jueves, 27 de octubre de 2011

“Gasoline Alley”, de Frank King.




¿Os imagináis un tebeo que no acabe nunca y que consiga el aplauso general de público y crítica a lo largo de los años y que tipos tan dispares como Chris Ware o Joe Matt beban los vientos relatando sus cualidades y reconociendo su influencia en su propia obra? ¿Un tebeo que no acabe nunca y que desde 1918 venga publicándose con regularidad mostrando la evolución día a día de sus protagonistas? ¿Una tira que no acaba nunca y es historia viva del Cómic considerada como una obra maestra a la altura de los “Little Nemo”, “Popeye” o “Krazy Kat”? Pues bien, esa obra, aficionados españoles, existe aunque nunca se haya visto por estos lares y seguramente nunca se verá. Su creador fue Frank King y su nombre “Gasoline Alley”.

“Gasoline Alley” empezó a publicarse en el “Chicago Tribune” en 1918 y es el primer slice of life del que se tiene noticia. Un tebeo costumbrista en el que se narraban las vivencias y pequeñas anécdotas diarias de un grupo de vecinos de clase media entre los que pronto irá destacando el bonachón Walt Wallet quien no dudará en adoptar a un bebé abandonado en su puerta, Skeezix, y, a partir de esa relación, se verterbrará la serie hasta nuestros días, haciendo evolucionar y crecer a los protagonistas (hoy por hoy Walt tiene 111 años y Skeezix más de ochenta) e incorporando un rico y variado elenco de personajes secundarios de un microcosmos del que el lector va viendo como pasa la vida con sus pequeños y mágicos momentos, conflictos, anécdotas y miserias, describiendo las costumbres y comportamientos propios de los norteamericanos como ningún estudio antropológico sería capaz.

Sin duda esa cercanía de las situaciones al lector medio ha sido uno de los éxitos de la serie y explique su supervivencia durante tantas décadas en un trabajo artesanal que se ha ido heredando casi como un negocio familiar de padres a hijos, casi con la misma filosofía de la gasolinera que es el negocio de la familia Wallet. De este modo, cuando el creador King dejó la serie le relevaron sus ayudantes, Bill Perry y Rick Moores, y a estos el ayudante de Moores, Jim Scancarelli, que desde mediados de los ochenta es el encargado de la serie.

La tira diaria viene reeditándose desde 2005 en una excelente edición por Drawn&Quaterly bajo el título de “Walt & Skeezix” – ya que por un problema de derechos no podía llevar el título original – de una serie de la que han aparecido cuatro volúmenes que publican y está anunciado el quinto para algún momento de este año. En 2007, apareció un libro de Sunday Press Books, “Sundays with Walt and Skeezix” en el que se recopilaban una muestra de las páginas dominicales que King realizó en la década de los treinta a tamaño original y restauradas.

Más allá de lo utópico de ver la reedición de la tira diaria publicada algún día en España (ya será difícil al ritmo que lleva que se finalice de recopilar la etapa de King en la colección de Drawn&Quaterly) no estaría de más que alguna editorial española – Norma Editorial ya se animó con una edición similar de “Little Nemo in Slumberland” de la que ha publicado dos volúmenes- se decidiera a editar el libro de Sunday Press Books en el que muestra toda la genialidad de King, un auténtico innovador de la narración gráfica a la altura de los McCay, Smith o Herriman que en las Sundays dio lo mejor de sí.

Gasoline Alley” no es solo un tebeo olvidado más. Es una obra maestra olvidada e ignorada por los lectores de cómics españoles por lo que no estaría de más hacer un esfuerzo para que ese enorme vacío de más de 93 años se llenara de algún modo. Por pedir que no quede.

Un gran artículo sobre las tiras de prensa, en general, y “Gasoline Alley” y Frank King, en particular, aquí.

Más Sundays de “Gasoline Alley”:

miércoles, 26 de octubre de 2011

“Hulk: Banner”, de Brian Azzarello y Richard Corben.


HULKKK MACHACARR”, “HULK EL MÁS FUERTE”….Bueno, que nadie se ofenda pero en estas dos frases puede resumirse un buen puñado de cómics protagonizados por el gigante esmeralda hasta que llegaran los Byrne, los Mantlo y los David para demostrar que podían contarse otras cosas más interesantes más allá de los mamporros que La Masa se daba con todo hijo de vecino que pasase por su colección. Sin embargo y, curiosamente, es en esa base en la que parece ser se fijaron Richard Corben y Brian Azzarello a mediados de los noventa para su miniserie sobre Hulk, “Banner” publicada por Marvel bajo el sello “Starling Stories” que pretendía dar un tratamiento “adulto” a los cómics de superhéroes y que aquí editara Forum y reeditara Panini. Y, sin embargo, bajo su esquematismo y escasa documentación la historia tiene algo más de miga, que no de originalidad, de lo que aparenta gracias al derroche gráfico de un talento como el de Richard Corben.

La premisa de la que parte es un tópico tan desgastado del que un guionista de la reputación de Azzarello casi debería avergonzarse: Hulk ha arrasado la ciudad de Santa Fe causando destrucción, muertos y heridos, por doquier, y Doc Sanson y “Thunderbolt” Ross andan tras sus pasos intentando atraparle y detenerle, el primero para redimirle y que Banner controle a su alter ego y el segundo para acabar con ambos.

Una trama trillada y que poco podía dar de sí si no fuese porque Corben es capaz de sacar petróleo de las simplezas de Azzarello y dotar de matices el escaso esfuerzo que este realiza en esta historia (la manipulada caracterización macarra de un personaje como Sanson es sonrojante) más allá de sus directos y molones diálogos, dejando –como suele ser por otro lado habitual en muchos de sus trabajos– que sea el dibujante que le toque en suerte el que cargue con el peso y desarrollo de la historia.

No es que Corben sea tampoco especialmente fiel a las versiones canónicas de los personajes pero su calidad es tanta que ni falta que hace. Pronto logra hacernos olvidar los detalles para sumergirnos en la narración y la riqueza de sus registros gráficos que convierten una historia tan ordinaria en atractiva tanto para aquellos que siguen ocasionalmente a Hulk como para los seguidores fieles. Y es que Corben es un superdotado que pasa del escalofrío terrorífico a la comedia de una viñeta a otra con facilidad, dotando de expresividad y registros sorprendentes a los distintos personajes –especialmente a su monstruoso Hulk- y convirtiendo un cómic del montón del que en principio no había mucho que rascar en una obra destacable.

Y es que incluso detrás del tan manido “HULKKK MACHACAR”, “HULK EL MÁS FUERTE” hay calidades. Solo tenéis que echarle un ojo al Hulk de Corben para comprobarlo.

martes, 25 de octubre de 2011

“Hellblazer: Pandemonium”, de Jamie Delano y Jock.

Para celebrar el cuarto de siglo de la serie del mago de la gabardina a los de DC se les ocurrió publicar como un proyecto especial una historia fuera de continuidad en la que se recuperaba al guionista que mejor definió, junto a su creador Alan Moore, las peculiaridades del mago de Liverpool, un Jamie Delano, que se ve bien acompañado por uno de esos dibujantes hot que a casi todo el mundo gustan, Jock, reconocido portadista que en esta ocasión muestra sus habilidades manejando con solvencia todo el apartado gráfico. El resultado fue este “Pandemonium”, publicado hace unos meses por Planeta, un tebeo con cierto regusto ochentero que nos devuelve al Constantine más genuino y primitivo.

En una cárcel de Bagdad, las tropas de ocupación retienen a un ente sobrenatural que acosa y tortura a sus interrogadores. Para hacer frente a semejante espantajo, los servicios de inteligencia aliados lían a Constantine a través de su atracción por una refugiada iraquí para que viaje a la capital del Eje del Mal y se haga cargo de la situación.

Veinticinco años parece que no han sido nada para el bueno de Jamie Delano que vuelve a retomar a su Constantine, si exceptuamos otro breve escarceo, allá donde lo dejara. Mucha mala baba, inteligencia e incorrección política que definieron y llevaron al éxito a un guionista y un personaje que han mantenido su prestigio a lo largo de los años más allá de los altibajos volcado en este especial en el que Constantine se da una vuelta por la ocupación iraquí denunciando su lado más oscuro. Quizás la ambiciosa historia desarrollada por Delano hubiera podido ser planteada con menos efectismo y mayor claridad pero ninguna de esas notas ha caracterizado el trabajo del británico a quién se le ama o se le odia. El planteamiento inicial resulta de lo más atractivo y Delano utiliza a sus viejos personajes con la habilidad e inteligencia del que se calza un zapato viejo con los que le conocemos de antiguo disfrutaremos de lo bien que se conserva mientras los más jóvenes pueden curiosear en esta historia de contenidos más cercanos y averiguar el motivo por el que Vertigo se consideró en su momento un sello arriesgado y “adulto”.

En el aspecto gráfico, la elección de Jock me parece un acierto. Un dibujante excelente y con un estilo perfectamente identificable que nos ofrece una nueva incursión como narrador gráfica tras “Faker” y "Los Perdedores" en una obra que le permite mayor libertad creativa. Jock guiña el ojo a tipos tan admirables como Breccia (padre), Sienki o McKean, y realiza un trabajo admirable dando un aire moderno y renovado a la historia que se complementa bien con el clasicismo de Delano. Quizás lo más destacable aparte de una narración más fluida que en “Faker” (supongo que el hacer tándem con Delano en lugar de Carey algo habrá tenido que ver…) es su experimentación y variedad a nivel cromático que le permite sugerir más que describir al lector las distintos localizaciones – el gris de Londrés, el amarillento desierto iraquí o el rojo Averno- en que se desarrolla la historia asociándolo hábilmente a nivel inconsciente con las sensaciones que logra provocar en el lector.

Pandemonium” es un tebeo por encima de la media mainstream y muestra lo mejor y lo peor de Delano al tiempo que renueva gráficamente al “Hellblazer” más clásico con un dibujante de vértigo. Una buena oportunidad de acercarse a uno de los personajes más interesantes que ha dado el cómic. A mí me ha gustado.

lunes, 24 de octubre de 2011

Encuesta impaciente: El mejor álbum de Tintin es…


Ahora que se aproxima el estreno del “Tintin” de Spielberg que seguramente provocará opiniones encontradas y sentimientos contradictorios me parece buena idea que los tintinofilos recordemos que Tintin es un cómic inmortal obra de Georges Remi, Hergé, y entre todos lo homenajeemos y reivindiquemos decidiendo cuál es el mejor álbum de los 24 que nos legó el genial autor belga.

En esta encuesta se permite votar por más de una opción ya que muchas aventuras transcurren a lo largo de más de un álbum. Como siempre, yo hago una propuesta de cinco álbumes orientativa, pero en los comentarios se puede votar por los que cada cuál quiera y se agradece que se expongan los motivos. A la derecha y en los comentarios a esta entrada podéis dejar vuestros votos.

El plazo para votar estará abierto hasta…el 15 de Noviembre.

Los cinco álbumes propuestos son:

Tintin en América.

El tesoro de Rackham el Rojo.

La estrella misteriosa

El Templo del Sol.

Las joyas de la Castafiore.

Hala, todos a opinar.

sábado, 22 de octubre de 2011

Jamie Hewlett y sus Gorillaz.

El de Jamie Hewlett, creador de la celebrada “Tank Girl”, es un caso único en la fecunda relación que une los mundos del Cómic y la Música. Y es que Hewlett más allá de encargarse de realizar portadas para discos (que también), cómics que incluir junto a los CDs o demás material promocional, es el único que ha creado una exitosa banda virtual y la ha convertido en un grupo superventas: Gorillaz.

Con el cantante del grupo Blur, su compañero de piso Damon Albarn, crearon en 1998 esta banda tan mona con la sana pretensión de criticar la música comercial que programaban en MTV, encargándose Albarn de las composiciones y Hewlett del apartado gráfico. El proyecto Gorillaz se convirtió desde el primer momento en un éxito de ventas con cuatro discos publicados hasta la fecha y todo un universo propio desarrollado por Hewlett que ha acabado convirtiéndose en parte de lo que quería criticar.

A pesar de todo, Gorillaz “interpretan” eclécticas y pegadizas canciones electrónicas calificadas como Dark Pop y sus videos y animaciones están de lo más trabajado.

Os dejo el impresionante vídeo de “On Melancholy Hill":

viernes, 21 de octubre de 2011

El fin de ETA (en viñetas).

Sensaciones contradictorias ha provocado el comunicado de ETA, pero Vergara, Forges y Manel Fontdevila son los que mejor han sabido resumir las mías. Ojalá que sí sea un episodio histórico.

Glénat y las nuevas formas.

Joan Navarro, editor y copropietario de la nueva Glénat, anuncia en su blog que van a publicar “Los Mercenarios” de Carrillo, joyita olvidada del cómic patrio que sin duda merece ser recuperada.

Con ser esa noticia por sí sola destacable, me parece mucho más la iniciativa insólita que ha tenido Joan Navarro de solicitar la opinión a todos los potenciales interesados por esta obra sobre cuál es el formato más adecuado de publicación y qué obras otras obras clásicas nos gustaría ver recuperadas.

No sé si la cosa será solo un canto al sol y luego Navarro hará lo que quiera en función de sus posibilidades, pero de por sí es un detalle la consulta ya que si finalmente los que compramos estos tebeos históricos somos cuatro gatos que al menos los cuatro gatos quedemos lo más satisfechos posibles con las condiciones de edición. Y es que si como parece se acaba imponiendo el cómic virtual para las tablet, móviles y PCs, quizás la única opción de supervivencia de los tebeos de papel sean ediciones personalizadas –y, sí, de lujo- para aquellos que se las puedan permitir, pidiendo opinión a los potenciales lectores. Vamos, tebeos "de encargo".

Casi con toda seguridad, Glénat y Navarro están dándonos la última oportunidad de ver publicadas en condiciones obras selectas de autores imprescindibles del cómic hispano. Si es así, que sea, por tanto, en ediciones y formatos resistentes y dignos.

Yo ya he dejado mi opinión y mi carta a los Reyes Magos. Vosotros, si queréis, podéis hacerlo aquí.

jueves, 20 de octubre de 2011

Esteban Maroto y la censura.

"La censura en España me causaba estupor. Censuraban las imágenes, los desnudos, las mujeres, la violencia. Pero había bastante margen para introducir ideas. Siempre he pensado que no se leían los guiones muy a fondo. Y además, consideraban la historieta un subproducto cultural destinado a los niños o a un público con un coeficiente intelectual muy bajo. Todavía hoy, muchos denominados “intelectuales exquisitos” miran con desprecio esta profesión, y esto no sólo ocurre en España, con algunos matices: pasa también en el resto del mundo."

(Un extracto de la estupenda entrevista realizada por Toni Boix al gran Esteban Maroto para Zona Negativa y que podéis leer completa aquí. No tiene desperdicio).

“Durango 4”, de Yves Swolfs.

Durango, con su mirada glacial y su mauser alemana, es uno de los pistoleros más duros que ha dado el Western en viñetas europeo como ha quedado reflejado en cada uno de los integrales en los que Planeta ha ido recopilando la serie de Yves Swolfs. Pero es probablemente en esta cuarta, y de momento última, entrega publicada hace ya algún tiempo y que recoge los álbumes “La presa de los Chacales”, “Colorado” y “La Heredera” en la que Swolfs nos ofrecealgunas de las que en mi opinión han sido sus mejores historias de este duro pistolero en unos tebeos tan primorosamente dibujados como siempre a los que incorpora unas brillantes historias de género que satisfarán las delicias de cualquier aficionado al Western.

En “La Presa de los Chacales”, Swolfs trata el tema del tráfico de sqwaks cuando Durango decide ayudar a un joven indio a buscar a su prometida raptada por una red de tráfico de indias (o de blancas…) que opera a ambos lados de la frontera.

Los otros dos álbumes que completan el volumen, “Colorado” y “La Heredera”, forman una aventura única que para mí es la más conseguida de las que componen la serie. Durango es contratado por un misterioso cliente para acudir a Nortonville para acabar con Maxwell, el taimado y corrupto sheriff que es la mano derecha del cacique local. Haciéndose pasar por uno de los matones de Maxwell, Durango tomará contacto con la explosiva situación que se vive en la ciudad donde los mineros intentan organizarse en un sindicato para plantarle cara a Norton, mientras un agente federal investiga de incógnito los crímenes de Maxwell.

Swolfs, con su primoroso y detallista trazo, plantea unas entretenidísimas aventuras que suelen concluir con una auténtica ensalada de tiros (paw paw paw) de la que Durango suele salir generalmente indemne. Respecto a las efectivas, sencillas y tópicas tramas habituales, en “Colorado” y “La HerederaSwolfs plantea con éxito un argumento algo más complejo y un elenco de personajes más variado y desarrollado que enriquecen la, sí, tópica y efectiva trama con excelentes resultados. Y es que Swolfs no prentende en ningún caso sorprender ni renovar el género sino atenerse a sus convenciones garantizando un rato entretenido con aventuras atemporales primorosamente dibujadas en las que el autor demuestra un cuidado detalle en la traslación de los entornos y localizaciones yuna más que correcta fluidez narrativa.

La edición de Planeta me produce sentimientos contradictorios. Por un lado, el tamaño reducido no me agrada –aunque también es cierto que el dibujo de Swolfs no sufre demasiado- pero, por otro, pienso que difícilmente habríamos visto esta serie publicada en España de nuevo si no hubiese sido con una edición de estas características a un precio, por otro lado, bastante competitivo... Que cada cuál decida si le interesa o no, yo solo espero que los de Planeta se decidan pronto a publicar el quinto integral que concluiría la estupenda serie y que no se les ocurra hacernos la jugarreta que realizase Glénat con “El Príncipe de la Noche”.

miércoles, 19 de octubre de 2011

John Byrne y el Terror en los Superhéroes.

Hoy me apetece retomar el tema de John Byrne ese autor de cómics de superhéroes tan pasado de moda y que ya casi nadie recuerda aunque dejara algunos cómics –de superhéroes- dignos de no ser olvidados. A estas alturas, no voy a descubrir a ningún aficionado que una de las grandes influencias de Byrne es la Ciencia Ficción que, de un modo u otro, está presente en la mayoría de sus cómics pero Byrne demostró al menos en un par de ocasiones conocer las teclas de otro de los grandes géneros desarrollados en el siglo XX, el Terror, adaptando perfectamente sus convenciones a los cómics de superhéroes.


Vamos a reivindicar esos dos tebeos desarrollados precisamente en las dos grandes compañías mainstream, Marvel y DC, en la década de los ochenta.

En el número 32 del primer volumen de “Los 4 Fantásticos” (publicado cuando Planeta era todavía Comics Forum), se publicó el Anual 17 de “Fantastic Four” (1983) “¡Legado del ayer!”, una impactante historia que entronca directamente con las pelis de monstruos e invasiones aliens de serie B.

A la novia del momento del cerillita, Sharon Shelleck, el coche la deja tirada en medio de Oklahoma teniendo que acudir a pedir ayuda a uno de esos bucólicos pueblecitos de okkies entrañables de la América profunda. Poco a poco, Sharon irá descubriendo que los, en principio, amables lugareños no lo son tanto y prefieren que se quede con ellos. Una llamada de socorro interrumpida pondrá tras la pista de Sharon a los 4F quienes acabarán descubriendo que son los culpables del horror que ha invadido el lugar.

Byrne, en uno de sus mejores momentos de los 4F, construye a partir del final ocurrente e intrascendente del episodio que sirvió de presentación a los skrulls obra de la genialidad de Lee y Kirby una entretenida historia de terror que evoca películas como “La invasión de los ladrones de cuerpos” (y su “remake” “La invasión de los ultracuerpos”) o la “Psicosis” hitchcockiana en la que el personaje de Sharon interpreta a la perfección el rol de scream lady protagonizando la mayor parte del tebeo hasta que los 4F llegan al rescate y resuelven el misterio oculto insertando de paso brillantemente la historia en la propia continuidad y tradición del cuarteto fantástico en una magistral jugada en un guiño más al cine de terror de la Guerra Fría convirtiendo un elemento tan inofensivo como la leche en la pieza clave de transmisión del mal.

La otra gran obra de terror superheroico realizada por Byrne es "Skeeter" publicada en su día por Ediciones Zinco y originalmente en el “Action Comics Annual 1” de 1987, guionizada por el propio Byrne y dibujado por un inspirado Arthur Adams, siendo los protagonistas los dos grandes iconos de DC, Superman y Batman.

Byrne sorprende al lector desde el primer momento con una historia de vampiros con ciertas similitudes con la anterior. La localización se traslada en esta ocasión a los pantanos de Louisiana donde asistimos como una bella scream lady escapa de una horda vociferante que la acosa en la noche hasta acabar encontrando refugio en su casa para descubrir que sus padres ya han sido asesinados…Mientras tanto, persiguiendo a un asesino múltiple Batman llega a un pueblecito de Louisiana donde los vecinos andan atemorizados por la presencia de vampiros teniendo que recurrir a Superman para hacerles frente sin que ninguno de los dos sospeche que forman parte de un minucioso plan de venganza ideado mucho tiempo atrás.

Byrne da buena muestra de cómo construir una historia de superhéroes incorporando elementos de terror en este “Skeeter”, una historia con reminiscencias del maestro King y de nuevo la "Psicosis" de Hitchock, en la que las sorpresas son constantes. El gran Arthur Adams, entintado por Dick Giordano, realiza quizás uno de sus mejores trabajos desarrollando esta brillante historia de terror.

Dos tebeos olvidados de superhéroes entretenidos, inteligentes y bien planteados, desarrollados con una exquisitez gráfica que ya no se estila. Tebeos que logran perfectamente su objetivo de evasión resistiendo el paso del tiempo convertidos en auténticos clásicos realizados por un autor que desgraciadamente ha quedado arrinconado por una industria que parece ir por otros derroteros. ¿Se reeditarán alguna vez? Ni idea.

Mas tebeos de superhéroes con vampiros, aquí.

martes, 18 de octubre de 2011

“Joe, El Bárbaro”, de Sean Murphy y Grant Morrison.

¿Os imagináis que a David Cronenberg le diese por dirigir la continuación de “Dentro del Laberinto”? Pues una cosa así pensé yo cuando terminé el otro día de leer la última obra de Grant Morrison, “Joe, El Bárbaro”, una miniserie de ocho números del sello Vertigo que Planeta acaba de publicar en un tomo bastante apañado.

Joe, El Bárbaro” parte de una premisa interesante: Joe, un adolescente introvertido y diabético, que acaba de perder a su padre militar y cuya madre está a punto de perder la casa en la que viven, sufre un shock hipoglucémico estando solo en su casa el día en que una tormenta ha causado un apagón. Oscilando entre la realidad y las fantasías que le provoca la bajada de azúcar, Joe se convierte en el único capaz de salvar los dos mundos que conviven en su casa.

Grant Morrison se adentra en los terrenos de la fantasía con un tebeo "para todos los públicos" rico en referentes pero romo de la mordiente que generalmente le caracteriza y que tanto nos gusta a sus admiradores. Y es que uno que conoció más o menos a la edad del personaje protagonista de este cómic –y, por extensión, del público potencial al que se supone va dirigido- el trabajo de Morrison en tebeos como la “Doom Patrol” no entiende muy bien la necesidad de ofrecer historias tan edulcoradas a la muchachada. Será el signo de los tiempos.

No se puede negar que sea un tebeo de su autor en la que este deja impronta de su obsesión por las realidades paralelas y las múltiples referencias populares pero esta vez todo el entramado está encauzado hacia el fantástico más superficial ya que es el que maneja un chaval de trece o catorce años como el protagonista mientras que la parte de la historia que se desarrolla en el mundo real y presuntamente debería atraer al lector más maduro le sobra quizás melodrama y le falta algo de profundidad (aunque, a medio camino entre los dos mundos, sí que resulta interesante identificar las fantasías que desarrolla el inconsciente traumatizado del chaval protagonista). Morrison se maneja bastante bien en el desarrollo de la trama y las transiciones entre los dos planos pero habituados al cripticismo y lo complejo de sus propuestas, “Joe, el bárbaro” se les antojará a los fieles del escocés que alucinaron con “El Asco”, “Kid Eternity” o “Los Invisibles” un subproducto light, excesivamente sencillo y, sobre todo, abjurarán del “happy end” final.

El aspecto gráfico corre por cuenta de Sean Murphy, un dibujante interesante que ha hecho algunas cosillas para “Hellblazer”. Murphy se beneficia de la colaboración con el colorista Dave Stewart que da profundidad y matices a la facilidad con que Murphy muestra los tópicos estereotipados que maneja Morrison en la obra y, aunque, no sea un narrador excepcional creo que habrá que estar atento a sus próximos trabajos.

En definitiva, “Joe, el bárbaro” es un entretenido (sobre todo si se es aficionado al género fantástico) trabajo menor de Morrison del que probablemente sacarán pingües beneficios autor y editorial si, como es fácilmente previsible, logran vender los derechos para una adaptación cinematográfica para la que parece estar predestinado. Como decía más arriba, el signo de los tiempos.