sábado, 10 de noviembre de 2007

Norman Mailer (1923-2007)

A los 84 años y tras unos días ingresado por problemas respiratorios nos ha dejado uno de los últimos escritores concienciados y comprometidos, sobre todo consigo mismo y su leyenda, de Estados Unidos, un tipo de literatura que hoy no se estila pero que para algunos resulta imprescindible, y que a través de sus novelas, biografías y artículos supo dejar testimonio de buena parte de los acontecimientos vividos en su país – y por consiguiente en el mundo – durante el pasado siglo. La lectura en su momento de “Los desnudos y los muertos” en la que a través de sus experiencias en la II Guerra Mundial inauguró una forma de narrar y contar la guerra ha sido posteriormente imitada hasta la saciedad tanto en la literatura como en el cine me impactó en su momento. Después siguieron los Pulitzer, y otras novelas que debo recuperar si algún día encuentro tiempo para ello como “Los ejércitos de la noche” o “La canción del verdugo”, así como en una vida personal intensa que le llevó a casarse seis veces y presentar su candidatura a la alcaldía de Nueva York.

D.E.P.

viernes, 9 de noviembre de 2007

“Y, el último hombre: Dragones en el kimono” de Brian K. Vaughan y Pia Guerra.



Nuevo recopilatorio de la estupenda “Y, el último hombre” publicado por Planeta y que recoge los números 43 al 48 de la colección yanqui en el que Brian K. Vaughan (“Ex Machina”) va preparando progresiva y metódicamente el desenlace de la serie, anunciado para el número 60 que se publicará en Enero en los EEUU, profundizando a través de episodios autoconclusivos en el pasado y la personalidad de algunos de los principales secundarios como la Doctora Mann o la despiadada teniente general israelí Alter mientras que en el arco principal que da título al tomo Yorick acompañado de 355 continua su estancia en un Japón transtornado por la ausencia de hombres y se enfrentan, ayudadas por la ambigua You, a las nuevas yakuzas femeninas capitaneadas por una popstar medio loca para recuperar a Ampersand, mientras que en el resto del mundo los hechos se precipitan al poder convertirse Yorick en el desencadenante de una nueva Guerra Mundial
La nueva entrega de Vaughan nos ofrece los mismos ingredientes que el resto de la serie: una curiosa, entretenida e inteligente revisión del clásico de la ciencia ficción de supervivientes en un mundo arrasado que popularizara el estupendo “Soy leyenda” de Richard Matheson y que, curiosamente, está teniendo un revival en el mundillo del cómic (también del cine, que acabo de ver el anuncio de un “remake” de “El último hombre en la Tierra” protagonizado por Denzel Washington) con “Los muertos vivientes” de Robert Kirkman, de la que ya hemos hablado aquí -sí, es una serie de zombies, pero las referencias de Kirkman van más allá de los zombies – e “Y, el último hombre”, que hoy nos ocupa. Llevamos algún tiempo disfrutando de las mejores historias de Vaughan en esta colección en la que situando al inocente Yorick en diferentes lugares del mundo en su búsqueda de su amada Beth, Vaughan va dejando perlitas sobre diferentes temas a través de unos diálogos inteligentes que no caen en la pretensiosidad a pesar de sus constantes referencias y unos personajes llenos de matices que ganan en complejidad conforme avanza la colección, algo que Vaughan se preocupa sabiamente de recordar al lector para dejar constancia de cómo el paso del tiempo y los acontecimientos afectan a los personajes (se supone que han transcurrido cuatro años desde el inicio de la serie). Si no fuese por la habilidad de Vaughan en el tratamiento de personajes probablemente nos encontraríamos con una estructura de guiones excesivamente monótona ya que Vaughan lleva cuarenta y ocho números haciendo más o menos lo mismo siguiendo esquemas que se iniciaron en los “western” y encontró en las teleseries y las “road movie” su nicho natural.
En el aspecto gráfico, Pia Guerra da su mejor nivel en este recopilatorio demostrando que por fin le ha cogido el tranquillo a la serie y los personajes con un dibujo realista aunque en mi opinión excesivamente frío y neutro e incluso Goran Sudzuka, que está cortado por el mismo patrón que la Guerra, parece más suelto.
Si quieren leer algo más que una historia de tipos en calzoncillos pegándose unos a otros háganse con esta colección que les gustará.
Para leer algo más sobre “Y: el último hombre” en El lector impaciente… pinchad aquí

jueves, 8 de noviembre de 2007

Carlos Giménez y “Las otras víctimas de la dictadura”.


Elena Vergara me informa amablemente sobre la celebración los próximos días 16 y 17 de Noviembre de 2007 de las Primeras Jornadas sobre las “otras” víctimas de la dictadura organizadas por el Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid en las que se hablará y rendirá homenaje a todos aquellos que sufrieron la represión de los vencedores haciendo especial mención a las mujeres cuyos derechos se vieron limitados, los hijos de republicanos muertos encarcelados entregados a familias o a hospicios y homosexuales y transexuales marginados y perseguidos, En las Jornadas participa el sin par Carlos Giménez quién vivió en carne propia tan oscuros días y lo supo plasmar como nadie en su obra.

Les dejo un enlace con el programa de las Jornadas por si les interesa:

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Paul Norris (1914-2007)

A través de “C de Arte” me entero de la muerte de Paul Norris, prolífico dibujante de series como “Brick Bradford”, “Agente X-9”, “Jungle Jim“, “Magnus, robot fighter”, “Tarzán de los Monos” o “Flash Gordon” pero que quizás sea más recordable por ser cocreador junto a Mort Weisinger de "Aquaman." Trabajó sobre todo para DC, KFS y Western.


D.E.P.

“Los innombrables 2: Aventura en Amarillo” de Yann & Conrad.

Leído “Avenura en Amarillo”, la segunda entrega de “Los innombrables” que Dibukks acaba de sacar casi por sorpresa tras un par de abortados anuncios anteriores, la sensación que queda es agridulce ya que nos encontramos ante un cómic bastante correcto dentro del género de aventuras pero que llega a España demasiado tarde para entender el carácter rupturista que tuvo en su momento allá por los años ochenta (¡sólo llega con veintitantos años de retraso!).
En este álbum podemos ver en práctica dos grandes talentos del cómic europeo que renovaron el panorama de la BD aportando temáticas más adultas. Por un lado, el guionista Yann un guionista todoterreno capaz de realizar obras tan diferentes dejando muestras de su indudable calidad en obras tan distintas como el primer volumen de “Sambre” en colaboración con Yslaire del que ya hablamos aquí, o “El cometa de Cártago” para “Freddy Lombard” junto a Chaland del que también dijimos algo aquí. Por otro, Conrad, un dibujante excepcional que supo modernizar los principios de la escuela franco-belga desde un aparente clasicismo narrativo. Probablemente, lo más destacable del cómic que nos ocupa sea el interés del equipo artístico de siendo fieles al género de aventuras tratar desde un humor negro y ácido temáticas adultas. Todos estos elementos, que influyeron de manera notable en el cómic europeo a posteriori abriendo la puerta a nuevas temáticas y actitudes, aparecen en “Aventura en Amarillo” por primera vez de una manera clara.
Hasta aquí la historia del cómic, a partir de ahora el cómic en sí. En este álbum los tres amigos Innombrables que dan título a la saga prosiguen sus aventuras en un Hong Kong amenazado ante el avance de los chinos comunistas de Mao y repleto de intrigas y espías. Mac y sus cólegas, ajenos a estos líos mantienen un discreto y fructífero negocio de contrabando de perros y misioneras con el que pretenden financiar la compra de un burdel en el que trabaja la dulce Junco Florido. Sin embargo, en su camino se cruza Alix, la tigresa blanca, una espía comunista que pretende huir del nacionalista general Lichi y de Sybil, la hija de uno de los principales magnates europeos de Hong Kong, con la que Mac tiene un pequeño escarceo amoroso. La huida de Alix y la muerte de Junco por Lichi provocan que Mac y sus amigos empiecen a tomarse la situación como como algo personal. Hasta aquí a grades rasgos la historia. Un argumento inconcluso que supongo tendrá su continuación en el siguiente tomo de la serie pero que deja al lector completamente a medias. Yann va incorporando tramas y subargumentos en un complicado juego que exige bastante del lector y del dibujante para encontrase finalmente con la decepción de encontrarse con una historia a medias. Por otro lado buena parte de los gags que Yann imprime a la serie han perdido parte de su efecto cómico con el paso del tiempo o quizás sea yo el que no conecte con ellos. Más interesante me ha parecido que es la soterrada critica al colonialismo tras la segunda guerra mundial o incorporar el sexo explícito en las historias. Otra cosa es el dibujo de Conrad quién hace una tarea extraordinaria en un álbum vistoso y excelentemente dibujado que es una delicia de contemplar haciendo un uso excelente de elementos tales como la onomatopeya, el color y el trazo para jugar con ambientaciones y situaciones. Sin embargo, no me queda claro lo que es original y lo que es incorporado dada la costumbre de este autor por retocar los albumes con posterioridad lo que ha llevado a que se hayan publicado de este mismo álbum varias ediciones en Francia a lo largo del tiempo.
En definitiva, un álbum para los amantes de la aventura gamberra y desenfadada que dejará al lector a medias por lo que recomiendo esperar a la publicación del tercer tomo de la serie. Cuando lea el final, quizás pueda valorar mejor si la serie es tan buena como se presupone o el tiempo ha jugado en su contra. Ya les contaré en su momento.

martes, 6 de noviembre de 2007

“Olvida los tambores” de Ana Diosdado.



El sábado tocó visita al teatro para ver el nuevo montaje de “Olvida los tambores”, la primera obra de Ana Diosdado que se estrenó por primera vez hace ya la friolera de treinta y siete años y que vuelve a las carteleras en el teatro La Latina de Madrid en un nuevo montaje de con un grupo de actores jóvenes y mediáticos tras su participación en un montón de series televisivas. Iba yo con la mosca detrás de la oreja ya que, aunque tengo un buen recuerdo de las series televisivas en que guionizó la Diosdado, la temática de la obra en la que se reflejan buena parte de las dudas, miedos e ilusiones de la sociedad y juventud de la época y la presencia de algunos actores de calidad dudosa me hacía desconfiar.
Vista la obra, hay más luces que sombras porque aunque haya partes que han envejecido mal con un personaje, Nacho, que por momentos resulta muy cargante con su comportamiento analítico y cargado de moralina aunque su presencia sea imprescindible al ser el que define y orienta el comportamiento del resto. Sin desvelar, demasiado del argumento adelantaré que Tony y Alicia son un joven matrimonio ajeno a convencionalismos que pretenden vivir según sus propios ideales. El día de su aniversario en el que, además, van a celebrar una cena de trabajo de la que depende el futuro laboral de Tony y Pepe, su mejor amigo, con Nacho, un maduro productor discográfico, llega Pili, la hermana de Alicia huyendo de un matrimonio aburrido y rutinario con Lorenzo, un joven arquitecto bobalicón y conservador que también acude al apartamento de Alicia para intentar convencer a su mujer que vuelva con él. Tras la cena, mediante el personaje de Nacho, Diosdado va desgranando las reacciones, sentimientos y secretos de cada uno de los personajes para precipitarlos en un final dramático que deja a los protagonistas en una dura encrucijada sobre cómo afrontar sus vidas en el futuro y asumir las cargas de la madurez.
La obra dividida en dos actos se vuelve más interesante conforme avanza la trama acelerándose a partir del segundo acto. La obra mantiene buena parte de su interés a pesar de los años transcurridos porque, en definitiva, trata sobre problemas humanos y las frustraciones de la juventud de hace treinta años y los roles de los personajes son muy similares a los que puedan encontrarse en la actualidad. Sin embargo, el montaje de Víctor Conde aunque bastante lúcido en cuanto a la ambientación de la época es quizás demasiado conservador sin aportar ningún punto de originalidad respecto al primer montaje de referencia. Respecto al trabajo de los actores, hay que romper una lanza a favor de estos jóvenes actores que provienen de un medio tan distinto como el televisivo y aquí demuestran, como poco, interés para ir más allá de la opción fácil de encasillarse en la serie ñoña de turno. La obra permite el lucimiento de todos los actores en una amplia variedad de registros, aunque al inicio a la pareja formada por la debutante en teatro Ana Polvorosa (es la hija de “Aida” pero denle una oportunidad que está bastante bien) y Antonio Hortelano (“Compañeros”)le falte complicidad para resultar creíble, carencia que se difumina conforme va apareciendo en escena el resto del reparto que con sus excelentes actuaciones arropan a la pareja de protagonistas, destacando si cabe a Leandro Rivera , que borda el papel de Pepe, el personaje sobre el que recae la compleja tarea de aliviar humorísticamente la tensión que acumula el resto y con el que Rivera se mete al público en el bolsillo. El resto del reparto lo completan la meidática Cármen Morales, bastante correcta en el papel de Pili aunque un poco limitada en cuanto a su “vis dramática”, un notable Guillermo Ortega en el papel de Lorenzo y un gran Antonio Albella como Nacho que ha pasado de hacer el loco con los abanicos de Locomia a convertirse en un excelente actor.
Ya saben, si les apetece pásense por el teatro La Latina y me cuentan que les ha parecido la obra que hasta Febrero que está en cartel tienen tiempo.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Visiones de París



Con mucho retraso, les dejo algunas impresiones sobre mi reciente semana de vacaciones en la Ciudad de las Luces, como algunos de ustedes hábilmente adivinaron aquí.
Como tampoco quiero caer en la glosa fácil de los lugares comunes e imprescindibles de inevitable visita y que se disfrutan más conforme mejor acompañados vayan, les hablaré sobre aquellas pequeñas cosas que llamaron más mi atención y puedan resultarles útiles si alguna vez van por allí.
Lo primero de todo, las distancias. Efectivamente, amigos, París es una ciudad grande, excesivamente grande para mi gusto y en la que todo quedaría bastante lejos si no fuese por la estupenda red de metro de la que disponen nuestros vecinos (aunque el metro es antiguo no está demasiado sucio y es muy rápido) salvo... cuando deciden ponerse en huelga, en cuyo caso los parisinos se hacen con una buena bicicleta, patín o patinete y deambulan de aquí para allá sorteando el tráfico automovilístico que colapsa sus enormes avenidas mientras los pobres turistas juramos en arameo conforme se nos van hinchando los pies y desgastando las suelas de los zapatos. Admiración y un poco de envidia me provoca el tema este de la huelga, supuestamente sólo de transporte pero que en la práctica logró movilizar buena parte del sector público durante un día entero y parte del otro provocando, entre otras cosas,que los museos permanecieran cerrados todo un día cuando por las Españas no somos capaces de ponernos de acuerdo en la más mínima reclamación o defensa de nuestros derechos laborales.
Varios mitos se me cayeron en este viaje, que es lo que tiene conocer los sitios por uno mismo: por un lado, el del carácter altivo de los franceses y, por otro, que Francia es un paraíso para los aficionados al cómic en el que casi, casi los cómics buenos, bonitos y baratos llueven del Cielo como si fuese el maná o las treinta vírgenes prometidas que me esperan en el Paraíso (chicas, lo siento no sé lo que os toca a vosotras en el Paraíso, según el Corán).
Los franceses que tratamos fueron, en todo caso, bastante amables, intentando solventar nuestra confusión de turistas desamparados y haciendo acopio de paciencia para entender mis explicaciones en un limitadísimo francés. El inglés no recomiendo usarlo salvo como último recurso y si no tienen ni idea de otros idiomas hagan acopio de mímica y al toro con el español que al final les entienden.
Respecto a los cómics el sabor fue agridulce. Dado el respeto con el que el país vecino suele tratar a los autores y las cifras superventas que alcanzan algunos álbumes pensaba que iba a encontrar con cierta facilidad librerías especializadas en las que saciar el afán consumista del mayor de mis vicios con alguno de los títulos con los que por aquí me suelen poner los dientes largos, sin embargo no encontramos ninguna y en los centros comerciales a los que acudí (Galerias Laffayette) la sección dedicada al cómic era en cuanto tamaño similar a la del Fnac de Callao por poner un ejemplo, con un material muy comercial y unos precios bastante similares a los españoles (poco más baratos por lo general). Más suerte tuve en una cadena de librerías llamada Gilbert&Joseph donde si encontré bastantes más títulos y en la que aparte de material nuevo venden material de segunda mano a buen precio (tampoco esperen encontrar gangas no crean). Aquí me hice con los dos primeros álbumes de “Philemon” de Fred, una obra que desde leí glosada aquí había despertado mi curiosidad y mucho me temo que tardaremos en ver publicada en España salvo que se confirme la compra de Norma por Dargaud y esta editorial cuán Pepe Botella nos traiga la luz de la Ilustración (comiquera) ;-D . No, en serio… Evidentemente en Francia encontrarán mucha BD con ediciones integrales cuidadas de sus clásicos a un precio razonable junto a otros integrales cuyos precios no difieren mucho de los que se publican por aquí, y se consume bastante manga pero por lo que vi no hay tanto material norteamericano como aquí.
En definitiva, que me he quedado con morriña de conocer mejor París y, sobre todo, de más vacaciones. Se han quedado algunos sitios imprescindibles que visitar (el museo Dorsay, maldita huelga, y los cementerios de la ciudad) así que tendré que volver prontito. Ya les contaré en su momento.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Invasión de Oliver Hirschbiegel


Cuando tienes un día festivo en medio de la semana y no gozas de la posibilidad de hacer puente, a última hora de la tarde te dejas llevar por la melancolía y la tristeza de lo que te espera el día siguiente en la oficina mientras otros mortales, (que encima son tus compañeros) más afortunados, están disfrutando de su merecido descanso.
Así que para luchar contra este sentimiento no se nos ocurrió nada mejor que hacer una visita al cine más cercano para ver alguna de las películas que todavía tenemos pendiente. Y, por unas cosas y otras y usando la archiconocida técnica del descarte nos metimos a ver “Invasión” de Oliver Hirschbiegel, director alemán de cierto prestigio en Europa por “El Hundimiento” y “El Experimento”en su primera incursión holliwoodiense, cuyo apellido rima con el del no suficientemente reconocido Don Siegel, y quizás por ello le encargaron el proyecto de cuya película “La invasión de los ladrones de cuerpos” esta es un "remake", que no molesta pero del todo prescindible.
La archiconocida trama basada en la novela de Jack Finney Los ladrones de cuerpos” y llevada al cine, aparte de por Siegel, por Phillip Kaufmann y Abel Ferrara (esta versión de Ferrara no la he visto, miedo me da), y en la que muchos vieron -vimos- en su momento críticas soterradas al macartismo y al comunismo, nos sitúa en una Tierra invadida progresivamente por una serie de esporas espaciales inteligentes que toman como huéspedes a los seres humanos a quienes roban los recuerdos y anulan su personalidad cuyos planes debe estropear el avispado protagonista de turno. En esta ocasión ese papel recae en la estupenda Nicole Kidman, quien interpreta en esta película a una abnegada madre (sí, se trata de película con niño repelente así que cuidadito que yo no lo sabía) moderna que debe hacer frente al cuidado de su pequeñín, al tiempo que lo compagina con su estresante vida laboral como psiquiatra y una relación de “nos gustamos pero nada más” con el nuevo James Bond, Daniel Craig. A partir de este punto, la película avanza sin pena ni gloria con un ritmo acelerado y que, en ocasiones, peca de confuso con el que Hirschbiegel, supongo, pretende contagiarnos los nervios y temores de la bella Nicole. Como ya he comentado, lo más salvable de la película es la excelente labor de la Kidman, probablemente la penúltima actriz “glamourosa” que queda y que aparte de guapa es buena actriz, y que en esta película a su medida asume con naturalidad el peso de la historia resultando bastante creíble.
En definitiva, que si pensaban ir a ver esta película mejor se pasan por el videoclub (o como se llamen ahora) y se cogen la excelente “La invasión de los ladrones de cuerpos” o la más terrorífica “La invasión de los ultracuerpos”, que les va a salir más a cuento, salvo, claro está, que sean fanáticos de Kidman o de Craig, o de ambos, en cuyo caso les encantará.

jueves, 1 de noviembre de 2007

“Castle Waiting 2” de Linda Medley



Tenía pendiente encima de la mesa desde hacia algunos meses este segundo tomo del “Castle Waiting” de Linda Medley para la que no encontraba tiempo. Tras su lectura, me arrepiento no haberlo leído antes porque esta segunda entrega es incluso mejor que la anterior.
Linda Medley en este segundo tomo se nos descubre como una fina fabulista que utilizando modelos y esquemas de los cuentos populares nos ofrece historias cargadas de humanidad y aparente inocencia para acercarse a problemas contemporáneos y actuales tan profundos como el tratamiento de la sexualidad en la iglesia o la belleza más allá del físico a través de una lectura asequible para niños de tres a noventa y nueve años. Si en el anterior tomo, aparte de la presentación de los personajes se mostraba el Castillo de la Bella Durmiente como el refugio de sus entrañables personajes en este segundo se centra en narrarnos la historia de la Hermana Paz,. Este planteamiento permite a Medley sin abandonar el tono desenfadado y amable del anterior tomo abordar temáticas más ambiciosas y profundas a través del origen de la Hermana Paz, una mujer barbuda socarrona e independiente que abandonando el circo donde trabaja se incorpora a la orden de las Solicitas, formada en su totalidad por mujeres barbudas dispuestas a hacer el Bien sin importarles los medios.
Es notable la gran evolución que demuestra Medley como narradora en este segundo tomo en el que a través de una prolongada elipsis que se retoma en cada uno de los capítulos que conforman el tomo nos cuenta la historia de la Hermana Paz dejando al resto de los habitantes de “Castle Waiting” como meros oyentes de la historia. Para mí esta manera de narrar un cuento dentro de otro cuento junto con la exquisita sensibilidad con que Medley recrea su mundo imaginario es el gran activo de esta serie en la que la importancia de lo femenino es fundamental. Esta preponderancia en recrear un mundo marcadamente femenino a la hora de pergeñar una historia repleta de valores y que deja al lector una enorme sonrisa en la boca sorprende dentro de lo que es el mercado norteamericano tan sobrado de historias “mainstream” marcadas por el mismo patrón sobrado de testosterona.
“Castle Waiting” es uno de esos cómics que por su originalidad y sensibilidad debería haber tenido un mayor eco en el mercado español donde me da la impresión que está pasando bastante desapercibido. Espero que el boca a oreja funcione y sigamos disfrutando de nuevas aventuras de los habitantes del castillo de Cenicienta.
Si queréis leer algo sobre la primera entrega de "Castle Waiting" en El Lector Impaciente... pinchad aquí.

miércoles, 31 de octubre de 2007

“Crisis Infinita”, ¿qué hicimos para merecer esto?



Llevaba unos meses haciendo acopio de valor para leer la gran macrosaga que ha redefinido por enésima vez el universo DC y que descansaba sobre la mesa de los pendientes. La miraba con el rabillo del ojo y me decía a mí mismo, “Venga, Pablo, seguro que no es tan mala como has leído por ahí”, “seguro que le encuentras algo bueno”. Al fin, con más miedo que vergüenza, me decidí a abrir el primero de los cuatro números en los que Planeta ha englobado los siete de la serie yanqui más algún “crossovers” y “tie-ins” más para rellenar, aunque se justifique que es para añadirle mayor coherencia. Luego he tardado un par de semanitas más en animarme (recuperarme) de la experiencia y serenarme lo suficiente para hacer las siguientes reflexiones.
¿Era necesario realmente contar esta historia? ¿Y contarla de esta manera? Porque es que la fastuosa “Crisis Infinita” es sin exageración el peor cómic que he leído en muchos, pero muchos, años. Que las macrosagas con cientos de “crossovers” son un negocio para las dos grandes editoriales “mainstream” no se le escapa a nadie pero llegar al punto de dejar prácticamente sin contenido a la serie y convertirla en un mal batiburrillo de situaciones y personajes con nula coherencia, confusa y mal narrada pues también. De este modo, “Crisis Infinita” es una especie de mixtura inconexa de varias miniseries anteriores (“El día de la venganza”,“Villanos unidos”, “Proyecto OMAC” “La guerra Rann-Thannagar”) que supuestamente no hay que conocer para poder disfrutar de “Crisis Infinita” y digo, supuestamente, porque si no se ha leído algo de estas series el lector quedará completamente desamparado ante el desatino que le espera (este cómic ha redefinido el concepto de “prólogo”: han escrito cuatro y cualquiera ofrece más que la historia principal). Me imagino a un chavalito de trece años que quiera iniciarse en el universo DC a través de esta serie y abominar para siempre del Cómic. ¿Exagero? Quizás, pero es que Geoff Jhons no está a la altura de sus capacidades como guionista y esta serie que a los lectores veteranos se nos vendió como un homenaje a la estupenda “Crisis en las Tierras Infinitas” de Marv Wolfman y George Perez en su vigésimo aniversario no deja de ser una ridícula secuela para rehacer el concepto y poner la cuenta de nuevo a cero a ver si así aumentan las ventas. Si Wolfman desarrolló a lo largo de los doce episodios de “Crisis en Tierras Infinitas” una serie de conceptos novedosos en su momento para solucionar la cuadratura del circulo a la que se enfrentaba en esa época DC (el caos que había generado por la cantidad de Tierras paralelas en las que se movían los distintos personajes de la editorial) y se convirtió en la vara de medir a todas las demás macrosagas con la que después nos han “obsequiado” (ninguna superó el modelo), Jhons en su imitación resulta inconexo y disperso. Haciendo buena la regla de que en el mundo de los superhéroes nadie muere (o se va al Limbo) para siempre. Jhons “resucitó” a Alexander Luthor, a Superboy y al Superman y la Lois Lane de Tierra-2 quienes asqueados por el comportamiento de los héroes tras las “Crisis en Tierras Infinitas” pretenden volver a la situación original. Tras unos cuantos enfrentamientos de lo más ñoño –confunde la épica con el mamporro- Jhons soluciona el embolado en que solito se ha metido de la manera más burda posible: a tortazo limpio, dejando el terreno –o Tierra Nueva- abonado para el macroacontecimiento del siguiente año: “52”, del que ya les comenté algo por aquí.
A nivel gráfico la serie cuenta con los mejores dibujantes de la casa – George Perez, Phil Jiménez, Ivan Reiss y Jerry Ordway- y yo no voy a ser quién discuta su talento pero resulta bastante claro que ninguno está a la altura de otros trabajos, probablemente perdidos en el maelstrom desencadenado por Jhons.
En fin, que si ven este cómic en su librería habitual o en algún kiosko no se acerquen a él. Es terriblemente malo y provoca una terrible sensación de que alguien en algún lugar te ha tomado el pelo. Si quieren leerse una buena macrosaga de DC háganse con “Crisis en Tierras Infinitas”, aunque sea en formato absolute.
Buff…Ya me he quedado a gusto…

martes, 30 de octubre de 2007

“Fábulas: las 1001 noches (y sus días)” de Bill Willingham y Mark Buckingham



Después de la publicación de “Fábulas: Tierras Natales” en la que Willingham y Buckingham desvelaban por fin la identidad del misterioso Adversario que había provocado el exilio de las Fábulas en el mundo mundano, y del que ya escribí algo por aquí, esperaba con expectación la publicación de “Fábulas:1001 noches (y sus días)” para comprobar la capacidad de los autores para mantener el interés de la serie después del clímax alcanzado en el anterior arco.
Willingham se encuentra a sus anchas en la serie en la que dejando de lado a los principales personajes hasta el momento para otorgar el protagonismo a algunos de los secundarios que habían aparecido hasta ahora, al tiempo que con la inclusión de nuevos personajes y tramas mantiene intacto el interés. “Las mil y una noches (y sus días)”es claramente un arco de transición, pero resulta tan entretenido como el resto de la serie. En él, Wilingham sigue mostrándonos nuevos elementos del universo de las Fábulas a través de la llegada a Villa Fábula de una delegación de fábulas orientales para hacer causa común en la lucha contra el Adversario. Aparte del inevitable enfrentamiento provocado por el choque de culturas el Príncipe Azul y el resto de fábulas deberán hacer frente a la traición y la presencia de una misteriosa Arma de Destrucción Mágica.
Bill Willingham parece haber optado por el momento en no explorar las atractivas opciones que le proporciona la presencia de las fábulas en el mundo humano para centrarse en el aspecto mágico y fantástico de la serie. Muy interesante me parece el último número del tomo recopilado por Planeta (episodios 42 a 47 de la serie original) titulado “La balada de Rodney y June” en la que Willingham a través de una curiosa y hermosa historia de amor nos acerca desde un prisma diferente a los temibles soldados de madera del Adversario que ya conocimos en “Fábulas: La marcha de los soldados de madera”. En cuanto al aspecto gráfico Buckingham cumple sobradamente, manteniendo el alto nivel de la serie aunque en este arco no alcance la espectacularidad de los anteriores. Personalmente, me hubiera gustado que Buckingham hubiera optado para la caracterización de algunas de las fábulas orientales más alejada del tratamiento disney de los mismos, aunque se trate, obviamente, de un homenaje (ojo al parecido del djinn y de Yussuf con los personajes de “Aladdin”). Una lástima que la lentitud de Buckingham provoque la necesidad de contar con otros artistas en los episodios de relleno, aunque en esta ocasión Jim Ferm no lo haga del todo mal.

lunes, 29 de octubre de 2007

“El lama blanco” en la Casa del Tibet.

Me llega a través de la editorial noticias sobre la presentación del integral “El lama blanco” de Jodorowski y Bess que Rossel Ediciones ya puso a la venta hace unos meses y que luce en mi estantería esperando su momento (ya les contaré).
La presentación tendrá lugar el próxima día 30 de Octubre en la Casa del Tíbet de Barcelona (C/ Roselló, 131) a eso de las siete y media de la tarde y a la misma acudirá el eurodiputado de Europa Verde Raúl Romeva.

Así que, si les interesa, ya lo saben.

“La felicidad de los ogros” de Daniel Pennac



Siempre resulta una aventura leer por primera vez un autor del que se carece casi por completo de referencias, aventura que puede convertir al autor en un compañero al que seguir fielmente en cada una de sus obras o en un enemigo al que criticar inmisericorde por habernos hecho perder el tiempo y el dinero. Frente a este dilema, me encontraba al iniciar la lectura de “La felicidad de los ogros” del francés Daniel Pennac (Casablanca, 1944), un autor que al parecer goza de bastante prestigio en el país vecino pero que yo desconocía completamente y que a partir de ya no voy a dejar de seguir.
“La felicidad de los ogros” es una novela que sorprende en cada página, algo muy difícil de encontrar hoy en día. Partiendo de una narración en primera persona en muchas ocasiones desordenada y caótica como el pensamiento de su protagonista Benjamín Malaussène, Pennac construye una historia que transgrede la barrera de los géneros para ser al tiempo relato hagiográfico, novela de intriga y crítica social surrealista a través de un lenguaje irónico y desenfadado.
Malaussène es el hermano mayor de una familia desestructurada en la que la madre abandona a sus hijos tras la ilusión de un nuevo amante y él debe sacar adelante a toda una recua de hermanastros y hermanastras cada uno de su padre en el suburbial barrio parisino de Belleville donde todos viven acompañados de un perro epiléptico. Para sacarles adelante, Benjamin trabaja como “chivo expiatorio” en un Almacén en el que se dedica a recibir las broncas de clientes airados porque sus compras están defectuosas con tal cara de lástima que suele enternecerles lo suficiente como para que retiren sus reclamaciones. Malaussène asume su triste realidad con optimismo y buen humor hasta el momento en que se ve inmerso en medio de una cadena de atentados que tienen lugar en el Almacén en el que trabaja. Unos atentados con bombas de los que es el principal sospechoso y que pueden poner en peligro tanto su vida como la de sus hermanastros.
Haciendo uso de una innegable capacidad para construir personajes y situaciones surrealistas Pennac se inventa una novela rica en matices, con el justo punto de verosimilitud que necesita la mejor ficción para ser creíble y atraer al lector. Contrasta la ironía y dureza con la que Pennac se refiere al Almacén y los personajes que lo pueblan - una jungla laboral en la que resulta fácil identificar los arquetipos clásicos del “pelota”, el jefe despiadado, los compañeros confidentes, etc. – con el cariño y ternura que muestra en el tratamiento de sus amigos y hermanastros. La trama negra de la novela avanza a trompicones en medio de la vorágine del caótico e irónico pensamiento de Benjamín, santo y diablo al tiempo, hacia su precipitada resolución, eclipsada por el nervioso estilo de Pennac, lleno de disgresiones y referencias. “La felicidad de los ogros” es una novela ambiciosa e irregular, tan dispersa, entrañable y atractiva como la personalidad de su protagonista y que deja la puerta abierta a conocer las nuevas peripecias de Benjamín y su variopinta familia a lo largo del resto de novelas que forman el ciclo de Belleville. Yo que ustedes la daría una oportunidad.

viernes, 26 de octubre de 2007

Rumores, rumores… ¿realmente importan?

Pues, eso que desde hace unos días se ha vuelto a despertar la rumorología tebeística alrededor de dos noticias no confirmadas (rumores) que se comentan por ejemplo aquí y aquí. Mi opinión al respecto, es que estas cosas no le deberían importar demasiado al lector habitual de cómics (del lector ocasional ya ni hablo), aunque parece que últimamente este tipo de amarillismo aplicado al cómic ha encontrado un nicho en Internet sin saber muy bien las razones. Quizás la endémica situación de la industria del cómic ha tenido en nuestro país desde siempre y su seguimiento por los cuatro gatos (aficionados) fieles desde hace años ha provocado esa libertad para cabalizar los movimientos editoriales que se producen desde la traumática, para muchos, pérdida de derechos de Marvel por Planeta. Sin embargo, el interés por el Cómic está creciendo en nuestro país tanto para un público y unos medios de comunicación ajenos al mismo que ya no lo ningunean tanto como hasta ahora como para grandes editoriales (Alfaguara, Panini o Random-House Mondadori) dispuestas a entrar en mercados donde puedan obtener beneficios (capitalismo puro y duro, vamos). Sin embargo, lo lógico es que esos movimientos editoriales no despertasen el interés de nadie salvo quizás de los profesionales del medio (¿a lo mejor es que no hay muchos profesionales y sí demasiados “amateur”? Eso debería solucionarse pero parece la eterna cuenta pendiente del Cómic en España) como ocurre con las editoriales de libros donde nadie se molestó en su momento en elucubrar demasiado sobre qué pasaría, por ejemplo, si Planeta comprase Minotauro hasta que efectivamente la compró, pero, bueno, eso es otra historia. Creo que los lectores de cómics antes de preocuparnos demasiado quién va a publicar los cómics que nos gustan deberíamos hacerlo acerca sobre las obras en sí y que las calidades de las ediciones se ajusten a los precios que nos cobran. En ese sentido, en mi opinión, si estos rumores se confirman, no va a ver muchas diferencias para los lectores en las ediciones de Dargaud que en las de Norma ni oscilaciones espectaculares de precios porque eso ya se da ahora (la diferencia por ejemplo de un álbum como “El Escorpión” publicado en Francia por Dargaud a publicarlo en España por Norma es de un euro aunque luego en otros casos como “El gato del rabino.Jerusalén en África” se dispare a 3,5 euros (¿?) ); quizás haya más movimiento sobre los derechos de determinadas series BD de las publicadas por Dargaud que en España están repartidos por diversas editoriales como Planeta, Diabolo o Dibbuks y que imagino que Dargaud iría recuperando en función de la expiración de los contratos con esas editoriales y la aceptación que hayan tenido esas series entre los aficionados españoles.
Tampoco pasará nada terrible si Planeta pierde los derechos de DC (cosa que dudo). Esos derechos son un dulce para cualquier editorial y en pocos meses alguien se haría con ellos si no los publicase la propia DC directamente de algún modo que ignoro.
No nos engañemos a los lectores no nos va nada en estas historias ni en estos rumores. Así que, todos tranquilos, que el mundo no se va a acabar si los rumores se confirman y se convierten en noticias. Vamos a pagar más o menos lo mismo por los cómics y las ediciones van a ser similares. O, al menos, eso creo…
Si queréis seguir comparando precios aquí y aquí tenéis los enlaces a las páginas de Dargaud y Norma. Ya veréis que cosa más divertida…

jueves, 25 de octubre de 2007

“El niño con el pijama de rayas” de John Boyne.



En la estela de “El curioso incidente de un perro a medianoche” de Mark Haddon del que ya escribí algo por aquí, nos llega la novela de moda en estos tiempos, editada también por Salamandra, que aprovechando los suculentos beneficios que le dejan los Harry Potters publica novelas de lo más interesantes . ¿Por qué lo de “a la estela”? Pues porque tanto Haddon como Boyne usan recursos similares en sus respectivas obras. Tanto uno como otro autor utilizan la voz en primera persona de un personaje protagonista que no entiende, o tiene una percepción distorsionada, de los acontecimientos que ocurren a su alrededor para obligar al lector a reinterpretar las impresiones del protagonista e incitar la simpatía hacia él mismo e inducir a la reflexión sobre los hechos y el contexto histórico en el que se mueven los personajes (que imagino es la verdadera intención de los autores). .Partiendo de estos planteamientos, hay que decir que Boyne en “El niño con el pijama de rayas” logra perfectamente sus objetivos uniendo entretenimiento con reflexión a través de la visión de Bruno, un niño alemán de nueve años durante la Segunda Guerra Mundial cuyo padre está al mando del triste campo de Auschwitz. Boyne logra, a través de esa visión difusa del niño, construir una novela de interés creciente, en el que mezcla sabiamente la ingenuidad de la visión infantil del pequeño Bruno preso en su cerrado mundo familiar limitado por los sentimientos encontrados hacia la figura paterna, el amor hacia los abuelos y la madre y las peleas con la hermana mayor –una realidad cercana a la de cualquier niño en cualquier época- con la atrocidad que percibe el lector a través de las exploraciones y encuentros de Bruno lejos de la protección de su casa en los alrededores del campo de Auschwitz y que desembocan en el impactante final de la novela.
La novela está bien construida y logrará epatar a cualquier lector, pero eso no quita para que me quede la duda razonable acerca de lo realista de la construcción del personaje de Bruno, ya que, en mi opinión, los niños de nueve años no son tan ingenuos como el personaje creado por el autor, pero este último apunte no le quita mérito alguno al ingenioso punto de vista usado por Boyne para acercarse a un tema ya ampliamente tratado -y nunca suficientemente denunciado- en la literatura, el cine ó el cómic, como es el del genocidio nazi del que da una nueva visión del mismo y de sus víctimas.
Léanla en un fin de semana y luego me cuentan que les ha parecido. (Parezco un profesor, poniendo deberes ;-D ).

miércoles, 24 de octubre de 2007

No al pago en bibliótecas.




Como hay que tener un día para todo, pues hoy toca el Día de la Biblioteca, lo cuál es estupendo porque las Bibliotecas Públicas y gratuitas son un lugar excelente para aprender y desarrollarnos como personas plenas e iguales. Sin embargo, como consecuencia de una imposición del Tribunal Supremo Europeo se le ha impuesto al Gobierno un gravamen sobre el préstamo de libros en la bibliotecas que ya ha sido aprobado por las Cortes a través de la Ley de la lectura, del libro y de la biblioteca. Un gravamen que se encargará de gestionar CEDRO para repartirlo entre los autores, aunque al parecer no sepa ni a quién ni como hacerlo, como pueden comprobar aquí.
Como yo a nivel personal estoy en contra de cualquier tipo de canon que busque el lucro injusto como ya saben por aquí y más si restringen algo tan necesario como el derecho a la lectura les dejo un enlace por si alguno se anima a dejar su firma en contra de esta medida.

martes, 23 de octubre de 2007

“American Virgin: Descenso” de Steven T. Seagle y Becky Cloonan


Leído el segundo arco argumental de "American Virgin", que engloba los números cinco al nueve de la edición yanqui, me reitero sobre lo que ya comenté por aquí acerca de “Cabeza”, el primer arco argumental. Una serie que tras nueve números no acaba de despuntar en buena medida por lo equivocado, a mí entender, del planteamiento del guionista Steven Seagle y del dibujo anodino de Becky Cloonan.
En mi opinión, esta serie se queda a medio camino de todo. No es la serie rompedora y adulta que Seagle se planteó. En la entrevista que publica en “American Virgin: cabeza”, Seagle dice “pretendía escribir una historia sobre la moralidad y el deseo, y la mentalidad norteamericana acerca de eso…”, cosa que sólo consigue en parte porque las interesantes ideas que esboza a través de sus personajes no encuentran en el hilo conductor de la narración -la búsqueda del protagonista, el virgen Adam Chamberlain, de los asesinos de su amada Cassie- el vehículo adecuado para profundizar. De este modo, las continúas contradicciones en que Seagle gusta situar a su protagonista en estos números respecto a otros jóvenes más “liberados” pero escasamente desarrollados como personajes (y es una pena porque si los secundarios de esta serie tuvieran más espacio y no se centrase tanto en el protagonista probablemente ganaría mucho) no cuajan en nada porque Seagle gusta de enunciar pero no ahondar. No hay conclusiones, no hay evolución en el personaje principal que de hecho es el único desarrollado -escasamente– hasta ahora, simplemente hay reiteración sobre reiteración. Los dos arcos arguméntales publicados son paralelos en estructura (viaje de Adam y su panda a un lugar exótico tras mostrar a los malvados familiares de Adam+ Adam sufre un trauma + enfrentamiento con uno de los asesinos de la novia) sin que la historia avance nada con el consiguiente mosqueo por mi parte. Si quizás Seagle no hubiera intentado ser tan trascendental y hubiera optado por una solución más irónica y canalla al estilo Garth Ennis probablemente estaríamos ante un cómic mucho más divertido que esta pedantería tan mal desarrollada. ¿No se pueden contar tramas interesantes y con trasfondo de esta manera? Sí, se puede. De hecho, Steve Vaughan lo ha hecho en un cómic con el que “American Virgin” guarda más de una similitud argumental, “Y: el último hombre” .pero una enorme diferencia en el tratamiento de las ideas y el desarrollo de los personajes y tramas.
Al cómic tampoco le ayuda el dibujo de Becky Cloonan, una dibujante que no conocía hasta ahora y cuyo estilo se encuentra a medio camino de la estética manga y el peor Paul Pope. Pero quizás la mayor carencia hasta ahora de Cloonan sea lo mala que es como narradora aunque en buena medida creo que la exime lo confuso del guión de Seagle. ¿Algo positivo de la serie? Las portadas de Joshua Middleton, pero es que en un cómic del sello Vertigo eso se presupone como el valor de los soldados.
En fin, amigos, que “American Virgin” no me ha convencido y que yo me bajo de esta burra. Quizás a partir de ahora la cosa mejora porque algunos buenos mimbres tienen Seagle para ello (¡¡ Qué desperdiciados están los padres de Adam, sobre todo esa madre calcada de la Abuela Bondad de Kirby!!) pero creo que, de momento, le he dado suficientes oportunidades en un mercado saturado de novedades más interesantes. Ustedes por supuesto hagan lo que quieran y puedan.

lunes, 22 de octubre de 2007

“El orfanato” de Juan Antonio Bayona


Como el pasado fin de semana estuve un poco agobiado con la preparación del viaje, las despedidas y demás, no me dio tiempo a dejarles por aquí, como era mi intención, mis impresiones acerca de nuestra gloriosa representante en la carrera a los Oscar, que tantas expectativas ha levantado y que, supongo, a más de uno habrá decepcionado. Mi retraso supone que casi todos los interesados hayan visto ya la película y tenga formada su propia opinión. Yo les voy a dejar aquí la mía.
He leído opiniones para todos los gustos, (casi todas elogiosas) de la última y primera película de Juan Antonio Bayona. Desde las que plantean que es un estudio de los miedos esenciales de una madre ante la desaparición de un hijo en clave de terror a la que establece que es un mal producto a la medida de los mercados internacionales en los que quiere despuntar. Por partes: “El Orfanato” no es una gran película de terror sino que es una correcta película de sustos y, en ese sentido, el director logra dosificar perfectamente la tensión para que el susto se produzca en el momento adecuado y mantener atrapado al espectador dentro de una trama a la que la cuesta arrancar pero cuando lo logra consigue entretener a pesar de la interpretación de una Belén Rueda sobreactuada en lo dramático como ya la pasara en “Mar adentro” y que hace muy poco creíbles sus personajes (aunque quizás sea fobia mía porque debo reconocer que esta actriz es superior a mis fuerzas) y algunos resbalones en el guión (¿Un orfanato de seis niños?, ¿Dónde estaba la directora que sale al principio cuando Benigna se cargaba y enterraba a los críos?) que se obvian nada más salir del cine ante tanto susto y la consistencia de la trama principal pero que desvirtúan un producto bien elaborado y que, imagino, funcionará bien en taquilla.
La historia, que a estas alturas ya conocerán, hunde sus raíces en los cuentos de fantasmas góticos tipo Henry James o Sheridan Le Fanu con todos los elementos propios del género (caserón, niños fantasmas, misterios, etc) a la manera que ya hiciera el oscarizado Alejandro Aménabar en “Los Otros”, pero sin alcanzar las cotas de tensión y misterio que este logró en su película, quizás porque Amenabar planteó una película de terror y no de sustos. Para un aficionado al cómic también es agradable ver algunas referencias del director a cómics de actualidad, cosa por otro lado lógica cuando la manija del proyecto como productor la lleva un Guillermo del Toro que más de un consejo debe haberle dado a Bayona (el Simón enmascarado en medio de la fiesta a mí me recuerda al Amigo de “20th Century Boys”). Al final, en “El orfanato” casi todos los misterios tienen una explicación lógica y el final inevitable y previsible, dejando una sensación de ya visto al aficionado al género que a los quince minutos de iniciada la película ya sabe por donde van los tiros, pero que no quita méritos a la película como producto comercial para todo tipo de públicos ni como primera obra de un director que, no lo olvidemos, se enfrenta a su primer largo y sale bastante bien parado. Que el producto no esté a la altura de las expectativas creadas, es más que probable, pero ojalá se sigan haciendo películas de género en España. Gente con talento y ganas hay.

Juan Antonio Cebrián (1965-2007)


Como tantas otras noches de sueño desvelado, he sintonizado “La Rosa de los Vientos” de Onda Cero para escuchar alucinado como los colaboradores de Juan Antonio Cebrián anunciaban su muerte por un ataco cardiaco en el día de ayer a los 41 años de edad. Cebrián y su programa han sido un referente para mí a lo largo de los años en los que ha llenado los silencios de la madrugada de reflexiones y risas sobre la Historia, el Cine, la Literatura, los Misterios (sin la chabacanería ni el efectismo de otros) y últimamente el Cómic, divulgando y comunicando de una manera amable y alejada de cualquier ampulosidad, accesible a todos los públicos. Supongo que este vacío se llenará con el paso de los días pero esta noche estoy anonadado y desvelado. Lástima que no esté Juan Antonio Cebrián…


D.E.P.

domingo, 21 de octubre de 2007

Totum revolutum

Como ya sabrán los seguidores más fieles de “El lector impaciente” he estado esta semana fuera, lo que ha supuesto que no me haya enterado de algunos sucesos, unos tristes otros alegres, dignos de mención que aquí les comento brevemente:

- 30 Aniversario de la desaparición del que probablemente haya sido el mejor guionista de la fecunda escuela de cómic argentina, Héctor Germán Oesterheld, autor de obras tan impresionantes como “Mort Cinder” junto a Alberto Breccia, “Ernie Pike” con Hugo Pratt o “El Eternauta”, con Solano López. Oesterheld “desapareció” como consecuencia de la represión de la dictadura argentina junto a 30000 personas más, incluidas sus hijas embarazadas.
- Juan José Millás, que como ya saben es un escritor admirado y seguido por el que esto suscribe ha ganado el Premio Planeta 2007 con su novela autobiográfica “El Mundo”. Yo ya voy a ir encargando un ejemplar y les cuento.
- El día 18 murió Deborah Kerr a los 86 años, una de esas grandes estrellas del viejo Hollywood capaz de hacer buena una película simplemente a base de “glamour” y belleza. De sus películas mis preferidas son “La noche de la iguana” y “El prisionero de Zelda”, aunque siempre se la recordará por el beso en la playa de “De aquí a la eternidad”. D.E.P.
- Ha aparecido una nueva revista dedicada al cómic auspiciada por la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Su nombre, "Inter Zona" y cuenta con algunos nombres en el plantel de lo más interesantes. A ver si a la revista le va bien y consigue buenas ventas. De todos modos, si el cómic está tan mal, como dicen, ¿cómo es que cada vez hay más revistas especializadas? Seguramente, la respuesta esté en el viento, amigos.

Han pasado más cosas, claro, pero estas son las que más me llaman para comentarles por aquí. Si me entero de algo más ya les comentaré.