viernes, 14 de febrero de 2014

“El último día en Vietnam”, de Will Eisner.



Hoy toca cuadrarse, ponerse firmes y saludar  porque me apetece escribir sobre  un álbum de Will Eisner uno de los pocos genios (de verdad) que ha habido en esto del Cómic.  Dentro de la última etapa de su prolija producción, Eisner realizó algunas historias dentro de un escenario bélico en un álbum recopilatorio publicado por Norma hace décadas que no tuvo cabida en las posteriores reediciones de su obra de corte costumbrista y autobiográfico ni, por supuesto, en las obras completas de "The Spirit", pero que por su calidad no merece ser olvidado, "El último día en Vietnam".
 


En  este álbum se reúnen seis historias de corte costumbrista que se  localizan en los diversos conflictos bélicos norteamericanos en los que de un modo u otro se vio involucrado en la II GM, en su servicio de prensa, y en Corea y Vietnam, publicando cómics a través de sus empresas que explicaban el funcionamiento de armas y vehículos a la tropa, estando solo una de esas historias, “Una medalla para George” basada en su experiencia personal propia basándose las otras en anécdotas e historias de las que fue testigo o le relataron sus protagonistas. A partir de ese material, Eisner da rienda suelta a su talento para ampliar las reglas propias del género bélico en el cómic y ofrecer un puñado de excelentes historietas tanto en forma como en contenido.
En estas historias Eisner se aleja del ensalzamiento del conflicto bélico para ofrecer historias personales y costumbristas en las que se ponen en evidencia las tribulaciones y anhelos de los soldados de a pie, haciendo especial hincapié en su condición humana, lejos de la presentación de los soldados como superhombres o perdedores, y ofrecer a partir de ellas sutiles palitos a las diversas contiendas al tiempo que ofrece en cada historia una  narración fresca y ágil junto a  un acabado formal rompedor y "experimental" que sorprende y atrapa la atención del lector desde la primera a la última página.

Especialmente destacable es la historia que da nombre al álbum al ser la más ambiciosa e interesante gráficamente. Eisner traslada al lector a travésdel diálogo directo del soldado simplón  protagonista en su última misión  el conflicto de muchos soldados norteamericanos durante la Guerra de Vietnam imbuidos del deseo de volver a su país y la propaganda oficial que les llevó a alistarse voluntariamente en el conflicto. En esta historia, que se desarrolla principalmente en el interior de un helicóptero, Eisner juega, aparte de la hábil ruptura de la cuarta pared que implica totalmente al lector, con la orientación de las viñetas para reproducir la sensación de vuelo del helicóptero y ocasionalmente el traqueteo de un jeep..

Otra historia especialmente interesante es “Una medalla para George”, en la que Eisner relata una amarga anécdota personal. Partiendo de un tratamiento inicial aparentemente cómico con la presentación del borracho George obscecado en pedir el traslado a primera línea del frente que sus amigos intentan evitar una y otra vez,  la historia deriva en una elegante elipsis hacia la amargura de la página final en la que sus amigos rumian en un bar la pena por el destino final del amigo que no pudieron evitar.


Las otras cuatro son historias más sencillas pero formalmente complejas y elegantes destacando especialmente “La Baja”, una historia muda en la que denuncia a través de un soldado anhelante de sexo las acciones de muchas combatientes del Vietcong que haciéndose pasar por prostitutas atentaban contra sus clientes. A pesar de ser víctima de uno de esos atentados el protagonista se arriesga a seguir probando fortuna antes que optar por la abstinencia.
”En “La Periferia”, Eisner pone en la picota a los reporteros que en la retaguardia “informaban” sobre las ofensivas del frente mientras jugaban a las cartas en la que es la historia más dura y abiertamente dramática de todas con una triple narración en paralelo desarrolada en diferentes planos que se complementan entre sí. “Un día gris en Corea” y  Una dura tarea” dejan en evidencia el dominio de Eisner de la anatomía y la expresividad de personajes en historias que se basan exclusivamente en la gestualidad de sus protagonistas. La primera, denuncia lo peligroso de poner a un idiota a hacer guardia y la segunda muestra la humanidad que puede esconderse tras el soldado más agresivo al tiempo que denuncia la existencia de ignorados orfanatos en los que se criaban los hijos de los soldados norteamericanos y las prostitutas vietnamitas repudiados por ambas naciones.
En fin, “El último día en Vietnam” es un álbum sobresaliente y una demostración más del talento sin límites que Eisner imprimía a cualquier histtoria. Es una lástima que en las últimas reediciones realizadas de la obra del maestro Norma se olvidara de estas historias.

miércoles, 12 de febrero de 2014

“Ciudad”, de Ricardo Barreiro y Juan Giménez.




He estado releyendo estos días “Ciudad”, estupenda muestra de cómic ochentero de los argentinos Ricardo Barreiro y Juan Giménez  que hace ya unas décadas publicara completa Toutain en dos apañados volúmenes en España.

Jean es un muchacho aburrido y hastiado de su existencia gris y anónima  en la deprimente París. Una noche tras discutir con su novia, Jean decide volver andando a su casa y acaba por llegar a un extraño y oscuro sector de la ciudad que no conoce donde es atacado por unos automovilistas que disparan contra él. En el último momento, Jean es salvado por una atractiva joven que le explica que como muchos otros antes que ellos son náufragos en una cambiante e infinita ciudad a la que no saben como han llegado ni como salir en la que existen mil y un peligros. Jean y Karen iniciarán un extraño viaje en el que vivirán mútiples aventuras en su desesperado intento de escapar de la siniestra Ciudad.

De la fructífera colaboración, de Barreiro y Giménez nos han quedado un puñado de grandes cómics de género que son dignos del rescate del olvido no sólo por su pulcra e incondicional reivindicación de los géneros sino además por su vistoso acabado y carga crítica en algunos casos. “Ciudad”, concretamente, es una obra en la que Barreiro mezcla impecablemente elementos de Fantasía diversos para actualizar Los Viajes de Gulliver a través de Jean, náufrago en una extraña y anónima urbe en la que se encuentra con diversos personajes y situaciones referenciadas en un ecléctica amalgama de iconos de la Ficción  popular que conforman parte ya eso tan jungiano y tan argentino que llaman Inconsciente Colectivo.

 De este modo, en cada uno de los capítulos autconclusivos ideados para su publicación seriada en revista aunque guarden una continuidad que permite la hilazón de la historia vemos como los protagonistas se encuentran con monstruos y figuras literarias basadas tanto en el cine como la literatura o el folklore en lo que acaba convirtiéndose en un recorrido por muchas de las influencias y amores del gran guionista argentino. 

Siguiendo una estructura sencilla pero muy efectiva los protagonistas de la historia se van encontrando con los diversos personajes que Barreiro, devorador compulsivo de todo tipo de Ficción, reinterpreta en sus páginas en sus personales versiones. De este modo, por estas páginas se traslucen referencias expresas  a Borges e implícitas a Bioy Casares, cultos al Cthulthu lovecraftianos o bandas de motoristas inspirados en la saga Mad Max por poner solo unos ejemplos obvios. 

No son estas las más extravagantes ni sugerentes de las fantasías en las que se inspira Barreiro y en sus páginas veremos homenajes desde al Diluvio Universal como a los monstruos clásicos en su versión cinematográfica pasando a pinturas tan impactantes como "El jardín de las Delicias" de El Bosco o elementos de Ciencia Ficción tan fasciantes como convertir el Metro en una máquina del tiempo (¿Leería Barreiro "Un Tren llamado Mobius"? Lo que está claro es que los de la peli "Moebius" sí que habían leído "Ciudad") hasta llegar a la quizás más hermosa - por metahistorietística - de las referencias con la inclusión de “El Eternauta” que supone el discurso expuesto a lo largo de toda la serie reivindicando la libertad creativa en  los géneros y la ausencia de límites de sus creadores más allá de los impuestos por el  talento propio. 

Además, la poderosa presencia que supone la omnipresente y opresiva Ciudad  en la que suceden todas esas aventuras es al mismo tiempo una poderosa metáfora en torno a la alienación a las que las grandes urbes pueden someter a sus habitantes al tiempo que una reividicación del potencial de estos para sublimar sus peligros mediante las propias capacidades personales.

En el aspecto gráfico, Juan Giménez ya es un autor plenamente formado, que poco antes de deslumbrar en Europa con La Casta de los Metabarones”, mostraba su buen hacer para el fantástico en esta obra en angustioso blanco y negro en la que Barreiro, buen conocedor de su potencial, permite que se explaye dibujantdo todos aquellos seres fantásticos con los que el dibujante disfruta al tiempo que le permite mostrar sus dotes para la narración en múltiples situaciones resueltas sin necesidad de ningún tipo de texto de apoyo dejando al dibujante explayarse e insuflar a su estilo un dinamismo que ha sacrificado con los guionistas posteriores con los que ha colaborado. 
En definitiva, “Barrio” es un tebeo excelente de los que ya no se hacen, que encandilará a todos los aficionados al cómic de género realizado por uno de los dúos creativos que mejor lo supieron interpretar en los ochenta y que bien merecería una nueva edición al alcance de las influenciables mentes jóvenes. 

martes, 11 de febrero de 2014

“Superman: Tierra Uno 2”, de J. Michael Straczynski y Shane Davis.



Leída la segunda entrega publicada por ECC Ediciones del “Superman: Tierra Uno”, en lal que el equipo creativo formado por el guionista J.Michael Straczynski y el dibujante Shane Davis reconstruyen los primeros años del Hombre de Acero y que en su momento su primera parte dio lugar a encendidos debates. Más allá de polémicas y gustos personales sobre la necesidad real de volver a (re)contar el origen de Superman, la obra tuvo el suficiente éxito como para propiciar esta segunda parte que retoma los hechos allá donde terminara la primera entrega.

Tras salvar a la Tierra de la amenaza que suponía el villano Tyrell, Superman ha sido aceptado con desconfianza por la comunidad internacional existiendo países que abiertamente rechazan su intrusión en sus fronteras y otros como los propios Estados Unidos que preparan secretamente contramedidas para el caso en que Superman se convierta en una amenaza para su seguridad. Mientras tanto,  a su alter ego Clark Kent, se le empiezan a amontonar los problemas; profesionalmente, al descubrir lo competitiva que es la vida en el Globe donde Lois Lane no está dispuesta a dejarle pasar ni una y empieza a investigar su pasado; y, sentimentalmente, al conocer tras mudarse a un nuevo edificio a una explosiva vecinita. Finalmente, la aparición del Paráisto, un antiguo asesino a sueldo mutado en un monstruo capaz de absorber la energía vita,l se convertirá en una nueva y superlativa amenaza para el joven Hombre de Acero.

JMS es un autor bregado que conoce el oficio de montar una historia entretenida como pocos y en ese sentido este “Superman Tierra Uno 2” cumple perfectamente con los mínimos  que se podría esperar  aunque a estas alturas habría de esperar algo más de originalidad en el planteamiento de una historia tan previsible como escasamente original. Y es que la historia de este JMS es una historia que hemos leído mil veces en los propios tebeos de Superman, o mismamente en los de Spiderman de la competencia, con unos secundarios prototípicos y poco elaborados que funcionan gracias al tratamiento realista y la verosimilitud que JMS sabe insuflar a sus diálogos. JMS construye diversas subtramas que resuelve sin demasiada brillantez para acabar construyendo una historia correcta sí y que satisfará a los aficionados menos leídos a los que, no nos engañemos, va destinada, pero que a los más veteranos no les aportará gran cosa.

En el aspecto gráfico, Shane Davis realiza un trabajo  correcto, aunque sea un dibujante con bastantes limitaciones a la hora de dotar de expresividad a sus personajes lo cuál queda bastante en evidencia en el tratamiento de las situaciones en las que Clark Kent  interactúa con el resto de secundarios humanos concretando las secuencias planificadas por JMS laxas y huecas. Davis funciona mucho mejor como dibujante de superhéroes hard y como diseñador de personajes por lo que da lo mejor de sí en las partes de la historia en las que aparece su nueva versión de Parásito y los enfrentamientos que este tiene con Superman. Davis es un dibujante marcadamente influido por la concepción superheroica de la primera Image de los Lee y Liefeld y su trabajo recoge a la perfección lo bueno y lo malo de esa escuela.

“Superman: Tierra Uno 2” es un tebeo correcto que nos cuenta un cuento que ya muchos conocemos y nos gusta tanto que no nos importa escucharlo de nuevo aunque hay que esperar del avezado cuentacuentos algo más de frescura. Gustará más cuanto menos se sepa de Superman.

lunes, 10 de febrero de 2014

“Liga de la Justicia Oscura 6”, de Jeff Lemire, Ray Fawkes, Mikel Janín y Vicente Cifuentes.




La sexta entrega de la serie regular de La Liga de la Justicia Oscura” que acaba de publicar ECC Ediciones que recoge los números 18 a 21 de la serie regular norteamericana permite comprobar como progresivamente Jeff Lemire, apoyado en el buen hacer de Ray Fawkes, ha logrado hacer un hueco por derecho propio a esta nueva versión de la Liga de la Justicia sobrenatural en el Universo DC..

Tras finalizar su aventura en el mundo paralelo de Época junto a los Hunter, los miembros de la Liga de la Justicia Oscura liderada por Constantine tendrán que enfrentar un nuevo reto en la Tierra tras desvincularse de la organización gubernamental ARGOS Y es que la Casa del Misterio, que nutre de su energía mística a Constantine y es el cuartel de la LJO, ha sido misteriosamente secuestrada por la secta de la Llama Fría. Constantine y sus compañeros tendrán que enfrentarse aliados con la Cosa del Pantano y Flash con el agente de la Secta de la Llama Fría que no es otro que el nuevo y siniestro Doctor Destiny, cuyo oscuro origen parece estar relacionado con la misteriosa Madame Xanadú.

Apoyado por Ray Fawkes, Lemire tras lograr consolidar dentro del NUDC el rol de la “Liga de la Justicia Oscura y pasa a una segunda fase en la queempieza a hacer interactuar al nuevo supergrupo  con el resto de personajes que cohabitan en él sin que a los lectores les parezca extraña su relación. De este modo, tras concluir un tanto abruptamente la saga de Época, en este prestigio se desarrolla "La Ciudad del Terror" una nueva y entretenida aventura en la que los personajes de la Liga se las verán con los agentes de la Secta de la Llama Oscura a los que Lemire ha convertido en principales villanos de Constantine en su nueva serie regular y cuentan con la ayuda de pesos pesados del Universo DC como la Cosa del Pantano y Flash que se incorporan con naturalidad a la dinámica de la aventura planteada en la que Lemire reinterpreta y adapta a las convenciones del nuevo Universo DC diversos personajes y conceptos propios. Me parece especialmente destacable de estos números la importancia que Lemire le otorga a Madamen Xanadú, un personaje que desde los inicios de la serie había quedado bastante desdibujado y que vuelve a primera línea profundizando el guionista en su pasado y personalidad acertadamente vertebrando la historia en torno suyo.
A nivel gráfico, Mikel Janín sigue siendo el gran aliciente de la serie gracias no solo al espectacular acabado de sus págnas (en el que Vicente Cifuentes también ha tenido algo que ver…) sino por el grado de compenetración alcanzado con Lemire para caracterizar las versiones remozadas de los diversos personajes e insuflarles nueva vitalidad sin que por ello traicionen la esencia de los originales sino además por el dinamismo de sus páginas en las que los personajes se encuentran en constante movimiento merced al intenso ritmo de las tramas.

 Liga de la Justicia Oscura es una serie de lo más entretenido, en el que las aventuras se suceden a un ritmo trepidante y logra su objetivo de ofrecer un rato de sana evasión sin mayores pretensiones. De momento, misión cumplida.

viernes, 7 de febrero de 2014

“El Escorpión: En el nombre del hijo”, de Enrico Marini y Stephen Desberg.


Norma Editorial ha publicado hace poco “En el nombre del hijo” la décima y de momento última entrega de “El Escorpión”, el moderno culebrón de capa y espada ideado por el  equipo creativo formado por el dibujante suizo Enrico Marini y el guionista Stephen Desberg con el que ya colaborara en "La Estrella del Desierto".
Las luchas y conspiraciones entre las grandes familias de Roma se suceden sin fin y en medio de sus conspiraciones se encuentra el Escorpión quién por fin va a descubrir su verdadero origen y la identidad de su verdadero padre. El Escorpión que pretende vengarse de aquellos que vejaron a su madre acabará siendo tentado por las distintas facciones que luchan por la supremacía en Roma, los Laltal de la explosiva  y hermosa Ansea, y los decadentes Trebaldi cuya sangre corre por sus venas.
La décima entrega de “El Escorpión” nos permite resolver algunos de los misterios planteados desde el principio de la serie al tiempo que plantea otros nuevos, como no podía ser menos en este pastiche por entregas que mantiene como pocos la esencia de las novelas por entregas en las que se inspira. Y es que “El Escorpión” es una serie que no se preocupa en absoluto por la documentación ni por el realismo sino por ofrecer buenas dosis de entretenimiento y diversión a partir de las tramas alocada llenas de bruscos giros argumentales y sorpresas que propone Desberg y el dibujo ágil y ritmo frenético que  imprime el dinámico estilo de Marini.
El Escorpión” es alocado y divertido y mantedrá el ritmo mientras Marini y Desberg quieran seguir sorprendiéndonos con sus rocambolescas tramas que modernizan un género clásico tan en ocasiones olvidado como el de Capa y Espada.

jueves, 6 de febrero de 2014

“Daredevil: El fin de los días”, de Brian Michael Bendis, Bill Sienkiewicz, Klaus Janson, David Mack y Andrev Maleev.


En esto de los superhéroes, hay historias y proyectos que se anuncian y parece que nunca van a llegar a hacerse realidad. Algunos efectivamente nunca llegan a publicarse y se convierten en leyenda para los aficionados; otros, cuando finalmente se publican  acaban viéndose perjudicados por el tiempo transcurrido y las altas expectativas generadas y acaban decepcionando.  Y luego hay unos pocos, como la miniserie de ocho números “Daredevil: El fin de los días” de Brian Michael Bendis que acaba de publicar Panini en un único tomo, que están a la altura de las expectativas y acaban convertidos en historietas inolvidables que, en este caso, deberían encantar a los más fieles seguidores del Hombre Sin Miedo.


Daredevil ha muerto a manos de su archienemigo Bullseye en un combate transmitido viralmente por las redes sociales y parece que son pocos los que están dispuestos a llorarle oficialmente. Sin embargo, su antiguo amigo el periodista Ben Urich está dispuesto a investigar la verdad tras la muerte del superhéroe y el misterio tras la última y críptica palabra que pronunciara con su último aliente aunque ello suponga remover todos los secretos y misterios tras las figura del héroe. Urich entrevistará a las antiguas parejas de Matt Murdock/Daredevil y a sus amigos y enemigos para intentar desvelar el último secreto que el superhéroe se llevó a la tumba.

Brian Michael Bendis quién firmara una de las mejores y más lóngevas etapas del personaje la década pasada se rodea de algunos nombres míticos para los aficionados veteranos de Daredevil - Bill Sienkiewicz, Klaus Janson, David Mack y Andrev Maleev.- que a lo largo de los años y en diversas etapas contribuyeron a engrandecer el prestigio del personaje, para dar lo mejor de sí en una historia que supone el epílogo diferido y fuera de la continuidad a su etapa en la serie y que sin duda satisfará a los más fieles seguidores del personaje que disfrutarán del hábil guionista realiza de su historia y compleja personalidad..

 Bendis otorga el protagonismo de la historia a uno de esos secundarios de campanillas de los que todos nos solemos olvidar cuando relacionamos a los grandes secundarios del Universo Marvel como es Ben Urich, al que ya hemos visto protagonizar otras historias emblemáticas como "Marvels"  en una función similar a la que le atribuye Bendis en esta historia vertebrada a través de la investigación periodística de Urich para construir una completa radiografía de la compleja biografía del superhéroe mediante las entrevistas de los secundarios que a lo largo de todos estos años han ido desfilando por la serie.

Si la historia ideada por Bendis –fuera de continuidad, por supuesto- resulta efectiva y bien construida lo que le otorga un salto de calidad es el deslumbrante apartado gráfico en el que los magníficos dibujantes implicados contribuyen a construir un tebeo alucinante. Desde la brutalidad expresionista  de Janson, matizada por el entintado de Sienki, al preciosismo de Mack sumada a las gotas de genialidad en las contadas viñetas que  Sienkiewickz dibuja y entinta la implicación de los dibujantes en la historia consigue que la espera haya merecido la espera y el resultado merezca realmente la pena.

Daredevil: El fin de los días” no es una historia idónea  para que se inicien los que no han leído anteriormente nada del personaje y solo han visto las cutrepelículas que ha protagonizado, sino que es un colofón intenso para aquellos que a lo largo de los años y las décadas hemos vibrado con las aventuras de un personaje imposible de noquear por muchas veces que lo intenten y al que, como está demostrando en la actualidad la excelente etapa de Waid, todavia le queda mucha vida.

miércoles, 5 de febrero de 2014

“Batman: Gotham a Luz de Gas" y “Batman: Amo del Futuro”, de Brian Augustyn, Mike Mignola y Eduardo Barreto.





ECC Ediciones ha recuperado en un único prestigio dos de las historias más populares y conocidas de la línea Elseworlds y a cuyo éxito se debe la consolidación en los años siguientes de la línea, obras amba del guionista, aunque habitualmente haya desempeñado tareas de editor, Brian Augustyn y los magníficos dibujantes Mike Mignola y Eduardo Barreto, respectivamente. Se trata de “Gotham a Luz de Gas” y su continuación “Batman: Amo del Futuro”.

Es 1889 y en el mismo barco en el que el joven heredero Bruce Wayne regresa a su ciudad natal Gotham tras largos años alejado de ella formándose en Europa tras el asesinato de sus padres, regresa también una presencia más siniestra el célebre asesino en serie por antonomasia Jack El Destripador. Coincidiendo con la aparición de Batman, en los arrabales de Gotham empiezan a aparecer los cuerpos de prostitutas muertas con las mismas características de los asesinatos de Whitechapel  Cuando Bruce Wayne es acusado de haber cometido los crímenes y ser el célebre Destripador, Batman tendrá que actuar para demostrar su inocencia y detener al autentico asesino. Unos años más tardes, en Gotham se va a celebrar una fastuosa exposición universal que se ve amenazada por la presencia del egocéntrico Alexandre Leroi, el autonombrado Hombre del Mañana, quién desde su dirigible amenaza con atentar impunemente contra la indefensa Gotham si no se cumplen sus condiciones, siendo Batman el único capaz de pararle los pies.

A partir de las premisas marcadas por el editor Mark Waid para poner en marcha la línea Elseworlds, Augustyn supo sacar el máximo partido a la fórmula en la primera obra de la línea  Gotham a luz de gas” entremezclando la riqueza y versatilidad del universo batmaniaco adaptado a la idiosincrasia del siglo XIX con la ascendencia y permeabilidad que siempre ha dado en el cine, la literatura o el cómic la mítica figura del misterioso y escurridizo Jack El Destripador. Con esos mimbres, Augustyn hilvana una trama efectiva que se beneficia de la magnífica labor gráfica de un Mike Mignola que se encuentra muy a gusto en un proyecto ideal para su lucimiento.

Fue tal el éxito de “Gotham a Luz de Gas” que propició que pocos años más tarde Augustyn continuara la historia de su Batman decimonónico en “Amo del Futuro” una historia que localizada en los inicios del siglo XX para enfrentar al Hombre Murciélago con un villano directamente inspirado en “Robur, El Conquistador” de Julio Verne. Sin ser tan reconocida y famosa como su predecesora, “Amo del Futuro” es una historia que poco tiene que envidiarle gracias al cuidado que pone Augustyn para ofrecer una trama sólida y ajustada a la caracterización verniana que explota y al gran nivel gráfico que desplegó el finado dibujante uruguayo Eduardo Barreto quién realiza la que para mí es su mejor obra para el mercado estadounidense. 

Barreto dejó marcadas evidencias de su conocimiento de clásicos como Foster y, sobre todo, José Luis Salinas en una historia con un acabado más clásico que la anterior pero no por eso menos efectivo y espectacular que tiene en el impresionante duelo a espada a bordo del dirigible su momento álgido.

En definitiva, las dos historias reunidas en este tomo no hacen más que demostrar las enormes posibilidades de Batman para adaptarse a cualquier localización y situación con éxito, siempre y cuando la historia y los autores estén a la altura. Es lo que tiene ser todo un icono pop.

martes, 4 de febrero de 2014

“Chew 7: Manzanas Podridas”, de J. Layman y Rob Guilory.




Expresé algunas dudas respecto al derrotero que estaba tomando la original “Chew” en sus útlimas entregas que el equipo formado por  Jhon Layman y Rob Guillory vienen publicando en  Image y que en España edita Planeta. Sin embargo, esta séptima entrega que recoge el arco “Manzanas Podridas” publicado originalmente en los números 31 a 35 de la serie regular, me ha despejado las dudas y renovado mi interés por las aventuras del agente Chu y sus cólegas.

Tras la sangrienta muerte de Toni Chu, su hermano el agente cibópata Tony Chu ha vuelto a su puesto en la FDA con fuerzas renovadas desarticulando uno tras otras las peligrosas amenazas terroristas de la secta de los adoradores del Huevo embarcados en una Guerra Santa contra los Comedores de Pollo. Sin embargo, Chu ha emprendido secretamente su propia cruzada personal para detener al Vampiro cibópata que acabó con su hermana que se dedica a coleccionar los poderes relacionados con la comida de otros mutados aunque ello suponga comérselos. Mientras Chu acude a una entrevista letal con su enemigo jurado, su compañero el cyborg Colby proseguirá su azarosa vida sentimental y acabará descubriendo el doble juego del fugado Savoy y el agente.

Guillory y Layman vuelven por sus fueros y construyen un elaborado y sólido guión en el el que las diversas subtramas se entremezclan entre sí a la perfección y la historia se acelera de modo que sus disparatadas, a veces excesivamente, premisas van encajando a la perfección para ofrecer una de las propuestas de género más sorprendentes y originales que ha dado el mainstream norteamericano. Y es que este thriller gastronómico funciona mejor cuánto menos en serio nos lo tomemos y sepamos disfrutar cómo lo hacen los autores de su irreverente dominio de las convenciones del género.

Layman ha encontrado en Guillory el compañero perfecto para articular esta rocambolesca historia. Guillory es capaz de dibujar eficazmente cualquier situación por pintoresca que sea con su caricaturesco estilo y mantener a la perfección el ritmo de la narración sin que la historia se resienta e incorporar a los diferentes y variopintos personajes que van desfilando, a veces casi por accidente, por estas páginas.

En fin, “Chew” es un cómic para esos que están siempre quejándose de la falta de originalidad del mainstream aunque ello no suponga de antemano que les vaya a gustar pues se trata de una serie no apta para todos los gustos ni todas las cabezas. Sin embargo, si se aceptan las premisas del equipo creativo sigue resultando una de las series más sorprendentes e irreverentes que se están publicando actualmente en el mainstream norteamericano.