lunes, 24 de febrero de 2014

“La nueva patrulla X”, de Brian Michael Bendis y Stuart Immonen





Yo la crisis de los cuarenta esa la estoy notando en que vuelvo a leer tebeos de mutantes con asiduidad. Y no es que en estos últimos veinte años lo hubiera dejado de hacer –sí, leí la etapa de Morrison - pero visto lo visto a la franquicia mutante no había por donde cogerla en líneas generales. Sin embargo, en los últimos tiempos Jason Aaron en sus “Lobezno y la Patrulla X” y, sobre todo, un gran Brian Michael Bendis me han reconciliado con algunos de mis personajes favoritos de mi adolescencia. Con casi veinte números yanquis – 10 según la numeración de la edición española de Panini- publicados va siendo hora hacer un análisis de la penúltima serie de mutantes.

Tras la muerte del profesor X a manos de un desquiciado Cíclope radicalizado en sus posturas promutantes, la Bestia decide traer al presente mediante una máquina del tiempo a la patrulla X original poco después de su primera aparición. Los jóvenes Hombres X sufrirán el shock de encontrarse en un tiempo que no es el suyo y al que aparentemente no pueden volver así como encontrarse con las versiones adultas en las que se convertirán. Tutelados por la experta Kitty Pryde los inocentes y confundidos Hombres X originales se convertirán en un valor estratégico para las diversas facciones de mutantes cada vez más enfrentadas lideradas cada una por Lobezno y el Cíclope adulto al tiempo que han de vérselas con malos tan implacables como la pérfida Mística y sus secuaces  que  intentan pescar en río revuelto o una Liga de Mutantes Diabólicos llegada del Futuro.

Hay que rendirse a la capacidad y talento de Brian Michael Bendis para sacar la enésima vida extra a unos personajes que a fuerza de pasar por tantas y tantas manos parecían desgastados y agotados hace tiempo. Bendis ha sabido encontrar petroleo de una idea aparentemente loca como es la de trasladar al presente a la versión “original” de los Hombres X y enfrentarlos a los conflictos que les conllevaría conocer sus destinos y a los diversos yoes adultos en los que se convertirán. Esta premisa de los viajes en el tiempo es una idea muy socorrida en el género, que se lo digan a la competencia con su Superboy o a la Legión de Superhéroes, o a la propia Patrulla X de Byrne y Claremont aunque parece que la idea de Bendis es convertir esa excepcionalidad de los saltos temporales en la regla y ya ha presentado a lo largo de estos números diversas versiones de la mayor parte de los personajes protagonistas principales. Con un control absoluto de la franquicia, que le permite disponer de la mayor parte de los personajes mutantes y un profundo conocimiento de los personajes y su historia, de momento Bendis ha montado una aventura dinámica y divertida en la que va unos cuantos pasos por delante de los lectores que cuentan con la falsa sensación de seguridad de que el guionista parece tener al menos lo que son la líneas generales de la historia perfectamente planificadas. La única duda que me surge de la propuesta es la capacidad que pueda tener para atraer nuevos lectores pues Bendis maneja personajes, ideas y conceptos evolucionados a lo largo de muchos años y dudo  que un chaval que se compre cualquier tebeo de estos sea capaz de enterarse a las primeras de cambio  de algo. Y es que Bendis no ha planteado la historia para que se suban a ella los chavales que quieren probar los cómics tras picar con las pelis sino que  está más bien dirigida a recuperar a los lectores de siempre, que en un momento dado acabaron huyendo estos últimos años de los personajes que una vez adoraron.


Especial mención en el éxito de la serie, hay que darle a la labor del estupendo dibujante canadiense Stuart Immonen que seguramente sea uno de los dibujantes de superhéroes más en forma del momento. Immonen no solo consigue poner orden gráficamente a la compleja premisa ideada por Bendis para que se despliegue con claridad ante el lector sino que eso lo logra sin restarle un ápice de la espectacularidad que el género demanda y dotando a los personajes de una cuidada expresividad que le permite dibujar con acierto diversas versiones de los personajes sin que el lector se confunda ni las composiciones resulten recargadas ni pesadas. Todo ello además Immonen lo logra a través de un estilo propio y característico en el que soterra las más diversas influencias bajo su marcada personalidad propia. Por otro lado, en los contados episodios en que es sustituido dibujantes como David Marquez o David Lafuente aportan diversos  matices.
De momento, Bendis parece saber lo que hace y cuando muchos pensaban que era un guionista en decadencia nos ha sorprendido con este brillante revival de la franquicia mutante lleno de energía y potencial aun cuando todo se desarrolle a un paso del más extremo disparate. Veremos si Bendis aparte de gran ilusionista es un buen funambulista y es capaz de seguir bailando en el alambre para nuestro regocijo sin darse un batacazo. Ojalá que no se caiga.

miércoles, 19 de febrero de 2014

“Usagi Yojimbo 27: Una ciudad llamada Infierno”, de Stan Sakai.


Se habla y se comenta mucho en los cenáculos esos de los que entienden de la necesidad de ganar a los niños –y a los mayores, añadiría yo- con cómics “para todos los públicos” y que gusten a un público lector de 3 a 99 años. Y me parece una pena que no miremos a nuestro alrededor y no se ensalce más a los autores que sin teorizar han realizado tebeos de esas características que se vienen publicando exitosamente desde hace décadas, como es el caso del bueno de Stan Sakai y su “Usagi Yojimbo”, de la que Planeta acaba de publicar el 27ª recopilatorio que recoge  los números 124 a  131.

Estas aventuras giran en torno a la presencia de Usagi en Infierno, una ciudad sin ley ni orden donde dos jefes mafiosos pugnan por el control. Usagi se encontrará con el temible Kato, cada uno enrolado en un bando diferente, pero cuando ambos ronin son engañados unirán sus fuerzas para restablecer el orden en la ciudad y limpiarla completamente de granujas. Además, Usagi en su vagabundeo por el Japón del siglo XVI se las verá con un espíritu caníbal y ayudará a otro ronin a cumplir con la última misión que le encomendó su señor antes de morir.

Stan Sakai siempre cumple y una vez nos ofrece una estupenda lectura evasiva accesible a cualquier lector en la que demuestra su dominio de los secretos de la narración gráfica y la construcción de la historia de tal modo que cualquiera de sus libros sea disfrutable tanto por los que siguen las andanzas de su conejo samurai desde antiguo como por aquellos que se suben al carro esporádicamente. 

Este tomo, en concreto, gira en torno a la trama centrada en la ciudad de Infierno con un argumento que toma como punto de partida el “Yojimbo” de Akira Kurosawa, una de las grandes influencias del autor, pero además Sakai dosifica la acción insertando entre medias nuevas andanzas del protagonista en las que coquetea abiertamente con el terror y la comedia demostrando su cuidada documentación y profundo conocimiento del rico folklore japonés con la introducción de los nukekubi.

A lo largo de los años, Sakai ha ido puliendo su estilo de dibujo para sin perder en detallismo volverse cada vez más efectivo y dinámico con lo que las historias se desarrollan con una coherencia y aparente sencillez formal que esconde el esmero que pone Sakai en su construcción.

En fin, Stan Sakai, poco amigo de las estridencias y la mercadotecnia, es sin ningún género de dudas uno de los mejores autores y narradores en viñetas capaz a través de sus creaciones de llegar a un público diverso y popular que no puede más que rendirse y seguir fielmente  su buen hacer. Estos días que Sakai lo está pasando mal no hay mejor apoyo que hacerse con sus obras y leerle. Difícilmente defraudará.

martes, 18 de febrero de 2014

Cartel del XXXII Salón del Cómic de Barcelona, comentado.




Pues hoy se ha presentado la nueva edición del Salón de Cómic más importante de los que se realizan en España, el de Barcelona que alcanza su XXXII edición. Se ha presentado este correcto cartel que firma el superheroico Carlos Pacheco, quién realiza un trabajo aseado y profesional con los superhéroes tomando la Ciudad Condal, un  motivo muy convencional y poco arriesgado que a mí me recuerda bastante a  la estupenda portada de “Astro City 1” de Alex Ross.
 
Toda la información del Salón, aquí.

“La Cosa del Pantano 4”, de Charles Soule, Kano y Jesus Saiz.


Tras el evento  “Mundo Putrefacto” se cerró la etapa de Snyder al frente deLa Cosa del Pantano” y ha tomado el relevo al semidesconocido Charles Soule, un guionista de escasa experiencia pero que al parecer ha caído en gracia a las altas instancias de DC. Soule en sus primeros números recogidos en esta cuarta entrega de ECC Ediciones 19 a 22 de la serie regular norteamericana- empieza a poner las bases de su visión de La Cosa del Pantano planteando un personaje que lucha por mantener intacta su humanidad al tiempo que ejerce comoel avatar del Verde y se encuentra plenamente inmerso en el NUDC empezando a explorar su vertiente más abiertamente superheroica.

En esta entrega, la nueva Cosa del Pantano intenta encontrar su posición en el mundo tras los sacrificios y cambios que ocasionó “Mundo Putrefacto” y acude a Metrópolis en busca del consejo de Superman al tiempo que investiga la presencia del Sembrador, un misterioso sujeto que anda ocasionando una perturbación en el Verde convirtiendo los desiertos en vergeles y rompiendo el equilibrio natural de las cosas. En Metrópolis, Swampy se las verá con el Espantapájaros y a su vuelta a los pantanos de Louisiana conocerá a la misteriosa Capucine, una fría y despiadada guerrera que se acogerá a un antiguo convenio para pedir su ayuda. Mientras se lo piensa, Swampy se cruzará con una nueva aberración del Sembrador en un viejo pueblo irlandés y se las verá con un Constantine poseído por una extraña fuerza maléfica.

No se puede decir que Charles Soule no haya tenido un buen arranque en estos cuatro números ofreciendo en principio una sencilla trama en las que la habitualmente aislada y solitaria Cosa del Pantano se las ve nada menos que con un villano habitual de Batman tan añejo como el Espantapájaros y en su camino se cruza el buque insignia de la editorial Superman. Solule deja claro que para él Swampy está en el mismo escalón que los más poderosos y populares personajes de la editorial haciendo que el segundo y casi inmediato encuentro del protagonista sea con Constantine al tiempo que se embarca ya en su primer arco argumental en explorar nuevas vías y perosnajes con la presentación de Sembrardor, un villano del que de momento mantiene oculta la identidad, y a Capucine, un letal, misterioso y ambiguo personaje femenino que en esta primera toma de contacto parece inspirada en la saga fílmica de “Los Inmortales” y puede convertirse en el nuevo interés sentimental de Swampy tras la desaparición de Abigail. De momento, la serie resulta una lectura entretenida y habrá que ver como se sigue desenvolviendo un Soule más cercano a las propuestas de Snyder que al canon clásico del personaje impuesto desde la época de Moore.

Gráficamente, Kano sigue realizando un gran trabajo con un dibujo cada vez más personal y reconocible alejándose de las premisas impuestas por Paquette para potenciar sus propias cualidades. Kano se muestra como un dibujante realmente solvente y, por otro lado,  en el número que es suplido por Jesus Saiz no decae el nivel de la serie.

En fin, “La Cosa del Pantano” inicia un nuevo rumbo, continuista con la anterior etapa pero que puede guardar alguna sorresa, ya que parece que el nuevo guionista tiene un plan para ofrecernos al menos una lectura entretenida.

lunes, 17 de febrero de 2014

Big Culo Day 2014 en El lector Impaciente: Giorgio Cambiotti.




Hoy es el gran día en el que nuestro marciano favorito nos conmina año a año a rendir homenaje a los autores que con su arte exaltaron nuestra imaginación rememorando gloriosos traseros de papel y tinta. Y lo cierto es que el éxito de la idea hace precisamente cada año más difícil ser original y encontrar algún autor o viñeta en la que aparezca un culo que no haya sido ya destacado en alguna otra ocasión.

Para este año he investigado en el siempre fertil cómic italiano y en las páginas de sus fumetti he descubierto a todo un experto en la materia, el gran Giorgio Cambiotti, uno de los pioneros del cómic erótico italiano muy conocido por crear a “Jacula”, una sexy vampiresa de armas tomar que se publicó en Italia ininterrumpidamente entre 1969 y 1982.

Cambiotti, que falleció en 2004, aparte de Italia publicó en otros mercados como el inglés, francés y alemán, aunque me temo que en España es bastante desconocido.

Es evidente por las muestras que era un experto en el tema que nos ocupa.

¡ FELIZ BIG CULO DAY 2014 !

domingo, 16 de febrero de 2014

Cartel de las V Jornadas de Carmona en Viñetas, comentado.


Siguiendo con los carteles, ya se ha dado a conocer el programa y el cartel para unas nueva edición de las Jornadas de Cómics que se vienen celebrando en Carmona (Sevilla) del 27 de Febrero al 2 de Marzo organizada por la asociación Carmona en Viñetas.

No he logrado descubrir quién es el autor del apañado cartel en el que como siempre figura la emblemática torre de la ciudad y que este año aborda con acierto un tema clásico en este tipo de carteles: recuperar a los niños para el mundo de los cómics y la afición a la lectura. Muy apañado el cartel, la verdad.

(ACTUALIZACIÖN: Me soplan por las redes sociales que el autor del cartel es Fran Mariscal Mancilla, un joven talento de 18 añitos. Para él todo el mérito).
  
Todo el programa y detalles, aquí .

sábado, 15 de febrero de 2014

Cartel del Expomanga 2014 comentado.



Se acaba de dar a conocer el cartel de la nueva edición del Expomanga 2014, obra de Kenny Rúiz y he de decir que Kenny ha hecho un gran trabajo captando a la perfección lo que debe ser un cartel para este tipo de Salones. Me parece un gran cartel.

Toda la información sobre el Expomanga la podréis encontrar aquí.

viernes, 14 de febrero de 2014

“El último día en Vietnam”, de Will Eisner.



Hoy toca cuadrarse, ponerse firmes y saludar  porque me apetece escribir sobre  un álbum de Will Eisner uno de los pocos genios (de verdad) que ha habido en esto del Cómic.  Dentro de la última etapa de su prolija producción, Eisner realizó algunas historias dentro de un escenario bélico en un álbum recopilatorio publicado por Norma hace décadas que no tuvo cabida en las posteriores reediciones de su obra de corte costumbrista y autobiográfico ni, por supuesto, en las obras completas de "The Spirit", pero que por su calidad no merece ser olvidado, "El último día en Vietnam".
 


En  este álbum se reúnen seis historias de corte costumbrista que se  localizan en los diversos conflictos bélicos norteamericanos en los que de un modo u otro se vio involucrado en la II GM, en su servicio de prensa, y en Corea y Vietnam, publicando cómics a través de sus empresas que explicaban el funcionamiento de armas y vehículos a la tropa, estando solo una de esas historias, “Una medalla para George” basada en su experiencia personal propia basándose las otras en anécdotas e historias de las que fue testigo o le relataron sus protagonistas. A partir de ese material, Eisner da rienda suelta a su talento para ampliar las reglas propias del género bélico en el cómic y ofrecer un puñado de excelentes historietas tanto en forma como en contenido.
En estas historias Eisner se aleja del ensalzamiento del conflicto bélico para ofrecer historias personales y costumbristas en las que se ponen en evidencia las tribulaciones y anhelos de los soldados de a pie, haciendo especial hincapié en su condición humana, lejos de la presentación de los soldados como superhombres o perdedores, y ofrecer a partir de ellas sutiles palitos a las diversas contiendas al tiempo que ofrece en cada historia una  narración fresca y ágil junto a  un acabado formal rompedor y "experimental" que sorprende y atrapa la atención del lector desde la primera a la última página.

Especialmente destacable es la historia que da nombre al álbum al ser la más ambiciosa e interesante gráficamente. Eisner traslada al lector a travésdel diálogo directo del soldado simplón  protagonista en su última misión  el conflicto de muchos soldados norteamericanos durante la Guerra de Vietnam imbuidos del deseo de volver a su país y la propaganda oficial que les llevó a alistarse voluntariamente en el conflicto. En esta historia, que se desarrolla principalmente en el interior de un helicóptero, Eisner juega, aparte de la hábil ruptura de la cuarta pared que implica totalmente al lector, con la orientación de las viñetas para reproducir la sensación de vuelo del helicóptero y ocasionalmente el traqueteo de un jeep..

Otra historia especialmente interesante es “Una medalla para George”, en la que Eisner relata una amarga anécdota personal. Partiendo de un tratamiento inicial aparentemente cómico con la presentación del borracho George obscecado en pedir el traslado a primera línea del frente que sus amigos intentan evitar una y otra vez,  la historia deriva en una elegante elipsis hacia la amargura de la página final en la que sus amigos rumian en un bar la pena por el destino final del amigo que no pudieron evitar.


Las otras cuatro son historias más sencillas pero formalmente complejas y elegantes destacando especialmente “La Baja”, una historia muda en la que denuncia a través de un soldado anhelante de sexo las acciones de muchas combatientes del Vietcong que haciéndose pasar por prostitutas atentaban contra sus clientes. A pesar de ser víctima de uno de esos atentados el protagonista se arriesga a seguir probando fortuna antes que optar por la abstinencia.
”En “La Periferia”, Eisner pone en la picota a los reporteros que en la retaguardia “informaban” sobre las ofensivas del frente mientras jugaban a las cartas en la que es la historia más dura y abiertamente dramática de todas con una triple narración en paralelo desarrolada en diferentes planos que se complementan entre sí. “Un día gris en Corea” y  Una dura tarea” dejan en evidencia el dominio de Eisner de la anatomía y la expresividad de personajes en historias que se basan exclusivamente en la gestualidad de sus protagonistas. La primera, denuncia lo peligroso de poner a un idiota a hacer guardia y la segunda muestra la humanidad que puede esconderse tras el soldado más agresivo al tiempo que denuncia la existencia de ignorados orfanatos en los que se criaban los hijos de los soldados norteamericanos y las prostitutas vietnamitas repudiados por ambas naciones.
En fin, “El último día en Vietnam” es un álbum sobresaliente y una demostración más del talento sin límites que Eisner imprimía a cualquier histtoria. Es una lástima que en las últimas reediciones realizadas de la obra del maestro Norma se olvidara de estas historias.

miércoles, 12 de febrero de 2014

“Ciudad”, de Ricardo Barreiro y Juan Giménez.




He estado releyendo estos días “Ciudad”, estupenda muestra de cómic ochentero de los argentinos Ricardo Barreiro y Juan Giménez  que hace ya unas décadas publicara completa Toutain en dos apañados volúmenes en España.

Jean es un muchacho aburrido y hastiado de su existencia gris y anónima  en la deprimente París. Una noche tras discutir con su novia, Jean decide volver andando a su casa y acaba por llegar a un extraño y oscuro sector de la ciudad que no conoce donde es atacado por unos automovilistas que disparan contra él. En el último momento, Jean es salvado por una atractiva joven que le explica que como muchos otros antes que ellos son náufragos en una cambiante e infinita ciudad a la que no saben como han llegado ni como salir en la que existen mil y un peligros. Jean y Karen iniciarán un extraño viaje en el que vivirán mútiples aventuras en su desesperado intento de escapar de la siniestra Ciudad.

De la fructífera colaboración, de Barreiro y Giménez nos han quedado un puñado de grandes cómics de género que son dignos del rescate del olvido no sólo por su pulcra e incondicional reivindicación de los géneros sino además por su vistoso acabado y carga crítica en algunos casos. “Ciudad”, concretamente, es una obra en la que Barreiro mezcla impecablemente elementos de Fantasía diversos para actualizar Los Viajes de Gulliver a través de Jean, náufrago en una extraña y anónima urbe en la que se encuentra con diversos personajes y situaciones referenciadas en un ecléctica amalgama de iconos de la Ficción  popular que conforman parte ya eso tan jungiano y tan argentino que llaman Inconsciente Colectivo.

 De este modo, en cada uno de los capítulos autconclusivos ideados para su publicación seriada en revista aunque guarden una continuidad que permite la hilazón de la historia vemos como los protagonistas se encuentran con monstruos y figuras literarias basadas tanto en el cine como la literatura o el folklore en lo que acaba convirtiéndose en un recorrido por muchas de las influencias y amores del gran guionista argentino. 

Siguiendo una estructura sencilla pero muy efectiva los protagonistas de la historia se van encontrando con los diversos personajes que Barreiro, devorador compulsivo de todo tipo de Ficción, reinterpreta en sus páginas en sus personales versiones. De este modo, por estas páginas se traslucen referencias expresas  a Borges e implícitas a Bioy Casares, cultos al Cthulthu lovecraftianos o bandas de motoristas inspirados en la saga Mad Max por poner solo unos ejemplos obvios. 

No son estas las más extravagantes ni sugerentes de las fantasías en las que se inspira Barreiro y en sus páginas veremos homenajes desde al Diluvio Universal como a los monstruos clásicos en su versión cinematográfica pasando a pinturas tan impactantes como "El jardín de las Delicias" de El Bosco o elementos de Ciencia Ficción tan fasciantes como convertir el Metro en una máquina del tiempo (¿Leería Barreiro "Un Tren llamado Mobius"? Lo que está claro es que los de la peli "Moebius" sí que habían leído "Ciudad") hasta llegar a la quizás más hermosa - por metahistorietística - de las referencias con la inclusión de “El Eternauta” que supone el discurso expuesto a lo largo de toda la serie reivindicando la libertad creativa en  los géneros y la ausencia de límites de sus creadores más allá de los impuestos por el  talento propio. 

Además, la poderosa presencia que supone la omnipresente y opresiva Ciudad  en la que suceden todas esas aventuras es al mismo tiempo una poderosa metáfora en torno a la alienación a las que las grandes urbes pueden someter a sus habitantes al tiempo que una reividicación del potencial de estos para sublimar sus peligros mediante las propias capacidades personales.

En el aspecto gráfico, Juan Giménez ya es un autor plenamente formado, que poco antes de deslumbrar en Europa con La Casta de los Metabarones”, mostraba su buen hacer para el fantástico en esta obra en angustioso blanco y negro en la que Barreiro, buen conocedor de su potencial, permite que se explaye dibujantdo todos aquellos seres fantásticos con los que el dibujante disfruta al tiempo que le permite mostrar sus dotes para la narración en múltiples situaciones resueltas sin necesidad de ningún tipo de texto de apoyo dejando al dibujante explayarse e insuflar a su estilo un dinamismo que ha sacrificado con los guionistas posteriores con los que ha colaborado. 
En definitiva, “Barrio” es un tebeo excelente de los que ya no se hacen, que encandilará a todos los aficionados al cómic de género realizado por uno de los dúos creativos que mejor lo supieron interpretar en los ochenta y que bien merecería una nueva edición al alcance de las influenciables mentes jóvenes. 

martes, 11 de febrero de 2014

“Superman: Tierra Uno 2”, de J. Michael Straczynski y Shane Davis.



Leída la segunda entrega publicada por ECC Ediciones del “Superman: Tierra Uno”, en lal que el equipo creativo formado por el guionista J.Michael Straczynski y el dibujante Shane Davis reconstruyen los primeros años del Hombre de Acero y que en su momento su primera parte dio lugar a encendidos debates. Más allá de polémicas y gustos personales sobre la necesidad real de volver a (re)contar el origen de Superman, la obra tuvo el suficiente éxito como para propiciar esta segunda parte que retoma los hechos allá donde terminara la primera entrega.

Tras salvar a la Tierra de la amenaza que suponía el villano Tyrell, Superman ha sido aceptado con desconfianza por la comunidad internacional existiendo países que abiertamente rechazan su intrusión en sus fronteras y otros como los propios Estados Unidos que preparan secretamente contramedidas para el caso en que Superman se convierta en una amenaza para su seguridad. Mientras tanto,  a su alter ego Clark Kent, se le empiezan a amontonar los problemas; profesionalmente, al descubrir lo competitiva que es la vida en el Globe donde Lois Lane no está dispuesta a dejarle pasar ni una y empieza a investigar su pasado; y, sentimentalmente, al conocer tras mudarse a un nuevo edificio a una explosiva vecinita. Finalmente, la aparición del Paráisto, un antiguo asesino a sueldo mutado en un monstruo capaz de absorber la energía vita,l se convertirá en una nueva y superlativa amenaza para el joven Hombre de Acero.

JMS es un autor bregado que conoce el oficio de montar una historia entretenida como pocos y en ese sentido este “Superman Tierra Uno 2” cumple perfectamente con los mínimos  que se podría esperar  aunque a estas alturas habría de esperar algo más de originalidad en el planteamiento de una historia tan previsible como escasamente original. Y es que la historia de este JMS es una historia que hemos leído mil veces en los propios tebeos de Superman, o mismamente en los de Spiderman de la competencia, con unos secundarios prototípicos y poco elaborados que funcionan gracias al tratamiento realista y la verosimilitud que JMS sabe insuflar a sus diálogos. JMS construye diversas subtramas que resuelve sin demasiada brillantez para acabar construyendo una historia correcta sí y que satisfará a los aficionados menos leídos a los que, no nos engañemos, va destinada, pero que a los más veteranos no les aportará gran cosa.

En el aspecto gráfico, Shane Davis realiza un trabajo  correcto, aunque sea un dibujante con bastantes limitaciones a la hora de dotar de expresividad a sus personajes lo cuál queda bastante en evidencia en el tratamiento de las situaciones en las que Clark Kent  interactúa con el resto de secundarios humanos concretando las secuencias planificadas por JMS laxas y huecas. Davis funciona mucho mejor como dibujante de superhéroes hard y como diseñador de personajes por lo que da lo mejor de sí en las partes de la historia en las que aparece su nueva versión de Parásito y los enfrentamientos que este tiene con Superman. Davis es un dibujante marcadamente influido por la concepción superheroica de la primera Image de los Lee y Liefeld y su trabajo recoge a la perfección lo bueno y lo malo de esa escuela.

“Superman: Tierra Uno 2” es un tebeo correcto que nos cuenta un cuento que ya muchos conocemos y nos gusta tanto que no nos importa escucharlo de nuevo aunque hay que esperar del avezado cuentacuentos algo más de frescura. Gustará más cuanto menos se sepa de Superman.

lunes, 10 de febrero de 2014

“Liga de la Justicia Oscura 6”, de Jeff Lemire, Ray Fawkes, Mikel Janín y Vicente Cifuentes.




La sexta entrega de la serie regular de La Liga de la Justicia Oscura” que acaba de publicar ECC Ediciones que recoge los números 18 a 21 de la serie regular norteamericana permite comprobar como progresivamente Jeff Lemire, apoyado en el buen hacer de Ray Fawkes, ha logrado hacer un hueco por derecho propio a esta nueva versión de la Liga de la Justicia sobrenatural en el Universo DC..

Tras finalizar su aventura en el mundo paralelo de Época junto a los Hunter, los miembros de la Liga de la Justicia Oscura liderada por Constantine tendrán que enfrentar un nuevo reto en la Tierra tras desvincularse de la organización gubernamental ARGOS Y es que la Casa del Misterio, que nutre de su energía mística a Constantine y es el cuartel de la LJO, ha sido misteriosamente secuestrada por la secta de la Llama Fría. Constantine y sus compañeros tendrán que enfrentarse aliados con la Cosa del Pantano y Flash con el agente de la Secta de la Llama Fría que no es otro que el nuevo y siniestro Doctor Destiny, cuyo oscuro origen parece estar relacionado con la misteriosa Madame Xanadú.

Apoyado por Ray Fawkes, Lemire tras lograr consolidar dentro del NUDC el rol de la “Liga de la Justicia Oscura y pasa a una segunda fase en la queempieza a hacer interactuar al nuevo supergrupo  con el resto de personajes que cohabitan en él sin que a los lectores les parezca extraña su relación. De este modo, tras concluir un tanto abruptamente la saga de Época, en este prestigio se desarrolla "La Ciudad del Terror" una nueva y entretenida aventura en la que los personajes de la Liga se las verán con los agentes de la Secta de la Llama Oscura a los que Lemire ha convertido en principales villanos de Constantine en su nueva serie regular y cuentan con la ayuda de pesos pesados del Universo DC como la Cosa del Pantano y Flash que se incorporan con naturalidad a la dinámica de la aventura planteada en la que Lemire reinterpreta y adapta a las convenciones del nuevo Universo DC diversos personajes y conceptos propios. Me parece especialmente destacable de estos números la importancia que Lemire le otorga a Madamen Xanadú, un personaje que desde los inicios de la serie había quedado bastante desdibujado y que vuelve a primera línea profundizando el guionista en su pasado y personalidad acertadamente vertebrando la historia en torno suyo.
A nivel gráfico, Mikel Janín sigue siendo el gran aliciente de la serie gracias no solo al espectacular acabado de sus págnas (en el que Vicente Cifuentes también ha tenido algo que ver…) sino por el grado de compenetración alcanzado con Lemire para caracterizar las versiones remozadas de los diversos personajes e insuflarles nueva vitalidad sin que por ello traicionen la esencia de los originales sino además por el dinamismo de sus páginas en las que los personajes se encuentran en constante movimiento merced al intenso ritmo de las tramas.

 Liga de la Justicia Oscura es una serie de lo más entretenido, en el que las aventuras se suceden a un ritmo trepidante y logra su objetivo de ofrecer un rato de sana evasión sin mayores pretensiones. De momento, misión cumplida.