sábado, 7 de febrero de 2009

Enmendando la plana a Planeta: “Prez” de Eric Shanower y Ed Brubaker.



Repasando el avance editorial de lo que Planeta planea publicar a lo largo del año en el sello Vertigo, no deja de llamarme la atención que se anuncie una nueva colección titulada “Vertigo Visions” en la que van a publicar nuevas versiones actualizadas de personajes clásicos de DC como “Jonah Hex”, “Madame Xanadu”, “Deadman” o “Zatanna” (seguro que todas ellas muy recomendables) y dejan en el limbo, de nuevo, todo el material de la serie original “Vertigo Visions”, en la que colaboraron nombres hoy tan conocidos como Eric Shanower, Ed Brubaker, Michael Allred, Guy Davis o Michael Avon Oeming entre 1993 y 1998, y que con la misma filosofía que la colección propuesta por Planeta, y se dedicó a ofrecer versiones renovadas de personajes señeros del universo DC como “El Fantasma Desconocido” y otros tan olvidados como “Doctor Trece”, “The Geek”, “Doctor Occult”, “Tomahawk” o, del que vamos a hablar hoy, “Prez”.

El “Prez” original fue un personaje ideado en 1973 por Joe Simon (sí, el cocreador del “Capitán América”) junto a Jerry Grandenetti, para DC en una colección abiertamente adelantada a su tiempo. En los cuatro números que duró la colección, Simon y Grandenetti nos contaron la historia de un adolescente, Prez Rickard, metido a presidente de Estados Unidos gracias a una enmienda constitucional que permitía a los menores de edad sentarse en el despacho oval. Simon, en estos cómics, trató temas como la ilegalización de las armas o una hipotética guerra entre Estados Unidos y Transilvania, mientras el joven presidente, aparte de nombrar a su madre vicepresidenta y a su hermana secretaria, sorteaba intentos de asesinato de sus opositores y nombra a un indio americano, Águila Libre, jefe del FBI. Como les digo, la serie no pasó de los cuatro números demasiado “moderna” para la época aunque un quinto número fue publicado en “Cancelled Comic Cavalcade” (una colección de rarezas que llegó a dos volúmenes en el que se incluían números de colecciones canceladas abruptamente y hoy prácticamente imposible de encontrar).


Para que luego digan que cosas como “Ex Machina” son modernas…

Prez” pasó a dormir el sueño de los justos, salvo una esporádica aparición en “Supergirl” y su utilización por Gaiman en una estupenda historia de “Sandman” en 1993, hasta que en 1995 el personaje fue recuperado por unos jovencitos llamados Ed Brubaker y Eric Shanower en un número único de 52 páginas de la colección “Vertigo Visions”, titulado “Prez: Smells Like Teen President!”. Este episodio está protagonizado por el supuesto hijo del Prez original, Junior, un adolescente de los noventa que al desvelarle su madre la identidad de su padre, se dedica a buscar al ex presidente desaparecido por América junto a dos amigos, para descubrir que este murió como consecuencia de un tumor cerebral agravado por la deshonestidad de los presidentes Ronald Reegan, George Bush (padre) y Bill Clinton.

Es extraño que en estos momentos en que estos autores están en lo más alto de sus carreras, una editorial desaproveche la oportunidad de publicar un material como este.

viernes, 6 de febrero de 2009

Pragmático Dillon

Dolmen: ¿Cuál sería la principal diferencia entre trabajar para Inglaterra y trabajar para los USA?

Steve Dillon: Quizá la mayor diferencia esté en que en Gran Bretaña, en revistas como Warrior se estaba más abierto a la experimentación. Pero eso no es lo habitual. Hay diferencias que radican en los individuos implicados en la estructura editorial y en las propias estructuras editoriales pero en esencia consiste en recibir un guión, ilustrarlo lo más fielmente posible y entregar a tiempo. Así todo el mundo está contento. Lo que a veces marca la diferencia es cuanto tiempo tardas en ser pagado. Los yanquis pagan rápido aunque supongo que eso también variará según con que compañía trabajes.

Extracto de una amplía entrevista realizada por Koldo Azpitarte a Steve Dillon (“Predicador”, “Judge Dredd”, “The Punisher”) en las pasadas Jornadas del Cómic de Avilés. La entrevista completa, que no tienen desperdicio, la pueden leer en Dolmen, 158.

jueves, 5 de febrero de 2009

“Planeta Extra”, obra ganadora del I Premio Planeta de Cómic.

Según informa Tebeosblog, ya hay ganadores de la primera edición del Premio Internacional de Cómic de la editorial Planeta de Agostini. Se trata de “Planeta Extra” (¿el título habrá tenido algo que ver con el fallo?) de los argentinos Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti, conocidos en nuestro país por la publicación de “Último Sur” por Norma Editorial. La obra, al parecer, es una road movie futurista y será publicada próximamente por Planeta. Aparte, del compromiso de publicación de la obra, los creadores se llevan 20.000 eurazos a repartir.

Junto al también recientemente otorgado Premio Fnac-Sins Entido, el de Planeta es el premio mejor dotado que se ofrece en la actualidad en nuestro país. Esperemos que esta sea la primera de muchas ediciones.

En Tebeosfera, más información.

El resto de trailers de la Superbowl: “Star Trek: Zero“ y “Transformers 2”.

Bueno, pues seguimos con más muestras del cine palomitero que nos espera para el 2009 adelantadas entre touch down y touch down de la SuperBowl. Gracias a Fox, he encontrado un enlace de la película que más me apetece de todas la precuela de “Star Trek: Zero” de Abrams. También les dejo un trailer explosivo de la segunda parte de “Transformers”.

Que no se empachen con las palomitas.

Star Trek: Zero



Transformers 2

miércoles, 4 de febrero de 2009

“El Marqués de Anaon 3: La Providencia” de Vehlmann y Bonhomme

El marqués de Anaon” es dentro del marco del cómic europeo más comercial una de las colecciones que mejor aúna la calidad con el entretenimiento hoy en día, ofreciendo una estupenda combinación de elementos entroncados en la tradición del género de aventuras y de época que tan bien se ha explotado en décadas anteriores, con otros, que sin llegar a renovarlo, lo modernizan y lo hacen disfrutable por todos los públicos.
El marqués de Anaon” es un cómic de época localizado en el siglo XVIII en el que se narran las aventuras de Jean-Baptiste Poulain, un misterioso joven de incierto pasado, que vaga por Francia investigando todos los hechos sobrenaturales de los que tiene noticia y descubriendo, gracias a su capacidad analítica y arrojo, como bajo la patina de superstición lo único que suele esconderse es la maldad humana. Sin embargo y, a pesar de los esfuerzos de Jean-Baptiste, su propia leyenda no hace más que aumentar.

En mi opinión, la tercera entrega de la colección publicada por Norma Editorial, “La Providencia”, es hasta el momento el mejor álbum de la serie y en el que mejor se sintetizan todos los elementos planteados en las anteriores entregas. Jean-Baptiste se embarca rumbo a España junto a una bella aristócrata andaluza para ayudarla a introducir los ideales de la del Siglo de las Luces en el país. La travesía se desarrolla sin incidencias reseñables, más allá de los inevitables mareos, hasta que el barco en que navegan se ve arrastrado a un terrible temporal en el que están a punto de ser embestidos por un navío desaparejado a la deriva, La Providencia. Cuando amainado el temporal, Jean-Baptiste y la tripulación de su barco abordan el navío fantasma descubren los restos de la tripulación. A partir del momento en que los miembros de la tripulación que acompañaron a Jean-Baptiste a bordo de La Providencia empiezan a enfermar y aparecer muertos, el marqués de Anaón inicia una carrera para averiguar la razón de las muertes antes que la supersticiosa tripulación de su barco se amotine y reproduzca el infierno que se vivió en La Providencia.

La Providencia” es el mejor guión que ha ofrecido hasta el momento Vehlmann en la colección, un acercamiento a la leyenda del “Holandés Errante” en el que la tensión y la acción están perfectamente dosificados para mantener entretenido al lector durante cuarenta y ocho páginas que se devoran en un suspiro, concatenando perfectamente las claves que explican el misterio mientras mantiene abiertas todas las posibilidades hasta el final. Es difícil no ver en esta aventura marítima ecos de Melville o de Conrad y de una de sus más celebradas adaptaciones cinematográficas, “Alien, el 8º pasajero”, pero Vehlmann, siguiendo el esquema autoimpuesto a la serie y las enseñanzas de los escritores mencionados, prescinde de cualquier explicación fantástica para dejar que sea el miedo y la ignorancia de la tripulación la que se erija en protagonista final del drama que nos describe. Sin embargo, este estupendo guión habría quedado cojo sin la labor de Bonhomme, un magnífico dibujante, que en este álbum da el dó de pecho llevando todo el peso de la narración y mostrando su dominio para reproducir todo tipo de ambientación ya sea el mar embravecido, el macabro interior de un siniestro navío fantasma o un sofisticado salón dieciochesco. Bonhomme es un dibujante detallista y esquemático que se centra en lo esencial de la historia, sin dejar por ello de enriquecerla en cada viñeta y logrando algunas páginas soberbias (las páginas mudas de la tormenta son magníficas), buscando siempre jugar con las contraluces y los escorzos pero sin que por ello se resienta el hilo narrativo. Bonhomme cuenta con un buen aliado con el colorista Delf que juega muy bien con los contraluces y las combinaciones de diferentes tonalidades de color para potenciar las ambientaciones ideadas por Bonhomme, sacando el máximo partido de una paleta de colores bastante plana.

En definitiva, “La Providencia”, es un magnífico tebeo y el que mejor define la esencia de una serie que a pesar de repetir álbum a álbum el mismo esquema se relee con agrado gracias al buen hacer del equipo creativo que premia en cada nueva entrega al lector fiel ofreciendo nuevos datos sobre la vida de Jean-Baptiste.

Otras entregas de “El marqués de Anaon” en El lector impaciente:

La isla de Brac”.
La virgen negra”.

Y una demostración del trabajo de Bonhomme, aquí.

Los trailers de la Superbowl: “G.I Joe: Rise of the Cobra” y “Land of the lost”

La SuperBowl norteamericana es el acontecimiento palomitero del año en el país de las barra y estrellas, logrando audiencias millonarias y batiendo records todos los años de espectadores, no sólo en EEUU, sino también en el resto del mundo. Por tanto, no es de extrañar que las grandes productoras –también las empresas que publicitan cualquier cosa- le tengan echado el ojo y paguen cifras millonarias por meter sus anuncios. De las anunciadas este año, espero con ganas la de los “G.I Joe” que apunta buenas maneras (insisto, en modo cine palomitero) y la de "Star Trek" (a ver si encuento el spot por ahí y se lo muestro), aunque quizás luego todo lo bueno se vea en el trailer.

Ahí les dejo un par de trailers y me cuentan que les parecen:

(Ah, sobre quién ganó el partido no me pregunten que yo de esos deportes no entiendo).

G.I Joe: Rise of the Cobra



Land of the lost


martes, 3 de febrero de 2009

“La duda” (The doubt), de John Patrick Shanley.


El pasado fin de semana fuimos a ver “La duda”, la que para muchos es una de las más firmes candidatas en la carrera de los Oscars a llevarse unas cuántas estatuillas, con la idea de sacarnos la espina que teníamos clavada desde el año pasado cuando por un par de días nos quedamos sin ver “La sospecha”, el montaje teatral en que se basó la película y que protagonizara la gran Pilar Bardem.

La historia tiene lugar en un estricto colegio de monjas en la década de los sesenta dirigido por una estricta, conservadora y fría monja (Meryl Streep) que pretende mantener su colegio de espaldas a los aires de modernidad que se respiraban en Estados Unidos. Cuando una joven e ingenua hermana (Amy Adams) la comenta sus sospechas de abusos sobre el primer niño negro admitido en el colegio por parte del carismático, aperturista y simpático sacerdote del colegio (Phillip Seymour Hoffman). A partir de ese momento, y a pesar de la falta de pruebas y la oposición de la madre del niño (Viola Davis), la directora iniciará como un a loba una cruzada para expulsar al sacerdote de su colegio.

La adaptación cinematográfica de “La duda” engancha al espectador gracias, sobre todo, a la inmensa labor de los cuatro actores que hacen creíble el artificio que el propio autor de la obra de teatro, John Patrick Shanley, se ha encargado de adaptar y dirigir al cine, manteniéndose el interés de la trama mientras el intenso duelo argumental e interpretativo entre los personajes interpretados por Meryl Streep y Phillip Seymour Hoffman no desvela ni confirma la certeza de la pederastia y decayendo a partir del momento en que la duda se convierte en certeza para el espectador, pudiendo incluso llegar a provocar algún bostezo, dado su ritmo en exceso pausado y predecible más propio del teatro que del cine. Sin embargo, hasta llegar a ese punto, la película se deja ver con agrado gracias a la labor de un reparto comprometido y ambicioso aunque no pueda dejar de lamentar que el tema de la pederastia en los colegios católicos haya sido una mera excusa para su lucimiento y la película obvie un posicionamiento claro sobre una lacra vivida durante años en Estados Unidos y que la Iglesia siempre ha logrado silenciar.

Respecto a los actores, resulta más que curioso contrastar el antipático papel de la talentosa Meryl Streep con el que interpretó hace apenas un año cuando la vimos cantar, bailar y rebosar optimismo en la adaptación de “Mamma Mía”, y comprobar, una vez más, el oficio de una actriz capaz de hacer creíble cualquier personaje que se proponga desde hace más de cuarenta años, aunque, quizás esta vez, se trate de un papel demasiado a la medida de lo que se presupone gusta a los Académicos y al público, con una secuencia final que echa a perder casi toda la interpretación realizada durante los anteriores noventa minutos. Sin embargo, la Streep en esta película queda eclipsada por el resto de actores, sobre todo por un Philip Seymour Hoffman genial que da vida con enorme talento un personaje difícil y ambiguo como pocos que por momentos despierta las simpatías del espectador para convertirse al momento en centro de sus antipatías, un personaje lleno de matices e interpretaciones, que si no fuese por la muerte de Heath Ledger probablemente le hubiera asegurado una estatuilla. También hay que destacar a una sorprendente Amy Adams que hace verosímil a la ingenua e inocente hermana James, y Viola Davis, en su corta aparición, quiénes dejan en evidencia a la Streep en sus respectivos duelos interpretativos.

En fin, “La Duda” es una película que se sostiene únicamente gracias a la labor de unos magníficos actores pero que deja en evidencia la escasa habilidad tras la cámara de su director, aunque probablemente consiga los parabienes de público y crítica. Una lástima no haber conseguido esas entradas para “La Sospecha”…

Atención: Ya hay fallo para el Concurso de Cómic de Planeta.


Según informan fuentes de la editorial, el próximo día 5 de Febrero se revelará el nombre del ganador de la I Edición del Premio Internacional de Cómic de Planeta DeAgostini en una rueda de prensa a la que asistirán los miembros del Jurado y tendrá lugar en la sede de la editorial.

El premio cuenta con una suculenta dotación de 20.000 eurillos y el compromiso, por parte de la editorial, de publicar la obra.

No es una cenorrio como se hace con los premios de narrativa pero no deja de ser una buena noticia y una iniciativa a apoyar este Premio.

¡Mucha suerte a todos los que presentaron sus obras!

lunes, 2 de febrero de 2009

Palmarés Angôuleme 2009

El palmarés del Festival de Angôuleme es un buen barómetro de las novedades de BD que veremos publicadas en España a lo largo de este año. El Gran Premio y la presidencia para el año que viene ha sido para Blutch (a ver si me termino “Peplum” y se lo comento por aquí).
A continuación, los premiados de los que destacaría a bote pronto el Spirou de Bravo (le tengo unas ganas bárbaras a este tebeo), “Pinnocchio” de Winschluss, y el “Tamara Drew” de Possy Simmonds. A continuación, todos los premiados:

Premio esencial revelación en Angoulême:
"Le Goût du Chlore", de Bastien Vives.
Premio esencial Patrimonio:
"Operation Mort", de Shigeru Mizuki.
Premio Goscinny:

"Groenland Manhattan", de Chloe Cruchaudet.

Premio Esencial FNAC + SNCF:

"Mon gras et moi", de Miss Gally.

Esenciales de Angoulême:

"Tamara Drew", de Possy Simmonds.
"Le Journal d’un ingenu", de Emile Bravo.
"Lulú femme nue", de Étienne Davodeau.
"Le Petit Christian, tome 2", de Blutch.
"Martha Jane Cannary, tome 1", de Blanchin y Perrissin.


Premio Fauvé d’or al mejor álbum:

"Pinnocchio", de Winschluss.

Gran premio de Angoulême:

Blutch.

(Vía: La Cárcel de Papel).

Poético Seth.

Marc Ngui: Acerca de la relación de los cómics con la poesía, has hablado acerca del papel fundamental que juega el ritmo en ambos medios. Me preguntaba si podrías describir esa conexión rítmica.


He notado, desde hace mucho tiempo, una conexión entre los cómics y la poesía. Es una conexión obvia para cualquiera que alguna vez se haya sentado y tratado de escribir un cómic. Creo que la primera idea se me ocurrió allá por finales de los ’80, cuando estaba estudiando las tiras de Peanuts de Charles Schulz. Parecía muy claro que su disposición en cuatro viñetas era justo como leer un haiku; el modo en que organizaba las viñetas y el dialogo tenía un ritmo específico. Tres golpes: doot, doot, doot –seguidos de una infinitesimal pausa, y luego el último golpe: doot. Cualquiera puede darse cuenta de esto al leer una tira de Peanuts. Esas tiras tiene el mismo ritmo que tienen los haiku –los haikus mayoritariamente terminan con una referencia a la naturaleza en una línea final sin relación.Con el paso del tiempo comencé a ver esa conexión más y más evidente en el modo en que yo escribía mi propio trabajo. Ciertamente, no es un proceso que se trabaje con un gran ajuste –pero cuando estoy escribiendo una página de cómic (o secuencia de páginas) estoy muy alerta acerca del sonido y la “sensación” que produce la división en viñetas del dialogo o la narración. Si tienes que contar una determinada cantidad de la historia en una página, tienes que tomar decisiones acerca de cuántas viñetas necesitas para contarla. Tienes que organizar esas viñetas –pequeñas, grandes, o una combinación de ambas. Todas esas decisiones afectan al modo en que el espectador lee la historia; hay un ritmo inherente creado por cómo dispones las viñetas. Viñeta estrecha, viñeta estrecha, viñeta ancha: este ritmo lo siente el lector, especialmente cuando pones las palabras dentro de las viñetas. Cuando estoy escribiendo un cómic, estoy muy atento a como estructuro las frases: cuántas palabras; una frase en esta viñeta; dos en esta; una viñeta muda; una única palabra. Esas elecciones son ultra-importantes en la creación de la narrativa del cómic, y ese ritmo silencioso es la mayor preocupación para mí cuando estoy haciendo un cómic. Imagino que los poetas sienten la misma preocupación. Si lees cualquier poesía de verso libre, puedes ver como el poeta ha tomado ciertas decisiones sobre como separar los pensamientos y estructurarlos, muy a menudo de una forma que desafía un sistema.


(Extracto de una entrevista realizada por Marc Ngui, para “Carousel Magazine”, y traducida por el tío Berni para Entrecomics en 2006. El resto de la entrevista, aquí).

viernes, 30 de enero de 2009

“El asombroso Hombre Lobo” de Robert Kirkman y Jason Howard.

Lo tengo claro, Robert Kirkman es un revisionista. Si ya en obras anteriores como “Invencible” o “Los muertos vivientes” nos ofreció su particular y renovadora visión de iconos del cómic superheroico, como es el superhéroe adolescente (osease, el primer Spiderman), o del terror, como los zombis, en una interpretación fresca al tiempo que respetuosa con sus claves, en su última serie, “El asombroso hombre lobo”, hace quizás su propuesta más arriesgada al escribir un tebeo de superhéroes cuyo protagonista, un licántropo, y algún secundario más, son criaturas de la noche que adoptan roles ajenos.

Gary Hampton es un hombre de negocios de éxito a punto de cerrar una operación que le ofrecerá pingües beneficios al tiempo que un respetable y cariñoso marido y padre ejemplar. Todo parece irle bien en la vida hasta que una noche es atacado por un hombre lobo en un camping que le traspasa la maldición de la licantropía. Ayudado por Zechariah, un misterioso vampiro, que se convierte en su mentor, Gary será capaz de controlar la transformación y controlar su forma lobuna a voluntad utilizando a partir de ese momento sus poderes para el bien como un superhéroe más mientras ve como su perfecta vida familiar y empresarial se desmorona y los misterios se arremolinan a su alrededor.
Lo que al menos yo presuponía iba a ser una revisión del mito clásico del hombre lobo por arte de Kirkman se convierte en un cómic de superhéroes al uso entretenido, ágil y bien construido merced al profundo conocimiento que el guionista tiene de ambos géneros, como ya demostrara en sus exitosas series mencionada, cuyos elementos aquí entremezcla con habilidad para lograr una curiosa mixtura muy agradable de leer, aunque carezca del elemento sorpresivo de sus otros trabajos y que quizás a los más tradicionalistas eche para atrás.

Kirkman, en este cómic, hace buen muestra de su habilidad para el desarrollo de situaciones y personajes, la construcción de diálogos naturales, las elipsis narrativas y los cliffhangers (una lástima no leer este cómic en su periodicidad bimestral) para ofrecernos un tebeo que se disfruta gracias a su falta de pretensiones, su ritmo trepidante, cargado de acción y humor, y deja al lector con ganas de más al terminar la última página. Kirkman es un narrador muy hábil, que no se obsesiona en narrar todos los aspectos de la historia dejando muchas situaciones simplemente insinuadas mediante élipsis para que sea el lector quien se encargue de rellenar los huecos ganando agilidad y complicidad con aquéllos a los que está destinada la historia.
Me gustaría resaltar también la labor gráfica de Jason Howard, un autor poco conocido en España aunque ya colaborara con Kirkman en un spin-off de “Invencible”, cuyo estilo amable y cartoon me recuerda a autores como Paul Grist, en “Jack Staff”, o Michael Avon Oeming, en “Powers”, que en un principio puede chocar pero al que resulta fácil acostumbrarse y que dota de enorme vivacidad y dinamismo sus composiciones, adecuándose perfectamente con el tono teen de la serie. Howard, como Grist, hace un más que correcto uso de los recursos gráficos del medio, en espedial de las onomatopeyas, la composición de página y el color que le dan un tono moderno, personal y diferente al producto final.

En fin, nos encontramos ante un tebeo divertido con el que pasar un rato de lectura agradable de lo mejorcito que puede ofrecer Image actualmente. Una lástima que la periodicidad bimestral de la serie en Estados Unidos provoque que haya un escaso stock de números (acaba de salir el número 12) y obligue a los lectores españoles esperar por lo menos un año. La edición de Planeta, que reúne los seis primeros números de la colección yanqui incluye un interesante sketchbook sobre como los autores gestaron el diseño definitivo del protagonista y los secundarios, es bastante correcta.

El blog de Jason Howard, aquí.
Kirkmania, la página oficial de Robert Kirkman.
Una interesante entrevista a Howard en español, aquí.
Otras obras de Robert Kirkman en El lector impaciente:

John Updike (1932-2009)

Me entero por aquí de la muerte de uno de los grandes de la literatura norteamericana contemporánea. John Updike, un autor prolífico en cuya producción destacan la serie de novelas protagonizadas por Harry “Conejo”, su personaje más emblemático con el que supo retratar las inconsistencias escondidas tras la bucólica imagen de la clase media norteamericana de posguerra, y con las que ganó dos Pulitzer, quedando pendiente un Nóbel del que fue eterno aspirante.

D.E.P.

Toda la información aquí.

jueves, 29 de enero de 2009

Portada sobresaliente

Una portada debe reunir varias características para pasar de ser una portada del montón a una portada sobresaliente. La principal, que impacte y llame la atención, y la sencundaria, que despierte en el potencial lector las ganas por seguir leyendo el interior. Si se trata, como es el caso, de un semanario de humor el chiste debe resultar cómico y el que se reproduce en la portada de "El Jueves" lo es por partida doble, por un lado, por lo gracioso de la postura del ex presidente debajo de la mesa, por otro, por el comentari en el bocadillo de Barack Obama.

Felicidades al autor.

Las buenas ideas hay que copiarlas

Eso pensaba yo ayer, viendo en un telediario una información que recogía la noticia sobre la buena acogida que está teniendo por parte del público la exposición que el museo del Louvre (ya saben, el de París) ha dedicado al cómic patrio mostrando bocetos y originales de autores tan interesantes como Yslaire, autor junto con el guionista de cine Jean-Claude Carrière, de "Le ciel au-dessus du Louvre", Nicolas de Crécy con su "Periodo glaciar", del que ya les comenté por aquí, "Les sous-sols du révolu" de Marc-Antoine Mathieu, y "Aux heures impaires" de Éric Liberge, y que se mantendrá hasta el próximo 13de Abril.

Una idea redonda de la que salen todos beneficiados, el cómic que se ve reconocido como una expresión cultural a la altura de otras en un marco incomparable; el museo renovando sus propuestas e incrementando el número de visitantes, atrayendo a público que a lo mejor de otro modo no se acercarían a un museo, y, al tiempo, vendiendo en sus tiendas los ejemplares de los cómics expuestos (ya que es coeditoria de los mismos junto a la editoria Futuropolis).

Una gran idea para compaginar cultura y negocio que debería ser imitada a este lado de los Piríneos. ¿Se imaginan algo así en el Museo del Prado o en el Centro Reina Sofia, exponiendo originales de Carlos Giménez, Victor de la Fuente, Jordi Bénet o Josép María Bèa? Pardiez, qué listos son estos galos…

Más datos de la exposición aquí.

Et voilá…Planeta apareció.


Tres meses de nada después, parece que Planeta recupera la regularidad de sus publicaciones. Tres meses que han dado mucho juego en la blogosfera donde se han disparado todo tipo de conjeturas y rumores mientras que la respuesta de la editorial no era otra que el mutismo de aquellos que algo podían saber (justificable, por otro lado, ya que de todos es sabido que los trapos sucios mejor se lavan en casa y no en la corrala de los vecinos) aunque hubiera sido un detalle hacia sus lectores incluir en los tebeos aparecidos este mes algún tipo de explicación para justificar tanto retraso y no hacer como si nada hubiera pasado.

El anuncio a lo largo de estas semanas de los planes editoriales para el 2009 en las distintas líneas y la aparición de las colecciones regulares de grapa de periodicidad mensual que llevaban tres meses paralizadas parecen marcar el ansiado regreso a la normalidad. Y es bueno que así sea, ya que la editorial decana en la publicación de cómics en España es un buen barómetro –aunque no exacto- para intuir el estado del mercado. Ha habido una crisis, un tratamiento extremo (que una editorial que sacaba ochenta novedades mensuales pase a sacar diez es un drama en plena campaña navideña, como me comentaba un librero desesperado mientras hacia encaje de bolillos intentando tapar los huecos destinados a las novedades de Planeta con material atrasado este mes de Diciembre) y habrá que ver si se ha superado definitivamente el problema y nos encontramos ante una editorial renovada o solamente se ha cerrado en falso y dentro de unos meses nos volvemos a encontrar sin tebeos.

El 2009 se presenta muy interesante.

miércoles, 28 de enero de 2009

“Bienvenidos al Norte” de Dany Boon.

Ando yo apurando estos días la cartelera madrileña previendo que en las próximas semanas, meses y años venideros voy a tener menos oportunidades para escapar al cine (salvo para ver películas infantiles, que tampoco me parece mal plan…) así que por recomendación de una compañera, me pasé a ver “Bienvenidos al Norte”, una comedia francesa que en otras circunstancias probablemente ni hubiera considerado y que viene avalada por haber batido todas las marcas de recaudación en el país vecino. Y lo cierto es que la película sin tener nada en que destaca, deja un buen sabor de boca gracias precisamente a su falta absoluta de pretensiones.

La trama es bastante simple. Un funcionario de correos que intenta desesperadamente ser trasladado por sus jefes a la Costa Azul para contentar a su mujer ve cómo le sancionan precisamente trasladándolo al Norte lo que, al parecer para un francés del sur, es un drama. El hombre asume su castigo para descubrir que, a pesar de sus peculiaridades, los norteños son gente amable y acogedora con la que se lo pasa bien, y la relación con su mujer con la distancia mejora al creer esta que en el sur está fatal. Todo se enreda cuando la mujer decide trasladarse al Norte a vivir con él y pasar juntos el mal trago. Ya saben, lo de contigo pan y cebolla, pero a la francesa.

Este sencillo argumento sirve como excusa para que Dany Boon, que al parecer es un cómico bastante popular en Francia, concatene una sucesión de situaciones cómicas elementales, más o menos afortunadas, poniendo de relieve las diferencias culturales entre los franceses del sur y los del norte. Un humor básico construido a base de tópicos de consumo interno pero que funciona fuera de las fronteras galas gracias al tono amable de las aventuras y desventuras de los protagonistas exageradas hasta el surrealismo y el buen trabajo de un grupo de actores muy expresivos y bien dotados para la comedia, entre los que destacan el dúo formado por Kad Marad y Dany Boon.

Una película cómica amable, sencilla e ingenua aunque para mí inferior que otras comedias galas si no más conseguidas sí más divertidas, como “La cena de los idiotas”, y que, preferiblemente, debe ser vista en versión original para apreciar mejor las gracietas, ya que aunque el doblaje ha debido ser muy complicado y estar bastante conseguido muchos de los gags se basan en las peculiaridades de pronunciación de los galos del norte. No esperen mucho de esta película, salvo pasar un buen rato (que es de lo que se trata) y olvidarla rápidamente. Lo que, después de todo, tampoco está mal, oigan.

martes, 27 de enero de 2009

“La escena del crimen” de Ed Brubaker, Michael Lark y Sean Phillips


Creo que no descubro nada nuevo a los que frecuentan este blog si afirmo que Ed Brubaker es un gran guionista, uno de los mejores que hay actualmente en el ámbito del cómic norteamericano y que ha logrado el unánime -y difícil- consenso de público y crítica con obras como “Sleeper”, “Criminal” o su etapa, todavía abierta, en “Capitán América”. Lo que a lo mejor no saben muchos es que en 1999, Ed Brubaker ya era una de los mejores guionistas del cómic norteamericano cuando se publicó la miniserie de cuatro números “La escena del crimen” y que Norma publicó en dos prestigios el año siguiente. Una miniserie que para muchos anunciaba ya en lo que se podría convertir Bru aunque para mí es su primera gran obra de madurez tras las prometedoras “Lowlife” y “At the seams”.

La escena del crimen” es una historia de puro género negro englobada en la Línea Vertigo, pensada como prólogo de una colección regular que finalmente se canceló y en ella Brubaker ya se muestra como un autor maduro, la colección regular no cuajó pero podemos hacernos una idea de lo que podría haber sido leyendo “Criminal”, que puede considerarse hasta cierto punto la evolución natural de “La Escena del Crimen”.
No se engañen. Si esperan una obra titubeante de un autor con talento pero que no domina el oficio lean otro cómic.“La escena del crimen” es una obra sin fisuras , de un guionista que domina el género y sabe qué quiere contar y cómo hacerlo, puro “hard boiled”, en el que Brubaker renueva el canon hamettiano mediante un protagonista, Jack Herriman, que se aleja del prototipo del cínico detective privado que antes de hacer uso de la violencia para resolver cualquier situación embarazosa es un joven tirillas inseguro, atormentado por sus demonios y problemas personales. Utilizando a Jack como narrador de la historia que parte de un planteamiento clásico en el género –al detective le encargan encontrar a una chica desaparecida, para descubrir cuando la encuentra, que la han asesinado- Brubaker construye una trama sólida en la que no hace concesiones fáciles al lector mientras enriquece la compleja historia a través de un plantel de ricos personajes secundarios perfectamente caracterizados, profundos y definidos, a los que seguramente esperaba sacar partido en las futuras entregas de la cancelada colección regular.

Brubaker estructura la historia a la manera de Mickey Spillane o James Ellroy, autores a los que poco tiene que envidiar en cuanto a calidad literaria, y se apoya en la labor gráfica de Michael Lark y Sean Phillips, dibujantes que se ajustan perfectamente al estilo de Brubaker y con los que ha continuado colaborando a partir de esta serie. Lark, que venía de terminar “Terminal City”, encuentra en el género negro y las historias oscuras pergeñadas por Brubaker al autor ideal que le permite desarrollar su estilo propio, realista, sobrio y conciso, pero no por ello carente de detallismo, en el que no hay sitio para las florituras ni las perspectivas forzadas, estando todo el diseño de la página, dividida habitualmente en tres y cuatro tiras, pensada para facilitar la narración y la lectura. Sean Phillips, entintando el dibujo de Lark, le da el tono oscuro necesario a la historia al igual que el colorista James Sinclair usando una gama de tonos oscuros y apagados ayuda a darle un tono sucio y desagradable que le va bien a la historia.

En definitiva, “La escena del crimen” es un gran tebeo de dos autores maduros a punto de comerse el mundo de la historieta a dentelladas. El resto es historia.

(Me temo que “La escena del crimen” está descatalogado en España desde hace algunos años, aunque quizás sea posible encontrarlo todavía saldado. Planeta podría apuntarse un tanto incluyendo esta obra en su Plan Vértigo para el 2009).

Otras obras de Ed Brubaker en El lector impaciente:
Y una excelente reseña -casi coincidente en el tiempo- sobre "La escena del crimen", aquí.

Fallo de la Segunda Edición del Premio Fnac Sins Entido: “Temporada de las Flechas”, ganadora

Se ha fallado la segunda edición del premio conjunto a la mejor novela gráfica que la Fnac y la Editorial Sins Entido otorgan al alimón y este año, ha ganado en apretada competencia con otros 100 valientes, “La temporada de las Flechas” de Guillaume Trouillard y Samuel Stenso. El premio consiste en 8.000 euros para los creadores y la publicación de la obra a finales de año. Por lo visto en las muestras aportadas en la nota de prensa, la obra promete.

Me parece una buena noticia que este Certamen se vaya consolidando y ganando prestigio a nivel internacional y me parece una mala noticia que ningún autor nacional haya podido hacerse con el premio. Ojalá esté Premio siga creciendo y alguna editorial más imite la iniciativa de Sins Entido. ¿Por qué Planeta que otorga el premio literario más importante de España -y uno de los más importantes de Europa no es capaz de premiar un cómic?¿Por qué Norma una editorial con tradición y experiencia no se le ha ocurrido algo así? Editoriales grandes, muévanse, o las pequeñas les comerán el terreno. Chapeau para Sins Entido.

¡Felicidades a los ganadores!

lunes, 26 de enero de 2009

“La esfera cúbica” de Josep Maria Beà

La esencia de lo clásico es que, a pesar del paso del tiempo, no pasa de moda. De clásicas se puede calificar entonces la recopilación de historias que componen “La esfera cúbica” y que Ediciones Glénat en un acto de generosidad o de suicidio, publicó hace pocos meses en un cuidado álbum en el que incluye, incluso, una banda sonora compuesta por el autor, Josep Maria Béa, quién alejado por voluntad propia de la producción de historietas, se dedica a matar hoy por hoy el gusanillo creativo componiendo música electrónica junto a Sergi Puertas.

Estas historias, leídas un cuarto de siglo después de su primera publicación seriada en la revista “Rambla”, sorprenden por no haber perdido ni un ápice der su frescura y originalidad tras tantos años, gracias a la fecunda imaginación y el enorme talento narrativo de Joseph Maria Bèa, quien, probablemente sea el mejor dotado de toda una generación de autores españoles que no ha tenido hasta ahora el reconocimiento que se merecen. En esta serie de seis historias, Bèa utilizando como elemento introductorio la famosa esfera cúbica rescatada del delta del río Ebro, da su iconoclasta y humorística versión de la ciencia ficción, a través de unas historias de entre seis y ocho páginas de duración en las que inventa una imaginería completamente coherente, original y sugerente sólo equiparable a la que se puede encontrar en la obra de otro grande del cómic de ciencia ficción, Wally Wood, a la par que incorpora un humor castizo (a pesar de su origen catalán), localista y personal de largo recorrido que entronca con la Escuela Bruguera y llega hasta autores y obras actuales, como Santiago Valenzuela y su “Capitán Torrezno”.

Bèa en estas historias inventa mundos deslumbrantes y situaciones tragicómicas con pasmosa facilidad e incluso suficiencia, demostrando no sólo su habilidad para el dibujo y la narrativa gráfica sino también su conocimiento de un género que transgrede y con el que se divierte y, lo que es más importante, nos divierte.

En fin, un tebeo excelente que no puedo dejar de recomendarles y espero vea su continuación con la recuperación de más obras de este autor completo. La edición de Glénat, a pesar de estar muy cuidada me parece excesivamente cara para un álbum de cuarenta y ocho páginas, aun cuando se obsequie el CD de Bèa y Puertas y hubiera sido preferible, quizás, ajustar algo más el precio para que la obra de este grande del cómic llegue a nuevos lectores. En cuanto a la música electrónica que acompaña al álbum compuesta por el autor, sin ser un experto ni un estilo que me atraiga demasiado, resulta pegadiza.

Bèa es un clásico. No se lo pierdan.


Un par de estupendas entrevistas a Bèa aquí y aquí.

Más Gavilán, más Pellerin

Si se preguntan los seguidores de Pellerin y “El Gavilán” cuando vamos a poder disfrutar por estos lares las aventuras del segundo ciclo, háganse a la idea que más bien tarde. Hace apenas unos meses, se publicó en Francia el primer álbum de lo que será el segundo ciclo tras el cambio de editorial de Pellerin, quién abandonó Dupuis para fichar por Quadrants, por lo que probablemente hasta dentro de una década no disfrutaremos de nuevas entregas de la serie por la piel de toro. Esperemos que Io Ediciones vuelva a dar señales de vida para entonces y nos sorprenda con el segundo ciclo completo en otro bonito integral (aunque tampoco estaría de más que en el próximo lustro si el primer ciclo vende bien se animen con “Les rendez vous de L’Epervier” o “Archivés Secrètes”).

Mientras nos armamos de paciencia (ustedes, que yo ya saben que no puedo) les dejo este enlace para que disfruten de los paisajes nevados en que se desarrolla la nueva aventura de Yann de Kermeur mientras me voy a releer el primer ciclo.

domingo, 25 de enero de 2009

“El Gavilán” de Patrice Pellerin


Hoy es una de esas tardes de domingo, en las que el viento arrecia en la calle y los servicios meteorológicos presagian una ola de frío, una excelente ocasión para petrecharse en casita en el sofá preferido con un Cola Cao calentito (o un bourbon con hielo, si les van las bebidas espirituosas) y una buena lectura que nos haga viajar en pos de la imaginación. Eso es, precisamente, lo que ofrece el integral en el que la fantasmal Io Ediciones ha reunido los seis álbumes que componen el primer ciclo de las aventuras de “El Gavilán”.¿Y qué ofrece “El Gavilán” en pocas palabras? Un tebeo de aventuras marineras de los de toda la vida, pero ahora les cuento con más detalle.

A mediados del siglo XVIII, Yann de Kermeur, El Gavilán, es un misterioso e intrépido bucanero al servicio del Rey de Francia. Cuando se ve injustamente acusado de la muerte de su viejo tutor el señor de Kermellec, Yann iniciará una épica cruzada para limpiar su nombre y demostrar su inocencia que le llevará desde la Bretaña francesa a la Guayana en pos de sus acusadores, quienes le han robado su barco y tripulación, para buscar el mítico tesoro de los aztecas.

El Gavilán” es una historia que se entronca con la mejor tradición del cómic francés y, más concretamente con uno de sus más longevas y mejores series, la fantástica “Barbe-Rouge” -¿cuándo algún editor se animará a editar esta serie en España?-, serie en la que Pellerin ya demostró en un par de álbumes dominar las aventuras marineras y los ambientes exóticos. En “El Gavilán”, el primer trabajo en que Pellerin se encarga en solitario de guión y dibujo, el autor se ciñe a la ortodoxia del género para construir una digna y entretenida aventura que a falta de giros argumentales que sorprendan al lector avezado se disfruta gracias a la correcta y documentada recreación que Pellerin realiza de la época y los personajes en una trama bien engarzada. Pellerin, es un dibujante de corte clásico, quizás menos dotado que André Juillard y François Bourgeon los grandes renovadores del género histórico francés, pero que sabe suplir su mayor hieratismo con una cuidada planificación a la hora de reproducir hasta el más mínimo detalle que permita recrear la época con lo que la inmersión del lector en la historia está asegurada.

En cuanto a la edición del integral es bastante correcta salvando algún pequeño detalle en la traducción –pag. 237 “has negligido”, madre mía, con lo fácil que es poner “has descuidado"-, incluyéndose una bonita lámina junto al volumen. Esperemos que Io Ediciones se prodigue más a partir de ahora, con nuevas obras al menos de este nivel y mejore su distribución para hacer su catálogo accesible en todo el territorio nacional (“El Gavilán” se ha puesto a la venta en exclusiva en esta gran superficie).

sábado, 24 de enero de 2009

El origen de Moebius.

Dolmen: ¿Cómo surge el nombre y personalidad de Moebius?

Moebius: La primera vez que firmé como Moebius fue en 1962. Yo quería hacer una historia para una publicación llamada Hara-Kiri e intentaba cambiar un poco el tipo de humor francés, siempre basado en el diálogo y en la lógica; esta era la primera vez que se intentaba hacer un humor más fantástico y surrealista.En esa época yo había pasado una temporada en México, donde conocí la revista americana Mad, que me pareció muy novedosa y revolucionaria porque mezclaba el cómic con el humor americano más loco. Así que cuando regresé a Francia y empecé a trabajar en Hara-Kiri realicé varias historias con ese estilo. Me di cuenta de que existía la posibilidad de tomar un camino diferente al del cómic tradicional para adolescentes. Y yo quería dejar muy claro ese cambio, por lo que consideré la idea de tomar un nombre diferente. Resulta que en ese momento estaba leyendo un libro de ciencia-ficción sobre los viajes estelares, algo imposible a la velocidad de la luz, pero el escritor tenía una teoría para superar esa barrera y tenía que ver con la llamada “Banda de Moebius”, algo muy extraño, una mezcla de milagro y superstición que permite atravesar dimensiones y viajar a la velocidad de la luz. Me gustó el nombre de Moebius y la posibilidad que implicaba de transgredir la ley más fuerte del universo. Así que firmé con ese nombre esa primera página y hoy todo el mundo me llama por ese nombre. E incluso yo mismo me veo con él muchas veces: en mi tarjeta de la Seguridad Social mi nombre consta como “Jean Giraud-Moebius”. La última vez que ingresé en un hospital las enfermeras me decían “Señor Jean Giraud Moebius, es la hora de la inyección” (risas).

(Extracto de la interesantísima entrevista realizada por Yexus a Moebius en la última edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona y publicada en Dolmen Europanº 1).

viernes, 23 de enero de 2009

“Los detectives salvajes” de Roberto Bolaño

Aprovechando la coincidencia que con el maremagnum de lanzamientos de coleccionables para kiosco -este y este habrá que tenerlos controlados-, Anagrama se ha subido al carro con motivo de su 40 aniversario ofertando un coleccionable de sus títulos más representativos, supongo que a buen precio (si no conocen esta editorial échenle un vistazo porque tiene un catálogo de autores y obras difícil de igualar, la primera entrega “El palacio de la luna”), recupero una lectura de hace unos meses que en su momento no les comenté. Como ya habrán adivinado por el título de la entrada, se trata de “Los detectives salvajes” de Roberto Bolaño.

Los detectives salvajes”, grosso modo, viene narrar las aventuras de Arturo Belano y Ulises Lima, jóvenes que se mueven en los círculos bohemios y burgueses de México D.F, quienes deciden dejar de lado sus vidas en pos del rastro de Cesárea Tinarejo, una misteriosa poetisa desaparecida en los años posteriores a la Revolución Mexicana. Las peripecias de sus investigaciones se irán desarrollando a lo largo de veinte años y diversos países y continentes a través de la narración de distintos personajes con los que coincidieron a lo largo de los años los protagonistas en una búsqueda a la que consagrarán su vida y que se convierte a su vez en relato intimista, crónica histórica y generacional.

En esta novela, Bolaño consigue algo bastante complicado: sintetizar en una obra buena parte de las tendencias literarias sudamericanas de los últimos cincuenta años en una única novela que puede responder a ese ampuloso concepto de “novela total”. Y, claro lo que a sorbitos y poco a poco a uno le encanta, de golpe y de un trago como lo narra Bolaño por momentos seduce y por momentos empacha, dejando, tras su lectura noqueado y sin capacidad de reacción. Pero, vamos poco a poco.

Como les decía más arriba, no les comenté sobre esta novela en su momento ya que su lectura me dejó apabullado, resultándome difícil decidir por dónde hincarle el diente al complejo artificio que el chileno Bolaño construyó. De lo que no me cabe duda es que se trata de una de las mejores novelas de la literatura sudamericana de los últimos treinta años en la que se pueden encontrar ecos de alguno de los más importantes escritores del continente sudamericano desde Borges a Fuentes, pasando por Lima, Cortázar, Rulfo, Marsé (sí, ya sé que este no es sudamericano) o Vargas Llosa, por nombrar unos cuantos. Claro, que sintetizar todas estas influencias en algo más de seiscientas páginas es difícil y hay momentos en que la lectura se vuelve desesperante. Bolaño construye la novela en tres partes diferenciadas entre sí, tanto estructural como narrativamente. La primera “Mexicanos perdidos en México” es el diario en primera persona de Juan Madero, joven viscerealista que sueña en convertirse en escritor, que nos va poniendo en antecedentes de la existencia de los verdaderos protagonistas de la obra y los motivos que provocaron su investigación; en la segunda parte, “Los detectives salvajes” asistimos a la narración en primera persona por boca de distintos personajes de la investigación de los protagonistas y el desarrollo de su vida durante veinte años; y, finalmente, en la tercera parte, “Los desiertos de Sonora”, se retoma el diario de Juan Madero donde se dejó y los motivos que impulsaron la búsqueda que se nos acaba de narrar.

Bolaño juega constantemente con la estructura y los géneros literarios (al tiempo que los homenajea) para convertir al lector en un detective salvaje que sigue las andanzas de los protagonistas a través del testimonio de los distintos personajes –grandes perdedores de un modo u otro, la mayoría-, testimonios independientes entre sí que pueden leerse sin necesidad de seguir un orden predeterminado de lectura, al igual que sucede en la magnífica “Rayuela“. Bolaño homenajea la literatura de géneros –para mí la verdadera literatura- y, en especial la novela negra al tiempo que, por contenido, se distancia de ella en lo que no deja de ser, nada más y nada menos, una obra inclasificable de compromiso total hacia la literatura en la que lo absurdo y lo épico se mezclan por igual.

Bueno, más o menos, estas son mis primeras impresiones sobre “Los detectives salvajes” y de Bolaño un escritor tan impresionante como irritable que hoy por hoy colocaría solamente un escalón por debajo de Joyce. Cuando me recupere de esta lectura atacaré “2666”. A ver si Jorge Herralde lo deja a buen precio…

jueves, 22 de enero de 2009

Claude Moliterni (1933-2009)


A través de La Cárcel de Papel, me entero del fallecimiento en el día de ayer a los 76 años de edad de Claude Moliterni, una de las figuras claves para entender el desarrollo de la BD en Francia. Moliterni, al que sólo puede calificarse como un erudito del tebeo, escribió a lo largo de su vida una enorme cantidad de ensayos como “Bande Desinée et Figuration Narrative” y publicaciones teóricas sobre el Cómic y su historia (“L’Historie de la bandé desinée d’exprsesion française”) colaborando en múltiples revistas y publicaciones a lo largo de más de 40 años, y fundando además la página web www.bdzoom.com.

Moliterni fue, asimismo, junto a Fracis Groux y Jean Mardikian, uno de los tres miembros fundadores del Festival de Angouleme, el que es el principal Salón dedicado al Cómic a nivel europeo en la actualidad.

Aparte de su importante labor como divulgador, Moliterni también deja un amplio bagaje como guionista colaborando con artistas de la talla de Robert Gigi, Jesús Blasco o Víctor de la Fuente.

Aparte de su labor ligada al mundo de la historieta, Moliterni fue también autor de un gran número de novelas policíacas y de espionaje.

Claude Moliterni por su labor en pos de la historieta se vio compensado por el Estado francés con la Legión de Honor, entre otras condecoraciones.

Más información sobre su persona y su obra, aquí

D.E.P.

miércoles, 21 de enero de 2009

Divina Audrey


Tal día como ayer hizo diecisiete años de la muerte de la actriz más fotogénica de la historia de Hollywood. Se trata, claro, de Audrey Hepburn, una mujer de belleza vaporosa y naturalidad extrema que enamoró como pocas a la cámara (y a los que se encontraban detrás de la cámara) y dotó de contenido a ese concepto tan tonto del "glamour".
Audrey fue la primera estrella de Hollywood moderna probablemente porque en ningún momento pretendió serlo y ha sido imitada hasta la saciedad por la mayoría de las que han venido detrás con desigual fortuna.

A sus admiradores, nos quedan sus películas. Ahí les dejo una muestra.

Sabrina” (1954)



Desayuno con Diamantes” (1961)



My fair lady” (1964)

Mesias Obama

Ayer super Barack fue fiel a su cita con la historia y con algo de retraso juró el puesto. Todo muy emocionante, muy patriótico y muy americano, con constantes planos de mujeres, niños y ancianos aplaudiendo entusiasmados a Barack en quién ven al superhéroe salvador que les va a solucionar todos sus problemas. Luego se fue de bailes y vimos que lo de bailar requiere de unas dotes intrínsecas que no se adquieren por muchas clases que des – lo digo por experiencia- ni por asesores que te aconsejen.

Entiéndame, a mí también me cae bien Obama y su nombre va a figurar ya en todos los libros de Historia, y frente a la oscura alternativa continuista a la que se enfrentaba en las elecciones, me siento mucho más seguro visto lo visto. Pero soy reacio a este rol mesiánico que le han impuesto y que él ha asumido con tanta naturalidad con constantes guiños a la historia norteamericana. Lo mejor que puede hacer Obama es olvidarse del histerismo colectivo que le rodea y le endiosa y recordar cuáles son sus orígenes. Él ya ha pasado a la historia ahora está por ver si quiere ser recordado por algo más que ser el primer negro (perdón, afroamericano) que ocupó el Despacho Oval o realmente quiere y puede cambiar algo en la política de un país (y de un planeta) demasiado anquilosado por egoistas intereses.

Espero que Obama lo haga bien pero,ojalá me equivoque, no espero milagros ni giros radicales en la política norteamericana respecto a los últimos años. De las crisis económicas no se sale de un día para otro aunque no estaría de más que desde el principio mostrará su posicionamiento claro respecto a temas políticos tan candentes como Guantánamo o Palestina (más que nada porque más allá de los dineros en esos sitios se mata y tortura a gente).

Ah, y nuestros políticos y representantes, ya sean gobernando o en la oposición, deberían dejar de babear al nuevo imperator y pelearse para decidir a quién se parece más el nuevo niño de la guardería, y arremangarse las mangas y ponerse a trabajar porque, sin querer ser pesimista, la que se avecina es de órdago.