viernes, 4 de junio de 2010

“Gilgamesh, el inmortal”, de Robin Wood y Lucho Olivera.

Leyendo sobre el nuevo proyecto de Frank Miller –una precuela de “300” llamada “Xerxes” justificada por la ¿necesidad? de dar un soporte a una nueva película de Zack Snyder- y algunos apuntes que da sobre el mismo, me ha venido el runrún de “Gilgamesh, el inmortal”, uno de esos maravillosos tebeos argentinos de los setenta que, por desgracia, apenas nos han llegado a España (salvo una breve publicación en los ochenta en la revista “Mark 2000”).

Gilgamesh, el inmortal” es una creación del gran Lucho Olivera que tras un breve período en que se encargó del dibujo y los guiones le cedió el guión a Sergio Mulko, para en los ochenta volver a recontar el origen de los personajes en colaboración con el no menos grande Robin Wood, siendo esta etapa la más destacable y recordada del personaje. Posteriormente, Olivera siguió contando historias de su creación en colaboración con otros guionistas, Ricardo Ferrara y Julio Alberto Grassi.

Olivera concibió “Gilgamesh, el inmortal” como una serie histórica protagonizada por el mítico rey mesopotámico incorporando elementos de ciencia ficción que hasta la llegada de Wood no alcanzarían todo su potencial. Gigamesh es un semidiós en vida que tras alcanzar todas las glorias terrenales malvive atormentado por la idea de vencer a la misma muerte. Cuando a través de una serie de señales y prodigios, el héroe da con un extraterrestre agonizante, el marciano Utnapistim, quién a cambio de su ayuda le concede la inmortalidad, advirtiéndole que llegará a odiar su don. A partir de ese momento, el inmortal Gilgamesh se convertirá en testigo de la ambición y estupidez humana a lo largo del tiempo y el espacio, viviendo todo tipo de aventuras que le llevarán a plantearse una y otra vez su propia condición de inmortal hasta encontrar un objetivo que realmente colme su existencia.

Gilgamesh, el inmortal” es el encuentro de dos monstruos de la historieta en uno de sus mejores momentos creativos que ya habían colaborado anteriormente en “Nippur de Laggash”. Wood es capaz de administrar como sólo él es capaz todo el potencial de un personaje como Gilgamesh y utilizarlo para contar historias fuera del entorno antiguo más limitado al que está adscrito Nippur. Gilgamesh, gracias a la inmortalidad, se convierte en un viajero temporal lo que permite el lucimiento de Wood mostrando su conocimiento de la historia y la literatura a través de fantásticas aventuras y, sin pararse en la mera recreación del cómic histórico, incorporar todo tipo e elementos de fantasía que lo perfeccionan y convierten en un personaje de ciencia ficción, alcanzando un equilibrio entre historia, fantasía y ciencia ficción al que en cómic sólo se ha aproximado Van Hamme en las clásicas historias de “Thorgal”. Pero, además, “Gilgamesh” tiene un componente filosófico que Wood sabe dosificar para sin olvidar que se trata de un cómic de entretenimiento y aventuras, meditar sobre temas tan complejos como la inmortalidad o la condición humana, mostrando un planteamiento pesimista y atormentado bastante acorde con los tiempos en que se fraguo el personaje. En “Gilgamesh, el inmortal” se pueden rastrear influencias de otras grandes obras del cómic argentino– “Mort Cinder” de Oesterheld y Alberto Breccia, “El Eternauta”, del mismo Oesterheld y Solano López o el propio “Nippur”, al que sus autores harían coincidir con Gilgamesh en algunas aventuras.

En el aspecto gráfico, la etapa de Olivera con Wood en “Gigamesh” es de lo mejorcito de su carrera. Olivera es un magnífico narrador al que se ha comparado con John Buscema pero en “Gilgamesh, el inmortal” su dibujo se vuelve más oscuro y denso para reflejar toda la angustia de un personaje prisionero del tiempo y la inmortalidad dando una mayor carga psicológica al tratamiento de los personajes.

En definitiva, estoy seguro –ustedes también- que me leeré el “Xerxes” de Miller, tebeo por el que se pelearán las distintas editoriales por publicar, pero saltaría de contento si alguna –Planeta últimamente ha publicado material reciente de Robin Wood o la nueva 001 Ediciones parece dispuesta a rescatar obras argentinas del olvido- recuperase los sesenta números en los que Wood y Olivera nos contaron las fantásticas aventuras del mesopotámico inmortal Gigamesh. Por soñar que no quede.
Para saber más de "Gilgamesh, el inmortal", pinchad aquí y para saber más de la mínima presencia de esta serie y sus autores en España este artículo de la Tebeosfera es imprescindible.

Rue McClanaham (1934-2010).

Se ha muerto la popular actriz televisiva Rue McClanaham que toda una generación de telespectadores conocemos e identificamos por su papel de Blanche Deveraux en la popular serie “Las Chicas de Oro”.

Blanche –lo siento, pero hay personajes que se comen a los actores que les encarnan- era una divorciada alegre y picarona que sabía disfrutar de la vida para mortificación de sus compañeras, en especial, de la genial Sofia Petrillo.

Si Rue disfrutó de un mínimo de la vitalidad de su personaje, habrá disfrutado de una buena vida.

D.E.P.

miércoles, 2 de junio de 2010

Nuevo trailer de “Scott Pilgrim contra el mundo”, de Edgard Wright.

Ya circula el nuevo trailer de “Scott Pilgrim contra el mundo” que confirma las buenas impresiones del primero. Es una película que tengo subrayada porque quizás –y sólo quizás- sea una de las mejores adaptaciones de un cómic a la gran pantalla que se han hecho hasta la fecha.

Del tebeo en que se basa y su progresiva evolución ya comentamos algo aquí y aquí.

“La Liga de los Caballeros Extraordinarios Century: 1910”, de Alan Moore y Kevin O’Neill.

Ante todo, un aviso, si en la nueva entrega de “La Liga de los Extraordinarios Caballeros” publicada por Planeta sólo buscas una recreación del típico tebeo de superhéroes protagonizada por personajes fácilmente identificables de la literatura popular de finales del XIX y XX es mejor que no leas este tebeo.

Planeta
acaba de publicar la tercera entrega –tercera en España que cronológicamente es la cuarta pero mucho me temo que “Black Dossiers” no la veremos pronto por estas tierras debido a un problema de derechos- de los Caballeros Extraordinarios de Moore y O’Neill de la que alguno ha lanzado pestes, pero que yo he disfrutado como un enano.

En el año 1910, una disminuida versión de Liga de los Caballeros Extraordinarios sigue existiendo al servicio del Imperio Británico comandados por la inmortal vampiresa Mina Murray, secundada por un rejuvenecido Allan Quatermain y el hermafrodita inmortal Orlando. Cuando uno de los nuevos miembros de la Liga, el médium y detective de lo sobrenatural Thomas Patacki, percibe una potencial conspiración liderada por el ocultista Olivier Haddo, supuestamente fallecido, que puede provocar el fin del mundo, el grupo iniciará una investigación en la que entrará en contacto con los círculos esotéricos de Londres que mostrará sus disensiones internas. Mientras tanto, la hija del Capitán Nemo ha rechazado su herencia y ha huido a Londres donde prefiere limpiar una infecta taberna de Whitechapel para regocijo de las lúbricas miradas de los clientes. Y, a todo esto, Jack El Destripador ha regresado a Londres…

Excelentes y exquisitos mimbres, como siempre, los que el mago Moore para tejer la nueva entrega de este divertimento en el que homenajea, con la complicidad del gran Kevin O’Neill, los pastiches decimonónicos sin obviar los guiños a amigos y vecinos.

En “Century: 1910”, Moore coquetea abiertamente con la estructura operística clásica de tres actos independientes entre sí pero que en conjunto cuentan con elementos que aportan coherencia al conjunto, correspondiendo esta historia con el primero (el segundo, parece que está a punto de salir en EEUU y Reino Unido, mientras que el tercero está programado para el 2011 y supondrá –en teoría- el cierre de la serie) pretendiendo a través de esta estructura escabullirse de la dichosa continuidad propia del cómic de superhéroes –cosa que tampoco logra- al tiempo que narrar la historia que supone el declive de la Liga de los Caballeros Extraordinarios en una historia más amiciosa que se desarrolla en distintos momentos del siglo pasado y del presente.

En el tebeo que nos ocupa, “Century: 1910”, Moore se siente con más libertad para hacer lo que le da la gana y escapar de las convenciones autoimpuestas que ligaban el desarrollo del cómic con una estructura prototípica al cómic de superhéroes en el que el grupo se une para hacer frente a una amenaza que es capaz de vencer para ofrecer, esta vez, una historia que se asienta en la falibilidad de unos personajes que no dejan de tomar decisiones equivocadas que desembocan en las derrotas del grupo. Tanto por este motivo, como por lo más alejado del conocimiento popular de las referencias que maneja Moore en esta historia, “Century: 1910” puede provocar rechazo al lector que sólo busque un tebeo más con el que pasar el tiempo y no esté dispuesto a entrar en el complejo juego de referencias que maneja el inglés y que, en realidad, es lo más atractivo de su propuesta junto a la voluntad de no constreñirse a la estructura predecible en que podría haber caído la serie tras el segundo volumen y ofrecer nuevas ideas originales que no sabremos realmente si funcionan hasta que podamos analizarla en su conjunto.

En el aspecto gráfico, Kevin O’Neill realiza un trabajo espectacular desarrollando toda la imaginería dispuesta por Moore y dando un mayor protagonismo al color en la historia a la hora de recrear ambientes y situaciones. No soy imparcial porque O’Neill es una de mis debilidades desde que lo descubrí en “Marshall Law” pero, en mi opinión, estamos ante la entrega mejor dibujada de toda la serie y, teniendo en cuenta el nivel habitual de O’Neill creo que ya es decir mucho.

En definitiva, Moore no está dispuesto a caer en el sumidero repetitivo del tebeo de superhéroes y da a “La Liga de los Caballeros Extraordinarios” una nueva dimensión en una historia abierta que invita al lector a ir más allá de lo narrado en la propia historia para, a partir del final abierto, sea cada cuál el que busque nuevas posibilidades a la historia.

Y es que, en mi opinión, “La Liga de los Extraordinarios Caballeros” no es más que una ejercicio de amor por parte de Moore y O’Neill de las obras que han mamado y un medio para evitar su olvido, invitando a los lectores que investiguen en su laberinto de referencias para crear una nueva generación de convertidos que mantengan su vigencia. Que cuenten conmigo.

Si queréis indagar en las múltiples referencias que Moore maneja en este tebeo en esta página en ingles son ampliamente desgranadas.

Ya hay Capitán Trueno y Goliath cinematográficos…Miedo me dan.


Sigue el lento goteo de nombres (uno o dos al año) que se unen a la adaptación cinematográfica maldita del Capitan Trueno.

Si ya se sabía que Elsa Pataky hará de Sigrid, y el lanzador de pesos, Manuel Martínez de Goliath, la gran incóginita era saber quién interpretaría al Capitán Trueno siendo finalmente el elegido Sergio Peris-Mencheta, actor de corta trayectoria, sobre todo conocido por su papel en “Los Borgia” (Ejem….).

Yo me mojo. Si Manuel Martínez da el físico de Goliath aunque sus capacidades interpretativas sean una incógnita, Peris-Mencheta no me convence como encarnación del Capitán no sólo porque no da el físico sino porque, además, en “Los Borgia”, en la que coincidió con el director Antonio Alvárez, su actuación fue plana e insustancial.

Mucho va a tener que trabajar el director, Antonio Alvárez, del que tuve buen concepto tras “En la ciudad sin límites” y “Lisboa” como director de corte intimista hasta que lo perdió tras la cutrez de "Los Borgia", para sacar adelante este proyecto maldito y convencerme para que pase por taquilla. Miedo me da pensar a quién habrán elegido para hacer de Crispín…

martes, 1 de junio de 2010

Peter Bagge y los cómics-books.

SPURGEON: Pienso que ODIO funcionaba muy bien como comic-book, ¿tienes alguna idea sobre cómo han llegado a desaparecer los cómics alternativos de las estanterías?
BAGGE: Creo que es algo terrible. Amo el formato de comic-book típico, y desde lejos es mi formato favorito con el que trabajar. Tiene las dimensiones y el peso exacto., se puede leer fácilmente sentado en cualquier sitio, ¡y no tengo que esperar un año o dos para poder ver mi trabajo impreso! También me lleva a pensar que hay algunos dibujantes a los que no les gusta ese formato, y estaban "avergonzados" de que sus trabajos apareciesen en él. ¡Es como si un músico aborreciese los discos de vinilo! Por desgracia, la economía ha condenado a los comic-books al basurero de la historia, así que ya no tengo muchas esperanzas.

(Interesante entrevista a Bagge realizada por Tom Spurgen para "Comics Reporter" que Frog2000 ha traducido y debéis leer completa aquí. No tienen desperdicio las opiniones del de Seattle pero me quedo con la respuesta que reproduzco en la que Bagge con brillantez disecciona el formato comic-book. Para mí tiene más razón que un santo. ¿Qué opináis los demás? ¿Va a resultar que lo que ha hecho triunfar a la Novela Gráfica no son las inquietudes de los autores sino las cuentas de los editores? Dejad vuestra opinión si queréis).

“Capitán América: Renacimiento”, de Ed Brubaker, Bryan Hitch y Buch Guice.

Tras terminar de leer “Renacimiento” la miniserie de seis números en la que Brubaker y Hitch han resucitado al capi de toda la vida, Steve Rogers, lo primero que se me ocurrió es que no se podía haber elegido peor título, ya que el verdadero renacimiento del capi, el que abrió realmente posibilidades originales e inéditas para los que llevamos algunos años siguiendo las andanzas del capi era el otro, el que ideó Brubaker en la colección regular matando a Steve y dejando que El Soldado de Invierno tomara el relevo, lo que abría un enorme abanico de posibilidades que con este tomo que Panini ha editado con mimo quedan aparentemente cercenadas por un regreso probablemente impuesto por la necesidad de hacer coincidir las identidades del capi de los cómics con el del protagonista de la adaptación cinematográfica que se prepara para el año que viene.

¿De la miniserie que acaba de publicar Panini qué puedo comentar? Que esperaba mucho más y me ha parecido un tebeo entretenido sin más, con cierto regusto a la Marvel setentera en su desarrollo, pero me ha decepcionado profundamente, por su ausencia de originalidad y escasez de épica aun cuando la historia esté resuelta con oficio, se respete la continuidad y esté coordinada con los sucesos que se están desarrollando dentro del Universo Marvel lo que contentará a muchos pero que para mí no es suficiente. Quizás es que Brubaker no tenía ninguna gana de revivir a Rogers en este momento – pensaba hacerlo antes dentro de la colección regular o guardarse el as en la manga durante más tiempo tras haber desarrollado más la labor de Bucky como Capitán- o quizás, mi temor, que Bru ha perdido la ilusión y las ideas empezando a dosificar sus esfuerzos en el personaje, sobrecargado de encargos (no olvidemos que también está realizando en estos momentos “Proyecto Marvels”, de la que ya comentaré algo cuando acabe).

En “Renacimiento”, básicamente Brubaker resuelve el asunto de la resurrección de una manera un tanto burda merced a una socorrida explicación de viajes temporales que se inspira libremente en esa obra maestra que es “Mort Cinder” (aunque Brubaker parezca no querer reconocerlo) y al parecer toma también elementos prestados -bastante mal desarrollados- de la serie de moda “Perdidos” (debo ser el único bloguero que no sigue el día a día de esta serie pero algo tiene que haber cuando en el tomo se pretenden justificar las similitudes). El recurso de mantener a Steve Rogers preso en el tiempo permite a Bru hacer un repaso por la historia del Vengador al tiempo que, en el presente, un equipo de Vengadores se dedica a desbaratar los planes de Cráneo Rojo aliado con Muerte en un desenlace apresurado, poco trabajado y vulgar. Creo que lo que menos me ha gustado precisamente es el escaso peso que tiene el o los capitanes en toda la trama ya que parece más una historia de “Los Vengadores” que del “Capitán América”.

En el apartado gráfico, “Renacimiento” cuenta con uno de los dibujantes más espectaculares del “mainstream” Bryan Hitch que a falta de originalidad (sigue empecinado en recrear al Capi en la II GM como hiciera en “The Ultimates”) ofrece un trabajo espectacularmente vacío de contenido que en los últimos números se vuelve apresurado y deslavazado. A ello contribuye el entintado de un veterano con mucho oficio como es Butch Guice que en demasiadas ocasiones recarga en exceso los lápices de Hitch volviendo sus colosales figuras acaso demasiado pesadas.
En definitiva, “Renacimiento” es un tebeo que debería haber marcado un punto de inflexión en la historia del Universo Marvel, o al menos en la del Capi, pero que en realidad se convierte en una anécdota apresurada que se limita a cerrar un paréntesis que nadie molestaba que continuase abierto si permitía seguir disfrutando de tebeos entretenidos, limitándose el equipo creativo a cumplir el trámite con una historia tópica que en otros tiempos no tan lejanos –y no me llaméis abuelo cebolleta- se hubiera convertido, por su mediocre desarrollo y resolución, en “una más del montón” de las que leíamos todos los meses. Ya me contaréis que opináis.





Conclusiones Gráficas




Repasando los principales diarios uno es capaz de enfrentarse mejor a algunas noticias que te quitan la energia para todo el día. Brillantes la denuncia de Manel, feroz la de Vergara y sabia la reflexión de Forges. No quiero entrar en más valoraciones, creo que las cosas caen por su propio peso. Sólo decir que Ramón resume perfectamente cuál es mi estado de animo...


... Y Mingote logra arrancarme una sonrisa en medio de la sin razón.

lunes, 31 de mayo de 2010

Dennis Hopper (1936-2010)

Un fin de semana lleno de celebraciones no es motivo suficiente para dejar pasar en este blog la noticia de la muerte de Dennis Hopper, uno de los tipos más brillantes y libres que ha dado el cine norteamericano de las últimas décadas y que como casi todos los tipos brillantes y libres derrochó su talento a manos llenas en aras de una vida personal bastante loca, dejándonos a los demás siempre con la duda de hasta donde hubiera podido llegar si no hubiera elegido siempre el camino más salvaje.

Decir que la carrera de Hopper fue irregular es quedarse corto porque tiene más sube y bajas que una montaña rusa pero lo que es innegable echando un vistazo a su trayectoria que participó en algunas de las películas más emblemáticas de los últimos cincuenta años y él solito -con la colaboración necesaria de Jack Nicholson y Peter Fonda- se cocinó ese hito generacional que es “Easy Rider”.

Hopper brilló como actor de reparto interpretando villanos y fracasados, quizás porque nadie se fiaba de él como protagonista, demasiado impredecible, demasiado libre, pero su mera presencia dotaba de empaque las películas más infumables.

En fin, Dennis, te lo pasaste bien y nos lo hiciste pasar bien a los demás…

D.E.P.

Blue Velvet”, de David Lynch (1986).

Hoosiers”, de David Anspaugh (1986)

Amor a quemarropa”, de Tony Scott (1993)

“Easy Rider”, de Dennis Hopper (1969).

“Sangre Real: Bodas Sacrílegas”, de Alejandro Jodorowsky y Dongzi Liu.

Hace nada comentábamos la finalización de la última serie del chileno, psicomago por vocación y guionista de cómics por profesión (es un decir que sus quehaceres son variados), Alejadro Jodorowsky, y ya tenemos la primera entrega de una nueva serie, “Sangre Real” editada por Glénat en la que, podemos disfrutar de un Jodo en plena forma junto a Dongzi Liu, un dibujante chino que dará mucho que hablar.

Sangre Real” es una serie de ambientación medieval en la que Jodo aborda sus temas recurrentes a través de las peripecias del Rey Alvar, un fiero guerrero que es gravemente herido en combate singular. Para evitar que el desánimo cunda entre sus huestes ante la ausencia del rey de la batalla, Alvar le pide a su primo Alfred que ocupe su puesto aprovechando el parecido entre ambos. Sin embargo, Alfred decide suplantar permanentemente a Alvar y derrocarle, abandonándole moribundo y agonizante. Sin embargo, Alvar es encontrado y curado por una pastora deforme quién aprovechará su amnesia para seducirle. Cuando, tras diez años, Alvar recupera la memoria se lanza a su cruzada personal para recuperar su trono y su reina y acabar con el usurpador.

Incestos, venganzas, intrigas, batallas y sexo, son los elementos que Jodorowsky maneja en esta historia ambientada en una Edad Media sangrienta, salvaje e imaginada en la que retuerce realidad, mitos y leyendas para ofrecer una historia trágica, adictiva y un punto cafre que no decepcionará a sus seguidores –entre los que me incluyo- pero irritará a los que no pueden con el chileno cuando dispara en andanada todas las obsesiones que bullen en su dispersa cabeza.

El álbum es entretenido y estoy seguro que a Shakespeare le hubiera encantado, aun cuando el formato de 56 páginas vuelve a mostrar sus limitaciones a la hora de permitir un mejor desarrollo de situaciones que Jodorowsky resuelve recurriendo inevitables deus ex machina que el lector debe asumir para disfrutar del cómic. Jodo derrocha generosamente en este álbum tantas ideas que dosificadas a otro le permitirían montar toda una serie. Siendo de agradecer este afán por mantener atrapado al lector a través de un ritmo narrativo trepidante, el seguidor habitual de la obra de Jodo notará cierta falta de originalidad en el planteamiento de las mismas ideas recurrentes en un álbum que si le cambiamos el nombre y cuatro cosas podría haberse titulado “Alvar, el metabarón”.

En el apartado gráfico, Jodo vuelve a mostrar su buen ojo y cuenta con el chino Dongzi Liu un dibujante dotado de un estilo pictórico que le entronca directamente con Luis Royo y Vicente Segrelles, aun cuando Dongzi muestre un más que correcto sentido narrativo, un mejor manejo de las perspectivas y cierta influencia del manga en el tratamiento de las expresiones faciales de algunos personajes. Con todo, el dibujante realiza un trabajo espectacular y se convierte en un nombre que hay que seguir muy de cerca.

En definitiva, “Sangre Real” es un álbum muy entretenido que nos reencuentra con un Jodorowsky en plena forma del que no hay que esperar demasiada evolución porque él se encanta así. Yo me lo he pasado bomba leyéndolo, pero que cada uno decida por sí mismo. La edición de Glénat, en coedición con la matriz francesa con la que ha coordinado la publicación, es bastante correcta con el único borrón de una traducción en la que se escapan algunos giros suramericanos que quedan bastante raros en una obra de estética medieval.

Veremos que nuevas desventuras se inventa Jodo para el Rey Alvar en la próxima entrega…

domingo, 30 de mayo de 2010

“Arzak Rhapsody 14”



Última entrega de "Arzak Rhapsody", la adaptación animada del cómic de Moebius.

Ojalá sirva para que algún editor se decida a reeditar el cómic en España.

viernes, 28 de mayo de 2010

Aclaración sobre el futuro del sello Bruguera

Os paso la siguiente Nota de Prensa que me han hecho llegar desde Ediciones B aclarando el tema del Sello Bruguera que comentaba en una entrada anterior:

Ante las noticias aparecidas en diversos medios de comunicación en la que se afirmaba de forma errónea que se había cerrado la Editorial Bruguera, Ediciones B quiere puntualizar lo siguiente:


Que gran parte de los fondos y autores de la histórica Editorial Bruguera –desaparecida en 1986- fueron absorbidos por Ediciones B. Esto incluye, muy notoriamente, la obra de Francisco Ibáñez y otros autores emblemáticos de la Escuela Bruguera.


El sello Bruguera publica obras de carácter literario de ficción y poesía y seguirá editando novedades al menos hasta finales de 2011.


Ediciones B se pone a disposición de los medios de comunicación para contrastar cualquier dato o ampliar estas informaciones.

Primer trailer de “The last exorcism”, de Daniel Stamm.

Hala, ahí os dejo para que os asustéis un ratillo el primer trailer de la opera prima de Daniel Stamm, un director que se nota que ha visto las películas de “REC” unas cuantas veces antes de ofrecer esta historia de exorcismos en los Estados Unidos rurales. ¿Recomendable? Habrá que ver algo más, de momento parece una historia tópica con realización modernilla.

Retractilado y cómics,una mala combinación.

Ya comenté por aquí lo que pensaba sobre las pegatinas en los cómics, pero hay algo que todavía me fastidia más. Una medida ridícula y papanatas que me hace pensar que los que la decidieron nunca fueron aficionados antes que avezados profesionales: el retractilado.

No hay cosa más tonta que un tebeo retractilado (un libro también, pero estos cada vez son menos). Llegas a la librería pensando en ojear alguna novedad antes de decidirte a adquirirla y encuentras los ejemplares apilados unos encima de otros convenientemente envueltos en su funda de plástico. Supongo que la idea no es otra que la protección del producto y crear la sensación en el potencial cliente que está accediendo a un material exclusivo y de calidad máxima al que se ha de acceder únicamente previo paso por caja, pero en muchas ocasiones he llegado a pensar que la razón última es evitar que se pueda comprobar lo malo que es lo publicado y ya tienen asumido que pasará una larga temporada almacenado antes de saldarlo. Los veteranos libreros, frente a esta patochada del retractilado, suelen curarse en salud y tener abierto al menos un ejemplar para que podamos echarle un ojo a la obra y decidir cada uno si le merece o no la pena antes de pagar por adelantado.

Sin embargo, ¿es suficiente con esta medida basada en el pragmatismo del librero que ha comprobado que los tebeos cerrados se venden peor? Yo creo que no. Más de una vez me ha ocurrido que tras mirar el tebeo abierto me he llevado un ejemplar cerrado a casa para descubrir con el consiguiente cabreo que estaba plagado de páginas pegadas o guillotinadas con lo que he tenido que hacer un nuevo viaje a la tienda a cambiarlo. Y si uno por vergüenza, acumulación o dejadez deja pasar los días sin abrir el tebeo y luego se lo encuentra en pésimas condiciones seguramente se tendrá que aguantar con el ejemplar tarado si ha pasado el plazo que señala el ticket, sobre todo, si lo compró en una de esas grandes superficies donde ahora se venden las novelas gráficas.
Los tebeos retractilados son un absurdo y no benefician a nadie. Si los lectores y los libreros nos hemos dado cuenta, ¿cuánto tardarán los editores en tomar medidas? Ni idea, pero por si acaso mi consejo es que hagan como yo y no se lleven nunca un tebeo a casa que no hayan abierto antes en la librería... Salvo que les guste pasear, claro.

jueves, 27 de mayo de 2010

“Nathaniel Dusk”, de Don McGregor y Gene Colan.

Siguiendo con el repaso de las obras de Gene Colan que permanecen inéditas en nuestro país llega el turno de las dos interesantes miniseries de “Nathaniel Dusk” que The Dean realizara para DC a mediados de los ochenta, junto a Don McGregor, en la que dejó constancia de su dominio del género negro.

Nathaniel Dusk” es una obra modélica en la que a través de las andanzas de un carismático detective privado, McGregor y Colan ofrecieron su versión del turbulento Nueva York de los años treinta que trataba de dejar atrás el Crack del 29. El protagonista, Nathaniel Dusk, es un cansado y desencantado veterano de la I Guerra Mundial que, tras su paso por la policía y asqueado de la corrupción, decide montárselo por su cuenta como detective privado, aceptando todo tipo de encargos.

En la primera miniserie de cuatro episodios aparecida en 1984, “Lovers die at Dusk”, el detective está intentando resolver un caso típico, encontrar evidencias sobre las infidelidades de un miembro de la alta sociedad por encargo de su mujer, cuando la mujer de la que Dusk está enamorado es asesinada. Dusk se tomará el asesinato como una afrenta personal, convirtiendo la resolución del caso en su único objetivo para lo que se sumerge en el mundo del hampa neoyorkina en el que irá descubriendo progresivamente el turbio pasado de su amada.

El éxito de “Lovers die at Dusk”, propició la aparición el año siguiente, 1985, de nuevas aventuras de Dusk con el mismo equipo creador en una nueva miniserie de similar estructura que la primera, “Apple Peddlars Die At Noon”, en la que el detective de Nueva York se enfrentaba a un nuevo caso y que el propio McGregor considera uno de sus trabajos favoritos.

En “Nathaniel Dusk”, el veterano guionista Don McGregor se adelantó varias décadas a Brubaker a la hora de trasladar al cómic la esencia de la novela negra norteamericana. Dusk es un detective duro, cínico y desencantado en la línea del Sam Spade de Hammett que se rige por su propio código moral que le lleva en muchas ocasiones a bordear –cuándo no infringir- la ley.

En el apartado gráfico, Colan logra una estupenda representación de los ambientes propios del género negro localizado en el Nueva York de la Depresión, dando una nueva dimensión a las historias de McGregor, uno de los guionistas que mejor ha entendido su trabajo. Apoyado en la labor del colorista Tom Zuiko, “Nathaniel Dusk” es uno de los trabajos en los que Colan aplica por primera vez el color directamente sobre sus lápices, una técnica que The Dean continuaría desarrollando en su obra posterior y que realza poderosamente su estilo. En la primera miniserie, entre Zuiko y la reproducción de DC destrozaron el trabajo de Colan (McGregor pidió a los encargados de DC que llamarán directamente al editor y fundador de Eclipse Dean Mullaney para que les indicara como reproducir los lápices de Colan), pero en la segunda, Zuiko cogió el punto al estilo de Colan convirtiendo esa miniserie en uno de los mejores trabajos de The Dean.

En definitiva, “Nathaniel Dusk” es una obra injustamente olvidada por nuestros editores que merece ser rescatada por muchas razones, sobre todo, en estos tiempos en que se vive un “revival” del género negro en el cómic. No estaría de más que Planeta, a lo largo de los próximos seis años, tuviera a bien reunir las dos miniseries en uno de esos tomos Universo DC con los que recupera material clásico. Por soñar que no quede…

La Crisis pudo con Crisis.

La maltraída crisis que todos padecemos pero de la que nadie se responsabiliza se cobra otra victima en el mundo del cómic, la librería Crisis, una de las más veteranas de Madrid.

Y es que para el librero de cómics tradicional los problemas se multiplican año a año corriéndose el peligro que poco a poco los establecimientos especializados que son la cantera natural de aficionados desaparezcan irremisiblemente uno tras otro.

El lunes pasado en Crisis ya no pudieron resistir más y colgaron el cartel de Liquidación Total y empezaron a deshacerse de su stock con suculentos descuentos para los que se pasen por la tienda de la C/ de la Luna, 28. A nivel personal, lo siento por los dependientes, Jose y Manolo, que llevaban muchos años trabajando en la librería y a los que deseo toda la suerte del mundo, y en cierta forma yo también como cliente cierro un capítulo con la desaparición de una de mis librerías de referencia en el centro de Madrid.

El descenso generalizado de ventas de libros durante el último año (un 10 % en lo que va de año, según datos facilitados por la presidenta de la Feria del Libro), la creciente venta de cómics en grandes superficies, los salones de cómics en los que las editoriales venden directamente sus novedades más las abusivas fianzas y caprichosos criterios de las distribuidoras son problemas diarios con los que debe enfrentarse el librero tradicional que sólo cuentan para salir adelante con la fidelización de su clientela habitual, la atención especializada que puedan dispensar y la política de descuentos que pueda permitirse a costa de su propio beneficio. Escasas armas para los tiempos que corren.

Freaks&Friends, Astro City (resucitada gracias al empeño de los antiguos empleados de esta como Enigma Cómics) y ahora Crisis… Al circuito de librerías de Madrid le va a costar regenerarse (dudo que lo consiga) y a la larga todos los que amamos los cómics de un modo u otro perderemos.

(A propósito, las librerías no son las únicas que lo están pasando mal. El Grupo Zeta tira la toalla y vuelve a cerrar el sello Bruguera. La noticia aquí).

miércoles, 26 de mayo de 2010

Trailer de “Los ojos de Julia”, de Guillem Morales

Lo más salvable del otro día en el cine (de "Robin Hood" ya opino más abajo) fue este trailer de la nueva película de Guillem Morales, apadrinada y financiada por Guillermo del Toro que no sé como estará –se trata de un thriller que alguna similitud guarda con “El orfanato, y no me refiero sólo por la presencia de Belén Rueda- pero el trailer me parece de los mejores que he visto en años y me dejó con ganas de ver la peli que se estrenará para finales de Octubre.

¿A vosotros qué os parece?

“Silhouette”, de Víctor Santos y Jesús Alonso Iglesias.


Hay cómics que entran por los ojos y sin más consideraciones sabes que no queda otra que acoquinar y llevártelo a casa para devorarlo en una reposada lectura para o hacerte mil cruces y olvidarlo en un montón tras jurar en arameo que no volverás a dejarte seducir por los cantos de sirena de una maravillosa portada o felicitarte por tu buen ojo y disfrutarlo durante años. Esto último, por suerte, es lo que me ha pasado a mí con “Silhouette”, desde que vi la portada anunciada quedé impactado y sabía que me iba a hacer con él ya que este tebeo del avezado Victor Santos y el novel Jesús Alonso Iglesias prometía ser una de esas lecturas de género con las que disfruto enormemente y esta vez no me he equivocado.

Silhouette es un resistente enmascarado que en las noches del París ocupado de la II Guerra Mundial se dedica a sembrar muerte y plomo entre los confiados nazis. Cuando a la ciudad de la luz llega un miembro de la cúpula nazi y su ayudante en una misión que puede acelerar la victoria final nazi, el valiente Silhouette no sospecha las oscuras fuerzas contra las que tendrá que enfrentarse.

Víctor Santos, tanto en su obra como autor completo como en sus colaboraciones con otros dibujantes, lleva reivindicando cuan soldado japonés olvidado en una isla desierta el digno oficio de contador de historias de género frente a la tendencia mayoritaria hoy día en el cómic patrio por otras propuestas más realistas. Santos es rico en influencias que en lugar de ocultar como hacen otros exhibe orgulloso a la espera de una gran obra que le dé el espaldarazo definitivo entre los críticos que sus fans ya le otorgaron hace tiempo si tenemos en cuenta las colas que se montan en los salones de cómics a los que asiste.

En ese sentido, “Silhouette” es una historia coherente con su trayectoria y cumple su primer objetivo es entretener antes que innovar por lo que desarrolla una atractiva historia pulp plagada de nazis locos, nazis cuerdos y héroes vengativos en medio de una trama esotérica que tiene el regusto nostálgico de personajes pulp como “La Sombra”, los cómics de “Martyn Mystere” y “Capitan América” o las primeras entregas de “Indiana Jones”. Santos no parece tener ganas ni tiempo para irse por las ramas en la caracterización de los personajes o lugares que resuelve en unas pinceladas y va directo al grano en el desarrollo de una historia frenética que no da respiro al lector apabullándolo quizás en exceso con vistas a ocultar ciertas debilidades de la tópica historia y sumergiéndolo en la ilusión de una continuidad inexistente dentro del particular universo de referencias cruzadas que el propio Santos parece ir construyendo en sus últimas obra (no me parece baladí la referencia en los extras a otra de sus creaciones, Black Kaiser) a la espera de poder seguir desarrollando sus propuestas.

Si la historia cumple su objetivo, donde el cómic se vuelve más destacable es en el apartado gráfico donde sorprende el nivel que muestra Jesús Alonso Iglesias del que espero sigamos viendo más cosas. Jesus Alonso Iglesias, novel en el mundo del cómic pero con amplia experiencia en el de la animación, muestra un estupendo nivel narrativo ajustándose como un guante a las directrices marcadas por Santos en el desarrollo de la historia y aunque él señale en la entrevista que aparece en los extras de la obra entre sus influencias a Mignola (la más evidente), Cannif y Falk creo percibir otras como la de Miller y otras no declaradas más propias de cómic francobelga en la construcción de los personajes en la estela de Franquin, que dan al estilo de Alonso un punto eclético y original refrescante. Alonso recrea un París fantasmal y alejado de la realidad, esquematizando al máximo los detalles (aun sin renunciar a ellos) para que todo el peso de la historia recaiga en la acción sorteando la alternancia de páginas cargadas de diálogo con otras –las mejores- en las que la narración se vuelve puramente visual y le permiten un mayor lucimiento. Un dibujante a seguir.

En definitiva, no me arrepiento de la compra de “Silhouette” cómic con el que disfrutarán si aceptan las reglas de Santos aunque quizás echen a faltar un poco más de calma para desarrollar determinadas situaciones y caracterizar los principales personajes. Con todo, la obra consigue sus objetivos, no traicionar la tradición pulp en el que se inscribe y, sobre todo, hacer pasar un rato agradable a quién la lea.

La edición de Dolmen está bastante ajustada de precio y cuenta con abundantes extras lo que es de agradecer en los tiempos que corren.

Ojalá veamos pronto nuevas entregas del enmascarado francés. Será buena señal.

Otras obras de Víctor Santos en El lector impaciente:

Black Kaiser”
La sangre de las valkirias

martes, 25 de mayo de 2010

“Robin Hood”, de Ridley Scott.

Probablemente en la cartelera actual será difícil encontrar otra película que en un período de poco más de dos horas provoque tantas reacciones encontradas como las que me produjo ayer la nueva versión de “Robin Hood” que Ridley Scott y su profeta, Russel Crowe, acaban de estrenar. Indiferencia-interés-cabreo-sorpresa-mofa-indiferencia. Ese es el carrusel emocional que Ridley Hood y sus secuaces me han provocado en una película que se suicida a mitad de la historia pasando de la anódina película de aventuras con puntos curiosos al absurdo más ridículo.

Había empezado a escribir el resumen de la película pero me he negado a continuar porque me veo incapaz de reducir la retorcida trama en pocas líneas sin que estropee media película al que esté decidido ir a verla y alargue la entrada en exceso. Con todo, decir que la idea primera parecía ser realizar una especie de precuela a la versión “canónica” de las aventuras de Robin Hood que enlace al final de la película con las aventuras popularizadas por la literatura y el cine anterior. Y, en ese sentido, hay que reconocer que durante aproximadamente la primera mitad de la película la historia consigue su objetivo de despertar el interés del espectador sobre un mito sobrexplotado como pocos a través de una enrevesada historia de suplantación de identidades que despierta la curiosidad por un Scott que lleva con buen pulso la trama hasta ese momento.

Sin embargo, ese atisbo de interés desaparece conforme en el guión se empiezan a producir giros argumentales a cuál más absurdo y cuya única intención es mezclar en un totum revolotum demencial las distintas versiones existentesal mito medieval de Robin Hood –por no obviar, no se cortan en buscarle hasta una ascendencia masónica- con hechos históricos como la aprobación de la Carta Magna que culminan en la ridícula y rocambolesca batalla final. Creo que el guionista todavía debe andar riéndose mientras disfruta de sus suculentos emolumentos por la cantidad de esperpentos que es capaz de incorporar sin que ningún productor –¡ o el mismo director! – hayan sido capaces de ponerle freno. Y es que el guión es malo de solemnidad, lleno de incoherencias y justificaciones cogidas por los pelos que a mí personalmente me hicieron pensar que más que una película de aventuras históricas estaba ante un atentado a la inteligencia de los espectadores.

Claro está, que tanta insensatez a nivel argumental no hay director que la levante por muy Ridley Scott que se sea, mas si cabe, como es el caso del mayor de los Scott, se lleva viviendo demasiados años del prestigio adquirido y su cine anda lejos de sus mejores tiempos. En esta ocasión, Scott se limita a hacer lo que puede en lo que no es más que un pastiche impersonal y autoreferencial en el que no se corta a en buscar inspiración en blockbusters taquilleros de los últimos años (metan en la turmix “Gladiator”, “Las puertas del cielo”, la trilogía de “El Señor de los Anillos”, “Bravehearth” y “Salvar al Soldado Ryan” y ya tendréis el noventa por ciento de la película) logrando algunas secuencias realmente chulas -¡qué menos!- en medio del confuso transcurrir general.
¿Qué se salva entre tanto desatino del desastre que es este "Robin Hood"? Un grupo de actores que hacen gala de profesionalidad y vergüenza torera ajustándose a sus roles en un reparto bien elegido en el que destacan las actrices encabezadas por una excelente Cate Blanchett -que hasta el tontorrón final ofrece una de las más creíbles Mariam que he visto- y una Eileen Atkins que da enjundia a cada una de sus intervenciones. Entre los actores, tenemos al protagonista, Russel Crowe, que no hace más que repetir el registro de “Gladiator” que tanto parece encandilar a Scott, perdido en las increíbles revisiones que va sufriendo su personaje, a los solventes Mark Strong y William Hurt, al entrañable Max Von Sydow encasillado en papeles de procer caduco y al prometedor Oscar Isaac que confirma la buena impresión que causó en “Agora” o “Red de Mentiras” y realiza el mejor papel masculino ofreciendo una versión de Juan Sin Tierra rica y llena de matices que es de lo mejor de la película.

En definitiva, si queréis reíros un rato con una de las peores películas de lo que llevamos de año id a ver esta versión de “Robin Hood” que echa a perder el talento del excelente grupo de actores con el que cuenta encabezados por un director que se limita a cumplir. Pero quién quiera ver una buena película protagonizada por el arquero de Sherwood que se haga con los DVDs de la clásica de Erroll Flynn y la maravillosa “Robin y Mariam”. Que no se diga que no he avisado.

Otras películas de Ridley Scott en El lector impaciente:

American Gangster”.
Red de Mentiras”.


Chris Ware, los superhéroes y los prejuicios.

P: Algunos personajes de cómics son atractivos; los superhéroes suelen estar musculados; las novelas gráficas autobiográficas suelen estar protagonizadas por autoparodias de los propios autores; otros son totalmente irreales... Lo que siempre me ha gustado de tus protagonistas es que tienen una esencia muy real. No en el sentido figurativo, sino en que hay algo muy verdadero: algunos tienen barriga, otros son calvos, bajitos o feos. En tu caso nunca lo he interpretado como una broma, sino como una forma de aproximación a cómo son las personas de carne y hueso. ¿Es esa tu intención?
Ware: Sí, lo es. O por lo menos eso es lo que veo cuando miro un espejo. Como bien has subrayado con criterio, los cómics de superhéroes americanos son una amalgama estereotipada de mentiras anatómicas sobre el cuerpo humano y no tengo absolutamente ningún interés en tener nada que ver con un lenguaje visual falso. Al mismo tiempo, intento dibujar las cosas tal y como las siento o como las recuerdo, no necesariamente como las veo o como me gustaría que fueran (lo cual, pensándolo bien, puede ser un acercamiento muy útil si se maneja de forma adecuada). Realmente, no veo una conexión entre el seudo-fílmico género de los cómics de superhéroes y el trabajo que mis contemporáneos y yo mismo hemos estado haciendo durante años. De hecho, cuando un dibujante de cómics habituado a trabajar con superhéroes intenta escribir sobre la vida real acaba siendo, por lo general, bastante embarazoso. ¿Qué otro tipo de acercamiento al dibujo puede empezar dibujando seres humanos sin ropa para después pintarlos en rojo, amarillo y azul? Es perfecto para chicos de doce años, pero no para adultos.

(Muy interesante la completa entrevista que Joan S. Luna realizó hace algún tiempo a Chris Ware y que podéis leer completa en 13 Millones de Naves. ¿Estáis de acuerdo con Ware o es quizás demasiado taxativo en su diferenciación y distanciamiento respecto al género de superhéroes? Al no decir nombres parece que tira la piedra y esconde la mano. ¿A quién se refiere, a Mazzuchelli, a Paul Chadwick? ¿Y el camino contrario, el autor que pasa de realizar una obra más personalLapham, Lemire…- a escribir superhéroes, produce trabajos embarazosos?¿Qué opináis?).