lunes, 3 de octubre de 2011

“Batman: Silencio”, de Jim Lee y Jeph Loeb.

Discutimos tanto sobre las labores maquiavelicas del coreano Jim Lee – que si Marvel, que si Image, que si Wildstorm, que si DC…- que a veces olvidamos que el muchacho empezó a labrarsee un nombre en la industria superheroica dibujando tebeos, logrando sorprendentemente con una carrera profesional más bien corta un éxito comercial y un prestigio que muchos envidian. Precisamente, en Planeta nos recuerdan las cualidades que más merecen la pena del otro Lee de la industria superheroica reeditando en una cuidada edición repleta de extras el que para mí es su mejor trabajo, la saga “Silencio” que junto a Jeph Loeb, Lee publicó a lo largo de doce números – 608 a 619- de la serie regular de “Batman” entre 2002 y 2003.

Un nuevo villano anda suelto por Gotham para hacerle perrerías a Batman, Silencio. Un tipo sigiloso y astuto capaz de involucrar a buena parte de los villanos clásicos del Hombre Murciélago en un ambicioso plan para acabar con su enemigo común, mientras él se mantiene en un segundo plano movmiendo los hilos, salvo que el Hombre Murciélago sea capaz de encontrar la clave que se esconde en los cambios de métodos de los villanos. Un Batman debilitado y más confundido que nunca iniciará una investigación en la que deberá enfrentarse una vez más a sus viejos enemigos y a los fantasmas de su pasado.

Batman: Silencio” es un tebeo a mayor gloría de Jim Lee por lo que si abomináis de su persona o su trabajo ni os molestéis. Loeb, sin la brillantez de en “Un Largo Halloween” o “Dark Victory”, se limita a fraguar, siguiendo una estructura parecida, un guión apañado y entretenido con una trama excesivamente lineal y previsible ideada para que Lee luzca toda su espectacularidad mostrando su versión de los principales personajes del rico universo del Murciélago, tanto amigos (los robines y similares, e incluso Superman y Lois Lane) como enemigos (salvo el Pingüino, quizás no falla ninguno de los más conocidos en asomar el careto…). El guión está pensado para contentar tanto a los seguidores más veteranos haciendo referencia a todos los momentos claves del Batman moderno hasta la fecha de publicación como a los lectores ocasionales y nuevos, que pueden engancharse a las aventuras de tan icónico personaje, e intenta sumar a la galería de personajes de Batman a Silencio el nuevo villano que, aunque Paul Dini se empeñe en lo contrario últimamente, no ha contado con demasiadas oportunidades posteriormente. El problema, claro, de intentar contentar a tanta gente e incorporar a tanto personaje como intenta Loeb es que resulta difícil dotar de profundidad a la trama y todo el andamiaje de la obra se expande hacia lo anecdótico sin lograr que la historia adquiera una gran trascendencia en la evolución posterior del protagonista quedando como un tebeo del montón mejor dibujado de lo habitual.

Eso sí, lo que mola de verdad es el dibujo. A Jim Lee, dibujante, el adjetivo que más le pega es hiperbólico por lo que en la edición de Planeta lucen estupendamente sus apolíneos muchachotes y espectaculares muchachitas, apreciándose hasta el más pequeño detalle de los fondos (además, luego en los extras explica de donde procede la inspiración para tal o cuál elemento, y muestra parte de su metodología de trabajo con Loeb…), esforzándose en una cuidada y elegante composición de página y rigor narrativo superior a lo que nos acostumbra, contrastando el cuidado acabado de cada viñeta con la elaboración de unos flashbacks mediante aguadas menos recargados con los que consigue perfectamente plasmar los difusos recuerdos infantiles de Bruce Wayne.

En definitiva, “Batman: Silencio” es un tebeo más que correcto y entretenido con un dibujo espectacular en una edición pensada para que luzca en todo su esplendor, haciendo las delicias de los admiradores del Jim Lee…dibujante.

domingo, 2 de octubre de 2011

Stan Sakai, Usagi Yojimbo y Toshiro Mifune.


Thompson: Obviamente, para tu dibujo te inspiras mucho en las películas clásicas de Samuráis. ¿Te gustaría hablar sobre ello?
Sakai: Claro. Crecí viendo películas de Samuráis. En el cine que estaba más abajo de la calle en la que vivía las proyectaban cada sábado. Pagabas un cuarto de dólar y podías quedarte allí durante todo el día. Así que crecí con todas las películas de Toshiro Mifune, solía verlas cada semana. Había una que he intentado encontrar en VHS desde que la ví hace, oh, veinte años. No sé si al final la editarán en ese formato. Recuerdo verla cuando era un niño, se llamaba “Satomi Hakkenden”. Se basaba en una saga clásica de libros del S. XII compuesta por 49 volúmenes, y en la película había de todo. Había enormes batallas, mucha magia, brujas, monstruos y serpientes gigantes, perros diabólicos. También había una princesa trasvestida, ¡tenía de todo! Me encantaba. Se hizo un remake a finales de los ochenta, pero la que busco es la versión de 1957. ¡No la puedo encontrar! Quiero hacer una historia inspirada en esa película. Pero si encuentro el vídeo, no estoy muy seguro de si debería verla de nuevo, o si debería contruir la historia a partir de los recuerdos que tengo de ella.
Thompson: ¿Cuál es tu película de samuráis favorita?
Sakai: Oh, me encanta “Los Siete Samuráis”. Creo que probablemente será la mejor película que se haya hecho nunca. La historia... la narrativa cinematográfica es extraordinaria, los personajes son maravillosos. Mifune está magnífico en esa película. Ha tenido un par de remakes. Como Western (“Los Siete Magníficos”) e incluso como película de Ciencia Ficción (“Los 7 magníficos del espacio”). Creo que ninguna es tan buena como la original. Kurosawa es un genio.
(Completísima entrevista a Stan Sakai que Frog2000 ha traducido y podéis leer aquí y aquí).
No es de extrañar que a Sakai le guste “Los Siete Samuráis”…¿A quién no?

sábado, 1 de octubre de 2011

David Gibbons y Jethro Tull: ¡ Demasiados viejos para el rock and roll, demasiado jóvenes para morir!.

Pues sí, resulta que Gibbons, famoso dibujante cuyo nombre irá asociado a esa obra maestra del cómic llamada “Watchmen”, tiene una pequeña gran historia previa con una de las bandas míticas del Rock de los setenta (y de todos los tiempos), Jethro Tull, liderada por el carismático flautista Ian Anderson.

En 1976, Gibbons junto a Michael Farrell, participó en la elaboración de “Too Old to Rock 'n' Roll: Too Young to Die!”, disco con el que Anderson respondía a los críticos que habían denostado sus anteriores trabajos y que muchos han considerado que tiene tintes autobiográficos.

Gibbons y Farrell no solo realizaron la portada del disco sino también el cómic interior que sirve de libreto a las composiciones de Anderson y en el que narran la historia de un viejo rockero fracasado que, tras intentar suicidarse estrellándose con una moto, despierta del coma para descubrir que su música vuelve a gustar y él ha rejuvenecido gracias a la cirugía.

Aparte del cómic, os dejo esta actuación de 1976 con la banda y Anderson en su salsa. Que la disfrutéis:

Después, por separado, Gibbons y Anderson siguieron caminos separados en la música y en los cómics. Pero, eso son otras historias...

viernes, 30 de septiembre de 2011

La crisis se ceba en los salones.

¿A qué mola el cartel? Ya lo comenté por aquí hace unos días. Pues disfrutadlo en los Internetes porque el Salón al que estaba destinado, la décima –cifra redonda que invitaba a homenajes y mayores fastos- edición del Salón de Zaragoza finalmente no se va a celebrar, según denuncian por aquí. Por desgracia, no pilla por sorpresa la cancelación porque solo un par de días antes se anunciaba que la Mostra de Cine de Valencia –de la que al parecer depende la Mostra Cómic – también se suspendía. Las razones, las mismas, los Ayuntamientos y administraciones retiraban las subvenciones que en buena parte los financiaban y sin ese apoyo no hay salones. ¿Quién sale perdiendo? los organizadores de los eventos, en primer término, y, también, claro está, la vida cultural de esas ciudades.

A nadie puede extrañar que estas cosas hayan pasado y, por desgracia, seguramente vayan a seguir pasando. Con la crisis de órdago que estamos padeciendo, las administraciones municipales independientemente de ideologías (en Valencia, rigen los peperos, y en Zaragoza, los sociatas) intentan sanear sus endeudadas cuentas (Valencia es el segundo Ayuntamiento con más deuda de toda España y Zaragoza es el cuarto) aplicando recortes en servicios que no son “básicos” como los eventos culturales. A mí no me parecería del todo mal, si ello conllevase que gracias a estos recortes otros servicios básicos municipales iban a mejorar – sanidad, transporte público, educación, agua, recogida de basuras, etd.…- o al menos mantenerse, pero como parece que tampoco va a ser así pues es un granote más en la cara llena de pústulas de la mala gestión generalizada que padecemos y que se agrava más con cosas como esta, esta o esta.

No conozco los festivales de Zaragoza ni Valencia pero sería una auténtica lástima que desaparecieran, una medida demasiado drástica y un castigo para los aficionados de esas regiones. ¿No sería posible reformularlos? Quizás con actividades más humildes, con menos invitados o buscando patrocinios privados…No lo sé pero antes que optar por la cancelación radical quizás lo que haya que hacer es reformular el modelo. No sé, no tengo la solución…

Lo que es cierto es que una lástima que un cartel tan chulo como el de Zaragoza no luzca más allá de las pantallas de nuestros ordenadores. Una auténtica pena.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Vamos todos a Enigma o apoyemos a los libreros que se lo merecen.

Es curioso como en estos tiempos virtuales, los que escribimos y comentamos sobre tebeos hablamos, por extensión y quizás en exceso, de autores (los buenos) y editores (los malos), olvidándonos de la tercera pata del taburete de la producción de cómics, paradójicamente, con la que todos los aficionados de a pie tenemos un contacto más cercano, los libreros, pieza todavía importante de la divulgación y comercialización de las obras a las que parece los demás sectores del mundillo tebeístico prefieren obviar cuando sus problemas sean de los más urgentes en esta industria raquítica del tebeo teniendo que bregar no solo con proveedores, sino con distribuidores que hacen y deshacen, y unos clientes en retirada que encuentran en Internet la materia prima y los puntos de encuentro que antes las librerías proporcionaban gratis.

Buena culpa de este ostracismo progresivo de los libreros quizás haya que achacárselo también a ellos mismos que en muchas ocasiones no dispensan el buen trato que los clientes agradecen aunque a la corta suele ser lo que decante elegir una librería antes que otra. En ocasiones, ese buen trato no se produce porque los libreros son humanos y pueden levantarse con el pie torcido como todos, en otras porque son meros empleados eventuales que no le gustan lo que venden y por su raquítico jornal y sus muchas horas de trabajo no tienen tiempo ni ganas para estar a la última aguantando a unos aficionados pesados cada vez más informados; o, sencillamente, gracias a su éxito comercial dejaron de lado su ilusión inicial por los cómics (no creo que nadie ponga una librería de tebeos y no le gusten los tebeos) para tratar estos como fría mercancía y a los clientes como pardillos a los que solo dedicar el tiempo que precisa el automático de la caja registradora.

Personalizando en un caso concreto, no he apreciado que ninguna de esas condiciones negativas, se haya dado en Enigma Cómics, la antigua Astro City madrileña, librería que frecuento desde hace años y en la que siempre han entendido que al cliente, al aficionado, hay que cuidarle. Primero, con importantes descuentos que atraían al personal; y segundo, con el conocimiento sobre cómics y buen rollo personal con los que Luis y Felipe, los empleados de la antigua Astro City y propietarios desde hace dos años de Enigma Cómics, tratan a cualquiera que entre en la librería, convirtiéndose esta por ello en punto de encuentro de clientes, aficionados, blogueros (como este, este o yo mismo) y autores desde hace años.

En estos momentos económicamente complicados para todos y en los que quién más quién menos cuida mucho lo que compra los grandes perjudicados son las pequeñas librerías como Enigma Cómics. Sin embargo, inasequibles al desaliento, Felipe y Luis ofertan tebeos con descuentos de hasta el veinte por ciento pintando la cara a la crisis. No dejemos de apoyar a los libreros que no entienden su trabajo solo como profesión sino también como vocación y proyecto vital porque personas como Felipe y Luis son la argamasa del mundillo y la primera línea de batalla en la divulgación del cómic y el desarrollo de la industria. No ayudemos entre todos en convertirlos en carne de cañón y pásate –vuelve- por la tienda. Allí nos vemos.

Enigma Comics C/ Espartinas nº 8, 28001. Madrid. Y todavía tienen tlf. para hacer todas las reservas que se te antojen: 91.435.61.21.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

“Ciudadano Rex”, de Mario y Beto Hernández.

Con estoica paciencia y un punto de masoquismo, he logrado terminar la última obra inédita que ha publicado La Cúpula de los Hernández Bros., perpetrada en esta ocasión por Mario y Beto. Me la he acabado más que nada por respeto al pasado glorioso de Beto (ese “Palomar”…) pero nada más, porque este “Ciudadano Rex” es de lo más flojito que he leído en mucho tiempo y estoy seguro que si no lo firmasen quiénes lo firman y hubiera salido de cualquier autor novel no lo habríamos visto ni (auto)editado.

En una ciudad futurista más o menos cercana, más o menos lejana, los humanos conviven con robots autómatas que aspiran a conseguir la equiparación de derechos con los humanos mientras unos y otros son vigilados por extraños cuerpos parapolicales como los Cosechadores de Verdad. Cuando, tras una desaparición de muchos años, aparece de nuevo en escena el misterioso CDDN-RX-1, el primer róbot autómata que tomó apariencia humana, mafiosos, científicos locos y corporaciones empresariales pretenden capturarlo para descubrir sus secretos. Pero CDDN-RX-1 ha despertado con un objetivo y solo Sergio Bauntin, bloguero de profesión y niño de papa por vocación, será capaz de descubrirlo.

Malo, malo, malo es este esbozo de distopia futurista que se queda en el intento y no acaba de despegar por lo confuso del desarrollo, lo plano de los personajes y la escasa originalidad de la propuesta. Mario, que al parecer ha desarrollado el guión a partir de una idea que tenía en proyecto desde hacía años, toma unas cuantas ideas manidas de Orwell, Dyck, Welles, Huxley o Clarke para digerirlas mal y regurgitarlas peor en un tebeo de lo más simplón en el que se limita a hacer desfilar a una delirante y desconcertante galería de freaks sin que ninguno ayude a hacer más atractiva una trama en exceso confusa. Siendo benévolos y buscando una disculpa a los autores, podríamos suponer que no han existido tales trastornos digestivos en los Hermanos Hernández y todo se trata de un guiño, una broma para iniciados, en que los autores satirizan y se carcajean de un modo de entender la Ciencia Ficción... Que cada cuál piense lo que quiera, pero como yo no he leído en ningún lado que esa fuese su intención, me quedo con la primera de las explicaciones y prefiero pensar que hasta los mejores –y ojo, que Mario, a pesar de sus inicios en “Love&Rockets”, no parece que comparta el talento de sus hermanos pequeños- pueden errar.

En el aspecto gráfico, la obra es un despropósito. Si el dibujo habitualmente minimalista de Beto encandila y resulta adecuado para historias costumbristas como las de “Palomar”, en una historia futurista que se pretende oscura y crepuscular como esta queda reducido a su esqueleto con un esquematismo infantil basado en trazos gruesos y sencillos que parecen más propios de un principiante que de un artista contrastado de su categoría.

Ciudadano Rex” es un borrón muy gordo en la trayectoria de Beto y Mario Hernández. Espero que para próximos proyectos cuenten con Jaime o mucho tendrán que mejorar para que les dé una nueva oportunidad tras este despropósito.

martes, 27 de septiembre de 2011

“American vampire 2”, de Scott Snyder, Rafael Albuquerque y Mateus Santolouco.

Tampoco os penséis que me hacía muchas ilusiones, pero sí que esperaba un poco más de esta segunda entrega de “American vampire”, a partir de las expectativas generadas por la primera que ya comenté por aquí. Seguramente, la desaparición de los créditos de Stephen King algo habrá tenido que ver, pero la nueva entrega que acaba de publicar Planeta, que recoge los números seis a once de la serie regular, no pasa de entretenida.

En 1936, Las Vegas es una pequeña ciudad que intenta sobrevivir al impacto que ha provocado el crecimiento desordenado consecuencia de la construcción en su cercanía de la Presa Hoover, un proyecto faraónico que traerá la prosperidad a la región. Cuando los principales socios del consorcio que tiene la contrata de la presa, van apareciendo muertos sin gota de sangre en su cuerpo Cash McCogan, el joven sheriff de la ciudad que ha heredado el cargo de su padre recientemente fallecido, tendrá que sumergirse de lleno en el cruel y mortal universo de los vampiros americanos guiado por la agencia que pretende eliminarlos. Mientras tanto, Pearl Jones, la vampiresa americana, y su marido humano, viven una idílica vida en California sin saber que la antigua compañera de piso de Pearl y también vampira, Hattie, ha escapado de sus captores y la anda buscando con no muy buenas intenciones.

Esta segunda entrega de “American Vampire” no deja de ser un tebeo correcto pero no acaba de arrancar a profundizar en serio en las interesantes posibilidades que desde su mismo título sugiere, con un Snyder que alejado de la partitura marcada por King parece tocar de oido, moviéndose por lugares comunes y buscando agradar a la agradecida muchachada no obviando ninguna de las últimas –y discutibles- referencias cinematográficas que han padecido los vampiros en los últimos años, pero sin acabar de imprimir la mordiente necesaria a la historia para que resulte verdaderamente atractiva.

En la primera historia, “El diablo de las arenas”, Snyder vuelve a acertar con una atractiva localización histórica, Las Vegas previas a convertirse en la ciudad del juego y el pecado que todos conocemos, para acabar desarrollando una historia convencional que sirve para presentar algún personaje que se antoja tendrá su importancia en el futuro en una historia que podría haber dado más de sí lastrada por un desarrollo predecible. El segundo arco compuesto de dos episodios y titulado “La Salida” cuenta con el elemento positivo de recuperar al personaje de Hattie pero la trama a medio camino entre “Abierto al amanecer” y “Crepúsculo” protagonizada por Pearl Jones y su novio Hank resulta absurda y poco creíble, más que nada porque por mucho que se empeñen el amor entre los vampiros y los humanos es absurdo y poco creíble.

En el aspecto gráfico, es donde la serie resulta más interesante. Albuquerque, el dibujante brasileño habitual, es un más que correcto narrador y su estilo feista, grueso y sucio da con el tono y la atmósfera precisa que una serie de terror vampírico requiere teniendo como único defecto que algunas de las viñetas de acción resultan un tanto confusas. El dibujante que se han buscado para suplir las ausencias de Albuquerque, Mateus Santolouco, tampoco es manco y aunque su estilo resulta peor acabado que el del brasileño no desentona y se ajusta a la atmósfera que se pretende dar a la serie.

No es fácil a estas alturas pretender innovar en un género tan sobrexplotado como el vampírico sin romper unas cuantas convenciones. Snyder y Albuquerque lo están intentando y eso de por sí resulta meritorio pero del desarrollo y profundidad de la historia a partir de ahora dependerá que esas rupturas se justifiquen y su “American Vampire” se convierta en una obra referencial o un mediocre producto más que se aproveche lo agradecido del género. De sus autores depende.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Sergio Bonelli (1932-2011)

El cómic italiano está de luto. Me entero por Gotham News de la inesperada desaparición de Sergio Bonelli, uno de los nombres clave para entender el éxito del fumetti italiano. Más información, aquí.


Sergio Bonelli, guionista y editor, era hijo de Gian Luigi Bonelli, creador de “Tex Willer” y fundador de la editorial de la que Sergio aumió la dirección a principios de los sesenta, convirtiéndola en referente ineludible del cómic popular en su país, con títulos tan emblemáticos como el mismo “Tex”, “Dylan Dog” o “Nathan Never”.

Sergio Bonelli, además, desarrolló una intensa labor como guionista de múltiples títulos dentro de la editorial, destacando por la creación de los personajes “Zagor” y “Mr. No”.

D.E.P.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El largo camino del cómic promocional: Del Metro al Bourbon.

Una de las potencialidades del cómic que suele pasar bastante desapercibida es su capacidad para anunciar y ddivulgarr cualquier cosa.

El primer cómic que recuerdo haber leído de estas características fue siendo chaval “La Gran Aventura del Metro”, de Ventura y Nieto, que allá por los ochenta repartían desde el Ayuntamiento o la Comunidad a los chavales que visitábamos con los colegios las instalaciones del nuevo Metro y en el que narraban las aventuras de unos niños y un anciano.

Cada vez resulta más frecuente ver campañas de marketing que usan del cómic como un medio más de difusión y promoción tanto de productos como de personas o incorporado como un medio eficaz en campañas de divulgación y educación. De este modo, en los últimos tiempos, hemos visto cómics de

Condones.


Papas.

Deportistas

Los últimos que parecen haberse dado cuenta de las posibilidades de marketing comercial del medio han sido los del bourbon “Four Roses” que están realizando una intensa e interesante campaña a través de un webcomic que está apareciendo en su página corporativa y que podéis ver aquí.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Cartel del X Salón del Cómic de Zaragoza.

Muy divertido el Cartel de Dani Garcia-Nieto para la nueva edición del Salón del Cómic de Zaragoza. Para más información, aquí.

“Starr, El Bárbaro: El Asesino”, de Daniel Way y Richard Corben.


Como ahora lo que se lleva es hacer un “remake”, revisión o reajuste de cualquier cosa que pueda servir de reclamo a potenciales clientes (perdón, lectores...) en Marvel, tan huérfana de bárbaros y títulos de Capa y Espada desde que cometieron la torpeza de desprenderse de los derechos de cierto cimmerio al que en Dark Horse recibieron con los brazos abiertos, se les ocurrió quitarle el polvo a un olvidado personaje de Barry Smith y Roy Thomas, “Starr, El Bárbaro”, encargándole a un “nuevo talento” como Daniel Way y a un veterano genial curtido en mil batallas como Richard Corben, que ya habían hecho buenas migas en “Ghost Rider”, la puesta a punto. El resultado la anecdótica miniserie de cuatro episodios que Panini acaba de publicar en un “100% Marvel” que gustará sobre todo a la legión de admiradores del genio de Misuri.

Len Carson es un escritor que en su juventud ganó mucha pasta escribiendo las noveluchas de “Starr, el Bárbaro” pero que decidió abandonar a su criatura y su a editor para dedicarse a la literatura de verdad. Maduro y arruinado, Carson solo encuentra la posibilidad de salir adelante escribiendo la precuela de las aventuras de Starr, pero lo que no podría imaginar es que sus criaturas le arrastrarían al mundo de espada y brujería de Zadath para participar en el enésimo enfrentamiento entre Starr y su archienemigo, Trull.

A Daniel Way le gusta hacer honor a su apellido e ir de "guay" readaptando sin tomarse demasiado en serio la historia ideada por Thomas que, en el fondo, ya partía de un motivo trillado del género de fantasía, el del terrestre que por un motivo u otro se ve arrastrado a un mundo fantástico (o viceversa, la criatura fantástica que queda suelta en nuestro mundo).


Donde Thomas compendiaba en apenas diez páginas una historia cerrada, con sentido interno e intensa, Way se dispersa entre bromas y mofa que buscan el guiño del lector y que acaban restando coherencia a una historia en la que los esquemáticos personajes actúan sin demasiado sentido desarrollando tópicos del género (el bárbaro tontorrón, la guerrera buenorra, el brujo malvado, el bardo poca cosa, etc) y dejando la cosa lo suficientemente abierta por si el reboot cuaja y hay posibilidad de seguir alargando la historia.

La cosa la salva y la dota de interés un Richard Corben que en este tipo de historias es un maestro y convierte cada viñeta en un espectáculo visual. Es cierto que no un espectáculo visual novedoso ni original porque para los conocedores de su obra las referencias a clásicos como “Den” o “Bloodstar” les serán más que evidentes pero Corben siempre cumple y el tebeo resulta agradable gracias a su buen hacer y la excelente compenetración que alcanza con el colorista José Villarrubia que se amolda perfectamente al personal estilo de Corben dotando a su obra de mayor energía si cabe.

En definitiva, “Starr, El Bárbaro” no es un gran tebeo ni aportará nada a un género –el de la Espada y Brujería- en el que tan difícil parece innovar pero es un pequeño gran tebeo –más- en la larga trayectoria de un Richard Corben al que le sobra oficio. Esperemos por Crom, Odín o Papa Pitufo que nos dure muchos años. A ellos nos encomendamos.

jueves, 22 de septiembre de 2011

“Los Muertos Vivientes: ¡¡ Sin Salida!!“, de Charlie Adlard y Robert Kirkman.



En“Sin Salida”, el último recopilatorio publicado por Planeta de “Los Muertos Vivientes” que reúne los números 79 a 84 de la serie regular norteamericana, Kirkman completa una segunda vuelta en la que ha repetido la misma estructura de los primeros arcos de la serie. Pero Kirkman es un guionista inteligente y se repite con la suficiente inteligencia y talento como para mantener las expectativas del lector en este entretenido, intenso y dramático arco argumental en el que todos los que demandabais una mayor presencia de los zombis y más acción quedaréis más que satisfechos.
La comuna de supervivientes liderada por Douglas que parecía iba a ser el refugio ideal en el que Rick y el resto de sus compañeros iban por fin a sentirse seguros sufre el ataque de un inmenso rebaño de zombis que demuestra lo ilusorio de sus expectativas. Con los zombis invadiendo las otrora tranquilas calles de la comuna, los humanos parecen destinados a ser merienda de zombi hasta que una bala perdida lo cambia todo.

Robert Kirkman vuelve a demostrar que es un magnífico guionista manejando como pocos la dosificación de la tensión, el suspense y el terror psicológico para hacernos trasladar al lector la desesperación y el miedo de los distintos grupos de supervivientes asediados por los zombis y estudiando las reacciones de los mismos de acuerdo con su personalidad.


Kirkman rebaña hasta el tuétano elementos y situaciones explotadas con anterioridad en distintos momentos de la serie, pero con un pequeño cambio de enfoque y un perfecto dominio de la caracterización de los personajes describe con mimo las reacciones de estos ante el nuevo asedio de los zombis hasta desembocar en el estremecedor clímax del arco que puede marcar un punto de inflexión en la serie.

En el aspecto gráfico, Charlie Adlard me irrita cada vez más. Adlard que dibuja estupendamente todo tipo de zombis es bastante más limitado en la representación de los vivos con lo que al final todos los humanos parecen primos hermanos con la consiguiente confusión para el lector, resuelta gracias a que Kirkman en sus diálogos siempre hace referencia a los nombres de los personajes.


Por lo demás, más allá de algunas e impactantes viñetas y las espectaculares portadas poco más hay que destacar de un dibujante, para mi gusto, bastante indolente.

En este recopilatorio, Planeta incluye el primer cuadernillo en el que se recogen las dieciséis primeras portadas de la serie que en los TPBs originales no se incluían. Una excelente iniciativa que premia a todos los que con fidelidad hemos seguido la serie desde sus inicios. Esperemos verlas pronto todas publicadas.

George R.R. Martin, Los Vengadores y el efecto Marvel.


Me gustaba Wonder Man. ¿Y sabes por qué? Ahora lo estoy recordando. Wonder Man muere en esa historia. Es un personaje nuevo, lo presentan, y muere. Fue muy desgarrador. Me gustaba el personaje, era un personaje trágico y condenado. Imagino que respondía ante esos personajes trágicos y condenados desde que era un niño.


- Especialmente ante aquellos que podían morir en cualquier momento.

En efecto. Por supuesto, siendo cómics, Wonder Man no estuvo muerto mucho tiempo. Volvió uno o dos años después y tuvo una larga etapa de varias décadas. Pero el hecho de que había sido presentado y se había unido a los Vengadores y había muerto, todo en un solo número, tuvo un gran impacto en mi cuando era un niño.


- Imagino que fue muy sorprendente, en un cómic de esa época, ver todo un arco argumental resuelto trágicamente de esa forma en un número.

Sí. Es difícil de comprender, creo, hoy en día la forma exacta en la que funcionaban los cómics de principios de los años 60. Los cómics de Marvel a los que yo escribía cartas fueron realmente revolucionarios en su época. Stan Lee hizo un trabajo increíble. Hasta entonces, los cómics dominantes habían sido los de DC, que en esa época eran muy circulares: Superman o Batman tenían una aventura, y al final de esa aventura estarían exactamente donde estaban antes de empezarla, y en el siguiente número se seguía el mismo patrón. Nada cambiaba nunca en los personajes de DC.

Los personajes de Marvel estaban cambiando constantemente. Pasaban cosas importantes. La alineación de los Vengadores estaba cambiando constantemente. La gente se iba y tenían peleas y todas esas cosas, no como en DC, donde todo el mundo estaba unido y todo era genial, y por supuesto todos los héroes se caían bien entre ellos. No pasaba nada de eso. Así que realmente, Stan Lee presentó un nuevo concepto de caracterización en los cómics, y conflictos, y quizás incluso las canas en algunos personajes. Y chico, echando ahora la vista atrás, puedo ver que probablemente la influencia en mi propio trabajo fue mayor de lo que habría soñado.

(En Espacio Marvelita han traducido estas interesantes declaraciones de George R.R.Martin en la que explica el impacto que le causaron los cómics marvel en su adolescencia, especialmente el nº 9 de “The Avengers”, de Lee y Kirby, reconociendo su influencia en su propia obra. No es baladí ni gratuito este reconocimiento ya que en su momento el joven Martin escribió a Marvel señalándolo.


Además, el autor de “Canción de Hielo y Fuego” y “Muerte de la Luz” desgrana con acierto las novedades que Lee introdujo en el tratamiento de los superhéroes respecto a lo que se venía haciendo hasta entonces en otras editoriales como DC.


Las declaraciones no tienen desperdicio y hacen que me pregunte si es posible que un cómic actual de “Los Vengadores” de Bendis lograría causar el mismo impacto en un chaval de 16 años… El decompressive storytelling hará que se vendan más tebeos pero, definitivamente, esa magia se ha perdido. ¿No creéis?).

miércoles, 21 de septiembre de 2011

“Africanus: El hijo del Cónsul”, de Santiago Posteguillo.

Tenía ciertos recelos a la hora de embarcarme en la lectura de la primera novela de Santiago Posteguillo. Por un lado, que la crónica de la II Guerra Púnica entre romanos y cartagineses me la conozco bastante bien desde mi tiempos de adolescente gracias a un buen profesor de Historia y a las novelas de Flaubert y Gisbert Haefs que agrandaron la figura romántica de Aníbal y de la exótica Cartago -sí, siempre he ido con los perdedores, qué le vamos a hacer…- hasta el infinito en mi impresionable imaginación. Por otro, que meterme un tocho de casi ochocientas páginas entre pecho y espalda y que solo es la primera parte de la dichosa trilogía con que nos asedian las editoriales sobre una historia poca dada a sorpresas, me daba un poco de pereza. Sin embargo, al final me animé, y la verdad es que he disfrutado con su lectura.

Posteguillo realiza su crónica de la II Guerra Púnica desde el bando romano, con lo que complementa bastante bien la novela de Haefs, centrándose en la novelización de la biografía del gran general que se opuso a Aníbal , Publio Cornelio Escipión, “El Africano”, personaje que a pesar de ser el vencedor siempre se ha visto empequeñecido literariamente ante la grandeza de la figura de Aníbal Barca y sus hazañas. En esta primera novela, Posteguillo narra la infancia y juventud de Publio, patricio hijo y sobrino de cónsules preparado desde la infancia para dirigir ejércitos y gobernar, en una Roma asediada y atemorizada por las victorias cartaginesas hasta su primera gran victoria en territorio íbero con la toma de Cartago Nova.

A Posteguillo se le nota literariamente cierta bisoñez, aunque va mejorando conforme avanza la historia, y me ha atrapado con el rigor histórico y la documentación que maneja para describir y desgranar el más minucioso episodio del enfrentamiento entre romanos y cartagineses -lo más parecido a una Guerra Mundial de la Era Antigua-, la civilización romana y el funcionamiento de sus ejércitos, así como de los distintos pueblos con los que rivaliza, mediante un estilo didáctico, directo y sencillo bastante alejado del de Flaubert o Haefs. Quizás cuando más se aleja Posteguillo de la base histórica y debe rellenar los huecos no documentados a partir de su imaginación cuando al sólido “corpus” de la novela se le notan más carencias, especialmente con una caracterización de la mayoría de los personajes bastante plana salvo la de Fabio Maximo, el senador romano más poderoso de aquel período y gran rival de los Escipiones, al que retrata como un sano y ambiguo conspirador frente a la nobleza algo simplona e irreal del resto de los personajes, y Plauto, el gran dramaturgo, a través de cuya biografía nos descubre la parte menos bonita de la vida de los ciudadanos corrientes romanos.

A pesar de sus defectos, la novela de Posteguillo me ha enganchado y no se me ha hecho pesada, siendo un excelente vehículo para acercarse a un período histórico apasionante para quién lo desconozca. Habrá que darle una oportunidad a las restantes novelas que, con un autor más asentado, no pueden más que mejorar. Ya os contaré.

martes, 20 de septiembre de 2011

“12 de Septiembre: La América de Después”, de VVAA.

Planeta ha editado con puntualidad y en una excelente edición esta recopilación de artículos, historietas y entrevistas en las que periodistas, autores de cómics, dibujantes de prensa, arquitectos y escritores reflexionan, sobre lo divino y lo humano tomando como punto de partida las consecuencias de los atentados del once de Septiembre de 2001 en Nueva York.

Más allá del interés que despierte el tema y lo deprimente de la mayor parte de las reflexiones (supongo que es complicado ser optimista con la que no está cayendo encima) en forma de cuentos, cartas y artículos de los autores del libro, este cuenta como principal réclamo para cualquier aficionado al cómic la inclusión en el cartel de primeros espadas de las viñetas como Art Spiegelman, Lorenzo Mattotti, Enkil Bilal, Joe Sacco, Múñoz & Sampayo, Miles Hyman o los dibujantes de prensa Daryl Cagle, Plantu o Jul.

Sin embargo, y antes que empecéis a babear, hay que advertir que de todos estos autores solo han contribuido al libro con historietas Hyman, Sacco, y Muñoz & Sampayo, mientras que Bilal ha realizado la portada y Mattotti ilustra la entrevista a Spiegelman con lo que realmente el contenido en Cómic es aproximadamente solo una tercera parte del libro. Eso sí, siendo probablemente esas historietas lo mejor del libro de las cuáles destacaría especialmente la historieta de los argentinos Múñoz & Sampayo sobre unos inmigrantes argentinos en EEUU que se ganan la vida como lavaplatos en la Casa Blanca.

Aclarado este punto, el libro para mí resulta destacable sobre todo por el tratamiento respetuoso al Cómic como un soporte en igualdad de condiciones que los demás para tratar temas tan complejos y delicados siendo, además, las reflexiones en forma de historieta quizás las más atractivas, perdurables e interesantes del conjunto de la obra. Hechas esas aclaraciones, que cada cuál decida si le resulta interesante hacerse con un libro de estas características. Avisados quedáis.