lunes, 5 de julio de 2010

“La Canción de los Gusanos”, de Alex Romero y López Rubiño.

La Gran Guerra –junto quizás la Guerra de Vietnam- ha sido tomado en distintos medios como el crisol histórico perfecto para acercarnos el horror de la condición humana en situaciones extremas, en ocasiones a través de un terrible realismo y en otras con un carácter más simbólico quizás si cabe más perdurable. En el cómic, si hay alguien que ha reflejado en su obra este horror realista asociado a la I Guerra Mundial ha sido Jacques Tardi con obras como “La Guerra en las Trincheras”, “El Soldado Varlot”, “La Última Guerra” o su última obra “¡Puta Guerra!” pero quizás hacia falta una obra que se acercase a sus horrores desde la otra perspectiva, la onírica y simbólica, y ese vacío es el que han pretendido cubrir López Rubiño y Alex Romero en su primera obra conjunta publicada hace unos meses por Norma Editorial, “La Canción de los Gusanos”.


A la espera de una gran ofensiva del ejército alemán, dos soldados británicos apuran las horas en el cambio de turno de guardia cuando del campo de batalla jalonado de mutilados se les aparece un espanto, el fantasma de un antiguo compañero de armas que les anticipa su futuro, estando uno predestinado a convertirse en un héroe en la próxima batalla mientras el otro a deserta para reencontrarse ambos más adelante y terminar uno con la vida del otro.


Alex Romero y López Rubiño nos proponen una obra enormemente ambiciosa en la que el mundo onírico y el real de la guerra en las trincheras se entremezclan en una extraña representación teatral en la que los dos protagonistas principales se convierten en actores de un drama destinado a inquietar al lector que podría esperar un cómic más amable y sencillo teniendo en cuenta la trayectoria de López Rubiño como dibujante en “Mister K” o “El Jueves” pero cuyo estilo naif e inocente adquiere en esta obra una dimensión más cercana a la de maestros del manga de terror psicológico como Hideshi Hino encadenando imágenes truculentas y macabras que muestran el lado más oscuro e inquietante del ser humano sin demasiadas concesiones hacia el sobrecogido lector.


Quizás el meritorio trabajo de López Rubiño, al que se le puede achacar cierta limitación a la hora de retratar ciertos personajes demasiado parecidos entre sí, hubiera destacado más si el guión de Alex Romero, plagado de referencias que van desde Baudalaire a Shakespeare –las obvias- o Arrabal e incluso Dickens –las más oscuras- se hubiera planteado metas menos ambiciosas en esta dramática, negra y extraña historia de fantasmas y de locos en la que el inicio y el final están predeterminados por lo que todo el interés subyace en atrapar al lector en el desarrollo de la historia con la narración de las experiencias de los dos protagonistas alucinados que desembocarán en su enfrentaiento final, sin embargo, ambas subtramas acaban resultando demasiado confusas y erráticas y al encuentro entre ambos protagonistas le falta intensidad.


Por otro lado, constantemente sobre el conjunto de la obra planea la larga sombra del gran Comès y “El fin de la partida”, un cómic con el que este guarda grandes conexiones y que me atrevería considerar punto de partida de “La Canción de los Gusanos” en más de un sentido, con lo que la comparación entre uno y otro por más que odiosa e injusta resulta inevitable, dejando ya a la opinión de cada quién opinar sobre cuál les gusta más.


A pesar de sus méritos gráficos, “La Canción de los gusanos” es un cómic al que le falta una mayor trabazón para que todos los elementos que maneja logren acomodo en el manido argumento en una narración que va de más a menos hasta llegar al que para mí ha sido un final decepcionante.


En definitiva, “La Canción de los Gusanos” me ha parecido una obra fallida y primeriza porque si bien consigue su objetivo principal –concienciar sobre los horrores de la guerra- y no le falten méritos ni talento a sus autores estos quizás pequen de demasiada ambición a la hora de hilvanar demasiados y profundos temas en una historia que hubiera precisado de una mayor elaboración y acabado para epatar de un modo perdurable en el lector. A pesar de ello, prefiero leer una historia que no me llegue a otra que se quede corta por lo que estaré atento a las próximas obras de estos dos jóvenes y talentosos autores.

El nuevo Spiderman, sin novedad en el frente.

Parece que va a haber una nueva película de “Spiderman” para 2012 y se ha decidido soltar lastre respecto a la trilogía anterior pasando de Tobey Maguire y apostando por una “cara nueva”, la de Andrew Garfield.

No voy a decir que echaré de menos a Maguire que nunca fue santo de mi devoción como Peter Parker (a Spiderman ya se encargan a partir de efectos especiales de recrearlo), aunque le reconozco que fue capaz de interpretar el personaje dignamente a pesar que su físico no le acompañaba para nada. Garfield es una incógnita aunque sí me parece que da el papel, al menos para un Peter Parker más adulto que el de sus inicios (más cercano al de John Romita Jr. o McFarlane que el de Ditko o Romita padre, para entendernos) lo que no casa con lo que se supone va a ser el punto de partida de la nueva película.

¿Quién hubiera dado el papel en mi opinión? Difícil, como siempre. Me hubiera gustado ver a Edward Norton si fuese más joven pero ahora mismo no lo tengo nada claro. Y, en el fondo, da lo mismo ya que a partir de este momento en los dibujos y en los cómics se impondrá al personaje con el aspecto de Garfield y para cuando se estrene la película nadie recordará que Peter realmente era así:

¿Y vosotros qué opináis?

domingo, 4 de julio de 2010

Víctor de la Fuente (1927-2010)

Parece ser que finalmente se ha confirmado la triste noticia de la muerte de Víctor de la Fuente, uno de los más talentosos historietistas españoles de su generación (de una generación llena de talentosos autores). Víctor de la Fuente fue un inconformista que siempre buscó el más allá y dar una nota personal y característica a su trabajo que le sobrevivirá en excelentes cómics como son "Sargento Trelawny", “Sunday”, “Haxtur”, “Mathai-Dor”, “Los Gringos”, “Mortimer”, “Tex”. "Haggarth",“Amargo”, “Los ángeles de acero”, "Francis Falko", "Corazón de Hierro", "Josué de Nazaret", “Aliot”, etc…


Estudios ponderados de su obra y persona, aquí y aquí. Una entrada sobre "Haxtur", aquí.

DEP



sábado, 3 de julio de 2010

En semis, Alemania.



Se rompió el maleficio y, por fin, España ha logrado acceder a las semifinales de un Mundial. de Fútbol Y eso que parecía que los paraguayos, el árbitro y la propia empanada nacional de unos jugadores lastrados por la historia y la presión estuvo a punto de evitarlo.

El partido, más allá de la carga emocional, ha sido malo de solemnidad. Con unos paraguayos mucho más limitados que los chilenos pero fieles a su propuesta destructiva -¡ Qué injusto que un equipo con tan poco hubiera llegado a las semifinales de un Mundial!- y unos españoles incapaces de encontrar una vía para superar la numantina defensa paraguaya hasta que llegaron los penaltis y la locura…Primero del árbitro –un guatemalteco en la línea de cierto egipcio de triste recuerdo-, después la de un Iker Casillas que calló a los que crearon un falso debate para vender más periódicos y consiguió que el partido se apartara del guión ideado por los paraguayos, y, finalmente, la de un Villa lleno de fe que logró una vez más meter una pelota que se negaba entrar.

Ha costado –demasiado- pero se ha logrado. Ahora, a jugar contra Alemania con respeto pero sin complejos (los tienen que tener ellos que hace dos años perdieron la Eurocopa) y a la Final.

A recuperar los lesionados y a por ellos.

viernes, 2 de julio de 2010

Nuevo trailer de “The Expendables”, de Sylvester Stallone.

Para superar el estrés de la dura semana laboral llena de sinsabores, recortes y huelgas, el tío Stallone y sus amigotes nos proponen un refrescante minuto de edificante violencia gratuita contra el alienamiento….Considerad el trailer mi particular y pacífica versión de “Un Día de Furía” (a propósito, la banda sonora es genial).

Ausencias

Desde hace algún tiempo tengo la sensación de ser un poco como los soldados de esa vieja película de la Legión Extranjera (“Beau Geste” se llamaba…Vedla si podéis. Yo me pido Gary Cooper) asediados por todos lados que tienen que poner los cuerpos de sus compañeros muertos en los muros para engañarles…

Y es que no sé si por la crisis, las vacaciones o simplemente porque la vida pasa y nos cambia llevo un tiempo asistiendo al cierre –nunca se sabe si definitivo- de excelentes blogs sobre cómics (la lista es larga pero en poco tiempo se han ido La Caraviñeta (aunque Angux promete volver reencarando en alguna de sus nuevas identidades), Yo digo No, Mis Cómics, El Show de Los Hombres Lobo, Lecturas Recomicdadas… Y otros han reducido alarmantemente su actividad (UTCON, La BD, El hijo del relojero, El Blog de Ternin, Fort Navajo, Comic is Art, La Canción de Tristán, Fort Navajo o Safari Nocturno). Demasiadas bajas de demasiados agitadores de la blogosfera comiqueril en demasiado poco tiempo para que no se note a pesar que se hayan incorporado nuevos blogs de interés de gente de tronío en los últimos tiempos – Jesus Duce con Pecios o Pedro Angosto y su Man of Bronze- que se añaden a 999, El Cuarto Mundo, Travelling en los Surcos, Tangencias, El coleccionista de Tebeos o Abandonad toda esperanza que siguen inasequibles al desaliento.

Actualizar un blog regularmente es una labor complicada que acaba desgastando. Mucha ilusión y generalmente poco tiempo que puede llevar a convertir lo que es compartir una afición en una obligación y un sacrificio, mas cuando actualmente a través de las redes sociales se puede lograr lo mismo con menos esfuerzos a la hora de redactar los contenidos. Sin embargo, creo que más allá de los blogs que se dedican fundamentalmente a dar noticias a través de la publicación de notas de prensa y los blogs de los artistas –que con todo derecho- promocionan su trabajo, en la actual situación si cabe son más necesarios que nunca blogs de opinión y de reseñas de aficionados que intenten aportar visiones independientes.

Seguro que la Blogosfera seguirá mutando y permitiendo la diversidad de propuestas y contenidos (es la ventaja y la gloría de Internet, en la que todos tenemos fecha de caducidad) pero creo que se impone un paréntesis y agradecer a todos los amigos anónimos que fueron, a los que son y los que serán el esfuerzo realizado para que todos sepamos, aprendamos y nos enriquezcamos con sus opiniones sobre todas esasccosas inútiles con las que nos entretenemos.

Nobleza obliga.

Gracias a Todos.
(Lamento no enlazaros, chicos, pero era demasiado trabajo...).

jueves, 1 de julio de 2010

La nueva Reina Blanca...Pues yo no estoy de acuerdo.


Por Neuronas Asesinas me enteré el otro día que la actriz Alice Eve había sido la elegida para en la hipotética próxima película de los “X-Men” que llevará por título “X-Men: First Class” interpretar a Enma Frost y me dio un poco de yuyu nostálgico porque Enma Frost, por siempre La Reina Blanca del Club Fuego Infernal, para mí se merecía ser representada y reivindicada por una actriz con algo más de empaque.

Corría el año 1980, cuando los inspirados Claremont y Byrne incorporaron a la galería de villanos de la Nueva Patrulla X al Circulo Interno del Club Fuego Infernal, cuya sano objetivo no era otro que la dominación mundial y demás. El Círculo Interno lo formaban importantes hombres de negocios y ricos aburridos que gustaban de vestirse con ropones decimonónicos ellos y apretados corsés y braguitas ellas y la cosa no hubiera sido más sosa que la asistencia de la Reina Sofia a las reuniones del Club Bildeberg si no fuese porque entre los miembros del Circulo Interno, Claremont incorporó a un grupete de inteligentes mutantes con un excelente gusto para incorporar beldades a sus filas y darse de tortas con los alumnos de Xavier. Dejando de lado a las lozanas Reinas Negras con las que tanto disfrutábamos los adolescentes de la época – la Jean Grey malvada tan alejada de su versión ñoña de la faldita verde o la bruja Selene que de buen grado hubiéramos dejado que nos absorbiera la energía vital por un instante entre sus brazos…-, destacaba la glacial Reina Blanca, Enma Frost, una telépata poderosa que podía hacer levantar de la silla al calvorota de Xavier sin necesidad de usar sus bastos poderes mentales, con una mera caída de ojos.

La Reina Blanca era una villana soberbia porque lo tenía todo: era guapa, era despiadada era astuta y era una manipuladora excelente, pero Claremont no la daba el protagonismo que se merecía siempre a la sombra de Sebastian Shaw, el Rey Negro que manejaba el cotarro en el Club Fuego Infernal, hasta que en la colección de “Los Nuevos Mutantes” el británico la otorgó un retiro dorado, convirtiéndola en la némesis de Xavier y otorgándola el pupilaje de los retoños del Club Fuego Infernal, con el supergrupo de villanos mutantes adolescentes conocidos como Los Infernales cuyo único objetivo era vérselas tiesas con los nuevos alumnos de la Academia de Jóvenes Talentos. Ni que decir tiene que como adolescentes torpones que eran Los Infernales y Los Nuevos Mutantes sus enfrentamientos eran pánfilos de cuidado pero tenían la gracia de la inexperiencia y que al final acababa apareciendo por ahí la mala de Enma para poner a cada uno en su sitio, y todos los niños tan amigos. La cosa estaba entretenida y Claremont no desmerecía todavía.

Sin embargo, esto derivó en “Generación X”, una serie completamente olvidable perpetrada por los prescindibles Chris Bachalo y Scott Lobdell, sobre la que mejor correremos un tupido velo salvo para destacar los tiras y aflojas entre Enma y Banshee que le dieron un poco de pimienta a tanta ñoñería. Tras la marcha final de Claremont y los constantes quiero y no puedo de las licencias mutantes durante años, tuvieron que llegar Morrison y Quitely para darle una nueva dimensión a la querida Reina Blanca en "The New X-Men" y convertir por esas retorcidas cosas que tiene el escocés en la amante del insulso Scott Summers (¿Qué pérfida atracción sienten los guionistas por emparejar al agonías de Cíclope con hembras muy por encima de sus posibilidades?). En esta etapa en que héroes y villanos se entremezclan en lindo batiburrillo quizás es en la que el personaje de Enma Frost más ha brillado y alcanzado su verdadero status dentro del elenco mutante aun cuando yo la prefería de Reina Blanca. Tan ambigua como cuando era villana pero con un nuevo poder – volverse tan dura como el diamante por fuera, (ya lo era por dentro…)- se casó con el zoquete de Scott y se convirtió en un poder manipulador a la sombra de los que más les gusta dominar que figurar siguiendo con el entrenamiento y pupilaje de jóvenes y anodinos mutantes.

No conozco el trabajo de Alice Eve pero para mí ni por edad ni por físico me parece que dé el perfil de Enma Frost, un personaje que ya desde su origen da una edad superior a la de esta jovencita. Supongo que buscarán el tirón de los adolescentes pero realmente si tenían que haber elegido a una actriz que pudiese encarnar con dignidad a tan pérfida y encantadora dama del cómic creo que Rebeca de Mornay o Kim Basinger hubieran sido más adecuadas. ¿Y vosotros que opináis?

“No Hero”, de Warren Ellis y Juan José Ryp.

Nueva obra de la editorial Avatar que nos llega de la mano de Glénat y en la que destaca sobre el correcto guión del disperso Warren Ellis– alma mater de la cia. y mente pensante prácticamente de todos sus proyectos- el buen hacer del talentoso Juan José Ryp, que confirma en esta historia de superhéroes oscuros en la línea “adulta” que pretende promover la nueva editorial que su talento tiene hueco en el complicado y competitivo mercado estadounidense.

“No Hero” es una miniserie de ocho episodios recopilados en un único TPB en la que asistimos al reclutamiento del joven justiciero Johs Carver, por El Frente, el supergrupo conocido en sus inicios en los años sesenta como Los Niveladores y que desde hace más de cincuenta años se encarga de mantener el orden y la paz en el mundo. Carver llega al grupo en su momento más crítico, cuando sus miembros están siendo eliminados uno a uno por una misteriosa conspiración y su líder, aparentemente inmortal e inventor de una misteriosa droga con la que dota de poderes a los candidatos adecuados, acelera el proceso de captación de miembros para hacer frente a la amenaza desconocida. Mientras El Frente intenta salvar su imagen frente a la opinión pública e iniciar al nuevo recluta en sus secretos ninguno de sus miembros puede imaginarse quién va acabar con ellos.

Warren Ellis ofrece una historia entretenida en la que en supuesta clave superheroicabasa el armazón de la historia en los revolucionarios grupos musciales aparecidos en los sesenta que pretendían cambiar el mundo y acabaron convirtiéndose en meros productos industriales cuyo único fin era la obtención de dinero. Ellis utilizando ese original punto de partida plantea una historia que va diluyéndose conforme avanza sobre un grupo de “superhéroes” fascistoide, cool y ambiguo. Ellis, desarrollada la historia a un ritmo acelerado cuando la historia hubiera requerido una mayor extensión y un mejor desarrollo para acabar de perfilar unos personajes que resultan demasiado planos y las situaciones planteadas se quedan en la mera superficialidad, para acabar cayendo en estereotipos reconocibles de anteriores obras del inglés (“Authority”, “Transmetropolitan” o incluso “Black Summer”) o de sus autores de referencia ( Moore y “Watchmen”), limitándose la historia a ofrecer algunos puntos originales en el argumento que el guionista acaba por limitarse a esbozar r para optar por la solución fácil, que no adulta, de caer en el abuso del “gore” ultraviolento. Los superhéroes “adultos” propuestos no son tales sino que son seres ambiguos e hipócritas movidos por sus propios intereses prosaicos con los que la interesante pregunta sobre la que se sustenta toda la historia – “¿Hasta donde estarías dispuesto a llegar para ser un superhéroe?”- acaba quedando sin respuesta más allá de su evidente gancho comercial.

En el aspecto gráfico, Juan José Ryp deja constancia de su buen hacer y lo adecuado de su espectacular estilo para el cómics de superhéroes en una historia llena de referencias a clásicos del género en la que el dibujante se muestra mucho más atrevido y depurado que en anteriores trabajos haciendo gala de un detallismo poco habitual en los dibujantes del género quizás por su propensión al característico “horror vacui” que le lleva a rellenar cada rincón de la página y que si no fuese por su buen hacer acabaría saturando al lector con tantos detalles. A nivel narrativo, Ryp mejora sustancialmente llevando el peso de la historia y complementando los acertados diálogos de Ellis con quién ha logrado un gran entendimiento permitiendo el lucimiento del dibujante en una serie de espectaculares splash page que a más de uno llevarán a preguntarse sobre su necesidad. Podría exigírsele quizás algo más a Ryp a la hora de caracterizar a los personajes –parece que todos tienen las mismas caras- o la narración de alguna secuencia de lucha que queda "rara" pero son defectos que no empañan la progresión de un artista en continua evolución y que por derecho propio se ha convertido en el dibujante estrella de Avatar.

En definitiva, “No Hero” es un tebeo que cuenta con algunas ideas atractivas que hubieran resultado más interesantes si Ellis se hubiera preocupado en desarrollarlas enmascarando bajo la etiqueta de cómic de “superhéroes adulto” propuestas que hubieran merecido una mayor reflexión pero que quedan diluidas en el acelerado desarrollo de la historia y la espectacular imaginería de Ryp. Otra vez será.

miércoles, 30 de junio de 2010

A muerte con la pena de muerte



...Porque confundir asesinato con justicia no es de países que se dicen civilizados a estas altura de la fiesta. ¿No creéis?

“La Última Partida”, de Didier Comès.

Siguiendo con las relecturas le toca el turno a “La Última Partida”, la última obra publicada por ese maestro del claroscuro que es el belga Didier Comès y que hace algunos años publicara Norma Editorial en nuestro país. “La Última Partida” es un cómic extraño e inclasificable dotado de un matiz hipnótico indefinible que me obliga a releerlo de vez en cuando para intentar aprehender ese algo que se me escapa. Os cuento.

A finales de la campaña de las Ardenas durante la II Guerra Mundial, una unidad del ejército norteamericano espera atrincherada la contraofensiva de las últimas tropas de elite nazis en las ruinas de un pueblo devastado. Un joven soldado sin experiencia bélica hace guardia en una trinchera mientras a su alrededor se van reuniendo bajo distintas formas fantasmas de otras guerras o de esa misma, que esperan un nuevo compañero con el que jugar la última partida de su juego de cartas durante el resto de la eternidad, mientras asisten jocosos al espectáculo de la barbarie humana.

Didier Comès nos ofrece un perturbador y meditado alegato antibelicista con cierto regusto de moraleja medieval acerca del poder igualador de la muerte para hermanar a amigos y enemigos en un mismo destino final. Comès a través de un bisoño soldado que se mueve en un espectral e irreal limbo de unas ruinas nevadas entre la realidad y la fantasía hábilmente retratado merced a su habilidad en el uso del blanco y negro propone un macabro relato de fantasmas en el que contrasta la ingenuidad del inocente recluta novato frente a la campechana veteranía de sus compañeros de trinchera (o de tumba),los fantasmas que ya no tienen nada que perder salvo el tiempo jugando a las cartas como es el caso de los fantasmas de la calavera parlante o el uniforme vacío, el nihilismo iconoclasta de los cuervos o la traumática pesadilla de los niños muertos. Comés elabora un cómic perturbador lleno de simbolismos no apto para todos los públicos a medio camino entre “La Guerra en las trincheras” de Tardi y el “Pedro Páramo” de Rulfo en una historia con la que pretende sobrecoger al lector de un modo duradero más allá de mostrar los efectos devastadores de los combates en la sugestión que sus imágenes promueven en el lector, logrando quizás de este modo un efecto más sobrecogedor y permanente.

Comès es un excelente dibujante que maneja como pocos el blanco y negro sobre el que ha sustentado toda su carrera, haciendo gala de un dibujo impresionista y perturbador que permanece en la retina del lector y optimizando al máximo los elementos compositivos sobre los que construye una historia con un ritmo narrativo más cercano al teatro guiñolesco de sombras que al cinematográfico.

En definitiva, “La última partida” es un cómic soberbio, difícil y adulto al tiempo que pesimista y reflexivo no apto para aquellos que simplemente quieran disfrutar de una aguerrida historia de acción con la que pasar el rato. Nada de eso encontraréis en esta extraña y perturbadora historia de fantasmas. Ojalá veamos pronto nuevas obras publicadas de este gran autor.

martes, 29 de junio de 2010

España a llevarse los cuartos de los paraguayos.

Ya está. En el partido en el que España reencontró su juego y a Xavi Hernández , superando la siempre compleja eliminatoria de los octavos frente a una Portugal que no se descompuso en su propuesta de fútbol insulso plagado de centrales a pesar de tener jugadores con los que proponer algo más interesante y desquiciando a su Cristiano Ronaldo.

Clave fue la entrada de Fernando Llorente -¿Por qué no jugó contra los hondureños bajitos o los chilenos?- por un Torres que lo intenta pero está lejos de su mejor nivel. Llorente metió –más- atrás a los portugueses con su amenaza para que Villa, siempre, Villa, rematase una de esas jugadas que tanto echábamos a faltar los aficionados tras una buen número, eso sí, de ocasiones perdidas. Por encima de todos, destacar a Xavi Hernández porque cuando él juega lo hacen todos. Es el director de orquesta y alrededor suyo crecen los demás.

Ahora a disfrutar, controlar la euforia y respetar y desconfiar de los paraguayos que están donde están por méritos propios. Los equipos físicos, supuestamente inferiores y que salen a morder, son los que peor se nos dan. Y si no, acordaos de Corea, de Estados Unidos, de Suiza….A por ellos el sábado.

“BlackSad: Un lugar entre las sombras”, de Guarnido y Díaz Canales.

Aprovechando que ya se anuncia por ahí el cuarto álbum de la serie, he empezado a releer despacito los tres publicados hasta el momento de esta serie de animales antropomorfos que empezara a publicarse hace ya casi diez años por Norma Editorial y que descubrió a los autores españoles que podía haber vida más allá de los Pirineos (y más allá de los Pirineos que en España precisamente lo que no faltaba eran autores con talento).

En “Un lugar entre las sombras”, asistimos a la primera aventura de John Blacsksad, un detective privado a la antigua usanza que se ve inmerso en la investigación del asesinato de una actriz de éxito que ha aparecido muerta en su domicilio y con la que en otros tiempos mantuvo una tempestuosa relación. Cuando la investigación policial se ve frenada por un misterioso e influyente personaje oculto en las sombras, Blacksad se convertirá en el único capaz de aclarar la muerte de su vieja amiga y hacerle justicia.

He disfrutado enormemente de la relectura de este cómic más si cabe que en el momento en que lo leí por primera vez y he vuelto a deleitarme con la habilidad de un equipo artístico que sabía muy bien lo que se hacía.

Si Díaz Canales firma una correcta historia de detectives que sirve de presentación de personajes y situaciones que se ciñen a una clásica estructura de género negro que no se aparta en exceso de los modelos clásicos y en la que su detective Blacksad más que a los más reconocibles Sam Spade o Phiillip Marlowe recuerda a otros posteriores, sobre todo el Lew Archer de Ross MacDonald (interpretado magistralmente por Newman en la genial “Harper, investigador privado”) con ligeros apuntes justicieros a lo Mike Hammer de Gillespie, el álbum adquiere una nueva dimensión gracias al trabajo sobresaliente de un Guarnido espectacular en el apartado gráfico que confirió al tebeo un interés singular.

Juanjo Guarnido se muestra incomensurable en el desarrollo descriptivo de cada uno de los personajes que van apareciendo a lo largo del álbum, apoyándose en las características asociadas a los distintos animales para reforzar la caracterización de cada uno de ellos de modo que los gorilas son brutos, vulgares y fieros, las ratas desagradables y traicioneras, las serpientes frías y escurridizas, los perros honorables y fieles o el mismo protagonista representado como un Gato directamente impredecible en su búsqueda de justicia, capaz de asumir un enorme registro de expresiones que reflejan su compleja personalidad y estado de ánimo. Pero, si en la presentación y desarrollo de los personajes Guarnido demuestra su nivel excepcional en el dominio del dibujo de los animales o la anatomía, no se queda atrás en la cuidada caracterización realista de cada uno de los fondos en los que se va desarrollando la historia, reflejando con gran verosimilitud los ambientes y atmosfera de un Nueva York de los años cincuenta, desde los antros de los bajos fondos a los glamourosos despachos de los potentados por no hablar de los cementerios o las casas y exteriores cuya representación está cuidada hasta límites obsesivos para convertir a la urbe en un personaje más en la que incorpora pequeñas intrahistorias en la principal que cohesionan la representación.

De todos modos, todo este trabajo no destacaría tanto si además el dibujante no contase con un extraordinario sentido del ritmo narrativo, que permite que la historia fluya a través de sus viñetas midiendo los concisos diálogos e insertando ligeras cartelas de apoyo que elegantemente quedan disimuladas en las viñetas adquiriendo los mismos colores de los fondos y que Díaz Canales redacta con el acertado tono seco y conciso de un narrador alejado de la acción evocador de los grandes del género (y volvemos al recuerdo de Mike Hammer, esta vez en la clásica serie protagonizada por Stacy Keach).

Guarnido hace olvidar la sencillez de la trama o su previsible y un tanto brusco desenlace merced a su habilidad narrativa llena de eficientes e inteligentes recursos que le permiten solucionar la presentación del protagonista y el caso para pasar con una elegante transición a conocer su particular motivación en su resolución entroncada en su pasado a través de un elegante flashback y el desarrollo de la historia concatenando las distintas situaciones y ambientaciones con mucho mimo para tomar siempre la mejor -y más elegante- decisión en la elección del plano o la perspectiva.

En definitiva, el multipremiado “Un lugar entre las sombras” no sólo resiste perfectamente la relectura pasado diez años de su primera edición sino que además mantiene intacta su vigencia con el poderío que sólo guardan los clásicos en una historia que ya anunciaba la labor de un dibujante que por méritos propios ocupa un puesto muy alto dentro del panorama tebeístico europeo y un guionista que en todo momento sabe que terreno pisa para ofrecer una magnífica obra de género en la que la comercialidad y la calidad demuestran que no están necesariamente reñidas. Altamente recomendable.

lunes, 28 de junio de 2010

“Thor”, de J. M. Straczinsky, Coipel, Djorjevic y otros.


JMS se ha hecho un nombre (o unas siglas) dentro del cómic – de su carrera como guionista de televisión y novelista, no opino porque seguro que la conocéis mejor que yo- por méritos propios gracias fundamentalmente a su labor en “Spiderman” y en curiosas series independientes como "Rising Star" o "Midnight Nation".
JMS fue la estrella más brillante de una de esas modas que surgieron en uno de los momentos más bajos de Marvel allá por los noventa en la que el editor Joe Quesada buscaba reactivar una industria al borde de la ruina, fichando firmas de prestigio que atrajeran de nuevo a unos lectores que le habían dado la espalda como consecuencia de las barrabasadas de unos y otros. De esa corriente de nuevos nombres el que más ha perdurado y destacado a lo largo de los años fue JMS que siempre se ha mostrado como un autor capaz de ofrecer entretenidas historias superiores a la media del género. Su última aportación con la que ha puesto fin por ahora -¿definitvamente? nunca se sabe aunque parece que la cosa ha acabado bastante mal y con JMS rumbo a la distinguida competencia- a su trabajo en Marvel ha sido el relanzamiento de uno de los personajes más emblemáticos de la Casa de las Ideas, el dios del Trueno, Thor, en una etapa que ha venido publicando Panini en formato grapa a lo largo de los últimos años y que finalizo el mes pasado con la publicación del último número guionizado por JMS.
Ante todo, decir que el “Thor” de Straczinsky no es un cómic de superhéroes típico y esa ha sido la perdición del guionista. A lo largo de los diecisiete números que componen la serie, Thor se ha mantenido aislado del resto del Universo Marvel alejado de cualquier actividad superheroica –más allá de unos cameos para enfrentarle a Iron Man y rendir homenaje al Capi- en un intento por parte del guionista de dar un tono a la serie distinto al de sus predecesores, más volcado en la intriga y la adaptación de los asgardianos a su nueva condición que al enfrentamiento del héroe con supervillanos. Straczinsky ha querido ser un nuevo Walt Simonson manteniendo un fuerte control sobre su obra y dosificando al máximo las apariciones del personaje en otras series lo que es incompatible con la nueva –antigua- política de Marvel que pretende un control ferremo por parte de la editorial de los personajes para no evitar colisiones con los negocios que más cuartos dan y que en el caso de Thor es especialmente sensible en este momento de cara a la campaña de marketing que se prepara para el estreno de la nueva película sobre “Thor”.
Y realmente es una lástima porque JMS apuntaba a realizar a un cómic lleno de posibilidades en las que daba un nuevo enfoque a ideas ya conocidas por los que hayan seguido de antiguo al personaje – cambio de sexo de Loki, una mayor importancia de los asgardianos, recuperación de Donald Blake, vulnerabilidad y destierro de Thor… - junto a otras más originales– el regreso de lady Sif, la situación de Odín, la presentación de Bor o el tratamiento de Asgard y los asgardianos en la Tierra- que seguramente habrían tenido un mayor desarrollo, teniendo en cuenta el ritmo pausado con el que el autor iba construyendo las tramas y la minuciosidad con que ha ido describiendo y reflejando las motivaciones de los distintos personajes si no hubiera concluido tan precipitadamente su labor.
Straczinsky planteaba aparentemente un tratamiento de la serie coral en el que el protagonismo de Thor se encontraba un tanto difuminado siendo el auténtico protagonista a lo largo de los números publicados su némesis, Loki, cuyo aspecto, motivaciones y planes ha sabido retratar, dosificar y mostrar con mucha habilidad ofreciendo un villano muy divertido siendo sus apariciones manipuladoras –algunas muy bien argumentadas, otras más artificiosas- más disfrutables que los contados enfrentamientos a tortas que ha tenido Thor en estos números (básicamente el del nº 600 con Bor, que para suponerse un momento clave de la serie hubiera requerido una mayor profundidad dramática para mi gusto).
El “Thor” de JMS ha sido un tebeo digno y entretenido lleno de condicionales aunque será recordado más por lo que apuntaba que por lo que verdaderamente ha sido al final ya que deja con la sospecha de que lo mejor estaba todavía por llegar pero, ya se sabe, que bussiness is bussiness y al que no le guste que se dedique al tebeo independiente. Eso sí, habrá que seguirle la pista a JMS que es un valor seguro si se quiere pasar un rato entretenido.
En el aspecto gráfico, Straczinsky ha estado acompañado por tres dibujantes de tronío dentro de la compañía. Si Coipel se mostraba como un buen narrador al servicio del guionista capaz de conciliar la nueva imagen del protagonista y las nuevas imágenes de los distintos personajes a pesar de tener cierta propensión a dibujar a Thor estreñido, el brillante portadista Marko Djurdjevic se ha hecho cargo del último tramo de la serie mostrándose como un dibujante con oficio que se ha limitado a cumplir sin demasiada brillantez.
Que el “Thor” de JMS sea o no más recordado dependerá probablemente de lo que su sucesor, Kieron Gillen, sea capaz de proponer en una línea que suponemos será más al gusto de los popes de la compañía pero, ¿y de los lectores? Ya lo veremos .

domingo, 27 de junio de 2010

Trailer oficial de “Valhalla Rising”, de Nicholas Winding Refn.



Ya comenté aquí hace algún tiempo la buena pinta que tenía esta película de vikingos danesa y mis dudas sobre si la veríamos estrenada en estos lares.

Bien, el trailer oficial no hace más que reforzarme en la idea de que esta peli promete mucho aunque no despeja las dudas sobre si la veremos estrenada aquí o no (tal y como está el patio lo mismo mantienen “Campamento Flippy” en cartelera hasta fin de año…).

Lo que sí que tengo claro es que yo esta peli la veo aunque sea en danés.

sábado, 26 de junio de 2010

Primer trailer de “The Green Hornet”, de Michel Gondry: comparando con el original.

Ya se puede ver el primer trailer del remake de las aventuras de un superhéroe enmascarado –el aguijón verde- nacido en los seriales de la radio de los años treinta popularizado en la mítica serie de televisión con la que se dio a conocer Bruce Lee en el papel de Kato, el ayudante del héroe, en los años sesenta.

La nueva adaptación parece que carece de todo el encanto pop del original y se perfila como un producto de acción más que puede funcionar en la época de navidades con una Cameron Diaz que deberá tirar del carro de un reparto escasito de carisma.

Si queréis comparar con el original, meteros en la máquina del tiempo de El lector y echad un ojo al video de abajo en el que al final tenemos hasta una aparición sorpresa. ¡¡¡ Qué tiempos !!!

viernes, 25 de junio de 2010

A octavos con lo mínimo.



Tras un partido malísimo en que hemos hecho buenos a los honrados chilenos mirando lo bien que corren y las ganas que le ponían, España se ha clasificado de rebote incluso primera de grupo por lo que jugará en octavo contra Cristiano y cia. El partido no ha sido nada bueno, con una España ramplona que ha hecho lo justo para pasar encomendada a Iniesta, Villa y Busquets, que han salvado los muebles para que al final españoles y chilenos viendo que los suizos y los hondureños de puro malos eran incapaces de para marcar un gol que le pusiera sal a la clasificación, dejarse llevar hasta el final del partido y, justamente, lograr la clasificación ambas.

Espero que los voceros de la prensa que preconizaban que íbamos a ganar todos los partidos de calle no creen demasiada euforia de hoy al día del partido. Portugal es un equipo respetable con uno de los dos mejores jugadores del mundo y España no ha demostrado hasta ahora nada, salvo señales un tanto preocupantes (¿Xavi Hernández no ha llegado todavía? Cuando empiece a jugar lo hará también España, aun cuando se note que hay demasiados jugadores muy justitos físicamente).

De todos modos, sigo siendo optimista. El Mundial empieza ahora y es cuando el equipo se tiene que hacer valer y demostrar su verdadero nivel. Selecciones con la tradición de Italia, Francia o Dinamarca ya están en sus casas.

El martes se augura un partidazo que espero que ganemos.

“De perros y de huesos”, de Colo.



En el Género Negro ha existido una corriente generalizada en los últimos tiempos en primar el retrato de los personajes sobre las clásicas tramas, por otro lado siempre vigentes, en un intento quizás de buscar nuevas vías a un género que goza de suficiente buena salud como para no necesitarlo. En este orden, han ido apareciendo algunas de las mejores obras del género de los últimos años como las películas de los Coen o series como “Los Soprano” que actualizaban y renovaban los modelos clásicos, y en esa tendencia se han apuntado también algunas de las mejores series de cómics de los últimos tiempos –“Scalped”, “Criminal”, “100 Balas” o “RG” - en un medio que vive una particular historia de amor continua con este género En esa línea renovadora se entronca la original obra ganadora de la segunda edición del Premio Internacional de Cómic de Planeta, “De perros y de huesos”, en la que Colo ofrece desde una clásica estructura una amplia y variada galería de personajes y reflexiones que aparentemente no casan bien con las temáticas habituales pero que el autor es capaz de incorporar con desigual fortuna.


En un pequeño pub del barrio de Lavapies, Boris encarga a Suso pintar un mural que decore las paredes de una de las salas con la única condición de no dejar bajar a nadie. El ilusionado pintor no es consciente que su mural inspirado en la pintura de Vrubel “El Ángel Caído” y su mera presencia no son más que una excusa para evitar sospechas sobre el trapicheo de heroína que tiene lugar en el barrio. Mientras que Suso, Jose, un yonqui poeta primo de Boris, y Sara, la novia de aquel filosofan sobre pintura y poesía, a su alrededor orbita toda una red de mafiosos dedicada a gestionar el traspaso de poder en la banda y descubrir quién es el soplón que los ha puesto en el punto de mira de un policía incorruptible.


En su primer cómic publicado, Jesús Colomina "Colo" nos propone una curiosa historia negra en la que lo popular y lo personal se entremezclan con fortuna para ofrecer una historia con un regusto localista y moderno al tiempo que actualiza y renueva las arquetípicas convenciones del género. Colo construye la trama negra que sirve de hilazón a la historia a través de una estructura elíptica sustentada en el desarrollo de las intrahistorias de los ocho personajes que protagonizan la obra al ritmo del progreso en la elaboración del mural, personajes cuyos intereses y motivaciones iremos conociendo conforme avanzan la obra sin que el autor establezca demasiadas matizaciones morales respecto a ninguno de ellos, mostrándolos con sus cualidades y sus defectos, y dejando que sea cada lector el encargado de enjuiciarlos, aun cuando también deje clara su simpatía por Suso, el pintor, una especie de trasunto de sí mismo y que se convierte en el filtro de sus propias vivencias en un barrio perfectamente radiografiado en las distintas localizaciones que van sirviendo de fondo a una historia a la que quizás le falte un punto de suciedad y violencia –no me entendáis mal, “De perros y de huesos” es una historia bastante violenta y sucia aun cuando el autor haya optado por alejarse de las reglas convencionales del género y buena parte de esa violencia es sugerida en lugar de mostrarse directamente- para cautivar a los más conservadores aficionados al género. Se nota el esfuerzo de Colo en dar primacía a las conversaciones de unos personajes que no paran de hablar en diálogos de clara inspiración tarantiniana bien construidos y elaborados –genial la conversación en el hospital entre el Gordo y el Turco- aun cuando en ocasiones creo que haya cierto abuso de ellos que le resta intensidad y credibilidad a la historia.

Por otro lado, Colo se muestra como un excelente dibujante en el que se pueden rastrear reminiscencias de autores europeos como Barú, Blutch o Peeters, mostrándose como un elegante narrador gráfico a pesar de tratarse esta su primera obra publicada, sorprendiendo por su tratamiento opresivo, oscuro y denso del color que da un aire un tanto angustioso a toda la historia, siendo quizás el principal defecto que le encuentro a la obra un exceso de tramado que a veces incomoda la lectura, quizás debido a los materiales manejados por el autor.


En definitiva, “De Perros y de Huesos” es un tebeo con más virtudes que defectos y una buena noticia dentro del un tanto apalancado a su pesar panorama del cómic español en el que se echan a faltar obras arriesgadas que ofrezcan algo diferente y nuevos autores que se abran paso. Esperemos que no se quede en flor de un día y que Colo siga sorprendiéndonos con nuevos cómics publicados.


El mejor cómic español que he leído en lo que llevamos de año.


Entrevista al autor aquí y aquí.

jueves, 24 de junio de 2010

“Stark”, de Edward Bunker.

Ya comenté por aquí el impacto que me causó la lectura de “No hay bestia tan feroz”, la obra magna del ex convicto, actor, guionista y escritor Edward Bunker, en la que sintetizaba toda la esencia de la novela negra con la autenticidad del que conoce de primera mano de lo que está escribiendo porque esa ficción no está tan alejada de la realidad que le tocó vivir.
Tras ese primer libro, busque más sin mucho éxito ya que a pesar de ser Bunker uno de los grandes nombres de la novela negra norteamericana de las últimas décadas y autor de cabecera de tipos tan famosos como Quentin Tarantino o James Ellroy, ha sido un autor inédito en España hasta que Sajalín Editores tuvo la gran idea de iniciar su publicación con la obra antes mencionada, que ha continuado con “Stark”, una novela que me ha permitido superar el mono que ya empezaba a sentir aun cuando esta novela esté lejos del perfecto equilibrio entre fondo y forma mostrado en “No hay bestia tan feroz”.

“Stark” es la historia del buscavidas que da título a la novela. Un timador drogadicto y traicionero que deambula por los antros de los suburbios de Los Ángeles en búsqueda de una oportunidad para quitarse de encima el acoso del agente de antivicios Crowley que le presiona con enchironarle si no es capaz de entregarle al Hombre que le proporciona la droga a su camello, el hawaino Momo y al socio de este, el siniestro asesino mudo Dummy. Stark está en la cuerda floja acosado por los polis y unos compinches que no se fían de él pero confía que su instinto de superviviente le permita dar con la jugada maestra que le libre de todos sus problemas y de paso le haga rico y le permita quedarse con la chica, la voluptuosa y demente Dorie. Si queréis saber si lo consigue o no tendréis que leeros el libro.

La lectura de “Stark” es como la heroína cortada. Sólo ha satisfecho mi adicción a medias ya que estamos ante la primera novela (no publicada hasta después de su muerte) de Bunker en la que aun apareciendo ya definido sus principales características nos ofrece un acercamiento a un autor que conoce de primera mano la materia prima sobre la que quiere escribir pero que todavía está alejado de la crudeza esencial y magnética que destila “No hay bestia tan feroz”. “Stark”, escrita en primera persona desde la perspectiva del protagonista, es una historia mucho más convencional que destaca por la caracterización de los principales personajes sobre todo Ernie Stark, un yonqui timador y soplón fan de Bogart –lo más bajo dentro de la estructura social de los delincuentes- encantado de conocerse a sí mismo, y del resto de los personajes principales, mucho más arquetípicos – pudiendo rastrearse el origen de algunos de ellos en el cine y las novelas pulp - junto a la descripción de las situaciones y lugares en que se sitúa la acción – los suburbios de Los Ángeles a principios de los sesenta en los que la heroína empieza a hacer furor en los círculos de enganchados- pero, por otro lado, es una novela de un narrador que está en pleno aprendizaje de los secretos de la estructura del género con lo que la historia peca en ocasiones de precipitación y en otras de escaso desarrollo de situaciones que podrían haber dado más de sí, con lo que uno sospecha que Bunker no llegó a quedar satisfecho de la historia y más que una obra acabada estamos ante un borrador avanzado de una historia más ambiciosa.

A pesar de esos pequeños defectos, “Stark” es una novela de criminales formidable llena de timos, enredos y tergiversaciones que atrapan al lector en la red del carismático Stark, un mentiroso patológico siempre un paso por delante de sus compinches y de la policía, descrito con la sutileza psicológica con la que Bunker retrata a sus protagonistas y que si no fuese porque la coexistencia sería complicada entre ellos estaría llamado a compartir la misma celda que Max Dembo. Completan la novela un prólogo de Ellroy, que ya es decir, y un sentido epílogo de la ex mujer de Bunker en la que esta da bastantes claves para entender la compleja personalidad del escritor y del proceso de publicación de esta obra.

En definitiva, “Stark” es una novela imprescindible para cualquier aficionado a la novela “negra” y un buen prólogo antes de acometer la lectura de la mejor de sus obras publicadas en España para mi gusto, “No hay bestia tan feroz”. Para cuando llegue ese momento, ya estaréis enganchados irremisiblemente al universo criminal de Bunker y esperando que los de Sajalin se den prisa en publicar “Perro come a Perro”. Yo aviso.

Otras obras de Edward Bunker en El lector impaciente:

“No hay bestia tan feroz”.