lunes, 23 de marzo de 2009

José Maria Casanovas Magrí (1934.2009)

Siguiendo con la relación de bajas que no está dejando la llegada de la Primavera, hay que señalar la de José Maria Casanovas el pasado 13 de Marzo. Casanovas se dio a conocer en 1957 con “El pequeño Mundo” y la serie “Superfuerte” para Farma. Posteriormente, pasó a trabajar en Bruguera donde dibujó algunos episodios de “El Jabato” y “Joyas Literarias Juveniles” Tras el cierre de Bruguera, Casanovas trabajó para diferentes países europeos destacando sus trabajos para revista holandesa “Tina” o sus últimos trabajos para Alemania en la serie “John Sinclair”.

Aquí tienen una completa ficha sobre su figura.

D.E.P.

David Rubín, de firmas por Barcelona.



Toda la información la tienen en la imagen esa tan chula que aparece arriba. Y si se preguntan si "Cuaderno de Tormentas" merece la pena, aquí les dejo mis impresiones.

domingo, 22 de marzo de 2009

“Watchmen” de Zack Snyder

Una sensación de tristeza me embargó desde los créditos iniciales al ver que la tan voceada adaptación cinematográfica que Zack Snyder estrenó –por fin- hace unas semanas no incluía ninguna referencia al padre de la criatura, Alan Moore. Sí, ya sé que el de Northamptom pidió expresamente que su nombre no apareciera y que nada quiere saber de los atentados pasados, presentes y futuros, que tras una cámara se han perpetrado a sus obras pero, aun así, el que no apareciera su nombre junto al de Gibbons en la adaptación de la que es su gran obra era una muda constatación de su desaprobación. Sin embargo, tras acabar de ver la película, el nombre de Moore en los créditos no fue lo único que eché en falta.

Vaya por delante que “Watchmen” (la película) es una de las mejores películas de superhéroes que he visto. Un producto entretenido por momentos y con las dosis justas de intriga y acción para mantener atrapado al espectador durante las casi tres horas que dura y que seguramente habrá entusiasmado a la inmensa mayoría que no conoce la obra original gracias a que su argumento es mucho más complejo que lo habitual en las obras del género y Snyder ya en “300” demostró como sacar partido de los recursos que las nuevas tecnologías ofrecen hoy en día, permitiéndose en esta película de paso algún que otro homenaje a grandes como Scorsese o Coppola. Snyder sorprende, además, sacando bastante partido de un grupo de actores de limitado talento pero con el suficiente oficio como para no meter la pata entre los que destacan Jackie Earle Haley y la imponente Malin Akerman, aunque sea por distintos motivos.

Sin embargo, si son ustedes como yo aficionados a eso de los cómic y a las obras de Moore, se habrán dado cuenta que la película de Snyder es una mera sombra, incompleta y en exceso simplificada de la obra original. “Watchmen” de Moore y Gibbons es un cómic especialmente difícil de adaptar al cine porque utiliza elementos y recursos imposibles de extrapolar a otros medios y más cercanos, si cabe, a la música que al cine. Constantes elipsis, contraposiciones, simetrías y asimetrías con elementos que aparecen y desaparecen entorno a un tema principal que enriquece en una constante variación espiral al tiempo que conforma un homenaje al medio que le sirve de soporte perfectamente ensamblado, elegante y sutil. Nada de eso aparece en la película de Snyder aun cuando durante los primeros tres cuartos de hora de la película parezca que el director pueda lograr trasplantar a imágenes la enorme riqueza del cómic a partir de un guión que traslada directamente muchas de las viñetas de Gibbons a la imagen real y unas soluciones cinematográficas, que parecen buscar acercarse al ritmo de lectura del cómic. Sin embargo, a partir de ese punto Snyder, por propia iniciativa o por presiones ajenas, opta por el camino fácil y prescinde de buena parte de los elementos y tramas que convierten a la obra en la obra maestra que es, mutilándola y traicionando la esencia de la misma, simplificando en exceso y optando por una narración lineal y efectista, apoyándose únicamente en una conseguida e interesante banda sonora.

Soy de los que piensan que no hay obras intocables ni perfectas. Todo es objeto de revisión y mejora y las adaptaciones y versiones nunca están de más siempre que se hagan con respeto hacia la obra en que se basan. Por ese motivo, esta adaptación al cine de “Watchmen” a pesar de sus irregularidades y defectos era necesaria aunque en ningún caso se acerque al original. Sin embargo, estoy seguro que, a pesar de sus limitaciones, atraerá a un buen número de nuevos lectores a la obra original y por extensión al Cómic. Si con esta película, “Watchmen”, de Moore y Gibbons, deja de ser una obra maestra minoritaria y llega al gran público la obra de Snyder ya habrá merecido la pena.
Otras películas de Zack Snyder en El lector impaciente:
"300".

Will Eisner lo tenía muy claro.


EISNER: “Yo no tengo ninguna intención en absoluto de capturar la esencia de ningún otro medio. Persigo la conexión entre yo mismo y el lector. El único otro medio de entretenimiento que ofrece una conexión real y en directo entre el espectador y el actor es el teatro. En el teatro en vivo tú estas sentado ahí y ves eso que está ocurriendo. En el cine, tú solo eres una cámara. No hay sensación de contacto entre los actores y tú. Es una experiencia en la que te sumerges. Eres un espectador, mientras los cómics es un medio que exige la participación del lector.

Quiero que mi lector sepa que lo que está viendo es algo real. Empiezo todo lo que hago con las palabras “creedme”. “Creedme”, digo, “dejad que os cuente esta historia”.

Técnicamente, hoy en día me fijo en el teatro porque ya no me interesan las perspectivas a vista de pájaro y los ángulos de cámara especiales. Cuando la gente habla de las cualidades cinematográficas de “The Spirit”, es porque cuando estaba haciendo de “The Spirit” me di cuenta que el cine estaba creando un lenguaje visual y yo tenía que utilizar ese mismo lenguaje, porque cuando escribes para un público que habla en suajili, lo mejor será que escribas en suajili. Y eso es lo que hice”.

(Extracto del libro “Eisner/Miller”, publicado por Norma Editorial. Imprescindible para los admiradores de ambos autores).

sábado, 21 de marzo de 2009

Ángel Puigmiquel (1922-2009).

Me entero por Entrecomics y la página de Glénat del fallecimiento de Ángel Puigmiquel uno de nuestros más veteranos y personales autores. Puigmiquel, probablemente desconocido para los más jóvenes, fue uno de los principales autores de historieta de la posguerra española, desarrollando una amplia producción para revistas como “Chicos”y “Mis Chicas”, de Consuelo Gil, para la que desarrolló “Pepe Carter y Coco” o “Bambolia y Púa”. Otros de sus trabajos más representativos fueron “Puños contra plomo” “En el país de los chiflados”, “El ladrón de pesadillas” o el guión del primer número del “Capitán Misterio” junto a Emilio Freixas. Para la revista “Cubilete”, realizó las series “Búfalo” y “El torero Manzanilla” y “Petalito".

En la década de los cincuenta, Puigmiquel abandonó el mundo de la historieta y España para dedicarse a la animación en Venezuela.

D.E.P.

viernes, 20 de marzo de 2009

Chris Claremont que estas en los cielos.

Eso es lo que pensé, parafraseando la fantástica película de Pilar Miró, al enterarme por varios blogs de referencia – Yo digo no, Un tebeo con otro nombre, El blog de Ternin – del regreso de Chris Claremont a la franquicia mutante a la que encumbro y de la que se fue de mala manera en un ¿nuevo? título, “X Men Forever”, con periodicidad bimensual dibujado por Tom Grummett.

Claremont que dio empaque a la franquicia mutante, en los ochenta y noventa, desarrollando los conceptos creados por Len Wein, John Byrne y Dave Cockrum fue el “Rey Midas” de Marvel que encumbro y mantuvo durante años la colección en el número uno del ranking de comics más vendidos. Una época en la que yo, confieso, fui seguidor irredento de los mutantes y que disfruté con la ilusión y fidelidad que sólo puede ofrecer un adolescente. Más o menos, cuando lo dejó Claremont, según nos dijeron, en pos a una carrera literaria que no cuajó, dejé yo también las series mutantes, aburrido del cariz que estaba tomando la serie de “La Patrulla X” (para mí siempre serán la Patrulla, lo siento), en particular, y los superhéroes marvel, en general. Y, según parece, la cosa ha ido languideciendo de manera lenta pero segura a pesar de algunos interesantes intentos de revitalización protagonizados por gente de ideas como Whedom o Morrison, que no prosperaron por las limitaciones a las que obligan las franquicias cinematográficas, manteniéndose en animación suspendida la serie cuan bella durmiente desde la marcha de su Príncipe Azul.

Pelillos a la mar”, han debido pensar los condescendientes editores marvel al ver que a su princesa no hay quien la despierte y han hecho las paces con el Príncipe Claremont para que, con un prolongado beso, la despierte y lo retome allá donde lo dejó hace veinte años para disfrute de los marvel zombis treinteañeros que no superaron tan traumática separación.

Un bonito cuento el que les he contado, ¿verdad? Pues, más o menos, es el planteamiento nostálgico que han debido hacerse los editores marvel: apelar a la nostalgia treinteañera. Un pobre recurso para recuperar la franquicia si tenemos en cuenta que ya antes de marcharse, Claremont dio bastantes síntomas de falta de ideas y agotamiento, repitiendo tramas y personajes de mala manera. Yo ya no soy un ingenuo adolescente a pesar que los sagaces editores marvel parecen pensar lo contrario sino un treinteañero resabiado y no creo que en todo este tiempo alejado de sus personajes preferidos Claremont haya evolucionado como autor y pueda devolver a los mutantes a lo que fueron. Los mutantes necesitan savia nueva y libertad creativa, no recurrir a viejas glorias que pongan en práctica los mismos trucos que usaron hace veinte años en un deja vu constante.

Ojalá el cuento tenga un final feliz y todos vivamos felices y comamos perdices. Sin embargo, me temo que el retorno de Claremont no cuajará. El tiempo dará y quitará razones.

jueves, 19 de marzo de 2009

Felicidades a todos los padres de un recién llegado.

Un día especial para mí este primer día de padre de mi prácticamente recién estrenada paternidad.

Lo dicho, muchas felicidades a todos los padres de un inexperto que prácticamente acaba de estrenar la condición. Será complicado, (aunque espero que no tanto como la de estos dos de ahí abajo), pero de momento mi hija ya me ha hecho más de un bonito regalo.

(Ah, y felicidades igualmente, a los Josés, Josefas, Pepes, Pepas, Pepitas y demás fauna joseítica).

miércoles, 18 de marzo de 2009

“Lo que sé de los vampiros” de Francisco Casavella.

Le debía desde hace tiempo –casi un año- a Francisco Casavella la lectura de “Lo que sé de los vampiros”, obra ganadora del Nadal del año pasado y que ocupaba un lugar preferente en mis estanterías de “pendientes” sin que me decidiera a ello, dado –por que no decirlo- el tamaño de la obra (casi 570 páginas) y mis actuales limitaciones para encontrar huecos que dedicar a la lectura sosegada, más allá de los diarios viajes en transporte público. Sin embargo, la noticia de la temprana muerte de Casavella me sirvió de impulso para acometer semejante empeño y, armado con una poco sospechosa bolsita de unos grandes almacenes, me he pasado el último mes y medio paseando el libro arriba y abajo. Una pena no haberme puesto antes con él porque “Lo que sé de los vampiros”, bajo su sugerente y equivoco título (no aparece ningún vampiro canónico en el libro) es una de las mejores novelas históricas de los últimos años, y en un género tan sobreexplotado como es este últimamente creo que eso es mucho decir.

A través de las andanzas del protagonista, Martín de Viloalle, y sus múltiples identidades asistimos a uno de los más importantes cambios vividos en la Historia, el paso del Antiguo Régimen Absolutista al Nuevo Régimen inspirado en las ideas de la Ilustración. Martín de Viloalle, hijo menor de un noble de provincias, será testigo privilegiado durante toda su vida vagabunda y aventurera desde su expulsión por Carlos III de España junto a los jesuitas, de ese proceso de transformación que sufrió la Europa del siglo XVIII, visitando distintos países europeos como un pícaro buscavidas más, primero en la decadente Roma, como falsificador de grabados para el astuto Fieramosca, y más adelante deambulando por distintas cortés europeas, en calidad de sirviente del visionario Welldone, también conocido como el conde de Saint Germain, iniciándose en la masonería y el ocultismo para entretener las aburridas vidas de las clases más elevadas. Viloalle también asistirá a los desmanes cometidos en París en pos de la Razón y la Revolución y terminará sus días en América, cerrando el círculo de su vida en su vagar sin fin.

Casavella no es un autor fácil ni autocomplaciente siendo su escasa producción un constante “más difícil todavía”. En esta novela, por momentos tragicómica por momentos esperpéntica e intimista, no hace ninguna concesión al lector y renuncia a las clásicas convenciones de la novela histórica, basadas en enriquecidas descripciones de las épocas y lugares comunes, para centrarse en lo anecdótico y profundizar en sus exagerados personajes ficticios que, como caricaturas (una de las múltiples profesiones del protagonista es la de dibujante y caricaturista), nos muestran una visión deforme, y quizás por ello más auténtica que la realista, del llamado “Siglo de las Luces”. Casavella sustenta todo el artificio de la novela en su habilidad como narrador y lo rico de su estilo recargado y absorbente que puede convertir tanto en un placer como en una maldición su lectura dependiendo de la paciencia del lector, ganando la historia ritmo sólo a partir de la segunda parte de la obra y el abandono de Viloalle de su mentor Welldone, al recuperar Casavella el hilo de los acontecimientos históricos más allá de las experiencias de sus protagonistas.

La temprana muerte de Casavella nos ha impedido disfrutar seguramente de lo mejor de este interesante novelista con madera y vocación (para escribir esta novela se aisló durante cuatro años) para haber llegado muy lejos en la literatura. Quede esta obra como un excelente epitafio del autor que ningún amante de la literatura con mayúsculas debería perderse.

Trailer de “Reykjavik Whale Watching”. Esta sí que da miedo.



No se sabe mucho de Islandia, los islandeses ni de su cine pero, de vez en cuando, nos sorprenden con cosas tan curiosas como depresivas. Entre las primeras, se encuentra lo que muestra este interesante trailer de esta película de terror dirigida por el desconocido director islandés Julius Kemp en una historia en la que unos observadores de la vida de las ballenas (¿turistas?¿biólogos?) sufre un naufragio y son rescatados por un barco ballenero donde los observados y las víctimas serán ellos. Curiosa variación a la islandesa de clásicos del “gore” como “La matanza de Texas” que atrae por lo cuidado de la ambientación y lo desconocido de los actores, también islandeses. Veremos, si con un poco de suerte y Sitges mediante, se estrena en las salas comerciales españolas.

Isaac Rosa gana el Premio José Manuel Lara por “El país del miedo”.


Uno de nuestros más jóvenes novelistas con un presente más que prometedor, Isaac Rosa, acaba de ganar tal que ayer el VII Premio José Manuel Lara por su última novela “El país del miedo”, dotado con 150.000 euros.

Rosa, un autor que sorprendió en 2004 con “El vano ayer”, novela que cosechó también varios premios, explora en su última obra los orígenes del miedo ambiental que acaba convirtiéndose en un elemento de alienación de las personas. Como a otras muchas, le tengo bastante ganas pero dado el retraso que llevo en mis lecturas probablemente tenga que esperar a la Feria del Libro (del año que viene).

Más información, aquí.

martes, 17 de marzo de 2009

“Tomorrow Stories” de Alan Moore y otros.


En medio del maremagnum mediático que está provocando la adaptación al cine de “Watchmen” puede pasar desapercibida para muchos la publicación por parte de Norma Editorial de “Tomorrow Stories”, la cuarta serie de las guionizadas por Moore a finales de los noventa para su sello ABC y que hasta el momento se mantenía inédita en España. Y sería una lástima porque "Tomorrow Stories" es uno de los trabajos más interesantes y diferentes del autor de "From Hell".

Esta serie, en cuyo primer volumen se reúnen los primeros seis números de una colección que se caracteriza por ser un proyecto en el que Moore colabora con distintos dibujantes para crear cinco personajes que número a número irán protagonizando cada una de las cuatro historias cortas que componen cada número. Con este formato, Moore pretendía rendir homenaje a las series pulp clásicas de los años cuarenta y cincuenta.

Los personajes protagonistas son: Cobweb, creado junto a su compañera Melinda Gebbie, una seductora y ambigua justiciera, protagonista de unas historias que son el precedente directo de su último trabajo, “Lost Girls”; First American, creado con Jim Baikie, nos cuenta las alucinantes aventuras del gran superhéroe norteamericano y su sin par ayudante, U.S. Angel; Greyshirt, creado junto a Rick Veitch, es un claro hoemenaje al gran Will Eisner y su ibra naestra, "The Spirit"; Jack B. Quick, dibujado por Kevin Knowlan, es un sorprendente niño inventor capaz de acabar con la tranquilidad de su pequeño pueblo ganadero con los más estrafalarios inventos; y, Splash Branningan, creado junto a Hilary Barta, y en la que se nos narran las aventuras de una inexperta dibujante de cómics que cuenta con la inestimable ayuda de Splash Branningan, una mancha de tinta viviente, para terminar su trabajo.

Ingeniosas, mordaces, hilarantes e irónicas este conjunto de historias nos muestran a un Moore vitriólico que no deja títere con cabeza, demostrando que se mueve como pez en el agua independientemente del formato elegido y que tiene talento sobrado para hacer interesante casi cualquier cosa que se digne narrar. Evidentemente, hay historias mejores que otras, pero todas rayan a un gran nivel y demuestran un enorme conocimiento y amor por el medio. Entre mis preferidas, se encuentran las historias protagonizadas por First American en las que Moore parodia como pocos el género superheroico e ironiza sobre la cultura de masas o la historia protagonizada por Greyshirt titulada “El esquema invisible”, un prodigio de planificación que probablemente sea una de las mejores historias cortas que nunca he leído. También son muy interesantes las historias de Cobweb en la que Melinda Gebbie experimenta con distintos estilos logrando más que interesantes resultados. Quizás las que menos me han gustado hayan sido las historias protagonizadas por Jack B. Quick, aunque Kevin Knowlan demuestra su buen hacer y la historia “La antigravedad felina” es muy graciosa.

En definitiva, un cómic indispensable para todos los fanáticos de Moore y una lectura muy amena e interesante para cualquier amante del cómic, en el que se muestra una imagen más desenfadada del autor de “Watchmen” y que deja con ganas de más.

La edición de Norma más que correcta. Esperemos que no a mucho tardar publiquen el segundo volumen y concluyan así la reedición de las obras de Moore para America's Best Comics.
ACTUALIZACIÓN: Gracias a un comentario de un esforzado lector, me entero que Planeta sí inició la publicación de esta serie, dejándola colgada en el nº 8, con lo que quedarían inéditos en España únicamente los cuatro últimos números. Una razón más para esperar con avidez la publicación del próximo tomo por parte de Norma Editorial.

Nuevo trailer de “Agora” de Alejandro Amenabar.



La nueva película de Amenabar puede ser una de las películas españolas más interesantes del 2009, que no todo el cine español se acaba en Almodóvar y Penélope Cruz. Un “peplum” diferente que, por lo visto en este trailer, no escatima en medios.

lunes, 16 de marzo de 2009

José “Pepe” González (1939-2009)

A través del blog de Ferrán Delgado, me entero de la muerte de José “Pepe” González, uno de los primeros dibujantes españoles que hizo el petate y empezó a trabajar en el extranjero en los años setenta donde recibió más reconocimientos que en nuestro país.

Pepé González empezó a trabajar a temprana edad para la editorial Toray y pronto fichó por Toutain, realizando trabajos “de agencia” para Francia y Reino Unido. Gracias a esos trabajos, y a su enorme talento para dibujar preciosas mujeres, fichó por la estadounidense Warren, haciéndose cargo de uno de sus títulos de cabecera, “Vampirella”, siendo pronto reconocido con el Premio “Best of Year” de la Comicon de 1971 por su historia “La Muerte del Ángel Oscuro”. Frank Franzzetta llegó a decir que ningún dibujante era capaz de dibujar mujeres tan hermosas como González.

Tras el cierre de Warren, González volvió a Barcelona y, tras algún trabajo para Norma en los ocheta, en series como “Chantal”o “Mamba”, abandonó definitivamente el cómic para desarrollar su carrera como ilustrador.

D.E.P.

Convocado II Premio Internacional Planeta DeAgostini Cómics.


Una buena noticia para todos los profesionales y aquellos que quieren iniciar con buen pie su carrera en el mundillo de los cómics, es la continuidad que Planeta pretende darle al Premio Internacional que crearon el año pasado, con el anuncio del inicio de la convocatoria del Premio 2009.

El Premio cuenta con una dotación de 20.000 euros para la obra ganadora y el compromiso de la editorial de publicar la obra ganadora.

Si anda por ahí, alguien interesado aquí tienen las fechas del Premio:

Inicio de recepción de proyectos: 31 de marzo de 2009.
Finalización de recepción de proyectos: 15 de junio de 2009.
Fallo del jurado: julio de 2009.
Edición de la obra: mayo de 2010.

Y las bases pueden consultarlas aquí.

¡Suerte a todos!

Trailer “Drag me to Hell”



Sam Raimi, tras sus spidermanes cinematográficos, vuelve al cine este 2009 con una película de terror y tintes cómicos. De momento, la broma no se ve por ningún lado y la bruja gitana esa da muy mal rollo. Como a mí, salvo el primer Spiderman, el resto de sus películas más bien me han dejado bastante frío creo que de momento pasaré de verla.

Carlos Giménez, propuesto para el Premio Príncipe de Asturias.

Según anuncia Rafa Marín, en Crisei, la primera fase para conseguir que Carlos Giménez reciba el Premio Príncipe de Asturias de las Artes se ha cubierto con éxito y ya existe una proposición oficial.

El siguiente paso, es conseguir apoyos en los medios de comunicación.

¡A por ellos!


domingo, 15 de marzo de 2009

Cómic y Nostalgia 1: los Cómics de MI infancia.

Y llegamos a la última tanda de los Cómics de MI infancia, que, entre otras cosas, me ha permitido poner fecha real a muchos recuerdos difuminados en mi memoria. Ahí van:


5º.-El Jabato”. Una buena forma de conseguir material nuevo cuando eras niño y no tenías ni paga ni recursos propios, era portarte bien con tus padres. Y qué mejor para ablandarles su corazón que ir de paseos con ellos hasta Cibeles. Para esos ocho o nueve años que yo tenía por entonces era un trayecto largo desde mi casa pero se me hacía corto porque en la plaza había un kiosco donde vendían una colección de Bruguera de 12 números que reunía buena parte de la historia del guerrero íbero y sus fieles Taurus y Fideo. Gracias a mis padres, logré hacerme con los doce números y me quedé con ganas de más pero la colección no continuó. De las obras de Víctor Mora, “El Capitán Trueno” es la más famosa pero yo siempre he preferido “El Jabato”.


4º.- “El Guerrero del Antífaz”. Ya les he hablado por aquí de mis primos y nuestro fructífero intercambio de tebeos. No recuerdo que les dejaba yo, pero sí tengo conciencia que a los ocho o nueve años me dejaron una colección completita de El Guerrero del Antífaz a color de Editorial Valenciana que había llegado a sus manos merced herencia de un tío suyo con el que yo no guardaba parentesco. Durante meses, almacené debajo de la cama en bolsas de plástico del mercado la colección, que leí y releí con avidez disfrutando de los enfrentamientos de El Guerrero y Alí Kan merced a Don Manuel Gago. ¡Qué duro fue el momento de la devolución!...


3º.-Dan Defensor”. En mi infancia, aparte de unos días en alguna zona de playa, siempre íbamos a pasar unos días al pueblo de Cáceres del que procedían mis abuelos maternos. Allí el bochorno durante el día obligaba a pasar el día metido en el frescor de las casas algo bastante aburrido para un niño de ocho años, sobre todo si, además, era bastante complicado conseguir cualquier tipo de lectura. Sin embargo, un año descubrí un sitio donde tenían algunos números de Vértice. Entre ellos, este tebeo de “Dan Defensor” (hasta varios años más tarde no descubrí que por esas cosas simplonas de la censura Dan Defensor en realidad era Daredevil). ¡Un tipo ciego por mucho radar que tenga tenía que tener algo especial para enfrentarse a tres tipos tan duros como El Cobra, Mr Hyde y El Gladiador (El Bufón siempre hizo honor a su nombre)!


2º-Los Vengadores 28”. Mayo de 1985. Voy a cumplir doce años y llevo una temporada desconectado de los tebeos. En el kiosco de referencia, descubro un número de Los Vengadores protagonizado por un tal Chaqueta Amarilla, personaje que no conozco, el título “La Corte Marcial de Chaqueta Amarilla”. En la portada, Chaqueta de cuerpo entero está rodeado por los rostros flotantes de sus compañeros; en el interior, Chaqueta, de pie y de espaldas al lector, es juzgado por el resto de los Vengadores, sentados en una mesa en la Mansión por algo que ha pasado en el número anterior que no he leído. Fuera de la mansión llueve intensamente. Al finalizar, el tebeo me he hecho fan de Chaqueta Amarilla (probablemente, soy el único fan que Hank Pym ha tenido en su trayectoria), el superhéroe más maltratado y atormentado de la historia de los cómics marvel encontró mis simpatías de preadolescente atormentado.


1º.-La Patrulla-X 4”. Junio 1985, acabo de cumplir doce años y soy un atormentado preadolescente obsesionado con la injusticia cometida con Chaqueta Amarilla y con las chicas que ni me miran. En el kiosco más cercano a mi casa, tras hacerme con el imprescindible nº 29 de "Los Vengadores", descubro entre un montón de cómics apilados otra portada que me llama la atención. En segundo plano, un cartel con un montón de nombres de superhéroes señalando que están muertos o prisioneros y una chica y un tipo con garras en las manos en posición defensiva respecto a una amenaza desconocida. El tipo me recuerda a un personaje que ví en un Pocket de Ases de La Masa pero aquel llevaba un uniforme amarillo. Devoro el tebeo y me enamoro perdidamente de Kitty Pryde. Por mor de Claremont y Byrne mi suerte está echada: me convierto conscientemente en coleccionista de cómics.

A partir de aquí, el resto es historia. Pero ya se la cuento otro día.

sábado, 14 de marzo de 2009

Comics y Nostalgia 2: los Cómics de MI infancia.

Seguimos mi viaje particular en el barril del tiempo de los Zipi y Zape y recupero otra tanda de lecturas de mi infancia:


10º.- “Las Minas del Rey Salomón”. Mi tía me regaló siendo yo muy niño esta adaptación al cómic de la novela de H. Rider Haggard. Creo que es uno de los mejores regalos que recibí en mi infancia. Un cómic lleno de escenas míticas que se han quedado grabadas en mi cabeza de forma indeleble (la gran caverna con los reyes zulúes momificados y presididos por un esqueleto gigante, el descubrimiento del cadáver congelado, la perfida Gagaula...). Poco después, leí la novela y aun hoy la considero la mejor novela de aventuras jamás escrita. A propósito, muchos años después y ya adulto, descubrí que todas aquellas imágenes que me fascinaron fueron obra de uno de los grandes maestros que ha dado el noveno arte, Don José Luis Salinas.


10º bis.- “Joyas Literarias Juveniles: El señor de Balantry”. Sí, sí ya sé que los bis no valen, pero es que no he encontrado un sitio mejor donde incorporar la colección de las Joyas Literarias Juveniles (merecen una entrada para ellas solas). Generalmente, casi todos los Reyes, aparte de muchos libros, caía algún volumen que recopilaba sus títulos. En uno de estos últimos, descubrí “El Señor de Balantry”, una historia apasionante de venganzas y rivalidades entre hermanos y al pirata más temible que mis ojos infantiles descubrieron. También aprendí gracias a ese tebeo y su autor, un tal Fuentes Man, que en el cómic se podía pasar de narrar el presente al pasado mediante un sutil cambio de tonalidad. Desde entonces, el pasado es azul.


9º.-Bermudillo, el genio del hatillo”. También me lo pasé bomba, aparte de con los Super Humores, con el volumen que le regalaron a mi hermana y que pronto confisqué que reunía las aventuras de Bermudillo, un tipo muy gracioso de barba blanca poseedor de un hatillo mágico y más listo que el hambre que se desenvolvía en un mundo bastante siniestro y adulto. Especial recuerdo guardo de dos de sus aventuras una en la que descubría los misterios que se escondían tras la aparición de un monstruo en un lago y una maravillosa historia en la que Bermudilla llegaba no sé como a un reino de animales parlantes y se enfrentaba a unoslobos malvados. El autor, como descubrí muchísimo más tarde, era Piet Wijn, un autor holandés del que nunca más volvimos a saber nada en este país.


8º.-El Supergrupo”. Uno de los más grandes de mi infancia fue Jan y su “Superlopez”. el superhéroe hispano por excelencia que convirtió al rancio Superman (ni de niño tragaba con su perfección) en algo cercano a mi realidad diaria. Este fue la historia en la que le conocí y me lo pasé pipa con sus tribulaciones para reunir a su Supergrupo, una panda de tarados maravillosos que no paraban de pegarse entre sí. En cuanto pude me hice con otras historias fantásticas como “El Señor de los Chupetes”, “Los alienigenas”, o “La Caja de Pandora”, que fue su último gran álbum que disfruté. Jan en los ochenta era el más grande.


7º.-Pocket de Ases: Spiderman”. ¿Quién no ha pasado algunas vacaciones en Benidorm en su infancia junto a sus padres? Yo unas cuantas, pero la que recuerdo con más agrado fue la primera en la que me compraron el primer tomo de los Pocket de Ases de Bruguera, dedicado a Spiderman. A mis ocho (¿nueve?) años no fue mi primer encuentro con los superhéroes pero sí con un formato miniaturizado, remontado y con una pobrísima reproducción que hoy en día abominaría pero que a esa edad me encantaba. Por esas fechas, había destrozado unos cuantos números del arácnido para decorar una carpeta. Sí, todavía me arrepiento…


Pocket de Ases: Conan el Bárbaro”. A los diez años y en clase de mates en quinto de EGB empecé a descubrir que yo y mis primos no éramos los únicos que leíamos tebeos. Mi amiguete Andrés también los leía y, gracias a que me dejó este Pocket de Ases, el 19, descubrí al tipo más bárbaro de cimmeria en su primer enfrentamiento con su archienemigo, el mortal brujo Toth-Amon, quién poseía un espejo que reflejaba los peores temores de cualquiera. Mucho más interesante que las mates.

Mañana la última entrega.

viernes, 13 de marzo de 2009

Cómics y Nostalgia 3: Los Cómics de MI infancia.

La semana pasada Bruce y Mo Sweat propusieron un intersante desafío: preparar para este fin de semana una entrada que recogiera los quince tebeos de nuestra infancia que nos marcaron y todavía recordamos y publicarlas este fin de semana. Todo un ejercicio de nostalgia y un esfuerzo memorístico para mí que llevo leyendo cómics desde que aprendí a leer.

Como meter las quince portadas y el comentario subsiguiente quedaría un poco largo, he dividido la entrada en tres bloques que irán apareciendo en días sucesivos a partir de hoy. Ya me dirán que les parecen los tebeos de MI infancia (en concreto, hasta los doce años).


15º.-Chapeau el Esmirriau”. ¿Qué niño español de mi generación (treinteañeros) no ha disfrutado de las aventuras de los agentes de la TIA? Poco sabíamos de Ibáñez y sus apaños pero sus personajes nos divertían como pocos por aquél entonces y, de sus primeras historias, la que más disfruté fue su enfrentamiento contra este señor bajito de bigote y su sombrero rojo lleno de trucos.


14º.-Los pitufos negros” de Peyo. Este álbum publicado en la colección Olé de Bruguera fue seguramente mi primer acercamiento al cómic europeo en una historia en la que los pitufos eran víctimas de una rara enfermedad. ¡Cómo disfruté de esa viñeta en la que se veían a los pocos pitufos supervivientes intentando resistir el asalto de las hordas de los pitufos infectados!.


13º.-El Planeta de los Monos”. Era común entre mis primos, también buenos aficionados a la lectura y los cómics en su infancia, y yo aprovechar las comidas dominicales en la casa de mis abuelos para intercambiarnos nuestros tebeos. Entre los suyos, llegó un número maltratado y gastado de pasar de mano en mano de esta colección editada por Vertice (¿Y no Bruguera? Qué raro) dirigida a "mayores" en la que se adaptaban las películas de la franquicia simia (ya había visto alguna) y se contaban historias nuevas. En concreto, en el número que les comento se contaba la historia de un anciano que, creo recordar vivía en una cabeza de presidente dentro del monte Rushmore de Dakota, rodeado de un batiburrillo de recuerdos de épocas pasadas. Me encantó.


12º. -“El tesoro de Rackhan el Rojo”. Como niño que fui, el dinero era un problema por lo que para poder acceder a mis lecturas tenía que aspirar a la benevolencia de mis padres o algún regalo de algún pariente. Entre los tebeos más caros de mi infancia estaban “Las aventuras de Tintin” de la Editorial Juventud (cuatrocientas y pico pesetas de la época costaba el ejemplar), por lo que en toda mi infancia sólo logré hacerme con tres ejemplares. Sin embargo, tuve la suerte de elegir algunos de los mejores ideados por Hergé: “El secreto del Unicornio”, “El tesoro de Rackhan el Rojo” y “El templo del Sol”. En aquella época, me daba igual si Tintin era gay y colonialista o Herge colaboracionista, disfrutaba como un enano con esas aventuras. A día de hoy, me sigue dando igual.


11º.-Jan Europa”. Mi obsesión infantil por cómo terminaba una historia de Jan Europa, serializada en "Mortadelo" ya se la expliqué en su momento por aquí.

Mañana y pasado, más.

jueves, 12 de marzo de 2009

Dos añitos de El lector impaciente.


Pues eso, amigos, que hoy este nuestro blog cumple dos añitos de vida con la salud, las ganas y la curiosidad intactas. Ya le han salido al Lector los dientes de leche y para celebrarlo había pensado publicar un volumen conmemorativo en formato prestigio titulado “Asi se hizo El lector impaciente” para competir con los “Watchmen” esos y que adornara sus magnas estanterías a 40€ el ejemplar. Sin embargo, problemas de última hora con la distribuidora, presiones editoriales que no han entendido el espíritu meramente nostálgico de la obra, y la crisis del sector me han llevado a ser prudente y reducir los festejos a esta mera nota de sociedad para que todos los amigos y colaboradores que han ido sumándose con sus comentarios al proyecto espero se sientan involucrados. Sin ellos seguramente el blog seguiría siendo posible pero no sería lo mismo.
Gracias a todos.

El resto del día lo dedicaré a celebrar el aniversario con estos amigos galos que han venido de visita y la bebita a la que estoy empezando a formar para que se convierta en la segunda generacion de lectores impacientes.

Impacientes Saludos.