viernes, 5 de noviembre de 2010

Nueva Encuesta Impaciente.

Visto lo participativo y divertido que es esto de las encuestas, vamos con la segunda que es para nota. La cuestión es:

¿Qué Editorial de Cómics norteamericana ha tenido mayor influencia y repercusión en el medio, en tu opinión?

A la derecha, ya sabéis, las opciones de las que sólo podéis elegir una. En los comentarios, podéis explayaros todo lo que queráis.

Por si necesitáis meditarlo hasta el próximo 5 de Diciembre podéis votar y si necesitáis inspiración os dejo unas cuántas portadas para que os sirvan de inspiración.

¡¡ A participar todo el mundo!!

“Los Muertos Vivientes 12: Vivir entre ellos”, de Robert Kirkman y Charlie Adlard.

No nos podemos quejar porque Planeta se está poniendo las pilas y sigue el ritmo de la edición norteamericana de “Los Muertos Vivientes” de Kirkman y Adlard –seguramente tanta presteza algo tendrá que ver en tanta presteza la adaptación televisiva- que en Estados Unidos va por el número 78 y el último TPB español incluye los números del 68 al72, un nuevo álbum en el que Kirkman nos vuelve a deleitar con un nuevo giro argumental (y van…) lleno de posibilidades.

Los supervivientes llegan por fin a Washington siguiendo la guía de Eugéne. Sin embargo, sus expectativas se ven truncadas y el panorama se vuelve más oscuro de lo habitual en una enorme ciudad invadida de zombis y sin apenas alimentos. Pero, cuando la situación es más desesperada, la aparición de un nuevo personaje que les anima a unirse a una comunidad de supervivientes mejor organizada y numerosa que la suya es recibida entre el recelo y la esperanza. ¿Habrán encontrado nuestros protagonistas un lugar donde instalarse por fin?¿Es todo tan bueno como parece?¿Serán capaces de adaptarse a la nueva situación? Tendréis que leeros el tebeo para saberlo.

Podría considerarse este TPB como un nuevo punto de inflexión en la serie y, si bien en cierta manera puede considerarse así, creo que el verdadero giroKirkman lo introdujo realmente en el anterior volumen, “Teme a los Cazadores”, en el que nuestros protagonistas dejaron de ser los “buenos” y empezaron a tomar decisiones moralmente discutibles justificadas para asegurar su supervivencia pero que ponen en tela de juicio su cordura y “humanidad”. En esta entrega, Kirkman empieza a sacar punto a esa nueva situación de conflicto entre los agotados protagonistas y la aparentemente pacífica comunidad de supervivientes para presentar en las últimas páginas un nuevo e inquietante registro en Rick y sus chicos. En ese sentido, resulta un placer ver como Kirkman va desarrollando con aparente sencillez las tramas y hace evolucionar a los personajes en una “serie-río” que de momento no acusa desgaste.

En el aspecto gráfico, ninguna novedad destacable con un Adlard cumplidor pero que no sobresale (salvo quizás en las meritorias portadas que los TPBs no incluyen) bien secundado por Cliff Rathburn.

En fin, cada entrega de “Los Muertes Vivientes” es una auténtica gozada que nos invita a disfrutar como en los tebeos de antes en los que las cabalas sobre como continuaría la historia eran casi tan importantes como lo que acabábamos de leer. Una serie que nadie debería perderse.

jueves, 4 de noviembre de 2010

“Blacksad: El infierno, el silencio”, de Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales.

Cinco años son muchos años…Un lustro, exactamente. Y un lustro es lo que llevaban Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales sin ofrecer una nueva entrega de su exitosa y multipremiada serie “Blacksad”. Tantos años que más de uno creíamos que ya la cosa iba a quedar aparcada definitivamente embarcados los autores en distintos proyectos por separado. Y, sin embargo, como no hay quinto malo Guarnido y Díaz Canales acaban de publicar la cuarta entrega de la serie del gato detective, “El infierno, el silencio”, con el que quizás sea el álbum más ambicioso de toda la serie.

En “El infierno, el silencio”, Blacksad y su amigo Weekly se trasladan al bullicioso Nueva Orleáns, la cuna del Carnaval, el vudú y el Jazz para investigar a instancias, Faustus LaChapelle, un moribundo representante musical, la desaparición de “Little Hand” Fletcherd, el músico estrella de su compañía adicto a la heroína. En el transcurso de su investigación, Blacksad irá descubriendo los oscuros y turbios vínculos que unen los destinos de Fletcherd y sus viejos colegas con la familia LaChapelle al tiempo que su búsqueda del músico se convierte en una carrera contrarreloj para salvarle la vida. ¿Lo conseguirá? Tendréis que leer el tebeo para saberlo.

Sin abandonar las entretenidas y clásicas claves de género negro que son características de la serie, existe una voluntad por parte del equipo creativo para afrontar nuevos retos en esta entrega a través de un guión más complejo que el de entregas precedentes en el que la trama se muestra desordenada para que sólo al final el lector encaje todas las piezas. Para ello, Díaz Canales y Guarnido abundan en las elipsis temporales y las sutiles referencias que orientan al lector en una lectura en la que al principio por fuerza se ha de sentir un tanto perdido hasta que aprende las reglas del juego propuesto por los autores bajo la solo aparente, en esta ocasión, evolución lineal de la historia a la que nos tenían acostumbrados. Cuando el final el lector organiza en su cabeza la trama esta se muestra bastante sencilla aunque magistralmente resuelta a través de un inteligente recurso que permite al mismo tiempo restar peso en la acción al en otras entregas omnipresente Blacksad mostrando un elenco de secundarios mayor que en anteriores entregas–soberbiamente caracterizados cada uno de ellos, como es habitual- con lo que estamos ante un álbum igual de entretenido que los anteriores pero mucho más complejo y ambicioso.

En el aspecto gráfico, Guarnido vuelve a dejar buena muestra de su sorprendente habilidad para la personificación de animales atreviéndose con nuevas especies a las que no había recurrido hasta ahora – hipopótamos, monos, camellos…- haciendo gala de su dominio de los recursos exclusivos del cómic para caracterizar y transmitir información al lector (no es casualidad que los traficantes de heroína sean un camello y un caballo o los encantamientos vudus los realice una mona). Guarnido desarrolla la mayor parte de la narración a través de un ritmo pausado con una composición de página muy clásica que se rompe sólo para introducir elegantes transiciones a través de los viajes alucinados de Little Hand y se acelera en las viñetas de acción gracias a su insultante dominio de la figura humana para reproducir las más complejas figuras y posiciones y otorgarles la ilusión de movimiento merced a sus conocimientos de animación. Además, si al tebeo le añadimos la habitual carga de detalle con la que Guarnido trata cada viñeta y las novedosas localizaciones, la historia se convierte en una delicia que invita a varias relecturas pausadas para demorarse y no perderse detalle. Por otro lado, Guarnido juega además con el color de un modo mucho más atrevido que en anteriores entregas no sólo para recrear atmósferas sino también para establecer separaciones narrativas entre distintos lapsos temporales de la historia entre el pasado y el presente ofreciendo mayores registros en su tratamiento que en anteriores entregas. No hay duda que Juanjo Guarnido es uno de los mejores dibujantes patrios que realizan cómics en la actualidad.

En definitiva, los cinco años –el lustro- de espera han merecido la pena y creo que estamos ante uno de los mejores tebeos del año y la mejor entrega de lo publicado hasta ahora dentro de una serie que a pesar del tiempo transcurrido mantiene sino supera su altísimo nivel. Quedo a la espera del quinto álbum para cuando los autores quieran (que ya se sabe que no hay quinto malo…).

Más “Blacksad” en El lector impaciente:

- “Un lugar entre las sombras”.
- “Artic Nation”.
- “Alma Roja”.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Recordando a Wally Wood.




Ayer se cumplieron treinta años desde que un genio del cómic llamado Wally Wood decidió dejarnos. Como no hay mejor forma de recordarle que reivindicar su obra os dejo esta fantástica historia que realizó en 1971 para la revista “Creepy”, “The Cosmic All”.

El Capitán Haddock, ¿El Capitán Haddock?...¡¡¡El Capitan Haddock!!!

Ya empieza la propaganda viral en forma de imágenes de la película que Spielberg y Jackson preparan sobre la maravillosa obra de Hergé, “Tintin: El Secreto del Unicornio” que se estrenará el año que viene. De momento, un par de fotos fijas que han entusiasmado algunos aunque yo todavía espero algo más. Supongo que irán mostrando el elenco y dejarán para el final una buena imagen de Jamie Bell encarnando a Tintin.

Entre las imágenes mostradas hay una bastante buena -la de arriba- del entrañable Capitán Haddock, el inseparable socio del intrépido reportero belga, que al parecer en la pantalla grande va a interpretar Andy Serkis. Lo cierto es que Serkis no se parece demasiado en la vida real a Archibaldo pero si es cierto que está habituado a trabajar con técnicas de animación que enmascaran el aspecto –no en vano el papel que le dio fama fue el inolvidable Gollum de la trilogía de “El Señor de los Anillos” del mismo Peter Jackson- pero uno no puede dejar de preguntarse en estos trabajos donde hay tanto trabajo de animación y caracterización donde empieza la labor del actor y acaban todos los efectos de animación y caracterización (ojo, que con eso no le quito méritos a Serkis).

No me enrollo más y con mil millones de truenos os dejo con las primeras reacciones del Haddock de Hergé tras las imágenes y, ya de paso, para que vayáis comparando y opinando, ectoplasmas y macrocéfalos.

(Ah, a propósito, supongo que estaréis todos enterados pero por si acaso aviso. Que nadie se pierda la serie de entradas que David en Safari Nocturno está dedicando a Hergé. Canela fina).

martes, 2 de noviembre de 2010

“Los ojos de Julia”, de Guillem Morales

El sábado pasado fue una de esas raras ocasiones en que mi pareja y yo salimos sin niña. Más allá del sentimiento culpable que nos embargó a los dos por haber dejado a la niña de nuestros ojos tan ricamente con su querida tía inspeccionando cajones decidimos disfrutar de nuestra culposa libertad asustándonos la víspera del Día de Todos los Santos –Halloween, por si no os habéis enterado, lo llaman los anglosajones- viendo la última película de los productores de “El Orfanato” -¿tan poca confianza tienen en el tirón de Belén Rueda o el prometedor Guillén Morales para usar ese pobre reclamo?-, “Los ojos de Julia”. Y vaya que si me asusté.

La película se inicia cuando la historia de cómo la Julia del título no se cree el aparente suicidio de su hermana gemela. Aparte del parecido, las dos hermanas compartían una degeneración ocular que a la muerta ya había dejado ciega y a Julia la deja ciega de los sustos que se lleva en una investigación en la que nadie la cree. La cada vez más indefensa Julia iniciará una investigación que la hará desconfiar de todos los que la rodean al tiempo que se convertirá en objetivo de la obsesión de un enemigo invisible. Ya no cuento más.

A lo mejor es cosa mía, pero cuando voy a ver una película de intriga y terror me gusta que todo cuadre o, al menos, que el director de la película sea capaz de minimizar los defectos del guión con lo que no me importe entrar en el juego merced a la absorbente atmósfera de tensión o la intriga que sea capaz de desarrollar. En “Los ojos de Julia” no hay ni de lo uno (dado lo improvisado que parece el guión) ni de lo otro (con la atenuante del corto bagaje del director que apunta detalles en el desmadre de historia) y lo que más abunda es un abuso de la complicidad del espectador critico que invalida la mayor parte de los méritos de los actores y a mí me hizo desconectar a media película. Las referencias a clásicos como “Psicosis” o “Sola en la Oscuridad” son inevitables pero conforme el guión se va alejando de esas referencias abusa en exceso del “porque sí” y "todo vale" para justificar la pobreza de la historia y del “gore” gratuito que a uno le hace sospechar que la confianza de -¿el director?¿los guionistas?¿los productores de “El Orfanato”?- en la capacidad de la propuesta inicial para sobrecoger a los espectadores sin acudir al recurso facilón de lo escabroso es más bien poca. Por otro lado, los actores principales realizan una buena labor y tiran de donde pueden para salvar el papelón que es la película. Así, Belén Rueda tira de voluntad para salir airosa de ciega, Luis Hómar de oficio de actor veterano y Pablo Derqui de su agradecido papel que borda pero no alcanzan como para recomendar una película que hace temer que el malito género de terror español involuciona desfavorablemente.

En fin, que seguro que oís por ahí alguien os dice que “Los ojos de Julia” da mucho miedo. Y sí, miedo da, pero no penséis que eso significa que es una buena película. Si la veis ya me contáis vuestras impresiones. A mí esta peli no me compensa el mal rato alejado de mi pequeñaja.

Otra película de los productores de “El Orfanato”, aquí.

Resultados Primera Encuesta Impaciente.

Pues desde hace unos días tenemos los resultados de la primera encuesta impaciente para decidir quién ha sido el actor que mejor ha interpretado a un superhéroe Marvel o DC en una película de imagen real.

Sorprendentemente, el elegido por la mayoría ha sido Christopher Reeves por “Superman” quién obtuvo un 32% de los votos, seguido a alguna distancia por Robert Downey Jr. y Hugh Jackman con un 22% y un 20%, respectivamente.

La lectura que hago es doble:

1ª) Resulta paradójico que pasados más de treinta años de la primera película de “Superman” protagonizada por Reeves su “Superman” siga siendo el elegido como la mejor interpretación de un superhéroe si convenimos que el género la mayoría creemos está viviendo en los últimos años su mejor época.

2ª) El blog lo frecuentamos un grupito de treinteañeros y cuarentones nostálgicos que hemos idealizado el buen trabajo de Reeves (me incluyo porque aunque yo no he votado sí hubiera sido mi respuesta) asociándolo a nuestra querida infancia.

Finalmente, agradecer la alta participación en la encuesta a todos los que habéis votado y animaros al resto a participar en las nuevas preguntas que se me vayan ocurriendo.

domingo, 31 de octubre de 2010

Robert Crumb y The Big Brother&The Holding Company.

Para pasar el domingo llluvioso una de pesos pesados...Y es que peso pesado del cómic es el señor Robert Crumb y peso pesado de la música fue la señora Janice Joplin quién se empeñó para la portada del segundo álbum, Cheap Thrills, del grupo en que se dio a conocer –The Big Brother&The Holding Company- que fuese su admirado Crumb el que realizase una portada que es considerada una de las diez mejores de la historia por la revista “Rolling Stone”.

Rock, Joplin, Crumb, Cómic,…Talento puro de los Sesenta.

Summertime

viernes, 29 de octubre de 2010

Marcelino Camacho (1918-2010)

Viendo en el Telediario (no importa cuál) la retahíla de “personalidades” que compungidas daban el pésame y hablaban sobre Marcelino Camacho me ha entrado cierto sonrojo.

«Ni nos doblaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar».

A ti no, a los otros no lo tengo tan claro.

D.E.P.

“Pema Ling: El nacimiento de una leyenda”, de George Bess.

El nacimiento de una leyenda” es la cuarta entrega de “Pema Ling”, la serie publicada por Norma Editorial, en la que George Bess nos va relatando la vida de su heroína tibetana desde su más tierna infancia y de paso nos muestra costumbres y escenarios de ese misterioso y extraordinario país.

Realmente “El nacimiento de una leyenda” es el título perfecto para este álbum que se inicia con la joven Pema Ling como protegida del clan de los perros, una banda de bandidos liderada por su hermano Tashi. Gradualmente Pema Ling irá descubriéndose ante los supersticiosos bandidos como una mujer especial, casi sobrenatural por su valentía y su talento para el combate por lo que se gana su respeto y, en un momento dado, es elegida como líder del grupo. La nueva jefa no se limitará a rapiñar en los acantilados y empezará a llevar su venganza contra los malvados que arruinaron su vida: los invasores chinos, los nobles tibetanos y los lamas corruptos. Efectivamente, ha nacido una leyenda.

El cuarto título de la serie marca el inicio de una nueva etapa en la biografía de la protagonista que abandona definitivamente la niñez y la vida apacible de la lamasería y se convierte en una jefa de bandidos. El álbum está estructurado como una serie de “hazañas” de la protagonista en su ascenso al liderazgo dentro del grupo de bandidos y las estratagemas con las que roba a los malvados. Bess construye un álbum bastante correcto en su guión, con una estructura clásica y caracterizada por el uso de abundantes cuadros de texto (algunos bastante reiterativos pero hábilmente situados para no entorpecer la lectura del álbum) que una vez más encuentra en el aspecto gráfico su máximo atractivo ya que los paisajes y el detallismo con que retrata a los personajes resultan sobrecogedores.
En definitiva, Bess no descubre la pólvora ni falta que le hace para desarrollar una serie de género de agradable lectura y sin excesivas pretensiones más allá de entretener divulgando al tiempo las particularidades del Tíbet.

¡¡ Lo quiero!!

Toda la información aquí.

(Supongo que nadie se atreverá a editarlo en las Españas, aunque con estas cosas nunca se sabe que tampoco pensábamos que se iba a publicar "Kirby, The King of Comics" y mira...¿Recogerá el guante alguna valiente editorial española?).

jueves, 28 de octubre de 2010

“Muerte de la luz”, de George R.R. Martin.

Cuando George R.R. Martin publicó hace más de treinta años “Muerte de la luz” parecía que se iba a comer el género de la ciencia ficción a bocados pero, lo que son las cosas, esa novela se quedó durante muchos años como el tiro inspirado que da en la diana de un arquero neófito hasta que el abuelito R.R. Martin nos sorprendió a todos, casi entrado el nuevo milenio, comiéndose a dentelladas otro género, el de la fantasía heroica, con su todavía inconcluso ciclo de novelas de “Canción de Hielo y Fuego”. Y, sin embargo, vista con la perspectiva única que da el tiempo en “Muerte de la luz” surgen todos los grandes temas que el autor vuelve a plantear en su popular saga pseudomedieval.

A Worlom, un mundo abandonado donde la vida tiende a extinguirse y sólo sobreviven los proscritos y rezagados de variopintas razas y civilizaciones humanas que llegaron allí hace siglos para realizar un Festival Interestelar del que dejaron distintas ciudades sumidas en el abandono, acude Dirk t’Larien con la esperanza de recuperar a su amor de juventud perdido que le ha hecho llegar una antigua prenda de amor. Sin embargo, a su llegada Dirk descubrirá que la dulce Gwen que recordaba ha cambiado y ahora está unida por un vínculo que va más allá del amor con Jann Vikary y su teyn, Garse Janacek, kavalares regidos por rudas y estrictas convenciones basadas en la lealtad y el etnocentrismo que permite la caza de todos aquellos que no son kavalares y que bajo ningún concepto dejarían que Gwen los abandonase. A pesar de la fascinación que Dirk siente por los kavalares y su primitiva y enigmática cultura el amor por Gwen es más fuerte que la razón y Dirk pondrá en marcha una serie de acontecimientos que no sólo pone en peligro su propia existencia sino también la de su amada y los taciturnos kavalarers.

¿Es merecido el éxito de esta novela entre los aficionados a la ciencia ficción que la consideran una de las mejores de todos los tiempos en casi todas las listas habidas y por haber? Probablemente, sí, porque “Muerte de la luz” en sus casi trescientas páginas nos sorprende por su riqueza temática y la coherencia con la que el autor construye mundos y civilizaciones para desarrollar una trama de aventuras en la que explora conceptos imperecederos como el amor, la lealtad y la amistad, con una gran riqueza de matices a pesar de su característica sencillez narrativa que la convierte en una lectura idónea para cualquier lector más allá de su edad y nivel de exigencia. Y es precisamente en su capacidad para abarcar casi todas las corrientes y temas propios de la ciencia ficción que otros autores hollaron previamente por separado con éxito en una sola novela donde radica realmente el enorme mérito de este libro. No es la novela de ciencia ficción políticosocial y ecologista más notable (ninguna llega a la complejidad de “Dune” de Frank Herbert); ni es la que más nos conmoverá en su complejo desarrollo de las relaciones de amor y desamor (ninguna supera en mi opinión a “Los amantes” de Philip Jose Farmer); tampoco nos hipnotizará con el romanticismo de mundos decadentes donde se desarrollan y mueren civilizaciones como lo logró Bradbury en sus “Crónicas Marcianas”; pero, con un poco de cada una de estas novelas más una preocupación por explorar la confrontación cultura similar a la del mejor Heinlein de “Forastero en Tierra Extraña”, R.R.Martin desarrolla una novela de personajes complejos en la que nos sorprende a cada página con reacciones y actitudes que les hacen evolucionar –o involucionar ante nuestros ojos- y en cuyos caracteres es fácilmente de un modo u otro sentirse reconocido.

En definitiva, “Muerte de la luz” quizás no sea la mejor novela de ciencia ficción pero es una excelente novela sin necesidad de su adscripción a un género y la mejor respuesta que se puede ofrecer a todos aquellos que dudan sobre las capacidades novelísticas de R.R. Martin arguyendo la extensión de “Canción de Hielo y Fuego”. Si habéis perdido la fe (o la paciencia) con R.R.Martin en “Muerte de la luz” sin duda la reencontraréis.

Soñando con el Expocomic 2010.

Mirando el maravilloso cartel que Santiago Sequeiros ha preparado para la nueva edición del Expocomic de Madrid y las informaciones al respecto publicadas en la página de los organizadores – nuevas fechas (9 a 12 de diciembre, con gente quizás que haya cogido vacaciones aprovechando el puente pero no salga y se animen a acercarse), un nuevo pabellón, el de Cristal de la Casa de Campo, más grande en el que mejorar las exposiciones y actividades…- uno deja volar su imaginación y se ensimisma soñando por un momento con un Salón organizado, con interesantes actividades y contenidos que sirvan de reclamo para que los aficionados de Madrid -¡ y de fuera!- de todas las edades y todas las tendencias tengamos, durante unos días, un punto de encuentro con conocidos y artistas con el que nos sintamos identificados y podamos recomendar a nuestros conocidos, un Salón libre de polémicas y con el único interés de divulgar y disfrutar de los tebeos.
Sin embargo, cuando se me pasa la ensoñación y afloran los recuerdos de ediciones precedentes, a uno le entra un poco de pereza –la misma que me hizo no acudir el año pasado- ante tantas expectativas no satisfechas y los malos momentos vividos en otras épocas. Ojalá este sea el año del despegue definitivo que señale que Madrid va a disponer del Salón que se merece , ojalá el sueño este año se haga realidad…Total, soñar es gratis.

miércoles, 27 de octubre de 2010

“The Mighty 2”, de Keith Champagne, Peter J. Tomasi y Chris Samnee.

Conclusión, no sé si definitiva dado el final abierto, de “The Mighty” con el segundo volumen que acaba de publicar Planeta que reúne los números 7 al 12 de la maxiserie norteamericana con la principal novedad del abandono en el aspecto gráfico del solvente Peter Snejbejrg –en realidad lo había dejado a partir del cuarto número de la edición original- sustituido por un irritante Chris Samnee que realiza una labor continuista en la que no destaca demasiado.

En esta segunda mitad de la serie se desvelan por fin los misterios que rodean a Alfa Uno y cuáles son las verdaderas intenciones que el mesiánico y manipulador “superhéroe” tiene para el mundo, en general, y el jefe de la sección Omega, Gabriel Cole, en particular, quién finalmente debe decidirse a hacer frente a su antiguo y omnipresente ídolo a pesar de todo su poder.

La primera entrega ya dejó claro que no estábamos ante los nuevos Morrison, Moore o Busiek dado el tatamiento ligero y previsible que Tomasi y Champagne daban a una historia, que presentaba alguna idea que podría haber dado más juego, pero esta segunda entrega es una decepcionante conclusión que sólo puede explicarse por la perdida de interés de sus autores. Si en su primer volumen, sin plantear una historia excesivamente original acerca de los aspectos oscuros de la naturaleza superheroica, al menos se dejaba leer con condescendencia dado su carácter amable y un tanto naif, en esta nueva entrega la historia se zanja de una manera burda que pone en entredicho la calidad de los autores. No sé si la ausencia de Peter Snejbejrg afectó al proyecto inicial, pero la historia en este segundo volumen da un giro hacia el absurdo precipitándose hacia una conclusión abierta e insustancial que por las prisas con las que se desarrolla da la sensación que los autores habían perdido el interés por el proyecto y se limitaban a finiquitar de cualquier manera aun cuando con ello insultasen la inteligencia de sus lectores. En el aspecto gráfico, no ayuda Chris Samnee quién no mejora la labor del correcto pero frío Peter Snejbejrg mostrando un estilo cartoon que reproduce los peores trucos de Michael Avon Oeming en una narración excesivamente confusa (Snejbejrg se había mostrado como un narrador bastante correcto) para plasmar una historia roma y carente de matices interesantes.

En definitiva, si en la entrada que dediqué al primer TPB de esta obra dejaba su apreciación definitiva en suspenso a la espera de esta entrega, ahora no queda más que suspender un tebeo que no colma ni siquiera las tímidas expectativas planteadas por su primera parte. Un tebeo completamente prescindible y de las obras más flojas -si no la más- que he leído este año.
Más "The Mighty" en El lector impaciente, aquí.

Un impresor de Murcia con “Retranca”.

Uno no deja de sorprenderse de cómo está el patio. Me entero por El increíble Ju que al bueno de Kiko da Silva y los chicos de “Retranca” les ha secuestrado la revista un impresor murciano por la gracia papal. Resulta que en la Imprenta Jiménez Godoy decidieron tras imprimir la revista –detalle importante este- que la misma atentaba contra la dignidad del Papa y la Iglesia con lo que no la entregaron a los que se la encargaron por contrato y les negaron la distribución.

Lejos de poner la otra mejilla, los de Jiménez Godoy no parece que actuaran muy correctamente ya que si sus contenidos atentaban contra su conciencia lo correcto hubiera sido declinar educadamente firmar un contrato y realizar la impresión y no vulnerar el derecho a la libertad de expresión de los demás, ocasionándoles de paso un perjuicio económico.

No sé si los devotos dueños de la imprenta se habrán ganado el cielo con esta acción para mantener limpias nuestras almas ni que opinará Ratzinger y cia. del tema pero, al final, con estas cosas sólo logran otorgar una mayor publicidad a la revista satírica (que se lo digan a los de “El Jueves”) y levantar serias sospechas sobre su capacidad para tolerar las opiniones divergentes.

Yo le agradezco a los de la imprenta su celo pero a mí desde luego ahora me apetece más leer “Retranca” (aunque no sepa gallego).