viernes, 13 de julio de 2012

“1Q84: Libro 3”, de Haruki Murakami.

Tenía muchas ganas, tras haber leído las dos anteriores partes de la trilogía “1Q84” recopiladas por Tusquets en un único volumen, de comprobar como Murakami concluía las peripecias de Aomame y Tengo en el extraño mundo de 1Q84 y aunque el final pueda resultar lógico he de decir que en conjunto me ha parecido la peor de las tres partes con diferencia.

En esta nueva entrega, Murakami continúa alternando las peripecias de los dos protagonistas donde se quedaron. Aomame confinada en un piso refugio tras haber acabado con el jefe de la secta Vanguardia y espera volver a reencontrarse con Tengo mientras este se encuentra en el extraño Pueblo de los Gatos asistiendo a su padre moribundo. A las aventuras de estos dos personajes Murakami une las de un personaje al que otorga una mayor importancia el detective Ushikawa al que Vanguardia ha encargado la búsqueda de Aomame.

Decepcionante y fallida la conclusión de “1Q84” en la que Murakami deja sin resolver todos los misterios planteados en torno a las peculiaridades de este mundo deforme para centrarse exclusivamente en la reunión de los dos protagonistas eternamente aplazada. Quizás como metáfora del amor imposible pueda tener un pase pero lo dudo pero no deja de resultar decepcionante que el autor haya mantenido una trama de suspense y misterio rayana en el terror psicológico durante tantas páginas para plantar de ese modo a sus lectores con una conclusión tan pobre en la que deja sin explicación ni desarrollo a todo el elenco de personajes secundarios que han ido apareciendo a lo largo de la trilogía.

Quizás es que ha tenido que preparar un maratón o tuvo un bloqueo y no supo llevar más allá los enigmas planteados pero aviso que en este maratón de trilogía es más divertida la carrera que el último tramo que el lector acaba acalambrado. Si lo sé no corro.

jueves, 12 de julio de 2012

“Liga de la Justicia Oscura 1”, de Mikel Janin y Peter Milligan.

Una de las propuestas más desconcertantes y discutibles que nos está dejando el NUDC tras “Flashpoint” es la serie de la “Liga de la Justicia Oscura” de la que ECC acaba de publicar los primeros cuatro números. Discutible porque para la conformación de este supergrupo de seres místicos se han reintegrado en el universo superheroico tradicional por arte de “Flashpoint” y la floja “Flashpoint: Siete Secretos” a personajes como Constantine o Shade que llevaban décadas en el sello Vertigo y desconcertante porque aparte de estos dos que no son precisamente normalitos el resto del grupo lo conforman algunos de los superhéroes místicos más grillados, extraños e inestables del extenso panteón místico de DC, personajes como Madame Xanadú, Paloma, Deadman, Zatanna o Mindwarp a los que hay que unir los dos angelitos anteriormente mencionados… Telita para cualquier guionista, salvo que se sea alguien tan rarito como los personajes como Peter Milligan.

En estos primeros cuatro números –discutible la edición por parte de ECC de no haber esperado a publicar el arco argumental completo o al menos hasta el momento en que Milligan le ha cedido los trastos a Lemire- asistimos a la aparición de una amenaza mística de consecuencias imprevisibles consecuencia de la esquizofrenia de La Encantadora. Cuando los héroes tradicionales fallan, los héroes místicos se van uniendo (o algo así) para hacer frente a la amenaza.
Vaya contraste de leer la “Batgirl que comentábamos ayer en la que Simone es tan convencional y tan clarita frente a esta “Liga de la Justicia Oscura” que avisa desde el título ante todo es un galimatías oscuro y confuso que a estas alturas de la fiesta no se sabe si se va a convertir en la “Doom Patrol” del siglo XXI o la van a cancelar a las primeras de cambio (cancelar no la han cancelado pero en EEUU por lo que se ve ya han sustituido a Milligan por Jeff Lemire). Estos cuatro números en los que Milligan presenta a los personajes y describe el potencial de la amenaza de la Encantadora no dejan de ser epatantes aunque plantea más dudas sobre las posibilidades de la serie que garantías ofrece Milligan. Quizás en la próxima entrega, todo se aclare y deba aplaudir la maestría de Milligan una vez más pero de momento no pasa de ser todo raro, raro, raro.
En cambio, en el aspecto gráfico, la serie sí me está gustando bastante con el español Mikel Janin brillando a gran nivel y dando a la serie una atmósfera (sí, otra vez) oscura y opresiva que le va bastante bien inspirada en cierta medida en el   Chris Bachalo de la clásica “Shade, El Hombre Cambiante” pero adaptado a las modas superheroicas actuales.

En fin, veremos si este extraño experimento entre las convenciones superheroicas y el terror psicodélico y lovecraftiano que Milligan tan bien desarrolló en la Vertigo ochentera se consolida. De momento, tengo mis dudas pero a Milligan siempre le doy el beneficio de la duda y Janin es un dibujante a seguir.

miércoles, 11 de julio de 2012

“Batgirl 1”, de Gail Simone y Ardian Syaf.


Barbara Gordon  es uno de esos personajes secundarios que sirven para dar coherencia a un Universo. Ya sabéis uno de esos que  tan bien han sabido trabajar en Marvel durante décadas y tradicionalmente tan mal  en DC salvo contadas excepciones como la que nos ocupa. Barbara Gordon, hija del Comisario Gordon a tiempo completo y superheroina a tiempo parcial como Batgirl y como Oráculo desde que quedó confinada en una silla de ruedas por obra y gracia del señor Moore en “La Broma Asesina”. A pesar de ello, Barbara Gordon ha sido siempre un personaje con cierto peso en el Universo DC al que no se le ha sabido salvo contadas excepciones desarrollar todo su potencial. Ahora resulta que tras los hechos de “Flashpoint”, Barbara ha recuperado misteriosamente la movilidad de las piernas –cosa tampoco tan extraordinaria como puede parecer si tenemos en cuenta que en DC las resurrecciones milagrosas y las destrucciones y nacimientos de multiversos son cosas de todos los días- y en la nueva colección de “Batgirl”, de la que ECC Ediciones acaba de publicar un recopilatorio con los cuatro primeros números USA, la experimentada guionista Gail Simone y el dibujante indonesio Ardian Syaf serán los encargados de resolver todas las incógnitas tanto pasadas como futuras en torno a Barbara Gordon.

En estos cuatro números y tras recuperar su rol superheroico de Batgirl, Barbara Gordon se enfrentará con un misterioso supervillano pirado llamado Espejo que se dedica a matar a gente que se ha salvado milagrosamente de morir. Mientras la anquilosada Batgirl se pone en forma para parar al villano deberá despejar la preocupación que su vuelta ha suscitado en Nightwing y la comunidad superheroica de Gotham al tiempo que se adapta a vivir fuera de la casa familiar con su nueva compañera de piso.

 
Como decía, Barbara Gordon siempre ha sido un personaje con mucho potencial por desarrollar y este NUDC puede ser el momento idóneo para ponerse a ello. Una garantía es que al frente de la serie esté precisamente una Gail Simone que conoce a la perfección al personaje tras su larga etapa en “Aves de Presa”, con experiencia en sacar partido a personajes de perfil bajo como demostró en “Los Seis Secretos” y que al parecer cuenta con bastante margen de maniobra por parte de la Editorial para explicar su recuperación. Por lo que se lee en estos primeros cuatro números antes de intentar justificar la recuperación de Batgirl precipitadamente Simone prefiere centrarse en los conflictos que provoca en el personaje la vuelta a la “normalidad” y abrir nuevas vías con el prometedor cliffhanger final.

En cambio, la trama con Espejo el nuevo villano que se desarrolla en estos números resulta bastante tópica y precipitada siendo una simple excusa argumental frente a lo que realmente interesa a la Simone y a los aficionados, ver como se adapta la nueva Barbara y los múltiples personajes con los que interactúa a su nuevo rol. Y es una pena porque Espejo podría dar bastante más de sí.

En el aspecto gráfico, conrtar con Ardian Syaf es un gran acierto ya que Syaf va camino de ser lo que podría haber sido Jim Lee si no se le hubieran subido los humos a la cabeza. Excelente narrador de secuencias de acción y con un correcto dominio de la anatomía, Syaf no tiene dificultades para desarrollar los distintos registros del personaje, el civil y el superheroico, aunando elegancia y fluidez narrativa.
En fin, una serie  entretenida e interesante y  que seguramente será del gusto de todos los que ya venían siguiendo el personaje, desarrollada por un equipo creativo de garantías que si desde la editorial les dejan el suficiente margen de libertad para desarrollar el personaje sin agobiarse por las ventas puede dar bastante de sí. El principal elemento negativo es la elección para las minúsculas cartelas en que Simone desarrolla los pensamientos de Barbara de unas fuentes doradas sobre fondo negro que solo tipos como Flecha Verde y Ojo de Halcón deben ser capaces de leer sin dejarse las pestañas. A ver si Syaf o Simone lo solucionan en próximos números.

Solidaridad

No me gusta traer estos temas al blog que prefiero mantener como un pequeño refugio de evasión y encuentro más allá de ideologías y las miserías de la vida  pero hoy por hoy y ahora mismo es lo que me pide el cuerpo.

martes, 10 de julio de 2012

“Vengadores Secretos”, de Warren Ellis, Jamie McKelvie, Kev Walker, David Aja, Michael Lark, Alev Maleev y Stuart Inmonen.

Concluida la publicación en España de la etapa de Warren Ellis en “Los Vengadores Secretos” toca repasito tal y como hiciera con la de Ed Brubaker en su momento. El desembarco de Ellis en la serie vino motivaado por la necesidad de finiquitar definitivamente el contrato que le ligaba a Marvel y poder continuar con  otros proyectos en los que dispone de mayor control sobre su trabajo pero en lugar de limitarse a resolver el asunto de cualquier manera ha demostrado en estos números y ser el guionista que mejor ha entendido el concepto de la serie hasta el momento, incluido su propio creador Ed Brubaker,  dejándonos unos números para el recuerdo no solo por la calidad de sus historias autoconclusivas sino por el nivel gráfico de los dibujantes con los que ha contado.
Ellis ha enfocado la serie como si de una “Global Frequency” vengadora se tratase, que en el fondo es la única manera lógica de entender este concepto de grupo si se obvían los criterios meramente comerciales y, dado que su colaboración en la serie iba a ser puntual, no se ha preocupado por intentar profundizar en los personajes y las relaciones entre ellos para ceñirse a pulir el concepto desarrollando excelentes tramas autoconclusivas llenas de la imaginación e ingenio que se le presupone al creado de “Planetary” y en las que ha aprovechado  las posiblidades del género superheroicos con elementos de ciencia ficción, terror, misterio y espionaje. De este modo, hemos visto como estableciendo roles bastante definidos a los personajes – La Bestia una especie de coordinador y asesor científico de las misiones y el resto de comandos de campo dirigidos por el Capi- y como única concesión al plan editorial de la serie otorgando empaque al desdibujado Consejo de las Sombras, la organización secreta ideada por Bru para que actuase de némesis de  este grupo, haciéndolos responsables últimos de las amenazas que los superhéroes van desarticulando  antes de convertirse en un auténtico peligro.
Ellis en cada número ha planteado tramas en cada uno de los seis números de la serie que en la cicatera Marvel actual  amante del descompressive storytelling habrían dado para seis años de serie en manos de otro autor menos generoso y, en cierto modo, ha conectado en la época dorada de la Editorial en la que cualquier cuaderno despertaba expectación. De este modo, hemos visto a los héroes explorar ciudadelas secretas abandonadas y vivir extrañas paradojas temporales, desenmascarar saboteadores secretos del Consejo de la Sombra; acabar con extrañas amenazas mutantes que viajaban en camiones demoníacos en una deliciosamente loca vuelta de tuerca al “Demonio de la Carretera” y desactivar el enésimo proyecto supervillano de crear supersoldados.

Y todo ello, lo ha hecho con originalidad, gracia e ironía y con una calidad incuestionable en la que ha dado libertad a los estupendos dibujantes con los que ha contado algunos nombres completamente consolidados y sinónimo de calidad como Lark (espectacular ambientación invernal), Maleev (brillante el recurso de homenajear a la clásica  “Modesty Blaise” de Jim Holdaway en los flashback de la historia de los saltos temporales y en la que su heredera marvelita la Viuda Negra lleva el peso de la historia) o Inmonen (qué diferencia de este Inmonen con una historia que contar frente al del bodrio perpetrado por Fraction en “Miedo Encarnado”) al de otros que están a punto de serlos si no lo son ya como un genial David Aja camino de convertirse en el nuevo Steranko o un Jamie McKelvie que en su versión de la ciudadela abandonada ha sabido crear una atmósfera poética de tensión y misterio que me ha recordado al gran Moebius. Todos los dibujantes han dado lo mejor de sí y han dado un mayor empaque a las correctas y entretenidas tramas ideadas por Ellis.



En fin, tras el adiós de  Ellis (algo está fallando en Marvel dejando escapar talentos como este y encomendándose a los Fraction y Bendis) viene Rick Remender del que no tengo referencias más allá de lo leído en el número 21.1 pero que  tiene pinta de ser un esforzado de la ruta. Va a costar acostumbrarse a la mortadela tras el caviar británico.

Respecto a la edición de los cinco números de Ellis (16 a 21 numeración yanqui) por parte de Panini en grapas (15 a 18 edición española), no puedo dejar de comentar que me ha dejado totalmente descolocado y no acabo de pillar el criterio de publicación con un número suelto, dos números dobles a distinto precio por tener distinto número de páginas y un último número doble con el último número de Ellis y el primero de Remender en una maniobra para intentar enganchar al personal a la nueva etapa. Todo un descontrol cuando lo más lógico quizás hubiese sido publicar las grapas individualmente o agrupadas en dos números (2-3 respectivamente). En fin, el que lo quiera tener todo ordenadito tendrá que esperar al TPB, me temo.

lunes, 9 de julio de 2012

“Drácula”, de Robin Wood y Alberto Salinas.

Algo bueno he tenido que hacer desde que empezó el año porque los editores magos no han traído el “Drácula” de Robin Wood y Alberto Salinas como pedí por aquí. Y no solo eso, sino que la alegría se incrementa al comprobar que a la continuada pero discontinua labor que desde hace un par de años ha realizado 001 Ediciones ofreciéndonos obras de Wood de calado como “Gilgamesh El Inmortal” y “Savarese” se suma ECC Ediciones con la apuesta en firme más importante que se ha realizado en España por la obra del paraguayo proyectando toda una Biblioteca sobre Robin Wood - que incluirá en los próximos meses, aparte de “Drácula”, obras imprescindibles como “Nippur”, “Dago” o “Dax”- que viene a remediar en parte el incomprensible e injusto ninguneo de décadas al que la industria nacional condenó al paraguayo.

Drácula”, publicada originalmente para el mercado italiano en el que Wood es una figura a principios de los noventa, es una obra idónea para descubrir las cualidades de Wood antes de embarcarse en otras más extensas como las mencionadas “Nippur o “Dago”. En “Drácula”, Wood muestra su pasión por la historia y su dominio de cualquier tipo de genero ofreciendo una completa biografía del Drácula histórico desde su infancia hasta su muerte, un Vlad El Empalador, que antes de convertirse en icono vampiro por obra y gracia de Stoker, una de las figuras más sanguinarias, oscuras y ambiguas de la Historia Europea.
En “Drácula”, Wood muestra su inteligencia a la hora de acometer con habilidad la biografía de un personaje tan rico y complejo como Vlad Tepes, a medio camino entre la realidad y la leyenda, optando por el relato realista en primera persona por parte del mismo Drácula de su  biografía a un escribiente antes de partir hacia su campaña final. Con este recurso, Wood salva la necesidad de un excesivo rigor histórico en su narración y poder dar rienda suelta a su imaginación en la recreación del personaje–no olvidemos que, a pesar de la labor de documentación realizada por el guionista, no estamos ante un ensayo histórico, sino ante un tebeo cuyo principal fin es entretener-  justificando el engrandecimiento de su controvertida figura manteniendo la objetividad hacia el protagonista. De este modo, Wood logra el más difícil todavía y ofrece al lector un acercamiento completo y complejo abarcando las diferentes facetas del Drácula histórico, azote de los turcos y héroe de los rumanos, para que sea cada lector el que enjuicie al personaje.
Aunque se podría pensar que la incorporación de ese narrador interpuesto entorpecería y ralentizaría la lectura, Wood lo solventa desde el principio merced a sus soberbios diálogos, barrocos y concisos al tiempo que en el género histórico brillan aun más, y la claridad en la descripción de las situaciones del complejo marco en el que se mueve el personaje en la frontera de los reinos cristianos de los Balcanes con el pujante Imperio Otomano. El único guiño fantástico que Wood se permite es la introducción de una bruja que al estilo de las de “MacBeth” o “Las 7 Vidas del Gavilán” en distintos momentos de la narración avisa sin éxito sobre el fatal destino que le espera a Drácula.
La labor de Wood se ve potenciada por el talento del magnífico dibujante con el que colabora, el argentino Alberto Salinas, quién enseguida capta el enfoque que le quiere dar a la obra el guionista y lo enfatiza con su versión de Drácula, un personaje de aspecto medieval, oscuro y feroz, cuya figura agranda presentándolo en primer plano respecto al resto de los personajes que van a apareciendo en la obra y se contrapone con la romántica que Stoker ofreció en su novela. Por otro lado, Salinas es un maestro de la anatomía y la narración con lo que la historia se desarrolla con claridad, precisión y fluidez, aprovechando con sentido la composición de página en función mediante viñetas desiguales. Por otro lado, ECC Ediciones ha optado por una edición muy popular, accesible a cualquier bolsillo, y con una un buen nivel de reproducción en blanco y negro en lugar de la edición original a color italiana, con lo que la precisión del trazo de Salinas se puede apreciar a la perfección aunque se haya perdido el color directo del original por el camino.
Respecto a la edición, parece ser que Wood la ha revisado y ha reescrito los textos para la última parte de la obra con lo que quizás estamos ante la versión definitiva de la obra. Sin embargo, y  a pesar del cuidado puesto en la edición el único pero que se le puede poner es cierta confusión en el nombre de algún personaje marginal, Estanislao/Stanislav, cuyo nombre en ocasiones se opta por traducir y otras no. Un pequeño detalle que no emborrona el disfrute de la obra.
 
Vista la calidad y la cantidad de obras anunciadas, parece que este va a ser por fin el año Robin Wood en España. Disfrutémoslo.

viernes, 6 de julio de 2012

“Más allá de las nubes”, de Règis Hautière y Romain Hugault.


Norma Editorial sigue apostando por su línea de series de aviación y este mes añade a los títulos ya publicados “El Gran Duque” y “Mezek” un integral que recoge los dos álbumes, “Duelos” y “Combates”, que componen “Más allá de las Nubes”, obra dibujada por Romain Hugault y guionizada por Régis Hautière, equipo creativo que ya tiene publicadas varias obras de estilo similar en Francia.

En el período de entreguerras, se consolida la amistad entre dos temerarios pilotos, el francés Pierre y el norteamericano Alan, forjada en la competencia y el respeto a sus respectivas habilidades en las populares carreras aéreas de la época. Sin embargo, la relación se complica cuando entra en escena la novia de Pierre, Marie, por la que Alan se siente atraído. Los celos y las envidias provocarán el distanciamiento entre los amigos llevando su rivalidad hasta los combates aéreos de la Batalla de Inglaterra durante  la II Guerra Mundial.
Más allá de las nubes” es una correcta y entretenida historia de género que cuenta en el detallado dibujo de Romain Hugault, auténtico maestro a la hora de dibujar con exactitud y precisión todo tipo de aviones de época como ya demostró en “El Gran Duque”, su máximo atractivo. Hautière construye una sencilla pero efectiva trama en torno a la amistad de los dos protagonistas que sirve de excusa para mostrar algunos episodios de los inicios de la aviación y justificar el lucimiento del dibujante. Curiosamente y salvando las distancias, el estilo de Hautière se encuentra influido por la tradición realista de la BD histórica de Jacques Martin y sus seguidores y el de otro enamorado de los aviones y las bellas mujeres como fue Dave Stevens.

En fin, un tebeo correcto y entretenido que hará las delicias de todos aquellos que sean aficionados a los aviones antiguos en una edición bastante correcta. Si Norma sigue apostando por esta temática creo que no será la última vez que veremos publicados en España a estos autores.

jueves, 5 de julio de 2012

“Wonder Woman 1”, de Brian Azzarello y Cliff Chiang.



Si me hubieran dicho hace cosa de un año que Brian Azzarello iba a guionizar “Wonder Woman” habría puesto cara de póquer y hubiera mandado a mi informante a releerse entero “100 Balas”, porque, en principio, Azzarello es a Wonder Woman como si al algodón dulce le echas ketchup. Algo muy raro…Y, sin embargo, rebotado tras la paralización de la línea “First Wave”, Azzarello ha encontrado acomodo en el NUDC nada menos que en la colección de la amazona y tengo que decir que leídos los cuatro primeros capítulos de la serie yanqui recopilados por ECC Ediciones en un prestigio el inicio me ha gustado mucho más de lo que cabía esperar.

Diana, la Amazona exiliada por voluntad propia de Isla Paraíso, se ve inmersa en medio de una guerra no declarada entre los dioses del Olimpo tras la desaparición de Zéus. Hera busca vengarse de su infiel esposo acabando con  Zola, su penúltima amante mortal que al parecer está gestando  un nuevo semidiós bastardo en su interior y Diana intenta proteger a la muchacha refugiándose en Isla Paraíso. Durante su estancia allí, la reina Hipólita le confiará el secreto de su origen mientras los dioses olímpicos conjuran para ocupar el puesto vacante de Zeus y Hera continua con su venganza.

Azzarello ha sabido desmarcarse de los modelos previos más reconocibles en “Wonder Woman  centrándose en el aspecto mitológico que para mí es el más atractivo de la icónica amazona  y su relación con el panteón de los dioses griegos manteniendo los rasgos más reconocibles de la personalidad de la Diana clásica.  En estos primeros números, Azzarello presenta las pautas de la serie respetando la mayor parte de las convenciones del personaje previas al NUDC y deja su impronta desde el principio con algunas frases para el recuerdo, sentencias  de esas con las que consigue que le tenga tanto cariño (Ese gallinero sin gallos erróneamente llamado Isla Paraíso). La trama mitológica de los líos de faldas de Zeus es entretenida y promete ir a más.

En el aspecto gráfico, Cliff Chiang es un dibujante perfecto para Azzarello. Buen narrador y con un estilo inclasificable con cosillas de Darwyn Cooke, Steve Rude y Jaime Hernandez su Wonder Woman está bastante alejada del preciosismo de los Pérez, Barreto o Garcia-López, pero le da un toque original y moderno que le da una nueva dimensión al personaje y la serie.

En fin, que me ha gustado bastante el tratamiento lo que Azzarello y Chiang están haciendo en la nueva “Wonder Woman” y desde luego promete mucho más que las chuminadas de JMS. Seguiremos informando.    

miércoles, 4 de julio de 2012

“Dorian Grey”, de Enrique Corominas.


Diábolo Ediciones ha publicado hace pocos meses en un cuidadísimo volumen la adaptación al cómic de la archiconocida novela de Oscar Wilde, “El Retrato de Dorian Grey”, último y esperado trabajo de Enrique Corominas, afamado ilustrador (a él se deben la mayoría de las portadas del catálogo de la editorial Gigamesh, incluidas las de la famosa saga “Canción de Hielo y Fuego”) y exquisito, pero esporádico, dibujante de cómics a lo largo de las últimas décadas.


La historia a estas alturas debería ser conocida por todos dada la cantidad de adaptaciones al cine y la televisión con la que cuenta, pero, por si acaso hay algún despistado, diremos que Wilde –y Corominas- relatan la historia del joven Dorian Grey, un bello y aristocrático joven, al que un amigo le hace un retrato. El joven Dorian a cambio de su alma logra mantener aparentemente su juventud y belleza inmortales mientras, a lo largo de los años, en su retrato escondido van reflejándose los estragos del tiempo y su vida depravada.

Tarea difícil y compleja la que tenía entre manos desde hacia años Corominas no ya solo por lo conocido del original sino también por las expectativas levantadas en torno a una obra anunciada desde hace tiempo y que incluso en algunos momentos se temió no viera finalmente la luz. Sin embargo, el autor ha logrado que la espera haya valido la pena y ha realizado una hermosa interpretación de la obra de Wilde, una delicatessen cuidada y esmerada hasta el último detalle en la que ha volcado todo su esfuerzo, incorporando su impronta al tiempo que se ha mantenido escrupulosamente fiel a la esencia de la obra y la intención original de Wilde en demasiadas ocasiones obviada en otras adaptaciones para potenciar los elementos más truculentos y comerciales del original.
Corominas se muestra como un narrador capaz y seguro de las posibilidades del medio que maneja aportando el original recurso de ir mostrando al inicio de cada una de las cinco partes en que organiza el cómic el progresivo deterioro del retrato de Dorian a modo de portadillas evitando de este modo el recurso fácil de mantener su secreto hasta el final para mantener la curiosidad malsana del lector. Corominas renuncia a un recurso tan obvio y desde el principio apuesta por embelesar al lector con el preciosismo de sus cuidadas acuarelas y el ingenio de los aforismos de Wilde sin renunciar por ello a sugerir antes que mostrar los demás aspectos presente al original e incluso ir incorporando modificaciones a su estilo o el color en función a lo narrado con lo que introduce a una narración clásica recursos muy en boga últimamente por la Nouvelle BD potenciando el resultado final que además se enriquece los distintos homenajes y referencias a distintos escritores, pintores y escuelas pictóricas que incorpora y que convierten la obra en un compendio de las principales corrientes y escuelas de la época.



En definitiva, “Dorian Grey” es un serio candidato a erigirse como el mejor cómic nacional del año, una delicatessen exquisita que actualiza y refuerza el original. El mejor elogio que puedo dedicarle a Corominas es pensar que al propio Wilde le hubiera gustado. Misión cumplida.

martes, 3 de julio de 2012

“El asombroso Hombre-Lobo 3”, de Robert Kirkman y Jason Howard.

Hay series que te ganan por su sencillez y falta de pretensiones, un asumido perfil bajo escasa publicidad que las convierte en tapadas para los aficionados que las acaban descubriendo. “El asombroso Hombre-Lobo” de Robert Kirkman y Jason Howard, del que ya escribí aquí y aquí, es una de ellas. Sus tramas superheroicas localizadas en el Universo de “Invencible” –vale, sé que le debo muchas entradas a esta serie- no son excesivamente complejas ni originales pero se van encadenando y desarrollando con fluidez y claridad, Kirkman maneja tan bien los diálogos y clifhangging que se convierte en una lectura excelente para retomar tras los meses transcurridos entre tomo y tomo y sumergirse completamente de nuevo en la historia tras un par de páginas.
En esta tercera entrega, que recoge los números 13 a 18 de la serie original los problemas se le acumulan al atribulado Hombre-Lobo Gary Hampton. Por un lado, su hija le odia culpándole de la muerte de su mujer y se entrena con su peor enemigo, el vampiro Zechariah, para acabar con él en cuanto tenga ocasión. Mientras tanto, Gary ha sido capturado, condenado y encarcelado por el asesinato teniendo que compartir prisión con los villanos a los que apresó en su etapa de superhéroe que se la tienen jurada y al Semblante, el auténtico poder fáctico de la prisión que protege su vida mientras le resulte útil. Cuando Stedman, jefe de los servicios secretos y el único que cree en la inocencia de Gary, le pide que actúe como agente doble para averiguar los planes del Semblante, el Hombre-Lobo tendrá que aumir un rol supervillano frente a todos.

¡ Qué diferencia abismal hay entre la concepción actual del género superheroico entre las grandes editoriales y los superhéroes de Kirkman para Image! Y no es que estas tengan guionistas menos talentosos que Kirkman (la mayoría sí) sino que anteponen elementos más comerciales y ajenos a las historias antes que al desarrollo lógico de estas. Kirkman, sin el reclamo comercial de unos personajes icónicos que resisten carros y carretas, debe ofrecer buenas historias para vender. Y a fe mía que se lo curra y así una obra menor como “El asombroso Hombre Lobo” se convierte en un tebeo que garantiza entretenimiento sin recurrir a excesos ni efectismos. De este modo, en esta tercera entrega, todo gira en torno a una clásica trama de falso culpable adaptada al género superheroico desarrollada con oficio y claridad. En ese planteamiento de los superhéroes entendidos ante todo como diversión para todos los públicos sin tener por ello que ofender su inteligencia me recuerda a un joven Roger Stern.

El otro gran aliciente de la serie es el dibujante Jason Howard poseedor de un estilo cartoon atractivo, versátil y dinámico que creo le capacitaría para dibujar cualquier tipo de cómic con garantías. Ante todo Howard es un buen narrador y se beneficia de los completos guiones de Kirkman realizando un gran trabajo a pesar que no ajustarse al registro espectacular y cinematográfico que tan de moda está en el género. Una brisa de aire fresco.



En fin, ahora a esperar el desenlace de las aventuras de este Hombre-Lobo al que no paran de crecerle los enanos en el último prestigio de la serie. Seguro que merecerá la pena.

lunes, 2 de julio de 2012

“Batman Inc.”, de Grant Morrison y David Finch, Yanick Paquette, Chris Burnham, Cameron Stewart y Scott Clark.



El mayor reto de nuestra especie consiste en adaptarnos a los cambios. Sin embargo, romper los tabúes y prejuicios ancestrales de la tribu para aprender nuevas técnicas o incorporar nuevas ideas solo es asumible por unos pocos elegidos por la genética y/o el carácter en cada generación que por lo general antes de alcanzar el reconocimiento general, si lo logran más tarde que pronto, son ridiculizados o abiertamente rechazados por una obtusa mayoría que prefiere aferrarse a la comodidad de lo conocido antes que evolucionar.

Lo anterior es una regla que se repite a lo largo de nuestra historia y se cumple en cualquier ámbito de la vida... incluidos los tebeos de superhéroes de “Batman”. A lo largo de sus ya casi 75 años de historia, el Hombre Murciélago ha sufrido distintas evoluciones para adaptarse a los gustos de las nuevas generaciones de lectores. De este modo, los distintos autores de Batman han explorado distintos aspectos de su personalidad - superhéroe, detective, justiciero, vengador…- a lo largo de las generaciones con el rechazo inicial de aquellos que se aferraban a las versiones pretéritas y no aceptaban los cambios del personaje aun cuando a la larga acabaran –en muchas ocasiones- rindiéndose ante las buenas historias que  posibilitaban las nuevas versiones.

Tras muchos años, el siempre discutido Grant Morrison en “Batman Inc.”- el cuidado tomo recopilatorio en el que ECC Ediciones ha recopilado la serie limitada de ocho números homónima, junto a las historias “Batman: The Return” y  “¡Batman Incorporated: Leviatán ataca!” que funcionan a modo de prólogo y epílogo  respectivamente de la primera - logra dar un paso más en la evolución del Hombre Murciélago que seguramente no será entendido por muchos pero que señala, con la genialidad propia de un autor siempre un par de pasos por delante del resto, el camino a la evolución natural del Batman contemporáneo.

Tras los sucesos de “Batman RIP”, un Hombre Murciélago que ha atisbado el negro destino de la humanidad  se prepara para afrontar la nueva amenaza global que se esconde bajo el nombre de  Leviatán, organizando (y financiando a través de su identidad civil de Bruce Wayne) una red de justicieros mundial que bajo su supervisión hará frente a Leviatán y sus secuaces a lo largo y ancho del mundo.

Grant Morrison no deja de sorprenderme con su habilidad para sacar petróleo de donde parecía que todo estaba contado aprovechando personajes e historias que en muchas ocasiones ni los más veteranos del lugar recordaban que existieran, otorgándoles una nueva perspectiva. De este modo, en “Batman Inc.” aprovecha conceptos que están al orden del día para contextualizar la historia como los de amenaza global, Internet 3.0 o internacioalización para dar una nueva patina a Batman  renovando tramas y argumentos que ya eran viejos hace treinta años sin que apenas se note para el lector novel y planteando un endiablado juego multireferencial al veterano del que seguramente no saldrá bien librado.

 De este modo, la idea de una organización global de justicieros es tan viejo casi como el género, pero Morrison la presenta ahondado en la propia tradición del Hombre Murciélago en un juego referencial solo al alcance de los aficionados más hard al Hombre Murciélago y que incluso lleva al propio Morrison a explicar en un apéndice de dónde recuperó tal o cuál personaje marginal aparecido en la Golden o Silver Age. A partir de una supuesta amenaza global de un misterioso enemigo que no acaba de desvelarse hasta el genial clifhagging final Batman y sus acólitos se presentan corriendo de un lado para otro del mundo para acabar con los demenciales planes de esperpénticos supervillanos en frenéticas tramas imposibles... Un momento, ¿pero esto no es el Batman de toda la vida? Pues sí y no. Porque precisamente el gran mérito de Morrison es sumar los distintos aspectos del personaje que anteriores autores desde la Golden Age se encargaron en desarrollar y aprovecharlos para abrir nuevas vías  expandiendo su universo hacia nuevas posibilidades más allá de la monótona repetición de las mismas fórmulas aunque, como el mismo Morrison es consciente y así lo hace notar constantemente con una de las claves de la historia -el uróboros-  volver al origen del personaje y de paso anunciar quizás el principio del fin de su etapa en la serie resolviendo algunas de las cuestiones pendientes desde su arranque.

En el aspecto gráfico, Morrison se encuentra bien secundado por un elenco de dibujantes de lujo como David Finch, Yanick Paquette Chris Burnham, Cameron Stewart y Scott Clark, cada uno de los cuáles se hace cargo de un número de la serie y  que resuelven con brillantez y a su propio estilo las dificultades que el exigente escocés les plantea con sus complejos y enrevesados guiones.

En fin, mi único consejo al lector que afronte la que es  la mejor tormenta de ideas  en torno al concepto de Batman de los últimos años que, como en todos los tebeos de Morrison, se deje llevar y disfrute sin intentar entenderlo todo antes de tiempo y condene a un visionario como el escocés. El viaje al final  merecerá la pena.