Finalmente, el ganador de esta encuesta por una diferencia de un único voto fue Tom Palmer, quedando muy cerca otros como Klaus Janson, Dick Giordano, Joe Sinnott.
Próximamente, una nueva encuesta. Gracias a todos y todas por participar.






Una de las novelas que me ha acompañado estos días de playa ha sido “Los Viajes de Tuf”, del cada vez más afamado George R.R. Martin, obra en la que Martin se aleja de la Fantasía realista en la que ha encontrado acomodo y se inscribe en su primer amor literario, la Ciencia Ficción pura y dura. Apesar de ciertas limitaciones y su grosor se trata de una lectura ligerita ideal para bajarse a la playa.
Una de las noticias más tristes que han tenido lugar durante mi ausencia ha sido el fallecimiento del gran Francisco Solano López, coautor junto a Oesterheld de esa obra maestra del cómic y el género de Ciencia Ficción que es “El Eternauta”.
Perdonadme, pero no he podido resistirme al burdo juego de referencias del título antes de pasar a comentar la que probablemente sea la serpiente del verano - si no del año - en el mundillo comiquero aun cuando su publicación a mediados de Agosto no deja de ser un intento de quitarle trascendencia.
Vuelvo de mi merecido descanso a mi rutina habitual y descubro la capital del país tomada por hordas de alegres y sonrientes evangelizadores que parecen haberse hecho con los medios de transporte, los institutos e incluso los aeropuertos.
Por eso se encargó de realizar la portada en 2006 de “IV” el disco con que esta banda se volvía a reunir tras su momento de gloría en la década de los noventa contando para la ocasión con el talento de un artista de relumbrón de la DC actual como es Ethan Van Sciver, reconocido por sus colaboraciones con Geoff Johns en las series de Linterna Verde y Flash.
Hay os dejo una de las canciones del grupo incluidas en este álbum, “Right Up Ahead”.
Ya imagino a todo el mundo enterado de una de las noticias del año dentro del mundillo: los herederos de Jack Kirby, creador de la mayor parte de los personajes mas significativos de Marvel exceptuando a Spiderman, han perdido el pleito que mantenían con Marvel para que le fuese reconocida a The King la autoría de esos personajes y, por tanto, una porción de los pingues beneficios que dichos personajes generan tanto en sus versiones en cómic como en sus exitosas adaptaciones cinematográficas.
No sé si los herederos tendrán la opción de recurrir y si les merecerá la pena hacerlo de existir esa posibilidad ya que estas batallas legales no deben ser precisamente baratas. Quizás lo más elegante sería, cuando todo se calme, intentar llegar a algún tipo de acuerdo entre las partes que al menos formalmente reconociese oficialmente la obvia autoría de Kirby sin que ello permitiera que los herederos pudieran seguir reclamando una compensación por dicho reconocimiento. Sin embargo, soy escéptico. Los actos de verdadera generosidad son escasos y seguramente a Kirby se le seguirán negando por la compañía que ayudó a crear sus méritos. Y es que al parecer su reino -como el de otro Mesías- no era finalmente de este mundo.
Pues sí, amigos y amigas, todo llega y para mí ha llegado el momento de parar unas semanas de vacaciones para cambiar de aires e ir a remojar los pies y pelar cocos en la playa alejado del paisaje cotidiano ya que si Superman puede, uno también. Por supuesto, me llevaré unas cuantas lecturas que comentaré a mi vuelta y, para que no se os haga dura la espera, he dejado programadas unas cuantas entradas.
Me despido por el momento con esta hermosa y evocadora postal de Arthur de Pins, autor que cada vez me gusta más por motivos más que evidentes.
Impacientes Saludos.
Madre mía, qué bueno es James Robinson… Es lo primero que me vino a la cabeza tras acabar el segundo volumen recopilatorio publicado por Planeta de esta serie que reúne los números 17 a 29 de la serie original, el primer Anual y distintos Showcase protagonizados por Shade, uno de los principales secundarios. Y es que más allá que tuviera mano ancha para hacer y deshacer lo que quisiera, se necesita mucho talento, seguridad en uno mismo e inquietud para no caer en el acomodamiento para coger un personaje del montón de la Golden Age, hacerlo completamente suyo y remozarlo de arriba abajo, con historias en las que sorprende una y otra vez al personal incapaz de prever por donde va a salir tanto argumentalmente como con sus constantes referencias literarias y cinematográficas.
Robinson cuida su creación con mimo y ni siquiera en los episodios autoconclusivos que podrían pensarse de relleno afloja el pistón creativo y nos regala auténtica joyitas como el número 19 en que ahonda en los traumas del protagonista a través de una aventura de piratas de la que debieron tomar buena nota los guionistas de “Piratas del Caribe”, o el 28 en que relata un episodio del pasado de Mykaal. Sin embargo, el grueso del volumen lo componen dos estupendos arcos argumentales en los que desarrolla algunos de los temas centrales de la serie. 
En “Arenas y Estrellas” desarrolla un atípico crossover con otro héroe de la Golden Age resucitado con éxito por Matt Wagner en los noventa, The Sandman. Para ello, y teniendo en cuenta la diferencia de edad entre protagonistas Robinson sigue explorando subrepticiamente uno de los temas centrales de la serie, el envejecimiento de los héroes y las figuras paternas.
A continuación, en un arco de tres números de inspiración bíblica, “Ida y Vuelta al Infierno” retoma y concluye una de las historias iniciadas en el anterior volumen, la de Merrit, el villano basado en “El Retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde, un personaje que como todos los villanos de Robinson resulta más complejo de lo que pudiera parecer a simple vista. En este arco queda patente más que nunca el carácter coral de la serie, compartiendo protagonismo con Starman personajes tan ambiguos moralmente como Shade o Matt O’Dare.
En el aspecto gráfico, Tony Harris da lo mejor de sí continuamente gracias a un Robinson que le lleva al límite de sus posibilidades en comparación al acomodamiento autocomplaciente que supone su trabajo en “Ex Machina”. Su estilo es mucho más dinámico y vivo gracias en buena medida también a los más atrevidos recursos narrativos que maneja como composiciones de páginas ambiciosas y rupturistas que dan mayor fluidez a la narración o el tratamiento del color como elemento descriptivo y narrativo. 
Me dejo un trío más de historias fantásticas que no quiero destripar en las que Robinson vuelve a demostrar su versatilidad.. En definitiva, lo mejor que se puede decir de este segundo volumen de “Starman” es que deja con ganas de más y, por suerte, todavía quedan cuatro volúmenes pendientes para seguir disfrutando de una serie que es de lo mejorcito que se viene publicando este año y revaloriza un género tan castigado como el superheroico.
A lo largo de su prolífica carrera, el recientemente fallecido Gene Colan uno de los elementos que mejor dominó fue la caracterización de los personajes femeninos.
Las mujeres de Colan resultan especialmente atractivas e independientes respecto a los estereotipos de su época. Sus superheroinas son fuertes, delicadas y hermosas, sus villanas son vampiresas sensuales que pretenden escapar del dominio de padres y hermanos. Colan creó unos cuantos personajes inolvidables y la versión que realizó de otros muchos es para muchos aficionados definitiva. En esta entrada, haremos un somero repaso de las mismas.
Entre los personajes femeninos que Colan creó aunque no sea de los más recordados destacan Ms Marvel (Carol Danvers), creada junto a Roy Thomas en “Marvel Super Heroes 13”.
Gene Colan revisó y estableció las bases de sensualidad y glamour de Natasha Romanoff, la Viuda Negra, en “Amazing Adventures”.
Entre las villanas que creó para Marvel en el que probablemente sea su título más reconocido junto a Marv Wolfman, The Tomb of Drácula, destaca Lilith, la Hija de Drácula.
En el relativamente corto período que Colan trabajó para DC realizó algunos trabajos especialmente interesantes. En su etapa en las colecciones de Batman creó a la albina Nocturna.
Mientras que el puñado de números que realizó para “Wonder Woman” son todavía recordados por muchos aficionados que consideran a su Wonder Woman una de las más atractivas a principios de los ochenta.
Siendo quizás estas sus féminas más reconocidas y destacadas, hay multitud de personajes femeninos esplendidos que Colan cuidaba con mimo convirtiéndose en elemento destacado de cualquier historia. Personajes secundarios como sus scream ladies o las protagonistas de sus casi desconocidos cómics románticos.



Por otro lado, Colan realizó en multitud de eventos para los aficionados miles de dibujos y versiones de personajes con los que apenas trabajó.
Colan fue un grande y merece ser recordado por muchas cosas. Sus cómics como los personajes femeninos que los pueblan ya son inmortales.
No serás olvidado por: 999(Bruce) - Gotham News (Carlos) - Safari Nocturno (David) - Llámame Plissken - La Canción de Tristán (Tristán) - Comic is Art (Mo Sweat) - Pecios (Jesús Duce) - Travllings en los surcos (Jaime Sirvent)
La Cúpula parece lanzada a renovar el formato de títulos clásicos de su catálogo y entre los elegidos se encuentra un título señero de la editorial de Josep María Berenguer, nada menos que “Los Fabulosos Freak Brothers” de Gilbert Shelton, cómic señero de la primera generación del underground norteamericano del que acaba de salir el primer volumen integral de tres que reúne en orden cronológico y remasterizado el material publicado en ediciones anteriores.
Los Freak Brothers son Phineas Freakears, Freewheeling Franklin y Fat Freddy, un trío de de delirantes hippies bastante pasados de rosca que intentan salvar su reserva de drogas de imaginarias –o no- redadas, ligan con chicas fáciles tan pasadas de rosca como ellos o hacen delirantes excursiones a México para escapar de la casera y no tener que pagar el alquiler.
A pesar de ser fruto de una época muy concreta (finales de los sesenta), “Los Fabulosos Freak Brothers”, para los que Shelton tomó como modelos para sus creaciones a los Hermanos Marx, han envejecido bastante bien merced al talento del autor para el humor, describiendo y satirizando los excesos de unos hippies buscavidas que viven al margen del sistema, criticar con acidez los elementos más conservadores de la sociedad norteamericana e incluso parodiar creaciones señeras de otros autores como “Little Orphan Annie” de Harold Gray.
Basado en un humor sencillo y falto de complejos, leídas en la actualidad las historias de estos desmadrados personajes resultan incluso blancas y un poco ingenuas pero siguen resultando realmente divertidas. A lo largo de las historias que componen este volumen se va apreciando además la progresión de Shelton en el desarrollo de un estilo gráfico, influido por los grandes autores de la señera “MAD” (Harvey Kurtzman, Wally Wood, Bill Elder…) y su compañero de generación Robert Crumb, tan sencillo como efectivo basado en la caricaturización exagerada, feísta y naif que hace a sus personajes criaturas entrañables que han influido notablemente en multitud de autores posteriores entre los que destacan Matt Groening o Seth MacFarlane.(el padre de “American Dad” es un remedo light de una de las creaciones de Shelton, Tricky Prickears).
En definitiva, “Los Fabulosos Freak Brothers” se han convertido en algo que quizás nunca llegó a concebir, todo un clásico del cómic underground que merece ser conocido y valorado.
Precisamente andaba yo preguntándome hace unas semanas en que andaría metido mi admirado Christophe Blain cuando desde Norma anunciaron la publicación de su último trabajo, este “Quai D’Orsay” que me pilló un tanto descolocado. Y es que, por un lado, desconocía a Lanzac, el nuevo colaborador, y, en principio, la temática parecía bastante alejada de las habituales y personales incursiones a los géneros a las que nos tiene acostumbrados el autor francés desde "Isaac, el Pirata". A pesar de ello, cualquier nueva obra de Blain es compra segura para un servidor, así que en cuanto pude me hice con este álbum y lo devoré. Y, una vez más me quito el sombrero virtual ante Blain que con este álbum confirma, por si todavía a alguien le quedaba alguna duda, que es el autor más importante dentro del panorama actual al otro lado de los Piríneos (y a este lado seguramente también).
Cuando el joven y prometedor Arthur Vlaminck entra a formar parte del gabinete del carismático ministro de asuntos exteriores francés Alexandre Taillard de Vorms para redactar sus notas y discursos se las promete muy felices. Sin embargo, pronto comprobará que en el mundo de la política nada es tan sencillo como parece y menos cuando ha de bregar con una personalidad tan egocéntrica, caprichosa y dispersa como la del ministro.
Siguiendo el modelo del “RG” de Frederik Peeters quien buscó para dotar de mayor verosimilitud esa serie la participación de un auténtico policía que colaboró en el guión, Pierre Dragon, Blain ha contado para sumergirse en los recovecos del Quai D’Orsay -la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores francés- con la inestimable colaboración de Abel Lanzac, antiguo miembro del gabinete de Dominique de Vilepin, conocido político de derechas francés que entre otros cargos ha sido ministro de exteriores y primer ministro en el país galo. Y, a partir de las experiencias de aquél, ha ¿imaginado? un divertido, absurdo y satírico retrato de los meandros de la alta política francesa que se cuece de puertas para dentro, un poco al hilo de "El ala oeste de la Casa Blanca" pero alejándose del registro dramático de política ficción de esa serie para buscar un tratamiento más irónico y humorístico.
El éxito del álbum se basa en la reconstrucción apenas disimulada que Blain realiza de Vilepin a través de Alexandre Taillard, personaje central sobre el que orbita el resto de secundarios, el resto de los miembros de su Gabinete, que tratan de poner orden en las decisiones del apasionado político. Blain realiza una sátira mordaz e inteligente que se basa en su completo dominio del lenguaje del cómic y el ritmo narrativo, enlazando historias de distinta extensión para reflejar el modo en que desde las altas instancias del Ministerio de Asuntos Exteriores se hacen frente a las pequeñas y grandes crisis que van surgiendo regularmente, desde la confección del calendario del ministro o escribir un discurso hasta mediar en un conflicto de una antigua colonia. “Quai D’Orsay” es un tebeo excepcional tanto por el dominio del lenguaje gráfico de Blain como por la inteligente sátira que realiza de la clase política francesa que no creo difiera mucho de la de cualquier otro país.
En definitiva, un tebeo muy recomendable a pesar de la inexplicable elección de formato por parte de Norma que ha abandonado el gran álbum en en que ha publicado el resto de la obra de Blain en España por otro un poco más reducido. Eso sí, con pegatina y faja para que quede más bonito. en los estantes. Brrrr...
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