jueves, 27 de diciembre de 2012

“Jeremiah: Integral 2”, de Hermann Huppen.




Planeta vuelve a la carga con la segunda entrega de la serie de integrales con la que está recuperando un clásico como el Jeremiah” de Hermann en la que recoge los inencontrables en la anterior edición de Grijalbo cuarto a  sexto álbumes de la serie original con títulos tan seductores como “Los Ojos de Fuego”, “Un cobaya para la eternidad” y “La Secta”.

Se puede decir que  “Los ojos de fuego”  cierra el primer gran ciclo de la serie, en el que más apegado se mantuvo Hermann a las convenciones aprendidas del Western al lado de Greg en "Comanche", al culminar el reencuentro por fin del joven Jeremiah con uno de sus parientes perdidos en una historia rocambolesca en la que Hermann brilla impresionantemente a nivel gráfico mostrando espectaculares espacios naturales. La historia es un tanto desconcertante –algo, por otro lado, que encanta a un autor que siempre ha presumido de ir por delante de sus lectores- presentando a unos Jeremiah y Kurdy enfrascados en su rastreo mientras por otro lado los esclavos de la reserva india – los indios convertidos en el Western posapocalíptico de Hermann curiosamente en un disciplinado ejército- intentan escapar ayudados por un quintacolumnista al tiempo que, aparece y desaparece, de la historia un siniestro ilusionista cuyos objetivos Hermann no desvelará hasta el final. “Los ojos de fuego”, como casi todos los de Hermann es una historia que gana con las relecturas y muestra a un autor que va ganando confianza en el desarrollo de sus habilidades como guionista incorporando diversas subtramas que acaban de confluir finalmente en el reencuentro entre Jer y su tía.

En “Un cobaya para la eternidad”, Hermann abandona definitivamente cualquier ilusión que pudiera haberse hecho el lector de la época porque se ciñera al género Western (por muy posapocalíptico que este sea) y cambia completamente el giro de la serie en una historia en la que critica los peligros de la Ciencia desatada al convertir a Kurdy en víctima de un viejo conocido que con engaños le lleva hasta una siniestra comunidad dirigida por un científico que al parecer ha encontrado el secreto de la eterna juventud. “Un cobaya para la eternidad” es una historia fascinante en la que Hermann profundiza por primera vez en la guadianesca personalidad de Kurdy al tiempo que construye un conmovedor y triste final al atisbo de romance que Jer tuvo con Cheryl. Hermann construye una magnífica trama de historias en paralelo en la que vuelve a mostrar la disparidad de los dos personajes principales, Jeremiah y Kurdy, tan antagónicos como complementarios,

En “La Secta”, Hermann presenta a Jeremiah y Kurdy como escoltas en el viaje de  un influyente personaje y su familia. Durante el viaje, los miembros de la partida vivirán todo tipo de vicisitudes y peligros hasta que se verán engañados por los miembros de una siniestra secta para que encuentren refugio en su sede sin sospechar que se acabarán convirtiendo en unos estupendos sacrificados. Hermann trata directamente el tema de las sectas destructivas en una rica trama en la que vuelve al Western y en la que coquetea con el género del terror y en la que realiza un magnífico trabajo al retratar los distintos personajes que aparecen en una historia resuelta con pericia y en la que el autor acaba por fin de alcanzar su madurez como autor total.

Respecto a la edición, en esta nueva entrega parece que se ha realizado un especial esfuerzo por subsanar los defectos de la primera y no he notado las erratas y errores que abundaron en la anterior entrega y la reproducción resulta más cuidada aunque –evidentemente- ganaría a un tamaño superior. A pesar de ello, en estos tebeos  el dibujo de Hermann luce espectacular y sus complejos y sorprendentes guiones muestran a un autor implicado con su obra, construyendo álbum a álbum una de las series de Ciencia Ficción más singulares y hermosas que uno ha leído.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

“Capitán América y Bucky”, de Ed Brubaker, James Asmus, Marc Andreyko, Chris Samnee y Francesco Francavilla.




Dispuestos siempre a exprimir al máximo al personal mediante las más rocambolescas fórmulas de marketing, resulta que los editores Marvel decidieron dar dos tazas hace unos años a los seguidores del Capi reiniciando la numeración de la serie regular a raíz del horror de “Miedo Encarnado” cuando apenas unos meses antes habían recuperado la numeración original para poder celebrar el redondo número 600 que salía de la suma de todos los volúmenes anteriormente publicados. Esta vez, no contentos con reiniciar la serie, paralelamente continuaron con la numeración original por este lado con estos  ocho números – del 620 al 628, numerados por si alguien todavía le interesa eso de la numeración-  que acaba de publicar Panini en un apañado volumen.
El primer arco argumental de seis números guionizado por Brubaker junto a Marc Andreyko es el que quizás tenga más interés para los seguidores hardcore del Capi ya que en esta historia Brubaker ofrece más detalles en torno a los orígenes de Bucky antes de convertirse en el compañero del Capi. De este modo, Brubaker da a conocer a la familia de Bucky antes de quedarse huérfano y señala la existencia de una hermana. El conjunto de la historia ideada por Brubaker y Andreyko es bastante convencional y se aviene a fórmulas que Bru ha usado en múltiples ocasiones construyendo la autobiografía del personaje pero está resuelta con eficacia y la gracia de ser el propio Bucky  el que desgrana sus recuerdos durante la II Guerra Mundial y sus primeros pasos como Soldado de Invierno. A la entretenida historia, un eficacísimo Chris Samnee le saca todo el partido demostrando ser un excelente dibujante retro con un estilo que recuerda a los Lark y Epting con los que tan a gusto se siente Bru.

El segundo arco en el que Brubaker se apoya en el desarrollo del guión en James Asmus, a pesar de su ambición resulta bastante errada y confusa. Partiendo de una idea de Brubaker, Asmus construye una trama que gira en torno al poco (re) conocido Bucky de los años cincuenta quién ya envejecido y débil ha de aliarse con el Capi (Steve Rogers) y la Antorcha Humana Original para detener a un villano de su época en mallas. La historia podría haber dado bastante más de sí con un desarrollo menos errático y confuso como el que imprime Asmus al que se le nota bastante perdido en la colaboración con Brubaker y al no ser capaz de dar el tratamiento adecuado a los personajes que maneja, especialmente a Fred Davis, el Bucky de los años cincuenta ni desarrollar con claridad una trama llena de lagunas. Tampoco ayuda demasiado el trabajo gráfico de Francesco Francavilla, un dibujante con un estilo minimalista y elegante  poco adecuado para el género superheroico que usa una gama de colores chillones bastante desagradable a la vista y da la sensación de estar tan perdido como Asmus con este encargo.

En fin “Capitán América y Bucky” es un tomo que da claramente una de cal y una de arena, sin demasiado interés salvo que se sea un incondicional a las andanzas del Capitán América. Avisados quedáis.

lunes, 24 de diciembre de 2012

El lector impaciente y Juez Dredd os desean Felices Fiestas 2012.



Un año más y con más audiencia casi ya que el Discurso del Rey llega la tradicional felicitación de las fiestas invernales –ya sabéis, Navidad, Solsticio de Invierno o lo que cada cuál celebre por estas fechas- de este vuestro Lector Impaciente.

Este año 2012 he seleccionado la portada del número 6 de “Judge Dredd” , obra de Brett Ewings, en la que esta alma rebosante de buena voluntad y amor al prójimo que es el simpático Dredd le da para el pelo a un yayoflauta vestido de rojo. Creo que ilustra bien estos oscuros tiempos que vivimos.

A pesar de lo poco identificado que me siento con estas fiestas por decreto, en lugar de hacer balance y más zarandajas (si queréis selecciones de tebeos del año e informes y cosas así buscad en otros sitios que yo ya comento tebeos durante el resto del año) simplemente os exhorto  a que disfrutéis de la fiesta y la jarana como cada uno y cada una mejor quiera, pueda o le dejen. Que al menos no nos quiten lo bailado.

En fin, sed felices y divertíos. Por aquí, me encontraréis leyendo y escribiendo de tebeos cuando se os haya pasado la resaca.

domingo, 23 de diciembre de 2012

“Usted 7”, de Esteban Hernández.



No deja de ser interesante que un autor que goza de una consolidada trayectoria con cinco obras publicadas que han obstenido el aplauso de la crítica y el público, aparte de algún que otro premio,  como el valenciano Esteban Hernández siga apostando por la autoedición en un formato, el fanzine, que por mucho que se empeñen en extinguir sigue siendo ideal para que los jóvenes autores vayan curtiéndose y aprendiendo el oficio antes de lanzarse sin red a la publicación de novelas gráficas y que los más veteranos experimenten y prueben nuevas vías en un producto ideal para ello sin la obligación de contentar a un público siempre pendiente. De este modo, el fanzine que Hernández se autoedita, “Usted” –del que ya escribí por aquí-  llega a su respetable séptimo número mostrando un excelente estado de forma  (de hecho recibió el premio al mejor fanzine en el 30ª  Salón de Barcelona).

Tras la elegante y enigmática portada de este séptimo número, Hernández recopila un conjunto variopinto de historias propias realizadas en los últimos años en las que sigue explorando algunas de las obsesiones que ya han aparecido en obras más extensas como Suéter”, “¡Pintor!” o “El Duelo”. Temas como el absurdo cotidiano, la muerte, la locura o el paso del tiempo siempre filtrados a través de su sensible y personalísimo punto de vista que culmina en historias  en las que, en algunas de ellas,  el autor abre ventanas a su propio mundo personal al lector, interpelándole incluso directamente con preguntas abiertas en un intento de ubicarse a sí mismo como autor a través de  la comunicación y el (re)conocimiento de sus lectores (una llamada de atención que ya aparece inserta en el propio título del fanzine).

Entre estas historias, entre las que destaca para mi gusto la estupenda “Ciprés”, Hernández experimenta con estilos de dibujo, sin perder su personalidad, y géneros y tratamientos atreviéndose incluso con el humor naif en la serie “Mik i Kim” mostrándose como un autor inquieto a la búsqueda de ampliar sus recursos gráficos para seguramente sacarles partido en su obra posterior.

En definitiva, el séptimo número de “Usted” a pesar de su humilde, pero elegante, envoltorio esconde auténticas joyitas a un precio ridículo por el que merece la pena correr el riesgo de probar. Ustedes sabrán lo que hacen que yo ya se lo he contado.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Cuando a Max le gustaban los Elektroputos.

Como ni se ha acabado el mundo  ni me ha tocado la lotería y ya he dado la vuelta pertinente por el centro de Madrid, el cuerpo pide recordar aquellos años ochenta en que un joven Max creó el logotipo y la portada del disco de los Elektroputos, ecléctica formación catalana de eclécticos sonidos punk-ska formada en 1984 y que todavía anda por ahí dando guerra.

Os dejo con uno de sus temas más conocidos “Creemos firmemente” muy adecuada para estos tiempos navideños.


viernes, 21 de diciembre de 2012

“Basura” de Juan Giménez y Carlos Trillo.



En estos días en que medio mundo se ha distraido elucubrando sobre pueriles fantasías en torno al fin del mundo mientras el otro medio se preocupa únicamente de cómo cuadrar sus cuentas para poder sobrevivir al fin de año, no resulta de más volver la vista a los clásicos y releer cómics de enjundia como “Basura” de los  argentinos Carlos Trillo (guión) y Juan Giménez (dibujo), en el que serializado desde las páginas de la revista “Zona 84”, primero, y recopilado en álbum por Toutain después mostraron con cruda eficacia bajo la forma de distopía futurista las muchas miserias de la naturaleza humana.
 
En un futuro lejano –no sabemos cuanto- la mayor parte del mundo se ha convertido en un enorme vertedero en el que intentan sobrevivir los escasos supervivientes siendo su atmósfera casi irrespirable. Algunos grupos han caído en el supersticioso primitivismo animista sobreviviendo de la búsqueda diaria entre los restos que paulatinamente se vierten mientras otros algo más afortunados se hacinan en una fortaleza a la espera que se cumpla una antigua profecía mesiánica sobre la que han fundado sus esperanzas. Ignorados por ambas sociedades existe una oligarquía civilizada y tecnológica que vive aislada manteniendo el statu quo sobre las ruinas de la Tierra y generando nuevas cantidades de basura. Cuando uno de esos privilegiados es expulsado del paraíso se encadenan una serie de casualidades y mezquindades que llevarán a los desfavorecidos del mundo a intentar asaltar las puertas del cielo.

“Basura” es una obra maestra de la Ciencia Ficción en cómic que, si no ha obtenido mayor reconocimiento, ha sido consecuencia directa de su falta de reediciones desde su última publicación a finales de los noventa. En esta obra ese guionista todoterreno, efectivo y humanista, como fue el añorado Carlos Trillo firmó uno de sus más redondos y certeros guiones con una historia que, a diferencia de otras más libres y personales aportaciones al género como es el caso de “El Peregrino de lasEstrellas”,  se ciñe perfectamente a las convenciones de la Ciencia Ficción distópica y catastrofista inspirada libremente en obras maestras del género como “¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!”, “Blade Runner” o “Mad Max” y coqueteando con la, por aquella época, ya boyante corriente Cyberpunk.

En apenas cincuenta memorables páginas, Trillo construye una exquisita fabulación en que refleja con precisión las miserias de la naturaleza humana fácilmente manipulable a los mesianismos y las crisis totalitarias bajo la siempre efectiva envoltura de género. Trillo describe con precisión las peculiaridades y complejidades de los distintos grupos que malviven en el vertedero en el que el planeta se ha convertido estableciendo minuciosamente todos los elementos para que la historia alcance su clímax final y que la revolución de los desfavorecidos finalmente acabe triunfando y mostrando la sutileza de su denuncia en un final abierto tan efectivo como canto al sol a la esperanza o como descarnada sentencia fatalista en clave spengleriana.

Si el guión de por sí es redondo se retroalimenta y refuerza magníficamente por el espectacular trabajo que un motivado Juan Giménez realizó reflejando primorosamente la decadencia del mundo moribundo en el que se desarrolla la historia. Giménez es un especialista en el género de la Ciencia Ficción y en esta obra demostró su madurez asumiendo y cumpliendo con el reto planteado por Trillo para insuflar credibilidad a la historia, ciñéndose en las pocas páginas de las que dispone para recrear con originalidad, precisión y detalle toda la aplastante riqueza de las sociedades descritas (inspirado en parte en los trabajos de los grandes de "Metal Hurlant" - los Moebius, Caza, Bilal, Druillet...- y, por extensión, la imaginería de las peículas de CFde Ridley Scott, todo hay que decirlo) y de la ambientación del mundo apocalíptico planteado –del que los creativos de “Wall-E” sin duda tomaron buena nota-  sentando unas bases para dejar luego a la imaginación de cada lector la continuación de las muchas historias que su rica visión sugiere. “Basura” es el germen de buena parte de su reconocida obra posterior incluida la tan aclamada “La Casta de los Metabarones” y es una pena que no sea más (re)conocida.

Precisamente,  se ha achacado como defecto a “Basura” que su inicial serialización y reducida extensión conlleva la deficiente caracterización de los personajes protagonistas y el escaso desarrollo de los variados y ricos elementos presentados por Trillo. No estoy para nada de acuerdo. Seguro que los elementos planteados habrían dado para una serie de álbumes pero el equipo formado por Trillo y Giménez  saca todo el partido de los medios que disponen para construir una historia ambiciosa y completa que invita a la reflexión del lector explotando el carácter arquetípico de sus protagonistas y su naturaleza de obra de género para enriquecer sus interpretaciones probablemente mucho más allá incluso que la propia intención de sus autores y que, con una mayor extensión, se desvirtuaría.

Si el mundo no se ha acabado mañana y estáis leyendo esto, buscad este tebeo y dadle una oportunidad a una obra que mereciendo una exquisita adaptación cinematográfica no dispone ni siquiera de una reedición digna a estas alturas de la fiesta. Y es que quizás sí que el mundo debería acabarse si seguimos dejando que obras como esta acaben en el olvido de la basura.  

jueves, 20 de diciembre de 2012

“El retorno de las Ti-girls: Dios y Ciencia”, de Jaime Hernandez.




La publicación de cada entrega de las “Locas” de Jaime Hernández es una buena noticia para los aficionados al cómic, por lo que la aparición de “El retorno de las Ti-girls: Dios y Ciencia” editada por La Cúpula, en un nuevo formato que no me acaba de convencer del todo, no puede menos que ser celebrada.
En esta nueva entrega, Jaime apuesta por rendir un homenaje al género superheroico trasladando a sus heroínas a vivir una aventura de género en la que un grupo de inadaptadas, variopintas y heterogéneas superheroinas, las Ti-girls, han de reunirse de nuevo para hacer frente a la desencadenada y superpoderosa Penny y a sus hijas al tiempo que viven todo tipo de rocambolescas aventuras. Mientras tanto, Maggie, lee tebeos.

La capacidad para fabular y ofrecer nuevas versiones del rico universo femenino que ha ideado se renueva en esta nueva entrega en la que Jaime Hernandez reinterpreta las convenciones del género superheroico en una elaborada metaficción en la que las tramas y los personajes se superponen en un elegante y delicado artificio narrativo solo al alcance de los más grandes en esto de la narración en viñetas. 

Dentro del propio universo de ficción que Jaime ha creado a lo largo de los años ha parido sin aparente esfuerzo un nuevo universo superheroico, con su historia, tradiciones y reglas en el que sus superheroinas corren delirantes aventuras, logrando que uno y otro se intercomuniquen y superpongan de un modo único a través del elegante blanco y negro de Jaime, encontrando como medio de intercomunicación y nexo final entre ambos los cómics que tanto en la ficción como en la realidad los personajes y los lectores leemos con lo que el lector acaba involucrado en la historia como un elemento más en la sofisticada elaboración del autor.

Jaime Hernández –como casi todos los autores independientes, incluidos los novelistas gráficos, antes o después- asume su deuda con un género superheroico y un formato –el comic book, ojo a las fantásticas portadas- que conoce perfectamente pero que reinterpreta en clave femenina dejando que sus personajes resuelvan sus delirantes conflictos de maneras novedosas y originales al tiempo que el lector conocedor de la materia podrá rastrear las referencias ocultas, rizando el rizo al no traicionar en ningún momento su propia independencia y la esencia de su propio universo de ficción.

El retorno de las Ti-girls: Dios y Ciencia” nos devuelve al Jaime Hernández más camp y bufo aprovechando todas las posibilidades del género superheroico para dar rienda suelta a su imaginación y a su admiración por las luchadoras mexicanas transmutadas en tiernas o maduras superheroinas que ríen, lloran y sueltan tortazos, al tiempo que juega con la estructura del cómic para sembrar en el lector la confusión en torno en qué plano se está desarrollando una historia en la que los personajes, como criaturas autoconscientes e independientes, están en constante diálogo no solo entre ellas sino también con el lector y el autor.

En definitiva, “El retorno de las Ti-girls: Dios y Ciencia”, es una nueva demostración del enorme talento y devoción por el cómic y la mujer (en el fondo toda mujer es una superheroina) de Jaime Hernández. La enésima vuelta de tuerca a un universo único capaz de salir reforzado de los más locos viajes a los que le somete su autor. Y nosotros que lo disfrutemos muchos años.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

“Silhouette: Arcángeles oscuros”, de Victor Santos y Jesús Alonso Iglesias.




No deja de ser una buena noticia que en España –me niego a usar la manida frasecita peyorativa “de este país”- haya autores que todavía sigan apostando contracorriente  por el cómic de género sin dejarse llevar por los modismos que apuestan por la introspección y el ombliguismo. Autores como el guionista Victor Santos y el dibujante Jesús Alonso Iglesias que nos alegran el día demostrando que su “Silhouette” no fue flor de un día y ha encontrado continuidad dentro de Dolmen Editorial para llegar al menos a una segunda entrega “Arcángeles oscuros” más redonda incluso que la primera.

Llega el invierno al París tomado por los nazis y el resistente enmascarado Silhouette busca aliados en la Resistencia. Sin embargo, su desorganización no acaba de convencerle y encontrará unos sorprendentes colaboradores en los letales gemelos Frey y Freya, alemanes disidentes a los que se unirá para atentar contra los intereses nazis. Sin embargo, los gemelos tienen sus propios planes y liberarán una amenaza que hasta los nazis temen y que llevará a Silhouette a tener que colaborar con un viejo enemigo.

Arcángeles Oscuros” es una apuesta por el cómic de entretenimiento de siempre de toda la vida que tiene como única meta el hacer pasar un buen rato a los lectores. Y a fé mía que Víctor Santos lo consigue con un guión imaginativo, intenso y complejo plagado de acción y en el que los giros argumentales se suceden sin tregua. De este modo, Santos reimagina en esta entrega la siempre agradecida relación de los nazis con las fuerzas místicas y los variopintos y rocambolescos proyectos armamentísticos que idearon –aunque no siempre llevaran a cabo- en una historia en la que además se dota de mayor profundidad al personaje principal y su universo de ficción. Se nota que Santos y Alonso han mamado muchos cómics y películas de acción para construir un eficaz personaje pulp a medio camino entre el Soldado Desconocido y La Sombra con el suficiente potencial para tener una vida larga y duradera a poco que cuente con el respaldo de los lectores.

Si la primera aventura deSilhouette nos presentó a Jesús Alonso Iglesias como un dibujante a seguir “Arcángeles Oscuros” confirma su potencial y sorprende que su trabajo no tenga más repercusión. Partiendo de una base clásica de la escuela francobelga deudora de autores como Conrad y Franquin y de los elementos góticos y pulp y los fuertes contrastes de los que Mignola es un maestro, Iglesias saca el máximo partido de su potente concepción del claroscuro para atreverse con las composiciones más complejas y difíciles con lo que el tebeo es una búsqueda constante de sus propios caminos narrativos evitando en la medida de lo posible los recursos trillados para que el resultado resulte formalmente fresco, vertiginoso y dinámico.

Arcángeles oscuros” es una grata noticia para el cómic español que viene a demostrar que todavía hay hueco en nuestros estantes para el cómic de entretenimiento de calidad y que las propuestas de género no han de estar reñidas con el talento. Autores tan desacomplejados como Santos e Iglesias lo demuestran y ojalá tengamos más aventuras de “Silhouette” por muchos años.

martes, 18 de diciembre de 2012

“Azul y pálido” de Pablo Ríos.






Pablo Ríos –alías internetero, Tebeobien- debuta como autor de cómic por la puerta grande con la publicación de “Azul y Pálido” en una cuidada edición de Entrecomics Cómics. Ríos nos sorprende con un cómic que no es una historia de ficción en sí sino un acercamiento respetuoso al mundo de la Ufología y, más concretamente, al de los avistamientos y las abducciones, presentando como si de un documental se tratase los testimonios de los protagonistas.

De este modo, “Azul y Pálido” recoge el testimonio en primera persona de algunos de los más famosos casos de abducidos de la historia de la Ufología, casos como los de UMMO, Schneider, Sixto Paz, Billy Meier, los Hill o Giorgio DonGiovanni sobre los que han corrido y corren ríos de tinta en las revistas del ramo y han monopolizado programas y más programas televisivos desde los del respetado Fernando Jiménez del Oso hasta los del efectista Iker Jiménez.

Parece ser que Pablo Ríos ha sentido –y, en su caso, continua sintiendo-  como todos los que fuimos chavales en los ochenta ese gusanillo por saber qué se esconde en esos mundos ignotos del espacio exterior que Carl Sagan sembrara en nuestras influenciables mentes al presentarnos con su apocalíptica voz  -bueno, la voz del excelente doblador José María del Río- sus documentales sobre el cosmos  y ha querido acercarse al tema en su primera obra  si no desde la premisa científica de los documentales de Sagan desde lo aprensible y concreto del periodismo documental reconstruyendo el testimonio de aquellos que dicen que han contactado con extraterrestres para acabar planteando sutilmente las mismas cuestiones filosóficas que su admirado Sagan. Para que su falso documental tenga visos de credibilidad Ríos se ha documentado profusamente para presentar los casos y las entrevistas por boca de sus protagonistas en lo que no deja de ser un original esfuerzo para ampliar las fronteras del cómic hacia un género poco explorado como es el del reportaje en profundidad en la estela –salvando las distancias al no tratarse (creo) de testimonios de primera mano- de un Joe Sacco.

 A pesar de ello, destaca en la seriedad con la que el autor se ha tomado su obra y el respeto con que presenta los diversos testimonios, manteniendo la asepsia en la presentación de las experiencias relatadas más allá de lo sobrecogedoras o disparatadas que estas sean dejando que cada lector saque sus propias conclusiones en función de los datos explicados. Lo que sí es cierto que más allá de la credibilidad que se quiera otorgar a los testimonios las historias seleccionadas por Ríos para su cómic acaban ofreciendo un interesante fresco de la riqueza de la personalidad humana, mostrando la variedad de reacciones de los abducidos tras su experiencia, un conjunto plural y variopinto que acaba reflejando a los visionarios, locos, elegidos, listos, bienintencionados y hasta enamorados que, en conclusión, más allá de otorgar respuestas a alguna incógnita de las muchas singularidades y aristas del tema que trata no deja de plantear, como hacía Sagan en sus documentales, nuevas preguntas sobre la condición humana.

En su primer cómic, Pablo Ríos se muestra como un autor solvente y a la última en cuanto a las corrientes  y modas del cómic norteamericano y patrio mimetizando recursos gráficos que se pueden rastrear en las obras de los Clowes, Seth, Ware, etc, para sacar el máximo  partido a la sobria composición de página de nueve viñetas en la que está elaborado la mayor parte del cómic haciendo que el texto escrito a veces complemente y a veces se contraponga con las imágenes para ampliar la información otorgada al lector y apostar toda la sutileza de la obra a la variedad y riqueza de sus muchas metáforas. Su estilo feista y minimalista es adecuado para mantener el distanciamiento en la presentación de la historia pero, sin embargo, en ocasiones ese distanciamiento resulta exagerado y evita que el lector poco interesado por el tema tratado se enganche a la historia.

Quizás el excesivo comedimiento y neutralidad que pretende Ríos acaba derivando en rigidez formal  necesaria quizás para mantener la ilusión de distanciamiento respecto a los temas tratados o se deba más bien a la rigidez propia del neófito pero el cómic gana en aquellos capítulos en los que Ríos se suelta el pelo y otorga un mayor dinamismo a la narración ampliando el abanico de las soluciones formales y de sus referentes gráficos a tipos tan cósmicos como Jack Kirby.

Azul y Pálido” es una obra interesante, especialmente para todos aquellos interesados por el tema de la ufología o simplemente por la diversidad de los humanos y sus reacciones, y la carta de presentación de un autor con cosas interesantes que contar del que espero lo mejor esté por llegar. Habrá que estar atentos.

lunes, 17 de diciembre de 2012

“Las aventuras del Capitán Torrezno 8: La estrella de la mañana”, de Santiago Valenzuela.





Tras el cambio de editorial de De Ponent a Panini, Santiago Valenzuela nos ofrece la ya octava entrega de su premiada serie “Las Aventuras del Capitán Torrezno” dejando claro que lejos de agotar la fórmula tras "Plaza Elíptica",  Valenzuela mantiene el pulso de su particular épica comosgonía gnostica de barrio retomando las gestas heroicas de Torrezno en su particular microverso.
El sitio de Antioquia prosigue pero el Capitán Torrezno no está dispuesto a que se demore demasiado. Persiguiendo unos juncos del Khan, Torrezno y sus aliados llegan a una mortífera base del Emperador armada con un potente rayo que puede acabar con las fuerzas rebeldes (esto nos suena, ¿no?). Sin embargo, los tártaros y sus aliados técnicos no saben todavía que Torrezno es mucho Torrezno y está capacitado para acometer las más imponentes hazañas sin enterarse.

Santiago Valenzuela nos vuelve a reintroducir en un nuevo episodio de  la cruenta guerra que las fuerzas del Sumo encabezadas por Torrezno libran con las todavía temibles hordas del Emperador al tiempo que los misteriosos técnicos siguen con sus particulares designios favoreciendo a unos y a otros en pos a sus particulares y misteriosos planes, mientras en los planos superiores los parroquianos siguen preocupados solo por el fútbol y escamotearse de pagar  las copas.

Se podría pensar que tras los premios recibidos y el retraso sufrido por los azares  entre editoriales la serie podría haberse resentido en esta nueva entrega pero, sin embargo, Valenzuela no decepciona y nos ofrece una nueva aventura repleta de acción y humor que hará las delicias de todos sus seguidores, sacando una vez más partido de la reformulación de los argumentos más trillados de la cultura popular pero también de su revisión de la historia, la ciencia, la filosofía y la teología  para construir una de las obras más sólidas y coherentes del cómic patrio de los últimos tiempos.

En “La estrella de la mañana”, Valenzuela nos vuelve a ofrecer una historia que hace de la fantasía, la aventura y el humor sus principales bazas, mezclándolas en las dosis justas para que delas muchas ficciones que conforman el Frankenstein que es esta serie Valenzuela ofrezca una historia fresca y original a la que, de momento, no se la vislumbra fin. Además, Valenzuela con cada nueva entrega amplía sus recursos narrativos mostrándose como un autor más completo. De este modo, en estas nueva entrega a la clásica composición de página en cuadriculas tan característica a la que incorpora sus características parrafadas la complementa con nuevas composiciones para transmitir la confusión de los personajes y la historia con cuidadas y sorprendentes composiciones en las que vuelve a dejar patente su búsqueda de nuevos caminos narrativos que permitan que forma y fondo, texto y grafismo, se complementen más y mejor.

Las aventuras del Capitán Torrezno 8: La estrella de la mañana” vuelve a dejar patente que Valenzuela es uno de los mayores talentos del cómic patrio y su obra por su originalidad y calidad ser exportada a otros países. ¿Será posible? El tiempo lo dirá, de momento, yo ya espero impaciente la novena entrega tras el enigmático cliffhanger final. Ojalá no se demore demasiado.

viernes, 14 de diciembre de 2012

“Major League Chew 5”, de Rob Guillory John Layman.


Si hay una serie realmente divertida dentro del mainstream que no deja de sorprenderme entrega a entrega esa no es otra que “Chew” de la que Planeta acaba de publicar el quinto arco argumental que reúne los números 21 a 25 de serie regular norteamericana.

En esta nueva entrega, el agente federal Tony Chu, el cibopata perfecto, y su compañero el cybog John Colby son finalmente defenestrados de su puesto dentro de la FDA  y degradados. Chu es trasladado al Departamento de Tráfico para convertirse en un mero agente de tráfico con faldita escocesa mientras Colby pasa a fomar parte de la USDA. A pesar de ello,  cuando parece que por fin Chu ha encontrado un sitio en el que encaja es secuestrado por el exnovio de su chica para obligarle a usar su cibopatía –Chu es capaz de recibir información de todo lo que come- para descubrir los secretos sexuales de antiguas estrellas del baseball muertas y escribir un best seller con el que forrarse. Mientras Chu se encuentra secuestrado y es torturado, su hija Olive también es secuestrada por el renegado de la FDA Mason Savoy quien quiere aprovechar sus habilidades en su lucha paralela contra el crimen y hacer de ella su pupila.

Guillory y Layman me tienen ganado con la habilidad con que desarrollan unas tramas repletas de originalidad y mala baba, en la que renuevan los tópicos del thriller policial en historias asquerosillas de metaficción alimentaria repletas de personajes sorprendentes con los que construyen una distopía delirante en la que vuelcan sus conocimientos de dos vidas dedicadas a satisfacer su  insaciable hambre de cultura de derribo. 

Lo mejor de todo es que en lugar de ir improvisando los autores parecen tener perfectamente definidio en todo momento hacia donde quiere ir la serie y qué historia están contando dejando muy poco hueco a la improvisación. De este modo, “Major League” es un arco lleno de ideas a desarrollar, vomitadas en viñetas únicas, de las muchas de las que a sus autores parecen sobrarles que en otros mundos y épocas habrían dado lugar a multitud de páginas de cómics repetitivos y formulaicos.

Sin embargo, estos chicos tienen un dominio absoluto de su medio y solo se repiten cuando ellos quieren como, por ejemplo, a la hora de presentar las tramas en paralelo de los dos secuestros desarrollados en este arco que conforme progresan van dando resultados divergentes que seguramente darán mucho juego en el futuro de la serie.

En fin, “Chew” es una gozada, un cómic comercial lleno de talento y gracia. Algo que hoy por hoy no resulta tan fácil de encontrar. Que os aproveche.

jueves, 13 de diciembre de 2012

“Aama 2: La multitud invisible”, de Frederik Peeters.




Astiberri concentra lo más interesante de sus novedades en este final de año y entre las mismas destaca “La multitud invisible”, segunda parte de “Aama”, la trilogía futurista que el suizo Frederik Peeters iniciara con Olor a tierra quemada, confirmando las buenas impresiones que me dejó esa primera entrega.

El desmemoriado Verloc irá descubriendo a través de las anotaciones en su diario como tras su llegada al planeta Ona(ji) y la toma de contacto con la colonia científca que desarrolló la revolucionaria Aama,  partió junto a su hermano Conrad y el simio robótico Winston con algunos miembros de la colonia en busca de la Aama para comprobar como la sustancia está empezando a afectar sorprendentemente al ecosistema de Ona(ji).

Desde las primeras páginas, Peeters nos vuelve a arrastrar a los misterios que se esconden en el mundo de Ona(ji) en una expedición transversal  e iniciática que se desarrolla en varios planos dejando constancia de la madurez de un autor que a pesar de su juventud es capaz de reinventar su obra en cada nueva entrega para presentar de una manera original sus obsesiones.

Como ya hiciera en “Lupus” se vuelve a aprovechar de la versatilidad de la Ciencia Ficción para desarrollar una metáfora hipnótica en torno a los problemas del hombre contemporáneo, sugiriendo las consecuencias de los pliegues más oscuros de las sociedades tecnificadas planteando el éxito de as quimeras futuristas a las que nos enfrentamos al describir una sociedad deshumanizada en la que cuanto más implantes tecnológicos y racionalidad evolutiva más aumenta la sensación de soledad y aislamiento interior de los individuos.

Peeters refuerza esa sensación de desamparo y zozobra en la que se mueven siempre sus personajes otorgándole a su protagonista Verloc la condición de desmemoriado con lo que el propio personaje va descubriendo su historia a través del socorrido recurso de la lectura del diario al mismo tiempo que los lectores del cómic. En ese sentido, Peeters da buena muestra de su condición de exquisito narrador para trasladar al lector con fluidez y claridad a través de los diferentes lapsos temporales en los que se desarrolla la aventura al tiempo que construye un discurso uniforme que otorga solidez y coherencia a la obra.

Por otro lado, “La multitud invisible” es quizás la obra de Peeters en la que la acción y la aventura aun desarrolladas mediante un narrador interpuesto y sin ser el l objetivo último del autor están más presente al centrarse durante buena parte de este álbum en la narración de los azares y peligros a los que se enfrentó la expedición que parte en busca de la Aama por el evolucionado y revolucionado planeta Ona(ji). Sin embargo, este planteamiento aventurero no es más que una excusa para presentar el trasfondo de la obra enfrentando al mermadoy confundido protagonista con la exuberancia de la nueva fauna y la flora del planeta evolucionada a partir de la Aama.

En el fondo, el interés de Peeters es hacer una Ciencia Ficción filosófica partiendo de convenciones y clichés de género con lo que todo tiene un toque personal e intimista aun cuando transite por sendas ya trilladas por grandes del género en referencias que resonarán en la mente de los aficionados a la Ciencia Ficción aunque no acaben de ubicarase del todo.

Así, es fácil rastrear elementos en “Aama”  propios de los Herbert, Lem,  Asimov o Aldiss filtrados y reinterpretados en función de las propias obsesiones de Peeters, lo cuál otorga un mayor atractivo a una obra que además en el apartado gráfico cuenta con un acabado excelente en el que el autor suizo muestra un especial detalle en la descripción del ecosistema de Ona(ji) poniendo un detalle similar al del brasileño Léo en “Aldebarán”, autor y obras con las que guarda ciertas similitudes en cuanto al trasfondo de su obra  aun cuando Peeters se muestre como un autor más sutil y ambicioso en el tratamiento de sus objetivos. Tampoco habría que obviar referencias más peregrinas como un acabado gráfico que, por momentos, parece influido por el estilo elegante y limpio del Guillon de “Los Naufragos del tiempo  e incluso detalles tan extravagantes como esos deambuladores que recuerdan a los tentáculos del Dr. Octopus o el acabado del traje de Conrad que se parecen al diseño del Madrox de “Factor X” que hacen sospechar de la enorme variedad de referencias ocultas en la obra. 

En fin “La multitud invisible” me ha parecido un gran cómic, una aventura transversal que en estos tiempos de tontadas que confunden la Ciencia Ficción con la espectacularidad sin contenido apuesta por una Ciencia Ficción inteligente, honda y conmovedora que replantea las preguntas de siempre - ¿Quiénes somos?¿Adonde vamos?¿De donde venimos? – con sutileza y sensibilidad. Ojalá en la tercera entrega de “Aama”, Peeters nos ofrezca alguna respuesta valida.