Ha costado –demasiado- pero se ha logrado. Ahora, a jugar contra Alemania con respeto pero sin complejos (los tienen que tener ellos que hace dos años perdieron la Eurocopa) y a la Final.
A recuperar los lesionados y a por ellos.
Para superar el estrés de la dura semana laboral llena de sinsabores, recortes y huelgas, el tío Stallone y sus amigotes nos proponen un refrescante minuto de edificante violencia gratuita contra el alienamiento….Considerad el trailer mi particular y pacífica versión de “Un Día de Furía” (a propósito, la banda sonora es genial).







Nueva obra de la editorial Avatar que nos llega de la mano de Glénat y en la que destaca sobre el correcto guión del disperso Warren Ellis– alma mater de la cia. y mente pensante prácticamente de todos sus proyectos- el buen hacer del talentoso Juan José Ryp, que confirma en esta historia de superhéroes oscuros en la línea “adulta” que pretende promover la nueva editorial que su talento tiene hueco en el complicado y competitivo mercado estadounidense.

Siguiendo con las relecturas le toca el turno a “La Última Partida”, la última obra publicada por ese maestro del claroscuro que es el belga Didier Comès y que hace algunos años publicara Norma Editorial en nuestro país. “La Última Partida” es un cómic extraño e inclasificable dotado de un matiz hipnótico indefinible que me obliga a releerlo de vez en cuando para intentar aprehender ese algo que se me escapa. Os cuento.
Ya está. En el partido en el que España reencontró su juego y a Xavi Hernández , superando la siempre compleja eliminatoria de los octavos frente a una Portugal que no se descompuso en su propuesta de fútbol insulso plagado de centrales a pesar de tener jugadores con los que proponer algo más interesante y desquiciando a su Cristiano Ronaldo.
Clave fue la entrada de Fernando Llorente -¿Por qué no jugó contra los hondureños bajitos o los chilenos?- por un Torres que lo intenta pero está lejos de su mejor nivel. Llorente metió –más- atrás a los portugueses con su amenaza para que Villa, siempre, Villa, rematase una de esas jugadas que tanto echábamos a faltar los aficionados tras una buen número, eso sí, de ocasiones perdidas. Por encima de todos, destacar a Xavi Hernández porque cuando él juega lo hacen todos. Es el director de orquesta y alrededor suyo crecen los demás.
Ahora a disfrutar, controlar la euforia y respetar y desconfiar de los paraguayos que están donde están por méritos propios. Los equipos físicos, supuestamente inferiores y que salen a morder, son los que peor se nos dan. Y si no, acordaos de Corea, de Estados Unidos, de Suiza….A por ellos el sábado.
Aprovechando que ya se anuncia por ahí el cuarto álbum de la serie, he empezado a releer despacito los tres publicados hasta el momento de esta serie de animales antropomorfos que empezara a publicarse hace ya casi diez años por Norma Editorial y que descubrió a los autores españoles que podía haber vida más allá de los Pirineos (y más allá de los Pirineos que en España precisamente lo que no faltaba eran autores con talento).









Ya se puede ver el primer trailer del remake de las aventuras de un superhéroe enmascarado –el aguijón verde- nacido en los seriales de la radio de los años treinta popularizado en la mítica serie de televisión con la que se dio a conocer Bruce Lee en el papel de Kato, el ayudante del héroe, en los años sesenta.
La nueva adaptación parece que carece de todo el encanto pop del original y se perfila como un producto de acción más que puede funcionar en la época de navidades con una Cameron Diaz que deberá tirar del carro de un reparto escasito de carisma.
Si queréis comparar con el original, meteros en la máquina del tiempo de El lector y echad un ojo al video de abajo en el que al final tenemos hasta una aparición sorpresa. ¡¡¡ Qué tiempos !!!

En el Género Negro ha existido una corriente generalizada en los últimos tiempos en primar el retrato de los personajes sobre las clásicas tramas, por otro lado siempre vigentes, en un intento quizás de buscar nuevas vías a un género que goza de suficiente buena salud como para no necesitarlo. En este orden, han ido apareciendo algunas de las mejores obras del género de los últimos años como las películas de los Coen o series como “Los Soprano” que actualizaban y renovaban los modelos clásicos, y en esa tendencia se han apuntado también algunas de las mejores series de cómics de los últimos tiempos –“Scalped”, “Criminal”, “100 Balas” o “RG” - en un medio que vive una particular historia de amor continua con este género En esa línea renovadora se entronca la original obra ganadora de la segunda edición del Premio Internacional de Cómic de Planeta, “De perros y de huesos”, en la que Colo ofrece desde una clásica estructura una amplia y variada galería de personajes y reflexiones que aparentemente no casan bien con las temáticas habituales pero que el autor es capaz de incorporar con desigual fortuna.

En un pequeño pub del barrio de Lavapies, Boris encarga a Suso pintar un mural que decore las paredes de una de las salas con la única condición de no dejar bajar a nadie. El ilusionado pintor no es consciente que su mural inspirado en la pintura de Vrubel “El Ángel Caído” y su mera presencia no son más que una excusa para evitar sospechas sobre el trapicheo de heroína que tiene lugar en el barrio. Mientras que Suso, Jose, un yonqui poeta primo de Boris, y Sara, la novia de aquel filosofan sobre pintura y poesía, a su alrededor orbita toda una red de mafiosos dedicada a gestionar el traspaso de poder en la banda y descubrir quién es el soplón que los ha puesto en el punto de mira de un policía incorruptible.

En su primer cómic publicado, Jesús Colomina "Colo" nos propone una curiosa historia negra en la que lo popular y lo personal se entremezclan con fortuna para ofrecer una historia con un regusto localista y moderno al tiempo que actualiza y renueva las arquetípicas convenciones del género. Colo construye la trama negra que sirve de hilazón a la historia a través de una estructura elíptica sustentada en el desarrollo de las intrahistorias de los ocho personajes que protagonizan la obra al ritmo del progreso en la elaboración del mural, personajes cuyos intereses y motivaciones iremos conociendo conforme avanzan la obra sin que el autor establezca demasiadas matizaciones morales respecto a ninguno de ellos, mostrándolos con sus cualidades y sus defectos, y dejando que sea cada lector el encargado de enjuiciarlos, aun cuando también deje clara su simpatía por Suso, el pintor, una especie de trasunto de sí mismo y que se convierte en el filtro de sus propias vivencias en un barrio perfectamente radiografiado en las distintas localizaciones que van sirviendo de fondo a una historia a la que quizás le falte un punto de suciedad y violencia –no me entendáis mal, “De perros y de huesos” es una historia bastante violenta y sucia aun cuando el autor haya optado por alejarse de las reglas convencionales del género y buena parte de esa violencia es sugerida en lugar de mostrarse directamente- para cautivar a los más conservadores aficionados al género. Se nota el esfuerzo de Colo en dar primacía a las conversaciones de unos personajes que no paran de hablar en diálogos de clara inspiración tarantiniana bien construidos y elaborados –genial la conversación en el hospital entre el Gordo y el Turco- aun cuando en ocasiones creo que haya cierto abuso de ellos que le resta intensidad y credibilidad a la historia.
Por otro lado, Colo se muestra como un excelente dibujante en el que se pueden rastrear reminiscencias de autores europeos como Barú, Blutch o Peeters, mostrándose como un elegante narrador gráfico a pesar de tratarse esta su primera obra publicada, sorprendiendo por su tratamiento opresivo, oscuro y denso del color que da un aire un tanto angustioso a toda la historia, siendo quizás el principal defecto que le encuentro a la obra un exceso de tramado que a veces incomoda la lectura, quizás debido a los materiales manejados por el autor.
En definitiva, “De Perros y de Huesos” es un tebeo con más virtudes que defectos y una buena noticia dentro del un tanto apalancado a su pesar panorama del cómic español en el que se echan a faltar obras arriesgadas que ofrezcan algo diferente y nuevos autores que se abran paso. Esperemos que no se quede en flor de un día y que Colo siga sorprendiéndonos con nuevos cómics publicados.
El mejor cómic español que he leído en lo que llevamos de año.
Ya comenté por aquí el impacto que me causó la lectura de “No hay bestia tan feroz”, la obra magna del ex convicto, actor, guionista y escritor Edward Bunker, en la que sintetizaba toda la esencia de la novela negra con la autenticidad del que conoce de primera mano de lo que está escribiendo porque esa ficción no está tan alejada de la realidad que le tocó vivir. Correcto trailer de una película a la que auguro el éxito comercial este verano mientras no se aparte, como parece que no va a hacer por las imágenes, del modelo del original.
Ira Vamp, Marmaduke y Flippy empezad a temblar que se os acaba el chollo.


En esta historia, asistimos a las desventuras de Alex, un deprimido muchacho que intenta recuperarse de una ruptura amorosa con el apoyo de su viejo amigo Claude. Cuando Claude se ve obligado a realizar un viaje, deja las llaves de su apartamento al mohíno Alex con el encargo de que le riegue las plantas. Cuando este se encuentra cumpliendo su tarea observa en el edificio de enfrente a un misterioso y siniestro personaje que le mira fijamente. Sin darle más importancia, Alex vuelve a su casa pero cuando, días después, se cita con Claude en su casa encuentra en ella al misterioso desconocido y a su amigo asesinado. Con la policía en los talones y siendo el principal sospechoso de la muerte de Claude, Alex sólo contará la ayuda de la desconocida Geraldine para intentar demostrar su inocencia y atrapar al desconocido.

Pocos autores son capaces de evocar en el lector una cantidad de sensaciones e ideas mayor que este autor noruego que a partir de estructuras típicas de género entroncadas casi siempre con algún referente cinematográfico propone la exploración de temas trascendentales y absolutos como la soledad, el amor o la ausencia del mismo. Jason ha ido puliendo su cómic para llegar a la mínima expresión compositiva encadenando las viñetas para provocar pequeñas pausas en la obra que actúen a la manera de koans en el lector, momentos luminosos de lucidez en los que el mensaje que pretende transmitir quede grabado de una manera precisa en su mente, consciente o no. Jason utiliza en sus cómics inexpresivos personajes animalescos que se comportan como hombres contemporáneos con lo que aumenta la sensación en el lector de estar ante actores que actúan bajo el anonimato de unas máscaras que de un modo u otro reflejan los propios comportamientos y actitudes.

"¿Por qué haces esto?" es un estudio sobre el amor y el desamor que deja clara las intenciones del autor desde el propio titulo, un cómic de estructura abierta en el que los personajes sometidos a situaciones excesivas intentan de un modo u otro dar respuesta a la pregunta planteada varias veces a lo largo de una historia cuyo final abierto –y hasta cierto punto pesimista- vuelque en el lector la responsabilidad de poner fin a los hechos mostrados –o no- por el autor. Pero, además, Jason plantea estas abstracciones de un modo juguetón y accesible a cualquiera de modo que el cómic cuenta con distintos niveles de lectura y se puede disfrutar exclusivamente como una obra de entretenimiento, una historia que navega por los géneros con una fluidez pausada. De este modo, la historia que inicialmente parece planteada como una historia costumbrista -y ombliguista- propia de cualquier película de Woody Allen acaba tras un fundido en negro transformada en un rendido homenaje al cine clásico de suspense y a su máximo referente Alfred Hitchcock tocando algunos de sus temas clásicos como el del “voyeur” o el “falso culpable” con homenajes a películas como “La Ventana Indiscreta”, “Con la muerte en los talones” o “Falso Culpable”.

Jason es un maestro a la hora de mantener constantemente la atención del lector yendo un paso por delante de él mediante una estructurada composición de página, compensando la rigidez de sus inexpresivos y fríos personajes “naif” con constantes cambios de perspectivas dentro un plano intermedio que rara vez rompe y la concatenación de viñetas en las que apenas presenta cambios significativos de un modo que le entronca con autores clásicos de la línea clara como Hergé.

En definitiva, “¿Por qué haces esto?” es un pequeño gran cómic del que disfrutar pausadamente, un cómic que admite tantas interpretaciones y respuestas a la pregunta planteadas como lecturas realice cada lector sin renunciar por ello al mero y sano entretenimiento de la lectura de género. Pocos autores son capaces de otorgar tanta profundidad de registros a sus historias con tan escasos medios como este noruego en la que fue su primera obra a color, junto a Hubert, en una colaboración que se ha mantenido a lo largo de obras posteriores. Yo no me la perdería.
El maltés Joe Sacco abrió un nuevo género en el lenguaje del cómic –la crónica periodística- a través de reportajes mediante viñetas que le han permitido desarrollar una rica y premiada carrera reporteril en la que durante meses debe sumergirse en los lugares donde se desarrollan sus crónicas jugándose en ocasiones lla vida. Dejando atrás sus obras iniciales (“Apuntes de un Derrotista”) Sacco ha cubierto conflictos “in situ” como la Guerra de los Balcanes (“Gorazde:Zona Protegida”, “El Mediador” o “El Final de la Guerra”) o el judeopalestino en obras como “Palestina: en la Franja de Gaza” o esta “Notas a pie de Gaza”, quizás su obra narrativamente más ambiciosa y compleja dando una perspectiva diferente al tratamiento de la información del habitual en otros medios basados en imágenes más inmediatos y tratando de dar un enfoque humano al tiempo que informativo.


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