Supongo que ya andarán todos enterados de las opiniones vertidas por el señor Molina Foix en su columna de la revista “Tiempo”. Si hay algún despistado, aquí puede ponerse al día y mostrar su justa cólera ante el ataque frontal a nuestros queridos garabatos.El mundillo ha cerrado filas y la sarta de lindezas de don Vicente ha tenido pronta respuesta aquí y aquí. Sin embargo, creo que no es suficiente. La pluma de don Vicente hará daño –poco- y encontrará eco en aquellos que piensan igual, por lo que debería tener pronta respuesta más allá del minoritario círculo de la blogosfera en el ruedo de un medio mayoritario como la revista o el periódico donde regularmente escribe el señor Foix o el crítico al que hace referencia.
Está muy bien que cada uno –yo el primero- exponga su opinión en su blog o la deje en los comentarios del blog de Molina Foix (seguro que gracias a este artículo, el caballero ha aumentado las visitas) pero creo que si la Historieta –o por extensión el mundillo que la rodea- quiere defender su recién recuperado lugar en la Cultura debe hacerlo dónde y cómo corresponde más allá de la lucha de guerrillas de autores, aficionados y críticos que se hayan podido sentir aludidos.
Por lo demás, y a título personal, creo que Molina Foix, con esta columna, no ha hecho más que gala de ignorancia e inmadurez, adoptando la actitud, por desgracia demasiado extendida en estos tiempos, del que opina sin conocer sobre lo que habla (o en este caso, escribe). El Cómic previa y posteriormente a que Molina Foix en su tierna infancia no supiera degustarlo ha dado obras hermosas y conmovedoras (por supuesto, muchas más olvidables, al igual que el cine o la literatura) pero que muchos, cada vez más, aprendemos a apreciar y disfrutamos. Lo único que se requiere para ello es tener la curiosidad y sensibilidad (características que se presuponen a un intelectual) necesaria para acercarse sin prejuicios a aquello que desconocemos o al menos ser capaz de respetarlo, de otro modo, la Cultura no se convierte más que en la munición de datos con la que el “intelectual” pretende ningunear a los que considera inferiores a él. No creo que Molina Foix sea tan tonto como puede desprenderse de su columna ni que realmente le preocupe demasiado el peligro que el Cómic suponga para la obra de Ionesco o Nabokov. Más bien, creo que realmente lo que le preocupa es que en el juego de las subvenciones con la inclusión del Cómic haya menos porción de tarta a repartir. En fin, es lo que tiene ser un intelectual de salón.
Ojalá, aunque no lo creo, Molina Foix, en su próxima columna, sea capaz de rectificar su error (basta con que se pase por una librería especializada en cómics y pida asesoramiento al amable dependiente/a para empezar a disfrutar del medio) o al menos se disculpe con los premios nacionales cuya obra ninguneó aunque viendo la poca humildad que gasta lo dudo mucho. Él se lo pierde.














































