalzan artísticamente un medio generalmente  tan poco valorado.

“Ardalén” cuenta la historia de Sabela, una mujer de mediana edad que, investigando su pasado para escapar de sus propios fantasmas personales, llega a una aislada aldea gallega para recabar información en torno a un abuelo desaparecido en la emigración a Cuba a finales de los años treinta al que no llegó a conocer, Allí entablará amistad con Fidel, un aislado anciano senil que vive sumido en la confusión de sus recuerdos reales e imaginarios lo que acabará despertando el recelo de los vecinos.



 Miguelanxo Prado construye una maravillosa historia en torno a las paradojas entre lo real y lo irreal que desde "Trazo de Tiza" han marcado su obra y que evoca directamente las formas y maneras del realismo mágico de autores como Sepúlveda o García Márquez, los recursos visuales de películas como “Una mente maravillosa” o la dignificación de la senilidad y la locura de otros cómics como “Arrugas”, de Paco Roca.



Prado toma todos esos elementos para impregnarlos de su particular sensibilidad y poesía y localizar la historia en la mágica Galicia profunda tan cercana a él  desplegando con maestría ante el lector en ese marco evocador de colinas verdes y mares imaginados las historias cruzadas de personajes reales y recordados que confluyen en la mente desordenada del confuso Fidel al que nos presenta humanizado y cercano.


A partir de ese personaje central, Prado desarrolla una historia absorbente en torno a la vulnerabilidad del ser humano y lo diáfano de los límites entre la realidad y la fantasía, entre lo recordado y lo imaginado, dosificando perfectamente los descubrimientos en torno a qué es real y qué imaginado en la historia para que el lector quede atrapado como el resto de los personajes entre los dos diversos planos  en los que se desarrolla la obra que acaban confluyendo sin separación en un todo uniforme y coherente.

Prado le da una textura onírica e irreal a “Ardalén” mediante el minucioso y artesanal acabado pictórico con un completo dominio de la aguada y el color que convierten cada página, cada viñeta, en un pequeño cuadro con el que deleitarse. Sin embargo, por suerte, ”Ardalén” es cómic y de los buenos con lo que toda ese virtuosismo gráfico confluye en una narración compleja, poética y minuciosa a la que complementa como un recurso más introduciendo en la narración reportajes, fotos, cartas, sentencias, etc, que lejos de crear confusión complementan la historia, logrando un perfecto equilibrio entre unos y otros.



“Ardalén” es un cómic imprescindible que a más de uno permitirá reconciliarse con un medio capaz de seguir ofreciendo obras poéticas, conmovedoras y mágicas siempre que autores de la sensibilidad y dominio de Prado sigan apostando por él mismo. Que nos dure muchos años.

jueves, 4 de abril de 2013

“Vengadores Secretos: VvsX”, de Rick Remender y Renato Guedes.





A veces, en la periferia  de los cacareados y mediocres megaeventos con los que las grandes editoriales mainstream basan sus estrategias comerciales, aparecen pequeñas historias accesorias que son mucho mejores que la panacea mediocre con que nos quieren embelesar. Últimamente, a mí me ha pasado con los tres números de la serie “Los Vengadores Secretos” interrelacionados directamente con la historia de  “Los Vengadores VS La Patrulla X” que ya comenté por aquí. Y es que la  historia titulada “Operación Fénix”, guionizada por Rick Remender y dibujada por Renato Guedes, y recogida en los números 21 a 23 de la edición en grapa de Panini de “LosVengadores Secretos”  es mucho más ilusionante  y atractiva que el blockbuster palomitero que tanto se han esforzado en ensalzar. 
Un grupo formado por los más poderosos Vengadores parte al espacio exterior para intentar desviar o capturar la destructiva Fuerza Fénix que se dirige hacia la Tierra.  Tras el fracaso de la misión, unos mermados vengadores tienen que hacer un aterrizaje de emergencia en Hala, el planeta natal de los antaño orgullosos Kree, sin saber que estos, manipulados por uno de sus líderes, pretenden que el Fénix les devuelva su anterior poderío aunque para ello hayan tenido que devolver a la vida al más grande de los héroes Kree y antiguo vengador, el Capitán Marvel.
 “Operación Fénix”  ha conseguido que por primera vez me parezca realmente notable la labor de Rick Remender en "Los Vengadores Secretos" y confirme que tiene madera para ser un gran guionista. Y es que, más allá de la superficialidad bobalicona que supone el enésimo amago de resurrección del muerto más muerto del panteón Marvel, en el primer número de esta aventura  Remender caracteriza perfectamente a los personajes y logra crear la atmósfera heroica que la historia planteada precisa con un conocimiento, sutileza y profundidad que no he percibido por ningún lado en el dichoso megaevento escrito a pachas por los Aaron, Bendis, Brubaker, Fraction, etc…
Remender realiza un cuidado y coherente estudio de la personalidad de los distintos personajes que maneja, enfrentados a una misión que saben suicida y para la que aun así se han presentado voluntarios, aislados en la doble soledad del espacio profundo y el Quinjet que tripulan. A partir del punto de inflexión, marcado por ese número la historia transita con habilidad y con oficio lastrada por su asumido carácter tributario del megaevento programado y dejando la sensación que Remender podría haber sacado mucho más partido a la resurrección de un Capitán Marvel que por sí misma de haberse mantenido habría supuesto el verdadero bombazo editorial. De este modo, la conclusión de la historia con resultar más que correcta me dejó la sensación de ser a la fuerza algo aturullada y precipitada frente al control narrativo mostrado en la brillante primera entrega aun cuando cumpliera sobradamente con su objetivo.

Buena parte del encanto y el éxito de este “Operación Fénix”  se debe al descubrimiento –para mí- del dibujante brasileño Renato Guedes quien le da una estética completamente contracorriente a la historia más entroncada con el prerrafaelismo de los Barry Windsor Smith o Mike Kaluta setenteros y la tradición europea de hipnótica Ciencia Ficción europea derivada del "Métal Hurlant" que a la espectacularidad superheroica de tradición kirbiana y su derivación actual en personajes huecos con anatomías imposibles. No creo que Guédes se haya documentado mucho para la historia y gracias a ello ha logrado un resultado fascinante y original al recrear un Hala más emparentado con los mundos fantásticos de Moebius que con los  planteamientos clásicos de los Starlin, Kirby, Heck, y dando a la historia un acabado pop original y contracorriente con lo que se lleva ahora en el género…Las portadas de un tal Alan Davis, tampoco son moco de pavo, majetes.

En fin, creo que en muchos aspectos, esta “Operación Fénix” es una obra mucho más conseguida e interesante que la obra mayor de la que deriva que logra que le dé un voto de confianza a las capacidades de Remender. Eso sí, mucho más disfrutable si de fondo se escucha  al tiempo el  “Space Oddity” de Bowie.