viernes, 8 de octubre de 2010

Vampiros contra superhéroes: condenados a entenderse.






Ahora que lo zombi está tan de moda en el género superheroico no está de más reivindicarque los vampiros- nuestros monstruos favoritos- siempre han tenido un puesto destacado entre los enemigos de los superhéroes poniendo las cosas muy duras tanto a los superhéroes Marvel como a los de DC durante décadas.

En Marvel, a la estela del éxito de su colección propia “The tomb of Dracula” en la que Drácula presentó a secundarios de relumbrón en eso de clavar colmillos como su hija Lilith o su jurado enemigo Blade, nacieron otros curiosos vampiros dispuestos a chupar la sangrer de superhéroes de postín como el "Capitán América" (enfrentado al Barón Sangre, un desagradable vampiro que además presumía de ideología nazi) o "Spiderman" (con el atormentado Morbius). Claro, que el mismo Drácula no iba a ser menos y tuvo sus devaneos con pesos pesados como "Thor" o "Estela Plateada".

En los años ochenta, Drácula se convirtió en un supervillano más con enfrentamientos renombrados con los mutantes de “La Patrulla X” (el muchacho por aquella época tenía una fijación por convertir a Tomenta en una de sus novias, totalmente comprensible) o el "Doctor Extraño" que gracias a la fórmula Montesi mandó a todos los vampiros del Universo Marvel a criar malvas (momentáneamente, claro).

En DC, Drácula también ha tenido sus más y sus menos con los héroes señores de la editorial como Superman y Batman, enfrentándose en varias ocasiones con ellos individualmente , aunque, para mí, la mejor historia de vampiros de la editorial fue la que junto a Batman y Superman en un memorable Annual de "Action Comics" merced al brillante trabajo de Arthur Adams y John Byrne.

Espero que pronto los vampiros, persistentes como son siempre, vuelvan a ponerle las cosas difíciles a los superhéroes que dan mucho más juego que los zombis.

jueves, 7 de octubre de 2010

“Los Desesperados”, de Mezzo y Pirus.



Escribía ayer en relación con “El Cazador” de Darwyn Cooke de cómo a pesar de ser un buen cómic no aprehendía para mi gusto la esencia formal del género negro y no me quedaba demasiado a gusto con mis explicaciones porque estas cosas son tan sutiles que muchas veces si no caemos en los ejemplos a los demás les puede llegar a entender. Por ese motivo, la relectura de la fantástica edición que Glénat ha realizado de “Los Desesperados”, de los franceses Mezzo y Pirus, me viene al pelo para poner un ejemplo práctico de lo que yo entiendo por un cómic negro que reúne tanto en fondo como en forma todas las características inequívocas del género.

Los Desesperados” es un thriller de criminales fronterizos que, a grades rasgos, nos cuenta una historia convencional dentro del género negro. Un grupo de malhechores se preparan para robar un banco en una ciudad cercana a la frontera mexicana pero su estudiada planificación se ve de pronto en peligro cuando aparece el hijo de una de ellos dispuesto a recuperar el tiempo perdido con su madre, una manipuladora y despótica arpía con la que mantiene una incestuosa relación. desde hace años Cuando todo el atraco se va al traste, la madre y sus dos hijos inician una desesperada huida hacia la frontera.

Los Desesperados” es un cómic que reúne la quintaesencia del género negro. Una historia de criminales y de esperanzas frustradas llena de los personajes y temas arquetípicos de este tipo de historias que los autores caracterizan hasta el punto de destilar su esencia de tal modo que infunden el lector la conciencia fatalista de ser capaz de conocer el destino de cada uno de ellos simplemente porque sus rasgos se asocian como un guante al bagaje –inconsciente- colectivo de tantas y tantas películas y novelas consumidas previamente. Y, precisamente, lo que hace de “Los Desesperados” un tebeo superior a la media no es su innovación del género ni la subversión de sus convenciones para conseguir algo nuevo sino por su capacidad de aglutinar todas sus características en poco más de 100 páginas, convirtiéndose la obra en una especie de piedra rosetta del género negro en los cómics.

Pero, además, de ser una magnífica muestra de hard boiled puro y primigenio en viñetas, conceptualmente se trata de un cómic redondo, diseñado y medido para que, a diferencia de en “El Cazador”, guión y dibujo vayan a la par en una armonía perfecta, más complicada aún si tenemos en cuenta de que estamos hablando de una pareja de artistas y no de un autor único como en el anterior caso.

Pirus construye la historia de un modo ejemplar para ir dosificándola para que poco a poco el lector vaya introduciéndose en el angustioso y tenso universo criminal de personajes corruptos que pueblan las páginas de este cómic a través de un elaborado juego de flashbacks vertebrado en torno a la simbología de la huida por carretera en el tiempo presente sobre el que acaban confluyendo las dos subtramas, la de la madre y los hijos y su incestuosa relación (la del complejo de Edipo es una constante en el género sobre todo en el cine con grandes ejemplos como “Al rojo vivo” y “Los timadores”) y la de la banda de ladrones en torno al discutido líder, en el fiasco de atraco y la posterior fuga.

Pero, para lograr todos esos efectos, cuenta con el fantástico despliegue gráfico de Mezzo quién logra crear la atmósfera fatalista necesaria a través de sus corruptos y feos personajes marcados por su maldad y que inevitablemente recuerdan a un maestro clásico del género negro en el cómic como es Chester Gould y su “Dick Tracy” o un autor tan moderno y visualmente transgresor del mismo como Charles Burns. Pero más allá de la galería de freaks que Mezzo nos muestra, es un dibujante pulcro y limpio en su estilo y sentido narrativo, con una composición de página estudiada en la que alterna las grandes viñetas con otras composiciones más clásicas para que cada encuadre y perspectiva resulte tan perfecta que obligue al lector a demorar la lectura en su contemplación hipnótica haciendo que el ritmo de la lectura se ralentice y la obra adquiera una densidad negra y enfermiza claustrofóbica y agobiante (aun cuando buena parte de la historia se desarrolle en un espacio despejado como es el desierto).

¿Es “Los Desesperados” una obra maestra del género negro en cómic? En mi opinión, sí. Es una obra que destila toda la esencia del género hasta su máxima pureza sin admitir corrupciones de otros géneros y de su análisis otros podrán aprender y desarrollar el género en el futuro. Imprescindible.

Otras obras de Mezzo y Pirus en El lector impaciente:

“Negro Oscuro”.

Gwen Stacy, ¿Gwen Stacy?¡ Gwen Stacy!

Leo en Uroloki que han cambiado de Gwen Stacy para el nuevo proyecto de película de Spiderman que Mark Webb estrenará en 2012. Al parecer en este nuevo proyecto que pretende partir de cero respecto a la trilogía anterior dirigida por Sam Raimi y protagonizada por Tobey Maguire.
A mí la Gwen de “Spiderman 3”, Bryce Dallas Howard, no me pareció que desentonase en su pequeño papel y su físico se ajustaba bastante bien al del personaje, y en el nuevo proyecto en el que al parecer van a centrarse en los primeros años de “Spiderman” (¿en la anterior trilogía no fue así?) dando más importancia al personaje de Gwen no me hubiera importado que la hubieran dado la oportunidad.


Sin embargo, se ha hecho borrón y cuenta nueva y ya hay una nueva Gwen que no va a ser otra que Emma Stone, la chica pelirroja de traviesa mirada de más abajo. En principio, lo que salta a la vista es que no es ni rubia aunque nos aseguran que sí que rubio es su pelo natural y que la muchacha se tiñe desde siempre. Yo como todos creo la veo más como Mary Jane aunque presumo que no nos haría olvidar a la estupenda Kirsten Dunst.

Gwen Stacy es un personaje entrañable dentro del universo de Spiderman al que muchos aficionados – sobre todo los más veteranos- tienen un cariño especial…El primer gran amor de Peter Parker y la chica perfecta que cualquier madre (o tía) le gustaría tener de nuera.

Gwen acabó encumbrada a los altares de la santidad al ser asesinada por el Duende Verde en el mítico “Amazing Spiderman 121”, de Gerry Conway y John Romita y Gil Kane , convirtiéndose la efemérides en el momento determinante en que algunos historiadores del cómic establecen el fin de la Silver Age.


Esperemos que la bisoña y pizpireta Enma Stone esté a la altura.


miércoles, 6 de octubre de 2010

“Parker 1: El Cazador”, de Darwyn Cooke.


Astiberri empezó hace unos meses la publicación de las adaptaciones que Darwyn Cooke está realizando de la genial serie de novelas que Donald E. Westlake (alías Richard Stark) dedicara a su personaje más emblemático, Parker, novelas que suponen un hito dentro del género negro por ser de las primeras protagonizadas por un delincuente profesional (aunque yo prefiero las de Edward Bunker). Y, como al muchacho le han dado un premio Harvey por la adaptación de “El Cazador”, creo que es un buen momento para comentaros mis impresiones contradictorias respecto a “El Cazador” y Cooke.



Ante todo, creo que “El Cazador” es un cómic superior a la media aun cuando vaya perdiendo fuelle conforme Cooke va desarrollando la trama. Cooke se muestra muy inspirado enganchando al lector desde las primeras páginas con una narración muda visualmente impactante en la que condensa buena parte de la información sobre el protagonista magistralmente para ir posteriormente desgranando la trama de esta historia de venganza en la que Parker no deja títere con cabeza en su afán por acabar con todos aquellos compinches que le traicionaron -mujer incluida- de un golpe perfecto que acabó con el protagonista en la cárcel y, posteriormente, recuperar el botín.


Cooke maneja magistralmente todos los recursos del lenguaje secuencial –elipsis, flashbacks, perspectivas y escorzos- mediante un dibujo vistoso y estiloso en el que el blanco y negro aparece remarcado por tonos de sepia y azul predominantes que el autor canadiense dosifica magistralmente para acentuar la tensión y jugar con las sombras para crear efectivos efectos visuales. Cooke logra una magnífica labor de síntesis del trabajo de autores clásicos como Eisner y sus novelas gráficas con los hallazgos de autores modernos tan novedosos como Matt Kindt y su “Superspy” o su introspectivo compatriota Seth, para intentar trasladar al lector toda la carga interpretativa de la crudeza del universo criminal de Parker en un sofisticado ejercicio de fluidez narrativa que contrasta quizás con el laconismo crudo y preciso que Westlake mostró en la obra original y que Cooke reduce a los diálogos entre personajes que debe reforzar con abundante texto explicativo para desarrollar los pormenores de la trama en los capítulos intermedios de la historia.


Y es en este punto donde pueden surgir las dudas sobre el éxito de Cooke a la hora de transponer la novela de Westlake al lenguaje visual del cómic para todos aquellos que conozcan la obra original y no se dejen deslumbrar por las virguerías gráficas de un autor tan dotado. Y es que el universo violento, sórdido y denso en que Westlake ambienta sus historias de criminales se convierte en un elemento imprescindible sobre el que asienta y amalgama la trama no acaba de casar con la elegante pero ambigua ambientación de Cooke, tan alejada del tenebrismo habitual de los autores que han cimentado con éxito el género negro en los cómics y la hondura psicológica con que describen a los personajes, y que Cooke en su “El Cazador” se conforma con rayar su superficie tras esas brillantes páginas iniciales con lo que existe un raro efecto disonante que los lectores que conozcan la obra original apreciarán teniendo la sensación el lector de estar leyendo una novela de Parker con una ambientación equivocada más propia de las novelas de espías sofisticados de Ian Fleming y no de la bajeza fatalista y amoral de Parker y sus compinches, alejándose así de los cánones de lo que ha de ser un hard boiled puro y de otras adaptaciones en otros medios que sin ser tan fieles quizás al fondo de la historia son capaces de aprehender mejor la forma y esencia de la novela y el género en que se engloba (me refiero, claro, a la magnífica “A Quemarropa” de John Boorman y la soberbia interpretación de Lee Marvin de Parker/Walter).


Con todo, creo que “El Cazador” de Cooke es un cómic que entusiasmará a aquellos que no conozcan la obra original de Westlake por el efectista despliegue de recursos que realiza el autor canadiense aunque creo que hay que prevenirles que antes que ante una adaptación canónica de la obra de Westlake estamos ante la reinterpretación light que de la misma realiza Darwyn Cooke con sus aciertos –que los tiene- y unos defectos que espero vayan desapareciendo en próximas adaptaciones de las novelas de Westlake/Stark.


Otras obras de Darwyn Cooke en El lector impaciente:


Batman: Ego”.


The Spirit


“Batman/The Spirit

martes, 5 de octubre de 2010

Steranko in The Block..

Estoy leyendo el libro de Ángel de la CalleSteranko superstar” (ya os contaré) y me llama la atención “The Block!”, historia corta que el genial escapista publicó en Comixscene en 1973 y en la que refleja el ambiente de la calle a través de la historia de dos amigos de la infancia con destinos divergentes. La historia tiene una fuerte carga moralizante y previene sobre los peligros de la droga por lo que se distribuyó en institutos y colegios con gran éxito.

Steranko, en apenas ocho páginas, caracteriza perfectamente no sólo a los dos jóvenes protagonistas sino el ambiente opresivo del barrio en el que se desarrolla la acción mediante un dibujo elegante y una composición de página brillante.

Una pequeña joyita que destila la calidad que Steranko pone en todos sus trabajos y que creo sólo ha sido publicada en España en un catálogo que el propio Ángel de la Calle preparó para una retrospectiva de la Semana Negra de Gijón dedicada al autor.







“El Gran Vázquez”, de Óscar Aibar.

Finalmente fui a ver la semana pasada “El Gran Vázquez” la película que Óscar Aibar ha dirigido a mayor gloria de Manuel Vázquez, un autor clave en la evolución de la historieta española de la segunda mitad del siglo XX. Aibar ofrece en clave de comedia amable pero insustancial un acercamiento a la figura del autor que puede hacer accesible su figura para el gran público y provocar que alguno profundice en su obra (a este respecto habrá que estar atentos al nuevo libro que Antoni Guiral publicará en breve, "By Vázquez").

Centrándose en el fructífero período en que Vázquez trabajó para Bruguera, “El Gran Vázquez” es una película que destila cariño por la figura del creador de tantos y tan buenos personajes aprovechando la innegable vis comica de las anécdotas que la faceta de pícaro moderno de Vázquez ofrece, yuxtaponiendo la figura del autor con la de su homónimo viñetil, el Tío Vázquez. La película se desarrolla así como una sucesión de gags que intentan transponer tímidamente los recursos de la historieta a la pantalla grande con la introducción de cartelas y el estilo amable e infantil de las historietas Bruguera en la recreación de algunas de las más conocidas anécdotas protagonizadas por el personaje Vázquez que resultarán familiares a los aficionados pero omitiendo cualquier intento de descripción – tampoco creo que esa haya sido nunca la intención de Aibar- dramática en la persona o en el contexto de la editorial Bruguera, apareciendo de pasada caracterizados algunos de sus autores claves y centrándose exclusivamente su contraposición con la figura de Ibáñez al que se presenta como una especie de antítesis del creador de “Angelito”.

Todo el peso de la película recae en un Santiago Segura más contenido de lo habitual que logra escapar a la tentación de convertir a Vázquez con un nuevo Torrente, bien secundado por un grupo de excelentes cómicos como Enrique Villén y Álex Angulo que parecen disfrutar con sus papeles y que, con sus réplicas, en ocasiones logran eclipsar al protagonista. Quizás por esa autocontención respetuosa “para todos los públicos” que desprende la cinta, en ocasiones decae hacia un ternurismo ramplón (la relación de Vázquez con el niño que aparece por todas partes o con su pareja) que a mí no me acaba de convencer y habiendo optado el director abiertamente por el enfoque cómico habría preferido un registro más irónico y mordaz.

En definitiva, “El Gran Vázquez” es una comedia amable y superficial que ayuda a pasar el rato sin profundizar en exceso destinada a gustar a todo el mundo y quizás por eso precisamente decepcionará a muchos aficionados que esperaban un análisis más profundo en la obra y personalidad del autor que incluyese sus etapas menos conocidas. A mí “El Gran Vázquez” no me ha convencido pero tampoco me ha molestado. ¿Y a vosotros?.

lunes, 4 de octubre de 2010

A Danzig le gusta Simon Bisley.


Que al polifacético Glenn Danzig le gustan los cómics es público y notorio que no en vano el muchacho tiene hasta su propia editorial Verotik especializada en cómic “adulto”. Pero es que además el vocalista y líder de bandas como The Misfits, Sanhaim o esta que luce su apellido, Danzig es un declarado admirador del británico Simon Bisley al que ha encargado las portadas de tres de los discos de Danzig.

La primera colaboración entre Danzig y Bisley se remonta a 1993 con la portada de “Thrall: Demonsweattive”.

Damos un saltito y en 1999 los caminos de Danzig y Bisley vuelven a cruzarse en la portada de “6:66 Satan’s Child”.

Y casi una década después, Danzig volvió a recurrir al arte de Bisley para la portada del recopilatorio“The lost tracks of Danzig”, su penúltimo disco hasta la fecha.

Hala, os dejo la versión de “Thirteen”, el clasicazo del gran Johnny Cash, incluida en “6:66 Satan’s Child”.

domingo, 3 de octubre de 2010

“Fábulas presenta 6: El gran libro de la guerra”, de Willingham, Sturges, Akins y otros.

Andaba yo muy desilusionado con las “Fábulas”….Más con la serie principal que con esta de “Jack of Fables” todo hay que decirlo, pero había llegado al extremo de olvidar este sexto TPB que reúne los números 28 a 32 de la serie original en la montaña de los pendientes. Sin embargo, en una de esas avalanchas que se producen de vez en cuando en mi casa (ejem…) cuando voy a intentar rescatar algún cómic quedó al descubierto la genial portada en la que el gran Brian Bolland parodía al gran Jacques-Louis David y no me pude resistir. Y la verdad sea dicha, me lo he pasado pipa.

En este volumen, llegamos a la conclusión de todas las líneas argumentales que se han iniciado prácticamente desde el inicio de la serie en lo que es el enfrentamiento definitivo entre el Sr. Revise, el gerente de la residencia de Fábulas Ramas Doradas, y su hermano el Quemalibros. El Sr. Revise, un literal que quiere rescribir todas las fábulas, tiene las de perder frente al sitio al que le somete el ejército de Fábulas del Quemalibros, un literal que pretende directamente acabar con todas las Fábulas. Sin embargo, en la guerra que se avecina Revise cuenta en sus filas con el gran Jack quién toma el mando de las fuerzas de Ramas Doradas erigido en general de seis estrellas junto a su incondicional ayudante Gary, la falacia patética, abuelo de los dos contendientes. ¿Todo parece muy absurdo, verdad? Pues sí, pero es bastante divertido.

La ausencia de pretensiones de “Jack of Fables” la ha erigido en una lectura más gratificante que su hermana mayor, “Fábulas”, y en este arco argumental Willingham y Sturges pulen su faceta humorística para lograr los mejores números publicados hasta la fecha en la serie. No importa que la estructura principal del arco recuerde un poco a “La marcha de los soldados de madera”, un arco que marcó un punto de inflexión en “Fábulas”, ya que el tono es completamente diferente. Si en aquel el registro era épico y heroico en éste prima la comicidad y los guiños continuos al lector al que se dirigen constantemente los personajes exhortándoles sobre lo absurdo de sus experiencias, siendo otro de sus puntos fuertes las múltiples y constantes referencias cinematográficas que los guionistas manejan. En el aspecto gráfico, se sigue contando con el cumplidor Tony Akins, que parece que le ha cogido el tono a la serie y a los personajes, y un Russ Braun que le cubre las espaldas en algún número cuando a Akins no le da tiempo acabar algún número.

Tras este arco, todo queda pendiente para que Jack nos sorprenda con más lamentables aventuras pero, si acaso, eso os lo cuento otro día.

sábado, 2 de octubre de 2010

A Anthrax le gusta Alex Ross.

A los cañeros y veteranos muchachos de Anthrax –o al menos a algunos de ellos que esta banda en sus casi treinta años ha tenido más altas y bajas que el Madrid cada temporada- al parecer les encanta el arte de Alex Ross (¿a quién no?) y le eligieron para realizar la portada de dos de sus discos de Trash Metal.

El primero y noveno en la carrera de la banda apareció en 2003 y su título es “We’ ve come for you”.

El segundo, décimo en la trayectoria de la banda y segundo grabado en directo, es “Music of Mass Destruction” y apareció el año siguiente 2004.

Ahí os dejo para que os animéis la canción “Superhero” perteneciente a “We’ve come for you”.

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viernes, 1 de octubre de 2010

Richard Corben, 70 años.


Que Don Richard cumple siete décadas y, tras tantos disgustos que nos hemos llevado en los dos últimos días (Penn, Curtis…) no está de más celebrarlo de la mejor manera posible, disfrutando de su talento como, por ejemplo, en “The Raven”: