viernes, 3 de diciembre de 2010

Fallo en “Onírica”

Si el otro día, os comentaba el detalle que había tenido Beroy con algunos blogueros, hoy ha trascendido una noticia de esas que no nos gustan a ninguno.

En la página de Glénat han colgado el siguiente comunicado:

“Hemos detectado un fallo en la edición del libro Onírica de José María Beroy. Lamentablemente, después de haber impreso y distribuido el libro nos hemos dado cuenta de que la página 171 se repite en la 172, dentro de la historia "Ajeno". Aqúi mismo os colgamos la página que falta para que la podáis ver.

Queremos informar a todo aquel que haya adquirido el libro que lo podrá cambiar en cuanto lo reimprimamos. En cuanto sepamos cuándo lo podemos reimprimir, avisaremos en nuestra página web.”

Y, en el blog de Onírica, el mismo Beroy explica el tema y lo mal que lo ha pasado con todo el asunto. Yo me enteré ayer por el mismo Beroy y debo decir que no me percaté del error porque no disponía de un ejemplar anterior de “Ajeno” y porque realmente no “canta” demasiado la repetición de la página en el desarrollo de la historia.

En fin, espero que se solucione lo más pronto posible, aunque me sabe bastante mal por la ilusión que tenía el autor por esta edición.Ojalá se solucione de la mejor manera posible.

“El invierno del dibujante”, de Paco Roca.


Esta semana he tenido que hacer más regates que Messi y Cristiano juntos para llegar “virgen” a “El invierno del dibujante”, la última obra del aclamado Paco Roca. Y es que parece que la última obra del autor de “Arrugas” ha despertado un entusiasmo en la blogosfera pocas veces vistos. ¿Con motivos? Pues sí, porque “El invierno del dibujante” es el mejor tebeo de Paco Roca hasta la fecha.

Localizada en Barcelona entre el invierno de 1957 y el verano de 1959, Roca vertebra toda una radiografía histórica y sentimental de la Historieta española de finales de los cincuenta alrededor del intento frustrado de cinco de sus más reputados dibujantes (Giner, Escobar, Peñarroya, Conti y Ciffré) de independizarse de la todopoderosa y leonina Bruguera montando su propia editorial DER (Dibujantes y Editores Reunidos) que les permitiera controlar su trabajo y poseer los originales de su obra cristalizado enla revista “Tío Vivo”. Un recorrido de la esperanza a la desilusión que Roca muestra con mano maestra.

No es de extrañar todo el revuelo blogósferico alrededor de esta obra ya que los cómics sobre la historia del cómic y sus autores no son habituales y, generalmente, cuentan con un atractivo especial tanto para los aficionados como para el resto de los profesionales que ven de un modo u otro reflejada la propia tradición histórica con la que se sienten identificados. Raros pero generalmente excelentes como “Malas Ventas” de Alex Robinson o “Hicksvillede Dylan Horrows en el extranjero y la fantástica serie “Los Profesionales” del gran Carlos Giménez en España, con la que inevitablemente guarda más puntos de conexión. Obras meritorias entre las que “El invierno del dibujante” está llamado a ocupar un lugar de honor por la sensibilidad y sabiduría con la que Paco Roca ha sabido no solo mostrar un momento clave en la historia del cómic en España a partir del cuál describir lo que era la vida del dibujante de la época a través del microverso que era la editorial de referencia, Bruguera, con un acercamiento detallado a la mayoría de las principales figuras de la época desde Vázquez o Ibáñez a Victor Mora mostrando sus pequeñas intrahistorias cotidianas con lo que la obra adquiere una riqueza inusual y la hace accesible a partir de esa nota costumbrista al lector que no esté especialmente interesado (¿habrá alguno?) en la historia del medio.

Pero es que, además el autor se muestra como un observador minucioso capaz de reflejar y captar el contexto de una España que intentaba levantar la cabeza tras la dura posguerra a. partir de unas viñetas que llena de pequeñas historias cotidianas que sirven de acompañamiento al pequeño gran drama objeto principal de la obra y crónica costumbrista de un estilo de vida que por suerte, o por desgracia, se ha perdido. Roca muestra la vida cotidiana en la urbana Barcelona popular de las Ramblas a los barrios adinerados en los que viven los Bruguera donde transcurre un fantástico episodio tragicomico a medio camino entre el cine de Coppola o las mejores películas de Berlanga, Fernando Palacios o José Maria Forqué, y guía la mirada del lector con un punto de nostalgia en la línea de autores como Seth y Chris Ware de cuyas obras Roca ha sabido adaptar y potenciar recursos formales.

Roca describe con mimo a sus personajes caracterizándolos psicológicamente para huir del maniqueísmo que pudiera acabar identifcandoles como buenos y malos para acabar mostrando con sensibilidad su perfil más humanos para reforzar una historia que por injusta que pueda parecernos a nuestros ojos actuales era solo una más de las injustas historias que conformaron un tiempo y lugar del que todos somos de un modo herederos.

El invierno del dibujante” es la obra más compleja de Paco Roca y la que marca verdaderamente su madurez como autor desplegando una gran variedad de recursos estilísticos y narrativos soberbiamente manejados que hacen su lectura un verdadero libro de cabecera para cualquiera que quiera dedicarse a hacer cómics. Más allá de las elegantes elipsis y transiciones quizás los más destacables, aparte de los ya mencionados, sean el distinto color de las páginas entre los hechos que transcurren en verano o invierno para reforzar la metáfora inicial que ya desde el mismo título se intuye al tiempo que, de ese modo, establece una diferenciación formal entre los distintos lapsos temporales en que se desarrolla la historia o, por otro lado, la composición de página dividiendo en diferentes viñetas una misma acción como ya hiciera Pellejero en "En Carne Viva" con lo que refuerza los distintos detalles que el autor quiere resaltar (en este caso las correcciones que el editor de Bruguera realizaba sobre las páginas entregadas por los dibujantes).

En definitiva, “El invierno del dibujante” está llamado a ser aparte de uno de los tebeos del año una obra clave en la carrera de Paco Roca que tras el merecido e inesperado quizás éxito de “Arrugas” se confirma como un autor a tener muy en cuenta. La excelente edición de Astiberri se completa con un emotivo epílogo de Antoni Guiral, toda una autoridad en la materia y un glosario de los principales actores de la historia que ayudarán a situarse a los lectores menos familiarizados con ella. Un tebeo indispensable.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Ni lo uno ni lo otro...

Ni Olimpiadas ni Mundial. Si quieren sacarnos de la crisis tendrán nuestros políticos que aplicarse medidas más imaginativas. De momentos, nos conformaremos con este.

Trailer de “Juego de Tronos”.

No había comentado nada todavía del primer trailer aparecido hace unos días de la serie que se prepara el año que viene sobre “Canción de Hielo y Fuego”, la aclamada saga de fantasía medieval (o como la queráis llamar) del querido George R.R. Martin. Lo poquito que se ve, no da mala espina y el formato en serie de televisión me parece adecuado aunque teniendo en cuenta la lentitud con que Martin se está tomando la finalización del ciclo de novelas puede que las últimas temporadas las acaben disfrutando nuestros nietos.

(Ah, la influencia jacksoninana, parece también bastante patente).

Blogueros oníricos.

Bruce lo ha comentado hoy así que yo también me voy a dar el gustazo. El señor J.M Beroy, como es así de generoso, nos ha regalado a algunos blogueros la aparición en una de las páginas de “666/999” que ha redibujado especialmente para su inclusión en el tomo recopilatorio “Onírica”, de reciente aparición y recomendable adquisición. Arriba la página original de “Zona 84 y debajo la página tal como ha aparecido en “Onírica

Y, aparte de Bruce, en un par de viñetas en la pantalla de la derecha se ve a cierto Vigilante Cabezón. El de la izquierda no sé quién es (que se identifique, please).

La verdad es que por regalos tan increíbles e insospechados como este es un gustazo mantener un blog.

¡¡¡Muchas e impacientes gracias J.M. Beroy por el detalle y la amable dedicatoria!!

(A propósito Beroy acaba de publicar una aclaración acerca del tema del tamaño de reproducción de "Onírica").

miércoles, 1 de diciembre de 2010

“Hiram Lowatt & Placido: La Rebelión de Hop Frog”, de Christophe Blain y David B.



He estado releyendo estos días los álbumes de “Hiram Lowatt &Placido” que publicara Planeta hace ya unos añitos y como debo de ser de los pocos que todavía no he leído “El invierno del dibujante” (pronto, pronto...) aprovecho para completar las entradas dedicadas al gran Christophe Blain con las de los únicos álbumes publicados en España que todavía no he comentado en el blog.


El primero de los dos álbumes que componen la serie, “La rebelión de Hop-Frog”, aparte de presentarnos a los dos personajes protagonistas, el periodista especializado en hechos extraordinarios Hiram Lowatt y su amigo el indio Placido, nos sorprende con una extraña historia del Oeste en la que los elementos habituales del género son subvertidos por la imaginación de David B. que en esta serie se dedicase del guión. Así, cuando los dos amigos se encuentran en un pueblo texano donde están ocurriendo extrañas muertes que son achacadas a los indios rebeldes de El-peor-de-todos quién intenta propiciar el advenimiento de un orden nuevo que devuelva la hegemonía de los indios. Sin embargo, Hiram y Placido descubrirán que las muertes son causadas por una amenaza tan sorprendente como amenazadora.

En una historia que reúne todos los arquetípicos del género (vaqueros, marshalls, indios y cazarrecompensas), David B. y Christophe Blain se las apañan para ofrecer un tebeo sumamente original en forma y contenido, que subvierte y refuerza el Western. Y es que si la historia sobrenatural ideada por David B. se encuentra más emparentada con los elementos más siniestros de los cuentos clásicos endulzados para consumo infantil, los cuentos de Poe o las novelas de Conan Doyle que con las convenciones tramas del género aun cuando su resolución se encuentre en la tradición del más puro Far West, es en el apartado gráfico donde la obra destaca todavía más gracias a la maestría desplegada por un joven Blain.


En esta primera entrega de “Hiram Lowatt & Placido”, Blain se desmarca completamente del dibujo de corte realista habitual en los cómics del oeste europeos para ofrecer un cómic pintado, rugoso y lleno de texturas, en que la expresividad de los personajes y el colorido se convierten en los elementos más reseñables en una propuesta incluso más radical que la mostrada en el posterior “Gus”, o incluso en el segundo álbum de esta misma serie, encontrando solo referencia en los últimos trabajos del gran Alberto Breccia. Con todo, en este álbum, ya se puede apreciar la característica concepción de esos elementos con un carácter narrativo que va más allá de la mera ambientación de la historia y, salvada la sorpresa inicial, el tebeo engancha con la mezcla de terror, humor y violencia incorporadas en una propuesta renovadora y original dentro de las convenciones del género.

El temprano “La rebelión de Hot-Frog” anticipa el talento de un Blain que ya ofrecía buena muestra de todo lo bueno que estaba por venir y confirmaba la capacidad de David B. para descoser los pliegues de lo supuestamente real con propuestas tan imaginativas como terribles. Un tebeo que, sin duda, merece (re)lectura.

Edmond y los jefes.

Edmond: Quiero añadir que para mí toda la gente de Bruguera llego a ser como mi familia. Yo tuve esa suerte. Después he trabajado para otras Editoriales,… que no ha sido lo mismo. Los trabajadores, las personas que trabajaban allí valían la pena estando en Bruguera o en otro lado. La empresa, el señor Bruguera, era un buen hombre. A pesar de que la mayoría de dibujantes les han dejado verdes a él y al señor González. Tanto uno como otro eran buenas personas. Si tú les tratabas con respeto ellos te trataban a ti con respeto. Te trataban bien. A mi el señor Bruguera me había llegado ha escribir una carta para felicitarme por un christmas. El único problema es que el Sr. González iba de cara a la empresa, a defender el negocio, se puede comprender. Pero estos jefes eran buena gente y los empleados una maravilla, para mi eran como hermanos. Con los únicos que durante años también me había sentido así, fue con los de la editorial de Holanda de la revista Tina. Con los primeros editores todavía tengo amistad, nos escribimos. Ahora en cambio ya se ha vendido la revista tres veces y han ido cambiando de editores... Con los que hay ahora no tengo ni el más mínimo trato, no te dicen nada, creo que ya se acaba.

(El gran Edmond en una extensa entrevista en dos partes realizada por El Taradete donde recupera y reivindica al creador del gran "Jan Europa". Se puede leer completa aquí y aquí. Superinteresante).

martes, 30 de noviembre de 2010

“Northlanders: La viuda de la plaga”, de Brian Wood y Leandro Fernández.

Acaba de publicar Planeta la cuarta entrega de la serie de vikingos que para el sello Vertigo está desarrollando Brian Wood. Una nueva entrega esta de “La novia de la plaga” que es el arco argumental más largo de la serie hasta el momento –números 21 a 28 de la numeración norteamericana- y quizás por ello sea uno de los más ambiciosos y logrados.

Corre el año 1020 y en un asentamiento vikingo a orillas del río Volga se desata una plaga mortal. Cuando al inicio del crudo invierno, el anciano líder decide aislar a la comunidad expulsando a los enfermos se iniciará una claustrofóbica lucha por la supervivencia y el poder en la que se desatarán los peores instintos de sus habitantes. Y si la vida de por sí es dura para todos, para una viuda que tiene que sacar adelante a una niña la situación se torna dramática cuando se coloca en el punto de mira de un brutal y ambicioso jefe guerrero .

Es una suerte que en su revisión de las historias de vikingos, Brian Wood no se haya limitado a reducir el potencial de los hombres del norte a los tópicos habituales y ofrezca planteamientos centrados en el desarrollo de los personajes y enfoques alejados de arquetipos más convencionales. De este modo, partiendo de una trillada trama de aislamiento cuyo desarrollo quizás sea la parte menos original de la historia se centra en la exploración del rol secundario de la mujer en esa sociedad sin la protección y el amparo de un hombre al tiempo que se muestra bastante hábil en la dosificación de los ritmos de la trama para que esta vaya ganando en intensidad. La historia de la comunidad y la de la viuda protagonista que se convierte en la víctima de las iras del jefe guerrero de turno corren paralelas en una historia que guarda algunas parábolas sobre problemáticas contemporáneas no superadas como el acoso a la mujer. Anteriormente en “Mujeres con Escudos”, Wood ya había abordado el papel de la mujer en las culturas vikingas dentro de la serie pero en “La viuda de la plaga” le da un enfoque quizás más realista y atractivo para abordar no solo el rol alienado de la mujer sino también el tema de la relación materno-filial de modo que en el último capítulo de la historia recuerda planteamientos cercanos al Cormarc McCarthy de “La Carretera”, novela que parece revolotear todo la trama. Quizás el único pero que se le pueda poner a Wood sean pequeños descuidos (que los vikingos del siglo XI hablen de la riqueza de las proteínas como que queda un poco raro, ¿no?) que no empañan el resultado final.

En el aspecto gráfico, Wood cuenta con Leandro Fernández, popular por su trabajo en “The Punisher” de Ennis, cuyo estilo encaja perfectamente con la narrativa de Wood que busca una mayor complicidad con el lector mediante una estudiada ambigüedad. Fernández es un dibujante intenso, sucio y detallista, de trazos duros y angulosos que capta perfectamente la atmósfera de tensión latente que la historia pergeñada por Wood requiere al tiempo que caracteriza perfectamente las peculiaridades de los vikingos del Volga, realizando un excelente trabajotanto en la caracterización psicológica de los personajes como reflejando las crudas y violentas situaciones de acción que abundan en el tebeo.

En definitiva, tras algún resbalón inicial “Northlanders” poquito a poco va consolidándose como una propuesta a tener en cuenta dentro del sello Vertigo que confirma a Brian Wood como uno de los guionistas más interesantes y arriesgados del mainstream norteamericano con historias que difícilmente dejarán a nadie indiferente.

Más “Northlanders” en El Lector Impaciente:

Mario Monicelli (1915-2010).

La última broma no ha tenido gracia. Tras él, la comedia italiana no hizo otra cosa que degenerar hacia el absurdo.
D.E.P.



lunes, 29 de noviembre de 2010

“Sky Hawk”, de Jiro Taniguchi.

Curiosa la nueva obra que recientemente ha publicado Ponent Mon del maestro Taniguchi ya que aparentemente se aleja de su introspección habitual para sumergirse en un género tan ajeno a la temática manga habitual como el Western. Claro, que “Sky Hawk” es un western atípico que bajo la visión de Taniguchi se enriquece en significados.

A través de las vivencias de dos antiguos samuráis derrotados en el período de guerras civiles de la Revolución Meiji que encuentran refugio en las Rocosas norteamericanas, Taniguchi relata los últimos años de gloría de los indios nativos norteamericanos antes de ser definitivamente diezmados por los hombres blancos. Cuando, tras una serie de circunstancias, Hikozaburo y Manzo son admitidos en la tribu de los sioux oglala del legendario Caballo Loco bajo los nombres de Halcón del Cielo y Lobo del Viento encontrarán una nueva causa por la que luchar que dé sentido a su vida.

Original acercamiento de Taniguchi a los últimos días de esplendor de los indios americanos en un manga en el que, como ya hiciera en “La época de Botcham” incorpora personajes inventados en un contexto histórico real en el que interactúan con personajes históricos, construyendo la trama a partir de una exhaustiva documentación. Y, si en aquella obra contaba con la ventaja frente al lector occidental del desconocimiento de los acontecimientos descritos en “Sky Hawk da una vuelta de tuerca al concepto abordando unos hechos bien conocidos por cualquiera gracias al cine y la literatura. En ese sentido, Taniguchi lo borda y la presencia de dos personajes tan desubicados en el Western como dos samuráis exiliados es asumida con naturalidad a las pocas páginas gracias a la habilidad del japonés. Y, sin embargo, superado quizás el obstáculo más insalvable, Taniguchi pasa de puntillas frente a las más ambiciosas posibilidades que ofrecería la historia enfocada en el desarrollo de los personajes y los contrastes y similitudes entre indios y samuráis para optar por la crónica, correcta pero previsible, de los hechos que desencadenaron en Little Big Horn, renunciando al principal atractivo de su enfoque narrar un western crepuscular de denuncia realizado por un japonés y protagonizado por japoneses lo que le aportaría una visión novedosa Sin embargo, Taniguchi deja simplemente esbozada esa posibilidad que le hubiera dado una mayor profundidad a la historia para limitarse a la crónica –más o menos histórica- de los últimos días de gloría y ocaso de los indios convirtiendo a sus protagonistas en testigos y héroes de sus escaramuzas y batallas contra los soldados encabezados por el general Custer y su Séptimo de Caballería, con lo que la trama se vuelve una sucesión inteligente de batallas victoriosas hasta la derrota final.

Más allá de lo trillado de los hechos Taniguchi no niega en el epílogo haberse inspirado abiertamente en películas ya clásicas sobre la forma de vida de los indios para construir las tramas sobre las que se sustentan los distintos capítulos. Así la influencia de películas como “Bailando con lobos”, “Un hombre llamado Caballo” , "El último mohicano" o “La leyenda de Jeremiah Johnson" o cómics europeos como Blueberry” o Comanche es más que palpable aunque quizás el germen oculto de la idea de Taniguchi sea, en mi opinión, la serie “Kung Fu”.

A pesar de lo manido de la historia y las situaciones que describe la obra, esta no deja de resultar entretenida gracias a la claridad expositiva de Taniguchi que en “Sky Hawk” vuelve a mostrar algunas de las constantes de su obra como el amor por la naturaleza, la vida al aire libre o el espiritualismo oriental a través de situaciones y escenas de gran belleza ampliando su registro al desarrollo de secuencias de acción perfectamente desarrolladas.

En definitiva, “Sky Hawk” es un manga entretenido y lleno de posibilidades que podría haberse convertido en un punto de inflexión en la obra de Taniguchi si el autor hubiera reforzado su característico tono introspectivo quedando reducido finalmente a una hermosa y correcta incursión en un género solo aparentemente alejado de su tradición.

Otras obras de Jiro Taniguchi en El lector impaciente:

-"El almanaque de mi padre"
-"Un zoo en invierno"
-"El gourmet solitario"

Leslie Nielsen (1926-2010)


Ha muerto el veterano Leslie Nielsen. No puedo decir que fuese muy aficionado a sus películas de humor absurdo(salvo “Aterriza como puedas” que por ser la primera es quizás la más graciosa) pero con los años se había vuelto una figura casi entrañable y, en muchas ocasiones, logró hacerme sonreír, que no es poco.

Y, además, nos dejo esa joyita que es “Planeta Prohibido”.

D.E.P.




domingo, 28 de noviembre de 2010

Juanjo Sáez y Los Planetas.

Seguimos con Los Planetas y sus colaboraciones con dibujantes de cómics. Si ayer tocó Max, hoy toca recordar la colaboración entre granadinos que tuvo lugar en 2009 cuando Juanjo Sáez realizó no sólo la portada del recopilatorio de grandes éxitos del grupo, “Principios Básicos de Astronomía”, sino además dibujó un cómic que se incluía junto al CD en el que ofrecía su particular (re)visión de las distintas canciones que lo componen.

Soy un pobre granaíno

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sábado, 27 de noviembre de 2010

Max y Los Planetas.


Pues me parece que todavía no había aparecido por esta sección de Cómics y Música ningún autor patrio…
Subsano la falta, trayendo a colación a todo un señor ganador del Premio Nacional del Cómic, el barcelonés Max y su última colaboración todavía calentita con Los Planetas, grupo que a buen seguro es del gusto de muchos de los que nos juntamos aquí.
Max no sólo ha realizado la portada de “Una ópera egipcia”, el de momento último disco del grupo, sino que, además ya colaboró anteriormente con el grupo granadino en el videoclip de la canción “Y además es imposible”, incluida en el disco “Los Planetas contra la ley de la gravedad” del año 2004, basado en sus dibujos.
“Y además es imposible”

viernes, 26 de noviembre de 2010

“American Vampire”, de Scott Snyder, Stephen King y Rafael Albuquerque.





American Vampire” es una apuesta fuerte tanto por Vertigo como por Planeta. La primera porque más allá de sus títulos más consolidados las últimas cabeceras que han ido apareciendo en los últimos tiempos han tenido un éxito más bien moderado por lo que ha puesto toda la carne –chorreante de sangre, claro- en el asador y ha “fichado” al insigne Stephen King –quién no creo que necesite presentación- para un proyecto que ha cuidado con mimo y cuya sola firma ya servirá de reclamo a nuevos lectores. Y, por otro lado, Planeta se ha sumado a la ofensiva con una edición más cuidada de la habitual en los TPB de Vertigo que reúne los primeros cinco números de la serie con un formato de tapa dura que incluye interesante material extra.






Pero, más allá de ediciones y fichajes de campanilla, ¿merece la pena “American Vampire”? Pues, en mi opinión, sí, porque si sois aficionados al género de terror –y por tanto a los vampiros- echariaís a faltar una obra que recuperase la esencia del vampiro como criatura terrorífica y diabólica en los últimos tiempos, más allá de las ñoñerias que han estado tan desgraciadamente de moda. Y si, además, la historia está bien construida y resulta entretenida poco más se puede pedir.

La estructura de esta serie es curiosa porque en estos cinco primeros números se divide en dos historias que tienen lugar en dos momentos temporales diferentes aun cuando ambas cuenten con la labor del brasileño Rafael Albuquerque en el apartado gráfico. La primera de estas historias que está guionizada por el creador del concepto y los personajes el escritor Scott Snyder se sitúa en 1925 y nos narra como la encantadora Pearl Jones, una aspirante actriz que busca abrirse camino en la incipiente industria cinematográfica, ve como su destino se tuerce cuando es invitada a participar en una exclusiva fiesta privada.





La segunda trama está desarrollada por Stephen King en el que se ha publicitado como su primer trabajo en el mundo del cómic (más allá de sus colaboraciones en adaptaciones de algunas de sus obras literarias como “La Torre Oscura”) y en ella se nos narra el origen del “primer vampiro americano” que no es otro que un sádico forajido que responde al nombre de Skinner Sweet, cuya carrera como salteador da un brusco giro cuando atraca el banco equivocado.

Lo primero de todo, me ha parecido que “American Vampire” resulta una apuesta entretenida y voluntariosa cimentada con unos mimbres bastante sólidos. Por un lado, el desarrollo simultáneo de las dos historias permite ofrecer al lector una mayor información y diversificar el protagonismo de la obra que si en la historia escrita por Snyder recae sobre la joven Pearl Jones, en la escrita por King tiene un desarrollo más complejo a través de un narrador interpuesto –un periodista que asistió a los hechos acaecidos cuarenta años antes y escribió una novela- que relata el origen de Skinner Sweet. Las dos historias están suficientemente bien desarrolladas como para atrapar al lector que irá reuniendo las piezas de información que los guionistas van dosificando acerca de la nueva especie de vampiro americano y sus características y su enfrentamiento con sus codiciosos congéneres europeos que buscan colonizar el nuevo continente, detalles que aun alejados de la ortodoxia del vampiro clásico (los vampiros americanos, por ejemplo, son inmunes a la luz del sol) se van introduciendo de una manera lógica y coherente con el desarrollo de la historia. La doble historia está bien construida y se nota la habilidad con la que se ha caracterizado a los personajes y los escenarios para que resulten atractivos al lector en unas tramas que aúnan una dosis equilibrada de acción e intriga situadas en momentos clave del desarrollo histórico de los Estados Unidos.

Si la doble trama resulta atractiva, “American Vampire” se vuelve aun más destacable por la excelente labor de Rafael Albuquerque, un dibujante que desarrolla perfectamente las características de los personajes y logra un realismo sucio y terrorífico a la hora de establecer el contraste entre sus diabólicos y terroríficos vampiros con los humanos otorgándoles un toque personal aun cuando se puedan detectar características heredadas de otras obras que se han acercado al vampirismo inscritas en el mismo sello Vertigo desde “Predicador” a “Bite Club” de Howard Chaykin y sin llegar al expresionismo más radical del “30 días de noche” de Ben Templesmith y Steve Niles no escatima crudeza.





El dibujo de Albuquerque es muy detallista y su “suciedad” no emborrona la narración que se desarrolla con fluidez, complementada a la perfección por unos precisos cuadros de texto y diálogos. En este sentido, también me parece muy meritoria la labor del colorista Dave McCaig, quién da con la solución perfecta para evitar el abuso de los habituales tonos sombríos tan propios en el género de terror y ofrecer soluciones originales que potencian el trabajo de Albuquerque.



En definitiva, “American Vampire” es un cómic muy entretenido que hará pasar buenos ratos a los aficionados a los vampiros de siempre. Yo ya tengo ganas de hincarle el diente a la próxima entrega.

jueves, 25 de noviembre de 2010

“Star Reach”, de Mike Friedrich.



Me resulta curioso como en esta fiebre que está viviendo últimamente el cómic norteamericano con la recuperación en reediciones más o menos cuidadas de los clásicos de las tiras de prensa a lo mejorcito (y lo peorcito) del comic book de superhéroes de los ochenta (e incluso noventa) se esté pasando de puntillas por una década, la de los setenta, en la que se cimentó buena parte de lo que vino después. Y precisamente, una obra clave en ese período es “Star Reach” de Mike Friedrich.

Y es que cuando Mike Friedrich quién había hecho sus pinitos como guionista en DC y Marvel en títulos como “Iron Man” o “Liga de Justicia de América” se metió a autoeditar “Star Reach” nadie hubiera sospechado que ese descabellado proyecto era el germen de lo que serían las editoriales independientes de los ochenta y el trampolín para que algunos de los artistas más representativos de los años posteriores publicaran historias de fantasía y ciencia ficción que no tenían cabida en las grandes compañías., tipos como Dave Sim, Barry Windosr-Smith, Howard Chaykin, Jim Starlin, Walt Simonson, Lee Marss y los que me dejo.

Star Reach” llenó un hueco entre las propuestas “underground” y “mainstream” mostrando la viabilidad de un cómic que se distribuía exclusivamente en contadas librerías o por suscripción alcanzando la respetable cifra de dieciocho números publicados entre 1974 y 1979. Entre los principales trabajos que aparecieron en esta serie destacan "Gideon Faust, Warlock at Large" y “Cody Starbucks”, de Howard Chaykin, el “Parsifal” de Paul Craig Russell o las primeras adaptaciones al cómic de “Elric de Melniboné” realizadas por Frank Brunner o Robert Gould, el erotismo de las aventuras de "Linda Lovecraft" de Mike Vosburg, o una –más- de las obras consideradas precursoras de la “novela gráfica” que apareció seriada en varios números, “The sacred and the profane”, de Dean Motter y Ken Stacy, o incluso el relato de Roger Zelazny ilustrado por Gray Morrow, “The Doors of his face, the lamps of his mouth”(El amor es un número imaginario) .

El éxito de “Star Reach” permitió a Mike Friedrich montar su propia editorial en la que desarrollaría otros títulos similares como “Quack”, “Imagine” o “Pudge, Girl Blimp” con éxito moderado que llevarían al cierre a la compañía de Friedrich en 1979.

Curiosamente, en los años ochenta otra compañía independiente, Eclipse Comics, se haría con los derechos de estas obras y reeditaría el material publicado en “Star Reach” e “Imagine” en una nueva serie titulada “Star Reach Classics” que llegaría a los seis números.

Sería interesante que algún astuto editor tuviera en cuenta este material y lo recuperara en condiciones para disfrute de los aficionados al buen cómic. Por pedir que no quede.

En este completo artículo (en inglés) se hace una gran semblanza de “Star Reach” y se indexan todas las obras editadas por Friedrich.

Algunas de las historias publicadas a lo largo de los dieciocho números de “Star Reach” se pueden leer en inglés aquí, aquí y aquí.